martes, 26 de enero de 2021

PIE DE MANZANA: UN PEDIDO IMPOSIBLE DE SATISFACER

Hace unos días, en medio de mi forzado aislamiento post-quirúrgico/corona virus, le pedí a mis hijos que me trajeran, cuando vinieran a verme, un pie de manzana (Apple Pie). Sus intentos por satisfacer mi pedido fueron punto menos que heroicos, pero ninguna de las dos versiones que me trajeron tuvo el éxito deseado. Sin amilanarse mi hijo me dijo que él me traería otra versión… y otra, hasta que encontrara la que yo quería.

Sin embargo, me he dado cuenta de que mi pedido es imposible de cumplir. Cuando yo les pedí un Pie de Manzana estaba pensando en el Pie de Manzana que yo solía comer durante mis años en la Universidad de Tulsa, en Oklahoma, en la década de 1950, con grandes trozos de manzana envueltos en una capa delgada y croquante de harina, seguramente hecho con CRISCO, hoy bajo sospecha de ser muy perjudicial para la salud. Este postre era parte de mi banquete mensual de celebración de la llegada de mi cheque de becario, el cual tenía lugar en un pequeño establecimiento cercano a la universidad y consistía en un bistec de hamburguesa (Hamburger Steak) con papas fritas y grandes anillos de cebolla morada, todo ello seguido de un trozo generoso del pie. No solo que la comida y su aroma eran excelentes sino que todo me sabía a gloria, después de varios días de anticipación en mi mente, esa anticipación que me hacía pensar “cuando llegue el cheque, me voy a comer….”.

Como se comprenderá este pie de Manzana que yo estaba pidiendo a mis hijos en 2021 había dejado de existir hace muchos años. No solo porque ya el pie no se hacía así, de esa manera, ni podía saber de aquella manera, sino porque el Gustavo modelo 1953-1954, quien se lo comía con tanto gusto, también había dejado de existir. No solo mis circunstancias eran ahora muy diferentes sino yo también era otra persona.

Lo que me trajeron mis hijos fueron excelentes tartaletas de manzana o pies de manzana en una versión moderna, con componentes ligeramente diferentes, para el consumo de un Gustavo, modelo 2021, bastante diferente al de la década de 1950. Yo les había pedido, de manera irrazonable, hacer un viaje en el tiempo para buscarme aquel Pie de Manzana de mis años de estudiante, el cual era consumido por un joven de 20 años que era dueño del futuro y para quien aquel Pie de Manzana o aquel steak de hamburguesa representaban el placer supremo. El Gustavo de hoy no es dueño del futuro sino de su pasado.

Lo mismo me sucedió hace unos diez años, cuando le dije a Marianela que fuésemos de nuevo a Holanda, a La Haya, donde habíamos vivido un año que fue como una larga luna de miel, un par de enamorados jóvenes venezolanos sueltos en Europa a principios de la década de 1960. “Vayamos a visitar todos aquellos sitios donde fuimos tan felices”, le dije a mi querida esposa.

Y nos fuimos. Excepto que La Haya de 2008 no era La Haya de 1960. El hotelito donde habíamos llegado como recién casados ya no existía. El restaurant “Tempat Senang” donde descubrimos el “Rijstaffel jang Besar”, “el Nasi Goreng” y el “Gado Gado” todavía estaba allí y lo disfrutamos, aun cuando notamos su menor esplendor  (¿o sería, realmente, nuestro menor esplendor?) . Nuestro gran amigo el jefe de mesoneros había fallecido. En general, la ciudad había crecido de tal manera que los viejos sitios donde habíamos tenido momentos de especial felicidad ya no existían. Todavía existía mi sitio favorito, el Maurithaus, el museo de pequeño tamaño en el centro de la ciudad, el cual aloja a los gigantes de la pintura flamenca, desde Rembrandt y Vermeer hasta Frans Hals y Fabritius.

Regresamos de Holanda, país que amamos con pasión, aprendiendo que el pasado no se puede recapturar, que  al día siguiente ya no somos la misma persona del día anterior, que el paisaje físico y humano cambia con gran celeridad y que la felicidad surge en el  presente y ya no existe. Nuestros intentos de reconstruirla son fútiles y no es posible reconstruirla, solo es posible crear nuevas felicidades.  

Por ello le he dicho a mis hijos, no más Pie de Manzana. Ahora será mi objetivo buscar y encontrar lo que nos da felicidad en esta época, en nuestro estado de ánimo, en nuestra circunstancia.

No es posible recapturar la magia de los momentos idos. Tratar de crear el pasado es un ejercicio en melancolía.  


sábado, 23 de enero de 2021

ESTADÍSTICAS INTERESANTES SOBRE MIGUEL CABRERA Y LA ECONOMIA ESTADOUNIDENSE

 

 


¿Dónde se encuentra Miguel Cabrera en su carrera de grandes ligas? ¿Adónde podrá llegar?

¿Cómo ha evolucionado la situación económica de los Estados Unidos durante las tres últimas presidencias de Bush, Obama y Trump?

Son dos asuntos de muy diferente naturaleza y rango pero nos dan una buena idea de hacia dónde va Cabrera y sobre  lo que ha ocurrido en la economía y la política estadounidense durante los últimos 12 años.

                                 MIGUEL CABRERA.

 A Cabrera le faltan tres años de cumplir su contrato con los Tigres de Detroit, cuando él cumplirá 40 años y se encontrará cerca del momento de su retiro.  Para este momento ha conectado 2866 hits y, si se extrapolan sus actuaciones de las dos últimas temporadas, se espera que llegue a los 3000 hits en la temporada de 2022.  Se proyecta que Cabrera terminará su carrera con 3198 hits, por encima de Cal Ripken, en el número 15 en la historia de las grandes ligas.

En este momento Cabrera ha conectado  487 jonrones y, aunque su poder ha disminuido, podría llegar a los 500 jonrones en la temporada que viene. La proyección de su total de jonrones es de 524, lo cual lo pondría por encima de Lou Gherig, Ted Williams y Frank Thomas, como el número 20 de los mejores jonroneros de la historia.

En carreras empujadas lleva actualmente 1729 y llegaría a un total de 1893 carreras empujadas al final de su carrera, por encima de inmortales como Carl Yastrzemski y Ted Williams, muy cerca de Willie Mays. Ocuparía el lugar 12 en la historia del béisbol de grandes ligas.

En dobletes Cabrera finalizará con unos 624, empatado con Hank Aaron.

 

Miguel Cabrera projections

                                

Sin duda alguna Miguel Cabrera ingresará al Hall de la Fama en su primer año de elegibilidad.


 ESTADÍSTICAS IMPORTANTES DURANTE LAS ÚLTIMAS TRES PRESIDENCIAS DE USA.



VERLAS AQUÍ: https://qz.com/1907578/us-president-donald-trumps-economic-record-in-13-charts/  

PRODUCTO INTERNO BRUTO

La curva muestra como el PIB real arranca en 2003 con unos 12 trillones de dólares ($12.000.000.000. 000) durante la presidencia de Bush y llega a unos 15 trillones de dólares al final de su presidencia  en 2007, baja en 2008 debido a una recesión, comienza a subir de nuevo durante la etapa de Obama y termina cercano a los $17 trillones al final de la presidencia de Obama. El PIB siguió ascendiendo durante la etapa de Trump hasta llegar a más de $18 trillones, antes de sufrir un bajón debido a la epidemia de corona virus.

DESEMPLEO

La tasa de desempleo era de un 5% al inicio de la presidencia de Bush, terminando en un nivel similar, después de haber subido y bajado ligeramente durante su presidencia. Después de la depresión del 2008 llegó al 10% en la presidencia de Obama y comienza a descender hasta llegar al 5-6% al final de su presidencia. Durante la presidencia de Trump el desempleo continúa descendiendo hasta llegar a un 3-4%, cuando sufre un ascenso abrupto debido a la pandemia en el inicio de 2020.

POBREZA

Los niveles de pobreza fueron de un 11% al inicio de la presidencia de Bush para terminar en un 13% al final de su presidencia. Durante la depresión de 2008 sube a un 14%, al inicio de la presidencia de Obama y termina en un 12% al final de su presidencia. Baja durante la presidencia de Trump hasta un 10%, con una sostenida tendencia hacia la baja al final de su presidencia.

PRODUCCION INDUSTRIAL

El índice de producción industrial comenzó en 90 al inicio de la presidencia de Bush y terminó en plano ascendente, casi en 105, al final de su presidencia. Después de la súbita caída durante 2008 el índice comenzó a subir sostenidamente, de 87 al inicio de la presidencia de Obama hasta 102 al final de  su presidencia en 2016, después de haber llegado a un pico de 106 en 2015. Durante la presidencia de Trump se llevó a cabo un sostenido ascenso, desde 101 hasta llegar a un pico de 110 hacia fines de 2018 y terminar en 109, antes de sufrir un colapso en 2020 debido a la pandemia.

GANANCIAS CORPORATIVAS

Al inicio de la presidencia de Bush las ganancias corporativas se colocaron en unos $0.4 trillones para terminar en $1.3 trillones al final de su presidencia. Durante la presidencia de Obama subieron de  $1.3 trillones a $1.8 trillones. Durante la presidencia de Trump estos niveles  se mantuvieron con ligeras fluctuaciones, hasta llegar al colapso inducido por la pandemia en 2020.

BALANZA COMERCIAL

Durante la presidencia de Bush el intercambio comercial del país fluctuó desde el – 2% del PIB hasta el – 4% del PIB. Durante las presidencias de Obama y de Trump se ha mantenido muy estable, alrededor del – 3% del PIB.

BOLSA (WALL STREET)

El índice SP 500 ha subido de manera sostenida, con algunas fluctuaciones y bajones durante la depresión de 2008, comenzando en 1000 hasta 1500 durante la presidencia de Bush, ascendiendo de 900 después de la depresión hasta unos 2000 al final de la presidencia de Obama y desde ese punto hasta unos 3600 al final de la presidencia de Trump, con varios récords y significativa volatilidad. En este momento se encuentra en unos 3800, después de la inauguración de Biden.

SALARIOS (WAGES)

Han tenido una tendencia ascendente desde Bush, $20 la hora, Obama $25 la hora y Trump $27 la hora, en promedio, llegando a $30 la hora actualmente.

PRESUPUESTO FEDERAL

Ha permanecido deficitario durante las tres presidencias, el menor déficit durante la etapa Bush. Se ha incrementado durante la presidencia de  Trump debido a la rebaja en impuestos.

DEUDA PÚBLICA

Durante la presidencia de Bush representaba un 55-60% del PIB. Durante la presidencia de Obama un 80-100% del PIB. Durante la presidencia de Trump ha tendido a subir, colocándose en un 125% del PIB en 2020.

COMENTARIO SOBRE LOS INDICES DE TRUMP

     Parece evidente que Donald Trump no perdió la presidencia por el comportamiento económico de la nación durante su presidencia, el cual fue bueno. Tampoco la perdió  por la aparición de la pandemia, ya que todos los habitantes comprendían que esta era un acto fortuito, no previsible, destinado a dañar todas las economías mundiales. Lo que perjudicó a Trump en su deseo de reelección fue su actitud frente a la pandemia. Él pensó que el colapso de la economía lo dañaría electoralmente y decidió tratar de evitarlo manteniendo la actividad económica lo más abierta posible, a pesar de los peligros que ello generaría. Trató de minimizar la gravedad de la situación sanitaria para crear la idea de que todo se resolvería rápidamente. Ello perjudicó mucho su imagen de líder.

La moraleja parece ser: Para un líder político la mejor actitud, quizás la única, debe ser ir siempre con la verdad por delante.


miércoles, 20 de enero de 2021

CADA CUATRO AÑOS, DESDE 1789

 


****Una reseña de la inauguración del nuevo presidente de los estados Unidos, Joseph Biden, escrita de memoria

**** un discurso sencillo y amable de 21 minutos, de un abuelo a sus nietos, de un padre a sus hijos, de un pastor a sus feligreses, de un líder bondadoso a una nación duramente golpeada

La ceremonia que acabamos de ver se ha repetido cuarenta y seis veces, de manera ininterrumpida, en la historia de la democracia estadounidense, orgullo del mundo. Ha resistido guerras, plagas, crisis financieras y sociales. Se lleva a cabo cada cuatro años y es conmovedora en su sencillez y hasta en su frecuente carencia de “glamour”. Sus momentos artísticos nos traen a Yo Yo Ma y a Gabriela Montero un año (Obama)  o a Lady Gaga y Jennifer López otro (Biden), dependiendo del estilo de cada nuevo presidente. Es un espectáculo que ha sido definido como rutinario y milagroso, porque no deja de ocurrir a pesar de tener que superar gravísimos conflictos, como el que acaba de superar.

La ceremonia se inició con una oración: “venimos a pedirte, señor, fortaleza para hacer lo que debemos hacer. Seamos una luz para el mundo. Apoyémonos en el amor. Soñemos juntos porque al soñar solos podemos encontrarnos con espejismos”.  

Luego de la presentación de las banderas Lady Gaga interpretó el himno nacional, vestida con un peculiar estilo, muy…. Lady Gaga. Su versión del himno me pareció excelente, mostrando una voz cristalina, dando algunas notas audaces, a un lento ritmo de balada que me gustó mucho.

La juramentación de la vicepresidenta Kamala Harris fue conducida por la magistrada de la Corte Suprema Sonia Sotomayor. Este fue un acto lleno de simbolismo, ya que Sotomayor es la primera magistrada de la Corte Suprema de origen latino y Harris la primera vicepresidente de color. El acto estuvo claramente dominado por las minorías y el multiculturalismo. A continuación Jennifer López, mejor vestida,  cantó dos canciones patrióticas, ambas muy bellas. La primera de ellas tuvo un verso en español, de tono agresivo, pidiendo justicia social, quizás la única señal de activismo que noté en toda la ceremonia.

La juramentación de Joseph Biden estuvo a cargo de John Roberts, presidente de la Corte Suprema.

EL DISCURSO DEL NUEVO PRESIDENTE

Biden comenzó a hablar a las 11:52 a.m. y terminó a las 12:13 p.m. Una extensión de 21 minutos. El texto del discurso no mencionó a su predecesor, no hizo mención alguna de la política en desarrollo y se refirió a los eventos del congreso de unos días anteriores como una crisis que había sido superada por la democracia. “Celebremos la victoria de la democracia. El pueblo ha sido escuchado, obedecido y hoy canta victoria”. (Esta no es una versión literal sino como yo recuerdo sus palabras)

El discurso se centró en hablarnos del clima ciudadano imperante y de la necesidad de cambiarlo, a fin de hacer que prevaleciese la unidad, el optimismo, el bipartidismo, la mutua dependencia entre ciudadanos,. Dijo que los grandes enemigos eran el odio racial y la pandemia y que ambos serían derrotados. “Mi alma” dijo, “está comprometida totalmente con la unidad y hago un llamado a cada ciudadano a que se una a esta causa”. Habló de la necesidad de regresar a colocar a América como faro y ejemplo para el mundo. Dejemos que nuestros ángeles prevalezcan., el respeto por los demás. No permitamos que la política se torne en un incendio voraz.

Ensalzó a las mujeres y habló de los progresos que han hecho desde que habían conquistado el sufragio y repitió que él sería un presidente para todos los estadounidenses. Su discurso no contuvo grandes frases citables, ni revelaciones espectaculares, sino que fue como un sermón en una pequeña iglesia, en una pequeña aldea de la nación, en lenguaje sencillo y sincero para gente sencilla y en necesidad de oír palabras amables.

“Somos una nación y saldremos juntos de nuestros problemas”. En breve y única referencia a la política internacional dijo que “los Estados Unidos reparará sus relaciones con sus aliados internacionales”.

Condujo una oración silente para quienes habían sucumbido al Cotrona virus.

En su discurso Biden rehusó referirse a los duros meses de crisis política o a las medidas que tomará en sus primeros cien días en la presidencia. Hizo un pedido a la nación para que sacara a flote sus mejores cualidades ciudadanas y de empatía para salir adelante unida.

Quizás, para el momento, fue el mejor discurso posible. Y fue dicho con un vigoroso sentido de compromiso.


lunes, 18 de enero de 2021

UNA DURA BATALLA MÉDICA, CON AUXILIO DE ROBOTS


                                Un quirófano como sacado de la Guerra de las Galaxias

                                                                  foto de archivo

El pasado lunes 11 entré al hospital INOVA Fairfax, donde he sido voluntario por más de diez años (con 2300 horas acumuladas), pero esta vez como paciente para una nefroctomia-uretertomía radical, es decir la remoción de mi uréter y riñón izquierdos.  Esta cirugía de bastante extensión se hacía necesaria por la presencia de una lesión cancerosa en la mitad inferior del uréter, la cual obstruía el paso de la orina proveniente del riñón, el cual se encontraba parcialmente lleno de líquido y sin poder hacer su función normal. Ya no era dable esperar más, so pena de muerte a corto plazo. Mi decisión de operarme no fue enteramente fácil. La muerte de mi esposa Marianela, en Julio 2020, me había robado de mucho incentivo para seguir viviendo. Me parecía sin sentido seguir el viaje solo, sin poderlo compartir con mi compañera de 63 años. A los 87 años cumplidos me parecía lógico sentarme a esperar la muerte, por abandono, como dicen en los deportes marciales. Además, la situación del mundo no era como para aferrarse a la vida. La pesadilla del corona virus había destruido mucha de nuestra calidad de vida. Éramos rehenes en nuestros propios hogares, temerosos de salir a la calle, con máscaras y distancias que eran necesarias pero que impedían hacer contactos sociales hasta con nuestros propios familiares. Asistíamos a diario a una tragedia universal, reportada “ad nauseam” por prensa, radio y televisión, mientras proliferaban las teorías conspirativas más absurdas que retrasaban la batalla contra el virus.  

La misma epidemia había ido aplazando mi decisión, ya que el riesgo de contagio en el hospital  se me antojaba tan grande o hasta más grande que mi aflicción urológica. Pero, de repente, tomé la decisión de llamar al médico y operarme. Decidí que no iba a esperar la muerte sino que debía salir a su encuentro, quizás con tan pocas posibilidades de ganar el encuentro como las tuvo Alonso Andrea  de Ledezma frente a las huestes del pirata Amias Preston en 1609, a las puertas de Caracas.

Como apareció la enfermedad

En el verano de 2019 Marianela y to decidimos hacer lo que sería nuestro último viaje. Elegimos volar a Portugal y pasar unas dos semanas en ese país, por el cual nos sentíamos atraídos. Pensábamos pasar la frontera norte con España y llegar hasta Santiago de Compostela, ciudad que no habíamos conocido. Ese viaje está reportado en este blog y otros sitios, verlo en :  https://pararescatarelporvenir.wordpress.com/2019/09/15/gustavo-coronel-viaje-de-encuentros-y-despedidas/. Fue un viaje esplendoroso en un país amable, de grandes poetas, monasterios, gente sencilla, buen pescado y excelentes vinos tinto. Caminábamos 6-8 kilómetros diarios sin darnos cuenta, visitando toda clase de sitios sagrados y profanos, desde los primorosos expendios de latas de sardinas hasta los museos de azulejos. Luego, regresamos a casa en un barco de Holland America que navegó por el norte canadiense, bajando hasta Nueva Inglaterra, hasta llegar a Boston. Todavía tuvimos una “ñapa” de tres maravillosos días en Barrington, Rhode Island, en la casa de mi hija menor y su esposo, antes de llegar a Virginia.

En octubre 2019 tuve una primera señal de alerta, una fuerte hematuria (sangre en la orina)  que me duró tres días. MI médico me ordenó ir al hospital, entrar por emergencia y hacerme una Resonancia Magnética (CAT SCAN). La ausencia de dolor era una mala señal porque la causa de la hematuria no parecía ser de un cálculo. La resonancia, en efecto, indicó la presencia de una zona afectada por un crecimiento de células irregulares, posiblemente cancerosas.

El siguiente paso fue conseguir un urólogo de calidad, lo cual hice en el mismo sistema del hospital INOVA donde era voluntario. Localizado el médico, este me indicó que debía someterme a una ureteroscopia, procedimiento que se lleva a cabo con anestesia total y que consiste en introducir un instrumento iluminado por el uréter, a fin de examinar la lesión y tomar una muestra del tejido afectado, a fin de hacerle una biopsia. Esto se llevó a cabo y después de una espera de muchos días el resultado fue inconcluso, ya que el material recolectado fue muy escaso y no permitió una identificación cierta. Se llevó a cabo un segundo procedimiento y se envió el material a dos anatomopatólogos en paralelo, uno en INOVA, el otro en Johns Hopkins en Baltimore. El resultado dado por Johns Hopkins determinó la presencia de un cáncer de bajo grado, con potencial de alto grado. Establecimos una fecha, en aquel momento, para la operación, para marzo 2020 pero esa fecha no pudo concretarse debido a la súbita presencia de la pandemia, la cual aplazó planes de cirugías que no fuesen urgentes.

Por largos meses me tuve que debatir entre la amenaza del virus y la amenaza del cáncer, el cual – sin embargo - mostraba pocos síntomas, realmente ninguno. Yo seguía viviendo una vida “normal”.   Sin embargo, la súbita muerte de Marianela en Julio y una segunda y copiosa hematuria en Septiembre me decidieron a tomar una decisión definitiva. Pensando que la incidencia del virus amainaría hacia fines del año fijamos la operación para enero 2021.

Dos semanas antes de la operación recibí instrucciones sobre lo que debía hacer previamente:

·      Debía eliminar el uso de cualquier calmante tipo Ibuprofeno o acetaminofén o aspirina.

·      Debía suspender el uso de cualquier medicamento para fluidificar la sangre ( blood thinners)

·      Debía seguir tomando mis medicinas antihipertensivas, excepto el losartan el día de la operación

·      Debía suspender el uso del viagra (esto fue sencillo porque nunca la había utilizado)

·      Tres días antes de la operación debía hacerme el test del coronavirus y, al regresar a casa, no tener contacto con nadie hasta el día de la operación. Además, celebrar una entrevista con el anestesista, debido a que tengo algunos problemas cardíacos. Un nivel de hemoglobina un tanto bajo sugirió que podría requerir transfusiones de sangre durante la operación.

·      La noche anterior y la mañana de la operación debía bañarme, enjabonarme bien, usar el champú acostumbrado, enjuagar y luego cubrirme todo el cuerpo con una solución antiséptica llamada Hibiclens, dejarla allí por unos tres minutos y finalmente bañarme otra vez, todo esto para lograr eliminar todas las bacterias posible. Vestirme de limpio y llegar al hospital dos horas antes de la hora fijada para la operación.

 

Día de la Operación

El lunes 11 mi hijo me llevó al hospital a las 8:30 de la mañana, al centro de Cirugía y me dejó allí. Al cabo de una corta espera, una enfermera vino a buscarme para llevarme a un cubículo preparatorio. Allí me dieron dos bolsas plásticas para meter mi ropa y mis zapatos y una túnica hospitalaria, de esas que nos obligan a mostrar el trasero y un gorro plástico para cubrir el pelo. Me acosté en la camilla y me comenzaron a poner antibióticos y suero intravenosos.

A la hora fijada para la operación apareció el cirujano y me dijo que la operación anterior a la mía estaba demorada y que ahora estimaba comenzar la nuestra a la 1:30 de la tarde. Como esa era la hora en la cual mis hijos estimaban que podría estar terminando, llamé a mi hijo y le dije: el vuelo a Londres tiene demora. No hemos abordado todavía. Veía mi operación como un vuelo desde Washington a Londres, en clase turista. Llamaríamos cuando hubiésemos aterrizado en Londres.

Eran casi las dos de la tarde cuando una enfermera llegó y me preguntó mi nombre, mi fecha de nacimiento y que tipo de operación  me iban a hacer. Cuando le di la información, me dio un lápiz para que pusiera mis iniciales en el lado izquierdo de mi abdomen, a fin de asegurarnos que no me quitarían el riñón equivocado.

Me dijo: “Vámonos”.

La camilla se desplazó por corredores del hospital que yo conocía bien, por haber transportado a muchos pacientes por ellos. Bajamos a otro nivel del edificio y nos fuimos a la zona de los quirófanos, donde se siente bastante frío.



Al llegar al quirófano asignado me maravillé del espectáculo tipo Guerra de las Galaxias. Una iluminación impecable, todo blanco. Tres personas alrededor de la mesa de operaciones. A la izquierda pude ver un inmenso aparato de color blanco con ojos color  rubí, o así lo recuerdo, y cinco o seis brazos que parecían terminar en un punzón. Aquello tenía todo el aspecto de un General en Jefe del ejército del Imperio.  Me colocaron en la cama y me extendieron los brazos, en posición de crucifixión. Y vi al inmenso Robot moverse lentamente hacía mi costado izquierdo, con sus ojos brillando. El anestesiólogo me colocó una mascarilla y me pidió inhalar profundamente, contando uno, dos, tres….

Hasta allí supe de mí. Por videos que había consultado previamente, tenía una noción de lo que iba a suceder. El robot, manejado por el cirujano o su asistente (en mi caso, una mujer muy distinguida), abriría cinco agujeros en diferentes sitios de mi abdomen y, por allí, entrarían los dedos del robot que procederían a poner las abrazaderas (clamps) en los sitios adecuados para controlar el paso de sangre y facilitar el corte de lo que debía ser cortado. Primero, el uréter, al nivel de la vejiga, luego, hacia arriba, la zona del riñón. Mientras tanto, se hacía una incisión vertical por debajo del obligo, para sacar por allí los órganos que se separaban del resto del sistema. Todo este proceso duró unas cuatro horas. Al finalizar la operación estuve una hora en recuperación, saliendo del efecto de la anestesia y, a las 7 pm., fui trasladado a la habitación. Ya para ese momento el cirujano había hablado por teléfono con mi hijo, quien había contactado familiares y amigos.

¿Sentía Dolor? Muy moderado, quizás 4 sobre 10 en la escala. Una sensación de estar herido en el abdomen, de anormal distensión abdominal, de un área sensible que me impedía moverme con libertad. Estaba conectado con una jungla de cables para electrocardiogramas y puertos intravenosos para suero y antibióticos. Este aparataje era lo que más me molestaba. Tenía un Televisor enfrente y lo puse a funcionar con el remoto. Comencé a recibir visitas de todo tipo de enfermeras, uno que otro médico, tomaban mi tensión a cada media hora, todos me preguntaban si tenía dolor o náuseas. Ni lo uno realmente, ni lo otro. A pesar de ello, me dieron otro remoto con un botón azul que, al oprimirlo, liberaba un calmante en el suero intravenoso, el cual yo podía accionar tantas veces como fuera necesario. Lo usé un par de veces y no lo usé más.

Durante una custro horas me quedé en somnolencia, entre al sueño y el ver un juego de fútbol en la TV. A la 1 de la madrugada, entró una enfermera a tomarme los signos vitales y le pedí que me ayudara a pararme, que iba a comenzar a caminar. Me paré y arrastré conmigo el poste  en el cual estaban conectados mis intravenosas, donde estaba el recipiente de la orina que salía por el catéter FOLEY y di mis primeros paso, con mucha cautela. Salimos al corredor y comencé a caminar, dándole una vuelta completa al piso, hasta regresar a la habitación. Después de esa primera caminata de unos 120 metros, fui incrementando el número de vueltas y, cuando salí del hospital el jueves ya daba unas doce vueltas, casi una milla, durante el día.

Al día siguiente me visitó el cirujano, me dijo que habían hecho todo lo que habían planificado hacer y que tendríamos que esperar las biopsias para saber si todo estaba limpio. El corazón, me dijo, funcionó de maravilla, la tensión permaneció en la zona de  125/60 durante todo el tiempo de mi estadía en hospital, lo cual me sorprendió.

Al dormir bajaba mi nivel de oxígeno, lo cual llevó a que me dieran oxígeno por largos trechos. Durante la operación colapsó un pulmón, lo cual parece ser un fenómeno frecuente. Me pusieron a ejercitarme la respiración con un espirómetro, lo cual continúo haciendo en casa.

El jueves a mediodía me dieron de alta. Estoy de regreso, muy bien asistido por mis hijos, quienes me traen lo necesario. Duermo bien, como poco pero mejorando cada día, la recuperación camina de manera satisfactoria.

Ahora, a seguir leyendo, escribiendo, caminando, buscando una causa.

domingo, 10 de enero de 2021

Estaré una semana por fuera

 Mañana debo ir a cirugía y, si todo va bien, estaré con ustedes de regreso hacia fines de semana,

Gustavo 

sábado, 9 de enero de 2021

LA IMPLOSIÓN DE DONALD TRUMP: ¿FINAL O PRINCIPIO DE UNA GRAN CRISIS ESTADOUNIDENSE?


                                                                Asalto al Congreso 

Los días finales de la presidencia de Donald Trump han sido de una progresiva implosión. Aunque sus cuatro años de presidencia han estado llenos de momentos controversiales y penosos estos últimos  meses se han convertido en una ininterrumpida crisis de la primera magistratura, principalmente alimentada por dos eventos: el desarrollo de la pandemia en el país y su actitud frente a los resultados de las elecciones de Noviembre.

Podría decirse que un evento fue el factor generador del otro. La política seguida por Trump para el manejo de la pandemia tuvo un efecto muy negativo en la percepción de los estadounidenses sobre sus cualidades de liderazgo. Su estrategia principal fue la de desconocer la severidad de la pandemia y repetir una y otra vez que estaba en camino de desaparecer. Interesado en mantener la economía boyante, con fines electorales, insistió en que los estados controlados por los republicanos se mantuvieran esencialmente “abiertos”, lo cual generó numerosos casos del virus. Los Estados Unidos es hoy el país con más casos y más muertes debido al virus. En paralelo con esta estrategia equivocada el presidente Trump lideró una actitud de desconocimiento del protocolo recomendado de uso de máscaras y distanciamiento social. Ni él, ni su familia ni sus inmediatos colaboradores (excepto Pence) acataron esta directriz sanitaria. Peor aún, Trump la combatió velada y abiertamente, al llevar a cabo grandes concentraciones de personas que no seguían esas recomendaciones. Como resultado de este liderazgo basado en el mal ejemplo, estos eventos fueron generaron altos niveles de contagio y algunos colaboradores importantes murieron contagiados del virus. El mismo Trump, su esposa, hijos y miembros de su entorno de trabajo se contagiaron pero recibieron atención médica especial, algo que la mayoría de los ciudadanos no podía obtener.

Esto contribuyó en gran medida a la derrota electoral de Donald Trump. Preocupado por la posibilidad de perder las elecciones debido a la reacción popular sobre su conducta frente al virus, Trump comenzó a hablar activamente de un posible fraude electoral  en su contra. Dijo públicamente que no concedería la victoria a su oponente. Su campaña fue de doble propósito, por un lado acusar al candidato opositor de ser un títere de los comunistas y, por el otro lado, comenzar a diseminar la especie de que se preparaba un gran fraude electoral.

El resultado de las elecciones le fue adverso y desencadenó el segundo evento, el cual se ha ido agravando significativamente. Fue el desconocimiento, por parte del presidente Trump, del triunfo electoral de Biden, llevado al extremo de insultar y romper con los miembros de su gabinete y de su partido que admitieron que Biden ganó legítimamente. Su postura  desconocedora de los resultados lo llevó a autorizar abogados como Giuliani, Woods y Powell para introducir múltiples demandas de nulidad de las elecciones en diferentes estados de la Unión y ante la Corte Suprema de Justicia.  Se ha hablado de hasta 50 demandas (he leído tres de ellas), todas con resultados rotundamente negativos. En paralelo, su mismo Fiscal General (Attorney General) William Barr ha dicho que las elecciones fueron limpias. El vicepresidente Pence ha dicho que no encontró señales de fraude. Una mayoría de los congresistas de su propio partido ha dicho que no puede objetar el triunfo de Biden. La actitud de Trump ha sido la de romper con ellos y con todos quienes niegan que su postura es la correcta.  

Su más reciente acción fue la promover una marcha sobre el Congreso, a la cual él prometió acompañar pero no lo hizo. Esta marcha desencadenó una acción vandálica violatoria de las instalaciones del Congreso, algo nunca visto en la historia del país. Como resultado de esta acción varios miembros de su gabinete y otros funcionarios de menor nivel han renunciado, ya que responsabilizan a Trump por este evento.

 Su comportamiento ha sido objeto de acerbas críticas. Twitter le ha cancelado su cuenta de manera permanente y FACEBOOK lo ha hecho de manera temporal.  

Su actitud ha costado al partido republicano la pérdida de la Cámara de Representantes, del Senado y de la presidencia, además de inducir fracturas a sus más altos niveles.

En una acción sin precedentes, se gesta en este momento un segundo juicio político en su contra. Se le pidió al vicepresidente Pence que invocase la constitución, a fin de declarar a Trump  incapaz de seguir en la presidencia pero Pence se ha negado a hacerlo.

Como resultado de esta grave crisis de las instituciones estadounidenses el presidente Trump se encuentra actualmente aislado políticamente, rechazado por la mayoría de sus propios compañeros de partido y de gobierno y por grandes sectores de la ciudadanía estadounidense.  

Esta situación de aislamiento de Trump parecería anunciar el fin de la crisis política estadounidense pero podría no ser así. En realidad, podríamos estar asistiendo al inicio de una gravísima crisis política y social en la nación, como resultado de acciones que Donald Trump o sus seguidores pudieran tomar en el futuro a corto plazo.

La razón está a la vista. Trump recibió unos 75 millones de votos, lo cual significa que casi la mitad de los electores aprueba de su manera de conducir la política, su manera de pensar y de actuar. Aún después de lo que ha sucedido es posible ver que sus partidarios no solo lo justifican sino que muchos de ellos parecen querer ir aún más lejos en su acción contra las instituciones, de un modo que podría denominarse insurreccional. Parecería que esta gran masa de ciudadanos estadounidenses está actuando sobre la base de creencias, algunas legítimas, otras no, de convicciones, resentimientos, odios raciales o sociales, en contra de lo que perciben como una nación elitista con tendencias socialistas que arruinarían al país. Y no es solo un movimiento de supremacistas blancos, predicadores fanatizados y masas ignorantes, sino que abarca sectores educados de la población. Su cemento unificador es, sorprendentemente, un grupo de teorías conspirativas que postulan una confabulación de poderosos y multimillonarios para dominar el mundo, gente que – según ellos -  no solo tienen ansias de dominación sino desviaciones sexuales y prácticas satánicas. De allí que muchos de ellos, incluyendo al nuevo presidente Biden, sean acusados de pedofilia, sin evidencia alguna. Entre los anti-Cristos  identificados por el “trumpismo” se encuentran Bill Gates y George Soros, multimillonarios quienes según los seguidores del presidente   han creado vacunas contra una pandemia fraudulenta (no mata a nadie, dicen) que al ser inyectadas a la población la convertirían en esclava.  El movimiento “trumpista” también acusa a sus opositores de inventar el cuento del calentamiento global para atacar el nacionalismo y terminar con la independencia de los países. De allí que Trump hable de una pugna entre patriotas y globalistas.

Este es un movimiento que tiene eco mundial, al cual se han adherido Bolsonaro en Brasil, Erdogan en Turquía, Duterte en Filipinas y otros.  

Trump se ha convertido en un aprendiz de brujo que podría llegar – como Mickey Mouse en “FANTASÍA”-  a perder el control de las masas que logró poner en pie de guerra. En este momento, a fin de salvarse políticamente, declaró que desaprobaba lo sucedido en el Congreso y sus palabras lo han  convertido en un traidor ante los ojos de algunos  de sus seguidores.

Sin embargo, como Trump nunca ha sido un político sino un entusiasta vendedor de su propia imagen, su posición en la presidencia  le ha permitido  crear un movimiento que tiene ya poco que ver con el partido republicano para convertirse en un inmenso chiripero que está adquiriendo vida propia. En este sentido está mucho más cerca del fascismo italiano, del hitlerismo alemán y del peronismo argentino que de las corrientes políticas de la democracia.

Por ello, lo que está sucediendo en este momento pudiera no ser el final político de Donald Trump sino el comienzo de una nueva etapa de su vida pública, una etapa que traería nuevas tragedias a la sociedad estadounidense.      


Entrevista de 17 minutos con Alexis Ortiz

 

 En esta entrevista con Alexis Ortiz menciono la necesidad de llevar a cabo un programa de larga duración de educación ciudadana en Venezuela, objeto de mi carta a Biden (ver entrega anterior en este blog)  y de los escenarios futuros posibles para la Venezuela post-chavista. Solo mediante un cambio actitudinal profundo podrá Venezuela salir del foso del atraso y de la indignidad. 

Verla en:

https://bienvenidosvenezolanos.com/gustavo-coronel-maria-teresa-romero-jose-zaiter-en-actualidad-con-alexis-ortiz-56/

miércoles, 6 de enero de 2021

Letter on Venezuela to the U.S. President Elect/ Carta sobre Venezuela para el presidente electo de USA

**** Spanish translation follows after the English version

         Traducción al Español sigue a la versión en Inglés


A LETTER ON VENEZUELA TO THE U.S. PRESIDENT ELECT

                                         MR. JOSEPH BIDEN

Dear Mr. President Elect: 

I am a Venezuelan – U.S. dual citizen, 87 years old. I have lived 32 years of my life in this generous country, including the last 17 years, one of the happiest periods of my life. As millions before us, my wife and I came here searching for our American dream, until her death last July 2020. We lived modestly, in tranquility and feeling secure in a Virginia community. We both found our American dream living as good, responsible, citizens, complying with our civics duties and enjoying our civic rights. Born in Venezuela we will rest in U.S. soil.

As a Venezuelan by birth, I lived and toiled in my native country for even longer years than in the U.S. I yearn to see my native country overcome its present, disconsolate situation and regain its road to a prosperous and dignified life.

I realize that you are facing an overwhelming task of political and spiritual reconstruction in this country. It would appear almost inconsiderate of me to be asking you for help to put Venezuela back on her feet. However, the U.S is the country most of us Venezuelans look to, when we need outside help. The influence the U.S. has had and still has on Venezuelan social, economic and political life is very significant.

This is why I feel the U.S. is the country that could lead the outside world in the task of helping Venezuela to recover from its current nightmare.

  What would be, in my view, the best support the U.S. could give Venezuela? Financial support immediately comes to mind and, certainly, the new government of Venezuela will need significant financial support as soon as the current nightmare ends, since the country is literally bankrupt. But material bankruptcy, although tragic, is not the main Venezuelan affliction. My country of birth is also spiritually bankrupt, having lost the correct sense of direction that once possessed during some years of the last century. A response to this spiritual affliction needs to be strategic and policy driven, even more so than financial. Venezuela is also in a battle for its soul.

A fundamental  task facing post-dictatorial Venezuela, and one that will be indispensable to put the country back on track,  will be the conversion of the Venezuelan population from being extremely dependent on the state to a condition of self-starting citizenship. Venezuela needs to become a country of citizens, possessing a unified sense of national identity and purpose, rather than continuing in its current path to social anomy. To do this will require, more than simple material help, decisive support in the implementation of the right policies that can induce collective attitudinal change among the Venezuelan population.

The first step of your support could be the signing of a long term agreement -  30- 50 years duration-  between the two countries,  to work together in the structuring and  implementation of a massive, permanent and mandatory civic education program in Venezuelan schools, from the first year of primary school to the last year of high school. This program would incorporate proven educational techniques to develop in the Venezuelan population a firm sense of civic responsibility, promoting the adoption of good citizenship as second nature. Such a program would be applied to Venezuelan youth throughout childhood and adolescence, since it has to be implemented without interruption in order to be effective.

As a result of such a continuous effort, massive attitudinal change can be obtained in the course of two to three generations, transforming a critical mass of Venezuelans into citizens sharing a collective sense of civic duty, in contrast with the dominant pretensions of entitlement that has prevailed in the past, one that led Venezuelans to believe that the state should provide for all their needs. This will be an ambitious program but certainly easier to accomplish than sending a man to the Moon and bringing him back alive. And this you did.

I realize that this program, by itself, would not be sufficient to guarantee Venezuelan future prosperity but I am convinced that, without such a program leading to collective attitudinal changes, no material help would ever be sufficient to solve the Venezuelan tragedy.    

For the U.S. this program would represent a magnificent example of what Harvard’s Joseph Nye has defined as “soft power”, a way to create much good will and to influence positively other societies without need to resort to the hard tactics that have created anti- U.S. resentment in  our region.

I annex to this letter a short basic description of what this project could consist of and how it could be execute. I am copying the letter to both Mr. and Mrs. Bill Gates, because I believe their foundation would be ideal as a private partner to this program. I am also copying the Venezuelan government, in the person of the Venezuelan Ambassador to the U.S., Mr. Carlos Vecchio.  

With my very best wishes for your success in the coming four years,

I remain,

Sincerely yours,

Gustavo Coronel

8360 Greensboro drive #710

McLean, Virginia 22102

ANNEX.

“A Factory of Citizens”

CC. Mr. and Mrs. Bill Gates, Bill and Melissa Gates Foundation

     Mr. Carlos Vecchio, Venezuelan Ambassador to the U.S.

 

 Version en español

UNA CARTA AL PRESIDENTE ELECTO DE LOS ESTADOS UNIDOS

SR. JOSEPH BIDEN

Apreciado Sr. presidente electo:

Soy un ciudadano venezolano-estadounidense, de 87 años de edad. He vivido en este generoso país por unos 32 años, en varias ocasiones,  incluyendo los últimos 17 años, una de las etapas más felices de mi vida.

Como es el caso de millones de personas que nos precedieron mi esposa y yo llegamos aquí buscando nuestro sueño americano, hasta su fallecimiento ocurrido en Julio de 2020. Vivimos modestamente, en tranquilidad y sintiéndonos seguros en una comunidad de Virginia. Ambos realizamos nuestro sueño de vivir como buenos y responsables ciudadanos, cump0liendo con nuestros deberes y disfrutando de nuestros derechos ciudadanos. Nacid9os en Venezuela descansaremos en tierra estadounidense.

Nacido en Venezuela viví y trabajé en mi país natal por más años de los que he vivido aquí. Anhelo ver mi país de nacimiento superar su actual desconsolada situación y recuperar el rumbo hacia una vida próspera y digna.

Comprendo que usted enfrenta una tarea agobiante de reconstrucción política y espiritual en  este país. Por ello parecería desconsiderado de mi parte pedirle ayuda a fin de poner a Venezuela nuevamente de pie. Sin embargo, los estados Unidos es el país al cual miramos la mayoría de los venezolanos cuando requerimos apoyo externo. La influencia de los Estados Unidos sobre la vida política, económica y social venezolana ha sido y es determinante.  

Es por ello que los  Estados Unidos es el país que puede liderar el mundo exterior en la tarea de ayudar a Venezuela a salir de su pesadilla actual.

 Cual sería, \en mi criterio, la mejor ayuda que los estados Unidos puede darle a Venezuela?  Se pensaría de inmediato en apoyo financiero y, ciertamente, el nuevo gobierno de Venezuela requerirá sustancial apoyo de este tipo tan pronto el país salga de la pesadilla actual, ya que el país está en la ruina.  Pero la ruina material, con todo y ser trágica, no es la mayor aflicción venezolana. Mi país natal está también en ruina espiritual y ha perdido el sentido correcto de dirección que tuvo durante algunos años del siglo pasado. Atender esta aflicción necesita acción estratégica y la implantación de políticas correctas, más que dinero. Venezuela también está en plena batalla por su alma.   

Una tarea fundamental que enfrentará la Venezuela post-dictadura, la cual será indispensable para la recuperación del país, será la conversión de la población de dependiente en el estado a la condición de ciudadanos capaces de valerse por sí mismos y de ejercer a plenitud su ciudadanía. Venezuela requiere convertirse en un país de ciudadanos que posean un sentido de identidad nacional y de propósito común, abandonando su rumbo actual hacia la anomia.  Para ello requiere, más que simple ayuda material, apoyo decisivo en la im0plementación de las políticas correctas que habrán de inducir un cambio colectivo de actitudes en su población.

El primer paso en este apoyo podría ser la firma de un convenio de largo plazo – 30 a 50 años de duración – entre los dos países para trabajar juntos en la estructuración y ejecución de un programa  masivo, permanente y mandatorio de educación ciudadana en las escuelas venezolanas, desde el primer año de la escuela primaria hasta el último año de la escuela secundaria. Este programa incorporaría las técnicas educativas probadas para desarrollar en la población venezolana una firme sentido de responsabilidad cívica, promoviendo la adopción de buena ciudadanía como una segunda naturaleza.  Sería aplicado a la juventud venezolana desde sum primera infancia hasta el final de su adolescencia, ya que su ejecución debe ser ininterrumpida si es que se quiere que sea efectiva.

Como resultado de este esfuerzo continuado podrá obtenerse un radical y masivo cambio actitudinal en el curso de dos a tres generaciones, transformando una masa crítica de venezolanos en ciudadanos que compartan un sentido colectivo de responsabilidad por el país, en lugar de la pretensión de esperarlo todo del estado benefactor  que la ha dominado en el pasado.   Este sería un programa ambicioso pero ciertamente más fácil de lograr que enviar un hombre a la Luna y traerlo, sano y salvo, de regreso. Y esto lo hizo ustedes lo hicieron.

Entiendo que este programa no sería suficiente para garantizar la futura prosperidad de Venezuela pero estoy convencido de que, sin un programa de esta naturaleza que resulte en un cambio actitudinal colectivo, cualquier nivel de ayuda material sería insuficiente para resolver la tragedia venezolana.

Para los estados Unidos este programa representaría un bello gesto, un magnífico ejemplo de lo que el profesor Joseph Nye, de Harvard, ha definido como “Poder Blando”, una manera de crear buena voluntad y de influenciar positivamente otras sociedades, sin necesidad de utilizar tácticas duras que han creado resentimiento anti-estadounidense en el pasado.

Anexo a esta carta una descripción básica del proyecto y de cómo podría llevarse a cabo. Copio esta carta al Sr. Bill Gates y su esposa, cuya Fundación podría ser un socio privado ideal para este proyecto. También copio al Gobierno de Venezuela, en la persona de su embajador en USA, Sr. Carlos Vecchio

Con mis mejores deseos por su éxito en estos próximos cuatro años,

Sinceramente,

Gustavo Coronel

ANEXO.

Fábrica de Ciudadanos

Leer proyecto en:
 http://petroleumag.com/cinco-aseveraciones-y-un-plan-de-accion/

 

  CC. Mr. and Mrs. Bill Gates, Bill and Melissa Gates Fundación

      Mr. Carlos Vecchio,  Embajador de Venezuela en USA.