sábado, 16 de junio de 2018

Jorge Giordani: una mediocridad que se resiste a callar

Ya mi libro : "Venezuela 1981-2015, Una Memoria Ciudadana""  en el cual se narra la corrupción en PDVSA durante la etapa chavista, 2000-2015, puede obtenerse en Amazon. Ver link a mi sitio virtual: www.armasdecoronel.com.


Jorge Giordani, ex-ministro de planificación y de finanzas del difunto sátrapa Hugo Chávez Frías forma, junto con Rafael Ramírez Carreño, Nelson Merentes y el mismo Hugo Chávez Frías el cuarteto fatídico responsable por  el proceso que ha llevado a Venezuela a la ruina. Su labor en las tareas de planificación del desastre, su insensata actuación como administrador de la riqueza petrolera venezolana durante el régimen de Chávez, lo hacen uno de los máximos culpables del desastre venezolano.
Yo no puedo decir que Giordani es un ladrón, como si es el caso de muchos de sus colegas del régimen de Hugo Chávez Frías. Pero si puedo decir que Giordani es un corrupto. ¿Por qué lo digo? Porque la corrupción no está limitada a robar el dinero de la nación, no está limitada a traficar con influencias para mantenerse en el poder. Corrupción es también pertenecer por un largo tiempo al servicio de un régimen donde haya gente robando y abusando de su poder ilegítimo, donde haya gente diciendo que trabaja para el pueblo cuando solo trabaja para su propio beneficio. Corrupción es ser cómplice. Y esto fue lo que hizo Giordani, no por días o semanas o meses, sino por años, mientras fue una de las eminencias grises del funesto régimen de Hugo Chávez Frías, mientras validaba con su silencio los desastres que el sátrapa cometía en contra de su pueblo. Tarde vino a piar Giordani, cuando escribió una carta en la cual admitía que el régimen de Chávez había malversado miles de millones de dólares. Mucha de esa malversación ocurrió cuando Giordani era ministro de la mayor confianza de Chávez y uno de los tres o cuatro personajes más importantes del régimen. Corrupción es también utilizar el dinero de la nación en proyectos ilusos y costosos que nunca arrancaron, tal y como sucedió con el Proyecto del Eje Orinoco-Apure. Corrupción es pertenecer a un gobierno que prostituyó a las empresas del estado, comenzando por PDVSA y la CVG y que desvió los ingresos derivados del petróleo hacia fondos financieros paralelos, manejados sin transparencia y en los cuales desaparecieron miles de millones de dólares. Giordani era uno de los administradores de esos fondos.
Giordani es un corrupto pero sigue hablando. Y lo que dice es insensato y demuestra que no está arrepentido de sus crímenes ni ha aprendido nada de los horrores de los últimos 19 años. Dice lo siguiente en su artículo de APORREA: “Encrucijada ante la historia, todo ello nos concierne”,  Viernes, 15/06/2018, ver: https://www.aporrea.org/actualidad/a264926.html :
“Los primeros años del proceso bolivariano con el triunfo electoral del Comandante Chávez en diciembre de 1998, y el inaudito esfuerzo de voluntad que terminó en una inmolación personal, a través de una política social de inclusión basada en la distribución de la renta petrolera… “
Se empeña Giordani en definir la satrapía de Hugo Chávez Frías como ejecutora de “una política social de inclusión basada en la distribución de la renta petrolera” cuando apenas fue una política de limosnas al pueblo, exigiéndole a cambio lealtad política para su régimen anti-democrático. Esa trágica política de limosnas fue humillante y embrutecedora para el pueblo y eventualmente condujo a niveles de pobreza mayores que los encontrados por el sátrapa.
Agrega Giordani:
“Esa lucha entre fuerzas, por un lado, las que pretenden mantener los privilegios de la Cuarta República iniciada en 1958 luego del derrocamiento del régimen de Pérez Jiménez e instalación del Pacto de Punto Fijo, y por el otro, la irrupción de un movimiento bolivariano impulsado por sectores nacionalistas de la Fuerza Armada venezolana, con el apoyo del pueblo y de fuerzas progresistas, no ha podido consolidar hasta los momentos un nuevo Bloque Hegemónico”…
Según este personaje el régimen de Chávez-Maduro ha tenido el apoyo del pueblo, de la Fuerza Armada y de sectores progresistas. Cualquier venezolano sabe que el pueblo está pasando hambre y muere sin atención médica cuando no a manos del hamponato promovido por el chavismo y que la Fuerza Armada, especialmente su llamado Alto Mando Militar representa hoy el mayor cáncer que aflige a la nación, nido de narcotraficantes, contrabandistas, especuladores y contratistas rapaces. Seguirlos ensalzando como lo hace Giordani demuestra su naturaleza ruin e indigna.  
No contento con el desastre que ha causado, ahora Giordani propone lo siguiente:
“Lo que se requiere es la definición de una estrategia ofensiva que oriente la construcción de un nuevo bloque histórico popular y revolucionario…. mantener lo que han sido los avances alcanzados por el proceso bolivariano. Debemos actuar antes de que sea demasiado tarde”.
Es decir, se requiere la aparición de otro sátrapa a lo Chávez. Maduro es un excremento, con lo cual estamos de acuerdo con Giordani, por lo que – según Giordani -  se necesitaría un líder carismático a lo Chávez quien repita los primeros doce de chavismo. Giordani no se arrepiente, no rectifica, su mediocridad no da para más que no sea pedir una repetición del sainete chavista que terminó con la muerte del sátrapa, a manos del castrismo, en una cama en La Habana. Y no solo lo pide Giordani para la pobre Venezuela sino para toda la región, o para todo el planeta,  al decir:
Y cómo estamos hablando de una Patria Grande, la que soñaron los Libertadores, no es solamente Venezuela la involucrada en esta construcción de futuro, ni en el ámbito de la América toda, ni tampoco en el de las luchas universales por esa utopía realizable posible”.
Este loquito vive en un mundo irreal, de su exclusiva creación. No habría que hacerle mucho caso si no fuera porque todavía existe un grupo remanente de viudos del chavismo que sueña con la aparición de un clon del sátrapa, el cual venga a rematar la tarea que no pudo completar el fallecido paracaidista.
Y lo que es más indignante es que Giordani pretende hablar verdad. Dice, con gran cinismo:
“Quién hoy pretenda combatir la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, debe superar, cuando menos, cinco dificultades. Debe tener el valor de escribir la verdad, aunque en todas partes la sofoquen; la sagacidad de reconocerla, aunque en todas partes la desfiguren; el arte de hacerla manejable como arma; el juicio de escoger aquellos en cuyas manos resultará más eficaz; la maña de propagarla ante éstos”.
El mediocre Giordani pretende ser un perseguido, un héroe de la resistencia en contra del mismo régimen que el promovió. De criminal activo ha pasado a ser una voz plañidera que sueña con una repetición del cataclismo nacional que fue la etapa de Hugo Chávez Frías.
Giordani no debe ir a la cárcel, debe ir a un manicomio.

jueves, 14 de junio de 2018

Rafael Ramírez Carreño: un experto en corrupción habla sobre corrupción



Ya mi libro en el cual se narra la corrupción en PDVSA durante la etapa chavista, 2000-2015, puede obtenerse en Amazon. Ver link a mi sitio virtual: www.armasdecoronel.com.
  
Rafael Ramírez acaba de decir lo siguiente en su más reciente escrito:
 “Otro tema a discutir seriamente es el de la corrupción… hay connotados personajes que, es público y notorio, se han involucrado en corrupción, por las fortunas y bienes que detentan en el exterior, que las exhiben, que nadie se atreve a mencionar o bien porque son los "panas", amigos del grupo de alguien que se mantiene en el poder, o porque hacen lo que el madurismo quiere que haga”. No es un fenómeno único de una institución, el que crea eso, es un pendejo. La corrupción está en PDVSA, en la Fiscalía, en el Poder Judicial, en los cuerpos policiales, en el sistema penitenciario, en la Tesorería de la Nación, en Miraflores, en el círculo íntimo del madurismo, en Cencoex, en Cadivi, en los Puertos, en el ámbito militar, en la Banca, en el Petro, en el Arco Minero, en el SENIAT, en las Empresas Básicas, en el BCV, Ministerios de Infraestructura, Transporte y Comunicaciones, Alimentación, Cancillería, en los Sindicatos, Gobernaciones, Alcaldías, en los partidos de la oposición, en las empresas importadoras, en los privados, en las contratistas, constructores y un largo etc.”.
Nunca antes había existido tanto cinismo como el que anima a los chavistas. Es algo que han aprendido de los cubanos castristas, maestros en la mentira y en la desfachatez. Se han acostumbrado a negar sus abusos aún en presencia de la evidencia. Son como el marido sorprendido con la amante, quien niega la realidad o como el ladrón de una vaca a la cual lleva ensogada pero pregunta con desparpajo: “Cual vaca?”
Este caso de Rafael Ramírez Carreño es uno de los más emblemáticos en materia de corrupción chavista. No es como Pedro Carreño, Merentes,Vivas o los hermanos Rodríguez, quienes son corruptos pero no andan por allí fingiendo ser honestos. Ellos son corruptos y a mucha honra. El de Ramírez es un caso similar al de Diosdado Cabello, quien no solo es corrupto sino que pretende ser agresivamente honesto.
Ramírez Carreño pide debatir abiertamente sobre corrupción pero tiene años que guarda  silencio sobre su propia corrupción. Habla de “connotados personajes involucrados en corrupción” pero no nombra a ninguno y, por supuesto, no se nombra a sí mismo, aunque la prensa nacional e internacional está repleta de información sobre su corrupción y ello lo ha llevado a ser un prófugo de la justicia internacional. Donde se esconde?
Ramírez Carreño dice que la corrupción en este gobierno es sistémica y permea todos los estratos de la administración pública pero no dice que su actuación en PDVSA, en el ministerio de Petróleo y en la vida política de la Venezuela chavista por más de doce años fue factor importantísimo en la existencia y diseminación de esa corrupción. Cree posible que -  al fingir tomar la bandera de la anti-corrupción y fingir indignación – la gente pueda tomarlo como un paladín de la honestidad y no como lo que es: un paladín de la deshonestidad.
Y es que la evidencia abunda, desde su discurso ante la gerencia de PDVSA, en el cual puso a la empresa a la orden de Hugo Chávez y hablaba de una empresa “goja, gojita” hasta los casos ya conocidos en España, Venezuela, Andorra y USA, de lavado de dólares por parte de su entorno familiar y de sus lugartenientes. 
En un desesperado acto de mimetismo, como el camaleón, Ramírez Carreño trata de cambiar su fisonomía pero no lo logrará. Ayudado por sus “ahorros” ha comprado varios mercenarios quienes escriben a su favor en APORREA y hasta piden que regrese al mando de PDVSA. En una Venezuela podrida hasta el tuétano en el aspecto moral esta maniobra es vista con indiferencia. En un país donde el presidente es un payaso iletrado, entreguista y abusador, quien sea solamente corrupto suena hasta aceptable. Pero los venezolanos dignos deben permanecer alertas para no caer en manos de la deshonestidad disfrazada.
Es necesario fumigar a fondo esta pandilla de bandidos chavistas, a fin de lograr la recuperación espiritual y material de Venezuela.

martes, 12 de junio de 2018

ENTREVISTA CON MOISÉS NAÍM SOBRE MI NUEVO LIBRO




APRECIADOS AMIGOS:
Hace unos días Moisés Naím tuvo la gentileza de hacerme una entrevista de unos diez minutos, con ocasión de la publicación de mi libro: “Venezuela 1981-2015, Memorias Ciudadanas”. La entrevista puede ser vista por el link: https://we.tl/Bv3m0atZUW.
Al mismo tiempo deseo hacerles llegar mi nuevo sitio virtual (website)  www.armasdecoronel.com,  favor no confundirlo con www.lasarmasdecoronel.blogspot.com, el cual lleva a este blog.
Este website fue estructurado gracias a la colaboración de Moisés Naím y de Roger Santodomingo, a quienes agradezco mucho su apoyo. Contiene, en primer lugar, la versión electrónica de mi nuevo libro y también la versión electrónica de mi libro anterior,  “El Petróleo viene de La Luna”. Ambas versiones pueden descargarse sin costo alguno para quien deseé leerlos en pantalla.
 Al mismo tiempo mi nuevo libro puede ser adquirido de AMAZON por $2.99 para Kindle y por $12.99 en forma impresa. El nuevo libro tiene un prólogo escrito por Moisés Naím. El prólogo de mi libro anterior es de mi entrañable amigo Antonio Pasquali, pero no lo tuve a mano para incluirlo en la versión electrónica.
El website contiene referencias a mis libros anteriores y una descripción del nuevo libro que puede servir como guía a quienes piensen en adquirirlo (o leerlo).
Los dos libros que pueden descargarse de mi website son volúmenes complementarios sobre mi trayectoria, desde mi infancia en Los Teques en adelante, incluyendo mis experiencias profesionales, y mis perspectivas sobre la Venezuela y los demás sitios en los cuales me ha tocado vivir. El primero está escrito en forma de novela y el segundo como Memoria. “El Petróleo viene de La Luna” es testimonio de una época venezolana y de su industria petrolera de los años 1951-1981. El segundo, “Memorias Ciudadanas” narra mis experiencias durante los años que van desde 1981 hasta 2015.
¿Por qué los escribí? Porque creo que toda vida debe ser registrada de alguna manera y que todos podemos aprender de las experiencias ajenas.  
Espero que este trabajo les interese y eventualmente me hagan saber sus reacciones, buenas o malas. Como casi siempre es el caso las opiniones estarán divididas.  Pero ojalá que no sean como las que dieron los aficionados después de una corrida de toros particularmente infortunada de “Cagancho”. Esa tarde se dividieron las opiniones: unos culpaban al papá y otros a la mamá del torero.

lunes, 11 de junio de 2018

La tragedia venezolana reclama hablar claro: fuera los falsos líderes


Uno de los factores contributivos más importantes para la permanencia de la pandilla chavista en el poder ha sido la actitud de muchos venezolanos influyentes, quienes de buena o mala fe, de todo hay, han insistido en “arreglarse por las buenas” con esos facinerosos. Quienes lo hacen de mala fe simplemente tienen como objetivo participar a título personal de los beneficios que distribuye el narco-régimen chavista entre sus amigos y adulantes. Quienes lo hacen de buena fe están motivados por esa tendencia venezolana, de raíz noble, a pensar que todos somos familia y que debemos sentarnos alrededor de una mesa a dirimir nuestras “diferencias”.
Esta nota está más dirigida hacia a los de buena fe que a los oportunistas. Quienes actúan de mala fe no van a ser persuadidos a actuar de otra forma. Ellos son cómplices del gran crimen y no tienen vergüenza en aceptarlo. En este grupo de cómplices figuran los militares de alto nivel que trafican con drogas y que mantienen al narco-régimen en el poder para lograr una parte del botín. Figuran también la legión de adulantes venezolanos y extranjeros que dicen basar su apoyo en consideraciones “ideológicas’, pero que – en realidad – solo buscan su beneficio personal, los Zapateros y los Manuel Rosales o los Henri Falcón.   
Quienes actúan de buena fe, a lo Capriles o a lo Eduardo Fernández,  simplemente se niegan  a ver la horrorosa realidad venezolana y persisten en buscar una transacción, un acomodo con el narco-régimen, a fin de que podamos atenuar la miseria de los venezolanos. Este grupo se niega a considerar cualquiera otra forma de protesta cívica que no sea la “pacífica, constitucional y electoral” y ello lo ha llevado a validar con su presencia los grandes fraudes electorales cometidos en Venezuela o a aceptar pasivamente los resultados que todos los venezolanos saben que son fraudulentos.  Se niegan a aceptar que la protesta cívica en las calles, a través de huelgas sectoriales o generales, la desobediencia ciudadana, todo ello es constitucional y pacífico aunque no sea electoral. Este grupo ve las sanciones de países extranjeros al narco-régimen como “indeseables” porque “perjudican a la población”, sin darse cuenta de que la población tiene 18 años muriendo, perseguida, humillada y sometida al hambre y a la enfermedad, una tragedia ayudada por la actitud pasiva de algunos de sus líderes.
Hay que hablar claro. El liderazgo que va a sacar a Venezuela del foso no es ese liderazgo que busca  el acomodo con los criminales chavistas, que considera que lo estratégicamente deseable es negociar una salida con los miembros de la pandilla que ostenta el poder. Ese liderazgo no es el requerido. El liderazgo que se necesita es el moral, basado en los principios y valores.  James McGregor Burns definió estos dos tipos de liderazgo como Transaccional y Transformacional ( o transformativo). El liderazgo transaccional está basado en la oferta de promesas por parte del líder a fin de obtener lealtades, un “yo te doy, tú me das”. Hay un intercambio. Por ello, estos líderes siempre estarán dispuestos a transarse con el enemigo porque de una transacción siempre se derivan beneficios, dependiendo de cuál astuto sea el negociador. En el liderazgo transformacional no hay consideraciones de intercambio sino manifestaciones de principios y valores. Es el “solo puede ofrecerles sangre, sudor y lágrimas” de Churchill y no el  “hemos comprado la paz de Europa” de Chamberlain.
La diferencia entre los dos tipos de liderazgo, el que se transa y el que transforma, es esencialmente una diferencia moral. La transacción considera los beneficios a corto plazo, la transformación ve más allá del corto plazo. Transarse puede llevarnos a ganar la batalla pero a perder la guerra. Quien se transa está a la misma altura ética de sus seguidores. Quien transforma debe colocarse en un plano superior, por ello es que lidera verdaderamente.
El líder transformacional no diluye sus principios y valores a fin de obtener una victoria momentánea o  porque la transacción  represente la línea de menor resistencia. No rehúye el conflicto necesario. El líder transformacional no tiene necesidad de desdoblarse en su vida privada y en su vida pública pues actúa en base a sus principios en ambas dimensiones. No es el hombre de familia público y el libertino privado. No es el Trujillo, el Somoza  o el Chávez, quienes fingían ser en público lo que no eran en privado. Es el Vargas, el Betancourt o el Sucre, no el Guzmán Blanco o el Cipriano Castro. En la Venezuela contemporánea es el momento de María Corina Machado, de Luis Ugalde, de Antonio Ledezma, Enrique Aristeguieta, Diego Arria y Leopoldo López, no puede ser el momento de Cabello, Padrino López, Timoteo o Claudio Fermín.
En la Venezuela de hoy no necesitamos líderes transaccionales sino líderes transformacionales porque la redención de Venezuela no será un asunto de corto plazo o de conveniencias instantáneas sino una lucha larga por la recuperación de la dignidad, por el establecimiento de una masa crítica de ciudadanos y  la creación de una verdadera Nación. Para ello será necesario terminar con la dictadura del Estado, el cual ha asfixiado a la Nación por ya demasiado tiempo.  El estado en Venezuela ha sido realmente el gobierno y el gobierno, tristemente, es generalmente un hombre y su camarilla. Habrá que romper con esta estructura mezquina existentes, de enanos morales y ello demanda líderes transformacionales, no de la montonera de gente pequeña en plan de falsos líderes.

sábado, 9 de junio de 2018

EL TRIPLE CRÍMEN DE MANUEL QUEVEDO EN PDVSA



El artículo de Deisy Buitrago para REUTERS, ver: https://lta.reuters.com/article/domesticNews/idLTAKCN1J22NO-OUSLD revela lo que pueden llamarse, sin exagerar, tres crímenes de Manuel Quevedo al frente de PDVSA y del ministerio del sector petrolero.
El Crimen de la Incompetencia
El primer crimen se deja ver en estos párrafos: “El presidente de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) admitió falta de inversión en los mejoradores de su mayor reservorio de crudo, la Faja Petrolífera del Orinoco, así como en otras áreas, por “vicios” y las “mafias” que operaron en la compañía que ha visto caer su producción a mínimos históricos”. El jefe de la petrolera, en un acto con el presidente Nicolás Maduro, ahondó por primera vez sobre los efectos de las “mafias que se estructuraron para destruir PDVSA”.
Este es un crimen de incompetencia porque solamente a un incompetente se le ocurre achacar a “mafias” instaladas en la Faja del Orinoco el colapso de la producción petrolera venezolana. En efecto, PDVSA es una empresa con una Junta Directiva y con 130.000 empleados, entre ellos gerentes, auditores, técnicos, contratistas de la más diversa naturaleza y socios extranjeros en la operación.  ¿Es que todos eran miembros de mafia? ¿Es que nadie se atrevía a ser honesto en esa empresa “gojita”? ¿Cómo es posible que una empresa de esta diversidad de empleados pueda ser capturada por “mafias”, como alega Quevedo, sin que la empresa haga algo para impedirlo?
La producción petrolera venezolana viene declinando desde hace muchos años. Esto no era tan aparente porque – por un largo tiempo – PDVSA y el Ministerio del sector, bajo Rafael Ramírez, mentían sobre los niveles de producción de la empresa. Desde 2010 la OPEP comenzó a reportar producción venezolana muy por debajo de la reportada por PDVSA y el Ministerio. En 2012, por ejemplo, con Chávez aún en vida y Ramírez a cargo de PDVSA, la OPEP  reportó una producción venezolana de 2.359.000 barriles diarios, es decir, casi unos 500.000 barriles diarios menos de lo que reportaba PDVSA de manera fraudulenta.  
De manera que el desastre de PDVSA no es cuestión de “mafias”. Se trata del desplome de toda la organización debido a la incompetencia y corrupción de sus gerentes y mucho de su plantel laboral. Y la mafia incluye a la directiva en pleno.
El Crimen de la Ignorancia
Quevedo agregó:
 Ahora este trabajo (de recuperación) tiene que hacerse de manera estructurada (...) para limpiar tanta burocracia, tanta corruptela que dejaran sembrada en la Faja petrolífera del Orinoco, unos vicios que dejaron sembrados precisamente para llevar una parálisis en los mejoradores. Vamos a llevar a cabo un plan estratégico para mejorar la operatividad en la industria con el apoyo de los trabajadores. Nosotros nos la jugamos con los trabajadores”.  
Este es un crimen de ignorancia porque los trabajadores no pueden levantar la producción de PDVSA. Las plantas  mejoradoras de la faja del Orinoco no pueden ser reparadas y mantenidas a fuerza de tornillos y alicates sino que requieren de mucho capital y de una técnica y de una tecnología que Quevedo y sus huestes  ni poseen, ni entienden. Es tanta la ignorancia de Quevedo que lo lleva a decir estas barbaridades.
El Crimen de la Corrupción
Dice Quevedo: “Haremos una inversión mayor para recuperar la producción. Maduro aprobó recursos financieros para iniciar labores de mantenimiento en el mejorador Petro San Félix, que tiene una capacidad de producir 160.000 barriles de petróleo por día (bpd) y lo opera PDVSA en asociación con la Corporación Venezolana de Guayana (CVG). La parada comenzará en julio… por años los proyectos se quedaron sin mantenimiento. Agregó Quevedo que han identificado 9500 pozos en la faja los cuales pueden ganar hasta 70.000 barriles diarios y unos 13445 pozos en Occidente, que pueden producir unos 655.000 barriles diarios más.
Esto es corrupción en el sentido más amplio del término. Maduro le dio poderes totales a Quevedo para hacer y deshacer en PDVSA, incluyendo cambios de tipo organizativo. Pero, ahora dice que “Maduro aprobó recursos financieros para reparar el Mejorador San Félix”. Si Quevedo tiene poderes totales no debe esperar que Maduro “le apruebe dinero” para reparar una planta. Eso es prostituir la gerencia. De igual manera es prostituir la gerencia decir, como dice, que lo hará con los trabajadores. El incompetente, ignorante y corrupto Quevedo no sabe que en una empresa debe existir el Capital, la Tecnología, la Gerencia y los trabajadores. PDVSA no tiene capital, no tiene tecnología, no tiene gerencia y piensa que solo le basta con los obreros, quienes están además politizados, exigiendo hacer lo que no saben hacer y pidiendo que les den “acciones de PDVSA” (ver mi artículo anterior en este blog). La corrupción de Quevedo se vio claramente al contratar con una empresa fantasma de los militares, llamada CAMINPEG, para hacer trabajos que esa empresa simplemente sub-contrata porque no puede hacerlos.  CAMIMPEG está integrado por bolichicos de uniforme.
Los tres crímenes de Quevedo: Incompetencia, Ignorancia y Corrupción. Puesto allí por Maduro, el ilegítimo. Los dos y sus cómplices irán a la cárcel.

lunes, 4 de junio de 2018

Ramirez: muestre sus documentos y de la cara

En su más reciente ladrillo publicado en APORREA, https://www.aporrea.org/energia/a264287.html  el Sr. Rafael Ramírez, prófugo del narco - régimen venezolano al cual perteneció hasta pocos meses e  investigado por el gobierno de los Estados Unidos por presunto lavado de dólares desde PDVSA durante su presidencia, dice lo siguiente:


 … aunque desempeñé innumerables tareas y misiones de todo tipo, el mayor aporte ha sido, en el desarrollo y despliegue de nuestra Política Petrolera, y en la recuperación y fortalecimiento de nuestra Nueva PDVSA, la Roja Rojita. En el sector petrolero tengo toda la información de lo que digo debidamente soportada, respaldada en documentos: puntos de cuenta, decisiones, instrucciones, por lo que puedo hablar y comentar con bastante autoridad, conferida por cierto por el mismo Comandante Chávez… durante doce años de trabajo a su lado, en una gestión y una política verdaderamente exitosa, que permitió sostener nuestro proceso de cambios, nuestra economía y garantías sociales, en permanente crecimiento… de bienestar para el pueblo, para todo el país”. Y agrega, más adelante: “. ¡Abramos la discusión, me parece necesaria y justa para el país!
Ramírez afirma tener documentación confidencial de PDVSA en su poder, lo cual es ya irregular.   Pero ya que pide abrir la discusión, le pedimos que nos responda las siguientes preguntas:
1.    ¿Quién fue el culpable en PDVSA de la contratación, con grosero sobreprecio,  de la gabarra Aban Pearl a la empresa intermediaria PetroMarine? ¿No era usted presidente de la empresa y ministro del sector?
2.    ¿Quién fue el responsable por la contratación de dos gabarras inservibles a la empresa semi-fantasma PetroSaudí, a tasas muy por encima de las del mercado?  ¿No era usted presidente de la empresa y ministro del sector?
3.    ¿Quién fue el responsable por los contratos dados a la empresa de maletín Derwick Asssociates por centenares de millones de dólares, contratos en los cuales la citada empresa era apenas una intermediaria? ¿No era usted presidente de la empresa y ministro del sector?
4.    ¿Quién fue el responsable por la estafa de PDVAL, al importar alimentos en mal estado para enterrarlos en territorio venezolano, con la finalidad de obtener groseras comisiones y sobreprecios? ¿No era usted acaso presidente de la empresa y ministro del sector?
5.    ¿Quién accedió a transformar PDVSA en una empresa social y prostituir su actividad medular para convertirla en quincalla vendedora de pollo y sembradora de yuca? ¿No era usted acaso el presidente de la empresa y ministro del sector?
6.    ¿Quién pronunció un miserable discurso ante sus gerentes diciendo que PDVSA era una empresa al servicio del sátrapa fallecido, no al servicio de la Nación y que los empleados que no fuesen “gojo gojitos” serían sacados a carajazos de la empresa? ¿No fue usted quien pronunció esas indignas palabras?  
7.    ¿Quién tuvo a Eulogio del Pino por años como su mano derecha en exploración-Producción? ¿No fue usted? ¿Ahora resulta que no era competente? ¿Qué hacía usted mientras la faja del Orinoco se llenaba de ladrones, incompetentes y reposeros?
8.    ¿Quién permitió en la Junta Directiva gente que se destacó como contrabandistas de gasolina y diésel y firmó contratos nocivos para la Nación. ¿No era usted acaso presidente de la empresa y ministro del sector?
9.    ¿Quién participó activamente en el desastre que fue y ha sido FONDEN? En un punto de cuenta suyo con Chávez habla usted con satisfacción sobre la total discrecionalidad que ustedes tenían sobre el uso de los dineros del Fondo, sin tener que darle cuenta a nadie. ¿Cree usted que eso es lo que hace un gerente responsable, honesto y digno?
10. ¿Quién mantuvo por varios años la payasada de su amigote Pastor Maldonado en la Fórmula Uno, la cual le costó a la Nación unos $200 millones. ¿No fue usted?
11. ¿Quien presidió el aumento irresponsable de empleados en PDVSA? Durante su presidencia la empresa triplicó el número de empleados mientras su producción colapsaba.
12.¿No estaba usted al frente de PDVSA y del Ministerio cuando sucedió la tragedia de la refinería de Amuay? ¿No fue la falta de mantenimiento la razón de esa horrible tragedia? ¿No fue ese el dictamen de las empresas reaseguradoras? Por ese crimen en contra de los venezolanos y de la Nación no fue nadie preso. Fue mucho después que, como dice Maduro, le pusieron el gancho al Director de Refinación de la época, Jesús Luongo, a quien usted protegió.
13.Apórtenos algo  de sus archivos relacionado con el lavado de dinero de PDVSA en Andorra y en España, por lo cual han sido apresados sus familiares y colaboradores más cercanos.
14.¿No era usted presidente de la empresa y ministro del sector cuando la corrupción se desbordó en CITGO?  Revise sus archivos y encontrará lo relacionado con varios de los presidentes que usted puso allí, quienes hicieron desastres en la empresa. Yo tengo alguna de esa información. 
15.¿No era usted presidente de PDVSA cuando se encargaron tanqueros a Argentina, Irán y otros países? ¿Qué puede usted decirnos sobre esas contrataciones y sobre la ubicación actual de esos tanqueros?
16. Muéstrenos los contratos de viviendas hechos financiados por PDVSA con diferentes empresas de los países amigos del régimen, a ver cuántas viviendas se hicieron realmente y a qué precio.
17.Háblenos sobre su responsabilidad en los financiamientos anti-nacionales hechos a países ideológicamente aliados del régimen, incluyendo los $125 millones a una planta termoeléctrica en Bolivia, los subsidios con fines políticos  a El Salvador y a la República Dominicana, los envíos de petróleo a Nicaragua para financiar la campaña de Daniel Ortega, el envío de 30.000 barriles diarios de petróleo subsidiado para comprar la lealtad política de José Mujica en Uruguay, el gran crimen del envío de 100.000 barriles diarios de petróleo a Cuba, al costo para la Nación de unos $3500 millones al año, el trueque de crudo Ecuatoriano por productos refinados nuestros, el pozo seco perforado por PDVSA en Cuba a un costo de unos cien millones de dólares, etc. Todos estos actos y muchos más aquí no mencionados estuvieron aprobados por usted.   
18.Ilústrenos usted sobre el intento de fraude llevado a cabo por el Senador John Kemp de los Estados Unidos en combinación con el Embajador de Chávez en USA, Bernardo Álvarez Herrera, a través de la empresa Free Market Petroleum, intento que contó con su conocimiento y aprobación como ministro del sector y que fracasó debido a la denuncia de los medios estadounidenses porque ustedes guardaron silencio.
Hay mucho más información que exigirle a usted sobre su actuación en PDVSA pero podríamos comenzar por los puntos arriba mencionados.  Usted desearía hacerle creer a los venezolanos que el colapso de PDVSA solo comenzó después de su salida de la empresa y del ministerio del sector, que usted y Chávez no han tenido responsabilidad alguna en el deterioro y prostitución de la nómina, de la operación y de la Misión de la empresa. Pero los venezolanos sabemos la verdad.  Los desastres generados del Pino y de Quevedo no lo absuelven a usted por sus crímenes y errores, por su incompetencia e irresponsabilidad.
 Ramírez: Si yo estuviera en su lugar daría la cara ante el país, con papeles en mano, con pruebas a mi favor, para luchar por mi reputación y prestigio personal. No andaría escondiéndome. ¿De qué sirve el dinero si uno no puede vivir al aire libre, viendo a todo el mundo de frente y sin rubor?



viernes, 1 de junio de 2018

BALANCE DE MI GENERACIÓN


¿Hemos podido hacer algo mejor por Venezuela? ¿Algo diferente?
Estoy cercano a cumplir 85 años. Nací en 1933 y  puedo considerarme, a título personal, como miembro de una generación muy afortunada. Nací en Caracas cuando el dictador Gómez ya estaba de salida, por lo cual nunca conocí los grillos o La Rotunda, o Palenque o el Castillo de Puerto Cabello, excepto por la vía de las narraciones de mis tíos, quienes si los conocieron. Mi infancia y buena parte de mi adolescencia transcurrieron en la mágica población de Los Teques, pequeña comunidad de unos 9000 a 10000 habitantes, neblinosa y húmeda, llena de gente original e inolvidable. Los presidentes López Contreras y Medina Angarita mantuvieron al país desde 1936 hasta 1945 en un esencial estado de paz y tranquilidad apenas interrumpido por la locura de Diógenes Escalante, evento que hubiera pasado inadvertido pero que, dada la condición de candidato presidencial del enfermo, dio origen a la convulsión política que se llamó la revolución de Octubre. En 1948, la presidencia de Rómulo Gallegos, nuestro gran novelista, la cual debiera haber sido motivo de orgullo y estabilidad para Venezuela, terminó en  golpe militar y con la implantación de una dictadura gorilesca que duró 10 años. Aunque casi toda la familia Coronel fue a prisión por ser predominantemente adeca,  sufrí  poco durante este período, ya que me ausenté del país desde 1951 hasta 1955, para estudiar en Tulsa, Oklahoma, donde fui espectacularmente feliz y pude cambiar mi quitinosa envoltura de tímido aldeano por una nueva personalidad extrovertida,  aprovechando que allá nadie me conocía. Mis estudios fueron facilitados por una beca recibida de la Compañía Shell de Venezuela, por lo cual nunca me faltó nada.   
Al regresar a Venezuela en 1955 fuí empleado de inmediato por Shell y estuve tres años trabajando  en el interior de Venezuela, en montes y ríos, como geólogo de campo. Por ello  pude sustraerme  a las angustias y peligros de mucha de la vida política que llevó al derrocamiento de Pérez Jiménez en 1958. Apenas estuve preso tres días en Maracaibo por distribuir panfletos contra el régimen.
La vida venezolana desde 1958 hasta el final de la década de 1970 fue esencialmente positiva (con excepción de los años de la Gran Venezuela), llena de prosperidad para mí y para muchos miembros de mi generación. Durante esta etapa hubo indudables progresos en educación, salud e infraestructura. Para la clase media de mi generación esta fue una época de gran bonanza. Como geólogo de Shell Venezuela disfruté de una posición estable, buen salario, oportunidades ilimitadas para viajar y para consolidar una vida burguesa y tranquila. Durante los gobiernos de Betancourt, Leoni, Caldera 1 y Pérez 1 (hasta 1978) el país fue hacia adelante, apenas molestado por los guerrilleros de izquierda empeñados en volar oleoductos mientras nosotros, en la industria petrolera, los construíamos. En 1965, al regresar de Indonesia, me separé de Shell y comencé a trabajar con la CVP,  contagiado por el nacionalismo sano de aquellos tiempos. Sin embargo, poco tiempo me tomó darme cuenta de que ese no era el camino de la industria. A los tres años regresé a la industria petrolera privada convencido de que el estado no debía tomar las riendas de la industria petrolera.  
Creo que fue durante la década de 1980 que me fui separando espiritualmente del país. En 1981 fui despedido de PDVSA por mis enfrentamientos con el sector político. Ello me llevó a ausentarme de Venezuela desde 1981 hasta los inicios de la década de 1990. Debo confesar que durante esa década fue poco lo que hice por Venezuela. Mi tiempo transcurrió entre Harvard y el Banco Interamericano de Desarrollo.  Desde afuera vi las presidencias de Herrera Campíns y Lusinchi con mucha desconfianza, como señales de una progresiva mediocridad de nuestra democracia. Durante esa década se revirtió el progreso social venezolano y comenzó el declive del país, el cual llegaría a su máxima expresión al final de la década de 1990, con la elección de Hugo Chávez a la presidencia.
Creo que las décadas de 1980 y 1990 fueron muy negativas para Venezuela y pienso que mi generación es parcialmente responsable por no haber adoptado una postura más decidida en contra de lo que fue un progresivo deterioro de la democracia venezolana. Durante estas décadas se revirtió el camino ascendente que llevaba la sociedad venezolana y se fue deteriorando debido a la mediocridad y/o corrupción de los gobiernos de la época. Después de haber contribuido activamente al progreso de Venezuela, desde los 21 años hasta los 45 años de edad, me convertí desde los 45 años hasta casi los 60 años de edad en un espectador esencialmente pasivo del deterioro venezolano, casi todo este tiempo fuera del país.  Cuando quise enmendar la plana, al regresar a Venezuela en 1990 y cuando comencé de nuevo a participar activamente en la vida del país, era ya tarde. Venezuela entró en barrena, primero con la segunda presidencia de CAP, continuó su declive con la segunda presidencia de Caldera y, por supuesto, entró en la tragedia con el inicio de la larga noche del chavismo.
¿En qué consistió nuestro error generacional durante estos años? Pienso que estuvo en adoptar una posición cómoda ante la vida, satisfechos de haber logrado un estatus social y económico que nos garantizaba el bienestar y la prosperidad. Teníamos buen hogar, autos, ahorros, viajábamos, éramos miembros de clubes maravillosos como CAMURÍ, donde la vida transcurría entre amigos, de manera idílica. No pensábamos con la debida frecuencia en quienes requerían de nuestra ayuda y, cuando lo pensábamos, nunca creíamos que éramos los llamados a resolver esa situación. La incompetencia y corrupción gubernamentales reveladas por la devaluación del Bolívar en el Viernes Negro y del  RECADI de Lusinchi eran, pensábamos, problemas del sector político. La verdad es que una reacción de la clase media que nosotros representábamos en aquellos momentos quizás nos hubiera ahorrado la tragedia chavista años después. Pero ello no sucedió.
Al contrario, reforzando el error “ni-nista” que siempre ha existido en nuestro país, muchos de los miembros de mi generación, justamente indignados por lo que consideraban el fracaso de la democracia bipartidista, se adhirieron de manera insensata a las promesas populistas de Hugo Chávez y le tendieron la cama al sátrapa para lo que resultó ser no ya deterioro sino franca destrucción.
En gran medida mi generación fue trabajadora, se concentró en sus logros pero tendió a olvidar aquellos segmentos de responsabilidad ciudadana que trascendían de sus objetivos de una vida personal honesta y laboriosa.  Fuimos, en líneas generales, buenos ciudadanos pero no buenos ciudadanos activos en el mejoramiento de la calidad de vida de los menos afortunados. Aunque muchos de nosotros así lo comprendimos nunca logramos formar una necesaria masa crítica para darle un vuelco positivo a lo que fue el ocaso de nuestra democracia y la aparición de la horrorosa noche de la ignorancia y la crueldad.  
En un plano más personal, recuerdo haberle dicho en una ocasión a Cristina, mi única e inolvidable hermana, que yo me sentía como Hans Castorp, el protagonista de “La Montaña Mágica”, quien decía ser “un niño mimado por la vida”. Ella me vio severamente y me dijo que no dijera tal cosa. Nunca comprendí su reproche pero ahora, hacia el final, creo entenderla. Nadie tiene derecho a ser enteramente feliz mientras exista la infelicidad a su alrededor. Siempre deberemos conservar un cierto sentimiento de culpa por haber permitido que existan, al alcance de nuestros esfuerzos por remediarlas, la pobreza y la desesperanza.