lunes, 25 de noviembre de 2019

Cinco Aseveraciones y un Plan de Acción....


CINCO ASEVERACIONES Y UN PLAN DE ACCIÓN PARA CREAR UN PAÍS DE BUENOS CIUDADANOS ACTIVOS
               ASPECTOS ÉTICOS DE LA TRAGEDIA VENEZOLANA, PARTE III
Por los últimos 20 años vengo haciendo un llamado a quienes quieran escuchar (no son muchos) sobre lo indispensable que es para cualquiera sociedad poseer una masa crítica de buenos ciudadanos activos,  lo que llamo en mi anterior entrega en este blog: Reservas Probadas Ciudadanas. He escrito un documento sobre este tema bajo el título de FABRICA DE CIUDADANOS, el cual transcribo al final de esta tercera entrega sobre este tema, ya que esboza el Plan de Acción que propongo a la consideración de nuestro liderazgo político. Previamente, a fin de explicar la situación actual del país en relación a su calidad ciudadana, hago cinco aseveraciones.
PRIMERA ASEVERACIÓN: NO HAY SOCIEDAD QUE PUEDA PROGRESAR SI NO POSEE UNA MASA CRÍTICA DE BUENOS CIUDADANOS ACTIVOS.
Decía en mi anterior entrega que Venezuela apenas posee un 25% de buenos ciudadanos activos. Este es un estimado muy tentativo y no pretende ser exacto, pero lo que es innegable es que el porcentaje de buenos ciudadanos activos en nuestro país, es decir, lo que he llamado Reservas Probadas Ciudadanas, es dramáticamente inferior al mínimo que una sociedad debe tener para aspirar a salir del atraso, hacia el progreso. No hay reservas petroleras, no hay oro, no hay coltán, no hay riqueza material que pueda lograr la transformación de Venezuela en una sociedad civilizada y progresista, si no resolvemos el problema esencial de nuestro pobre inventario de buenos ciudadanos activos. 
SEGUNDA ASEVERACIÓN: CON CONTADAS EXCEPCIONES NUESTRO LIDERAZGO POLÍTICO Y SOCIAL NO  HA PENSADO NI ESTÁ PENSANDO EN LA BUENA CIUDADANÍA ACTIVA COMO FACTOR CRÍTICO DE SOLUCIÓN PARA NUESTROS PROBLEMAS
No he oído en boca de ningún líder político venezolano de los últimos 30 años una expresión clara de apoyo de una política de estado  que establezca un programa perseverante, sostenido, a largo plazo de educación ciudadana. No conozco ningún programa de gobierno que haya propuesto, mucho menos ejecutado, un programa nacional de educación ciudadana de suficiente aliento y duración para cambiar la fisonomía de la sociedad venezolana. Desde Betancourt, quizás Gallegos, no recuerdo a ningún presidente de nuestro país hacer una mención expresa de este tema como de esencial importancia para el éxito o el fracaso de nuestra Nación.  El desastre venezolano está a la vista y es de una magnitud incalculable, a pesar de poseer inmensas riquezas minerales. Todo lo contrario, la existencia de esa riqueza mineral ha servido para adormecer la voluntad de los venezolanos para mejorar como sociedad, ha promovido la flojera nacional, ha tendido  la horrible cama en la cual la sociedad venezolana se ha acostado con el fracaso.
TERCERA ASEVERACION: NO PENSAR EN ESTA TAREA FUNDAMENTAL Y NO ACTUAR PARA RESOLVERLA ES  GRAN DEUDA QUE EL LIDERAZGO POLITICO TIENE CON VENEZUELA.
He vivido en una Venezuela que tuvo sus grandes y esperanzadores momentos pero la cual entró en una espiral de mediocridad después de las presidencias de Betancourt, Caldera I y Leoni, espiral que se incrementó durante las presidencias de Herrera y Lusinchi, ahogó los intentos de rectificación de Pérez en su segunda presidencia y  llegó al colapso total bajo Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Hoy  la gente que ostenta el poder político no le dedica ni un segundo al tema  de la buena ciudadanía, ya que la existencia de esta condición en la sociedad venezolana representa –exactamente – lo opuesto a lo que ellos han promovido. La sociedad venezolana ha tocado fondo y está dominada por una fuerte tendencia a la anomía, el caos. Nunca antes hemos tenido más habitantes condenados a vivir en estado dependiente de la limosna del régimen, el cual demanda como pago lealtad política. La sociedad venezolana es rehén de una pandilla criminal y debe ser objeto de una gran cruzada de liberación, la cual ya se hubiera efectuado de haber existido en el país una masa crítica de buenos ciudadanos activos. Como ello no es cierto, esta liberación se ha visto demorada en el tiempo, por lo cual el país ha llegado a la ruina física y espiritual.   
CUARTA ASEVERACIÓN: NADA POSITIVO PODRÁ SUCEDER EN VENEZUELA MIENTRAS LA IGNORANCIA Y LA CORRUPCIÓN PERMANEZCAN EN EL PODER
La solución a la tragedia política, social y económica de Venezuela solo podrá comenzar a materializarse una vez que el régimen corrupto e inepto que predomina hoy en Venezuela sea expulsado del poder. Nuestra tesis central de una sociedad de reservas probadas ciudadanas solo puede concretarse en un escenario político y social de libertad y democracia, donde el resentimiento y el complejo de inferioridad no sean las actitudes predominantes del liderazgo político. Por ello, cualquiera transacción, cualquiera entrega que signifique compartir el poder con un liderazgo basado en la lucha de clases y en la estrategia de mantener a los habitantes en la ignorancia y la sumisión  demorará o cancelará cualquier esfuerzo destinado a crear buenos ciudadanos activos para una nueva sociedad venezolana.
QUINTA ASEVERACIÓN: UNA DE LAS PRIMERAS TAREAS A SER INICIADAS EN VENEZUELA POR UN NUEVO GOBIERNO LIBRE Y DEMOCRÁTICO DEBERÁ  SER LA CREACIÓN DE UN PROGRAMA DE EDUCACIÓN CIUDADANA DE LARGO PLAZO, INDEPENDIENTE DE LOS CICLOS POLÍTICOS, EL CUAL GENERE UNA MASA CRÍTICA DE BUENOS CIUDADANOS ACTIVOS EN EL TÉRMINO DE UNA A DOS GENERACIONES.
La razón por la cual esto aún no se ha reconocido como una urgente política de estado  y llevado a cabo de manera sistemática y permanente  es de una trágica sencillez. Simplemente, no da dividendos políticos. El falso sentido de grandeza de nuestros líderes los ha llevado a promover grandes realizaciones materiales o políticas, con las cuales  han pretendido convertirse en líderes de trascendencia internacional. Este ha sido el caso de los programas de industrialización masiva, las nacionalizaciones por razones ideológicas más que de reales beneficios para el país, los regalos con actitudes de tíos ricos a otros países, con la   finalidad de sentirnos mesiánicos, tratando de crear una imagen de superioridad sobre el resto de las comunidades de la región, toda una gama de actuaciones costosas y pretenciosas  que han descuidado los deberes fundamentales de  mantenimiento del propio hogar y nos han ganado la antipatía de mucha de la región.  Esta enfermedad de la arrogancia democrática a lo CAP y patanería caudillista a lo Chávez nos ha llevado a la ruina actual, en nombre de conceptos mal entendidos de nacionalismo, soberanía, segunda independencia, mundo multipolar, anti-imperialismo, anti-colonialismo, lucha de clases, gerencia obrera, toda una larga lista de despropósitos.
Hoy se acabó la farsa. No hay espejo que no nos pinte el espectáculo de una sociedad en estado de anomía, de unas instituciones prostituidas, de unas fuerzas armadas podridas hasta la raíz, con cuatro y medio millones de compatriotas en huida de esta inmensa pesadilla.
Es hora, no hay más demora, de reconstruir esta sociedad hoy en ruinas, rehacerla desde sus cimientos. No podremos hacerlo con  discursos necios de auto-bombo, de pretensiones de superioridad que no han existido nunca, de creernos los más bellos, de hablar de nuestros ríos como los más caudalosos, nuestras montañas las más altas, nuestro hielo el más frio.
Basta ya, en el nombre de la sensatez, de la racionalidad. Comencemos a hablar en nombre de la verdadera grandeza, la cual consiste en saber y apreciarnos en nuestro justo valor, en nuestro verdadero tamaño.
En base a estas consideraciones presento:   UN PLAN DE ACCIÓN PARA FABRICAR CIUDADANOS, ORIENTADO A TRANSFORMAR LA SOCIEDAD VENEZOLANA EN UNA MAYORÍA DE BUENOS CIUDADANOS ACTIVOS EN UN PERÍODO DE UNA A DOS GENERACIONES,  MINIMIZANDO  EL PESADO FARDO DE IGNORANCIA, FATALISMO Y DEPENDENCIA EXCESIVA QUE LA SOCIEDAD VENEZOLANA DE HOY DEBE ARRASTRAR.

                             FABRICA DE CIUDADANOS

El proyecto que presentamos en este documento está orientado a la creación de una sociedad de buenos ciudadanos activos, quienes no solo no hacen daño sino que hacen lo necesariamente bueno. Esta estrategia parecería obvia y nadie se opone a ella pero el liderazgo político venezolano no la ha utilizado porque requiere tiempo y perseverancia. Si se lograra implantar en Venezuela con el rango de política de estado, ello representaría –probablemente – el arma más eficaz en contra de la mediocridad, el letargo y la corrupción que azota a nuestro país.
I.               Origen
En 1990 se fundó en Venezuela la organización no gubernamental llamada “Agrupación Pro Calidad de Vida”, de la cual fui presidente y la cual tuvo una vida de unos diez años, período en el cual llevó a cabo varios programas de mejoramiento social basados en el concepto de calidad de vida. Entre esos programas estuvo el de Educación Ciudadana, el cual se llevó a cabo en escuelas de Caracas y otras ciudades de país, así como en otros países de la región, como  Panamá y Paraguay. Este programa llegó a involucrar unos 15000 niños y más de un centenar de maestros voluntarios, entrenados por nosotros, usualmente estudiantes universitarios. Fue forzosamente interrumpido por la llegada de Hugo Chávez al poder pero  - a pesar de su brevedad -  logró hacer un significativo impacto en la conducta de los niños involucrados y atrajo el interés y apoyo de sus padres.  Nos dejó la condición de que es posible realizarlo a nivel de país y que podrá transformar la sociedad venezolana en una mayoría de compatriotas decididos a vivir civilizadamente y en base a sus esfuerzos, sin se carga muerta para el resto de la sociedad. .

II.            Cuál es su Razón de Ser
A pesar de sus pasadas bonanzas económicas derivadas del petróleo Venezuela no ha logrado crear y mantener una alta calidad de vida, entendida como el bienestar espiritual, físico y social de sus habitantes. La educación ha sido el punto más débil del quehacer nacional y, sin un buen nivel educativo, el país no ha logrado incrementos importantes en la generación colectiva de riqueza, en el buen uso de sus recursos y en el incremento de su bienestar social.
¿Cuál es el ingrediente “mágico” que ha faltado a los venezolanos para superar su condición crónica de pobreza y atraso? Ciertamente no ha sido carencia de ingresos financieros ya que, por el contrario, el país ha recibido niveles de ingresos de ese tipo muy superiores a los de países de la región que han llegado a tener altos niveles de calidad de vida. Si tuviéramos que identificar la carencia de un solo ingrediente requerido para lograr el progreso, tal ingrediente sería la transformación del venezolano de ser simple habitante a ser un buen ciudadano activo, miembro integral de la sociedad de la cual forma parte, en pleno ejercicio de sus derechos y deberes cívicos. La mayoría de la población venezolana no actúa a nivel ciudadano, con plena participación en el progreso de la sociedad, sino como integrantes pasivos de esa sociedad, como seres excesivamente dependientes de un estado tradicionalmente paternalista. El estado mismo ha promovido entre sus habitantes  creencias y expectativas de su papel como proveedor de todo lo necesario, frecuentemente exigiendo como contraprestación lealtades de naturaleza política tribal.  
Esta actitud colectiva  ha llevado a Venezuela a comportarse  históricamente muy por debajo de su potencial, a pesar de poseer un país favorecido con abundantes recursos naturales.
A fin de contribuir a la realización plena de las  expectativas venezolanas de ser una nación socialmente desarrollada hemos elaborado esta propuesta de  una Fábrica de Ciudadanos, la cual permitirá importantes y favorables cambios actitudinales en la población venezolana y nos llevarán a crear una masa crítica ciudadana en el país en el término de una a dos generaciones.  
                                                            
III.         ¿Si la necesidad de fabricar ciudadanos es evidente, por qué no se ha llevado a cabo?

La necesidad de crear un país con una mayoría de buenos ciudadanos activos parecería una perogrullada. ¿Por qué no se ha llevado a cabo?
La respuesta es trágicamente simple: porque el resultado tomaría mucho más  tiempo de lo que el liderazgo político generalmente considera utilizable para sus fines. En efecto, la medida de tiempo usual para un proyecto político es de seis años, la duración de un ciclo de gobierno. De allí que cada nuevo gobernante traiga consigo su visión particular del país que desea, casi siempre con abandono de todo la precedente. En Venezuela los presidentes del siglo XX estructuraron programas denominados como  La Gran Venezuela, El Gran Viraje, El Pacto Social y La Reestructuración del Estado, El Cambio Va, cada uno de ellos orientado a darle un vuelco a la situación del  país en el breve término de un mandato de seis años.
Pero eso no funciona. La tarea fundamental de fabricar ciudadanos tomará entre una y dos generaciones para que el país sienta su pleno impacto en la conducta y en la actitud ciudadana de sus pobladores. Para que el liderazgo político asuma el compromiso de iniciar y mantener en el tiempo un proyecto de esta naturaleza deberá ejercer su poder político con grandeza y visión de largo plazo. 

IV.          ¿Puede lograrse esta transformación?   

 La educación ciudadana ha sido definida por algunos soñadores como una utopía necesaria pero,  si existe perseverancia y claridad de propósitos, lograr el resultado deseado dista mucho de ser utópico. En los países escandinavos, en algunos países asiáticos, ciertamente en Canadá y los Estados Unidos de Norteamérica, en Australia, Nueva Zelanda y en algunos países de nuestra región latinoamericana como Chile y Costa Rica, existen buenos ejemplos parciales, algunos aún imerfectos, de este tipo de sociedades, donde la mayoría de los habitantes representan un factor contributivo importante al desarrollo de su comunidad y no un peso muerto. En su libro “La Democracia en América”, Alexander De Tocqueville dio una explicación sobre la razón del éxito colectivo que exhibía la sociedad que visitaba y concluyó que la clave de ese éxito  no radicaba  en sus leyes ni sus regulaciones sino en las costumbres y los valores de sus gentes, lo que él llamó “los hábitos del corazón”. De Tocqueville habló de actitudes ciudadanas de particular importancia: sentido común, moderación, sabiduría, humildad, autenticidad y diversidad, cuyo ejercicio explicaba mucho del progreso social estadounidense. Según De Tocqueville la clave de ese progreso no estaba tanto en sus leyes o constituciones sino en  las actitudes predominantes en sus habitantes Y es allí donde se centra nuestra propuesta. Se requiere en Venezuela el establecimiento de un progresivo y perseverante proceso de modificación actitudinal, el cual permita la conversión de sus habitantes en buenos ciudadanos, tan  conscientes de sus deberes como de sus derechos. Solamente un buen ciudadano puede ser un agente efectivo de progreso.

V.             Estrategias para la implantación de una Fábrica de Ciudadanos

·       Un Compromiso Nacional
El punto de partida para la implantación de un proyecto de esta naturaleza es el compromiso del liderazgo nacional, en particular el liderazgo político, pero también el liderazgo de la Sociedad Civil, el conglomerado de instituciones sociales, no gubernamentales, que constituyen una buena porción de la Nación. Ese compromiso es necesario porque el proyecto deberá continuar en vigencia durante etapas de diferentes signos gubernamentales. El Plan estadounidense para enviar un hombre a la Luna y traerlo sano y salvo de regreso a la Tierra, el llamado Programa Espacial, fue concebido durante la presidencia de Kennedy pero su desarrollo fue  llevado a cabo durante las presidencias de Johnson, Nixon, Ford y Carter. Fabricar ciudadanos no requiere la sofisticada tecnología que requirió el llevar un hombre a la Luna y traerlo sano y salvo de regreso, pero ciertamente requerirá el compromiso de sucesivos gobiernos.
·       El Plan deberá tener el rango de Política de Estado
Por lo arriba expuesto la formulación y ejecución permanente del plan  deberá tener el rango de política de estado, no podrá ser una política particular de un gobierno, la cual pueda ser revertida por un gobierno posterior. Se trataría de un contrato social permanente entre el estado y la nación, en base al cual el liderazgo apoyaría la necesidad de su permanencia en el tiempo.
·       El Plan debe ser formulado en base al estudio y posible adopción de las técnicas educativas más exitosas conocidas, por lo cual deberá ser el producto de un grupo de trabajo de la más alta calidad
·       La implantación de Plan y su ejecución en el tiempo debería ser supervisado y evaluado regularmente por un Consejo de Educación Ciudadana, el cual esté integrado por expertos en la materia y por ciudadanos miembros de la Sociedad Civil venezolana

VI.          Características esenciales del Plan
El Plan debería tener características de la siguiente naturaleza, sin que lo expuesto aquí tenga un carácter exhaustivo:
·       Permanente en el tiempo
·       De carácter obligatorio en todas las instituciones educativas, públicas y privadas del país, en todos los niveles de educación primaria y secundaria.
·       Aplicado a todos los estudiantes venezolanos de esos niveles, es decir, cubriendo las edades desde, aproximadamente los seis año hasta aproximadamente los 18 años, cuando el estudiante ingresa a la universidad o decide ingresar al mercado de trabajo
·       Ejecutado por un núcleo de maestros profesionales reforzados por un grupo de entrenadores voluntarios debidamente entrenados para tal fin, cuyas filas provendrían, preferentemente, del nivel universitario. Ello tendría la doble ventaja de establecer diálogos sobre el tema ciudadano entre niños y jóvenes, minimizando la brecha generacional que podría influir sobre la eficiencia del programa. Esta tarea daría a la juventud universitaria la oportunidad de hacer labor social voluntaria, factor que es característico de las sociedades desarrolladas
·       Debería estructurarse un período inicial de preparación de los recursos humanos a ser utilizados en el Plan, el cual tomaría uno a dos años y podría ser llevado a cabo por expertos tanto venezolanos como de países donde el sistema de educación en valores esté bien desarrollado. El apoyo de otros países será esencial. 

VII.        Contenido del Plan
  El contenido del Plan de Educación Ciudadana deberá ser elaborado por gente de la más alta experticia y experiencia en el campo educativo de los valores. En este campo no es deseable la improvisación. En nuestro programa arriba mencionado, el cual fue de modesta dimensión, contamos con la participación de educadores expertos, ciudadanos idealistas, llenos de entusiasmo, sin remuneración alguna que no fuese el reconocimiento de los niños y los padres. Estoy seguro de que estos hombres y mujeres aún están dispuestos a colaborar en esta bella tarea, así como otros muchos que están deseosos de ayudarnos.   
·       Deberá hacerse una cuidadosa selección de los valores y las actitudes que serán objeto de enseñanza. Existen valores y actitudes de rango universal cuya enseñanza repetitiva y sistemática lograrán   convertirlos en una segunda naturaleza para el estudiante. Ejemplos: la auto-estima; la tolerancia; el respeto por el derecho ajeno y por la vida humana; la amistad; la toma de iniciativas ciudadanas; el liderazgo; el altruismo; la compasión; el uso eficiente del tiempo; el uso racional del dinero; la necesidad de tener un plan de vida; la vida en democracia; derechos y deberes ciudadanos.
·       Las técnicas de enseñanza deberán ser adoptadas en base a los mejores ejemplos existentes. Soy un buen creyente en el diálogo como instrumento eficiente de enseñanza y como alternativa a la enseñanza unidireccional, aunque es indudable que cada técnica educativa tiene su importancia. 

VIII.     Evaluación y resultados esperados
Un plan de esta naturaleza deberá ser evaluado con regularidad,  en el tiempo. No sería posible medir su eficiencia a corto plazo. Estimo que una primera evaluación general podría hacerse al cabo de unos dos a tres años de plena implantación del programa. Por supuesto, será necesario una continua supervisión/monitoreo del Plan, lo cual formará la base de la evaluación general periódica. Es fácil imaginar que un niño que comienza el plan a los seis años ya habrá internalizado mucha de la enseñanza ciudadana cuando llega a los ocho años y mucho más cuando llega a sus  diez o doce años de edad. Con la llegada a la adolescencia se esperaría que el joven haya adoptado  valores y actitudes ciudadanas fundamentales casi como una segunda piel, una segunda naturaleza. Ese sería el resultado esperado del Plan. Todavía, en ese momento, el joven tendría seis años más de contacto con el plan, con sus interlocutores y estaría listo para convertirse – en el umbral de su entrada a la universidad o al mercado de trabajo-  en futuro entrenador de sus compatriotas más jóvenes. En ese momento se establecería un circulo virtuoso en el cual el niño, como decía el poeta Woodsworth – llega a ser padre del hombre. Entonces:
·       Veríamos un “milagro”, que no sería tal sino el resultado de un esfuerzo sistemático, de la conversión de la relación patrón-cliente históricamente predominante en el petro-estado venezolano, en un digno contrato de ayuda mutua y voluntaria entre los mismos venezolanos para generar más y mejores buenos ciudadanos
·        Estaríamos asistiendo a la creación de ciudadanos convencidos de que su futuro está en sus propias manos y no en las de las manos de un Estado benefactor, o de un líder mesiánico o del producto inevitable del destino. 

IX.          Alianzas posibles y financiamiento

Un Proyecto/Plan de magnitud nacional y de duración permanente requiere de toda la ayuda internacional que pueda obtenerse. En la coyuntura actual venezolana, en la cual la Nación se encuentra, esperamos, en el umbral de una alborada de democracia y libertad, se abren amplios caminos de colaboración con un mundo desarrollado y deseoso de ayudar. El mundo exterior está dando muestras de un inmenso deseo de colaboración con un país que ha sufrido demasiado a manos de una pandilla criminal. Este proyecto tiene varias características que lo hacen particularmente atractivo para ser coordinado y patrocinado por la OEA, asistida financieramente por el Banco Interamericano de Desarrollo y/o los grandes países de la región, Estados Unidos y Canadá, así como por la Unión Europea:
·       No requiere grandes inversiones en “hardware”
·       Ayudaría a un país, Venezuela, a incorporarse plenamente al concierto de las naciones desarrolladas
·       La naturaleza misma del proyecto lo hace capaz de ejecución sin grandes cargas burocráticas.
·       En el campo de las relaciones internacionales este es un proyecto que tiene estrecha relación con lo que Joseph Nye (Harvard) ha definido como “soft power”, el poder blando, de naturaleza cultural y educativa, lo cual lo hace particularmente atractivo para los grandes países desarrollados, creando significativa buena voluntad entre los países que deseen ayudarnos y nuestro país
·       El financiamiento de este proyecto no requeriría sumas extraordinarias, fuera del presupuesto normal del país, reforzado por donaciones puntuales de países amigos.
     
X.             Una Utopía necesaria y realizable
¿Será posible tener una Venezuela en este siglo XXI dotada de una masa crítica de buenos ciudadanos activos? No tengo dudas. Todo lo que se requiere para comenzar a andar en esa dirección es un grupo de venezolanos que haga suyo el proyecto, que lo mejore, que lo empuje.  Yo los acompañaré hasta que se me acabe la gasolina.  







3 comentarios:

Anónimo dijo...

Para ppder llevar a cabo este ambicioso e imprescindible plan hay que acabat con el castro-chavismo y con el colaboracionismo. Y esto no se ve. Todo lo contrario, en el caso del primero, intenta llevar a cabo el malvado plan de siempre y se observa en lo que sucede ahora mismo por toda Latinoamérica.
En todo caso, muchas gracias por su visión y ña misión propuesta.

Gustavo Coronel dijo...

Asi es. Ese es el sine qua non. Con chavismo no hay sino ignorancia, miseria, odio de clases, ruina física y espiritual. Los venezolanos tendreos que decidir que clase de país queremos. Y es uno o el otro, es absurdo pensar en una mezcla de metano con chanel #5.

Fabián dijo...

Señor, yo sé que usted no me quiere creer y lo más seguro es que no lo haga pero, créame, la raza y el código genético son algo demasiado pesado como para que usted lo arregle con herramientas mediocres como la educación. Le juro por Dios que por más que eduque a los mestizos y a los negros jamás vamos a ser un país decoroso. Usted nombra a paises como Japón y Noruega... paises que Hitler dijo son de raza superior, en cambio él condenó a los países de Sudamérica y dijo que eran atrasados por culpa de la pésima calidad racial de sus poblaciones, y África... Si los venezolanos fuesen de raza nórdica, o japoneses, seríamos potencia mundial. Si Europa se sigue llenando de moros y mestizos -como ahora mismo está sucediendo- pronto será un continente muerto, asqueroso y culturalmente inferior. Se lo digo: la Naturaleza pone límites, Venezuela podrá mejorar, pero mediocremente y jamás al nivel de los Europeos o los asiaticos. El coeficiente intelectual medio es de 83, el de Japón es 107, el venezolano odia leer, estudiar y tiene mal carácter, eso es genético, no meramente cultural.

Le pido no se haga ilusiones, claro que hay que actuar y combatir el atraso y la incultura, pero NO haciendose ilusiones, dejando claro que nunca vamos a ser superiores ni iguales a los blancos. Actuar SÍ, hacerse ilusiones NO. Animo...