viernes, 13 de marzo de 2026

DIARIO DE VIERNES

 

DIARIO DE VIERNES

 


 PRIMEROS DIAS DE MI ABUELO RAFAEL EN LOS TEQUES

Ver también: CUANDO MI ABUELO RAFAEL LLEGO A LOS TEQUES, en https://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2026/02/

Templo San Felipe Neri 1900

Iglesia de Los Teques, 1900

Mi abuelo entro a Los Teques desde San Pedro por el sitio llamado Punta Brava, camino muy transitado por arrieros que iban o venían de Los Teques, después de dejar en el pueblo sus mercancías. En camino entablo conversación con un arriero que trabajaba para Lorenzo Guevara, quien también era dueño de una de las tres posadas del pueblo.  El arriero le dijo que su cliente mayor en Los Teques era Don Saverio Russo, propietario del mayor almacén del pueblo, donde se compraba mucho del café que se producía en la zona de San Pedro.

Rafael decidió llegar a la posada de Lorenzo Guevara, en Punta Brava. Un cronista de la época la describió así en detalle: Casi al entrar estaba la oscura cocina y, al lado, la mesa de comer. Al atravesarla se encontraba el corredor, con los cuartos a cada lado, cada uno con su aguamanil, su catre y pencas de zabila colgando de las paredes para alejar a los murciélagos. Era un sitio lleno de actividad y de los más variados olores, a sudor de bestias, café, flores y la comida que se procesaba en la cocina.

Generalmente estaba muy concurrida, por su posición a la entrada del pueblo.  La gente se paraba del catre o del chinchorro muy temprano, los arrieros a darle de comer a sus bestias de carga, mientras comenzaban a sorber el primer café del día. Un vocerío rompía el silencio de la madrugada, cada arriero despidiéndose de sus amigos.

Rafael no tenía apuro y decidió esperar que estuviesen listas las arepas, las cuales ya se tostaban en el budare.

Lorenzo Guevara se le acerco a Rafael y lo saludo, dándole la bienvenida al pueblo. Le comento:  “Este es un pueblo que data del siglo 16, cuando apenas era una serie de vecindarios dispersos que comenzaron a consolidarse después de la visita que le hiciera a la región el obispo Mariano Marti, hacia 1776 y dio los primeros pasos para crear el curato de Los Teques. En esa ocasión se comenzaron a registrar los primeros nacimientos y matrimonios en la parroquia. Los primeros moradores, es decir, los tequeños originales, incluían las familias Morante, Reveron, Perdomo, Pacheco, Crespo, Baez, Yanes. Ahora – continuo Guevara - todos ellos ya tienen  hijos y nietos tequeños”. Y agregó: “mi familia llego un poco después, buscando el clima de montaña que atrae a tanta gente”. Algunas de estas familias llegaron a Los teques con sus esclavos. 

Después de un buen desayuno Rafael se puso un abrigo corto y una bufanda para protegerse del ligero viento frio de la mañana y salió a caminar por el pueblo. La calle de entrada era de tierra, pero al cabo de dos cuadras era empedrada. Las casas eran pequeñas y modestas, de bahareque y tejas, casi todas con ventanas a la calle. Tres cuadras más y se encontró con la iglesia, de una sola nave. Rafael había obtenido los nombres de algunos de los moradores en esa calle y decidió visitar a uno de ellos, no hay constancia de su nombre. ¿Tocó el aldabón de la puerta oyó una voz que preguntaba en la lejanía “Quien es”?  Respondiendo “Gente de Paz”. Una voz respondió “Perdone por hoy”, pensando que mi abuelo iba a pedir limosna, pero eventualmente se abrió la puerta y Rafael se encontró en un corredor de entrada o zaguán con macetas de helechos colgados a ambos lados y con la cara sonriente del dueño de la casa. Al entrar a la casa vio que el corredor daba a un patio de naranjos y a su alrededor estaban las habitaciones. El dueño de la casa, a enterarse de que era un nuevo habitante del pueblo, le trato con esmerada cortesía.

“Déjeme enseñarle la casa, Rafael”. Le dijo. Y lo llevó a una de las habitaciones cerrada a la vista por una cortina de lágrimas de San Pedro. “Esta es la habitación que reservamos para familiares que nos visitan ocasionalmente desde Paracotos o Antímano. La habitación tenía una cama de mediano tamaño, un escaparate de amplias dimensiones, una mesa con una ponchera, una jarra para el agua y, al lado, una panela de jabón. Al salir de la habitación se llegaba por el corredor al comedor y un poco más allá, a la cocina, la cual incluia un budare. Al fondo la batea y más allá el corral lleno de matas de guayaba y de limón, con algunas gallinas picoteando. Rafael encontraría que, con algunas variantes de poca magnitud, la mayoría de las casas de Los Teques tenían esta disposición. En casi todas las casas abundaban las flores, los helechos y los árboles frutales.

Cuando Rafael llegó a Los Teques la carretera entre Caracas y La Victoria ya estaba en operación.  Esta carretera tenía muchos años en construcción y uno de los mejores cronistas de Los teques, el sacerdote Lucas Guillermo Castillo Lara, menciona en su exquisito libro “UNA TIERRA LLAMADA GUAICAIPURO” que la tardanza en terminar la carretera era debida a las frecuentes guerras y cambios de gobierno experimentados en esos años. Se comenzaba el viaje temprano en la mañana de Caracas y al final del día, ya casi a oscuras se llegaba a La Victoria.

“Se acaba de completar el ferrocarril”, le dijo el nuevo amigo a Rafael, el cual se había inaugurado un poco antes de la llegada de Rafael al pueblo. El tren salía de Caño Amarillo, en Catia. Pasaba por el túnel de El Calvario, llegaba a Palo Grande y continuaba su camino a Antímano, Caricuao y Las Adjuntas, donde comenzaba su ascenso hacia Los Teques, atravesando una topografía impresionante esculpida en los granitos y gneises del Cretácico metamorfizado, pasando por el sitio llamado Sebastopol, luego El Tambor y finalmente la estación de Los Teques.

 El tren se convirtió rápidamente en el modo de transporte preferido por los caraqueños que iban a “temperar” a Los Teques, pueblo que era una especie de Davos Platz tropical, por su clima favorable para el tratamiento de la tuberculosis. Thomas Mann hubiera podido escribir su novela “La Montana Mágica” en Los Teques.

El nuevo amigo de mi abuelo le comentó que después de la inauguración del ferrocarril el gerente de la construcción, el ingeniero Gustavo Knoop, consideró deseable llevar a cabo un plan de reforestación y recuperación de las áreas vegetales afectadas por la construcción. Con su ayudante, Marcos Minghetti, elaboro  un plan que los llevo a sembrar unos 500.000 árboles y miles de plantas ornamentales, plan que dio origen a los parques de Los Teques y de El Encanto. El parque de Los Teques llevaría después el nombre de Knoop, aunque la gente le dio el nombre de Parque de Los Coquitos. Un médico tequeño, Manuel Henríquez Ledezma, ha publicado un bello libro sobre la historia de este parque.

El año que Rafael llego a Los Teques la población era de unos 3300 habitantes, más una población flotante de temporadistas que iban y venían continuamente desde otros sitios del país.

A medida que pasaron los días Rafael pudo conocer a más personas y transitar por el pueblo, el cual constaba de tres segmentos, el Pueblo, El Guarataro y El llano de Miquilen.  Rafael se enteraba de más detalles sobre el pueblo. Por ejemplo, en la Iglesia llamada San Felipe Neri existia un fragmento del esternón del santo, traído desde Roma. También se enteró que el general Cipriano Castro, en un momento difícil de su mandato, se había ido a vivir a Los Teques, hasta que fue llamado de nuevo al poder, en lo que se conoció como LA ACLAMACION, uno de esos frecuentes episodios de ópera de la política venezolana.

En 1897 llego a Los Teques el pintor Arturo Michelena y se alojó en la casa número 23 de la calle Ayacucho. Estaba muy enfermo de tuberculosis. Mi abuelo pudo prestarle auxilio, en especial oxígeno y diversas medicinas, sin cobrarle, dada su condición de carabobeños amigos. En agradecimiento Michelena lo pinto, un pequeño cuadro de cuerpo entero, quizás la única miniatura conocida de Michelena. En Los Teques Michelena pintó el Milagro de los Panes y dejo inconclusa La Ultima Cena, ya que debió irse a Caracas, donde falleció en julio de 1898.

No sé exactamente cuando mi abuelo formalizo la compra de su botica en Los Teques. Él llegó a tener dos boticas, una en el Pueblo, la Botica Camposano, otra en El Llano, la Botica San Antonio.

Ya para la primera década de 1900 Rafael era un tequeño más. Se había casado de nuevo y tendría cinco hijos tequeños, ya que mi padre nació en Nirgua.

 VENEZUELA NO ES UN PROTECTORADO, ES UN PAIS VASALLO

                               SECRETARIO DE ENERGIA DE USA Y LA TITERE

Un protectorado es un estado subordinado a un poder político superior, condición que generalmente es el resultado de un tratado o de una negociación internacional que le da al estado protector autoridad sobre los asuntos de defensa y de relaciones exteriores del país protegido. Al mismo tiempo este arreglo mantiene la autonomía del gobierno local en todo lo referente a la toma de decisiones sobre asuntos domésticos. Bajo un protectorado el país protegido retiene su posición en la comunidad de naciones y su condición soberana, mientras que bajo el vasallaje pierde esta condición. Mientras que un protectorado es el resultado de una negociación formal, un estado de vasallaje es el resultado de un acto de fuerza, de un acto de conquista. Mientras en un protectorado el país protector habla por el país protegido en el plano internacional, en un estado de vasallaje el país vasallo es controlado en su formulación de políticas tanto externas como internas.

En un protectorado la razón fundamental de la protección es defender al país protegido de sus enemigos externos y de fortalecer su gobierno propio internamente, mientras que en un vasallaje una razón importante es frecuentemente la explotación de los recursos del país vasallo por el país que lo ha capturado.

La situación actual de Venezuela y su relación con los Estados Unidos no puede, por tanto, definirse como un protectorado, ya que el gobierno de Delcy Rodríguez es un gobierno títere, cuyas acciones son dirigidas, ordenadas por el país que domina, los Estados Unidos. La situación de predominio político, financiero y militar estadounidense sobre Venezuela es total y esta abiertamente dirigida a server sus intereses estratégicos y financieros, aun cuando ellos colidan con los intereses nacionales de Venezuela.

La captura de Nicolas Maduro por parte de los Estados Unidos y su remplazo por una presidenta encargada que obedece las órdenes del gobierno de Trump ha introducido una nueva versión de dependencia entre dos estados miembros de la organización de Estados Americanos, la cual suponemos nosotros rompe con los principios fundamentales que deben regir la relaciones entre los países miembros. Como resultado de su acción militar en Venezuela los Estados Unidos ha quedado como equivalente moderno de un señor feudal mientras que Venezuela se ha visto reducida a la categoría de país vasallo.

Bajo esta nueva relación, mucho más dependiente que la de un protectorado, Venezuela tiene un presidente encargado que ha sido aprobado por los Estados Unidos. No hubiera podido acceder a esa posición sin el consentimiento de los Estados Unidos y solo podría permanecer en esta posición si hace lo que los Estados Unidos le ordene hacer. La presidenta vasalla debe someter sus gastos mensuales a la consideración del gobierno estadounidense, quien le asigna los recursos. Es decir, le dan una mesada, como a los niños de la familia. Piensan que si no la controlan se roba los reales. Los ingresos petroleros y, ahora, los de la venta del oro se repartirán entre USA y Venezuela, es decir, los Estados Unidos ya explota los recursos venezolanos para su beneficio parcial, cobrando lo que podría llamarse gastos de administración.

El petróleo está totalmente controlado por los estados Unidos, con una repartición de ingresos entre Venezuela y USA, en porcentajes no conocidos.

Esta situación de abierta explotación de los recursos venezolanos por parte de los estados Unidos es típica de los vasallajes, no de los protectorados y mucho menos de las relaciones que deberían prevalecer si los Estados Unidos realmente tuviera la democracia venezolana como primera prioridad.

Esto no es el caso y así lo declara Trump abiertamente y lo confirma el documento de Estrategia de Seguridad Nacional recientemente publicado por los Estados Unidos, en el cual se dice que lo que le importa a los Estados Unidos es que sus intereses sean beneficiados, no la ideología del régimen imperante en el otro país sea o no democrático. Este documento es una reiteración amplificada de la doctrina Monroe, el cual postula no solo la dominación política exclusiva de los Estados Unidos en la región sino añade el uso exclusivo de los recursos de la región para el beneficio de los estados Unidos. 

Argumentando que conservar la pandilla criminal chavista en el poder era necesario para garantizar la estabilidad política en el país y evitar derramamiento de sangre, el cual es un argumento que considero errado y utilizado para justificar su concubinato con el chavismo, el gobierno de Trump ha relegado el establecimiento de un gobierno democrático y representativo en Venezuela a un future indefinido, argumentando que el país no puede hacerlo en este momento y que la principal líder política venezolana, María Corina Machado, no gozaba del respeto de la población, argumento absurdo e ignorante utilizado por Trump. A pesar de todos los esfuerzos de MCM de llevar una relación armoniosa con Trump este parece decidido a marginarla, a no dejarla llegar a la presidencia, aparentemente favoreciendo a alguien que sea más definitivamente trompista, que sea un simple títere de su gobierno.

Lo que ha sucedido en Venezuela después de la captura de Nicolas Maduro, lo cual era un buen comienzo, ha sido decepcionante para los venezolanos que amamos la Libertad y la democracia y que creíamos que los Estados Unidos actuaria decorosamente en Venezuela, promoviendo el retorno de la legitimidad democrática en el país de manera prioritaria. Pero lo que ha sucedido es que Venezuela esta siendo utilizada como simple fuente de recursos a los cuales los Estados Unidos puede echar mano de manera abusiva, dejando a un lado los legítimos deseos y derechos de los venezolanos de recuperar su normalidad democrática.

A pesar de esta condición de vasallaje el gobierno títere se las arregla para engañar al señor feudal, entretenido en otras aventuras imperiales. El informe reciente de PROVEA dice:

Misión de la ONU sobre Venezuela denuncia que la maquinaria represiva sigue intacta y no hay garantías para elecciones libres y democráticas en el país: “No existen indicadores sobre cambios o reformas estructurales. Funcionarios de alto nivel responsables de crímenes de lesa humanidad continúan ejerciendo altos cargos en el ejecutivo y en las fuerzas de seguridad” Advierten que tras el 3 de enero han documentado al menos 87 detenciones en el país: “Entre las personas detenidas, 14 periodistas y trabajadores de medios fueron apresados temporalmente mientras cubrían la juramentación de Delcy Rodríguez el 5 de enero. Al menos 27 personas fueron detenidas por presuntamente celebrar la captura de Nicolás Maduro, incluidos 15 niños. Alrededor de 30 funcionarios del CICPC y sus familiares fueron detenidos luego de que presuntamente se negaran a falsear la evidencia relacionada con el ataque militar del 3 de enero.” La Misión señala que los grupos armados de civiles pro-gobierno denominados “colectivos” continúan operando, con un espacio cívico y democrático restringido: “Organizaciones de la sociedad civil, medios independientes, académicos, estudiantes y personas con actividad política son objeto de ataques, hostigamiento e intimidación. Las perspectivas de garantías plenas para la celebración de elecciones libres y democráticas siguen siendo remotas”

 Lo más triste es que muchos venezolanos ven con aprobación ese vasallaje, quienes no sienten la necesidad de ser libres, que ya se han acostumbrado a ser vasallos, un día de los cubanos, otro día de un gobierno estadounidense apartado de sus tradiciones democráticas para convertirse en agente del colonialismo. Contra esta prostitución de nuestra condición de país libre e independiente los venezolanos dignos debemos protestar vigorosamente. El país está en gran peligro de convertirse en una sociedad sumisa, de baja calidad ciudadana, solo pendiente de que den de comer, es decir, atascado en el nivel más bajo posible de desarrollo humano. 

SUITE DE LA OPERA EUGENE O NEGIN, PETER TCHAIKOVSKY

 


https://www.youtube.com/watch?v=gsbk78ytpy4&list=RDgsbk78ytpy4&start_radio=1

La magia del trombón. En especial, en el maravilloso vals.

 CUANDO EL CONOCIMIENTO YA NO RESIDE EN NUESTRAS CABEZAS

** lo que nos dice un original filósofo francés sobre la nueva cultura del conocimiento


 


El filósofo francés Michel Serres, 1930-2019, escribió un breve libro llamado THUMBELINA, sobre las nuevas generaciones, las del milenio y sobre cómo la cultura y la manera de pensar de estas generaciones ha sido cambiada por la llegada del internet. Menciona Serres que en la leyenda sobre San Dionisio este santo es llevado por soldados a una montaña para ser decapitado y, cansados de trepar, lo decapitan a mitad de camino. El santo se levantó, recogió su cabeza y continuo cerro arriba. Después que narra esta historia Serres habla de las nuevas generaciones abriendo sus computadoras y nos dice que lo que hacen es tomar su cabeza en las manos, como San Dionisio. La tienen en sus manos y allí está contenido el conocimiento que antaño estaba contenida en la cabeza de la persona.

 ¿Ha sido realmente decapitada la nueva persona, se pregunta?

Y responde que hoy todos estamos como San Dionisio, con la cabeza en las manos. Nuestra cabeza llena de inteligencia esta hoy fuera de nuestro sistema neuronal, ya que la caja que es la computadora contiene todo lo que llamábamos nuestro conocimiento, nuestra memoria, miles d veces más poderosa que la que solíamos tener en la cabeza.  

¿Después de ser decapitados que nos queda sobre nuestros hombros? Serres dice que lo que nos queda no es el vacío sino una capacidad de intuición que no poseíamos antes. Una vez que la información está fuera de nuestra cabeza nos queda la capacidad inventiva, creativa. En suma, nos dice Serres, la decapitación que hemos experimentado nos está obligando a ser inteligentes.

Me recuerda este atisbo de Serres el poema de T S Eliot,  The Rock, 1934:

All our knowledge brings us nearer to our ignorance,
All our ignorance brings us nearer to death,
But nearness to death no nearer to GOD.
Where is the Life we have lost in living?
Where is the wisdom we have lost in knowledge?
Where is the knowledge we have lost in information?
The cycles of Heaven in twenty centuries
Bring us farther from GOD and nearer to the Dust.


Allí Eliot se pregunta:

 ¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido con el conocimiento?

¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido con la información?

Serres nos dice que la imprenta nos había semi liberado ya, al trasladar a libros mucho del conocimiento que teníamos almacenado en nuestras cabezas, pero todavía era necesario ir a la biblioteca a buscar el sitio físico donde estaba la información. Antes de Gutenberg era necesario que tuviésemos en la cabeza a Tucídides y a Tácito, pero después de Gutenberg podíamos ir a buscar en la biblioteca lo dicho por ellos. Hoy las nuevas generaciones tienen a Tucídides y a Tácito al alcance de su dedo, ya coleccionados, editados, conectados, accesibles en todo momento. En cierta manera THUMBELINA está contemplando el final del conocimiento como bagaje propio, a ser remplazado por la inteligencia creativa.

Serres nos dice que somos los hijos del libro y los nietos de la escritura. Podríamos agregar que somos los padres de la inteligencia creativa, al tener en internet todo lo que antes debíamos tener en la cabeza. ¡Y ahora con la IA!

Al mismo tiempo esta revolución está terminando con el salón de clases, ya que no es necesario ir a clases a escuchar al profesor, dado que ya no es el profesor quien tiene el monopolio del conocimiento.

Ir a clases era como entrar en un autobús, como pasajero, a escuchar al profesor, quien era el único conductor, el chofer. Hoy todos somos choferes.

Ya no hay predicadores, todo somos predicadores. Ya no hay profesores, todos somos profesores.

Por lo menos Michel Serres nos pone a pensar

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