CINCUENTA AÑOS DE TRABAJO
DOCE EXPERIENCIAS
APORTES PARA LA PEQUEÑA
HISTORIA DE LA CLASE MEDIA VENEZOLANA
PARTE II
Shell de Venezuela -CVP
-PDVSA- Maraven - Meneven -Harvard – BID - PROCALIDAD DE VIDA -
Arthur D Little – Grupo de Proyectos de Ingenieria - CVG - Gobernacion de
Carabobo – Puerto de Puerto Cabello- Hotel Dunes.
En la primera parte de estos apuntes, ver: https://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2026/07/cincuenta-anos-de-trabajo-doce.html , narré mis experiencias hasta el final de mi estadía
en el Banco Interamericano de Desarrollo, en 1989. Regresé a Venezuela con el
deseo de hacer algo por el país, entusiasmado por la segunda llegada de Carlos Andrés
Pérez a la presidencia del país, acompañado de un gabinete de calidad
excepcional. CAP venia dispuesto a rectificar sus errores de la primera
presidencia y hacer un gobierno sensato, sin relumbrones, de corte tecnocrático
más que político.
PROCALIDAD DE VIDA, 1990-2000. Al llegar a
Venezuela fui llamado por el presidente Pérez a su despacho de Miraflores y me preguntó
que deseaba hacer por Venezuela y le dije (quizás de manera un tanto pomposa)
que venía dispuesto a encargarme de la peor empresa del estado, a fin de tratar
de enderezarla. En la conversación surgió el nombre del IVSS, el instituto de
los Seguros Sociales, como el organismo seleccionado por ambos como el de mayor
necesidad de cambio. Al día siguiente Lossada Rondon, de El Universal, publicó
en primera página que yo había sido nombrado presidente del IVSS, noticia que aterrorizó
a mi esposa ya que me condenaría a comerme mis ahorros, puesto que la remuneración
del presidente del IVSS era algo así como Bs 45000 al mes. La renta del
apartamento que habíamos alquilado en Caracas era cercana a ese monto.
¿Y, con que
vamos a comer?, preguntó mi esposa?
Recibí una invitación a almorzar de Lewis Pérez,
dirigente de AD, quien me dijo que yo tendría total independencia para
seleccionar mis colaboradores. Me dijo: “Le enviaremos tres candidatos para
cada posición., Si no les gusta ninguno de ellos, le enviamos otra terna, hasta
que alguien sea de su agrado”. Eso es lo que el definía como mi
“independencia”. Una tarde, en la playa de Camurí, se me acercó Octavio Lepage
y me dijo: “Mire, Gustavo. Usted no será nombrado presidente del IVSS. Los
sindicatos lo han vetado y lo acusan de ser enemigo del gobierno. Y el presidente
no quiere una confrontación con ellos”.
Debido a este fracasado intento de colaboración decidí
irme por otro camino, crear lo que yo pensaba se necesitaba en el país, una organización
no gubernamental para promover la calidad de vida de los venezolanos. Con un
grupo de unos 20 amigos fundé la organización Pro-Calidad de Vida y comenzamos
a reclutar algunos jóvenes voluntarios para llevar a cabo nuestras tareas de desarrollo
en el terreno. En mi libro: UNA MEMORIA CIUDADANA, Amazon, páginas 25 a 32,
hablo de esta organización en más detalle. Estuvo activa diez años, fui su
presidente y novio de la madrina durante ese tiempo y llevamos a cabo tres
proyectos principales: (1), EDUCACION EN VALORES, para niños de primaria en las
escuelas públicas, en el cual llegamos a cubrir unos 15000 niños y formar
entrenadores voluntaries, reclutados de las universidades venezolanas. El
programa terminó con la llegada de Hugo Chávez al poder, cerrando nuestro
acceso a las escuelas públicas; (2), COMBATE DE LA CORRUPCION, para lo cual elaboré
un taller llamado ESTRATEGIAS PARA EL CONTROL DE LA CORRUPCION, el cual di
alrededor de 250 veces, cubriendo unas 12500 personas en Venezuela, Panamá, Ecuador,
México, Paraguay y Bolivia, invitado por organizaciones similares de esos países.
Formamos unos 200 entrenadores para multiplicar el taller. Este esfuerzo terminó
con mi salida de Venezuela, al llegar Chávez al poder. (3). “PROMOCION DEL LIDERAZGO EN LAS PEQUENAS
POBLACIONES DE VENEZUELA”, en el cual llevamos a cabo una labor en tres pequeñas
poblaciones de Falcon y Carabobo, a fin de diagnosticar sus problemas y de promover
la creación de un liderazgo surgido del seno de esas poblaciones que fuera
capaz de resolverlos. Estos esfuerzos de PROCALIDAD DE VIDA duraron diez años y
fueron llevados a cabo por un pequeño grupo de colaboradores, ya que nunca
pudimos lograr mucho apoyo de la clase media y alta venezolana. El mayor apoyo recibido
fue de miembros de la clase trabajadora venezolana, en el seno de la cual
advertimos grandes deseos de superación. De esta bella experiencia derive la impresión
(no respaldada por datos estadísticos) que el interés del venezolano por la mejoría
de la comunidad disminuye a medida que su estatus social aumenta. En las clases
más modestas vi mucho más entusiasmo por la labor comunitaria que entre mis
pares de la clase media- media y media alta. Esta es una hipótesis de trabajo
que no he podido validar con información estadísticamente v’alida.
ARTHUR D LITTLE. En paralelo a mis tareas en
PROCALIDAD DE VIDA logré una posición como consultor en Arthur D. Little, organización
de buen prestigio internacional, la cual manejaba en Venezuela mi gran
protector Pedro Pick junto con George Kastner, profesor del IESA. Esta fue una experiencia
breve pero también miy importante para mí, realmente fascinante. Siendo un poco
irreverente se me ocurre que ser un consultor de empresas internacionales confiere
a la persona una aureola muy potente, una imagen de gran gurú. Ello se debe, en
parte, a la tasa diaria que cobran, ya que alguien tan costoso tiene que ser
muy bueno. Lo que uno dice viene respaldado por la marca. No es lo mismo
que la empresa oiga recomendaciones de Gustavo Coronel que las oiga de Arthur
D. Little o Accenture o Mc Kinsey, aunque quien las haga sea…. Gustavo Coronel.
En realidad, es justo agregar que Gustavo Coronel está respaldado por la organización,
la cual refina y supervisa el producto final. En todo caso, ser consultor
significa con frecuencia decirle a una organización lo que sus propios gerentes
ya saben, pero no le pueden vender a la organización, a menos que venga como recomendación
de un gurú. Podrán decir que la empresa xxxxx nos ha recomendado tal y cual
cosa, no simplemente lo que ellos creen que debe hacerse. Mientras más
prestigiosa la empresa, más impresionante ante los ojos de la organización. Como
consultor en el campo de la planificación corporativa recuerdo haber hecho
trabajos para la Electricidad de Caracas, para la CVG (SIDOR y EDELCA) y para Petroecuador.
GRUPO VENEZOLANO DE PROYECTOS DE INGENIERIA. Estando
en Arthur D. Little recibí una llamada de una importante empresa de ingeniería
venezolana para encargarme de un Grupo de la empresa para entrar en nuevos
negocios. En Venezuela casi todas estas empresas tienen el fuerte sello
personal de sus lideres, generalmente sus fundadores, quienes conservan la
mayor participación accionaria y manejan la empresa en base a su instinto
empresarial y a sus preferencias. Son empresas muy meritorias que han tenido
que competir en la escena venezolana, muy tendiente a preferir empresas
internacionales, dejando a la empresa local la construcción de “la casa del
perro”. Durante mi estadía allí hice grandes y duraderos amigos, pero, de
manera predecible, choqué con el dueño de la empresa, ya que mis intentos de
formar una corporación requerían diluir su poder de intervención en la empresa,
lo cual él no estaba dispuesto a hacer, en base a que” en mi empresa se hace lo
que yo quiero, como yo quiero”. Tuve que salir, pero con la satisfacción de haber
contribuido a que la empresa se asociara a nivel accionario con un gigante
internacional, lo cual creo que le generó muchos beneficios.
CVG. 1994-1995. Mientras tanto, siempre persiguiendo objetivos
de mejoramiento comunitario, decidí, con la resignada aprobación de mi noble
esposa_ que debíamos irnos a vivir al campo, a fin de probar que un campesino
venezolano no tenía por qué ser un ser miserable, desprovisto de todo. Al
sembrarme en un lugar rural elevaría, pensaba yo, el nivel de vida de ese rincón.
O, al menos, esa era la intención. Hicimos una casa en Sabana del Medio, a unos
25 kilómetros de Valencia, sembramos 600 matas de árboles frutales y me dediqué
a vivir como un campesino, pero con actitudes de ciudadano, plenamente
incorporado a la vida de la región. Inevitablemente, fui elegido presidente de
la Asociación de Parceleros. Allí estaba, sembrando piñas, cuando me llamó
Alfredo Gruber, a quien acababan de nombrar presidente de la CVG (Caldera) y me
dijo: “Te necesito, Gustavo”. Y yo, decidido a sembrar piñas, pero siempre
listo para nuevas aventuras, le respondí que a lo sumo podía ir a la oficina de
la CVG en Caracas dos veces a la semana, a fin de ayudarlo. Me encontré con un monstruo
de múltiples cabezas, un fascinante producto de unos grandes soñadores caído en
manos de gente menos pura. Poco a poco, mi porcentaje de dedicación de tiempo cambió
de 75% para las pinas a 75% para el aluminio, la electricidad y la recolección de
basuras en Puerto Ordaz. Gruber me pidi’ que los acompañase a tiempo completo
como director general, segundo a bordo, ratificando mi destino en la vida de
ser siempre el segundo a bordo (se pueden hacer cosas maravillosas como segundo
a bordo, libre de la presión de estar siempre en el escenario). Estuve en CVG hasta que sacaron malamente a
Gruber de la presidencia y yo me fui en solidaridad con él, no antes de ser por
semanas encargado de la presidencia.
Mi experiencia fue inolvidable, Guayana siempre se quedará
en mi recuerdo como un sitio de mágica naturaleza, pero habitado por pigmeos
pegados a la teta de la CVG, sobre la cual pretenden tener propiedad exclusiva,
sin darse cuenta de que ella fue creada para suministrar recursos a la nación y
no para ser parasita de la nación. Cuando llegué a Guayana a tomar mi cargo, el
periodista de El Universal me preguntó: “por qué usted ha sido nombrado
director general de CVG si no es de Guayana”? Y le respondí: “Porque no necesito
pasaporte para venir aquí”. Al dia siguiente su titular fue “Nuevo director
general de la CVG es malcriado”. Después
de mi estadía en CVG escribí un libro: “Perspectiva Gerencial de la Corporación
Venezolana de Guayana”, Editorial MELVIN, 1995, agotado.
GOBERNACION DE CARABOBO. 1997-2000. Cuando regresé
de Guayana a Sabana del Medio a sembrar mandarinas y mangos recibí una llamada
del gobernador de Carabobo, el joven Enrique Salas Feo, a gradeciendo un
escrito que había publicado en EL CARABOBEÑO, en el cual elogiaba la fisonomía
de primer mundo que el gobierno de Carabobo le había dado al estado. En
particular hablaba muy bien del programa de
ATENCION AL CIUDADANO, una unidad de servicios a la comunidad que me parecía
de especial mérito. El gobernador me invitó a almorzar y me ofreció un empleo
como secretario de planificación. Mi remuneración seria de Bs 600.000 al mes y
un auto con chofer. Aunque mis gastos fijos eran el doble de esa suma, acepté,
lo cual acentuó mi descapitalización. Estimo que mi estadía de 14 años en
Venezuela (1989-2003) trabajando para la comunidad y el sector público me costaron
unos $250000 de mis ahorros obtenidos en mis anteriores empleos en el sector
petrolero y el BID.
En todo caso, esta fue una etapa muy feliz de mi
vida, viviendo en Sabana del Medio, con una posición respetable en la gobernación,
auto con chofer, comiendo mandarinas y haciendo un trabajo cautivante de planificación
en un estado pequeño, pero bien manejado, con criterios modernos de gerencia.
Sin embargo, no tuve éxito en uno de mis proyectos favoritos que era lograr que
los alcaldes planificaran sus proyectos en base a su ‘optimo rendimiento a la
comunidad, que pudiesen competir con otros proyectos del estado, en diferentes alcaldías,
a fin de lograr que se llevaran a cabo los mejores para el estado. No lo logré
porque los alcaldes no tenían mayor interés en optimizar el uso del dinero para
fines de la comunidad, sino que deseaban tener dinero pata autopromocionarse y
asegurarse su reelección o permanencia en el puesto. Uno de ellos me dijo que él
quería hacer un estadio de béisbol, en una alcaldía de las más pequeñas. Y le
dije: “tu prioridad debe ser el sistema de cloacas, Fulanito”. Y él sonrió
socarronamente y me dijo: “las cloacas no se ven, doctor”, frase que destila la
esencia gerencial de la burocracia estatal venezolana, desde la presidencia
hasta la más pequeña alcaldía. Mi experiencia me mostró que la descentralización
podía no ser la mejor manera de lograr óptimos rendimientos para los dineros
del estado, aunque en teoría parezca ser la mejor manera de tomar decisiones.
En Carabobo conocí gente que no olvidare jamás, es
una región donde la familia Coronel tiene raíces y buen nombre.
Debo agregar que durante 1998 me ausenté de la gobernación
de Carabobo para coordinar el programa de gobierno de Henrique Salas Romer,
durante su campaña por la presidencia del país. Le di dos vueltas a Venezuela reuniéndome
con empresarios, agricultores, gente de todas las tendencias, a fin de establecer
lo que el país deseaba que sucediese en Venezuela. Al final le presenté un Plan
de Gobierno al candidato que sirvió como complemento a sus propias ideas, ya
que el fuerte del candidato era su capacidad de planificación. En las elecciones
de 1998 fui seleccionado como miembro del nuevo congreso por el Estado
Carabobo, posición que ocupé por dos meses, porque ese fue el tiempo que tardé
en advertir que aquello era una gallera de gente muy mediocre y de una
vulgaridad insoportable. Los diputados
se sentaban con los pies sobre el curul y hablaban por teléfono o leían la
prensa, mientras algún orador hablaba de asuntos “importantes”. ¿Y si uno
deseaba votar por conciencia? No era posible. Si no se estaba de acuerdo con la
línea del partido tenía que retirarse temporalmente y se convocaba al suplente
quien si lo estaría. Pedí que convocaran a mi suplente y no regresé más nunca. Creo
que ni siquiera cobré mi primer sueldo.
PUERTO DE PUERTO CABELLO. En 1999 el gobernador
Salas Feo, recién reelegido, me pidió que fuera a la presidencia del Puerto de
Puerto Cabello, el cual era manejado por la gobernación de Carabobo y representaba
una fuente importante de sus ingresos. Esta fue una nueva experiencia,
sumamente interesante. La ciudad de Puerto Cabello giraba en torno al Puerto,
el cual servía – como la CVG en Guayana – de motor de la economía local. Lo
mismo que en Guayana la gente de Puerto Cabello pensaba que el Puerto era de
ellos y para ellos y veían a un venido de afuera con cierto recelo. Ese fue mi
caso. Al llegar a la ciudad solo conocía a un habitante de la ciudad, mi
compañero de estudios en Los Teques, Italo Pizzolante, más nadie. Cuando supe
que el alcalde no se reunía con gente de la gobernación me fui para la alcaldía
y pedí reunirme con él, para su sorpresa. Una que otra emisora de radio pedía
dinero al puerto, amenazando con atacarlo si no les daban pautas. El puerto se
manejaba con unos 200 empleados, cuando bajo el gobierno central albergaba unos
2000 empleados. Sus ingresos mensuales eran considerables, muchas veces más que
cuando estaba bajo la administración central. A los días de haber llegado a la
presidencia del puerto, cuando regresaba a casa, fui abordado por un caballero
quien me dijo ser gerente de un banco. Me felicitó por mi nombramiento y me
dijo: “Dr. Espero que usted decida colocar los dineros del banco en nuestro
banco. Si Ud. Lo decide, yo le llevo personalmente su cheque a su casa”. Cuando
fui a la oficina al día siguiente pregunté al gerente de finanzas quien decidía
sobre las colocaciones bancarias y el me respondió: “Usted”. Le dije que desde
ese momento tendríamos un comité de colocaciones integrado por el, por un
director externo y por mí y la selección se haria en base a los beneficios
ofrecidos por cada entidad, es decir, una licitación mensual.
Vi con tristeza como el Puerto tenía enemigos dentro
de la misma ciudad. Uno, DIANCA, el corrupto astillero de la marina venezolana.
Otro, una empresa portuaria paralela al Puerto llamada OCAMAR, manejada por los
militares, que le hacía competencia ilegal al Puerto y tenían muy mala reputación.
Terminé mi asignación en el puerto ese mismo año y decidí irme de Venezuela. Ya
andaba ceca de los setenta años.
HOTEL DUNES. 2000 -2003. Preparándome para salir de
Venezuela recibí una llamada del dueño del Hotel resort DUNES, en la isla de Margarita,
quien me dijo que el hotel estaba en condiciones críticas y que me pedia que lo
administrara, aunque fuera por un año, a fin de tratar de enderezarlo un poco.
Estaba bajo la administración de una empresa española llamada BARCELO.
Acepte el llamado a Margarita porque me pagaría bien
y podría ahorra algún dinero antes de irme de regreso a USA, si vivía unos
meses en la isla, la cual no era cien por ciento territorio chavista. Yo no sabía nada de hotelería, pero si sobre cómo
manejar una empresa y sus empleados y planificar sus actividades. Acompañado de
un joven gerente excepcional llamado Juan Carlos Baez me fui a Margarita y permanecí
allí dos años. Esta fue quizás la tarea más complicada de mi vida profesional,
ya que manejar un hotel bajo las leyes (o falta de) venezolanas es una
pesadilla. El hotel era también un “resort” de tiempo compartido, un sistema
que me sonó como de baja transparencia y de muy difícil manejo. Al poco tiempo
de haber llegado me convencí de que BARCELO estaba haciendo un pobre papel,
Estaba conduciendo al hotel a la quiebra. Le dije al dueño que le quitáramos el
contrato, lo cual hicimos y enfrentamos una demanda por hacerlo, pero logramos
salir de ellos y comenzar a sanear el hotel mediante nuestros esfuerzos
propios. Trajimos grupos de alemanes y de ingleses que no podían pagar a Aruba
o a la republica Dominicana. Nuestras tarifas todos incluidos semanales eran
casi iguales a las tarifas de apenas dos días en esos sitios. Trajimos grupos
de Colombia y de Perú y yo me di a la tarea de sanear el sector de tiempo
compartido que era un desastre completo y mejorar la relación del hotel con esos
grupos de familias venezolanas que deseaban pasar sus semanas en el hotel en navidad,
carnaval o vacaciones escolares. Fue una
tarea dura en la cual la habilidad y capacidad de trabajo de Juan Carlos Báez
fue clave para ir rebajando la deuda del hotel, pagarles a los diferentes
contratistas y mantener el hotel en razonables condiciones de operación. Debo
rendirle homenaje al gran Juan Carlos Baez, quien fallecería después, aún muy
joven, aun en el manejo del hotel.
______________________________
Hasta aquí mi
narrativa sobre mis experiencias en el trabajo. Hay mucho más que decir, he
dicho mucho más en mis libros, pero siempre encuentro nuevas lecciones que
derivar de mis experiencias. Lo que siempre he tenido claro es que la brújula
que tenía en mis manos cuando llegué a mi primer trabajo para guiar mi conducta
es la misma brújula que tenía cuando salí de mi último trabajo.
Quizás mi recomendación final, derivada de estas
experiencias de trabajo, sea:
NUNCA
PIERDAS O TE DESPOJES DE TU BRUJULA MORAL.
¿Y después de
estos cincuenta años, que? He pasado 22
años más, a partir de mi ultimo empleo formal. Los he pasado haciendo
traducciones, armando casos gerenciales para universidades, en organización de
conferencias internacionales escribiendo artículos a $0.15 centavos la palabra
o libros enteros como Ghost Writer.
Aun hoy hay clientes, ya no son frecuentes, que me llaman desde
diferentes partes del mundo y me pagan mil dólares por una hora de tiempo, para
que les hable de Venezuela y de su ambiente político y comercial.
Sigo trabajando. Ahora me toma tiempo mi proyecto de
Fabrica de Ciudadanos (ver libro en Amazon del mismo título) y mi blog, el cual
cumplirá pronto 20 años de publicación ininterrumpida, con 7238 entregas hoy en
día.
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