José Guerra ha escrito un artículo sobre los miembros de la Fuerza Armada
que han colaborado con Hugo Chávez y con Nicolás Maduro en el desastre
venezolano de los últimos 20 años, ver: https://www.lapatilla.com/2019/03/31/jose-guerra-fracaso-la-fanb/ . En este artículo, después de habar de militares
corruptos como Manuel Quevedo, Víctor Cruz Weffer, Ramón Carrizales, Jesse
Chacón, Justo Noguera y otros y de la censurable actuación de la Fuerza Armada
durante la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez, Guerra dice que debido a
este mal comportamiento de los militares chavistas: “aquel
respeto y admiración que se sentía por los insurrectos del 4 de febrero, ahora
en funciones de gobierno, se fue mermando”. Esta es una
aseveración extraña en boca de un líder de la oposición anti-chavista. Con todo
el respeto que me merece su opinión no creo que los militares golpistas que
acompañaron a Chávez el 4 de Febrero en su fracasada asonada contra un
presidente democráticamente elegido, rechazada por el grueso de los venezolanos demócratas, la cual causó muchas muertes, merecieran el respeto y la admiración de los
venezolanos y que tal admiración solo fuera “mermando”, debido al desastre de
esos militares en plan de funcionarios públicos. En el supuesto negado de que lo
que dice Guerra fuese cierto debemos
preguntarnos si tal aseveración es estratégicamente deseable a estas alturas, si esta aseveración es esperable, por parte de un miembro distinguido de la Venezuela que conoce el grado de corupción del chavismo y cuál ha sido el
resultado del gobierno chavista.
¿Fue el gobierno de Hugo Chávez objeto
de la admiración y el respeto de la Venezuela democrática? O ¿fueron, simplemente, sus políticas
populistas objeto de la aceptación temporal de una gran masa de venezolanos
necesitados que se dejaron engañar por sus promesas y acciones demagógicas? Esto
último no infunde ni admiración ni respeto, apenas infunde tristeza.
La otra aseveración del respetado
José Guerra que nos llena de asombro llega al final del artículo y es la
siguiente: “la FANB es una institución fundamental para el país y no ha fracasado.
Fracasaron algunos de sus hombres en funciones de gobierno. El desprestigio es
transitorio y tendrá que ser recuperado”.
Esta es una frase que suena a
exoneración, a absolución. En mi criterio la FANB si ha fracasado, de manera
estrepitosa, ha sido prostituida hasta sus raíces más profundas por el castrismo
cubano y el chavismo dadivoso durante los últimos 20 años. Y este
comportamiento reciente no es el único. El mismo Guerra nos habla de la complicidad
de la fuerza armada en la dictadura de Pérez Jiménez. También pudiera haber
hablado del papel que los militares jugaron en el derrocamiento de Medina
Angarita y, luego, de Rómulo Gallegos. El papel histórico de la Fuerza Armada
venezolana ha sido claramente negativo
para la Nación venezolana pero nunca se había rebajado y corrompido tanto como
en estos últimos 20 años. Su desprestigio es añejo, no transitorio.
Interpreto lo dicho por José
Guerra como una estrategia para tranquilizar a la institución, haciéndole saber
que no se tomará represalia alguna en su contra (lo cual, además, es muy
difícil de hacer) y que el país está dispuesto a perdonarla si se portan bien
de ahora en adelante.
Comprendo lo que José Guerra trata
de hacer pero pienso, con todo respeto, que esa estrategia equivale a
apaciguamiento y absolución de una institución que ha traicionado al país y
solo resultará en darle a la Fuerza Armada una sensación de que – no importa lo
que haga – siempre será perdonada.
Ayer hablábamos en este blog del
Efecto Pigmalión, ver: http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2019/03/quien-liderara-la-nueva-venezuela-un.html . Creo que esto es lo que persigue José
Guerra con su artículo, es decir, un refuerzo positivo, un llamado a lo que se
cree es la conciencia de la institución, con el objeto de apelar a sus mejores
instintos. Es una acción bien intencionada pero
me temo que ni José Guerra es el profesor Higgins ni, mucho menos, la
Fuerza Armada venezolana es Eliza Doolittle.
Hay que recordar el viejo dicho
venezolano: Perro que come manteca mete la lengua en tapara.


