lunes, 3 de agosto de 2026

EL DIALOGO ACTUAL EN VENEZUELA ES UN ACTO DE VENTRILOQUISMO

 

EL DIALOGO EN VENEZUELA: DE CIVILIZADO A FRAUDULENTO.  

                        HOY ES UN ACTO DE VENTRILOQUISMO


El dialogo político, la búsqueda del consenso fue una característica positiva de la vida venezolana durante el periodo de 1958 a 1998. Durante esa etapa el dialogo tenía el ingrediente fundamental que lo hacía legitimo: la equivalencia moral entre las partes dialogantes. En efecto, un diálogo genuino debe tener gente honesta a ambos lados de la mesa, es decir, gente que pueda diferir en estrategias y maneras de lograr objetivos, pero cuyos fines sean esencialmente honorables. Un diálogo genuino no puede existir cuando una de las dos partes tiene objetivos honestos y alineados con el estado de derecho mientras la otra persigue objetivos deshonestos y reñidos con el estado de derecho. Cuando no hay equivalencia moral entre las partes, el sincero deseo de entenderse es remplazado por un inmoral forcejeo suma cero, el cual lleva casi inevitablemente a la degradación de los principios de los dialogantes honestos, en su afán de lograr resultados.

Esta es la razón por la cual el diálogo en un país democrático es generalmente positivo y la razón por la cual el diálogo entre un grupo democrático y una pandilla de delincuentes difícilmente puede serlo.

A partir del año 1999, con la llegada de Hugo Chávez al poder, tal como lo denunciara Jorge Olavarria en su valiente y excepcional discurso del 5 de julio de ese año  en el congreso nacional, el estado de derecho en Venezuela se comenzó a resquebrajar de manera significativa, comenzando por la manera como se convocó una asamblea constituyente que elimino todas las instituciones democráticas existentes.

La inercia generada por cuarenta años de vida democrática impuso el diálogo como herramienta de solución preferida para los problemas del país. Desde 2001 comenzaron los diálogos entre la oposición y el gobierno, los cuales fueron suspendidos a raíz de los decretos de Chávez creando leyes habilitantes que equivalían a un gobierno de facto. Se creo un Grupo llamado de Boston, para cultivar relaciones amistosas entre la oposición, el régimen chavista y congresistas gozones estadounidenses, el cual esencialmente sirvió los fines personales de sus miembros.  La OEA catalizó nuevos diálogos. El Vaticano y UNASUR auspiciaron otros diálogos. Noruega organizó diálogos. Cada nuevo encuentro llenaba al país de expectativas y esperanzas. Proliferaron paladines del diálogo como Zapatero, Claudio Fermín, Borges y Blyde. Lula, Santos, Kirchner, los pedían desde sus países. ¡Había que dialogar! México, Uruguay, Republica Dominicana, servían de mediadores. La unión europea y USA los exigían.

NO MENOS DE QUINCE DIALOGOS DE DIVERSAS CARACTERISTICAS Y CON DIFERENTES PROTAGONISTAS SE HAN LLEVADO A CABO DURANTE EL CHAVISMO.

En abierto desafío a lo que decía Einstein, que la locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes, la gente buena, cada vez más victimizada, insistió en reunirse con la gente mala, cada vez más victimaria, eligiendo los sitios más diversos del planeta, desde las playas de Barbados a las nieves de Estocolmo. La constante de estas reuniones fue el rompimiento posterior de promesas y acuerdos resultantes por parte del régimen. Su resultado fue la consolidación del régimen en el poder.     

AHORA, OTRO DIALOGO, EL CUAL SE PERFILA COMO EL MAS CRUEL DE TODOS

Ahora, en una Venezuela destruida material y espiritualmente por causa de los esfuerzos combinados de lo que pudiésemos llamar sin exagerar los cuatro jinetes de nuestro apocalipsis: Fidel Castro, Hugo Chávez, Nicolas Maduro y Donald Trump, comienza una ronda más de diálogo entre grupos sin equivalencia moral. Quizás, peor aún, entre dos grupos que no son dos grupos esencialmente diferentes, sino dos muñecos en una vulgar función de títeres: una, la figura de un régimen bajo el control de….  Trump y, otra, la figura de un grupo de oposición nombrado por…. Trump. Y ello, bajo el signo de un mapa de Venezuela con la leyenda: Venezuela, Estado de la Union 51, publicado por …. Trump.

Esto nos recuerda al viajero que no pudo dormir durante la noche en el hotel, por escuchar gemidos y gritos y chillidos masculinos y femeninos de pasión. Al día siguiente se quejó al hotel de esta situación y el recepcionista le dijo: “Allí no hay pareja alguna. Quien está allí es el ventrílocuo del circo”.

Y es que la posición de Jorge Rodríguez, uno de los títeres, será dictada por Washington DC, y será la que Trump decida, ya que Rodríguez es un títere de Trump. Y la posición de la Sra. Figuera será dictada por Washington, ya que ella es nombrada por Trump.  

No tengo acceso privilegiado a las fuentes de poder político en Washington, pero estoy lo suficientemente informado por los medios para pensar en un escenario muy probable para estas negociaciones (aunque reconozco que no es el único). Creo que su resultado final más importante puede ser el convenir en elecciones presidenciales en Venezuela para 2028, es decir, el año final de la presidencia de Donald Trump, lo cual le daría a Trump esencial control sobre los recursos venezolanos por dos años más y al chavismo dos años más para sobrevivir políticamente y para planificar su salida impune del poder ejercido a sangre y fuego. Mas aun, pienso que Trump auparía la candidatura presidencial de Delcy Rodríguez, como estrategia para conservar el control sobre los recursos de Venezuela.  

 La infame alianza que ya dura seis meses entre el chavismo y el trumpismo es descarada y anunciada por Trump en su vulgar lenguaje totalitario, el mismo que usa para insultar a sus aliados europeos, a Canadá, a Ucrania, a los demócratas, a las mujeres a quienes abusa sexualmente y a sus mimos aliados políticos cuando dicen algo que le disgusta.   

Rechazamos con vigor la ausencia de verdadera representatividad democrática en este nuevo sainete. Los 12 miembros de ambos grupos y los miembros de una llamada comisión de apoyo son gente de segundo o tercer nivel, poco conocida, o de opacas trayectorias en el mediocre ambiente político venezolano de estos años, por lo cual es difícil tenerles confianza. Con el debido respeto por ellos, ya que no puedo acusarlos de nada indebido, creo necesario decir que el destino de Venezuela tiene que ser colocado en manos de los mejores, no en manos de simples números y fichas de grupos cuyos liderazgos ya son mediocres, Jorge Rodríguez es una figura macabra, motorizada en su acción por sus declarados deseos de venganza. La Sra. Figuera es una venezolana respetable, pero sin legitimidad de representación. Nadie que tenga legitimidad política en Venezuela la ha seleccionado para desempeñar el papel de representante de la Venezuela democrática. Ella ha debido comprender esto y negarse cortésmente a desempeñar este papel usurpador.   

El resultado de la primera “reunión” de este grupo de diálogo ya indica la naturaleza del proceso. Ambos grupos hablan de “fortalecer” la democracia, una descarada estupidez, ya que solo se fortalece lo que ya existe. Se incluye un punto sobre derechos y garantías políticas, en un país donde ni lo uno ni otro ha existido durante 25 años, por culpa precisamente de uno de los grupos en el dialogo.

Pero no es sobre los puntos de la negociación que debemos estar hablando, es sobre la pertinencia de su existencia. Si los Estados Unidos tuviese una verdadera intención de ayudar en la democratización de Venezuela, no necesitaríamos la presencia de segundones en el proceso. USA hubiera llevado a cabo la tarea de extracción de los cuatro cabecillas del régimen, no solo de Maduro. Hubiera actuado contra las cuatro patas de la garrapata, no una sola pata y promovido la instalación de un gobierno representativo en el país. Inclusive hoy, USA pudiera limpiar el pantanal de una sola vez, en lugar de mantenerlo lleno de excrementos.  Pero no ha sido así, porque no desea ver una Venezuela soberana e independiente, ya que necesita explotar sus recursos sin tener que convencer a un gobierno realmente representativo y de gente honesta. Ha elegido la vía del concubinato con la pandilla chavista.

Los venezolanos tienen que ponerse de pie. Ya el país tiene 25 años bajo la tutela de regímenes extranjeros de diferentes y extremos signos ideológicos, cuyo primordial interés es saquearlo.

Como decía Marcos Vargas en Cantaclaro: O somos o no somos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario