domingo, 26 de febrero de 2017

Batallas se ganan y se pierden pero perdemos la guerra por el alma


Envueltos en el fragor de las batallas olvidamos que la guerra es por el alma de Venezuela.
Lo que ha sucedido en Venezuela desde que el difunto llegó al poder en 1999 ha representado una guerra de catastróficos resultados. Recuerda lo dicho a Luis XIV por el Duque de Villars, comandante de las fuerzas francesas contra las fuerzas inglesas en la batalla de Malplaquet, 1709: “Su Alteza: si Dios nos concede la gracia de perder otra batalla como esta, su Majestad puede dar por seguro que sus enemigos serán destruidos”. En esa batalla, “ganada” por el Duque de Marlboro, sus fuerzas perdieron 22000 hombres, contra las 12000 víctimas del ejército francés y este resultado hizo posible que se evitara  la invasión inglesa a Francia. Esta “victoria” acabó con la carrera militar de Marlboro.
De igual manera puede decirse que la vitoria del difunto en las elecciones presidenciales de 2012 acabó con las pretensiones del chavismo de gobernar a perpetuidad en Venezuela. Esta victoria no solo arruinó las finanzas del país, al utilizar grandes sumas de dinero provenientes de la corrupción de Odebrecht y de los préstamos chinos para llevar a un enfermo a la presidencia, sino que las exigencias físicas de la campaña aceleraron la muerte del sátrapa. Las elecciones de 2012 fueron, para el chavismo. el equivalente de la batalla de Malplaquet para los ingleses. Allí se concretó la derrota definitiva del socialismo del siglo XXI.  
Nuestra oposición a la narco-dictadura de Chávez/Maduro también ha tenido sus Malplaquets. 15 meses después de la euforia nacional derivada de la gran victoria popular que llevó al control de la Asamblea Nacional por las fuerzas de la democracia,  los demócratas venezolanos estamos hoy en una situación de desbandada ante las fuerzas agresivas y gansteriles de la alianza entre los narco-generales de la Fuerza Armada y los cleptócratas de PDVSA. A pesar de tener el control de la Asamblea Nacional ello no ha servido de mucho ante las agresiones del gobierno y nuestra propia incompetencia opositora. La MUD se presenta hoy deshilachada, sin liderazgo, sin planes, sin voz, ante el atropello de un Tribunal Supremo de Justicia al mando de un asesino, sin que la Asamblea responda. Peor aún, algunos miembros de nuestro “ejército” hablan abiertamente de sentarse a negociar una tregua, una rendición, un acomodo con el enemigo.  
Si bien hemos ganado y perdido algunas batallas importantes los venezolanos asistimos hoy a la derrota de la Nación.  Esto aplica a todos los venezolanos, opositores y chavistas. La diferencia radica en que los chavistas no lo pueden ver así porque hace tiempo consideran el saqueo a la Nación como su principal, casi único, objetivo. Por ello creen estar ganando la guerra, ya que integran una oligarquía de dinero y de poder como nunca se había visto antes en nuestra historia. Los 600 malandros principales del régimen chavista han robado una suma que estimamos en unos $300.000 millones. Al hacerlo han arruinado material y espiritualmente al país porque la siembra de corrupción ha sido gigantesca. Por ello varias generaciones de  venezolanos, chavistas o demócratas por igual, estarán condenados a chapotear en el mismo pantano de atraso, pobreza y desesperanza. La oligarquía chavista ha sacrificado el futuro de Venezuela en aras del disfrute de una breve etapa de poder y riquezas.  
La noción de victoria que tiene el chavismo ya perdió por completo cualquier contenido ideológico que haya podido tener, al hablar en nombre de una “revolución” que “terminaría” con la pobreza. Esa pretensión desapareció junto y se encuentra enterrada junto con la momia de la Montaña.  Lo que existe hoy es una narco-estado en el cual los bolsillos de unos 600 malandros principales están a reventar mientras millones de venezolanos pobres son aún más pobres que antes.  La revolución ha sido derrotada en el campo ideológico y apenas le sobreviven bandas de ladrones, narcotraficantes y asesinos.  
Aunque nosotros, los demócratas, estamos convencidos de que ganaremos las sucesivas  batallas por la democracia, también debemos darnos cuenta de que estamos perdiendo la guerra por al alma de Venezuela. Estos 18 años de indignidad colectiva han contaminado a millones de venezolanos, incluyendo a  algunos que creíamos de los mejores, de tal manera que aun cuando restituyamos la democracia y la libertad en Venezuela, el país continuará intensamente dañando por la corrupción, el embrutecimiento y degradación que se le han inyectado durante estos años.  No podrá hablarse de haber ganado la guerra por Venezuela mientras haya venezolanos dispuestos a renunciar a estándares éticos y morales que deberían ser sagrados para satisfacer su agenda personal. No puede hablarse de victoria cuando gente que creíamos honorables y la cual aspira a jugar un papel importante en la Venezuela del futuro,  haya participado del despilfarro de los miles de millones de dólares del ingreso nacional. Esta gente, familias, empresarios, músicos, y políticos que creíamos honorables son culpables por su silencio e indiferencia y hasta participación activa en el saqueo nacional.

Al hablar de esta forma no pretendo sembrar desesperanza ni desmoralización, sino forzar a un enfrentamiento sincero con nuestra pavorosa realidad. Sin ese enfrentamiento no puede haber victoria posible en la guerra por el alma venezolana.  El silencio y el engaño colectivo no pueden ser  vías a la redención.  

sábado, 25 de febrero de 2017

Dos notas sobre el acontecer venezolano


1.    País degradado
Un narco-general  ministro del interior, un terrorista vicepresidente, un asesino presidente del Tribunal Supremo de Justicia, un esquiador quien nunca ha visto la nieve representando al país, el voto de Venezuela suspendido en la ONU por falta de pago, miembros de la familia “presidencial” en prisión por narcotraficantes. Estos son algunos de los recientes eventos tragicómicos que ilustran el nivel de degradación y mediocridad al cual ha llegado el país bajo el payaso presidente.  
Venezuela está en uno de los puntos más bajos de su historia y todavía hay gente que uno creía sensata y digna promoviendo un diálogo con los bandidos que integran el gobierno.
Venezuela ha sido llevada a un nivel de degradación tal que ello amenaza la integridad de la nación. Nunca antes habíamos visto tanta corrupción, tanta miseria material y espiritual como la que existe hoy en Venezuela. Ya no se trata de problemas específicos, que los hay de sobra. Se trata de una verdadera claudicación del espíritu en grandes sectores de la población, no solamente entre el chavismo sino en lo que creíamos era la Venezuela digna.  
En este sentido el efecto de lo que ha sucedido y sucede en Venezuela durante el siglo XXI nos acompañará por un largo tiempo. El chavismo ha hecho aflorar las peores facetas del alma venezolana. El chavismo activo ejerce la corrupción, la mentira y el descaro. Y hay un país pasivo que está demostrando   resignación,  indiferencia y  cobardía.
Hay todavía un grupo de venezolanos irreductibles, no sabría cuantificarlo, que mantiene viva la esperanza de una redención. Algunos de sus miembros están  presos y otros perseguidos por el chavismo activo y hasta estigmatizados por los cobardes del país pasivo. Esos venezolanos serán quienes tratarán de restituir en el país los fundamentos indispensables para una sociedad sana: la dignidad, la buena ciudadanía, el verdadero liderazgo. El grupo permanece sólido, cada vez más empeñado en resistir los atropellos que se llevan a cabo en el  país degradado.
2.    Cuales tribunales, Luis?   
En http://contrapunto.com/mobile/noticia/ugalde-no-estoy-llamando-al-golpe-de-estado-estoy-llamando-a-respetar-la-constitucion-122831/ puede leerse una entrevista a nuestro admirado Luis Ugalde, quien es uno de los venezolanos más valientes y valiosos del momento, junto con Leopoldo López, María Corina Machado y Enrique Aristeguieta Gramcko. Estamos de acuerdo con él en casi todo lo que dice, menos en dos de sus afirmaciones: una, que el “país no puede cambiar sin el concurso del chavismo”. Y, dos, “para los delitos están los tribunales”. En el primer caso, Luis parecería pensar que un sector importante del pueblo es chavista y que sin el concurso de ese pueblo no es posible reparar nuestros daños. Yo creo que lo que se llama pueblo chavista es apenas el grupo poblacional más dependiente del estado paternalista, no importa el nombre de quien esté a su cargo.  No parecería aconsejable hacerle creer a ese grupo que ha  tenido razón en su manera de comportarse. Al contrario, ha sido mal acostumbrado por el gobernante de turno a depender del estado y es necesario hacerle ver que hay otras formas más dignas de vivir. El mismo Luis ha hablado con frecuencia de la necesidad de convertirlos en “productores”. El llamado chavismo es el equivalente al  grupo parasitario del estado.
 Chávez les cayó a realazos al pueblo. Por ello todavía hay quienes piensan que eran felices bajo Chávez pero ya hay muchos otros que se han dado cuenta de que el chavismo fue un fraude. Luis mismo nos dice que en la zona donde él vive, la cual era chavista, ese sentimiento ya no predomina.

 En el segundo caso, lo de los tribunales como el foro en el cual se dirimen los crímenes de corrupción y de fraude a la Nación, Luis sugiere en su entrevista que sean ellos los que se encarguen del castigo a los culpables a esos tribunales. Yo no lo creo así. El castigo a los responsables de lo que ha sucedido en Venezuela durante los últimos 18 años tiene que venir de la sociedad venezolana en masa, tiene que existir un repudio generalizado, un rechazo basado en consideraciones de moral ciudadana. Sin ese rechazo corremos el riesgo de un borrón y cuenta nueva. Y eso sería una invitación a repetir nuestra gran tragedia.   

viernes, 24 de febrero de 2017

La batalla contra la corrupción se acerca a La Campiña y a Miraflores



Escribe Mark Twain que él envió en una ocasión a una docena de sus amigos un telegrama que decía: “Huye de inmediato. Todo ha sido descubierto”.   Al día siguiente, agrega Twain, todos ellos  habían escapado del pueblo.  Esto que nos decía Mark Twain medio en broma, medio en serio, se ha convertido hoy en una tendencia mundial predominante. Los gerentes y presidentes de las grandes corporaciones están siendo enviados a la cárcel. Esto es bastante nuevo. En el país judicialmente más avanzado del mundo, USA, la condena de altos ejecutivos era impensable hasta que llegó la catástrofe de la bolsa en 1929. Se creía que, dada su escala social y su importancia, estos ejecutivos y capitanes de empresa no podrían ser jamás castigados de la misma manera con la cual se castigan a los miembros de la mafia y de los bajos fondos. La transformación de esta postura en una actitud de rechazo y de condena abierta a los bandidos de cuello blanco todavía perduró por  unos 30 años, hasta que fue cambiada por  las agresivas condenas de ejecutivos financieros llevadas a cabo por Rudi Giulani como fiscal general del estado de Nueva York. Los esfuerzos de este y otros pioneros de la justicia han desembocado en la situación actual, en la cual los gerentes y ejecutivos no solo están siendo denunciados y obligados a resarcir el monto de sus daños sino que van a parar a la cárcel.
Algunos de los ejecutivos petroleros que han sido enjuiciados por corrupción y/o enviados s a la cárcel recientemente incluyen a :
·       2014. Ahmad al-Wahaibi, presidente de la empresa petrolera estatal de Omán (equivalente a PDVSA), quien fue sentenciado a 23 años de prisión por recibir $8 millones en sobornos. Su asistente, Adel al-Raisi fue sentenciado a 10 años de prisión por complicidad. Ver: : http://www.fcpablog.com/blog/2014/2/27/oman-oil-company-chief-jailed-23-years-in-bribery-case.html#sthash.Ng1L7TKP.dpuf.     
En las investigaciones que llevaron a este pájaro a la cárcel colaboró el gobierno suizo, a través del Fiscal general de la nación, ya que los dineros se habían depositado en bancos de ese país.  
·       2015.  En China llevaron a prisión  al presidente de una empresa de construcción que hacía trabajos para PDVSA en Puerto La Cruz
·       2016.  La empresa de Gas de Omán expulsó a su Presidente, Goutam Sen,  quien está enjuiciado por corrupción. En los últimos cinco años más de 20 ejecutivos petroleros han sido llevados a prisión en Omán.
·       Octubre 2015. En China, Wang Yongchun fue sentenciado a 20 años de prisión por corrupción, cuando era vicepresidente de  China National Petroleum Company, CNPC
·       Marzo 2016. La empresa KBR contrató a UNAOIL para que la ayudara a obtener contratos en Kazakstán. KBR era parte de Halliburton durante parte de estas acciones criminales. Su presidente, Albert Stanley fue llevado a prisión por 30 meses y la empresa obligada a pagar una cuantiosa multa al gobierno de USA.
·       Febrero 2017. El vicepresidente de Angola, Manuel Vicente, ha apresado y enjuiciado por recibir sobornos cuando era presidente de SONAGOL, la empresa petrolera de Angola y de tratar de sobornar un juez para que lo absolviera.
·       Febrero 2017. El presidente d ENI, Claudio Descalzi ha sido llevado a juicio sobre un soborno dado a funcionarios de Nigeria para obtener licencias de exploración. En el juicio estará acompañado del anterior presidente, Paolo Scaroni y otros nueve ejecutivos.  
Como se verá, la lista de funcionarios petroleros de alto nivel llevados a juicio y, eventualmente, a prisión, aumenta cada año. Mientras tanto, qué hacemos en Venezuela con la corrupción galopante que se ha llevado a cabo en PDVSA? NADA.  A Rafael Ramírez le fue dada inmunidad al nombrarlo embajador del régimen en la ONU y Eulogio del Pino ha sido ratificado en su cargo. Miles de millones de dólares han sido robados, malgastados o despilfarrados en PDVSA sin que alguien esté en la cárcel.
Sin embargo, la justicia con la cual contamos no es la venezolana, la cual está podrida hasta la raíz. Es la justicia internacional. En USA y en Europa se cierra el cerco en contra de los ladrones de PDVSA. Lo de Roberto Rincón será pequeño en comparación con lo que viene en contra de los funcionarios de PDVSA que han robado millones de dólares a la Nación venezolana. Debe darnos vergüenza como venezolanos que sea la justicia internacional, no la nuestra, la que finalmente mande a prisión a los pajarracos de PDVSA que sean culpables de robo y desfalco a la Nación.

La justicia internacional también se acerca a Miraflores. Maduro podría tener que cambiar sus liquiliquis ridículos por el traje anaranjado que usan en las prisiones de USA. 

jueves, 23 de febrero de 2017

El chavismo como agente de descapitalización social


El Capital Social puede ser definido como los valores y normas no escritas compartidas por los miembros de una sociedad, las cuales promueven el trabajo en común, la  cooperación y el  progreso. Entre esas normas figuran en lugar prominente la reciprocidad, la honestidad y la confianza. De Tocqueville había advertido ya en la sociedad estadounidense lo que él llamó “el arte de la asociación”, como uno de los ingredientes esenciales de una sociedad floreciente.
En Venezuela estos ingredientes de una sociedad solidaria han estado, históricamente, poco desarrollados. Sin embargo, una fuente importante de capital social abundante en nuestro país ha sido tradicionalmente la familia extendida, una estructura frecuente en la cultura latinoamericana, la cual  trata de compensar por las deficiencias de una relación social más amplia entre miembros de la sociedad que no comparten lazos de consanguinidad.
A pesar de que la familia extendida es una manifestación de solidaridad esencialmente tribal no hay dudas de que existe una fuerte correlación entre su existencia y la capacidad de sus miembros para relacionarse con éxito con grupos y personas fuera de ese círculo familiar. Lamentablemente en nuestro país la frecuente ausencia del padre le resta al niño la posibilidad de establecer redes sociales de significación en la comunidad. Esa ausencia representa un obstáculo para el desarrollo de estas redes, restando al niño y al adolescente  la posibilidad de desarrollar confianza en el prójimo a través de su relación con la autoridad paterna.
Por este y otros factores la carencia de suficientes normas y valores compartidos en nuestra sociedad ha conducido a un débil capital social, el cual se ha tratado de reemplazar, particularmente en los últimos 17 años,  por el estado benefactor y paternalista. Ello ha llevado a muchos venezolanos a ver en el “presidente”, el autócrata, la figura paternal que no han tenido en sus hogares. En el caso específico de Chávez/Maduro este intento de reemplazo ha probado ser catastrófico para la sociedad venezolana.  La figura del padre, la cual serviría en un hogar para robustecer la confianza del niño en el adulto, llevándolo a incrementar el capital social, ha sido sustituida por un estado paternalista que utiliza a la persona bajo su cuidado como simple herramienta para lograr fines de poder político. En este sentido el estado paternalista venezolano se ha convertido en un agente de destrucción del capital social.
Esta acción destructora de capital social se manifiesta a través de las políticas de subsidios y dádivas a la población llevadas a cabo por el chavismo, a cambio de exigir a los venezolanos lealtad política. Lejos de crear incentivos para la solidaridad social esta gran piñata venezolana representa una fuente de rivalidades y mezquindades, estimulando la competencia, no la solidaridad, entre los “beneficiarios” de la limosna. Es como si un padre distribuyera alimentos en el hogar condicionando la entrega al amor y la lealtad de los hijos. Esta práctica conduciría, inevitablemente, a la aparición de la hipocresía, de la desconfianza entre hermanos, de la rivalidad y de la trampa para obtener los mejores beneficios.

Esto es lo que ha ocurrido en la Venezuela del chavismo. Por ello, la influencia nefasta del chavismo no se extinguirá con su salida del poder político. Quedarán secuelas gravísimas de embrutecimiento  entre el pueblo, las cuales tendrán que ser objeto de  atención, tanto o más cuidadosa que el suministro de comida y medicinas a la población. Habrá que diseñar una urgente política de educación ciudadana para reparar y eliminar el daño causado a millones de venezolanos por las prácticas innobles de manipulación ejercidas en contra del pueblo por tantos años, las cuales han llevado a un agudo empobrecimiento material y, sobre todo, espiritual.    

miércoles, 22 de febrero de 2017

Lo de El Aisami es viejo/News about El Aissami are old stuff

In 2008 I wrote a summary of the terrorists activities in Venezuela and reported on El Aissami's links to arab terrorism. There was plenty of information on this person back then. See:
HUMAN EVENTS

Hizballah in Venezuela: Will the U.S. move?

That Venezuelan strongman Hugo Chavez’ regime is enabling Islamic terrorist organizations to take root in South America is no longer in question.  What will the US do?  
In December 2002 freelance journalist Martin Arostegui published an article in Insight Magazine (“Chavez plans for a terrorist regime”) in which he reported the arrival in Venezuela of Hakim Mamad Ali Diab Fattah, a member of Hizballah. Venezuelan officials received him at the airport. In connection with his presence in the country Arostegui interviewed the former Venezuelan Intelligence Director, General Marcos Ferreira, who said Fattah represented only the tip of the iceberg in a Cuban-Venezuelan operation to promote the infiltration of terrorists from Hizballah into the U.S. Between 200 and 300 Cuban intelligence, he added, were already active in this project within Chavez inner circle, led by Cuban Captain Sergio Cardona. Ferreira also identified Ramon Rodriguez Chacin, the current Minister of the Interior of Chavez, as Chavez’s designated link with the terrorists. In 2005, Barbara Newman reported that the Venezuelan Island of Margarita had become a main center of financing for Hizballah in Latin America and that members of this organization were entering the U.S. with Venezuelan documents obtained in that island.
In 2006 I reported on the installation by Hizballah of small cells in the Venezuelan side of the Guajira Peninsula, bordering with Colombia. (Gateway Pundit, September 1, 2006).
Also in 2006, a report by a U.S House of Representatives sub-committee led by Texas Representative Michael McCaul (R-Tx)  asserted that the government of Hugo Chavez was providing support to terrorists, including false identity documents that “could prove useful to radical Islamic groups”. Venezuela, the report added, “is emerging as a potential hub of terrorism in the Western Hemisphere, providing assistance to the Islamic radicals from the Middle East”.
In the last weeks a fresh wave of detailed information about the links between Hugo Chavez and Hizballah has emerged. Writing for Caracas newspaper “El Nuevo Pais”, Venezuelan exiled journalist Patricia Poleo has published two articles (June 13 and June 20, 2008) in which she describes how Hizballah in Lebanon is training young Venezuelans in the use of firearms and explosives. “The young Venezuelans”, she says, “are members of Chavez’s political party PSUV, and are recruited by, among others, Tarek el Ayssami, current Venezuelan Vice-Minister of the Interior and by Gahzi Nasr Al Din, at the Venezuelan Embassy in Damascus, Syria [later moved to the Venezuelan embassy in Lebanon]”. Poleo says that, after the Venezuelans trained in Lebanon return to their country, they link with radical groups of their same party and of the Bolivarian University. These groups, Poleo adds, are closely connected with Hizballah in Venezuela and with Iraqi Al-Qaeda members living in Venezuela, as well as with the Venezuelan chapter of the Palestinian Democratic Front, led by Salid Ahmed Rahman, who has his office in downtown Caracas. Poleo says that there are ten or more training camps of Hizballah in Venezuela. She identified one of the most notorious members of Hizballah in Venezuela as explosives expert Abdul Ghani Suleiman Wanked, who is Hizballah leader Hassan Nasrallah’s right hand.
Her second article provided specific information about the connections of Hizballah terrorists with the Chavez regime. Poleo says that a key man behind this activity is Raymundo Kabchi, a Lebanese born lawyer with Venezuelan nationality. Mr. Kabchi has been an “advisor” to the Venezuelan Foreign Minister for some years and is the person who recommended Nasr Al Din for his job at the Venezuelan embassy in Damascus, Syria.
Very recently the U.S. government moved against some Venezuelan members of Hizballah. June 20 the Treasury Department designated two Venezuelan supporters of Hizballah, Ghazi Nasr Al Din, the same person mentioned by Poleo in her articles, and Fawzi Kan’an, along with two travel agencies owned and operated by Kan’an. This designation was taken pursuant to Executive Order 13224, which targets terrorists, those acting on their behalf or those providing them with financial, technological or material support. The assets of these two persons in the U.S. have been frozen. In their designation the Treasury Department asserts that Nasr Al Din has facilitated the travel of Lebanese Hizballah representatives to Venezuela to ask for financial support. Kan’an is also identified as a major financial supporter of Hizballah.
Together with the abundant evidence linking the Chavez regime with the Colombian FARC, as increasingly accepted by hemispheric and European governments, the information linking Chavez with Middle Eastern terrorism puts him under imminent danger of being formally charged by the U.S government as a promoter of terrorism. His recent about face concerning the narco-terrorist FARC, distancing himself from this organization, appears to be a tactical diversion, rather than a major change in strategic orientation.
The U.S. government appears to be getting closer to move decisively against the regime of Hugo Chavez. In doing so, it could — and probably should — declare Venezuela a state sponsor ot terrorism.  This could create a major political and economic crisis due to the importance of Venezuela as an oil exporting country and the extreme dependence of the U.S. on oil imports. However, this is one potential crisis that seems to be no longer avoidable, one that is no longer if but when.    

El falso empoderamiento: otro fraude del liderazgo chavista


La literatura moderna sobre liderazgo utiliza con frecuencia el concepto de empoderamiento para explicar la naturaleza del liderazgo. Se dice que el verdadero líder  empodera a sus seguidores cuando les inyecta el deseo y la determinación de cambiar su realidad para progresar. Los ayuda a “salir de abajo”, a cambiar de actitud ante su suerte, dándole las herramientas para que se conviertan en seres productivos y dueños de su destino.  Todavía hoy hay quienes piensan que el difunto Hugo Chávez fue uno de esos líderes. Solo tenemos que leer APORREA o lo que escribe desde  Washington Mark Weisbrot o desde París Ignacio Ramonet  para darnos cuenta de que Chávez es visto como un líder empoderador por algunos ideali$tas.
Hugo Chávez fue un falso empoderador. No capacitó a su pueblo para salir de la pobreza. Le dio dinero de día a día para que creyera que estaba saliendo de la pobreza. Lo persuadió a que llevara su pobreza con resignación. Le hizo creer a los pobres que ellos estaban mandando en Venezuela. Los convenció  que ser rico era malo.  Los “empoderó” para que se sintieran felices de ser lo que siempre habían sido, de quedarse  donde siempre habían estado, en una posición de indefensión ante el gobierno paternalista. De allí que toda la política social de Chávez y, ahora, de Maduro, estaba y está basada en la limosna. Darle un subsidio, un pernil o una bolsa de comida de baja calidad a quien se inscriba en el partido de gobierno no es empoderarlo, es condenarlo a ser pobre y a vender su dignidad, darle lo que llamaban antes en Venezuela un bozal de arepas.
El resultado está a la vista. Venezuela es hoy un país con millones de limosneros, una población hambrienta y degradada espiritualmente. La pobreza ha aumentado a niveles nunca vistos. Este es el resultado del falso liderazgo del difunto y de su grotesco sucesor.
Ese mito del empoderamiento del pobre llevado a cabo por el difunto representa un poderoso agente de embrutecimiento popular que es preciso combatir si queremos salir del pantano chavista. En estos momentos un grupo de colaboracionistas con el régimen pretenden seguir adelante con un diálogo con este régimen empobrecedor. Esta pretensión debe ser combatida con vigor porque promovería la permanencia en el poder de un régimen que ha embrutecido al pueblo.    

La batalla que hay que dar en Venezuela no es solamente en contra del régimen canalla sino contra quienes, de buena o mala fe, insisten en negociar con el régimen.  

martes, 21 de febrero de 2017

Falsos y verdaderos líderes en la Venezuela del siglo XXI

Para escribir esta nota me he apoyado en la obra de Joanne Ciulla: “Ethics, the Heart of Leadership”, 2004

Una cosa es el liderazgo y otra cosa es el ejercicio del poder político. Nicolás Maduro ejerce el poder político pero carece de liderazgo. Luis Ugalde es un líder pero carece de poder político. Más aún, un gobernante puede cambiar la fisonomía de una nación pero no sería un líder a menos que cambie esa fisonomía para el bien de la Nación, no para su deterioro.
Un gobernante puede ser eficiente en la consecución de sus objetivos. Pero si esos objetivos son de engrandecimiento personal, de satisfacción de deseos de poder eterno, ese gobernante no es un líder sino, a lo sumo, un buen operador político. Esa es la historia del difunto, a quien sus herederos políticos llaman el Comandante Eterno, tratando de vivir políticamente llevando su ataúd a cuestas. Hugo Chávez fue un mandatario que ejerció el poder con eficiencia para lograr sus fines pero esos fines estaban lejos de ser los que necesitaba su país. Por ello, dejó al país en la ruina. Fue un operador político eficaz, no un líder en el verdadero sentido moral de la palabra.
James McGregor Burns, a quien hemos citado en el pasado, decía que un líder debe actuar en todo momento en un plano de valores de mayor nivel que sus seguidores, a fin de elevar la calidad de la conciencia colectiva. Un líder que trate de liderar en base a consensos, arreglos y negociaciones, tratando de lograr beneficios personales a costa de sus seguidores, ese no es un verdadero líder.
Por ello McGregor Burns ha desarrollado la teoría del verdadero liderazgo como un liderazgo transformador. Este tipo de líder no diluye sus valores y sus principios para complacer a la galería sino, de ser necesario, promueve el conflicto a fin de elevar la conciencia ciudadana. En Venezuela han surgido en el siglo XXI dos ejemplos de ese tipo de liderazgo: María Corina Machado y Leopoldo López, ambos dispuestos a transitar el camino más largo en aras de sus principios.  
Ese liderazgo transformador requiere de dos ingredientes esenciales: uno es el uso moral del poder y el otro es la congruencia entre la vida pública y la vida privada. El operador político ordinario generalmente exhibe un desdoblamiento entre su vida privada y su vida pública. Chávez fue un líder que careció de esos dos ingredientes. Su ejercicio del poder fue inmoral y su fachada pública era muy diferente a su vida privada, caracterizada por el machismo y la codicia. Usaba relojes de $50.000 pero decía que ser rico es malo, decía que donaría su sueldo a los niños de la calle pero llegaba a los hoteles más costosos del planeta con una legión de guardaespaldas, familiares, cocineros y correveidiles pagados por el pueblo. Se burló de sus seguidores y, para hacerlo, se entregó en brazos de los cubanos, quienes lo manejaron a su antojo y luego lo desecharon, cuando les pareció oportuno.
Lo que diferencia un operador político eficiente como Chávez del verdadero líder es el uso que se le da al poder. Si el uso del poder es para enaltecer, inspirar, unir, educar y mejorar a su pueblo, ese es un verdadero líder. Si el uso del poder es para el endiosamiento, el culto a la personalidad, el vivir a costa de la nación y enriquecer a su familia y amigotes, estamos ante un fraude.  
El problema del verdadero liderazgo se complica cuando el falso líder tiene carisma. Se habla mucho del liderazgo carismático pero el carisma que le permite a una persona persuadir al pueblo a seguirlo puede ser el peor atributo del verdadero liderazgo. Si ese carisma no se usa para enrumbar a sus seguidores por el buen camino no es posible hablar de verdadero liderazgo, el cual siempre debe tener un substrato ético y moral. Ese fue el caso de Hugo Chávez, un operador político de gran carisma, quien utilizó ese carisma para engañar a sus seguidores y tratar de convertirse en gobernante eterno, propósito frustrado por el destino. Si el destino no se hubiera atravesado probablemente lo tendríamos todavía mandando, consultando la hora en Rolexes, Patek Phillipes, Omegas y Vaucheron Constantines.
Llegará el día en el cual el líder venezolano será un seguidor de su pueblo, un líder de servicio. Estamos todavía lejos de ello. Cuando tenía unos seis años vi una película que nunca he logrado olvidar: “Gunga Din”, basada en el poema de Ruydard Kipling, quien  - a su vez – se basó en un hecho real. Es la historia del humilde ayudante que llevaba agua a los soldados ingleses en India y que se convirtió en el factor fundamental de la victoria, por su iniciativa y heroísmo. El humilde seguidor se convirtió en el líder.  La autora Joanne Ciulla cita otro ejemplo de este tipo de liderazgo en la obra de Herman Hesse: “Viaje hacia el Este”. El carga maletas de la expedición, Leo, es quien organiza al grupo, lo mantiene unido con sus canciones pero desaparece un día, lo cual causa la disgregación del grupo. El carga maletas era el verdadero líder.
En Venezuela hemos confundido por muchos años la figura del operador político con la figura del líder. De allí que con excepciones notables como Betancourt y algunos destellos de Leoni, Caldera I y CAP,  lo que hemos tenido en el poder a partir de 1958  son operadores políticos bastante mediocres, una mediocridad que llegó a su apogeo con Chávez y Maduro.
En Venezuela tenemos una masa de, digamos, unos diez millones de ciudadanos y  casi-ciudadanos, quienes hoy esperan al líder verdadero para llevar al país al sitio que le corresponde en el concierto civilizado de las naciones. Hay otros veinte millones de venezolanos quienes forman un gentío, el cual tendrá que ser convertido en ciudadanos, por la acción didáctica e inspiradora de los verdaderos líderes. Sin embargo ello requerirá de dos cosas: la presencia de verdaderos líderes en el poder y tiempo.

Este será un proyecto que tomará  dos generaciones.