jueves, 18 de julio de 2019

EL CENTRO: SILENCIOSO Y SOLITARIO



En su poema “The Second Coming” William Butler Yeats nos habló de la segunda llegada de la bestia en los siguientes términos,  mi traducción:
Elevándose, ampliando su giro
El Halcón desobedece al Halconero
Todo se disgrega, el centro no se mantiene unido
La anarquía desborda nuestro mundo
La marea sangrienta se derrama y, por todas partes,
Se ahoga la inocencia
Los mejores carecen de toda convicción, mientras que
Los peores están llenos de apasionada intensidad.

Hoy en día esas terribles líneas de Yeats  pueden servir para describir las trágicas amenazas que confronta el planeta: la rivalidad China-USA que parece llevar a estas potencias a caer en la trampa de Tucídides; el calentamiento global o cambio climático; la presencia de líderes sin escrúpulos como Putin y Trump en dos de los grandes países del planeta; las masacres y genocidio en países como Yemen, Sri Lanka, Sudan,  Siria y Venezuela; las grandes migraciones de seres humanos indefensos hacia países más desarrollados que los rechazan. Tragedias de primer o de  segundo rango, todas cobrando miles o millones de víctimas sin que aparezca algo o alguien que haga gesto significativo alguno para cambiar estas ominosas tendencias.  
Es posible que las advertencias que nos hiciera el fallecido Stephen Hawkins tengan el mismo significado del poema de Yeats.  Según él la humanidad tiene poco tiempo para salvarse (hablaba de un siglo) y su salvación dependería  de la capacidad del hombre de viajar a otros mundos. El intuyó que la especie humana no será capaz de sobrevivir por mucho tiempo en este hermoso planeta, el cual está siendo destruido de manera inmisericorde por la estupidez e incompetencia de mucho del liderazgo político y la indiferencia criminal de las masas.    
El poema de Yeats es profético. Las masas (el Halcón)  están actuando de manera caótica, sin escuchar a los líderes científicos e intelectuales (El Halconero). Lo que existe hoy en el planeta es una actitud de sálvese quien pueda, cada quien atendiendo exclusivamente a sus intereses tribales de corto plazo.  
Quienes se colocan equidistantes de la barbarie izquierdista ilustrada por el castrismo en Cuba, el chavismo en Venezuela o la agresividad de la extrema izquierda en USA  y por  la patanería y xenofobia de la extrema derecha personificada por Trump o Bolsonaro, se sienten bastante solos. Aunque quienes exhiben esta postura son muy numerosos generalmente permanecen en silencio, temerosos de adelantar sus puntos de vista y de expresar lo que sienten. El temor no es del todo injustificado. Hace unos días publiqué en mi blog, en Noticiero Digital, en La Patilla y en el Blog de Carlos Alberto Montaner, un escrito sobre las carencias éticas de Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos.  En Noticiero Digital el escrito ha tenido más de 10.000 lecturas y  unos 80 comentarios, de los cuales 75 son críticos de mi escrito, cuando no abiertamente insultantes. Pero ¿que habrán pensado los otros 9920 lectores? La que ha sido llamada la mayoría silenciosa calla acobardada por la estridencia y agresividad de los extremos.
No es posible participar activamente en la vida de nuestras sociedades manteniéndonos en silencio. Para participar y decir lo que pensamos es necesario pagar el precio de ser combatido hasta de manera poco civilizada. Quienes habitamos el centro, más centro-derecha que centro-izquierda, nos reconocemos en opiniones como las de George F. Will en su reciente libro “THE CONSERVATIVE SENSIBILITY”. Will se retiró del partido republicano en protesta contra la presencia de Donald Trump en la Casa Blanca. Es un conservador educado, quien piensa que el estado debe ser lo más pequeño posible y que el contenido de la declaración de Independencia de Estados Unidos es tan importante como la Constitución misma. En materia de filosofía política o social me considero una mezcla de 60% conservadurismo a lo Will,  25% humanismo a lo Todorov (El Jardín Imperfecto) y 15% social demócrata, a lo Betancourt, a lo Cardoso o a lo Mario Soares pero nunca a lo Zapatero o a lo Bernie Sanders, porque en el seno de esta última denominación se mezclan paladines de la libertad y bondadosos osos pandas con populistas y venenosas culebras de cascabel.

¿Dónde está mi centro, no solamente en materia de filosofía política sino de filosofía de la vida? :
·      Soy conservacionista y creo en la necesidad de contrarrestar los efectos del cambio climático o calentamiento global, reemplazando el uso de los combustibles fósiles como el carbón y el petróleo con fuentes más limpias y renovable de energía de la manera más rápida posible. Creo, lamentablemente, que ya puede ser demasiado tarde;
·        Rechazo el aborto, a menos que el embarazo sea el producto de una violación o que la vida de la madre esté en peligro. La vida humana es sagrada;
·      Creo en un estado pequeño y un sector privado grande. Las únicas industrias básicas donde el estado debe participar, como decía Diego Bautista Urbaneja en los tiempos de Factor Democrático, deben ser la salud, la educación y los servicios públicos;
·      Creo en una política bien planificada de solidaridad social, con programas estructurales y de largo plazo en el campo de la salud, la educación y la protección de ancianos y niños. Rechazo la limosna y los subsidios directos como política de estado,  sobre todo cuando se dan a cambio de lealtad política;
·      Rechazo los conceptos de planificación central, ya sean de tipo económico o social, el sistema de planificación que llevó a la Unión Soviética al derrumbe y ha probado ser un fracaso en todos los países en os cuales se ha implantado;
·      Creo en la libre empresa, rechazo los controles de cambio, la inamovilidad laboral por decreto gubernamental, la integración de los poderes públicos en base a cuotas fijas de participación de algún grupo predeterminado, el control de precios o los aumentos salariales por decreto;
·      Creo en universidades meritocráticas, con exámenes de admisión y en la creación de centros de educación artesanales o técnicos para quienes no tengan la vocación universitaria. Creo en la igualdad de oportunidades pero no en la igualdad por decreto. Creo en la nivelación hacia arriba, no en la nivelación hacia abajo, como la que generan las universidades de pacotilla creadas por el chavismo;
·      Respeto la diversidad de géneros y preferencias sexuales;
·      Creo en igual tratamiento profesional para las mujeres con respecto a los hombres y aceptaría gustoso ver a una mujer en la presidencia de Venezuela, mi país natal,  o de los Estados Unidos, mi país de adopción. Algunos de los mejores líderes mundiales de los últimos años han sido mujeres;   
·      No creo en Dios, en el sentido religioso, pero sí creo en la importancia de la dimensión espiritual del ser humano, en el respeto hacia todas las religiones y en el efecto positivo que la creencia religiosa tiene en la gente que tiene fe. Creo que en nuestra acción en  la vida  podemos encontrar una razón para la vida,  pero creo que   nuestra vida como seres humanos en el planeta Tierra es simplemente un accidente cósmico. No me alegro de creer así , pero no puedo dejar de creerlo aunque me gustaría mucho estar equivocado;
·       Creo que el futuro de Venezuela como país y sociedad viable estará en grave peligro si el liderazgo político de este siglo XXI insiste en adoptar un modelo estatista de gobernanza, el cual lleva de manera inevitable al populismo (promesas incumplidas e incumplibles) y a la corrupción;
·      Creo en un país de ciudadanos, no en un país habitado por un gentío. Si Venezuela no establece un programa de largo plazo de educación ciudadana obligatoria, el cual trascienda el cortoplacismo político y se instituya  para todos los venezolanos, desde los 6 a los 18 años, estaremos condenados a ser un país hundido en la mediocridad;
·      Creo en la necesidad de establecer un Panteón Nacional venezolano  para los grandes héroes ciudadanos. Venezuela necesita menos héroes militares o montados a caballo, menos líderes mesiánicos y más héroes con un libro, un pincel o un instrumento musical en las manos. Es preciso dignificar, mediante la moderación, el culto a Bolívar y promover la apreciación por los grandes ciudadanos a lo Vargas, Gallegos, Uslar Pietri, Gabaldón, Soto, Andrés Galarraga o  Vicente Emilio Sojo;
·      Creo que el hombre tiene una buena oportunidad de viajar a las estrellas, si puede actuar con rapidez para adelantarse a la estupidez de quienes están llevando al planeta al desastre ambiental;
·      Creo que todo lo que lo que podamos imaginar puede ser hecho realidad. Pero, como decía Caldera: hay que echarle pichón;
·      Creo en los beneficios de una amplia cultura en materia literaria, desde la filosofía hasta la ciencia-ficción y musical, desde la Billo’s hasta la Orquesta Sinfónica Venezuela, desde los cinco compositores  que dieron origen al nacionalismo musical ruso hasta  los elegantes compositores impresionistas franceses. Es posible disfrutar escuchando tanto a  Brahms y a Poulenc como a Aldemaro Romero y a los Bee Gees,  leer a Thomas Mann y los deliciosos artículos de José Ignacio Cabrujas o los poemas de Aquiles Nazoa.
Todos somos una mezcla de actitudes y creencias que, en ocasiones, hasta pueden parecer contradictorias. Creo en la libertad del individuo para tomar sus decisiones pero también creo que ellas deben estar moderadas por un sentido del deber social. Al final del día, sobreviviremos solo si podemos confiar los unos en los otros, si somos solidarios los unos con los otros, si estamos dispuestos a sacrificarnos los unos por los otros y dispuestos a aceptar que nuestro problema como individuos es de rango inferior al de la humanidad, de la cual formamos parte.
Por ello, la respuesta a la pregunta: ¿Quiénes heredarán la Tierra: Los hombres o las hormigas? aún está por verse.

domingo, 14 de julio de 2019

DONALD TRUMP, Un presidente peligroso para USA y para el mundo




En un mundo afligido por el calentamiento global, múltiples conflictos geopolíticos y masivas migraciones de países pobres a países más ricos, el liderazgo político en los países poderosos debe ser especialmente sensible y competente, a fin de enfrentar esos peligros. Cuando este liderazgo carece de estas cualidades o, peor aún, cuando se conduce de tal manera que se hace parte del problema en lugar de ser parte de la solución, el mundo corre riesgos de inmensa magnitud. Creo que este es el caso del presidente estadounidense Donald Trump.
He vivido, en diferentes etapas, unos 31 años en los Estados Unidos, durante las presidencias de Harry Truman, Dwight Eisenhower, Lyndon B. Johnson, Jimmy Carter, Ronald Reagan, George W. Bush, George Busch hijo y Barack Obama pero nunca había sido testigo de tanta tensión política y social como hoy.
Reconozco que la economía de los Estados Unidos marcha bien durante su presidencia, lo cual explica mucho del apoyo que recibe. Sin embargo, no todo es positivo en ella, ver:  https://www.factcheck.org/2019/07/trumps-numbers-july-2019-update/.  Trump se ha enfrentado a lo que era un caso extremo de “corrección política” (Political Correctness) que era característico de pasadas administraciones, a pesar de que tiende a irse al otro extremo.  Trump ha construido una base política que le es totalmente leal y no le reconoce faltas. Se ha convertido en una significativa fuerza política.  Sin embargo hoy existe una también significativa porción de la ciudadanía estadounidense que está profundamente preocupada por su comportamiento en la presidencia. ¿Cuáles son algunas de las fuentes observables de esa preocupación?:
1.    Le falta transparencia. Su negativa a hacer púbicas sus declaraciones de impuesto es una de las principales razones por las cuales se desconfía de él. Como presidente utiliza las mismas tácticas opacas y agresivas que lo han caracterizado como hombre de negocios.  
2.    Miente. Observadores, ver: https://www.politifact.com/personalities/donald-trump/  han documentado múltiple casos de afirmaciones de Trump que se apartan de la verdad. No es confiable en sus declaraciones, lo cual es un pecado mayor, el mismo que exhibieron Richard Nixon y Bill Clinton, quienes terminaron en graves problemas ante el país.
3.    Es machista, habituado a hablar despectivamente de las mujeres y utilizar un lenguaje impropio para referirse a ellas. Se ha visto involucrado en múltiples casos de infidelidad, los cuales ha pretendido tapar mediante el pago de dinero a las parejas de ocasión, ver: https://www.newsweek.com/how-many-times-trump-cheated-wives-780550  y https://en.wikipedia.org/wiki/Stormy_Daniels%E2%80%93Donald_Trump_scandal. Otros presidentes, desde Roosevelt a Kennedy a Clinton han tenido aventuras de este tipo pero el caso de Trump es patológico, lo cual lo ha llevado a un encubrimiento crónico de su vida privada;
4.     Con frecuencia se muestra pequeño y revanchista. No tolera la menor crítica y sus respuestas son generalmente desproporcionadas. Elogia a los nuevos miembros del equipo presidencial, como lo hizo con Rex Tillerson y los pone por las nubes, solo para hablar de ellos como “brutos” e “incompetentes” una vez que dejan de estar de acuerdo con él, ver:   https://www.motherjones.com/politics/2019/05/trump-attacks-dumb-as-a-rock-rex-tillerson-whom-he-once-praised-for-his-vast-experience/. O esas personas eran realmente incompetentes, lo que cual demostraría poco juicio de su parte o actúa de manera mezquina al final. Una de las dos;
5.    Actúa como un matón de barrio, utilizando un lenguaje vulgar e inapropiado para castigar a sus adversarios, rebajándolos y ridiculizándolos. Regaña a sus subordinados en público y envía “tweets” en los cuales denigra de instituciones del Estado, tales como el FBI o la Reserva Federal, ver:   https://www.axios.com/donald-trump-mick-mulvaney-government-shutdown-meeting-7d84ea72-5aaf-45e0-a707-5f955836070e.html. Este es un aspecto de su personalidad que me recuerda a Hugo Chávez, para quien los adversarios eran “escuálidos”, sus rivales para la presidencia recibían nombres de caballo y los jueces que discrepaban de él era unos “mojones” o la victoria  del adversario era “de mieeerda”. Trump utiliza la misma táctica (habla de “bull shit”), lo cual es impropio en boca de un presidente. El Psicólogo Daniel Benveniste lo dice en términos severos (traduzco y resumo su opinión): “ [ambos son] matones, demagogos autoritarios, con ambiciones dictatoriales. Utilizan metáforas violentas que incitan al odio… usan un lenguaje crudo, irrespetuoso y hostil en contra de quienes difieren de sus opiniones….Chávez y Trump son muy parecidos. Son gente de espectáculos y entretenimiento y han debilitado las instituciones y la separación de poderes… incitando al tribalismo, el miedo, la intolerancia”, ver: https://internationalpsychoanalysis.net/wp-content/uploads/2018/07/Diving-into-the-StreamBenveniste.pdf.
6.    Claramente parece ser un narcisista patológico, ver: https://www.independent.co.uk/news/world/americas/us-politics/trump-narcissist-empty-chair-mother-bush-adviser-larry-lindsey-a8916676.html. Después de su visita a Inglaterra dijo que la Reina nunca había sido tan feliz como cuando compartió con él, lo cual es no solo narcisista sino poco elegante. Es inseguro y se muestra frecuentemente arrogante con sus aliados ingleses, franceses y alemanes o sumiso y obsequioso con los hombres fuertes de Corea del Norte, Rusia y Arabia Saudita. Esa tendencia a hostigar aliados y cultivar déspotas ha causado mucha tensión geopolítica y hostilidad en contra de los Estados Unidos.
7.    Practica el nepotismo, ver:  https://merryjane.com/culture/a-brief-history-of-presidential-nepotism y ha colocado a su hija Ivanka y a sus hijos en posiciones de alta responsabilidad en el gobierno, pidiendo privilegios especiales para ellos y – en paralelo - manteniéndolos a cargo de sus múltiples negocios, lo cual ha conducido a reales y potenciales conflictos de interés. En particular, su utilización de Ivanka como su remplazo en tareas presidenciales ha causado hilaridad y/o rechazo en círculos internacionales.  

Uno de los resultados de estas actitudes del Presidente Trump ha sido al agravamiento de la polarización política e ideológica en los Estados Unidos. Trump no la inventó pero la ha profundizado. Las instituciones políticas están hoy ideologizadas, lo cual ha deteriorado la gobernabilidad. El Congreso ha dejado de ser bipartidista, la Corte Suprema está actuando, más y más, de manera predecible a lo largo de líneas ideológicas y hasta el sector militar se ha visto utilizado políticamente (casos de barco con el nombre de John McCain, cuyo nombre fuera ocultado a la vista por orden de Trump y caso del desfile del 4 de Julio pasado). Los medios están sesgados de manera dramática y CNN y Fox News son impúdicos centros de propaganda para un lado o el otro. Los dos grandes partidos se han fracturado y ya no es fácil saber si representan a los demócratas tradicionales, a los extremistas de la izquierda, a los republicanos tradicionales  o a los extremistas de la derecha. Nuca se habló antes de Roosevelt-ismo o Reagan-ismo o Busch-ismo, como hoy se habla de Trump-ismo, algo que es típico de la política latinoamericana (Chavismo, Peronismo, etc.).     
 Este clima ha conducido a una carencia de ecuanimidad y sensatez en el discurso político y en la vida política cotidiana.  Dependiendo de qué lado se está, Trump es percibido como narcisista o como alguien que tiene suprema confianza en sí mismo, como nepótico o como alguien que se rodea de quien puede confiar, de opaco o de genio de los negocios que necesita actuar de manera secreta.
Sin embargo, debe existir una verdad y debemos estar dispuestos a aceptarla con la mayor objetividad posible y corregir lo que deba ser corregido. Yo creo que la presidencia de los Estados Unidos, una de las dos grandes potencias mundiales, requiere una persona con grandeza de espíritu, maneras dignas y con la capacidad para unir voluntades, cualidades que no veo en Donald Trump. Ver:    https://www.history.com/topics/doris-kearns-goodwin-on-presidential-leadership .    

viernes, 12 de julio de 2019

Un recuerdo para Tomás Muñoz




Me informan desde Venezuela que falleció el ingeniero, especialista en Refinación, Tomás Adolfo Muñoz, quien fuera hijo de Adolfo Muñoz, uno de los pioneros  de las técnicas de Desarrollo Organizacional en la industria petrolera venezolana.
Conocí a Tomás  en SHELL y tuve mucha relación personal con él  en la refinería de Cardón, en la década de 1970. Lo recuerdo con una risa fácil, fumador incesante, de incisiva inteligencia, siempre dispuesto a sostener un buen argumento, tanto en la oficina como fuera de ella. Tomás hizo una excelente carrera en el sector de la refinación, llegando a ser Gerente Técnico de la refinería de Cardón. Durante la década de 1970, cuando el debate sobre la Nacionalización petrolera involucró a los técnicos de esa industria, Tomás fue miembro fundador de AGROPET en Paraguaná, la organización de técnicos petroleros que influyó decisivamente sobre el curso que finalmente adoptó el proceso de nacionalización. Tomás fue líder de proyectos de refinación en las oficinas de Shell, en La Haya, Holanda y fue el Gerente Técnico de procesos de refinación en INTEVEP.
Después de nuestra relación en Cardón nuestros caminos no se cruzaron más. Pero siempre lo recuerdo como uno de los miembros más destacados de nuestra comunidad petrolera durante los años críticos de SHELL y, luego, durante los años de consolidación de PDVSA.
 La refinería de Cardón le debió mucho a sus cuidados.  Un solidario abrazo para sus familiares.  

Donald Trump, a president unequal to the task



DONALD TRUMP, A PRESIDENT UNEQUAL TO THE TASK
Note: I apologize in advance to those of my dear friends who see President Donald Trump in a favorable light.  

 In a world afflicted by global warming, multiple political conflicts and massive flows of human migration from poorer to richer countries, political leaders in influential countries have to be uniquely sensitive and competent in order to navigate these dangers. When these leaders are not up to the task or, even worse, when they behave in such a way that they become part of the problem instead of being part of the solution, the world runs the risk of a major cataclysm.  I believe this is the case of U.S. President Donald Trump.
I have lived in the U.S., off and on, for about 31 years, during the presidencies of Harry Truman, Dwight Eisenhower, Lyndon B. Johnson, Jimmy Carter, Ronald Reagan, G.W. Busch, George Busch Jr. and Barack Obama but I never witnessed so much political and social tensions as I do today.
I recognize that the national economy is performing well during his presidency and this explains much of the support he enjoys. However, not all economic trends are positive, see: https://www.factcheck.org/2019/07/trumps-numbers-july-2019-update/.  He has pleased many by deviating from the extreme political correctness that had characterized previous administrations, although he has gone to the other extreme. He has built a loyal following that sees no fault in his style and has become a significant political force.  
A significant portion of Americans have found multiple areas for concern in the way he governs. What are some of these areas? :
1.    He lacks transparency.  His refusal to make public his tax returns has been one of the strongest reasons people has found to distrust him. He has imported his aggressive, opaque business  style  into his role as president of the United States
2.    He lies. Observers, see: https://www.politifact.com/personalities/donald-trump/  have documented multiple cases of untrue statements. He cannot be trusted to tell the truth and this is a cardinal sin in a president of the United States, as it was the case with Richard Nixon and Bill Clinton;
3.    He is a “machista”, in the habit of disparaging women and using “locker-room language” when discussing them. He has engaged in multiple extra-marital affairs, often covered up by giving money to his occasional partners, see: https://www.newsweek.com/how-many-times-trump-cheated-wives-780550 and https://en.wikipedia.org/wiki/Stormy_Daniels%E2%80%93Donald_Trump_scandal. Other presidents have had extra marital affairs, from Roosevelt to Kennedy to  Clinton, but Trump seems to have made of this a habit, leading  to chronic deceit;
4.    He is often petty and vindictive. He cannot tolerate the slightest criticism and his response is often disproportionate to the cause.  He will praise and elevate members of his team to stratospheric proportions, as he did with Rex Tillerson, only to call him or her stupid and incompetent when they no longer please him, see: https://www.motherjones.com/politics/2019/05/trump-attacks-dumb-as-a-rock-rex-tillerson-whom-he-once-praised-for-his-vast-experience/. Either they were incompetent to start with, in which case his choice demonstrated lack of judgment or he is simply mean ;  
5.    He acts as a bully, systematically using a vulgar and inappropriate language to chastise people he dislikes, demeaning and ridiculing them.  He reprimands his staff in public and tweets about government institutions such as the FBI or the Federal Reserve with contempt, see: https://www.axios.com/donald-trump-mick-mulvaney-government-shutdown-meeting-7d84ea72-5aaf-45e0-a707-5f955836070e.html. This is an aspect of his personality which strongly reminds me of the way Venezuelan dictator Hugo Chavez treated his political or personal adversaries. Chavez’s opponents became the “squalid”, political rivals were given pejorative names, a dissenting judge became a “turd”. Trump uses the same “bedside manners”, which is below the dignity of a president of the United States.  Psychologist Daniel Benveniste has put this perception in stronger terms. He says: “My main point was that Chávez (who died in 2013) and Trump are two of a kind, bullies, thugocrats, demagogues, and authoritarians with dictatorial ambitions. They speak in violent metaphors and incite violence, prejudice, and hatred. They prop themselves up as strong men… They are both crude in their language, disrespectful of women, and hostile toward differences of opinion. They are showy, entertaining, and lie with the greatest of ease. They have eroded the institutions of government and the separation of powers and unleashed corruption in broad daylight. They appeal to the lowest instincts of human nature: vengeance, resentment, greed, tribalism, fear, hatred, intolerance”. See: https://internationalpsychoanalysis.net/wp-content/uploads/2018/07/Diving-into-the-StreamBenveniste.pdf.

6.    He clearly appears to be a pathological narcissist, see: https://www.independent.co.uk/news/world/americas/us-politics/trump-narcissist-empty-chair-mother-bush-adviser-larry-lindsey-a8916676.html. After his visit to England he stated that Queen Elizabeth had never had as great a time as when she was with him. He defines himself as the expert and the final word in almost every subject, although his statements often run contrary to reality. He is  insecure and while he is often arrogant in his dealings with allied leaders like the president of France and the Prime ministers of England and Germany, he appears submissive or solicitous with the strongmen of North Korea, Russia or Saudi Arabia. His tendency to antagonize allies and cultivate despots has created significant geopolitical tension and hostility against the United States.    

7.    He practices Nepotism, see: https://merryjane.com/culture/a-brief-history-of-presidential-nepotism  and has inserted his daughter Ivanka and his sons into the high levels of government, requesting special privileges for them, while keeping them in charge of his numerous business enterprises, creating both real and potential conflicts of interest. In particular Ivanka’s role as a kind of presidential surrogate has led to loss of prestige for the U.S. abroad, where her attempts at statesmanship cause hilarity and/or contempt.    

One of the results of President Trump’s attitude as president has been the deepening of political polarization in the country. He did not invent polarization but has aggravated it. Most political institutions are now highly contaminated with ideology and this is having a harmful effect on governance. Congress no longer practices much bipartisanship, the Supreme Court decisions are becoming predictable along ideological lines, the military is being used politically and the media are dramatically biased, depending on what side they are on. This has led to an acute lack of equanimity in the political discourse and in everyday political life. Depending on what side you are on, Trump is either perceived as a narcissist or as a supremely self-confident leader; he practices nepotism or he is simply staffing government with the people he can trust; he either lacks transparency or just being secretive, a necessary component for the success of the “deal”.  
However, there must be an absolute truth, which can be observed by getting rid of the veil of bias.
 I believe that the presidency of the United States calls for a person with greatness of spirit, dignified manners and the capability to be a unifying leader, qualities that I do not see in Donald Trump, see also:    https://www.history.com/topics/doris-kearns-goodwin-on-presidential-leadership .    
     

martes, 9 de julio de 2019

SE FUERON PROSTITUYENDO




De la generación del 28 al chavismo/madurismo: la trágica involución del izquierdismo venezolano
Muchos de los venezolanos demócratas de ayer son los colaboracionistas de la dictadura de hoy. Sin embargo, el proceso de su transformación ha sido lento, insidioso. Muchas de sus entregas han sido tan leves y aparentemente aceptables que, al ver a verse en el espejo, les parece que nada ha cambiado. No se dan cuenta, como le sucedía a Dorian Gray al ver su retrato, de la nueva pequeña mancha de sangre en el traje, de la  arruga cruel en la cara que no estaba allí ayer. 
El punto de partida de la progresiva prostitución de estos grupos fue inocente, como suele ser el caso.  Fue la creencia, en la Venezuela del siglo XX, que “todos somos de izquierda”.  Fue la Venezuela de la generación de 1928,  la Venezuela republicana/anti-franquista de la Guerra Civil Española,  la Venezuela de “El Morrocoy Azul”, la Venezuela que generosamente  dio dinero a manos llenas para los castristas de la  Sierra Maestra,  la Venezuela del Ateneo, de Aquiles Nazoa, de Miguel Otero Silva y de la república del Este……  
 En esa Venezuela ser de  izquierda era lo elegante, lo imperativo. El ingenio,  el humor, la inteligencia, la generosidad, todo parecía estar del lado de la izquierda, mientras la derecha era vista como  la cueva de Franco, de Gómez, de los que le cayeron a golpes a Leoncio Martínez,  de la gente aburrida que permanecía fiel a sus cónyuges, cuando en la izquierda no existía la gazmoñería.    
La izquierda venezolana de mucho del  siglo XX fue la del talento avivado por el alcohol, libre de prejuicios burgueses. Por supuesto, concentraba sus protestas en contra el imperialismo estadounidense, el sistema que mantenía en el poder a sus dictadores predilectos, todos de derecha: Trujillo, Somoza, Pinochet, Batista o Castillo Armas. Tan pronto tuve uso de razón, creciendo en esa Venezuela, leí al Morrocoy Azul donde escribía mi tío Manolo, quien firmaba Anésimo Onato, leí  las novelas de Otero Silva y protesté contra la intervención de los “marines” en nuestros territorios latinoamericanos. En la casa de Catia de mi tía Margot, activista del partido Comunista, disfruté de las anécdotas de mi tío Víctor, veterano de la guerra civil española y del humor de Aquiles Nazoa.
Sin embargo, no estaba yo destinado a ser izquierdista. Mis padres eran gente de centro y se acercaban más a Rómulo Betancourt, a Jóvito Villalba o a Arturo Uslar Pietri que a los hermanos  Machado.  Esa influencia de mis padres y de mis maestros del Liceo “San José” de Los Teques me fue alejando de la izquierda.  
Creo que ello fue en buena hora porque  la reacción de la izquierda contra lo que consideraba, frecuentemente con razón, los abusos de poder de USA, nos fueron llevando a la Argentina de Perón y de Evita,  al Perú de  Velasco Alvarado, a la Cuba de Fidel Castro, a la Nicaragua de los hermanos Ortega,  y a la aparición de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia,  Lula da Silva en Brasil, Rafael Correa en Ecuador, Néstor Kirchner en Argentina , José M. Zelaya en Honduras, Fernando Lugo en Paraguay, el Frente Farabundo Martí en El Salvador, Ollanta Humala en Perú y Andrés López Obrador en México.  El péndulo político de América Latina fue pasando del extremo derecho  al  extremo izquierdo  sin detenerse en el medio.
El impacto de este cambio sobre la gente venezolana que ya arrastraba grandes afinidades con la izquierda hizo que vieran a este nuevo contingente  como “los buenos”.  Esencialmente vieron la aparición de este grupo como la oportunidad de oponerse al “imperialismo” estadounidense. El líder del grupo, Fidel Castro, fue idolatrado por la izquierda latinoamericana, a pesar de ser un cruel dictador, autor directo o indirecto de la muerte de miles de cubanos y de intentos de subversión armada en varios países de la región, incluyendo al nuestro. Esa idolatría estuvo ilustrada por la carta a Fidel Castro con motivo de su visita a Venezuela, en 1989. Casi mil intelectuales y políticos venezolanos firmaron esa carta, la cual decía:
El Nacional, febrero de 1989
Nosotros, intelectuales y artistas venezolanos al saludar su visita a nuestro país, queremos expresarle públicamente nuestro respeto hacia lo que usted, como conductor fundamental de la Revolución Cubana, ha logrado en favor de la dignidad de su pueblo y, en consecuencia, de toda América Latina….   afirmamos que Fidel Castro, en medio de los terribles avatares que ha enfrentado la transformación social por él liderizada y de los nuevos desafíos que implica su propio avance colectivo, continúa siendo una entrañable referencia en lo hondo de nuestra esperanza, la de construir una América Latina justa, independiente y solidaria…”.

Los firmantes de esta carta  se decían demócratas, lo cual era una clara muestra de cómo el proceso de prostitución ideológica de parte de la clase política venezolana los había conducido, sin darse cuenta, a divorciarse de los valores fundamentales que habían comenzado defendiendo años atrás.  
Hoy, con los dictadores Castro y Chávez ya muertos, siguen aferrados a los restos de esa ideología prostituida, siguen llamándose de “izquierda”, aún dicen ser progresistas y demócratas, aunque han terminado colaborando con una brutal dictadura. Le permitieron a Chávez sus abusos y su corrupción porque se manifestaba como líder de una cruzada regional en contra del “imperialismo” estadounidense. Ahora se han convertido en colaboracionistas del régimen de Nicolás Maduro, porque este régimen se aferra a la confrontación con los Estados Unidos, como la única bandera que le queda al  cadáver andante del fascismo que fuera  propugnado por Ceresole y adoptado por Chávez. En nombre de esa bandera han sacrificado los valores y principios que dijeron algún día defender y cierran los ojos frente a la tragedia venezolana. Algunos de quienes transitan ese camino de indignidad han aprovechado – ¿por qué no? -  para enriquecerse.
Hoy este izquierdismo extraviado pide, con total descaro, una salida “pacífica” que garantice impunidad a los miembros de la pandilla que arruinó a Venezuela. Sus integrantes se fueron prostituyendo y hoy están chapoteando en el mismo pantano moral junto con Maduro y su pandilla.  


viernes, 5 de julio de 2019

INFORME DE LAS NACIONES UNIDAS JUSTIFICA INTERVENCIÓN




 INFORME DE LAS NACIONES UNIDAS JUSTIFICA UNA INTERVENCIÓN MILITAR INMEDIATA DEL RÉGIMEN VENEZOLANO POR LA COMUNDAD REGIONAL
 DE NACIONES.

El Informe que acaba de ser presentado por la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos representa una clara justificación para la inmediata intervención militar del régimen fallido y forajido venezolano por parte de la comunidad regional de naciones.
He aquí las razones:
En primer lugar, los hechos que denuncia el Informe son los siguientes (cita textual): “La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos  considera que existen motivos razonables para creer que se han cometido graves violaciones de los derechos económicos y sociales, incluidos los derechos a la alimentación y la salud, en Venezuela. El Gobierno se negó a reconocer la magnitud de la crisis hasta hace poco y no adoptó las medidas apropiadas. Conforme se agudizaba la crisis económica, las autoridades empezaron a utilizar los programas sociales de forma discriminatoria, por motivos políticos, y como instrumento de control social. Las recientes sanciones económicas están agravando la crisis económica, lo que en último término aumentará el impacto negativo en el disfrute por la población de los derechos económicos y sociales.
Durante más de un decenio, Venezuela ha adoptado e implementado una serie de leyes, políticas y prácticas que han restringido el espacio democrático, debilitado las instituciones públicas y menoscabado la independencia del poder judicial. Aunque estas medidas se han adoptado con la finalidad declarada de preservar el orden público y la seguridad nacional contra presuntas amenazas internas y externas, han aumentado la militarización de las instituciones del Estado y el empleo de la población civil en tareas de inteligencia y defensa.
Todo ello ha permitido al Gobierno cometer numerosas violaciones de los derechos humanos. Las autoridades han atacado especialmente a determinadas personas y grupos, entre ellos a miembros de la oposición política y a quienes se considera que constituyen amenazas para el Gobierno por su capacidad para articular posiciones críticas y movilizar a otras personas. Esta represión selectiva se manifiesta en una multitud de violaciones de los derechos humanos, que pueden constituir persecución por motivos políticos. Estas violaciones requieren más investigación para determinar la pertinente responsabilidad del Estado y la responsabilidad penal individual.
Miles de personas, principalmente hombres jóvenes, han sido asesinadas en supuestos enfrentamientos con fuerzas estatales en los últimos años. Existen motivos razonables para creer que muchas de esas muertes constituyen ejecuciones extrajudiciales perpetradas por las fuerzas de seguridad, en particular las FAES. Al ACNUDH le preocupa que las autoridades puedan estar utilizando a las FAES, y posiblemente a otras fuerzas de seguridad, como parte de una política de control social. Estas muertes violentas requieren una investigación inmediata para asegurar la responsabilidad de los perpetradores y las garantías de no repetición.
Los pueblos indígenas venezolanos son objeto de graves violaciones de sus derechos individuales y colectivos. Al ACNUDH le preocupan especialmente los informes de amenazas y actos de violencia contra autoridades y dirigentes indígenas y la represión selectiva de los/as pemones que se oponen al Gobierno. Se necesita más investigación sobre los derechos de los pueblos indígenas, con especial atención a la represión de los pueblos indígenas y las violaciones a sus derechos colectivos a la tierra, los territorios y los recursos.
El Estado ha denegado sistemáticamente los derechos de las víctimas de violaciones de los derechos humanos a la verdad, la justicia y la reparación. La impunidad ha permitido que se repitan las violaciones de los derechos humanos, ha envalentonado a los autores, y ha dejado de lado a las víctimas. Al ACNUDH le preocupa que, de no mejorar la situación, siga aumentando el éxodo sin precedentes de personas migrantes y refugiadas venezolanas y que las condiciones de las personas que permanecen en el país empeore”.

En segundo lugar, porque en base a las violaciones arriba denunciadas, el Informe (cita textual): «insta al Gobierno de Venezuela a adoptar de inmediato medidas específicas para detener y remediar las graves vulneraciones de derechos económicos, sociales, civiles, políticos y culturales que se han documentado en el país», violaciones  - agregamos nosotros -  que  incluyen la impunidad de quienes las llevan a  cabo, agudas carencias de agua, alimentos y medicamentos, prisiones y torturas, atropellos a las minorías, parcialidad manifiesta del poder judicial, fiscalía y defensoría del pueblo, promoción de grupos armados, abusos en contra de emigrantes y utilización de los recursos públicos para penalizar la disidencia política y favorecer a los allegados al gobierno.
La tercera y, quizás, la más poderosa razón, es que todos los venezolanos y todos los países de la región saben que el llamado que hace la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas al gobierno/régimen de Nicolás Maduro ni puede ser ni quiere ser atendido por ese gobierno/régimen, por la sencilla razón de que su conducta  es su esencia misma. La filosofía política que lo anima hace imposible que ese régimen deje de actuar de la manera como ha actuado y sigue actuando. Ni Hitler, ni Stalin, ni Gadafi pudieron dejar de ser lo que fueron.   
Es por ello que el llamado que el Informe hace al régimen venezolano es inefectivo y representa solamente una acción simbólica. El verdadero llamado, a la luz de lo que dice el Informe y a la luz de la realidad venezolana, que es mucho peor de lo que el informe menciona, es a una inmediata intervención militar de los países de la región. No una intervención militar unilateral de los Estados Unidos, el espantapájaros que invocan como amenaza los amigos del régimen chavista/madurista para tratar de mantenerlo en el poder, sino un ejército regional, en el cual estén representados los países democráticos de la región. Sabemos que Cuba y  los satélites políticos del castrismo, como Nicaragua y Bolivia se opondrán. Sabemos que los mercenarios del CARICOM se opondrán. Sabemos que la fauna ideológica del Foro de San Pablo se opondrá. Pero es necesaria la acción, de la misma manera que es necesaria la intervención de los vecinos cuando el marido borracho y anormal está matando a su esposa a golpes, a la vista de quienes tienen el deber de intervenir para salvar a una víctima exhausta e indefensa.  
Y en ese ejército debe figurar una brigada especial de voluntarios venezolanos miembros de la diáspora, aventados de sus hogares y de su tierra de nacimiento por el horroroso régimen chavista/madurista.
                                       ¡Intervención regional Ya!   Cese de la usurpación. Liberación de presos políticos. Justicia retributiva en contra de los asesinos y torturadores. Llamado a elecciones supervisadas por la comunidad internacional. Ayuda humanitaria internacional. Regreso de la Diáspora.   

miércoles, 3 de julio de 2019

AUXILIO, DE LAUREANO MÁRQUEZ

AUXILIO, AUXILIO, AUXILIO , AUXILIO, ESE ES TAMBIÉN MI GRITO

¡Auxilio!, por Laureano Márquez
Laureano Márquez
2 julio, 2019
YA PERDÍ LA CUENTA DE CUÁNTAS VECES LO HE LEÍDO y todas me afecta de la misma manera: el capitán de corbeta llegó al tribunal “molido” por las torturas, con la mirada perdida, sentado en una silla de ruedas ante la imposibilidad de tenerse en pie, solo era capaz de pronunciar débilmente una palabra, dirigiéndose a su abogado: “¡auxilio!”. Me revuelve el alma el pensar en qué clase de horrores viviría este ser humano en sus últimas horas, en el dolor de su familia, de su esposa, de su madre, que no trajo un hijo al mundo para verlo sufrir. Pienso en María ante la cruz.
El llamado de “¡Auxilio!”, del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo no es solo suyo, es el de toda una nación desesperada que ya no sabe qué hacer. Una nación que se equivocó en su elección -ciertamente- por la confluencia de una multitud de razones y de ignorancias acumuladas, que también tienen culpables, pero que no merece ser torturada hasta morir por ello. Venezuela está siendo asesinada cruelmente y se necesitaría no tener corazón para no denunciarlo a los cuatro vientos, para no gritarlo con desesperación.
La tortura en Venezuela hoy tiene demasiadas formas y modalidades. Como en toda situación de maldad generalizada solo trascienden las más relevantes, pero el horror se nos ha vuelto el pan nuestro de cada día: los mayores que viven de su pensión también están siendo torturados, los niños que padecen en los hospitales públicos, todo aquel que muere por falta de asistencia médica, por carencia de insumos, aquel cuyo sueldo no alcanza para dar de comer a sus hijos recibe su dosis de tortura cada vez que se sienta a la mesa, el que huye caminando por la frontera, cruzando páramos helados o perdiendo la vida ahogado en el mar, las víctimas de la brutal represión, como terrible y doloroso caso del joven tachirense que acaba de perder la vista a causa de perdigonazos a quemarropa en medio de una protesta por la falta de gas, ¡le dispararon a los ojos!: ¿qué clase de monstruo hay que ser para dispararle a la cara a un niño de 16? ¿Cómo no va a estar nuestra alma destrozada?¿Cómo no vamos a increparla, señora Bachelet con tanto sufrimiento acumulado?
Toda Venezuela es un solo grito de auxilio. Como en toda situación desesperada, ya nadie sabe qué hacer, hemos perdido el rumbo, la razón nos abandona y cede su espacio a la indignación y la rabia. ¿Cómo saldremos de este infierno en el que nos hemos convertido? También eso nos tortura: ya no sólo detestamos al narcorégimen criminal, asesino, corrupto y cruel, nos detestamos todos, incluso los que estamos de acuerdo, a favor de la democracia, bien por una ambición de poder que luce absurda ante los acontecimientos que nos agobian, bien porque toda propuesta nos parece una traición que nos lleva a descalificar al que ayer era nuestro héroe.
Estamos perdidos señores del mundo y tenemos razones para ello, no es poca cosa lo que nos ha tocado. El régimen venezolano será estudiado en ciencia política como una de las peores degradaciones de la convivencia humana en la historia universal. El nuestro es el peor de todos los rumbos que puede tomar la conducción de un Estado: su conversión en una banda criminal de asesinato y tortura. La situación venezolana puede terminar en una de las más dolorosas tragedias de la historia, si el mundo no se la toma en serio, si gente deleznable continúa mediando en nuestra desgracia, zamureando nuestras ruinas para su propio provecho. Lo que sucede en Venezuela es para que las organizaciones de derechos humanos actúen con claridad, contundencia y rapidez. Eso de que este tiempo de dictadura no se mide en meses ni años, sino en muertes es una angustiosa verdad.
Uno entiende que los organismos internacionales no pueden hacer mucho, porque están diseñados justamente para que no puedan hacer mucho. Un orden mundial de justicia es imposible de lograr, mientras los intereses de las potencias lo frenen, pero algo serio hay que hacer, más allá de contemplar la masacre y la estampida de una nación. Nuestros connacionales tienen que ser socorridos, dentro y fuera del país. Ya Venezuela, como como el capitán de corbeta Acosta Arévalo, no puede tenerse en pie, con la mirada perdida, solo tiene fuerzas ya ni siquiera para gritar, sino para susurrar una sola palabra: “¡auxilio!”.
@laureanomar