jueves, 30 de julio de 2026

CINCUENTA ANOS DE TRABAJO, DOCE EXPERIENCIAS, PARTE II

 

                    CINCUENTA AÑOS DE TRABAJO

                            DOCE EXPERIENCIAS

                       APORTES PARA LA PEQUEÑA HISTORIA DE LA CLASE MEDIA VENEZOLANA

 

                                                         PARTE II

Shell de Venezuela -CVP -PDVSA- Maraven - Meneven -Harvard – BID - PROCALIDAD DE VIDA - Arthur D Little – Grupo de Proyectos de Ingenieria - CVG - Gobernacion de Carabobo – Puerto de Puerto Cabello- Hotel Dunes.

En la primera parte de estos apuntes, ver: https://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2026/07/cincuenta-anos-de-trabajo-doce.html , narré mis experiencias hasta el final de mi estadía en el Banco Interamericano de Desarrollo, en 1989. Regresé a Venezuela con el deseo de hacer algo por el país, entusiasmado por la segunda llegada de Carlos Andrés Pérez a la presidencia del país, acompañado de un gabinete de calidad excepcional. CAP venia dispuesto a rectificar sus errores de la primera presidencia y hacer un gobierno sensato, sin relumbrones, de corte tecnocrático más que político.

PROCALIDAD DE VIDA, 1990-2000.  Al llegar a Venezuela fui llamado por el presidente Pérez a su despacho de Miraflores y me preguntó que deseaba hacer por Venezuela y le dije (quizás de manera un tanto pomposa) que venía dispuesto a encargarme de la peor empresa del estado, a fin de tratar de enderezarla. En la conversación surgió el nombre del IVSS, el instituto de los Seguros Sociales, como el organismo seleccionado por ambos como el de mayor necesidad de cambio. Al día siguiente Lossada Rondon, de El Universal, publicó en primera página que yo había sido nombrado presidente del IVSS, noticia que aterrorizó a mi esposa ya que me condenaría a comerme mis ahorros, puesto que la remuneración del presidente del IVSS era algo así como Bs 45000 al mes. La renta del apartamento que habíamos alquilado en Caracas era cercana a ese monto.

 ¿Y, con que vamos a comer?, preguntó mi esposa?  

Recibí una invitación a almorzar de Lewis Pérez, dirigente de AD, quien me dijo que yo tendría total independencia para seleccionar mis colaboradores. Me dijo: “Le enviaremos tres candidatos para cada posición., Si no les gusta ninguno de ellos, le enviamos otra terna, hasta que alguien sea de su agrado”. Eso es lo que el definía como mi “independencia”. Una tarde, en la playa de Camurí, se me acercó Octavio Lepage y me dijo: “Mire, Gustavo. Usted no será nombrado presidente del IVSS. Los sindicatos lo han vetado y lo acusan de ser enemigo del gobierno. Y el presidente no quiere una confrontación con ellos”.

Debido a este fracasado intento de colaboración decidí irme por otro camino, crear lo que yo pensaba se necesitaba en el país, una organización no gubernamental para promover la calidad de vida de los venezolanos. Con un grupo de unos 20 amigos fundé la organización Pro-Calidad de Vida y comenzamos a reclutar algunos jóvenes voluntarios para llevar a cabo nuestras tareas de desarrollo en el terreno. En mi libro: UNA MEMORIA CIUDADANA, Amazon, páginas 25 a 32, hablo de esta organización en más detalle. Estuvo activa diez años, fui su presidente y novio de la madrina durante ese tiempo y llevamos a cabo tres proyectos principales: (1), EDUCACION EN VALORES, para niños de primaria en las escuelas públicas, en el cual llegamos a cubrir unos 15000 niños y formar entrenadores voluntaries, reclutados de las universidades venezolanas. El programa terminó con la llegada de Hugo Chávez al poder, cerrando nuestro acceso a las escuelas públicas; (2), COMBATE DE LA CORRUPCION, para lo cual elaboré un taller llamado ESTRATEGIAS PARA EL CONTROL DE LA CORRUPCION, el cual di alrededor de 250 veces, cubriendo unas 12500 personas en Venezuela, Panamá, Ecuador, México, Paraguay y Bolivia, invitado por organizaciones similares de esos países. Formamos unos 200 entrenadores para multiplicar el taller. Este esfuerzo terminó con mi salida de Venezuela, al llegar Chávez al poder.  (3).  “PROMOCION DEL LIDERAZGO EN LAS PEQUENAS POBLACIONES DE VENEZUELA”, en el cual llevamos a cabo una labor en tres pequeñas poblaciones de Falcon y Carabobo, a fin de diagnosticar sus problemas y de promover la creación de un liderazgo surgido del seno de esas poblaciones que fuera capaz de resolverlos. Estos esfuerzos de PROCALIDAD DE VIDA duraron diez años y fueron llevados a cabo por un pequeño grupo de colaboradores, ya que nunca pudimos lograr mucho apoyo de la clase media y alta venezolana. El mayor apoyo recibido fue de miembros de la clase trabajadora venezolana, en el seno de la cual advertimos grandes deseos de superación. De esta bella experiencia derive la impresión (no respaldada por datos estadísticos) que el interés del venezolano por la mejoría de la comunidad disminuye a medida que su estatus social aumenta. En las clases más modestas vi mucho más entusiasmo por la labor comunitaria que entre mis pares de la clase media- media y media alta. Esta es una hipótesis de trabajo que no he podido validar con información estadísticamente v’alida.

ARTHUR D LITTLE. En paralelo a mis tareas en PROCALIDAD DE VIDA logré una posición como consultor en Arthur D. Little, organización de buen prestigio internacional, la cual manejaba en Venezuela mi gran protector Pedro Pick junto con George Kastner, profesor del IESA. Esta fue una experiencia breve pero también miy importante para mí, realmente fascinante. Siendo un poco irreverente se me ocurre que ser un consultor de empresas internacionales confiere a la persona una aureola muy potente, una imagen de gran gurú. Ello se debe, en parte, a la tasa diaria que cobran, ya que alguien tan costoso tiene que ser muy bueno. Lo que uno dice viene respaldado por la marca. No es lo mismo que la empresa oiga recomendaciones de Gustavo Coronel que las oiga de Arthur D. Little o Accenture o Mc Kinsey, aunque quien las haga sea…. Gustavo Coronel. En realidad, es justo agregar que Gustavo Coronel está respaldado por la organización, la cual refina y supervisa el producto final. En todo caso, ser consultor significa con frecuencia decirle a una organización lo que sus propios gerentes ya saben, pero no le pueden vender a la organización, a menos que venga como recomendación de un gurú. Podrán decir que la empresa xxxxx nos ha recomendado tal y cual cosa, no simplemente lo que ellos creen que debe hacerse. Mientras más prestigiosa la empresa, más impresionante ante los ojos de la organización. Como consultor en el campo de la planificación corporativa recuerdo haber hecho trabajos para la Electricidad de Caracas, para la CVG (SIDOR y EDELCA) y para Petroecuador.  

GRUPO VENEZOLANO DE PROYECTOS DE INGENIERIA. Estando en Arthur D. Little recibí una llamada de una importante empresa de ingeniería venezolana para encargarme de un Grupo de la empresa para entrar en nuevos negocios. En Venezuela casi todas estas empresas tienen el fuerte sello personal de sus lideres, generalmente sus fundadores, quienes conservan la mayor participación accionaria y manejan la empresa en base a su instinto empresarial y a sus preferencias. Son empresas muy meritorias que han tenido que competir en la escena venezolana, muy tendiente a preferir empresas internacionales, dejando a la empresa local la construcción de “la casa del perro”. Durante mi estadía allí hice grandes y duraderos amigos, pero, de manera predecible, choqué con el dueño de la empresa, ya que mis intentos de formar una corporación requerían diluir su poder de intervención en la empresa, lo cual él no estaba dispuesto a hacer, en base a que” en mi empresa se hace lo que yo quiero, como yo quiero”. Tuve que salir, pero con la satisfacción de haber contribuido a que la empresa se asociara a nivel accionario con un gigante internacional, lo cual creo que le generó muchos beneficios. 

CVG. 1994-1995.  Mientras tanto, siempre persiguiendo objetivos de mejoramiento comunitario, decidí, con la resignada aprobación de mi noble esposa_ que debíamos irnos a vivir al campo, a fin de probar que un campesino venezolano no tenía por qué ser un ser miserable, desprovisto de todo. Al sembrarme en un lugar rural elevaría, pensaba yo, el nivel de vida de ese rincón. O, al menos, esa era la intención. Hicimos una casa en Sabana del Medio, a unos 25 kilómetros de Valencia, sembramos 600 matas de árboles frutales y me dediqué a vivir como un campesino, pero con actitudes de ciudadano, plenamente incorporado a la vida de la región. Inevitablemente, fui elegido presidente de la Asociación de Parceleros. Allí estaba, sembrando piñas, cuando me llamó Alfredo Gruber, a quien acababan de nombrar presidente de la CVG (Caldera) y me dijo: “Te necesito, Gustavo”. Y yo, decidido a sembrar piñas, pero siempre listo para nuevas aventuras, le respondí que a lo sumo podía ir a la oficina de la CVG en Caracas dos veces a la semana, a fin de ayudarlo. Me encontré con un monstruo de múltiples cabezas, un fascinante producto de unos grandes soñadores caído en manos de gente menos pura. Poco a poco, mi porcentaje de dedicación de tiempo cambió de 75% para las pinas a 75% para el aluminio, la electricidad y la recolección de basuras en Puerto Ordaz. Gruber me pidi’ que los acompañase a tiempo completo como director general, segundo a bordo, ratificando mi destino en la vida de ser siempre el segundo a bordo (se pueden hacer cosas maravillosas como segundo a bordo, libre de la presión de estar siempre en el escenario).  Estuve en CVG hasta que sacaron malamente a Gruber de la presidencia y yo me fui en solidaridad con él, no antes de ser por semanas encargado de la presidencia.

Mi experiencia fue inolvidable, Guayana siempre se quedará en mi recuerdo como un sitio de mágica naturaleza, pero habitado por pigmeos pegados a la teta de la CVG, sobre la cual pretenden tener propiedad exclusiva, sin darse cuenta de que ella fue creada para suministrar recursos a la nación y no para ser parasita de la nación. Cuando llegué a Guayana a tomar mi cargo, el periodista de El Universal me preguntó: “por qué usted ha sido nombrado director general de CVG si no es de Guayana”? Y le respondí: “Porque no necesito pasaporte para venir aquí”. Al dia siguiente su titular fue “Nuevo director general de la CVG es malcriado”.  Después de mi estadía en CVG escribí un libro: “Perspectiva Gerencial de la Corporación Venezolana de Guayana”, Editorial MELVIN, 1995, agotado.   

GOBERNACION DE CARABOBO. 1997-2000. Cuando regresé de Guayana a Sabana del Medio a sembrar mandarinas y mangos recibí una llamada del gobernador de Carabobo, el joven Enrique Salas Feo, a gradeciendo un escrito que había publicado en EL CARABOBEÑO, en el cual elogiaba la fisonomía de primer mundo que el gobierno de Carabobo le había dado al estado. En particular hablaba muy bien del programa de   ATENCION AL CIUDADANO, una unidad de servicios a la comunidad que me parecía de especial mérito. El gobernador me invitó a almorzar y me ofreció un empleo como secretario de planificación. Mi remuneración seria de Bs 600.000 al mes y un auto con chofer. Aunque mis gastos fijos eran el doble de esa suma, acepté, lo cual acentuó mi descapitalización. Estimo que mi estadía de 14 años en Venezuela (1989-2003) trabajando para la comunidad y el sector público me costaron unos $250000 de mis ahorros obtenidos en mis anteriores empleos en el sector petrolero y el BID.

En todo caso, esta fue una etapa muy feliz de mi vida, viviendo en Sabana del Medio, con una posición respetable en la gobernación, auto con chofer, comiendo mandarinas y haciendo un trabajo cautivante de planificación en un estado pequeño, pero bien manejado, con criterios modernos de gerencia. Sin embargo, no tuve éxito en uno de mis proyectos favoritos que era lograr que los alcaldes planificaran sus proyectos en base a su ‘optimo rendimiento a la comunidad, que pudiesen competir con otros proyectos del estado, en diferentes alcaldías, a fin de lograr que se llevaran a cabo los mejores para el estado. No lo logré porque los alcaldes no tenían mayor interés en optimizar el uso del dinero para fines de la comunidad, sino que deseaban tener dinero pata autopromocionarse y asegurarse su reelección o permanencia en el puesto. Uno de ellos me dijo que él quería hacer un estadio de béisbol, en una alcaldía de las más pequeñas. Y le dije: “tu prioridad debe ser el sistema de cloacas, Fulanito”. Y él sonrió socarronamente y me dijo: “las cloacas no se ven, doctor”, frase que destila la esencia gerencial de la burocracia estatal venezolana, desde la presidencia hasta la más pequeña alcaldía. Mi experiencia me mostró que la descentralización podía no ser la mejor manera de lograr óptimos rendimientos para los dineros del estado, aunque en teoría parezca ser la mejor manera de tomar decisiones.

En Carabobo conocí gente que no olvidare jamás, es una región donde la familia Coronel tiene raíces y buen nombre.  

Debo agregar que durante 1998 me ausenté de la gobernación de Carabobo para coordinar el programa de gobierno de Henrique Salas Romer, durante su campaña por la presidencia del país. Le di dos vueltas a Venezuela reuniéndome con empresarios, agricultores, gente de todas las tendencias, a fin de establecer lo que el país deseaba que sucediese en Venezuela. Al final le presenté un Plan de Gobierno al candidato que sirvió como complemento a sus propias ideas, ya que el fuerte del candidato era su capacidad de planificación. En las elecciones de 1998 fui seleccionado como miembro del nuevo congreso por el Estado Carabobo, posición que ocupé por dos meses, porque ese fue el tiempo que tardé en advertir que aquello era una gallera de gente muy mediocre y de una vulgaridad insoportable.  Los diputados se sentaban con los pies sobre el curul y hablaban por teléfono o leían la prensa, mientras algún orador hablaba de asuntos “importantes”. ¿Y si uno deseaba votar por conciencia? No era posible. Si no se estaba de acuerdo con la línea del partido tenía que retirarse temporalmente y se convocaba al suplente quien si lo estaría. Pedí que convocaran a mi suplente y no regresé más nunca. Creo que ni siquiera cobré mi primer sueldo.

PUERTO DE PUERTO CABELLO. En 1999 el gobernador Salas Feo, recién reelegido, me pidió que fuera a la presidencia del Puerto de Puerto Cabello, el cual era manejado por la gobernación de Carabobo y representaba una fuente importante de sus ingresos. Esta fue una nueva experiencia, sumamente interesante. La ciudad de Puerto Cabello giraba en torno al Puerto, el cual servía – como la CVG en Guayana – de motor de la economía local. Lo mismo que en Guayana la gente de Puerto Cabello pensaba que el Puerto era de ellos y para ellos y veían a un venido de afuera con cierto recelo. Ese fue mi caso. Al llegar a la ciudad solo conocía a un habitante de la ciudad, mi compañero de estudios en Los Teques, Italo Pizzolante, más nadie. Cuando supe que el alcalde no se reunía con gente de la gobernación me fui para la alcaldía y pedí reunirme con él, para su sorpresa. Una que otra emisora de radio pedía dinero al puerto, amenazando con atacarlo si no les daban pautas. El puerto se manejaba con unos 200 empleados, cuando bajo el gobierno central albergaba unos 2000 empleados. Sus ingresos mensuales eran considerables, muchas veces más que cuando estaba bajo la administración central. A los días de haber llegado a la presidencia del puerto, cuando regresaba a casa, fui abordado por un caballero quien me dijo ser gerente de un banco. Me felicitó por mi nombramiento y me dijo: “Dr. Espero que usted decida colocar los dineros del banco en nuestro banco. Si Ud. Lo decide, yo le llevo personalmente su cheque a su casa”. Cuando fui a la oficina al día siguiente pregunté al gerente de finanzas quien decidía sobre las colocaciones bancarias y el me respondió: “Usted”. Le dije que desde ese momento tendríamos un comité de colocaciones integrado por el, por un director externo y por mí y la selección se haria en base a los beneficios ofrecidos por cada entidad, es decir, una licitación mensual.

Vi con tristeza como el Puerto tenía enemigos dentro de la misma ciudad. Uno, DIANCA, el corrupto astillero de la marina venezolana. Otro, una empresa portuaria paralela al Puerto llamada OCAMAR, manejada por los militares, que le hacía competencia ilegal al Puerto y tenían muy mala reputación. Terminé mi asignación en el puerto ese mismo año y decidí irme de Venezuela. Ya andaba ceca de los setenta años. 

HOTEL DUNES. 2000 -2003. Preparándome para salir de Venezuela recibí una llamada del dueño del Hotel resort DUNES, en la isla de Margarita, quien me dijo que el hotel estaba en condiciones críticas y que me pedia que lo administrara, aunque fuera por un año, a fin de tratar de enderezarlo un poco. Estaba bajo la administración de una empresa española llamada BARCELO.

Acepte el llamado a Margarita porque me pagaría bien y podría ahorra algún dinero antes de irme de regreso a USA, si vivía unos meses en la isla, la cual no era cien por ciento territorio chavista.  Yo no sabía nada de hotelería, pero si sobre cómo manejar una empresa y sus empleados y planificar sus actividades. Acompañado de un joven gerente excepcional llamado Juan Carlos Baez me fui a Margarita y permanecí allí dos años. Esta fue quizás la tarea más complicada de mi vida profesional, ya que manejar un hotel bajo las leyes (o falta de) venezolanas es una pesadilla. El hotel era también un “resort” de tiempo compartido, un sistema que me sonó como de baja transparencia y de muy difícil manejo. Al poco tiempo de haber llegado me convencí de que BARCELO estaba haciendo un pobre papel, Estaba conduciendo al hotel a la quiebra. Le dije al dueño que le quitáramos el contrato, lo cual hicimos y enfrentamos una demanda por hacerlo, pero logramos salir de ellos y comenzar a sanear el hotel mediante nuestros esfuerzos propios. Trajimos grupos de alemanes y de ingleses que no podían pagar a Aruba o a la republica Dominicana. Nuestras tarifas todos incluidos semanales eran casi iguales a las tarifas de apenas dos días en esos sitios. Trajimos grupos de Colombia y de Perú y yo me di a la tarea de sanear el sector de tiempo compartido que era un desastre completo y mejorar la relación del hotel con esos grupos de familias venezolanas que deseaban pasar sus semanas en el hotel en navidad, carnaval o vacaciones escolares.  Fue una tarea dura en la cual la habilidad y capacidad de trabajo de Juan Carlos Báez fue clave para ir rebajando la deuda del hotel, pagarles a los diferentes contratistas y mantener el hotel en razonables condiciones de operación. Debo rendirle homenaje al gran Juan Carlos Baez, quien fallecería después, aún muy joven, aun en el manejo del hotel.

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 Hasta aquí mi narrativa sobre mis experiencias en el trabajo. Hay mucho más que decir, he dicho mucho más en mis libros, pero siempre encuentro nuevas lecciones que derivar de mis experiencias. Lo que siempre he tenido claro es que la brújula que tenía en mis manos cuando llegué a mi primer trabajo para guiar mi conducta es la misma brújula que tenía cuando salí de mi último trabajo.

Quizás mi recomendación final, derivada de estas experiencias de trabajo, sea:

        NUNCA PIERDAS O TE DESPOJES DE TU BRUJULA MORAL.

 ¿Y después de estos cincuenta años, que?   He pasado 22 años más, a partir de mi ultimo empleo formal. Los he pasado haciendo traducciones, armando casos gerenciales para universidades, en organización de conferencias internacionales escribiendo artículos a $0.15 centavos la palabra o libros enteros como Ghost Writer.  Aun hoy hay clientes, ya no son frecuentes, que me llaman desde diferentes partes del mundo y me pagan mil dólares por una hora de tiempo, para que les hable de Venezuela y de su ambiente político y comercial.

Sigo trabajando. Ahora me toma tiempo mi proyecto de Fabrica de Ciudadanos (ver libro en Amazon del mismo título) y mi blog, el cual cumplirá pronto 20 años de publicación ininterrumpida, con 7238 entregas hoy en día.

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