jueves, 14 de noviembre de 2019

DOS EJEMPLOS DE LA DEGRADACIÓN DE LA VENEZUELA CHAVISTA



LILIPUTZUELA: DEL TANQUE DE ALMACENAMIENTO DE PDVSA A JESUS SILVA COMO CANDIDATO A RECTOR
Si nos faltaban ejemplos de la degradación venezolana, del hundimiento de nuestro país en la mayor de las miserias y mediocridad, hoy los vemos publicados.
El primer ejemplo se refiere a u boletín oficial de la Petróleos de Venezuela de Maduro y Quevedo que anuncia, con bombos y platillos, como si alguien de la empresa hubiera ido a la Luna, que se acaba de reparar un tanque de almacenamiento en el Zulia, lo cual servirá – dice el comunicado – para “superar las limitaciones generadas por las medidas coercitivas unilaterales impuestas por el gobierno de los Estados Unidos y alcanzar los objetivos de la Venezuela Potencia”. La noticia dice:PDVSA.COM /
Martes, 12 Noviembre 2019 
Cabimas.- Con el propósito de aumentar la capacidad de almacenamiento de crudo, la fuerza laboral de la Dirección Ejecutiva de Producción Occidente de Petróleos de Venezuela, S.A. PDVSA, culminó exitosamente los trabajos con esfuerzo propio de recuperación del tanque de mayor capacidad del estado Zulia, generando un ahorro significativo a la Nación….. La entrada en servicio de este contenedor de hidrocarburos eleva también la confiabilidad y continuidad de las operaciones. Es una de las estrategias desarrolladas por la industria petrolera en Occidente para superar las limitaciones generadas por las medidas coercitivas unilaterales impuestas por el gobierno de los Estados Unidos y alcanzar los objetivos de la Venezuela Potencia
La PDVSA que conocí hablaba de cambiar los patones de refinación para producir más  gasolinas y estilados y menos  residuales, o anunciaba la construcción de cuatro mejoradores  en la Faja del Orinoco o anunciaba la política de apertura que añadiría 400.000 barriles diarios de producción a Venezuela. Esta PDVSA miserable y arruinada de Maduro y Quevedo anuncia que le ha puesto cuatro parches a un tanque de almacenamiento en el Zulia y que ello la lleva a alcanzar los “objetivos de ser una Potencia”. Este tipo de insulto de la gentuza chavista al pueblo venezolano debe ser severamente castigado, una vez que la justicia le ponga los ganchos a esos hampones. Porque en esto de la PDVSA chavista hay varios crímenes en uno: hay corrupción, hay incompetencia, hay burla al país, hay crueldad extrema.
La segunda noticia que ilustra la degeneración de la Venezuela chavista tuene que ver con la candidatura de un payaso exhibicionista llamado Jesús Silva al rectorado de la Universidad central de Venezuela. Este tipo es una especie de Delpino y Lamas de esta época, aquel pobre diablo que se creía poeta y fue ridiculizado por los estudiantes de la Universidad de Caracas, quienes le hicieron un “homenaje” público. Silva dice hoy en Noticiero Digital: “Soy candidato  a petición de miles de personas que me siguen como figura pública”.
Esta basura humana a quién su ex-mujer acusa de haberle dado una paliza sostiene que, ahora que los negros pueden votar en la UCV, su candidatura tendrá éxito. Dice: “En época remota, dentro de la República solo podían votar los hombres blancos, ilustrados y de alta sociedad pues eran considerados como los únicos con inteligencia para elegir autoridades; pero, años más tarde, se le reconoció el derecho al sufragio a sujetos humildes, a afrodescendientes…. “.
Esta farsa de Jesús Silva, tipo lleno de complejos de inferioridad y de resentimientos, tratando de llegar al rectorado de la UCV, representa el escalón más bajo en la historia de la degradación de la Venezuela chavista, esta horrible parodia de país en la cual millones de venezolanos indefensos se encuentran en calidad de rehén.
La auto-postulación de Jesús Silva para el rectorado de la UCV es ejemplo de la horrible tragedia venezolana, de cómo los principios y valores  han sido olvidados por una caja de comida, un pernil y, en el caso de la Fuerza Armada,  por una licencia para robar y asaltar los últimos restos del botín venezolano.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Qué veré más allá de aquél recodo?



En mis años como geólogo de campo me costaba mucho decidir cuándo parar por el día, en mis tareas de examinar los afloramientos rocosos en  ríos o quebradas, sobre todo  si veía  a distancia razonable un nuevo recodo en el río, la promesa de un nuevo afloramiento, el potencial de un nuevo hallazgo. Y es que los geólogos somos muy curiosos.
Me preguntaba: ¿Encontraré algunos fósiles? ¿Veré indicios de fallas o plegamientos que me hagan posible reconstruir la geología del área? ¿Podré encontrar un buen afloramiento de rocas que me permitan establecer la secuencia sedimentaria? Siempre tenía curiosidad por saber lo que me esperaba más allá del recodo.   
El ser humano siempre ve hacia el futuro con ansias de saber lo que verá más allá del recodo, aun cuando esa curiosidad esté con alguna frecuencia mezclada con temor. Aunque siempre habrá un futuro, al individuo solo se le permite una minúscula ventana consciente entre el “infinito” pasado y el  “infinito” futuro.  De allí que nunca sabremos cual será el destino de nuestro planeta afectado por el calentamiento global o si viajaremos algún día a las estrellas.
 La imposibilidad de satisfacer esa incurable curiosidad del ser humano representa una de las mayores decepciones que debemos enfrentar como miembros de la raza humana. Yo diría que es un monumental error de diseño por parte del creador del cosmos.  
 Se nos ha dado el don de imaginarnos el futuro sin la posibilidad de verificarlo. Ello es particularmente cruel, del mismo tipo de crueldad de  lo que le había sucedido a Jorge Luis Borges, quien decía – resignado – que Dios le había dado, al mismo tiempo, los libros y la imposibilidad de leerlos.
Quizás lo que forzosamente dejaremos de ver es importante pero quizás no más importante que lo que hemos dejado de ver durante los miles de años en los cuales aún no habíamos nacido. No pudimos ser un  soldado de Alejandro el Grande. No cenamos con Víctor Hugo ni conocimos a Cervantes. Ni coqueteamos con Cleopatra  ni estuvimos presentes el día del estreno de  la Sinfonía Fantástica de Héctor Berlioz. No figuramos entre las multitudes en los  lienzos de Frans Hals ni fuimos miembros de la corte de Isabel, la reina Virgen. No estuvimos cerca del cadalso el día que le cortaron la cabeza a Tomás Moro por defender sus principios ni asistimos al martirio de los primeros cristianos. Ni anduvimos con Heródoto en sus viajes ni con Henry Stanley en su búsqueda del Dr. Livingston.
Haciendo un ejercicio de imaginación apenas podemos tratar de ponernos en el lugar de aquellos acontecimientos. Podemos pensar que estamos en el pueblo de Barrera en la noche del 23 de Junio de 1821, la  anterior a Carabobo,  que entramos a la sala de la casa solariega y vemos  – a la luz de las velas – el rostro de Bolívar, quemado por el sol. Lo oímos conversar con sus generales sobre la estrategia a seguirán a  la mañana siguiente. Y hasta nos preguntamos: ¿es que eso pasó solamente esa vez o acaso sigue pasando infinitas veces, cada vez que uno hace un  ejercicio de la imaginación, o cada vez que el hijo pequeño de Dios decide poner su juguete a funcionar?  
Ese momento en la historia ciertamente tuvo lugar.  Ese momento en el cual Bolívar habló con sus generales y recibió sus comentarios existió.  ¿Existirá aún, en algún recodo el tiempo, como película que se repite una y otra vez?
Todo  es posible porque es parte de lo mucho que no sabemos acerca del gran misterio. ¿Son el futuro y el pasado una gran ilusión, una correa sin fin que da la vuelta una y otra vez, accionado por la mano de un súper niño, cuyo Dios padre le dio un universo como regalo de cumpleaños?  ¿Somos parte de una gran farsa cósmica?  ¿Un accidente? ¿El resultado de un propósito consciente de un Dios moral y compasivo? 
 En mi perplejidad me paro de la cama, voy a la cocina, me tomo un vaso de agua y regreso a la cama. Casi siempre me vuelvo a dormir plácidamente, en algunas otras ocasiones no logro conciliar de nuevo el sueño. Cuando eso sucede me voy a la TV y me pongo a ver una película del circuito Turner, el cual muestra películas  viejas, buenísimas, casi siempre en blanco y negro.
Son películas de hace 40-50 años, de trama muy sencilla, en las cuales había un bueno, un malo y el bueno siempre ganaba. Cuan reconfortante!

viernes, 8 de noviembre de 2019

Reservas Probadas Ciudadanas


                  RESERVAS PROBADAS CIUDADANAS
   SEGUNDA NOTA SOBRE LOS  ASPECTOS ÉTICOS DE LA TRAGEDIA VENEZOLANA
No importa donde leamos un artículo sobre Venezuela, ya sea en el New York Times o en El Correo de Urumaco, la primera frase reza más o menos así: “Venezuela, país que posee las mayores reservas probadas de petróleo en el mundo, atraviesa una profunda crisis económica y social….”.  Todos los periodistas se limitan a repetir como loros eso de las mayores reservas petroleras probadas del planeta, como si ello debiera ser garantía de riqueza y prosperidad. Esta  aseveración contiene dos grandes mentiras, una es de naturaleza geológica económica y la otra es aún peor, porque confunde, por flojera o ignorancia, el concepto de recursos materiales con el de prosperidad social.  
LA PRIMERA MENTIRA ES  GEOLÓGICA ECONÓMICA
La primera mentira relacionada con el tema de las reservas petroleras probadas es de naturaleza geológica y económica. Como desde la década de 1960 la información geológica publicada sobre la Faja del Orinoco (Galavís y Velarde, Congreso Mundial de Petróleo, 1967)  apunta a recursos de petróleo pesado  “in situ” (es decir, en el subsuelo)  del orden de 1.3 billones (doce ceros) de barriles y el comportamiento de los yacimientos en producción han apuntado históricamente a una recuperación del 10% de ese volumen, las reservas petrolíferas probadas de esa zona se habían cuantificado tradicionalmente en unos 130 millardos de barriles. Sin embargo, Hugo Chávez y Rafael Ramírez, vestidos de aprendices de brujo, decidieron promover su revolución gansteril decretando  que el factor de recobro de esos yacimientos no sería ya el 10% sino el 20%,  sin que se cumpliesen las normas internacionales que regulan esta materia y sin que se hiciesen los extensos trabajos de perforación y verificación que tal dramática revisión hubiese requerido. Por ello, las “reservas probadas de petróleo” de Venezuela se multiplicaron por dos mágicamente, de un día para otro,  y Chávez comenzó a cacarear  que Venezuela tenía las mayores reservas petroleras probadas del planeta. A pesar de que la Sociedad Venezolana de Ingenieros de Petróleo, SVIP,  denunció esta farsa y  que expertos petroleros de rango mundial como Aníbal Martínez u otros geólogos venezolanos, incluyendo al suscrito, denunciaran este fraude, la prensa simplemente comenzó a repetir la falsa especie, lo cual le dio al régimen dictatorial un cierto “caché internacional. En el seno de las empresas de energía y de la OPEP esta mentira de Chávez era objeto de burla y hoy en día nadie que conozca del tema toma en serio lo que todavía el régimen venezolano alega.

Como se ve en este gráfico las "reservas probadas petroleras" de Venezuela dieron un tremendo salto a partir de 2010, cuando Chávez y Ramírez comenzaron a decretar tales aumentos a los empujones, sin perforar pozos adicionales o sin estudios de comportamiento de yacimientos que lo justificaran, en abierta violación de las normas internacionales sobre esta materia.  

El colapso de este fraude propagandístico se ha acelerado porque   el valor económico del barril de petróleo en el subsuelo es una ínfima fracción de lo que sería si estuviera en plena producción. El caso venezolano es dramático porque el régimen chavista alega tener inmensas reservas de petróleo pero su producción se ha venido al suelo, de manera que la relación producción a reservas es la menor del mundo. Como las reservas petroleras venezolanas, por ley, no pueden ser enajenadas en el subsuelo, su valor es realmente cero mientras no se produzcan. De allí que la empresa petrolera venezolana asemeje hoy un triste tigre desdentado y famélico,  impotente frente  a una supuesta suculenta presa.   
  
LA SEGUNDA MENTIRA ES PRETENDER QUE LO IMPORTANTE  ES LA RIQUEZA MATERIAL Y NO EL RECURSO HUMANO
La segunda mentira relacionada con las reservas petroleras probadas es dar por sentado, que esos barriles de petróleo garantizan nuestra prosperidad. Esta tesis llegó a un nivel paroxístico durante los años de la satrapía de Hugo Chávez, quien utilizó el dinero petrolero para dar a los venezolanos la ilusión de que estaban saliendo de la pobreza. Hoy, después de la orgía chavista de derroche, limosnas y extorsiones,  los venezolanos son más pobres, más miserables que nunca, más indefensos, menos capaces de integrar una sociedad civilizada y armoniosa. Una sociedad, hay que decirlo sin afeites, en peligro de desintegración.
Venezuela no cuenta con suficientes reservas probadas ciudadanas
El recurso fundamental para garantizar la riqueza de una sociedad es el recurso humano. Venezuela tiene unos 32 millones de habitantes. Estos son sus recursos. Pero, ¿cuantos venezolanos, de esos 32 millones, están contribuyendo activamente al progreso social del país? Hagamos este ejercicio, a fin de comprender porque Venezuela está chapoteando en la miseria. ¿De los 32 millones de habitantes cuantos venezolanos podrían definirse como reservas probadas ciudadanas?
DEFINICION DE RESERVAS PROBADAS CIUDADANAS
Podemos definir reservas probadas ciudadanas como el número de venezolanos que llevan a cabo una actividad de buena ciudadanía activa. Es decir, aquellos  venezolanos que  no solo son buenos ciudadanos porque no hacen nada malo sino porque contribuyen activamente al progreso de su sociedad. Son honestos, obedecen las leyes, promueven la limpieza y armonía en sus barrios y urbanizaciones, educan a sus hijos para que sean un activo social, trabajan y ahorran. Y en las condiciones actuales de crisis luchan con decisión para recuperar la democracia y la libertad.  
¿De los 32 millones de venezolanos que existen hoy, cuántos de ellos podrían ser catalogados como miembros de las reservas probadas ciudadanas? ¿Qué creen ustedes?  Nadie lo sabe con exactitud  pero yo estimaría el número de buenos ciudadanos venezolanos activos en unos 6-8 millones de venezolanos, apenas una cuarta parte de nuestra población. Pueden ser más o menos pero lo importante es que nuestras reservas probadas ciudadanas  integran una relativa pequeña parte de nuestros recursos humanos totales.
Reservas ciudadanas probables  y posibles
¿Cómo se divide el resto de nuestros habitantes? Hay una apreciable cantidad de venezolanos que podemos llamar reservas probables y posibles ciudadanas, dependiendo de su grado de pasividad. Son buenos  porque no hacen nada abiertamente malo, pero no están contribuyendo al progreso social venezolano. Forman una gran masa dependiente del estado benefactor, paternalista. Se han acostumbrado a ser sobrevivientes sociales, obteniendo un empleo en base a sus relaciones familiares o de amistad, confiando en el azar y en la buena suerte o resignados de manera fatalista, ejercitando sus dotes de astucia y viveza para mantenerse a flote en un ambiente que ven lleno de  “enemigos” y competidores. Para ellos la sociedad es una jungla, más que una asociación solidaria. Con excepción de quienes son activamente malos ciudadanos y están más allá de la redención estimo que tenemos unos 20 millones de estos buenos ciudadanos pasivos, es decir, los que pudiéramos definir como reservas probables y posibles ciudadanas.
La tarea fundamental de Venezuela es incorporar sus reservas ciudadanas probables y posibles a la categoría de reservas probadas ciudadanas. No hay cuantía de recursos materiales que nos saquen del atraso si esa tarea no se lleva a cabo.
Es una tarea de magnitud en la cual muy pocos líderes políticos venezolanos están pensando y la cual parecería imposible de lograr, ya que tenemos años manteniendo artificialmente esta pesada carga de gente pasiva. Sin embargo, es perfectamente posible, siempre y cuando exista la voluntad de llevarlo a cabo. Más difícil fue enviar un hombre a la Luna y traerlo sano y salvo de regreso y ello se hizo. Lo que hay que hacer en Venezuela no requiere de sofisticadas tecnologías sino de buen liderazgo y perseverancia.
Discutir sobre el cómo hacerlo será el tema de nuestra tercera entrega sobre los aspectos éticos de la tragedia venezolana.





jueves, 7 de noviembre de 2019

Aristóbulo Istúriz: ladrón y criminal: desmienta esto,si puede

He recibido este comunicado, aparentemente emanado del llamado ministerio de educación chavista/madurista. Un terrible crimen en contra de la gramática y del lenguaje. Hemos tratado de erificar esto con la gentuza chavista sin éxito. No hay teléfono que responda.
De ser cierto este documento, el ladrón y criminal Istúriz estaría arremetiendo contra la "dictadura de las normas de orografía y gramática" y promoviendo la creación de una niñez venezolana que pueda escribir como le de la gana, de manera ignorante, porque es caribeña, afrodescendiente e indigena.
Según Aristóbulo, el delincuente chavista a cargo de la educación de los niños venezolanos, habría que sentirse orgullosos del atraso y la ignorancia.
Esto es tan grotesco que no parece genuino. No podemos imaginarnos tanta estupidez, tanta mediocridad. Pero es que Istúriz es capaz de esto y de mucho más.
Desmienta esto si no es cierto.
NOTA; Lo de ladrón y criminal está basado en sus actuaciones anteriores. No se borraría de no ser cierta esta última barrabasada.

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martes, 5 de noviembre de 2019

Dilemas éticos de la tragedia venezolana

ESTE ESCRITO ES PARTE DE UNA SERIE QUE PIENSO ESCRIBIR SOBRE ASPECTOS ÉTICOS Y MORALES D LA SITUACIÓN VENEZOLANA. PIENSO QUE ES NECESARIO QUE LOS VENEZOLANOS ENFRENTEMOS NUESTRA REALIDAD EN ESTE CAMPO. LA TRAGEDIA MATERIAL TIENE UNA RAIZ ÉTICA Y ESPIRITUAL. 


Russworth Kidder fue el fundador y  presidente del Instituto de Ética Global, hoy con sede en Wisconsin, USA. Su importante libro, “Moral Courage”, versa sobre los dilemas morales que el hombre debe enfrentar a fin de vivir su vida con integridad, de acuerdo a sus valores y principios. Pienso que estos dilemas son importantes para analizar la trágica situación venezolana y sus posibles soluciones.
La tragedia venezolana de los últimos 20 años es de una enorme dimensión material pero, aún peor, de una catastrófica dimensión espiritual y ética. Pienso que esta dimensión ética y espiritual de la tragedia ha sido, hasta ahora, subordinada a su dimensión material. En efecto, lo que ha predominado han sido  análisis y recomendaciones sobre los aspectos políticos, económicos y sociales de la tragedia. Se ha hablado extensamente del colapso de la industria petrolera, de la liquidación del 70% de las empresas privadas existentes a la llegada del chavismo, de la fragmentación del universo –político, de la muerte de la libertad y de la democracia, de la diáspora masiva,  del hambre predominante entre los venezolanos y de la ruina de los sectores de la salud, de la educación y de la infraestructura.
Con la excepción de valiosos planteamientos de tipo ético y de buena ciudadanía por parte de algunos grandes venezolanos como Luis Ugalde, Francisco Kerdel Vegas, María Corina Machado, Rafael Muci Mendoza, Rodolfo Izaguirre, Tamara Suju, Ovidio Pérez Morales y el inolvidable Antonio Pasquali,  (pido excusas por no recordarlos a todos) es poco lo que leemos sobre la dimensión ética de la tragedia venezolana. 
La atención dentro y fuera de Venezuela se ha dirigido a ofrecer recomendaciones para remediar los aspectos materiales de la tragedia. Entre estas recomendaciones ha sido frecuente la de negociar una salida “pacífica” con el régimen dictatorial. Algunos compatriotas lo han hecho de buena fe, otros como maniobra para avanzar sus agendas personales, los unos y los otros están plenamente identificados. Muchas de las recomendaciones han llegado a sugerir transacciones  que nos conduzcan a alguna transición rápida, la cual  pueda poner al país en el camino de su recuperación material, aun cuando esa transacción llegara hasta a garantizar  a los miembros del régimen culpable de la tragedia una salida esencialmente impune, al compararla con la magnitud de su culpa. En abono de sus recomendaciones han argumentado que esa es la manera como se ha efectuado la transición de dictadura a democracia en otros países y que Venezuela haría bien en seguir por ese camino.  Los promotores de esta solución critican con frecuencia  a quienes difieren de esta recomendación, atribuyéndoles deseos de violencia propios de radicales y extremistas.
Creo  necesario que los venezolanos también veamos nuestra tragedia y su eventual solución desde el punto de vista ético y espiritual, reflexionando sobre los dilemas básicos de este tipo que se presentan a los venezolanos de hoy. Estos  dilemas, planteados de manera general en el libro de Kidder arriba mencionado, pueden ser utilizados para analizar el caso venezolano
DILEMA DEL LARGO PLAZO VERSUS EL CORTO PLAZO
Este dilema nos lleva a pensar si lo que deseamos para Venezuela es una solución rápida, urgente de la tragedia, la cual tenga el riesgo de ser de naturaleza temporal o si, por el contrario, lo que es realmente importante es una solución de largo plazo, de naturaleza permanente. Por supuesto que todos deseamos ver un mañana venezolano libre de miserias, crimen y corrupción pero ese mañana no debería ser comprado al muy alto precio de entregar valores y principios que nos deben ser sagrados.  Creo que la negociación y la transacción con el régimen chavista nos daría una solución a corto plazo, de naturaleza temporal, una ilusión de que hemos ganado la guerra cuando solo podríamos haber ganado una tregua incierta. Al incluir garantías y concesiones a los miembros del régimen estaríamos dando una horrible lección cívica a nuestro pueblo. Le estaríamos diciendo: “El crimen si paga”. Y, como se aprende con el ejemplo, ello podría ser una puerta abierta para que dentro de varios años asistamos a una repetición de la tragedia, ya que los criminales habrán salido impunes y envalentonados, con sus bolsillos llenos de dinero del pueblo y sus manos llenas de sangre, después de cometer sus horribles crímenes. Se cometería un nuevo y horroroso crimen con quienes dieron hasta sus vidas por actuar con decencia e integridad.   
La conducta correcta de Venezuela debe ser la búsqueda de soluciones permanentes, que nos permitan crear una sociedad honesta, que no contengan incentivos para desviarse de sus principios y valores. Quienes hoy nos remiten a lo sucedido en España, Chile o África del Sur para justificar sus argumentos a favor de la transacción no están viendo con la debida atención la actual crisis política y social de África del Sur,  el torbellino social que emerge en Chile, el desenterramiento de Franco, indicios de que lo que se hace en búsqueda de una solución rápida frecuentemente  equivale a barrer basura debajo de la alfombra para posponer el problema pero no para solucionarlo de raíz.
DILEMA DEL BIENESTAR DE GRUPOS VERSUS EL BIENESTAR DE LA NACIÓN
La sociedad venezolana de hoy exhibe una profunda asimetría: pequeños grupos de boliburgueses repletos de riqueza, viviendo de una manera obscena, sin disimulo, exhibiendo su mal gusto de nuevos ricos chavistas/maduristas, podridos moralmente, mientras  una gran masa de venezolanos pasa hambre, muere sin asistencia médica y sufre los rigores del caos social imperante en un país en poder del hampa. Los arreglos que se están gestando hoy entre el régimen gansteril y algunos grupos de políticos con afán de notoriedad no están dirigidos a resolver el problema de las grandes mayorías sino a solidificar el predominio de los grupos de vida obscena mediante la rendición ética de venezolanos quienes otrora fueran buenos ciudadanos, hoy entregando sus principios y valores para sumarse a quienes viven bien o de oportunistas quienes aprovechan las circunstancias para hacer avanzar sus agendas personales
La ética exige principios basados en la obtención de la mayor felicidad posible para el mayor número posible de ciudadanos. Una solución de naturaleza permanente para la Nación venezolana no puede estar basada en convenios que solo beneficien a grupos tribales, manteniendo al resto en igual o peor situación. En África del Sur el fin del Apartheid, con todo lo maravilloso de ese paso en el plano conceptual, no ha resultado en una mejora de la situación para las mayorías surafricanas. 25 años después la Nación sigue inmersa en la desigualdad, la pobreza, la violencia y la corrupción. A los viejos problemas de la era colonial se han sumado nuevas aflicciones generadas por las maneras de hacer política de la nueva clase dominante.    
DILEMA DE UNA SOCIEDAD BASADA EN LA VERDAD VERSUS UNA SOCIEDAD BASADA EN LEALTADES TRIBALES
En la Venezuela de estos últimos 20 años hemos visto como un hombre, Hugo Chávez, comenzó a predicar la mentira, el odio, la violencia, basado en su carisma y en el poder de repartición de grandes sumas de dinero a las masas a cambio de lealtades tribales. Esa combinación de extorsión con limosnas y mentiras prostituyó al pueblo de tal manera que grandes sectores de la población le perdonaron todos sus excesos y dejaron de pensar en la importancia de la verdad. Hoy en día, el astigmatismo ideológico sembrado por el chavismo sobrevive en enclaves tales como APORREA. Allí  todavía podemos leer docenas de escritos que hablan de una Venezuela inexistente, en la cual ha vencido una revolución, el pueblo está feliz y el mundo entero camina alborozado hacia el socialismo. Uno lee, por ejemplo, a José Sant-Roz, quien habla de una Mérida sin agua, sin gasolina, sin comida, sin electricidad pero “decidida a vencer a los gringos”, ver: https://www.aporrea.org/regionales/a283990.html, y puede apreciar en su justa dimensión la magnitud de la ilusión en la cual vive esa Venezuela.
La tragedia venezolana tendrá que superar a través de la educación ciudadana ese gravísimo problema de una gran masa de habitantes viviendo en la mentira, incapaz de enfrentar la verdad por culpa de la ignorancia o de la cobardía.
DILEMA DE LA JUSTICIA VERSUS EL BORRÓN Y CUENTA NUEVA
 Si Venezuela se decide por la solución de corto plazo, ello conduciría al borrón y cuenta nueva, al perdón y la impunidad para los crímenes que gente ya bien identificada ha llevado a cabo en contra de la Nación venezolana. Existen fuertes señales de que esa tendencia al perdón de lo que es imperdonable progresa en sectores de la sociedad venezolana. Lo cierto es que algunos de los culpables, quienes de manera estratégica han saltado de la nave madurista a fin de lucir hoy como héroes ciudadanos, aparecen hoy tratados con tolerancia y se les da cancha amplia, personas como: Luisa Ortega, Hugo Carvajal, algunos generales narcos quienes han roto con Maduro, Rafael Ramírez (hasta con pretensiones presidenciales) y Henri Falcón (nadando entre dos aguas, marisco y molusco). Abogando por entendimientos hay además, un creciente grupo de anfibios moralmente invertebrados quienes se arrastran por las tierras chavistas y nadan en las aguas de la oposición
El borrón y cuenta nueva sería una pésima lección cívica para el pueblo. Cuando la justicia desaparece aflora la venganza.  
Terrible para nuestra Venezuela es la pérdida material pero peor será la pérdida del alma. Esta es la verdadera magnitud de nuestra tragedia.




viernes, 1 de noviembre de 2019

LA VERDADERA LEALTAD ES A LOS VALORES DE RANGO UNIVERSAL



Hace algunos años hice saber en mi blog que había obtenido la ciudadanía estadounidense y que, por ello, tenía desde ese momento una doble ciudadanía, la venezolana y la estadounidense. Recibí muchas felicitaciones pero un lector, en tono indignado, me advirtió que la dualidad de ciudadanía me llevaría a la deslealtad y a la traición a la patria. Era imposible, me decía, ser leal a un país y al otro, sobre todo en un caso hipotético de irreconciliable antagonismo entre ellos. 
Nunca respondí en detalle a este lector pero hoy veo un caso concreto que me anima a hacerlo. Es el caso del Teniente Coronel Alexander Vindman, el Director de Asuntos Europeos del Consejo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos, héroe de guerra, condecorado con el Purple Heart por ser herido en acción en Irak. El Teniente Coronel Vindman fue a declarar bajo juramento al Congreso de los Estados Unidos en el proceso de Juicio Político que se le sigue al presidente Donald Trump y allí dijo, entre varias otras cosas, que él tenía conocimiento directo de que había existido una exigencia a Ucrania por parte del ejecutivo estadounidense, es decir el Presidente Trump y algunos de sus colaboradores, para que Ucrania investigara al candidato presidencial demócrata y a su hijo por corrupción y que, en caso de que ello no se hiciera, no habría invitación a la Casa Banca para el presidente de ese país ni se le facilitarían los dineros de ayuda que ya aprobados.
Este pedimento del Presidente Trump denunciado por Vindman sería la prueba de lo que se ha dado en llamar el QUID PRO QUO, es decir, si quieres que te dé, dame como contraprestación lo que te estoy pidiendo. 
De ser así ello representaría una grave violación a la constitución por parte del poder ejecutivo estadounidense. Estas gravísimas declaraciones de Vindman fueron respondidas por el Presidente Trump y por algunos de los congresistas del partido republicano  (otros lo defendieron) con duros ataques. El Presidente Trump acusó a Vindman de “ser desleal a la presidencia”. Algunos congresistas republicanos, por su parte,  pusieron en duda el patriotismo de Vindman, quien nació en Ucrania y emigró a USA de niño, acusando a  Vindman de anteponer los intereses de Ucrania a los intereses de los Estados Unidos.
Considero las acusaciones en contra de Vindman trágicas y absurdas y ello me lleva a explicar mi propia postura en relación con este tema:
1.     En  mi universo ético no existe tal dilema entre patriotismo y doble nacionalidad porque mi lealtad es hacia valores y principios de rango universal. Si bien es cierto que existen legítimas lealtades de naturaleza familiar, de amistad, gremiales o políticas, estas lealtades son – en mi mundo ético – claramente secundarias a mi lealtad hacia principios y valores que deben caracterizar al ser humano civilizado, los cuales  necesariamente trascienden fronteras políticas o tribales   
2.    En primer lugar, consideraría que no existe dilema alguno sobre cualquiera situación que no fuera entre dos países sino entre dos gobiernos o entre líderes de ambos países. Por ejemplo, en una situación de conflicto entre el gobierno de los Estados Unidos y el régimen de Nicolás Maduro, como el que claramente existe hoy, no dudo en ponerme al lado del gobierno de los Estados Unidos
3.    En segundo lugar, y esto es fundamental en mi universo ético,  si se tratara de algo más profundo, de una posición antagónica sobre asuntos que involucran principios y valores que atesoro, me pondría al lado de esos valores y principios, no importa cuál sea el país involucrado. Yo no podría, en conciencia, estar al lado de mi país de nacimiento si llegara a adoptar una posición reñida con valores y principios que tienen, para mí, un rango universal, claramente supra nacional. Por la misma razón, no podría ponerme al lado de mi país adoptivo si estuviera de espaldas a esos principios y valores.  No creo en aquello de “mi país con razón o sin ella”, postura absurda que ha llevado a la humanidad, con excesiva frecuencia, a la guerra y a la muerte. No podría arroparme con una bandera que adopta posturas violatorias de mis principios éticos.  
4.    En consecuencia no puede existir un dilema para mí entre uno u otro país, como tampoco puede existir un dilema entre elegir entre lealtad automática a una u otra persona. Si alguien de mi familia actúa incorrectamente yo no podría desconocer mi relación familiar, mis afectos no desaparecerían, pero no me convertiría en su cómplice. La lealtad suprema de un hombre honesto no puede ser acrítica, como muchos tenderían a pensar, sino que dependerá de donde está la verdad y la razón ética.
5.    A pesar de que todos profesamos ser leales a principios y valores universales son muchos quienes subordinan esos principios y valores a un sentido equivocado de patriotismo. Patriotismo es querer al país donde se nació y donde se ha vivido, en los días felices y en los días difíciles, amar su geografía y su gente pero no puede ser negar la existencia de sus defectos, perdonar a priori sus crímenes, solidarizarse con sus errores  o cerrar los ojos ante sus posturas violatorias de valores y principios de rango universal. 
 Nunca es tarde para clarificar nuestras posturas en la vida. Así siempre he sentido y así sentiré hasta el final. Somos leales a nuestros principios y valores de rango universal.  

jueves, 31 de octubre de 2019

LOS BELLOS DIAS DEL OTOÑO ESTÁN AQUÍ DE NUEVO



Una vez más las hojas caen suavemente y las ramas frondosas se desnudan, despidiéndose hasta la primavera. John Keats canta el otoño diciendo: “Quienquiera que te busque ha de encontrarte
sentada con descuido en un granero, aventado el cabello dulcemente”….
Para el poeta las bellezas del otoño comparan con las bellezas de la primavera. Nos dice, en su elogio de la tercera estación: “¿Dónde están los cantos de la primavera? Sí. ¿Dónde fueron? No pienses más en ellos, tú también tienes tu música”.
Y de verdad que la música del otoño es magnífica, alternativamente majestuosa con sus colores rojos, amarillos, ocres que le dan al paisaje una belleza que tiene que ser vista para ser justamente apreciada, con sus días de una admirable limpieza azul, de suaves brisas, dulces manzanas y gigantescas calabazas. La naturaleza nos da un espectáculo de suprema y última abundancia y bondad que  precede los rigores del invierno, la oscuridad y el frío. El otoño es como un orgulloso canto de  desafío de lo que va a morir.
El consuelo del hombre es que más allá del invierno le espera la primavera, la reafirmación de la vida. Las hojas caídas del otoño  serán remplazadas por nuevas hojas de un verde tierno, por una promisoria tibieza que trae de la mano un nuevo ciclo.