DIARIO DE VIERNES
UN TESORO VENEZOLANO EN CRECIMIENTO
Uno de los miembros fundadores de este tesoro que es
la RED HISTORIA VENEZUELA, el Dr. Marcus Golding, me hace llegar información
sobre este hermoso proyecto, cuyo desarrollo comparte con Guillermo Guzman
Mirabal. Han logrado el apoyo de notables instituciones venezolanas y
extranjeras, tales como la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Católica
Andrés Bello, la Universidad de California en Los Ángeles, UCLA, la Fundación Rómulo
Betancourt, la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, la Embajada Británica
en Caracas, el Instituto Goethe y otros organismos.
Sus fundadores la describen así: “RED HISTORIA VENEZUELA es una fundación
dedicada a la preservación de la memoria histórica venezolana mediante la catalogación,
digitalización y puesta en línea - con libre acceso – de fuentes documentales
en riesgo de desaparecer. Este acervo documental está disponible para cualquier
investigador, sin restricciones”.
Hasta ahora han digitalizado 726544 folios y ese número
está en continuo crecimiento. Entre los tesoros que contiene, pueden verse:
https://redhistoriave.org/colecciones/
Fuentes para el estudio de la
economía colonial venezolana
Petróleo en Venezuela
Venezuela en el Archivo General
de Indias, 1535-1830: “Investigaciones del Hermano Nectario María”. Guía del
Investigador
Prensa del Siglo XIX
Archivo de las Comunidades
LGBTQIA+ y VIH en Venezuela (1980-2010)
Línea de tiempo hechos, visibilidad y movilización
social LGBTIQA+ en Venezuela
Línea de tiempo del VIH en Venezuela, 39 años de
activismo nacional e internacional
Esclavos
Memoria Democrática Venezolana -
Siglo XX
Libro Amarillo – Cancillería de
Venezuela
Revista Élite
Revista El Cojo Ilustrado
Fuentes para la Historia
Republicana de Venezuela
Obras Completas de Mario
Briceño-Iragorry
La primera edición de la revista
EL COJO ILUSTRADO
https://archivo.redhistoriave.org/pieza/el-cojo-ilustrado-n1
Revista El Cojo Ilustrado
RED HISTORIA VENEZUELA dice: “El Cojo Ilustrado circuló entre
1892 y 1915 y por su calidad editorial, diseño y contenido artístico ha sido
referencia insoslayable para el mundo editorial del país. La revista fue una
publicación de vanguardia que no escatimó esfuerzos en utilizar la imagen y la
palabra escrita para llevar al público, no sólo venezolano sino
latinoamericano, cultura, literatura, arte y los últimos avances de la
tecnología y el progreso de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
Bajo la dirección de Jesús María Herrera Irigoyen, fueron publicados
ininterrumpidamente 559 números durante esos 23 años.
El
término “ilustrado” tuvo una doble connotación: la de revista cultural que
apuntaba a un lector refinado, y a sus extraordinarias ilustraciones, que eran
parte esencial de su naturaleza”.
La coleccion
completa de esta maravillosa revista EL COJO ILUSTRADO puede verse aqui:
El club de tímidos al cual pertenecí en Los Teques durante mi adolescencia se dividió en dos grandes grupos, los seguidores de Herman Hesse y los seguidores de Thomas Mann. Para decidirnos, debimos leer a ambos autores.
En el Lobo Estepario Herman Hesse pintó el eterno
conflicto entre el instinto y la racionalidad. Harry Haller, el protagonista,
es un hombre sujeto a extremas tensiones entre lo espiritual y sus inclinaciones
más primitivas. En este sentido, la novela es de formación y de natural atractivo
para los adolescentes, quienes andan en busca de su identidad, del sentido de
la vida. Es una exploración de gran valor didáctico, la cual ayuda entender las
complejidades que habitan en el alma y las luchas internas que cada ser,
mientras más pensante más intensas, lleva a cabo para definir su camino. Harry Haller
había llegado a la edad media pero aún se sentía alienado, sin sentido de
pertenencia, se imaginaba mitad hombre y mitad lobo. Esta dualidad lo lleva a entrar
en terrenos mágicos, de dudosa realidad, en intentos de encontrarse a sí mismo.
Otros libros de Hesse plantean dilemas y conflictos
internos similares, por ejemplo, DEMIAN, la historia de un joven, Emil
Sinclair, expuesto a las tensiones entre el bien y el mal, a las influencias de
diversa calidad espiritual que lo guían, frecuentemente en direcciones
opuestas, en búsqueda de su camino.
La obra de Hesse estuvo influenciada por el análisis
psicoanalítico al cual este autor fue sometido durante una breve etapa de su
vida.
Aunque también rica en análisis psicológico la obra
de Thomas Mann cubre terrenos más amplios que la de Hesse, al adentrarse en el estudio
de la familia y de las sociedades de su época.
Solo he leído una pequeña parte de su obra. Apenas
Los Budenbrook, Muerte en Venecia y La Montaña Mágica, la cual he guardado en
mi mesa de noche toda la vida y a la cual regreso con frecuencia, abriendo
paginas al azar, para reencontrarme de nuevo con Hans Castorp, su primo Joachim,
Claudia Chauchat, el profesor Settembrini, Naphta y Pieter Peeperkorn.
Nos dice Thomas Mann en el prólogo de su novela que narrar
la historia del joven Hans Castorp le iba a tomar algún tiempo, más de una
semana, más de siete meses, quizás, siete años. A mí me ha tomado toda la vida adentrarme
en sus páginas, una y otra vez, ahondando cada vez más en las profundidades de
las almas de sus protagonistas, lleno de compasión por Hans Castorp, con quien me identifico
tanto, con pena por su primo Joachim y su noble anhelo de realización frustrado
por la muerte, con simpatía por las ideas de Settembrini, con terror a la
rigidez dogmática de Naphta, con deseos
adolescentes por Claudia Chauchat y admiración por la manera desenfadada de
vivir de Peeperkorn. He llegado a conocer cada pasillo del Sanatorio Berghoff y
a Davos Platz sin haber estado nunca allá. En alguna ocasión le hablé de amor a
una bella mujer, pidiendo prestadas a Castorp sus exaltadas palabras sobre la
anatomía femenina, las que finalmente le permitieron “ devolverle el lápiz” a Claudia Chauchat. Releo las páginas sobre el
tiempo, la enfermedad, el sentido de la vida. Cada vez que releo la última página
me conmuevo profundamente: “Adiós Hans Castorp, hijo mimado de la vida…. Tu historia ha terminado…. De los sueños que
“gobernabas” ha surgido un sueño de amor, de muerte, de lujuria del cuerpo. De
esta fiesta de la muerte, de esta mala fiebre que incendia en torno tuyo el cielo
de esta noche lluviosa, ¿se elevara el amor algún día?
Esa pregunta, hecha a principios del siglo pasado,
en los inicios de la primera guerra mundial, sigue vigente hoy.
Es difícil, realmente innecesario, tratar de establecer
cuál de los dos, Hesse o Mann, fue el escritor de más influencia. Los dos fueron
gigantes de la literatura de formación, no en el plano de aventuras a lo Verne
sino en lo concerniente a la exploración del alma. Y no es que recordemos secciones
enteras de estos libros, es que los mensajes contenidos en sus páginas hallaron
reposo en los rincones de nuestra zona límbica, esa zona donde se procesan las
emociones y se incorporan para siempre a nuestra persona.
En las largas caminatas del grupo por Los Teques,
envueltos en la neblina, bien protegidos del frio que descendía del cerro La
Cruz, donde habitaba una rara familia de apellido Tortosa que cultivaba piñas, hablábamos
de nuestras lecturas, de los méritos de cada autor, de los momentos cumbres de
la ópera italiana a la cual German Luna era adicto y disfrutábamos del
maravilloso ingenio de Julio Barroeta Lara y del agudo sentido del humor de
Luis Ayesta. Siempre con nosotros caminaba Federico Escobar, el Negro Federico,
parecido al Tio Remus, querido y respetado por nosotros, quien hablaba poco,
prefiriendo escuchar nuestros alegatos en pro de Hesse o de Mann, a quien
tratábamos como un abuelo. Cada vez que
alguien del grupo se iba de viaje, Federico lo despedía y, luego, a su regreso,
lo recibía jubiloso, ansioso por oír sus cuentos y experiencias, goce vicario
que servía de alimento a su felicidad.
Tuve amistad muy estrecha con Luis Ayesta Córdova,
muerto prematuramente, en sus escasos treinta años y con Julio Barroeta Lara,
con quien tuve la suerte de compartir muchos momentos agradables y largas
conversaciones. Julio tenía una gran nobleza de sentimientos. Cuando yo salí de
Los Teques Julio se quedó. Murió hace
diez años, en su casa de San Antonio de los Altos, después de una brillante
carrera periodística y académica, en El Nacional, donde fue el encargado de la extraordinaria
página editorial C1 y en la Universidad Central, donde fue director de Cultura.
Julio escribió con gran elocuencia sobre su amada Los Teques y sus gentes.
Siempre lo consideré un ser de intelecto superior, tenía una burbujeante
personalidad, como una excelente champaña Brut. Para el, ni Hess ni Mann.
Gorky, Dostoyesky,
los grandes novelistas rusos, eran sus preferidos,
Todavía veo, como si fuera ayer, este grupo de
caminantes nocturnos riendo juntos, llenos de ingenio y de una felicidad
juvenil. José Balbino seria luego profesor en Francia, Manuel director de un
hospital en Alemania, Luis economista en Chile, Julio periodista en Italia, yo geólogo
en Indonesia.
Algunos otros
se quedaron en Los Teques, pero todos fuimos jóvenes aldeanos poseídos por una visión
universal y humanista de la vida.
CONCIERTO
PARA VIOLIN Y ORQUESTA, SAMUEL BARBER
https://www.youtube.com/watch?v=KxxqDYBzx3c&list=RDKxxqDYBzx3c&start_radio=1
Con la
incomparable Hillary Hahn como solista.
DE ABELARDO Y ELOISA A DONALD Y DELCY
Decía Carlos Marx que la historia siempre se repetía, primero como tragedia y luego como farsa. La tutoría de Eloisa por Abelardo desembocó en una tragedia pasional medioeval que ha perdurado en la historia a través de las cartas cruzadas entre ambos, una vez que ella fue enviada a un convento y Abelardo confinado en una abadía y mutilado horriblemente por parientes vengativos de Eloisa.
Lo trágico de esta historia es
que, si bien es cierto que Abelardo violó su deber de tutor también es cierto
que ello fue debido a la existencia de un sincero amor correspondido por
Eloisa, llegando incluso a casarse en secreto, al saber que venía un hijo en camino.
Este caso ilustra la importancia que se le ha dado siempre al papel de tutor,
la naturaleza sagrada de la relación entre el tutor y el tutelado, la cual debe
ser siempre fiel a principios éticos del mayor rango.
Hoy día, con un poco de imaginación,
podemos hablar de un caso de tutoría prostituida, esta vez entre dos gobiernos,
el de Venezuela y el de los Estados Unidos. El caso es el de una evidente degradación
del papel de guía y genuino protector que una nación más fuerte, el de los Estados
Unidos, debe mantener en relación con una nación más débil, Venezuela. La
naturaleza ductora de esta relación ha sido violada por los Estados Unidos, al apartarse
de su papel de protector y guía de una nación en crisis, para aliarse con el régimen
que la aprisionaba, a fin de implantar control sobre sus recursos y llevar a
cabo sus políticas declaradas en documento oficial de dominación sobre una región
que definen como su corral o trastienda (backyard).
Al conducirse de esta manera, el
representante de la nación estadounidense, el gobierno de Donald Trump ha
puesto a un lado las urgentes necesidades del pueblo venezolano, un pueblo que
ya tiene 25 años sufriendo los abusos de poder y la crueldad asesina del régimen
de Chavez y Maduro. Ha dejado este régimen esencialmente intacto en el poder,
utilizando los mismos métodos represivos y corruptos que ha utilizado en todo
lo que va de siglo XXI para hundir a la nación venezolana en el más profundo
pantano material y spiritual.
Me pregunto: ¿cómo es posible que
la nación que ha sido históricamente faro de democracia y libertad para el mundo
pueda actuar de esta forma contra el pueblo venezolano? ¿Qué motivos animan al gobierno de los Estados
Unidos a actuar de esta manera, abdicando su correcto papel tutelar para
convertirse en un opresor, diferente al castrismo, pero con similar efecto neto
negativo sobre el cuerpo y el alma de los venezolanos?
La ayuda de los Estados Unidos a
Venezuela debería estar encauzada hacia su desinteresada protección y genuino apoyo
a un nuevo gobierno venezolano democrático y legítimo, no a una alianza con el
funesto régimen existente. Cada día que pasa los Estados Unidos se muestra cómplice
de la tragedia venezolana.
Se repite una verdadera tragedia
medioeval, la de Abelardo y Eloisa, hoy como farsa, el concubinato entre Donald
y Delcy.
EL ULTIMO POEMA DEL ULTIMO LIBRO DE JORGE LUIS BORGES
El último libro de Jorge Luis Borges, publicado en 1985, meses antes de su muerte, se llama “Los Conjurados”. No soy un experto en poesía ni mucho menos y solo me limito a decir lo que me gusta y lo que no me gusta. En el maravilloso universo de creación literaria de Borges este último volumen no me parece de lo mejor. Estos versos suenan débiles, poco emocionantes.
Sin embargo, su último mensaje representa una vigorosa
confirmación de su humanismo. Se llama “Los Conjurados”, el poema que le da el
nombre al libro. Habla de cómo los hombres se reunieron en el centro de Europa
en 1721 y tomaron “la extraña resolución de ser razonables”. Se refiere a la creación
de Suiza, un grupo de cantones habitados por hombres “de diversas estirpes… que
hablan en diversos idiomas”. Borges dice, admirado, que “en el centro de
Europa, en las tierras altas de Europa, crece una torre de razón y de firme fe”.
Y pronostica que el número de cantones crecerá y mañana
serán “todo el planeta”.
Ocho años después de la publicación de este libro se
creó la Union Europea, un importante paso en la realización del sueño de Borges,
sueño que se ido quedando a la vera del camino
Borges fue un gran humanista y su invidencia lo
llevo a abrir puertas a mundos inimaginables para la gente común. A pesar de su
aceptación racional de la falta de sentido último de la vida, nunca dejo de pensar
que “los días nada pueden borrar y que no hay un acto o un sueño que no proyecte
una sombra infinita”. Y le decía a su amigo fallecido: “No sé si todavía eres
alguien, no sé si estas oyéndome”. (Elegia,
página 33).
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