domingo, 25 de enero de 2015

Clodovaldo Hernández: entre el cinismo y el "no más"





En otras ocasiones hemos comentado los escritos de este escribidor del chavismo, por considerarlos como ejemplo de la degradación moral que ha promovido el régimen. Hoy publica un artículo en El Universal en el cual ensalza la astucia de Nicolás Maduro, sin preocuparse mucho del aspecto ético de lo que dice. Al mismo tiempo parece querer decirnos, como Mano é Piedra, que está listo para echar tierrita y no jugar más para el equipo del desastre.  
Menciona lo siguiente:
1.   a Maduro lo desprecian aun de peor manera porque, como bien se sabe, manejaba un autobús.
Mi comentario: Mentira, chico. Los venezolanos desprecian a Maduro porque era un chofer reposero, no porque era un chofer. Lo desprecian porque es un corrupto, al aceptar ser presidente sin tener las credenciales mínimas para serlo. Lo desprecian porque, una vez llegado a la presidencia, ha destruido lo que Chávez no tuvo tiempo de destruir. Al decir lo que dices estás tratando, una vez más, de introducir el odio de clases en lo que es una justa indignación colectiva en contra del tarado.

2.  El Presidente llegó a su segundo mensaje anual ante la Asamblea Nacional en una situación crítica: precio del petróleo en caída libre, desabastecimiento, escasez, inflación... solo malas noticias por decir y sin mucho de dónde agarrarse. Y, a pesar de todo eso, logró escapar ileso del trance e, incluso, pasar a la ofensiva en varios planos. Son señales de que el mandatario maneja ya eficazmente ciertos recursos en los que su padre político era un verdadero artista. En el lugar de la oposición, yo pondría cuidado, en vez de  perder el tiempo escribiendo tuits burlescos y ultrajantes.
Mi comentario: eres un cínico, chico. Celebras que Maduro haya “engañado” al país con su “astucia”, sin darte cuenta de que lo que se le pedía al difunto y lo que se le pide al payaso son respuestas a la crisis nacional que ellos mismos crearon. No que fueran artistas del engaño y de la socarronería. No seas inmoral, chico.

3.   Analicemos a grandes rasgos: Maduro tenía que anunciar recortes drásticos en eso que suele llamarse "el gasto social", pero, por el contrario, anunció aumentos salariales y de pensiones, mejoras en becas y más viviendas. Tenía que anunciar una maxidevaluación y mareó a la audiencia con una cuestión ahí de tres tipos de cambio, que dejó a unos cuantos sacando cuentas con los dedos. Tenía que anunciar unas medidas concretas para  capear el temporal de la baja de los precios petroleros, y terminó predicando con el libro de Filipenses. Es el tipo de cosas que hacía Chávez, apoyándose en su genio político y su dominio histriónico. El presidente Maduro no llega a esos niveles (él mismo lo sabe y lo dice abiertamente), pero se nota que está haciendo un gran esfuerzo.

Mi comentario: Lo que dices, Clodovaldo, es indecente. Celebras que Maduro haya mareado a la audiencia y se haya empeñado en acentuar sus desastrosas políticas de subsidios y despilfarro. Eso sí, dices, lo hizo imitando el “genio” político del difunto. Tan genial era el difunto, Clodovaldo, que se bajó los calzones frente a los cubanos, quienes lo utilizaron como marioneta y le exprimieron hasta el tuétano, desechándolo una vez que ya no servía sus propósitos. Lo mismo que hacen ahora con el payaso.

4.  Maduro no se conformó con salir bien librado de lo que pudo ser un episodio terrorífico. Se dio el lujo de golpear duro a la oposición por la irresponsable actuación en los días de la guarimba, en 2014.  Paralelamente, hizo nuevos llamados al diálogo y anunció comisiones para buscar consenso en asuntos espinosos. Luego, en un acto cercano a la magia (porque rozó la irrealidad) se remontó a los tiempos en los que Mario Silva era "el señor de la noche" y puso al aire en cadena nacional y en momentos de máxima expectativa uno de esos diálogos escatológicos en los que el ala pirómana de la oposición muestra sus peores llagas.
Mi comentario: Elogias, Clodovaldo, a un irresponsable que se dedicó a distraer la atención del país de sus verdaderos problemas atacando a la oposición, hablando de diálogos irrealizables y de consensos ilusorios para ganar tiempo y extender por algunos meses su agonía. Ello te hace cómplice del gran crimen que la pandilla ha cometido contra el país. Los has aupado todo el tiempo y caerás politicamente con ellos. Te sale Zimbabue.

5.  Habrá que esperar las encuestas para saber qué pasó con el mensaje presidencial en el movedizo terreno de la opinión pública, pero escuché a gente en la calle que hablaba más que nada del aumento salarial y de los bocones que estaban planificando, por teléfono, un saqueo y una matazón. "¿Viste el video que puso Maduro?", se preguntaban algunos y yo, no sé por qué, me acordé de La Hojilla.
Mi comentario: Es decir, Clodovaldo, que todo se reduce al impacto del alza salarial y a los chismes sobre conspiraciones. Pareciera que, al final, con esa referencia a La Hojilla, te estás cansando tú también de tanta necedad y pretendes ser irónico a costa del régimen. Pero, como decía Luis Herrera Campins: Tarde piaste, pajarito.
  
Sobre este mismo tema opina Elías Pino Iturrieta hoy, así:

La superficialidad del discurso que generalmente pronuncia el presidente Maduro, semejante a la de su antecesor, puede conducirnos a pensar que se distingue por una vaciedad de fácil digestión que no deja de ser atractiva para los oyentes crédulos, pero no hay tal vaciedad. Sus lugares comunes y sus referencias bélicas encubren un proyecto de dominación sin paliativos, cuya pista se sigue reflexionando en torno a las palabras que no utiliza, es decir, sobre los males que no está dispuesto a corregir porque, si desaparecen, se le va la vida al orador y a sus compinches.

Viendo caer la nieve

Reflexiones dominicales

Hoy he estado admirando desde mi ventana una bella y tranquila nevada. La nieve cae convirtiendo el paisaje en una postal donde solo faltan un par de niños jugando en la blancura y una bella madre que los cuide.
Sobre la suave e inmaculada superficie veo una ardilla correr alegremente, dejando un delgado rastro. Y me pregunto si esta ardilla tendrá más o menos suerte que yo. Ciertamente está disfrutando de la nieve, de su tacto suave, de la alegría de la naturaleza de la cual formamos parte. Pero ella no recuerda  nada de lo que sucedió anteayer, mientras que yo sí puedo hacerlo y ello hace que mi alegría esté, o reforzada por los bellos recuerdos, o sujeta a sentimientos de signo contrario, de tristeza o melancolía.
La ardilla no puede saber qué hace algunos días uno de mis mejores amigos dejó de existir. No sabe que hay seres humanos quienes esperan ser decapitados por una banda de fanáticos en el Oriente medio y, mientras esperan, están conscientes, minuto a minuto, de la inminente llegada de una terrible muerte. Son sentimientos que nos llenan de tristeza porque la empatía es una cualidad esencialmente humana.
La ardilla, a lo sumo, piensa en la nuez pero no sabrá nunca que existió una corte como la de Luis XIV o genios como  Winston Churchill. No puede tratar de recrear en su imaginación el momento de la creación del universo o los sentimientos íntimos de quienes han protagonizado las epopeyas de la historia, de los grandes exploradores y viajeros,  de los heroicos defensores de las Termópilas o de Masada. No sabrá nunca de  los bellos gestos de individuos como Jesús, Galileo, Lutero, Gandhi o Martin Luther King. El recuerdo y el modelaje mental son facultades  reservadas para nosotros, los humanos. Tampoco puede la ardilla ver hacia adelante y tratar de imaginarse como seremos y como estaremos dentro de 500 años, como podremos algún día viajar a las estrellas, como lograremos vencer las más terribles enfermedades, quizás solo para ver surgir otras diferentes y no menos terribles.
Solo el ser humano, no la ardilla que corretea feliz por la nieve y que veo  desde mi ventana, puede imaginarse el destino que le aguarda. Tener conciencia de que, más temprano que tarde, será vencido por la enfermedad o la vejez y que desaparecerá algún día, no solo como individuo sino como especie, de la faz de la tierra.
Tal como el ser humano no existió en los pasados 4000 millones de años de la vida de nuestro cosmos, probablemente no existirá a partir de algún momento durante los próximos 4000 millones de años. Este es un pensamiento aterrador. No se trata solamente de la desaparición ontogénica sino de la extinción filogénica. Algunas veces este horrible pensamiento entra en mi cerebro sin permiso y me produce una sensación que solo puedo describir como una mezcla de terror,  indignación y rebeldía. Logro ahuyentarlo pero lo siento allí,  agazapado, esperando cualquier oportunidad de entrar sin permiso en mi mente.
Veo la ardilla correteando en la nieve, disfrutando como yo del paisaje blanco y maravilloso, un espectáculo que la madre naturaleza nos regala a ambos por igual.  Y me pregunto si no sería preferible ser como la ardilla, la cual vive en un presente eterno, sin saber de dónde vino y cuál será su destino.
Pero, ser humano al fin, lo que prevalece en mí es el orgullo de luchar, aun sabiendo que la batalla final está perdida.

La cita de hoy:
Al adoptar una posición la cobardía se pregunta: “Será segura?”. La conveniencia se pregunta: “Será lo político?”. Y la vanidad se pregunta: “Será popular? Pero la conciencia se pregunta: “será lo correcto?”.  Porque la medida última del hombre no es donde se ubica en momentos de conveniencia pero donde se ubica en momentos de desafíos, crisis y controversias”.   
Martin Luther King: Autobiografía.

 


  

sábado, 24 de enero de 2015

Patria portátil



Andrés Bello

La patria es una suma de  lugares, gente e  historia. La naturaleza de estos tres componentes nos intensifican (o atenúan) nuestra identificación con ella.
Soy un amante del Ávila, de los Andes,  de los pequeños pueblos y los grandes ríos. Como decía el Reinaldo Solar de Gallegos, levantarnos cada mañana frente al Ávila nos llenaba de entusiasmo para la tarea. Caminar entre la fría neblina de Santo Domingo era un tónico para nuestro espíritu. Sentarme bajo la sombra de un inmenso árbol de cotoperiz (Talisia olivaeformis) en la placita de algún pueblo de Carabobo, a ver jugar niños venezolanos, nos llenaba de paz espiritual. Admirar con emoción la caída de aguas de La Llovizna, la confluencia del Orinoco y el Caroní, o simplemente caminar por el parque de Cachamay nos llenaba de orgullo, aun sabiendo que esas maravillas no eran obra nuestra sino de la naturaleza. Eran y son parte de la patria.
La conciencia de haber nacido en  la misma tierra de Sucre, Miranda, Bello, Gallegos, el maestro Sojo , Antonio Lauro, Picón Salas, Briceño Iragorry, Antonio Arráiz,  Vidal López, Andrés Galarraga, Jesús Soto o Rodrigo Riera, nos reconfortaba, nos hacía sentir parte de un conglomerado de talentos y nobleza que inspiraba e inspira cada uno de nuestros actos.  Haber compartido trabajos con los humildes y abnegados venezolanos que nos acompañaron por años en nuestras exploraciones geológicas en el interior de Venezuela nos reafirmaba la fe en la naturaleza amable y digna del venezolano. Habernos sentado en los pupitres del Liceo San José para escuchar las enseñanzas de Isaías Ojeda nos había proporcionado un fuerte sentido de pertenencia a una gran familia de gente buena y honorable.
Saber que pertenecíamos a una sociedad que pudo salir de sus fronteras para liberar a otras naciones y que luego supo mezclarse generosamente con miles de europeos desplazados por las guerras para formar una nueva y mejorada sociedad nos llenaba y nos llena de orgullo.  Así como nos llena de dulce nostalgia el recuerdo de nuestra niñez y adolescencia en lo que fue el bello pueblo de Los Teques de las décadas del  cuarenta y del  cincuenta.
Amé y amo a esa Venezuela. Ella es mi patria. Allí nací y allí están los restos de mis antepasados y hermana que me son sagrados. Mucha de ella es inmortal, en términos históricos si no geológicos. El Ávila estará “siempre” allí. Nadie podrá borrar la obra de nuestros grandes héroes ciudadanos. Siempre habrá venezolanos amables y dignos. Los pequeños pueblos de Venezuela nunca perderán su encanto. Esa es la Venezuela que atesoro en mi corazón.
Para verla de nuevo, sin embargo, no puedo regresar a lo que es hoy Venezuela, porque mucha de ella ha desaparecido.  Mucho del paisaje ha sido degradado y profanado por la nueva Venezuela. Vallas insolentes y pertenecientes a una sociedad donde se rinde culto a los villanos ensucia lo que fue alguna vez un paisaje amable. Los parajes andinos están cubiertos de basura y es necesario pensarlo bien antes de ir a un parque, debido a la inseguridad reinante. Estará todavía en pie el frondoso cotoperiz en el pueblecito ? Habrá un banco donde sentarse? Podrán los niños jugar tranquilamente allí?
La gente ha cambiado. Los héroes no son los mismos. Ahora son hasta extranjeros. Hay monumentos al Che Guevara y plazas para Marulanda. El parque Fernando Peñalver ha sido llamado Negra Hipólita, aunque ya existía un parque adyacente con el nombre de la nodriza de Bolívar. Hay una obsesión de exaltar a los desposeídos, a expensas de quienes tienen algo.  Ahora los mártires se llaman Robert Serra o Danilo Anderson o Eliécer Otaiza, aunque sus muertes comparten lo torvo y lo desviado. Los intelectuales de nuevo cuño son de simiricuire: el ensayista Earle Herrera y los poetas  Isaías Rodríguez y Tarek William Saab.

isaías rodríguez, poeta de la revolución

 Quienes ocupan los asientos del Congreso/Asamblea Nacional ya no se llaman Andrés Eloy Blanco, Gonzalo Barrios o José Antonio Pérez Díaz, sino Pedro Carreño, Blanca Ekhout o Darío Vivas. Los líderes del gobierno no son ya un López Contreras, Betancourt o Leoni sino un Nicolás Maduro o un fósil  grotesco salido del pleistoceno llamado Diosdado Cabello.
En esta Venezuela de utilería que existe hoy la historia que nos llenaba de orgullo ha sido arbitrariamente revisada. Bolívar es un zambo, Páez un traidor, Betancourt un entreguista, la derrotada invasión cubana por Machurucuto se conmemora como una gesta revolucionaria de la Cubazuela y sus sobrevivientes traidores, como William Izarra,  son héroes nacionales, se casan en Quinta Anauco y pretenden dormir en el Panteón.  En esta Venezuela que asemeja el retrato de Dorian Gray, los valores de la Venezuela que yo amo se han invertido: la meritocracia es una mala palabra, los blancos oligarcas se robaron el dinero que era de los pobres, ser pobre es bueno y ser rico es malo, aunque el difunto usara relojes de $50.000, las victorias electorales de la oposición “son de mierdaaa”, la empresa petrolera vende pollos pero no produce petróleo, el ejército trafica con drogas en lugar de combatir el tráfico de drogas. 
Esa no es mi patria, ese es un país creado para una película de horror,  cuyos valores y héroes me son extraños. De allí que mi patria Venezuela la lleve yo a donde vaya,  patria portátil a ser instalada en mi hogar, no importa donde me encuentre.


viernes, 23 de enero de 2015

Carta - Advertencia a Nicolás Maduro


                            
                    Y todavía no ha llegado el carnaval!                                

                                                                              23 de Enero, 2015


Sr. Maduro:
Usted está caído. Y le ahorraría mucho tiempo y sufrimiento al país si así lo reconociera, si le creyera a quienes se lo dicen, ya sean de su propio bando o del grupo opositor. Usted está caído y ello lo puede ver el más casual de los observadores de la situación venezolana. Su aceptación ha bajado del 20%. La nación está en quiebra financiera. El pueblo hace inmensas colas con gran resignación para comprar lo más básico para su subsistencia,  pero esa resignación no durará mucho más. Si usted lee lo que dicen en www.aporrea.org, verá que hasta los mismos partidarios de lo que fue el chavismo le critican a usted despiadadamente. Usted no tiene alternativas que ofrecernos para sacar al país del foso donde 16 años de corrupción e ineptitud lo han colocado.
A pesar de las señales evidentes del desastre causado por ustedes, se empeña usted en afirmar lo siguiente: “Yo le digo a ustedes, compatriotas... en Venezuela está en marcha un golpe económico, un golpe de Estado y convoco al pueblo a la batalla para derrotar el golpe económico.  Convoco a todo el pueblo para esta batalla”. 
Es usted no solo un inepto sino un peligroso incitador a la violencia. Como ciudadano venezolano digo que usted es un peligro para la estabilidad y la paz de Venezuela y debe ser removido de su cargo, si no renuncia. Debería usted ser objeto de un arresto ciudadano. 
Ha dicho usted: “No ha valido llamado al diálogo… Tengo mucha información....  le he pedido al presidente de la Asamblea Nacional... que la Asamblea Nacional abra una investigación histórica sobre el golpe económico en marcha y se presenten todas las pruebas que el gobierno tienen contra los actores del golpe económico”. 


Desvaría usted puesto que su régimen no se ha prestado a diálogo alguno que no sea una estratagema para afianzarse en el poder. Ya el país está harto de que usted y sus compinches acusen a todos los venezolanos de la trágica situación del país, cuando son ustedes los grandes responsables. El inmenso fracaso de su régimen es ya conocido en todo el planeta y aún quienes les exprimieron el dinero petrolero los han abandonado. Ya no tiene crédito en ningún centro financiero y no le resta prestigio alguno en los organismos internacionales, donde sus representantes son corruptos vndidos por dinero a su régimen.
 Su último viaje por todo el mundo acompañado de familiares y amigos ha terminado por mostrarlo a la faz del mundo como un hombre inepto e insensible a los problemas del país. 

Ha dicho usted ayer: “Ya la burguesía con dos años de sabotaje económico llegó al límite que el pueblo puede aguantar y es la hora de actuar con las leyes en las manos. Es la hora de demostrar cómo una revolución puede avanzar frente a esta prueba”.
Dice usted que el pueblo no aguanta más. En eso tiene razón. Pero no es a la burguesía, ese fantasma que ustedes han creado para descargarse de culpas.  El pueblo no lo aguanta a usted ni un minuto más. NI a sus compinches. El país está maduro, sí, pero maduro para la protesta abierta y definitiva en contra de su régimen abusivo, para el cual no han existido las leyes. 

Haga un gesto último de decencia y váyase, muy lejos, donde lo acojan. Verá que no tendrá mucha alternativa. 
Se lo exige un venezolano que no lo reconoce como presidente sino como un grave peligro para la nación 
Gustavo Coronel

APORREA se le voltea a Maduro y lo aporrea de lo lindo

Estos son los artículos que aparecen hoy en ww.aporrea.org , el vocero del chavo-madurismo. Ni allí quieren a Maduro, pués!

  • Javier Antonio Vivas Santana

    Maduro se queda sin pueblo

    Javier Antonio Vivas Santana

  • Toby Valderrama

    La entrega de la Memoria...de la Patria

    Toby Valderrama

  • Nelson Jesús Lanz Fuentes

    Ausencia de verdades en el mensaje de Maduro

    Nelson Jesús Lanz Fuentes

  • Pedro Marillán Sánchez

    Retroceso y a toda velocidad

    Pedro Marillán Sánchez

  • Miguel Mora Alviárez

    Maduro revivió el optimismo ¿O no?

    Miguel Mora Alviárez

  • Yuri Valecillo

    Aclarando las vainas

  • Se despeñó el autobus del Estado!



    El chofer del autobús grita: estamos en manos de Dios!!
    Vamos sin frenoooos.  Se nos salió una ruedaaaaa. . Estamos frente al despeñadero!  Gritaba  el chofer aterrado. Y abandonando el volante, se volteó hacia los pasajeros y le dijo: “encomiéndense a Dios, Dios tendrá misericordia de nosooooooootruuuuus”, la última palabra gritada ya en el aire, cuando el vehículo iba camino a las rocas.
    Se salvaron unos 938.765 pasajeros quienes habían abandonado el bus en paradas anteriores. Ellos  se habían bajado del bus  porque  habían advertido que el chofer estaba drogado, o borracho, o simplemente era un tarado. Sin embargo, muchos otros miles de pasajeros parecían tan contentos con el chofer que le gritaban: “Púyalo, Nicolás!”, entre ellos el Samper, la Kirchner, los colectivos, Darío Vivas y Desiré Santos Amaral. El colector Rafael Ramírez se salvó porque se había ido de vacaciones largas para Nueva York, dejando en su lugar a Pedro Carreño, quien fue el primero en salir volando por una ventana. Miles de pasajeros también se salvarían porque  al ver venir el precipicio y oír los chillidos del chofer se habían provisto de amortiguadores para el trancazo. Además, viajaban en la sección trasera del bus porque los eufóricos pasajeros de boina roja, con bolsillos llenos de bolívares devaluados y  tomándose el miche que les daba la revolución,  los habían empujado para allá, ya que no eran dignos de viajar cerca del chofer, ungido por el líder intergaláctico. Ese abuso los salvó porque el bus se partió en dos al chocar contra las rocas y la parte de atrás quedó intacta, mientras que los pasajeros gozones de la revolución se hicieron papilla junto con el chofer.
    Y es que el chofer no había querido escuchar los consejos de Henri Falcón y de Rafael Poleo quienes le habían aconsejado: “Baja la velocidad, mijo. Haz una parada, échate agua en la totora, que la tienes recalentada,  tómate un respirito”. Nada de eso. Sentía al pájaro incrustado en la oreja izquierda, que le decía, con insistencia: “más rápido, más rápido, mira que ya vas a llegar”.
    Llegar, adonde?  Pensaría el chofer, en su último momento de conciencia, antes de desaparecer para siempre entre las rocas. Porque el chofer realmente nunca supo adonde era que el pájaro lo quería ver llegar.
    Nosotros si lo sabemos, gracias al diario del difunto, rescatado de la abandonada embajada de Cuba en Caracas. Este documento de gran valor  histórico e histérico revela las verdaderas intenciones del occiso. Es una historia triste. El difunto había sido abandonado  por sus padres cundo chiquito. Tuvo que refugiarse en casa de la abuela y vender dulces para comer. Un día le negaron la entrada a la escuela primaria porque no tenía alpargatas. Ello le inyectó una gran dosis de resentimiento hacia la sociedad que se había portado de tal manera con él.  Tiempo después, aunque golpista fracasado, pudo llegar a la presidencia  gracias a la democracia venezolana, llevado allí por quienes se subirían al bus de la revolución. Su resentimiento lo llevó a tratar de convertir a su país en un paraíso para los  acomplejados y tratar de aplicar su revolución del odio contra los venezolanos educados . Pudo  extenderla brevemente   hacia los demás países de la  región, logrando captar a adeptos resentidos como él, gracias a los millones de dólares del petróleo. En ese autobús denominado El Expreso del Odio se montaron Ortega, Morales, Correa, Cristina, Zelaya, Lugo y hasta un pragmático José Mujica que recibía dinero para las empresas uruguayas quebradas y petróleo que su país no podía pagar.
    Al ver llegar su final el difunto no lo pensó mucho. El único que puede terminar satisfactoriamente mi tarea de destrucción nacional, se dijo, es Nicolás. Puedo morir tranquilo,  sabiendo que él queda conduciendo el bus del estado, encargado de consumar mi venganza contra quienes me humillaron desde chiquito.

    Y así fue. Ayer vimos como el bus se fue por el despeñadero. Tocará a los sobrevivientes de la tragedia subir la cuesta del precipicio, dejando atrás los restos del vehículo para lograr construir uno nuevo. No será tarea fácil pero, al menos, esperemos que a los sobrevivientes  no se les ocurra utilizar los mismos planos del vehículo que yace entre las rocas. 

    miércoles, 21 de enero de 2015

    Sigue rebuznando Henry Falcón


    *** Sigue rebuznando Henry Falcón

    si hoy (miércoles, Enero 21) vemos un presidente estadista, reflexivo, dispuesto a rectificar, un presidente amplio, abierto, que convoque a ese diálogo necesario, especialmente con los factores de la economía, con el sector privado nacional, que nos presente un plan de recuperación del aparato productivo para hacernos menos dependientes de las importaciones, que anuncie medidas coherentes con la unidad nacional como la unificación del tipo de cambio, la necesaria autonomía del Banco Central de Venezuela, ese consenso necesario con los factores productivos del país; si ese presidente hoy frente al país y frente a la historia asume esta responsabilidad, yo no tengo duda de que va a renacer la confianza". 
    Es decir, dice Falcón, solamente si el sol deja de salir mañana, estaríamos dispuestos a actuar. Porque la posibilidad de que Maduro se convierta en un estadista de la noche a la mañana son tan buenas o tan malas como las que tiene el sol de no salir mañana.
    Además, Falcón deja de mencionar Falcón lo más importante: la libertad de todos los presos políticos, la dimisión del gabinete en pleno, la formación de un gobierno de coalición y el llamado a elecciones presidenciales adelantadas, si no quiere salir ya como corcho de limonada.