sábado 4 de febrero de 2012
Que celebran hoy Hugo Chávez y su pandilla?
Los veinte años de un golpe fracasado.
Ese día él llevó a sus soldaditos engañados a lo que ellos creían era un desfile militar. Eso lo admitió, mostrando orgullo por su “astucia”.
Ese día se llenó las manos de sangre inocente, incluyendo la de niños venezolanos. El se siente orgulloso de ese día y dice : “Yo si eché plomo”.
Ese día, sin embargo, el “no echó plomo”. Se quedó agazapado en el Museo Militar mintras la gente que él había llevado engañada echaba plomo por él y asesinaban a civiles indefensos. Por eso Manuél Caballero le puso el acertado mote de “Héroe del Museo Militar”.
Ese día el grupo golpista trató de asesinar a la familia del presidente Carlos Andrés Pérez en La Casona.
Ese día el gupo de militares involucrados traicionó su juramento de defender la constitución y el sistema democrático.
Ese día Fidel Castro, quien luego se convertiría en mentor del tiranuelo, fue el primero en condenar el golpe.
Ese día la población venezolana le dió la espalda a los golpistas, con la excepción de algunos demagogos quienes trataron de ganar (y ganaron) dividendos políticos con el golpe.
Este es el día que Hugo Chávez trata hoy de sembrar en el alma nacional como un día de fiesta. Lo ha redefinido, no como golpe, sino como una rebelión de la “juventud civico-militar” y ha tratado de venderlo como el inicio de un proceso de renovación y de cambios beneficiosos para el país.Insulta a los venezolanos decentes.
Lo que si es cierto es que los venezolanos compraron la romanticoide imagen del “por ahora” y llevaron a Hugo Chávez a la presidencia en 1998 por la vía electoral, después de haberlo derrotado con las armas en 1992.
Catorce años después la población venezolana debería haber aprendido que no cualquier cambio es para mejorar.
Habremos aprendido? O estaremos condenados a permanecer en el hediondo pantano del chavismo? Este año lo vamos a saber.
viernes 3 de febrero de 2012
La ética depende de la geografía?
Veamos:
El ministro británico de Energía, Chris Huhne, dimitió hoy después de que la Fiscalía informase de que será procesado por intentar ocultar en 2003 una infracción de tráfico.
El director de la Fiscalía, Keir Starmer, dio a conocer hoy la decisión tras una investigación policial de ocho meses sobre la actuación del ministro liberaldemócrata.
El general Henry Rangel Silva, indiciado de colaborar con terroristas y narcotraficantes, fue nombrado Ministro de la Defensa de Venezuela.
Su comportamiento ha sido elogiado publicamente por el presidente Hugo Chávez Frías.
Será cuestión de latitudes? De temperaturas? Sabemos que no. La razón es la sinverguenzura.
El ministro británico de Energía, Chris Huhne, dimitió hoy después de que la Fiscalía informase de que será procesado por intentar ocultar en 2003 una infracción de tráfico.
El director de la Fiscalía, Keir Starmer, dio a conocer hoy la decisión tras una investigación policial de ocho meses sobre la actuación del ministro liberaldemócrata.
El general Henry Rangel Silva, indiciado de colaborar con terroristas y narcotraficantes, fue nombrado Ministro de la Defensa de Venezuela.
Su comportamiento ha sido elogiado publicamente por el presidente Hugo Chávez Frías.
Será cuestión de latitudes? De temperaturas? Sabemos que no. La razón es la sinverguenzura.
Chávez: politicamente agonizante
“La Fuerza Armada es chavista, tiene a Chávez en el corazón. ¿No lo entienden todavía?….“No van a poder limpiar la Fuerza Armada de chavismo…”.
Hugo Chávez, en cadena nacional.
Agonistes viene del griego: quiere decir batallador. Hugo Chávez tiene 14 años empeñado en una batalla contra la modernidad, contra el progreso y, en esencia, contra sí mismo. Por 14 ruinosos años ha tratado de convertir a Venezuela en un país donde los pobres viven de la limosna del estado y donde la iniciativa privada no desempeña ningun papel. El resultado de esta batalla absurda ha sido desastroso.
Ahora se ha convertido en agonizante, alguien que muere politicamente por razón de sus errores, rayanos en la locura.
Esto de decir que la fuerza armada venezolana es chavista, que lleva a Chávez en el corazón, que nunca dejará de serlo, es otra priueba más de que los potentes fármacos y drogas que debe consumir lo han llevado al delirio.
El país asiste hoy al grotesco espectáculo de un presidente agonizante, expresando lo inexpresable, enseñándole al mundo su verdadera naturaleza traidora y golpista.
Se envenena con sus propias palabras.
jueves 2 de febrero de 2012
Voto por María Corina Arria
El araguaney en flor coincide con las primarias de la democracia
Este es el nombre que me gustaría ver ganador en las primarias, aunque me alegra que tengamos un solo candidato democrático de oposición. Iré a votar en Octubre de este año, con todos los hierros, por quien resulte ganador (a) en las primarias. La persona que menciono arriba fué, en mi criterio, la más destacada durante la campaña de la oposición democrática que culminará el 12 de Febrero.
Dijo lo que había que decir. Confrontó cuando y a quien se tenía que confrontar. Mantuvo una posición decidida y valiente, desprovista de adornos demagógicos y zalamerías populistas.
Me gustó ver esta persona en acción porque representó la dignidad de la Venezuela decente, la que no se transa con la vulgaridad, la demagogia y el cinismo. La ví recorrer el país entero, una y otra vez, hablando sin estridencias pero con firmeza, usando el lenguaje de la civilización en contra de la barbarie.
Esta persona sufrió en carne propia el despojo promovido por el déspota, sus propiedades asaltadas y tomadas arbitrariamente. Sin embargo no hizo de ello un tema de sus planteamientos sino que prefirió hablar en nombre de quienes no saben o no pueden hacerlo. Ha hablado por quienes se sienten atemorizados, por quienes estaban resignados y a punto de ceder su alma al patrón, hasta que oyeron la voz de la dignidad diciendo lo que ellos hubiesen deseado decir.
Esta persona llevó a la consideración de la justicia internacional el expediente de los crímenes del déspota. Lo sentó de rabo en la Asamblea Nacional, destruyendo en 3 minutos el castillo de naipes marcados que había tratado de construír durante nueve horas absurdas. Estas iniciativas representaron momentos estelares en la acción de la democracia racional en contra del autoritarismo “obsoleto y periclitad” del cual nos habló Betancourt.
El mes de Febrero 2012 trae dos eventos antitéticos: uno, la celebración que hará la pandilla chavista, el día 4, de un golpe militar inepto, cobarde y traidor, celebración que representa el apogeo de lo abominable. El otro, el día 12, un evento democrático, de primer mundo ético, acto que representa el deseo de un país de empinarse por encima de los usurpadores para construír una nueva Venezuela.
Adelante, la Venezuela digna y democrática. A votar en las primarias con alegría y decisión. Sepultemos esta pesadilla.
Este es el nombre que me gustaría ver ganador en las primarias, aunque me alegra que tengamos un solo candidato democrático de oposición. Iré a votar en Octubre de este año, con todos los hierros, por quien resulte ganador (a) en las primarias. La persona que menciono arriba fué, en mi criterio, la más destacada durante la campaña de la oposición democrática que culminará el 12 de Febrero. Dijo lo que había que decir. Confrontó cuando y a quien se tenía que confrontar. Mantuvo una posición decidida y valiente, desprovista de adornos demagógicos y zalamerías populistas.
Me gustó ver esta persona en acción porque representó la dignidad de la Venezuela decente, la que no se transa con la vulgaridad, la demagogia y el cinismo. La ví recorrer el país entero, una y otra vez, hablando sin estridencias pero con firmeza, usando el lenguaje de la civilización en contra de la barbarie.
Esta persona sufrió en carne propia el despojo promovido por el déspota, sus propiedades asaltadas y tomadas arbitrariamente. Sin embargo no hizo de ello un tema de sus planteamientos sino que prefirió hablar en nombre de quienes no saben o no pueden hacerlo. Ha hablado por quienes se sienten atemorizados, por quienes estaban resignados y a punto de ceder su alma al patrón, hasta que oyeron la voz de la dignidad diciendo lo que ellos hubiesen deseado decir.
Esta persona llevó a la consideración de la justicia internacional el expediente de los crímenes del déspota. Lo sentó de rabo en la Asamblea Nacional, destruyendo en 3 minutos el castillo de naipes marcados que había tratado de construír durante nueve horas absurdas. Estas iniciativas representaron momentos estelares en la acción de la democracia racional en contra del autoritarismo “obsoleto y periclitad” del cual nos habló Betancourt.
El mes de Febrero 2012 trae dos eventos antitéticos: uno, la celebración que hará la pandilla chavista, el día 4, de un golpe militar inepto, cobarde y traidor, celebración que representa el apogeo de lo abominable. El otro, el día 12, un evento democrático, de primer mundo ético, acto que representa el deseo de un país de empinarse por encima de los usurpadores para construír una nueva Venezuela.
Adelante, la Venezuela digna y democrática. A votar en las primarias con alegría y decisión. Sepultemos esta pesadilla.
miércoles 1 de febrero de 2012
Historia triste sobre Bobare/Venezuela
Calle de Bobare, Estado Lara
Hace 55 años llegué a Bobare, Estado Lara, a hacer trabajo de campo geológico para la compañía Shell de Venezuela. Era el jefe del grupo geológico #2 de la empresa. El grupo estaba compuesto de siete personas: el geólogo jefe (ese era yo, de 23 años); el caporal, Antonio, de unos 55 años; el chofer Eutimio, de unos 40 años; el cocinero Andrés, de unos 45 años; el cintero Elías, de unos 25 años; el carga muestras, Cipriano, de edad indefinida; y un joven estudiante de geología, Martín, de unos 21 años de edad.
Bobare era una parada más en una ruta que había comenzado en Siquisique, luego Bucarito, luego Matatere, y a Bobare. El grupo que comandaba estaba estudiando la geología del Lara central, misteriosa y compleja, parte del rompecabezas geológico que une la Cuenca de Maracaibo con la Cuenca de Falcón.
Lo que importa para mi narración no es la parte geológica. sino la parte social y humana de mi estadía en Bobare. Cuando llegamos allí encontramos una aldea en efervescencia, con la gente indignada. La razón era poderosa: no había agua. La buena gente de Bobare tenía que tomar una agua salobre de pozos de escasa producción y vivían purgados. Cuando nosotros llegamos nos confundieron con quienes podrían resolver su problema. Todo lo que nosotros íbamos a hacer era estar allí por unas tres semanas, viviendo en una de las varias casas deshabitadas del lugar, a fin de estudiar la geología de la zona. Pero la gente vió en nosotros un agente de cambio, modernizante y benefactor. “La CHELL”, pensaban, era poderosa y podía resoverles el problema.
Por supuesto, “la CHELL” no era el vehículo adecuado para resolver el problema de la falta de agua de Bobare. Nosotros no teníamos poder para hacerlo. Pero si teníamos lo que la buena gente de Bobare no poseía: iniciativa, empuje, capacidad de comunicarnos con quienes pudieran resolver el problema. Mediante mis intentos logramos que fueran a la aldea representantes del INOS de la época, quienes explicaron que un acueducto no era economicamente factible. Pero si conseguimos que se instalara un servicio de cisternas que llevaría agua potable a Bobare de manera rutinaria. Cuando partimos de Bobare las cisternas estaban llegando de manera confiable a la aldea.
55 años después leo en la prensa venezolana que la gente de Bobare está en la calle, indignada. Cual es la razón? Que los camiones cisternas no llegan al pueblo y que no hay agua potable. 55 años, toda una vida. Lo leo y no lo puedo creer. Esa es la historia trágica de nuestro país. Pasan los años y las décadas y la gente de Bobare/Venezuela sigue chapoteando en el mismo pantano del atraso, de la ignorancia y de la enfermedad.
Es que no podemos salir adelante? No podemos aprender? No podemos progresar? No hay sentido ciudadano que pueda darle a estas comunidades un ímpetu para salir del pantano de la mediocridad?
Ahora comprendo que voy a morir y que Venezuela quedará más o menos en el mismo sitio en el cual la encontré. Donde están los dineros del petróleo? Donde están la derecha y la izquierda, la democracia o la revolución? Ahora me doy cuenta de que, más allá de las palabras y de los discursos huecos, hay una constante que mantiene a grandes segmentos de la población en un atraso compuesto por la apatía ciudadana, la ignorancia, la resignación, la comodidad y la espera del milagro. Les tengo compasión pero me siento culpable de mezclarla con desdén.
Hace 55 años llegué a Bobare, Estado Lara, a hacer trabajo de campo geológico para la compañía Shell de Venezuela. Era el jefe del grupo geológico #2 de la empresa. El grupo estaba compuesto de siete personas: el geólogo jefe (ese era yo, de 23 años); el caporal, Antonio, de unos 55 años; el chofer Eutimio, de unos 40 años; el cocinero Andrés, de unos 45 años; el cintero Elías, de unos 25 años; el carga muestras, Cipriano, de edad indefinida; y un joven estudiante de geología, Martín, de unos 21 años de edad.
Bobare era una parada más en una ruta que había comenzado en Siquisique, luego Bucarito, luego Matatere, y a Bobare. El grupo que comandaba estaba estudiando la geología del Lara central, misteriosa y compleja, parte del rompecabezas geológico que une la Cuenca de Maracaibo con la Cuenca de Falcón.
Lo que importa para mi narración no es la parte geológica. sino la parte social y humana de mi estadía en Bobare. Cuando llegamos allí encontramos una aldea en efervescencia, con la gente indignada. La razón era poderosa: no había agua. La buena gente de Bobare tenía que tomar una agua salobre de pozos de escasa producción y vivían purgados. Cuando nosotros llegamos nos confundieron con quienes podrían resolver su problema. Todo lo que nosotros íbamos a hacer era estar allí por unas tres semanas, viviendo en una de las varias casas deshabitadas del lugar, a fin de estudiar la geología de la zona. Pero la gente vió en nosotros un agente de cambio, modernizante y benefactor. “La CHELL”, pensaban, era poderosa y podía resoverles el problema.
Por supuesto, “la CHELL” no era el vehículo adecuado para resolver el problema de la falta de agua de Bobare. Nosotros no teníamos poder para hacerlo. Pero si teníamos lo que la buena gente de Bobare no poseía: iniciativa, empuje, capacidad de comunicarnos con quienes pudieran resolver el problema. Mediante mis intentos logramos que fueran a la aldea representantes del INOS de la época, quienes explicaron que un acueducto no era economicamente factible. Pero si conseguimos que se instalara un servicio de cisternas que llevaría agua potable a Bobare de manera rutinaria. Cuando partimos de Bobare las cisternas estaban llegando de manera confiable a la aldea.
55 años después leo en la prensa venezolana que la gente de Bobare está en la calle, indignada. Cual es la razón? Que los camiones cisternas no llegan al pueblo y que no hay agua potable. 55 años, toda una vida. Lo leo y no lo puedo creer. Esa es la historia trágica de nuestro país. Pasan los años y las décadas y la gente de Bobare/Venezuela sigue chapoteando en el mismo pantano del atraso, de la ignorancia y de la enfermedad.
Es que no podemos salir adelante? No podemos aprender? No podemos progresar? No hay sentido ciudadano que pueda darle a estas comunidades un ímpetu para salir del pantano de la mediocridad?
Ahora comprendo que voy a morir y que Venezuela quedará más o menos en el mismo sitio en el cual la encontré. Donde están los dineros del petróleo? Donde están la derecha y la izquierda, la democracia o la revolución? Ahora me doy cuenta de que, más allá de las palabras y de los discursos huecos, hay una constante que mantiene a grandes segmentos de la población en un atraso compuesto por la apatía ciudadana, la ignorancia, la resignación, la comodidad y la espera del milagro. Les tengo compasión pero me siento culpable de mezclarla con desdén.
martes 31 de enero de 2012
María Corina Machado sienta a Fidel Castro (de lo que le queda) de fundillo
Comandante Fidel Castro
La Habana, Cuba
Sr. Castro,
Me dirijo a usted en la oportunidad de responder a las alusiones que hizo de mí en sus Reflexiones sobre “La Genialidad de Chávez” del 26 de enero pasado.
Me referiré a dos aspectos de su escrito: el que se refiere a mi intervención en la Asamblea Nacional y el relativo a sus opiniones sobre la política venezolana.El presidente
Chávez intentó usar su presentación en la Asamblea para dos propósitos muy evidentes. En primer lugar, para mostrar un país de paz y prosperidad que no
existe. Venezuela, con todos sus recursos humanos y naturales, vive los embates de la pobreza, el crimen y la humillación; en segundo lugar, quiso utilizar a los diputados
de la oposición para mostrar al mundo un juego democrático que ha sido vulnerado por su gobierno, mediante el control abusivo de todas las instituciones del Estado y la represión hacia la disidencia.
Frente a esta manipulación y la indignación que me produjo, tomé la palabra para denunciar que no existe ese país que describió Chávez y que, por el contrario, está signado por la escasez y el racionamiento, el crimen desatado y la acción vil e impune del Estado, que roba la propiedad privada mediante la figura de las expropiaciones. Por eso, cuando pronuncié la frase “expropiar es robar”, los venezolanos en su mayoría, sobre todo los más humildes, se sintieron expresados.
No fueron frases que pusieron a prueba, como usted dice de Chávez, “su caballerosidad y sangre fría”, sino su engaño y el teatro que escenificaba hasta el momento de mi exposición.
Usted asegura que “solo él fue capaz de responder con serenidad al insultante calificativo de 'ladrón' que ella utilizó para juzgar la conducta del Presidente
por las leyes y medidas adoptadas”. Yo dije que expropiar es robar y lo sostengo. Fue el propio presidente Chávez quien se autocalificó de “ladrón” al asumir personalmente la responsabilidad de las expropiaciones, que son robos apenas revestidos de un barniz jurídico en el régimen actual.
Tan importante es la propiedad que después de medio siglo, Cuba, de la mano de su hermano y Presidente, la ha redescubierto en su programa de reformas.
Tampoco es verdad que, como usted asegura, Chávez “respondió a la solicitud individual de un debate con una frase elegante y sosegada "Águila no caza moscas",
y sin añadir una palabra, prosiguió serenamente su exposición.”En ese momento el presidente Chávez perdió la compostura, su manoseada frase sobre águilas y
moscas es una grosera manifestación de desprecio hacia sus interlocutores, que fue aderezada con una expresión según la cual yo no tengo “ranking”
para debatir con él. Sólo un déspota considera que un parlamentario elegido por el pueblo no tiene credenciales para discutir con el presidente de su país.
Pero en el fondo tiene razón el Presidente Chavez: él y yo estamos en niveles muy distantes en cuanto a la moral y los principios.
Lo que usted, señor Castro, elude, es que mi interpelación al presidente Chávez expresó lo que un país hastiado de un régimen autocrático quiere decirle. Estas opiniones suyas no pasarían de ser la consabida lisonja que usted suele prodigar de tiempo en tiempo a Chávez si no fuera porque se atreve a incursionar en el debate político venezolano, como muestra del intervencionismo sistemático de su gobierno en los asuntos internos de mi país.
Señor Castro, usted intervino en Venezuela en la década de los 60, cuando personal militar a su servicio pretendió imponer un régimen en Venezuela como el que usted impuso en su país. Las autoridades civiles y las Fuerzas Armadas de entonces lo derrotaron a usted, del mismo modo que las democracias latinoamericanas lo hicieron en toda la región. Su agresión causó muertes, incluyendo la de tantos jóvenes venezolanos que se hicieron ilusiones con su revolución. Más adelante, una vez derrotado y abandonado por la Unión Soviética, los demócratas latinoamericanos le abrieron a su régimen las puertas a la comunidad regional a condición de que iniciara un proceso de democratización. Uno de los que le facilitó ese reingreso fue el presidente Carlos Andrés Pérez, con quien usted se solidarizó cuando ocurrió el golpe de Estado del teniente coronel Hugo Chávez. Los venezolanos recordamos la carta suya al presidente Pérez en la que le decía: “En este momento amargo y crítico, recordamos con gratitud todo lo que has contribuido al desarrollo de las relaciones bilaterales entre nuestros países y tu sostenida posición de comprensión y respeto hacia Cuba. Confío en que la dificultades serán superadas totalmente y se preserve el orden constitucional, así como tu liderazgo al frente de los destinos de la hermana República de Venezuela”.
Así se desmarcaba usted del golpe de estado de Chávez y expresaba su solidaridad al entonces Presidente, cuando su interés era retornar de algún modo a la comunidad latinoamericana debido a que los soviéticos habían dejado a su país sin oxígeno.
Sin embargo, más adelante encontraría un nuevo auxilio. Usted se prestó a darle una credencial revolucionaria a quien no habría pasado de ser uno más de los militares golpistas de América Latina a cambio de recibir colosales recursos de nuestro país que le son negados a los ciudadanos venezolanos. Si en los 60 usted invadió a nuestro país en contra de la voluntad de su liderazgo civil y de las FAN, ahora lo hace porque el gobierno del presidente Chávez le ha entregado
nuestra soberanía. Su ataque a Rómulo Betancourt no puede ocultar un hecho que está inscrito en la historia: Betancourt lo derrotó a usted política y militarmente,su reconcomio por esta fatalidad es evidente.
No podía esperarse en sus consideraciones nada distinto al reconocimiento al general Henry Rangel Silva, recientemente promovido al cargo de ministro de Defensa de Venezuela. Es un militar cuestionado nacional e internacionalmente; en el exterior por supuestos vínculos con la guerrilla y el narcotráfico; dentro de Venezuela por haber amenazado en no reconocer el triunfo de las fuerzas democráticas en las próximas elecciones. Este oficial no representa a los militares institucionales de Venezuela, ni la protesta mayoritaria de éstos en contra de la invasión cubana a nuestra FAN.
Usted ha invocado muchas veces como razón de su rebelión en la década de los 50 la intervención de los EEUU en su país durante más de la mitad del siglo XX.
Usted ha sido crítico de la forma en la que los soviéticos, a sus espaldas, negociaron a Cuba en el marco de la Guerra Fría. Muchos cubanos todavía resienten la grosera participación de los soviéticos en la dirección del Estado cubano durante tres décadas. Usted, que sabe eso, podría imaginarse la indignación que produce a los venezolanos ver a cubanos enviados por su gobierno en las más altas esferas del Estado, en las instalaciones militares, en el Palacio presidencial, en los cuerpos de seguridad, en registros y notarías. Imagine la humillación que sienten los oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana al recibir órdenes de extranjeros como los oficiales cubanos, quienes invaden nuestras instalaciones militares.
Venezuela ha sustituido a la Unión Soviética como sostén de Cuba, mientras aquí hay miles de refugiados que vieron sus viviendas destruirse y el gobierno no ha hecho nada para remediarles su situación. Su gobierno recibe –que se sepa–más de 110 mil barriles diarios de nuestro petróleo en forma de regalo, supuestamente compensado con servicios que no valen lo que cuesta producir el petróleo. Su régimen hace triangulaciones de negocios que encarecen lo que Venezuela importa y les permiten a ustedes una grosera e innecesaria tajada de comisiones. Chávez y ustedes han logrado que lo que ha sido la tradicional amistad entre cubanos y venezolanos,
hoy esté atravesada por el resentimiento y la sospecha. Esa amistad volverá pero una vez que cese la invasión de funcionarios de su país al nuestro.
Usted invocó en su revolución la necesidad de luchar contra los cipayos que en su país propiciaron la intervención foránea durante décadas. Nosotros hoy luchamos contra los cipayos que en Venezuela han propiciado la intervención del gobierno cubano en la dirección de nuestro Estado y nuestra sociedad.
En el futuro seremos países amigos pero jamás aceptaremos la permanencia del status-quo que les ha permitido la anexión institucional de nuestro país al suyo. Tenga la seguridad de que mi gobierno estará comprometido con el pleno retorno de la democracia a Cuba.
Comandante Castro, deje de intervenir en los asuntos internos de Venezuela. Hágalo de buen grado o las fuerzas democráticas de Venezuela se lo volverán a hacer entender como hace 50 años.
María Corina Machado
La Habana, Cuba
Sr. Castro,
Me dirijo a usted en la oportunidad de responder a las alusiones que hizo de mí en sus Reflexiones sobre “La Genialidad de Chávez” del 26 de enero pasado.
Me referiré a dos aspectos de su escrito: el que se refiere a mi intervención en la Asamblea Nacional y el relativo a sus opiniones sobre la política venezolana.El presidente
Chávez intentó usar su presentación en la Asamblea para dos propósitos muy evidentes. En primer lugar, para mostrar un país de paz y prosperidad que no
existe. Venezuela, con todos sus recursos humanos y naturales, vive los embates de la pobreza, el crimen y la humillación; en segundo lugar, quiso utilizar a los diputados
de la oposición para mostrar al mundo un juego democrático que ha sido vulnerado por su gobierno, mediante el control abusivo de todas las instituciones del Estado y la represión hacia la disidencia.
Frente a esta manipulación y la indignación que me produjo, tomé la palabra para denunciar que no existe ese país que describió Chávez y que, por el contrario, está signado por la escasez y el racionamiento, el crimen desatado y la acción vil e impune del Estado, que roba la propiedad privada mediante la figura de las expropiaciones. Por eso, cuando pronuncié la frase “expropiar es robar”, los venezolanos en su mayoría, sobre todo los más humildes, se sintieron expresados.
No fueron frases que pusieron a prueba, como usted dice de Chávez, “su caballerosidad y sangre fría”, sino su engaño y el teatro que escenificaba hasta el momento de mi exposición.
Usted asegura que “solo él fue capaz de responder con serenidad al insultante calificativo de 'ladrón' que ella utilizó para juzgar la conducta del Presidente
por las leyes y medidas adoptadas”. Yo dije que expropiar es robar y lo sostengo. Fue el propio presidente Chávez quien se autocalificó de “ladrón” al asumir personalmente la responsabilidad de las expropiaciones, que son robos apenas revestidos de un barniz jurídico en el régimen actual.
Tan importante es la propiedad que después de medio siglo, Cuba, de la mano de su hermano y Presidente, la ha redescubierto en su programa de reformas.
Tampoco es verdad que, como usted asegura, Chávez “respondió a la solicitud individual de un debate con una frase elegante y sosegada "Águila no caza moscas",
y sin añadir una palabra, prosiguió serenamente su exposición.”En ese momento el presidente Chávez perdió la compostura, su manoseada frase sobre águilas y
moscas es una grosera manifestación de desprecio hacia sus interlocutores, que fue aderezada con una expresión según la cual yo no tengo “ranking”
para debatir con él. Sólo un déspota considera que un parlamentario elegido por el pueblo no tiene credenciales para discutir con el presidente de su país.
Pero en el fondo tiene razón el Presidente Chavez: él y yo estamos en niveles muy distantes en cuanto a la moral y los principios.
Lo que usted, señor Castro, elude, es que mi interpelación al presidente Chávez expresó lo que un país hastiado de un régimen autocrático quiere decirle. Estas opiniones suyas no pasarían de ser la consabida lisonja que usted suele prodigar de tiempo en tiempo a Chávez si no fuera porque se atreve a incursionar en el debate político venezolano, como muestra del intervencionismo sistemático de su gobierno en los asuntos internos de mi país.
Señor Castro, usted intervino en Venezuela en la década de los 60, cuando personal militar a su servicio pretendió imponer un régimen en Venezuela como el que usted impuso en su país. Las autoridades civiles y las Fuerzas Armadas de entonces lo derrotaron a usted, del mismo modo que las democracias latinoamericanas lo hicieron en toda la región. Su agresión causó muertes, incluyendo la de tantos jóvenes venezolanos que se hicieron ilusiones con su revolución. Más adelante, una vez derrotado y abandonado por la Unión Soviética, los demócratas latinoamericanos le abrieron a su régimen las puertas a la comunidad regional a condición de que iniciara un proceso de democratización. Uno de los que le facilitó ese reingreso fue el presidente Carlos Andrés Pérez, con quien usted se solidarizó cuando ocurrió el golpe de Estado del teniente coronel Hugo Chávez. Los venezolanos recordamos la carta suya al presidente Pérez en la que le decía: “En este momento amargo y crítico, recordamos con gratitud todo lo que has contribuido al desarrollo de las relaciones bilaterales entre nuestros países y tu sostenida posición de comprensión y respeto hacia Cuba. Confío en que la dificultades serán superadas totalmente y se preserve el orden constitucional, así como tu liderazgo al frente de los destinos de la hermana República de Venezuela”.
Así se desmarcaba usted del golpe de estado de Chávez y expresaba su solidaridad al entonces Presidente, cuando su interés era retornar de algún modo a la comunidad latinoamericana debido a que los soviéticos habían dejado a su país sin oxígeno.
Sin embargo, más adelante encontraría un nuevo auxilio. Usted se prestó a darle una credencial revolucionaria a quien no habría pasado de ser uno más de los militares golpistas de América Latina a cambio de recibir colosales recursos de nuestro país que le son negados a los ciudadanos venezolanos. Si en los 60 usted invadió a nuestro país en contra de la voluntad de su liderazgo civil y de las FAN, ahora lo hace porque el gobierno del presidente Chávez le ha entregado
nuestra soberanía. Su ataque a Rómulo Betancourt no puede ocultar un hecho que está inscrito en la historia: Betancourt lo derrotó a usted política y militarmente,su reconcomio por esta fatalidad es evidente.
No podía esperarse en sus consideraciones nada distinto al reconocimiento al general Henry Rangel Silva, recientemente promovido al cargo de ministro de Defensa de Venezuela. Es un militar cuestionado nacional e internacionalmente; en el exterior por supuestos vínculos con la guerrilla y el narcotráfico; dentro de Venezuela por haber amenazado en no reconocer el triunfo de las fuerzas democráticas en las próximas elecciones. Este oficial no representa a los militares institucionales de Venezuela, ni la protesta mayoritaria de éstos en contra de la invasión cubana a nuestra FAN.
Usted ha invocado muchas veces como razón de su rebelión en la década de los 50 la intervención de los EEUU en su país durante más de la mitad del siglo XX.
Usted ha sido crítico de la forma en la que los soviéticos, a sus espaldas, negociaron a Cuba en el marco de la Guerra Fría. Muchos cubanos todavía resienten la grosera participación de los soviéticos en la dirección del Estado cubano durante tres décadas. Usted, que sabe eso, podría imaginarse la indignación que produce a los venezolanos ver a cubanos enviados por su gobierno en las más altas esferas del Estado, en las instalaciones militares, en el Palacio presidencial, en los cuerpos de seguridad, en registros y notarías. Imagine la humillación que sienten los oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana al recibir órdenes de extranjeros como los oficiales cubanos, quienes invaden nuestras instalaciones militares.
Venezuela ha sustituido a la Unión Soviética como sostén de Cuba, mientras aquí hay miles de refugiados que vieron sus viviendas destruirse y el gobierno no ha hecho nada para remediarles su situación. Su gobierno recibe –que se sepa–más de 110 mil barriles diarios de nuestro petróleo en forma de regalo, supuestamente compensado con servicios que no valen lo que cuesta producir el petróleo. Su régimen hace triangulaciones de negocios que encarecen lo que Venezuela importa y les permiten a ustedes una grosera e innecesaria tajada de comisiones. Chávez y ustedes han logrado que lo que ha sido la tradicional amistad entre cubanos y venezolanos,
hoy esté atravesada por el resentimiento y la sospecha. Esa amistad volverá pero una vez que cese la invasión de funcionarios de su país al nuestro.
Usted invocó en su revolución la necesidad de luchar contra los cipayos que en su país propiciaron la intervención foránea durante décadas. Nosotros hoy luchamos contra los cipayos que en Venezuela han propiciado la intervención del gobierno cubano en la dirección de nuestro Estado y nuestra sociedad.
En el futuro seremos países amigos pero jamás aceptaremos la permanencia del status-quo que les ha permitido la anexión institucional de nuestro país al suyo. Tenga la seguridad de que mi gobierno estará comprometido con el pleno retorno de la democracia a Cuba.
Comandante Castro, deje de intervenir en los asuntos internos de Venezuela. Hágalo de buen grado o las fuerzas democráticas de Venezuela se lo volverán a hacer entender como hace 50 años.
María Corina Machado
lunes 30 de enero de 2012
El verdadero árbol de las tres raíces: locura, inmoralidad y muerte
La desintegración moral del régimen ha llegado a los niños
He estado viajando por seis días, sin tiempo para sentarme a digerir lo que sucede en Venezuela pero lo que leo y oigo puede resumirse en pocas palabras: la pandilla de Hugo Chávez se hunde en el pantano de la locura, la desintegración moral y la muerte. Ese es el verdadero árbol de las tres raíces. Nuevas señales:
1. Chávez alega que lo sucedido el 4 de Febrero de 1992 no fue un golpe militar. Decir esto es demencial. Claro que fue un golpe cobarde. Fracasó y sus responsables fueron a la cárcel, liberados indebidamente por el celestinaje de la clase política.
2. El demente también ha dicho: “Quien ama a Chávez ama a Venezuela”. Ni Nerón ni Chapita Trujillo llegaron a este extremo de estupidez. Este auto-endiosamiento sería chocante si fuera verdadero, pero es doblemente odioso porque no tiene que ver con la realidad.
3. Una clara indicación de su desintegración moral es decir: “Yo tengo un sueldito y no lo gasto, me gustaría donar algo”. Y habla de donar “una vaca” al pueblo! Como puede decir tal cosa alguien que ha regalado miles de millones de dólares que eran de la nación al hamponato político latinoamericano, representado por Fidel Castro, Daniél Ortega, Evo Morales, Rafaél Correa y los Kirchner? Habría que preguntarle como le alcanza el “sueldito” para comprar relojes de $100.000 y llegar con cocineros, guardaespaldas y lamebotas a los mejores hoteles del mundo.
4. La danza burocrática de los cómplices está fuera de control, danza que recuerda los últimos días de Pérez Jiménez. Maduro, Loyo y Mata están fuera mientras que Jaua es ahora ministro y vicepresidente y Rangel Silva gradúa al régimen de narcoestado.
5. El fallecimiento de Carlos Escarrá representa un golpe terrible al régimen ya que Escarrá era su gran pistolero legal. El retrato de honestidad e integridad que le pintó su hermano Hermán no se parece en nada a la persona que vimos actuar los venezolanos. Ese discurso ofrece una buena foto de la Venezuela cómplice y decadente creada por Chávez.
6. Las fotos de niños armados que han aparecido en la prensa son una horrible muestra de la desintegración moral de la sociedad chavista, intolerable para los venezolanos dignos.
Ante el silencio y la pasividad de muchos compatriotas el chavismo se está lllevando a una buena parte del país a la tumba física y moral.
He estado viajando por seis días, sin tiempo para sentarme a digerir lo que sucede en Venezuela pero lo que leo y oigo puede resumirse en pocas palabras: la pandilla de Hugo Chávez se hunde en el pantano de la locura, la desintegración moral y la muerte. Ese es el verdadero árbol de las tres raíces. Nuevas señales:
1. Chávez alega que lo sucedido el 4 de Febrero de 1992 no fue un golpe militar. Decir esto es demencial. Claro que fue un golpe cobarde. Fracasó y sus responsables fueron a la cárcel, liberados indebidamente por el celestinaje de la clase política.
2. El demente también ha dicho: “Quien ama a Chávez ama a Venezuela”. Ni Nerón ni Chapita Trujillo llegaron a este extremo de estupidez. Este auto-endiosamiento sería chocante si fuera verdadero, pero es doblemente odioso porque no tiene que ver con la realidad.
3. Una clara indicación de su desintegración moral es decir: “Yo tengo un sueldito y no lo gasto, me gustaría donar algo”. Y habla de donar “una vaca” al pueblo! Como puede decir tal cosa alguien que ha regalado miles de millones de dólares que eran de la nación al hamponato político latinoamericano, representado por Fidel Castro, Daniél Ortega, Evo Morales, Rafaél Correa y los Kirchner? Habría que preguntarle como le alcanza el “sueldito” para comprar relojes de $100.000 y llegar con cocineros, guardaespaldas y lamebotas a los mejores hoteles del mundo.
4. La danza burocrática de los cómplices está fuera de control, danza que recuerda los últimos días de Pérez Jiménez. Maduro, Loyo y Mata están fuera mientras que Jaua es ahora ministro y vicepresidente y Rangel Silva gradúa al régimen de narcoestado.
5. El fallecimiento de Carlos Escarrá representa un golpe terrible al régimen ya que Escarrá era su gran pistolero legal. El retrato de honestidad e integridad que le pintó su hermano Hermán no se parece en nada a la persona que vimos actuar los venezolanos. Ese discurso ofrece una buena foto de la Venezuela cómplice y decadente creada por Chávez.
6. Las fotos de niños armados que han aparecido en la prensa son una horrible muestra de la desintegración moral de la sociedad chavista, intolerable para los venezolanos dignos.
Ante el silencio y la pasividad de muchos compatriotas el chavismo se está lllevando a una buena parte del país a la tumba física y moral.
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