viernes, 9 de marzo de 2012

La diáspora venezolana: entre raíces y sueños

En búsqueda de nuestros sueños
Como todos los humanos los venezolanos estamos anclados sentimentalmente al terruño pero damos rienda suelta a nuestros sueños. Unos más, otros menos, vamos conformando en nuestras mentes desde la niñez, a través de la adolescencia y entrados a la vida adulta, el mundo en el cual quisiéramos vivir. A ello nos ayudan las lecturas, los maestros, la enseñanza de nuestros padres y la influencia de nuestros amigos. Mientras esos sueños y anhelos no colidan con lo que experimentamos en el terruño no hay conflicto alguno. Por muchos años así fué en Venezuela.

En la última década los venezolanos han estado experimentando una diáspora, algo que no habíamos visto nunca, al menos con la misma intensidad y cuantía de hoy.

La diáspora venezolana tiene características especiales. No ha sido causada por razones fundamentalmente económicas, aunque ellas desempeñen un papel importante. Ha sido el resultado de un conflicto mayor, de naturaleza espiritual, entre el amor por las raíces y la necesidad de proteger nuestros sueños. Eso es lo que está en las mentes de la inmensa mayoría de quienes se han ausentado de la patria.

Claro, lo obvio es la falta de oportunidades, la criminalidad existente, el clima de inseguridad ciudadana, pero en el fondo lo que motoriza el éxodo es la colisión irreconciliable entre los sueños y los valores del individuo, por una parte, y el ambiente indeseable que percibe en su terruño, por la otra. Ello lo lleva progresivamente al desencanto y las modalidades de este desencanto son numerosas, dependiendo de edades, aspiraciones, caracteres individuales, y ancestros. Para algunos la partida es más fácil de decidir que para otros. En esa decisión juegan un papel importante la educación, los idiomas, los contactos sociales o de negocios en el exterior, pero, al final, cada venezolano ha estado solo, consigo mismo, en su gran decisión.

Hoy en día hay una gran cantidad de venezolanos en el exterior. Nadie sabe cuantos pero probablemente entre uno y dos millones. Esta es una cantidad considerable, pero ello no es toda la historia. Esos venezolanos que se han ido son predominantemente de clase media-media a media-alta, generalmente profesionales, con una educación universitaria los muchos, o con oficios y destrezas los más. No se trata de una emigración como la Mexicana o Centro Americana sino, más bien, de una emigración a la Chilena y Argentina de la época de las dictaduras militares en el Cono Sur. No es una emigración inducida por la necesidad económica tanto como por la necesidad espiritual de perseguir sueños y proteger valores.

En esta diáspora venezolana no hay razón para establecer diferencias entre quienes se han quedado y quienes se han ido. Cada venezolano está tomando su propia decisión, en base a su derecho inalienable a perseguir sus sueños. Quienes vean esos sueños en Venezuela se quedarán en Venezuela. Quienes no lo vean en Venezuela irán a buscarlos en otras latitudes. Establecer contrastes “patrióticos” entre quienes se van y quienes se quedan no tiene sentido y es muy dañino.

Para algunos, como es mi caso, la decisión ha sido fácil. Como geólogo (pienso en términos de millones de años), septuagenario (como individuo, ya no tengo un “largo plazo) y de orientación muy internacional (no creo en fronteras), no veo mayor problema en vivir fuera de mi país. Amo a mi terruño pero no creo que sea necesariamente superior a otros. Es simplemente el mio. No soy de quienes piensan que el Papa escucha el Popule Meus todos los Viernes Santos pero me enorgullezco de ser compatriota de Soto y de Cruz-Diez, de Alirio Díaz y de Riera, de Andrés Galarraga y Omar Vizquel, de Inocente Carreño y Antonio Estevez.

Creo que todos quienes habitamos este planeta Tierra conformamos una sola hermandad y que las fronteras políticas de hoy tienen muy poca importancia frente a la esencial condición humana. Como no me gusta el régimen político que ha tomado el poder en mi país, y como pienso que lo ha dañado más allá de todo lo imaginable, me he ido de Venezuela. Nadie me ha obligado, nadie me persigue, soy feliz en donde vivo ahora y sigo trabajando activamente para lograr un cambio del sistema político en Venezuela.

A mi alrededor, donde vivo, veo a venezolanos de todas las edades y conozco a venezolanos en Canadá, en Europa, en América Latina, viviendo sus sueños, en diferentes etapas de su búsqueda. Algunos pasan trabajo, otros están en mejor situación, pero todos saben que se han ido del terruño porque ello tenía que suceder, si es que iban a tener alguna oportunidad de concretar sus sueños y de ser fieles a sus valores.

Volverán algun día a la patria? Al terruño? Digo: volverán? Porque ya no me cuento entre quienes podrán volver. Ya mi suerte está echada. He encontrado un rincón amable del mundo y aquí terminaré mis días, en la más absoluta felicidad doméstica, apenas empañada por no poder transitar de nuevo por las aldeas de Carabobo, de donde han salido muchos de mis antepasados o ver de nuevo a los Andes, hospedarme en el hotel “Los Frailes” o comerme una truchita en Bailadores. Pero, no se puede tener todo.

Me interesa mucho más la suerte de la gran diáspora venezolana. Regresarán cuando cambien las condiciones políticas de la patria?

Difícil de pronosticar. El tiempo actúa en contra del regreso masivo de la diáspora. Cada día y año que pasa enraiza más a muchos de nuestros compatriotas con su nuevo terruño. Y ello no es un pecado, sino el resultado de un inevitable proceso de adaptación.

Veámoslo al revés. Cuando yo era un adolescente llegó a mi pueblo, Los Teques, un adolescente italiano con su familia. Eran miembros de la gran diáspora europea causada por la segunda guerra Mundial. El y yo nos hicimos amigos para siempre y, hoy en día, 65 años después, ese joven italiano es uno de los más notables y admirados maestros venezolanos. No hay honor o reconocimiento venezolano que no se le haya concedido. Es un gran venezolano. Sembrado en Venezuela. Orgullo de Venezuela. Con hijos y nietos venezolanos.

Yo le deseo a mis compatriotas, dispersos hoy por todo el planeta que, donde quiera que estén, sean buenos ciudadanos, buenos seres humanos, para orgullo del terruño que los vió nacer. Que nunca olviden las enseñanzas recibidas en su juventud, que guarden en la memoria las calles, plazas y mercados de sus lares amados y las caras de quienes protagonizaron su niñez.

Pero que nunca entreguen las banderas de sus sueños y las fortalezas de sus valores y que, por conservarlos, estén dispuestos siempre a los mayores sacrificios.

27 comentarios:

juancarlosgolindano dijo...

Estimado Señor Coronel, leí su artículo y me gustó mucho, quisiera saber si lo puedo publicar en mi blog, obviamente haciendo referencia de su autoría. Muchos en Panamá vivimos una situación similar y la pregunta es diaria, ¿cuántos volverán?¿cuántos se quedarán? Creo que un enfoque como el que usted le da puede servir para reflejar la realidad particular de cada persona.

Puede visitarlo: www.golindano.pro y escribirme a juancarlos@golindano.pro

Saludos y agradecido de antemano.

Gustavo Coronel dijo...

Juan Carlos:
Por supuesto puedes reproducirlo!
Gustavo

traté de enviarte un email pero esta dirección que me das no es válida.

Anónimo dijo...

Que bonito articulo, me siento totalmente identificado

Jose en Texas

Roberto N dijo...

Hola Sr. Coronel!

Gracias por un buen articulo (como siempre!)

Yo, como Ud., vivo afuera, pero se que regresare tarde o temprano. A estas alturas, debo esperar a que nuestras hijas esten encaminadas en sus carreras universitarias, lo cual implica unos 10 años mas o menos.

Cuento los dias para eso, y bien animado porque veo una luz al final del tunel!

Fue un placer conocerlo en las primarias!

Saludos!

Bruni dijo...

Italo Pizzolante?

La verdad es que la Venezuela de la post-guerra fue una esponja de atracción de talentos.

Me encantó el post.

Daniel dijo...

Excelente y melancolico post.

Gracias Gustavo.

Aqui uno que cometio la estupidez de volver en 1997.....

Gustavo Coronel dijo...

Bruni:
Italo Pizzolante? No. Conoci a Italo Pizolante en el Liceo San José, de Los Teques y también forjé con él una amistad que duró toda una vida.
Me refiero en mi escrito a Antonio Pasquali, nacido en Robato, Brecia, llegado a Los Teques y amigo mío desde que éramos adolescentes. Pasquali es un gran venezolano y una figura universal.
Saludos,
Gustavo

Anónimo dijo...

Todos los dias me pregunto si volvere o no. Ya llevo mas de 7 años afuera, y como tu comentas fue una eleccion profesional mas que una necesidad economica. Muy buen articulo. Saludos desde Texas

Anónimo dijo...

La realidad y los puntos de vista de cada persona o familia en relación a la emigración pueden ser tan diversos, el tema es siempre muy duro de tratar en forma objetiva. Provengo de una familia de inmigrantes europeos víctimas y desplazados por la segunda guerra mundial, por ambos lados; aun cuando mi padre y madre se conocieron y se casaron en Venezuela. Ellos hicieron de Venezuela su patria, después de haber vivido el horror de una guerra terrible, injusta, traumatizante. Llegaron con lo puesto, unos valores cívicos, un oficio y grandes ganas de progresar. La Venezuela de la mitad de los 40s se proyectaba como un país que abrigaba un futuro brillante, extraordinario, único, para hacer un país excepcional. Ellos siempre se maravillaban de las oportunidades que ofrece esta tierra de gracia. Con esfuerzo salieron adelante y decidieron naturalizarse y echar raíces (6 hijos, 15 nietos hasta ahora). Nunca mas quisieron volver a Europa, amaban Venezuela y nos lo inculcaron, aquí murieron (así mis abuelos paternos, también inmigrantes). Hoy, para la generación 100% venezolana se impone una gran diatriba entre seguir siendo un inmigrante en otra parte y ´re-comenzar´la vida u honrar la entrega de nuestros padres, abuelos con Venezuela y devolverle la gracia... No tengo juicios en relación a las personas que se van, siempre habrá una razón válida para irse, y a veces me dan ganas y quisiera ser pragmático al respecto, pero no es fácil abandonar este barco con el lastre afectivo y el agradecimiento a este país que uno lleva en la sangre y por el cual todavía hay muchas razones para luchar...

Anónimo dijo...

Felicitaciones por reflejar el pensamiento de los que aun, con un poco de culpa, no aceptamos del todo porqué emigramos de un país que era paraíso de inmigrantes. Entendemos ahora a esa gente que nos llegó cargada de esperanzas para su familia y que nos dejó su comida y su cultura. Nos toca a nosotros enseñar a los que nos reciben, en mi caso los Texanos, a comer arepas, hallacas y cachapas asi como nosotros disfrutamos de la paella y del café al estilo italiano.

Anónimo dijo...

CORONEL TE ESTAS DESPIDIENDO?
NO Y QUE EL COMANDANTE SE VA PRIMERO?
LASTIMA........
JG

Anónimo dijo...

CORONEL TE ESTAS DESPIDIENDO?
NO Y QUE EL COMANDANTE SE VA PRIMERO?
LASTIMA........
JG

Anónimo dijo...

JG,

Como se ve no tienes ningun tipo de clase o modales, eres simplemente un ser acomplejado y atormentado por tu propia mediocridad. El escrito de Coronel es politicamente neutral, si bien es cierto y lo digo yo, que los que se fueron fue por causa del proceso causado por personas que piensan como tu y apoyan al causante del desastre humanitario que es hoy Venezuela. Por que no aprendes a tener un poco de tacto y hablar paja Chavizta cuando se trate de un tema politico?. A cualquier nacion le duele que sus hijos se vayan sea por la razon que sea. Grow up.

MAC

Anónimo dijo...

Gracias Gustavo. Mira, yo creo que volvemos. Una gran cantidad nos encontramos es "mejorando" y "afinando" motores para regresar a ver en qué podemos ayudar cuando el héroe del museo militar sea historia.

JG, eso va a pasar, de todas todas.

Un abrazo Gustavo, y creo que la gente como tú siempre está en Venezuela. Tú con tu civismo y honestidad eres lo que es verdaderamente venezolano. No los corruptos dueños del circo boliburgués (los héroes de JG), que cada día tienen más dinero y más dinero, y el resto de la gente pasando trabajo en Venezuela, peleándose a golpes por un litro de leche. Y la inseguridad desbordada, que afecta a todos, Él incluído, porque dudo que tenga guardaespaldas el payaso que nos tanto nos divierte con sus "comentarios".

Anita DuMont dijo...

La decision de vivir en Venezuela o emigrar es tan dificil, pero mas de la mitad de los jovenes en mi familia viven y trabajan fuera del pais.
Tengo muchisimos amigos venezolanos viviendo en USA, algunos como yo, porque nos casamos con un extranjero, otros por trabajo, pero el 80% piensa regresar algun dia.
Porque somos los venezolanos distintos? Porque siempre tenemos esta inquietud que no nos abandona?
Algun dia yo regresare, mientras tanto pertenezco a un grupo de resistencia en el exterior y seguire luchando por una Venezuela libre, no bajo la tirania de castro/chavez, de nuevo un pais independiente, no una colonia cubana.

Anónimo dijo...

La empresa para la cual trabajo (España) emplea a 12 extracomunitarios, entre los que se encuentran 5 venezolanos. Personal capacitado 4 de ellos licenciados.

Importante señalar, que no se admiten en general y por principio, graduados de universidades "bolivarianas", la experiencia en este sentido fue muy negativa: escasa o nula capacitación en el ejercicio de las funciones para los que serian contratados.

Suena discriminatorio y de hecho lo es, pero curiosamente de los 5 que trabajan, 3 son egresados de universidades privadas y 1 de una pública anterior a la época de Chávez.

LGS

Anónimo dijo...

A CORONEL LO TRATO CON LA MISMA "MEDICINA"QUE EL UTILIZA CON LOS DEMAS.
TODOS UDS SE MIENTEN ENTRE SI,NINGUNO VOLVERA POR QUE EL SUEÑO AMERICANO AUN NO SE LES HA CUMPLIDO.
AH LA RESISTENCIA SE HACE EN EL CAMPO DE BATALLA,NO VIA INTERNET.........CON RAZON LOS LLAMAN MAJUNCHES.

JG

ESTAN JODIDO

Anónimo dijo...

JG:

Que campo de batalla? cuando has hechado un tiro tu? a menos que sea atracando a alguien desarmado. Lo que eres y uds son es un rolitranco de cobardes.

MAC

Anónimo dijo...

Gracias Sr. Coronel. Muy inteligente y razonado su articulo. Como ud. muy bien dice, cada dia que pasa uno fuera de Venezuela, se echan mas raices, los hijos se enraizan y se casan por estas latitudes, y uno normalmente se queda donde estan sus hijos. Otro detalle importante es que, en Venezuela, la mayoria de los empleos especifican una edad limite (usualmente 30 a 35 años de edad), mientras que en los paises mas desarrollados, el unico limite es la capacidad y la experiencia. Un gran abrazo desde Canada.

Anónimo dijo...

JG: se derrumba tu régimen ante tus ojos. Los hombres con los que se rodeo tu heroe del museo militar (revisa por que le dicen asi) le están dejando peor de lo que ya estaba, solo amenazan e insultan, claro, no tan bien como el, y no tan bien como su mentor, pero hacen su esfuerzo. Es comprensible, Diosdado, Jaua, Maduro, Mario Silva y algunos otros, creen que el poder es eterno y van a poder impedir el final, que a fin de cuentas es el final de todos ellos, personas que en un gobierno normal jamas hubiesen pasado de ser lo que eran en el año 1998, porque carecen de mérito, talento y hasta de sentido común. La transición ya comenzó, a todos los déspotas les llega su fin, ha pasado en todos los países del mundo y Venezuela no será la excepción.

Adios JG, Adios.

Anónimo dijo...

... remito el siguiente artículo a mis amigos que comparten mi destino, o porqué se han ido de Venezuela como yo, o que - con tanta paciencia - siguieron mis pasos y cuentos de mi, a veces doloroso, camino de separación.


Mi padre siempre me ha dicho "todo en la vida tiene su razón de ser" así he usado mi mucho tiempo de soledad para refleccionar - "Que es que tengo que entender y aprender a través de mi situación?!"


Hoy, luego de casi cinco años de búsqueda, estoy llegando a las siguientes conclusiones: enfermedad, dolor y sufrimiento no son una calle ciega, son más bien el camino hacia una conciencia mayor:


Si veo a mi alrededor "aquí y allá" parece que cada ser esta llevando su peso, su parte del dolor que estamos sintiendo y compartiendo los seres humanos al alejarnos del "jardín edén" de Adán y Eva.


Sea lo que sea el sufrimiento de cada uno en su manera - nos quiere recordar quienes somos en realidad? ... y que TODOS seres humanos venimos del mismo lugar al cuál regresemos!


Así es el reto llevar nuestra parte del sufrimiento con dignidad y la cabeza arriba y buscar, reconocer y mantener en alto la luz la cuál se encuentra por detrás del sufrimiento - la luz del saber que SOMOS UNO. http://youtu.be/2pfwY2TNehw

Paola Pasquali dijo...

Querido Gustavo, gracias por este bello articulo. No he podido dejar de sentir que has reflejado sentimientos que siento muy propios. Los que cambian de país se llevan en el equipaje un poco de todo: objetos y valores totalmente prescindibles, que van descartando sobre la marcha y un neceser con los valores trasmitidos en casa. Afortunadamente para nosotros, ese tequeño importado nos ha siempre enseñado, junto con mi madre, el amor a la universalidad, la capacidad de adaptación infinita y el disfrute de la vida con intensidad, todos ellos valores que tu mismo has trasmitido a tus hijos y nietos.
Tu escrito es el homenaje mas hermoso a la amistad y a la vida.
Gracias una y mil veces.
Paola Pasquali

Anónimo dijo...

EL COMANDANTE TIENE LOS MERITOS,EL TALENTO Y EL SENTIDO COMO PARA ESTAR 12 AÑOS MAS EN EL PODER...........CON ESTA OPOSICION ESCUALIDA Y MAJUNCHE ESTA MAS QUE ASEGURADO..........ADIOS NO,NOS VEREMOS EL 07-10.2012

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE..PA´LANTE MI COMANDANTE.
JG

Anónimo dijo...

Excelente escrito Sr. Coronel. Me llevo en un correo y lo busque en internet. Nosotros vivimos en Canada y nos sentimos muy identificados al igual que muchos que salimos de nuestra Venezuela. Ha escrito lo que cada venezolano que esta fuera de su pais siente. Es asi de cierto lo que usted dice, aqui estamos con nuetros principios, educacion, etc. luchando por alcanzar nuestros suenos, pero a la vez luchando por que nuestra Venezuela sea la Venezuela de antes. Miles de abrazos.

Anónimo dijo...

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Thomas Boer dijo...

Excelentísimo señor don Gustavo Coronel. Desde estos lares, allende a nuestro terruño y en dónde una vez dije, aquí nació el séptimo profeta, le agradecemos muchísimo el habernos liberado de ese cargo de consciencia de vivir en el nuevo terruño, mientras nuestros seres queridos en Venezuela sufren el embate de la desesperación de no tener la misma oportunidad que tenemos ahora, de vivir como nos lo merecemos. Saludos desde Zürich Suiza

Thomas Boer

Anónimo dijo...

Buenas noches yo particularmente me quiero ir porque lamentablemente no aguanto la situación que me rodea, me da dolor ver como la gente bota la basura donde quiere cruza donde quiere y los motorizados ruedan donde quieren ademas de esta política que nunca ha servido. De momento me voy a Irlanda a hacer un curso de ingles y si se me presenta la oportunidad de quedarme trabajando y naturalizarme bendita sea esa oportunidad, pero me gustaría formar o integrarme en un grupo de ayuda mutua de venezolanos y establecer contacto no se si eso sea posible la verdad que opina usted me gustaría que me diera su opinión al respecto.