domingo, 18 de octubre de 2020

Mi entrevista con Maibort Petit sobre la corrupción en PDVSA

 


Rafael Ramírez Carreño, presidente de PDVSA y Ministro de Energía y Minas durante la etapa Chávez, responsable directo de pérdidas y fraudes por más de $100.000 millones. 


VERLA EN: https://www.youtube.com/watch?v=7o1E7rpLhr8

En esta entrevista de un poco más de una hora toco los siguientes puntos:

1.   Quien es Rafael Ramírez Carreño. Su trayectoria profesional

2.   El entorno de Rafael Ramírez en PDVSA y en el Ministerio de Energía y Minas. La Banca de Andorra.

3.   Casos notorios de corrupción durante la etapa Ramírez al frente de la empresa

·      Petróleo subsidiado/regalado a Cuba

·      La prostitución de la gerencia y entrega de la empresa a Hugo Chávez

·      PETROCARIBE

·      Gabarra Aban Pearl

·      Gabarras PetroSaudí

·      Taladros de COSMACA, Full Circle y Empresa Colombiana

·      Tanqueros que nunca navegaron

·      Derwick. Los bolichicos

·      Comida podrida importada por PDVAL

·      Estafa al Fondo de Ahorros

·      Muerte de la orimulsión

·      Free Market Petroleum, fraude frustrado

4.    Los Contratos con China con comisiones para Diego Salazar Carreño

5.   El caso del préstamo de ATLANTIC en bolívares, reembolsado en dólares preferenciales. Rol de Nervis Villalobos

Para estos dos últimos casos me he apoyado en las detalladas investigaciones hechas por Alek Boyd, tomadas de su blog INFODIO, ver: https://infodio.com/tags/rafael-ramirez

 


sábado, 17 de octubre de 2020

SOCIOPATOLOGÍA DEL CHAVISMO


Tengo a APORREA, el sitio virtual del chavismo, como lectura casi diaria sobre Venezuela, además de Noticiero Digital, La Patilla y algunos otros sitios de internet. Me son útiles estas lecturas para estar informado de lo que sucede y se piensa en mi país.

Leyendo a APORREA me mantengo enterado de lo que piensa el grupo de venezolanos que apoyó a, y colaboró con Chávez y que ahora, al constatar la ruina del país y de ser – muchos de ellos mismos – víctimas del desastre, se niegan a aceptar que la culpa pueda residir en ellos mismos y en el monstruo que han creado. Leerlos me permite comprender la magnitud del laberinto dentro del cual caminan desesperanzados quienes ven el desastre que ha causado su “revolución” y ahora tratan de ver como enfrentan el derrumbe de su utopía socialista.

¿Quiénes son esos chavistas? Allí hay de todo. Idealistas de libros marxistas debajo del brazo, zánganos oportunistas, delincuentes, acomplejados, resentidos, dependientes de las limosnas del estado najo cualquier gobierno.  Los buenos chavistas están en su laberinto porque no se resignan a admitir la muerte de sus sueños y los malos chavistas también lo están porque contemplan el colapso de sus planes de dominación y ven llegar el fin de sus prebendas.

El chavismo no sabe cómo enfrentar el fracaso. No acepta, como dice la jerga criolla, “asumir su barranco”. No cesa de buscar un chivo expiatorio convincente. Las explicaciones que han urdido no se las creen ni ellos mismos. Entre ellas:

LA GUERRA ECONÓMICA, EL SABOTAJE, EL BLOQUEO, LAS SANCIONES….

Los  chavistas de honestos ideales (no tengo idea de cuantos son) desean desesperadamente seguir creyendo en alguien o algo que justifique el desastre que hizo Chávez. Por eso echan manos a las explicaciones que han ido cocinando los estrategas  cubanos, expertos en tejer mitos y leyendas. Ansiosos de explicar el fracaso por causas ajenas a la “revolución” han adoptado temas que tuvieron un real significado en la Cuba castrista, tales como “guerra económica” o “bloqueo” pero que en el caso venezolano suenan artificiales.  El chavismo de APORREA  busca una explicación que  no sea la corrupción y la incompetencia de Hugo Chávez y su pandilla.

Por ello comenzaron a escribir acerca sobre la “guerra económica”. Quien  haga un google sobre “Aporrea y Guerra Económica” encontrará unas 230.000 entregas sobre este tema. Las primeras páginas se ven así:

 234,000 results (0.50 seconds) 

Search
Efectos y consecuencias de la guerra económica - Aporrea

www.aporrea.org › economía



Impacto de la guerra económica en Venezuela - Por ... - Aporrea

www.aporrea.org ›

Situación económica en la guerra económica - Por ... - Aporrea

www.aporrea.org › economía

 

1.Guerra económica, resistencia y servicios públicos ... - Aporrea

www.aporrea.org › actualidad

 

1.¡Ojo!: Sólo existe esta manera de vencer la guerra económica ...

www.aporrea.org › economía


Guerra Económica contra la Revolución Bolivariana - Aporrea

www.aporrea.org › economía

 

Cosas que se han demostrado con la Guerra Económica - Por ...

www.aporrea.org › economía

 

 

La destructora guerra económica endógena en ... - Aporrea

www.aporrea.org › economía

 

Existen centenares de artículos en APORREA sobre este tema, no siempre bien escritos,  generalmente sin sustentación, tratando de culpar a factores externos por los fracasos del régimen.

Leyéndolos encontramos que el lenguaje utilizado por los aporreadores se parece mucho al de Cipriano Castro del siglo XX, a lo del “suelo sagrado de la patria”, un discurso frecuentemente cursi.  

 

La otra gran excusa es la de las sanciones. Allí  APORREA también tiene miles de entregas. La primera página luce así:

EEUU prevé endurecer aún más las sanciones ... - Aporrea

www.aporrea.org › tiburón

Rusia cuestiona la legalidad de las sanciones de EEUU ...

www.aporrea.org › tiburón

 

Sanciones de EEUU golpean a Venezuela más que ... - Aporrea

www.aporrea.org › tiburón


EEUU anuncia sanciones contra el Presidente ... - Aporrea

www.aporrea.org › tiburón


Estados Unidos continúa Sus Sanciones contra ... - Aporrea

www.aporrea.org ›

EEUU propone eliminar sanciones si Venezuela ... - Aporrea

www.aporrea.org › tiburón
¿Qué pasará con Venezuela después de las ... - Aporrea

www.aporrea.org › tiburón 

 

 

Aporrea es refugio para sueños rotos y para algunos criminales en fuga

 

APORREA representa hoy una verdadera mina de información para  sociólogos y psiquiatras sociales. Las explicaciones que se leen en ese sitio sobre la debacle venezolana tratan de hacernos creer que todo fue culpa de los líderes democráticos del pasado o de la traición a la “revolución”, traición aparentemente llevada a cabo por algunos seres venidos de otro planeta y no por los mismos líderes del chavismo.

Por ejemplo la señora Pasqualina dice: Cuantificar todas y cada una de las afectaciones de la guerra que el imperialismo ha declarado al pueblo venezolano es imposible. Las agresiones que desde 1999 hemos vivido los venezolanos no solo han sido económicas, han sido también psicológicas. No hay manera de medir las secuelas del odio que la oposición antidemocrática, con una propaganda anti socialista ha sembrado, al punto de quemar vivas a personas por parecer chavistas…, hemos actualizado los cálculos que habíamos realizado en marzo de 2019.. las pérdidas que esta guerra ha ocasionado ascendían a US$ 125 mil millones. Ahora hemos calculado las correspondientes al 2019, las cuales totalizan para ese año US$ 68 mil millones”.

 

La señora Pasqualina olvida a las Misiones, PDVAL, los bolichicos, Corpoelec, Diego Salazar Carreño, al Tuerto Andrade, Raúl Gorrín, el narcotráfico y Vladimir Padrino, entre otros, para explicare donde fueron a parar esos millones.

 

Otro “analista”, muy logorréico,  llamado Gregorio dice:La Guerra Económica que impulsa el Imperialismo Yanqui, la Burguesía Financiera Especulativa de Wall Street y de la City de Londres, del Narcotráfico (Colombiano, Peruano, Panameño, Mexicano, Gringo, Canadiense, Marroquí, Español, Holandés, Británico, Italiano, Español, Griego, Afgano, etc.), y de Las Repúblicas Bananeras de Europa (Albania, Alemania, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Croacia, Dinamarca, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia, España, Francia, Grecia,….  “.

¿Gregorio: No tienes  más menudo?

 APORREA intenta levantar un muro de contención en contra del tsunami de críticas y acusaciones del mundo civilizado en contra del chavismo en función de poder. La desesperada tesis de las viudas del chavismo es que Maduro no representa al chavismo.

Pero, preguntamos ¿Quién puso a Maduro  allí?

En su melancólico discurso de despedida, después de haber gastado miles de millones de dólares para re-elegirse presidente  - sabiendo que estaba moribundo  -   Chávez le dijo a sus seguidores que Maduro debía su sucesor, que era su hijo predilecto. Chávez ha podido elegir a Cabello, a El Aissami, a Ramírez, a Jorge Rodríguez o a Iris Varela, pero eligió a Maduro.

No importa a quien hubiera elegido, los resultados hubieran sido similares. Quizás no tan desastrosos como los obtenidos por Maduro, pero similares, ya que el equipo era el mismo y porque  ninguno de esos delincuentes tenía visión o dedicación de estadista. Lo que era común en ellos era la codicia, la ignorancia y la falta de grandeza.

 

Pretender disociar al chavismo de su secuela madurista es imposible.  

Con pocas excepciones la pandilla de Maduro es la misma pandilla de Chávez. Allí permanecen Cabello, El Aissami, los hermanos Rodríguez, los militares panzudos y podridos, Pedro Carreño, Iris Varela, Nelson Merentes, Maikel Moreno,  etc. Algunos han fallecido dentro del régimen, como Darío Vivas. Unos pocos se han ido o, más apropiadamente, los han botado, como Giordani, Navarro o Ana Luisa Osorio. Estos exfuncionarios del chavismo botados por Maduro han tenido tardías dudas válidas sobre la llamada “revolución”, aunque ello no pueda eximirlos de complicidad en los crímenes chavistas de 2001 hasta 2014.  

Otros, como Rafael Ramírez Carreño, han sido expulsados porque le disputaron el liderazgo a Maduro y perdieron, en pelea de hienas.  Sin duda alguna, Maduro representa la continuación, más represiva, más incompetente, más vulgar y cursi, de la etapa de Hugo Chávez.

 

  Quienes hoy tratan de desasociarse del madurismo no pueden explicar la corrupción del compinche de Hugo Chávez, el Tuerto Andrade (se robó $1.000.000.000), de los banqueros chavistas, de los bolichicos, de Wilmer Ruperti, del Banco Central, de la familia Chávez, de los relojes de $50.000, de la diarrea de fraudes de PDVSA bajo Ramírez Carreño, de la debacle de la CVG, del crimen en CORPOELEC, de las Misiones llenas de corrupción, de la entrega de petróleo a Cuba, Bolivia, Argentina y Nicaragua en condiciones de regalo. Chávez fue un hampón y regaló a sus amigos, a fin de obtener lealtad política, no menos de $300.000 millones, que era dinero de los venezolanos. En ello fue ayudado por gente como Rafael Ramírez Carreño, quien predica un regreso al “chavismo originario”, después de haber dilapidado el dinero del petróleo y haber participado en el endeudamiento de Venezuela con China, Rusia, Chevron, Japón y tenedores de bonos por una cantidad que se estima en unos $150.000 millones adicionales al dinero petrolero perdido.     

 

El grupo de ese chavismo traidor pretende separarse de su responsabilidad del desastre venezolano, pretendiendo que el chavismo y el madurismo no son lo mismo. Pretenden cubrir la podredumbre chavista con la podredumbre madurista.

 

Nuestra tarea ciudadana es la de evitar que esta maniobra tenga éxito. El chavismo, tanto el bueno de intenciones como el perverso,  debe asumir su barranco. Al no hacerlo extiende, por terquedad y  sin razón válida alguna, la agonía de un país que necesitará refundarse desde sus cimientos a fin de convertirse de nuevo en un país civilizado. Los grandes corruptos “originarios” del chavismo pretenden escudarse detrás de una pretendida diferencia ideológica entre el chavismo y el madurismo para evadir sus crímenes.

No lo lograrán.  


martes, 13 de octubre de 2020

Venezuela y Guyana se intercambian relevancia geopolítica

 


Guyana obtuvo su independencia hace 50 años, en 1970. Desde ese momento hasta hoy ha  estado sujeta a reclamaciones de su vecina Venezuela sobre un territorio que abarca las dos terceras partes de su extensión. Durante la mayor parte de ese lapso una Venezuela relativamente gigantesca ejerció  presión política, económica y militar sobre una relativamente pequeña Guyana, a fin de hacer válida su reclamación. 

Esta presión pareció disminuir durante los años en los cuales Hugo Chávez quiso convertirse en líder político de la región. Basándose en su amistad con el entonces presidente de Guyana Bharrat Jagdeo (hoy vicepresidente), Chávez utilizó a PetroCaribe para comprar la buena voluntad de los guyaneses y tratar de  lograr con la astucia lo que no se había podido lograr con la fuerza o la diplomacia tradicional.  Esta fue una estrategia dictada a Chávez por Cuba y por algún tiempo dio resultados, generando mucha simpatía por el paracaidista. En las calles de Georgetown abundaba el slogan chavista: AQUI NO SE HABLA MAL DE CHAVEZ. El tiranuelo venezolano se convirtió en benefactor de Guyana, proporcionándole petróleo y dinero para proyectos sociales que llevaban su nombre. En la prensa guyanesa se hablaba de la determinación de Chávez de llegar a un acuerdo satisfactorio y pacífico de la disputa, lo cual era una maniobra de factura castrista para imponer su tutelaje político sobre el pequeño país. Sin embargo, con la muerte de Chávez y la llegada del incoloro Nicolás Maduro al poder esta estrategia se debilitó, hasta el punto que la pretensión venezolana está prácticamente abandonada.  

Es dramático observar como la importancia geopolítica de los dos países se ha invertido en los últimos diez o doce años y como la fortaleza interna de los dos países ha dado un vuelco.  En ese breve período de tiempo una Venezuela petrolera que lucía gigantesca se ha empequeñecido, mientras que la minúscula Guyana se está convirtiendo – en términos relativos – en una gigante petrolera.  

Hoy existe un nuevo gobierno en Guyana que es el producto de una elección presidencial en la cual CARICOM, y USA intervinieron a fin de lograr que se respetaran los resultados, los cuales llevaron al gobierno a los partidos de oposición. El nuevo entorno político y económico del país tiene algunas características importantes para su estabilidad política y económica:

·      Ha logrado el  apoyo de los Estados Unidos, de la Unión Europea y de CARICOM para su integridad territorial y su seguridad;

·      El nuevo presidente es un empresario, el vicepresidente  fue presidente de Guyana en una oportunidad y el Primer  Ministro parece ser competente y pro-estadounidense;

·      La industria petrolera se encuentra en crecimiento, ya que se han localizado significativas reservas de petróleo liviano, las cuales permiten proyectar una producción de unos 750.000 barriles diarios hacia 2025, es decir, el doble de lo que Venezuela está produciendo actualmente. Este petróleo es de mucho mejor calidad que el petróleo de la Faja del Orinoco, la cual está estancada en su desarrollo, con sus plantas de mejoramiento sin mantenimiento, debido a la incompetencia y corrupción del chavismo;

·      El país está en una curva de aceptación política creciente y de un positivo futuro económico, respaldada por los países más importantes del planeta. Inclusive China es socia de Exxon en el sector petrolero guyanés;

·      Mientras Venezuela está sentada sobre sus reservas petrolíferas Guyana ya posee unos 8000 millones de barriles de reservas probadas y está en proceso de estructurar una Comisión que se encargaría de manejar el desarrollo petrolero, una especie de Agencia Nacional de Hidrocarburos. Mientras tanto, en Venezuela la “revolución” socialista está pensando en entregar la industria petrolera a Irán y Rusia, en un proceso de total derrota ideológica;   

Mientras Guyana se consolida Venezuela se desintegra.  Los guyaneses que vivían en Venezuela están regresando a su país mientras que en Guyana se enfrentan a una creciente cantidad de venezolanos refugiados. El tráfico de drogas y la explotación ilegal del oro que lleva a cabo el régimen de  Nicolás Maduro y sus cómplices en las Fuerzas Armadas le están causando graves problemas a Guyana.  

Mientras las relaciones de Guyana con los organismos internacionales es excelente, el rechazo a Nicolás Maduro en la ONU, la OEA, CARICOM, el Grupo de Lima y la Unión Europea es prácticamente unánime. PetroCaribe, el arma petrolera de Venezuela, ha sido derrotada en la región. Guyana está disfrutando de una verdadera luna de miel con la comunidad internacional al mismo tiempo que el régimen venezolano se ha convertido en forajido.

Mientras Venezuela ha ido de gigante regional a ser el país más pobre de la región, Guyana ha crecido en importancia. Este es un vuelco que exige el más desapasionado análisis de los venezolanos, ya que hoy nos encontramos hasta por debajo de Haití en los índices socio-económicos. Somos una sociedad enferma que requiere terapias severas para enfrentarse a su grave  realidad, incluyendo la extirpación del chaviplastoma que la aqueja.  

Basta de sueños mesiánicos. Dejemos tranquilo a Bolívar y dejemos de creernos el ombligo del universo. Comencemos la tarea decidida de crear nuevos ciudadanos conscientes de que Venezuela es un país de mediano tamaño, con recursos importantes, los cuales  - sin embargo  -  tienen valor cero mientras no podamos desarrollarlos con eficiencia.

Lograr crear una masa crítica de ciudadanos activos requiere de un esfuerzo intenso de dos generaciones. Si no se hace, el país permanecerá en el más profundo atraso.

Sobre Guyana, hagámonos la pregunta: Si no hemos sabido cuidar lo que tenemos, para  que seguir exigiendo más?


domingo, 11 de octubre de 2020

LA POLÍTICA DEL RESENTIMIENTO: EL CASO DE PDVSA

 

El filósofo moral Michael Sandel habla en un reciente libro, “The Tiranny of Merit”,  sobre la política de la humillación, refiriéndose a la reacción que el culto a la meritocracia puede crear en sectores de la sociedad. No es que la meritocracia sea condenable, nos dice Sandels. Al contrario, es perfectamente deseable y necesaria para el progreso social pero, cuando prevalece aparejada con la insensibilidad, puede conducir a reacciones adversas de sectores que se sienten menospreciados por grupos de mayores logros.    

Esto que leí de Sandels me disparó una alarma. Por muchos años he sido un defensor apasionado de la meritocracia petrolera como algo que debía haber sido imitado por la administración pública venezolana, lo que Alberto Quirós solía llamar la “contaminación al revés”. Es decir, en lugar de petroleros convertidos en burócratas venezolanos tradicionales, decía Alberto, “contagiemos” a esa burocracia con nuestra eficiencia. Este fue un sueño de imposible realización por aquello que el pez grande casi siempre se come al chico.

 La victoria obtenida por la  meritocracia petrolera venezolana durante el proceso de la nacionalización y algunos años post-nacionalización creó una reacción tan fuerte por parte del mundo político que fue llevando a PDVSA a ser invadida por la politiquería, hasta llegar a la debacle chavista, en lo que ha representado un trágico proceso de nivelación hacia abajo.

Las reflexiones de Sandel me han ayudado a entender lo que nos ha sucedido en la industria petrolera venezolana. Se trata de reacciones producidas por lo que él llama en su libro la política de la Humillación y que yo creo más apto llamar – al menos en el caso venezolano -  la política del resentimiento. Veamos:

La nacionalización petrolera consolidó una élite

La decisión política de “nacionalizar”, realmente estatizar, la industria petrolera venezolana condujo a que un relativamente reducido número de técnicos y gerentes venezolanos de la industria petrolera, casi todos bien educados en las mejores universidades de Venezuela y del exterior, tomaran el control operacional de la industria petrolera. Esta Gente del Petróleo era “rara” para el mundo político venezolano, esencialmente desconocida.  Muchos de sus integrantes hablaban varios idiomas, habían viajado extensamente, se sentían a gusto en Caracas y en Houston, Londres o Yakarta. Tenían una visión tecnocrática – no política -  de sus responsabilidades.  No creían necesario enviarle flores a la querida del jefe para progresar en la empresa. Eran, sí,  frecuentemente arrogantes y se sentían miembros de un grupo especial.

Eran miembros sofisticados  de un grupo diferente al empleado promedio de la administración pública. Estas diferencias pudieran haber sido manejables si hubiese existido una alta dosis de sensibilidad de parte y parte. Pero no fue así. De esos orígenes culturales diversos fue surgiendo la desconfianza y la animadversión, alimentadas por diferencias en las condiciones de trabajo. Ello llevó a una progresiva tirantez entre quienes trabajaban en la industria petrolera y quienes trabajaban en los ministerios que regulaban sus actividades.

 Quizás la mayor cuota de responsabilidad estuvo en quienes pertenecíamos a la “élite” petrolera, por haber tenido con frecuencia una actitud condescendiente hacia los empleados de la administración pública, aún sin proponérnoslo conscientemente. Fue un proceso totalmente insidioso. Aunque el  petrolero promedio no  “se las daba” y simplemente hacía su trabajo bien su silenciosa dedicación al trabajo era tomada por el grueso de la burocracia estatal como señal de desprecio hacia ellos y como indiferencia hacia el país.  En el mundo político se fue consolidando una matriz de opinión según la cual estos venezolanos tecnócratas y amantes de la llamada “meritocracia” tenían mentes colonizadas por sus ex - empleadores anglo-holandeses o estadounidenses. Así lo dijo, entre otros, Jaime Lusinchi en discurso ante el Congreso. Esta percepción del mundo político era compartida por la mayoría de nuestros políticos destacados, desde la extrema derecha de Hugo Pérez La Salvia hasta la extrema izquierda de Radamés Larrazábal. 

El progresivo estado de guerra “fría” entre petroleros y los políticos de oficio y burócratas del estado tenía que ver con sentimientos de superioridad y de inferioridad. El mundo político y burocrático oficial se sentía humillado por los petroleros y comenzó a reaccionar ante ellos con desconfianza y antipatía.

Estos miembros del sector político y gubernamental venezolanos se habían acostumbrado a verse como el sector dominante de una sociedad tradicionalmente basada en el poder, ya el país estuviese en democracia o en dictadura. En su percepción la tecnocracia petrolera amenazaba con tomar el control de ese poder por la vía del conocimiento sobre la industria esencial para el país y de habilidades gerenciales que eran poco comunes en la administración pública. El mundo no-petrolero se sintió agredido y comenzó a batallar en contra del “enemigo”.

Sugiere Sandels en su libro  que el resentimiento contra las élites por parte de los sectores de menores logros tiene que ver con los patrones existentes de reconocimiento y de estima social. Generalmente el graduado universitario ve a su colega no-graduado de arriba hacia abajo. En el caso venezolano la adhesión del sector petrolero a la meritocracia, es decir, al ascenso y la recompensa en base a méritos los llevaba a educarse mejor, a estar en continuo esfuerzo de superación, poseían una cultura que no podía improvisarse de la noche a la mañana en el seno de la administración pública, donde los estándares eran frecuentemente más bajos. La conciencia de estas diferencias generó mucha humillación en amplios sectores del mundo político, generando complejos de inferioridad que llevaron a una guerra fría y no tan fría contra la industria petrolera. El término meritocracia se convirtió en una mala palabra para los grupos resentidos. Ya hemos visto como en la Venezuela del chavismo los objetivos sociales y políticos han sido exactamente contrarios a los que se requieren para lograr el progreso, lo cual ha conducido a una sociedad chavista hasta orgullosa de su ignorancia. Ser rico es malo, decía Chávez, a pesar de que esa consigna no caló entre sus seguidores, quienes se dedicar0n a saquear el país. A la internacionalización de la industria opusieron la “internalización”, como si el petróleo pudiese quedarse en casa. Ramírez Carreño decía, escandalizado, que la PDVSA “meritocrática” pretendía que PDVSA diese ganancias, como si ello fuese un crimen y no la razón de ser de la empresa, en lugar de la importación de comida podrida o la cría de búfalos. El chavismo creó una “nueva” PDVSA con misión y objetivos “revolucionarios” y anti-meritocráticos, lo que llamó una empresa “social”.

El resultado está a la vista: La ruina de  PDVSA y la ruina material y espiritual del país.