lunes, 13 de julio de 2026

LA BELLA DAMA SIN PIEDAD

                 LA BELLA DAMA SIN MISERICORDIA

                              UN POEMA DE JOHN KEATS

 

 

                    La Bella Dama sin Piedad,  John William Waterhouse

 

De los poemas de John Keats este es el que me ha resultado inolvidable. Lo interpreto como nuestro encuentro con la vida y nuestro amor por ella.  Por mucho tiempo la bella dama parece corresponder a nuestro amor. Las más bellas estrofas jamás escritas por Keats están dedicadas a este romance con la vida:

 

Raíces dulces para mí encontró,
Y miel salvaje, y maná de rocío
Y en una lengua extranjera me dijo
En verdad caballero mío te amo

 

Pero esta dama es inmisericorde:

 

En la penumbra sus labios hambrientos
De par en par abiertos, ví. ¿Advertencia?
Me desperté y me encontré en la ladera
de esta sombría y pendiente colina

 

Todo es una ilusión. La bella dama sin piedad no ama a nadie realmente, es incapaz de amar:

 

Y por este motivo moro aquí
pálido en soledad deambulando
Entre los juncos del lago marchitos
Y los pájaros mudos, en silencio

 

Mientras que nosotros no podemos dejar de enamorarnos de la vida, aunque ella sea una dama sin compasion

 La Belle Dame Sans Merci

John Keats

I

O WHAT can ail thee, knight-at-arms,
Alone and palely loitering?
The sedge has wither’d from the lake,
And no birds sing.

II

O what can ail thee, knight-at-arms!
So haggard and so woe-begone?
The squirrel’s granary is full,
And the harvest’s done.

III

I see a lily on thy brow
With anguish moist and fever dew,
And on thy cheeks a fading rose
Fast withereth too.

IV

I met a lady in the meads,
Full beautiful – a faery’s child,
Her hair was long, her foot was light,
And her eyes were wild.

V

I made a garland for her head,
And bracelets too, and fragrant zone;
She look’d at me as she did love,

And made sweet moan.

VI

I set her on my pacing steed,
And nothing else saw all day long,
For sidelong would she bend, and sing
A faery’s song.

VII

She found me roots of relish sweet,
And honey wild, and manna dew,
And sure in language strange she said –
«I love thee true.»

VIII

She took me to her elfin grot,
And there she wept, and sigh’d fill sore,
And there I shut her wild eyes
With kisses four.

IX

And there she lulled me asleep,
And there I dream’d – Ah! woe betide!
The latest dream I ever dream’d
On the cold hill’s side.


X

I saw pale kings and princes too,
Pale warriors, death-pale were they all;
They cried – «La Belle Dame sans Merci
Hath thee in thrall!»

XI

I saw their starved lips in the gloam,

With horrid warning gaped wide,
And I awoke and found me here,
On the cold hill’s side.

XII

And this is why I sojourn here,
Alone and palely loitering,
Though the sedge is wither’d from the lake,
And no birds sing.







La Bella Dama Sin Piedad


I

Oh que te aflige armado caballero,
Deambulando solitario y pálido?
Se han marchitado los juncos del lago
Y mudos, en silencio están los pájaros.

II

Oh que te aflige armado caballero!
Tan ojeroso ,demacrado y triste?
de la ardilla el granero lleno está,

Y la cosecha ha sido recogida

III

En tu frente reluce un blanco lirio
Húmedo de febril deseo y angustia
Y en tus mejillas perdiendo color
Una rosa, estará marchita pronto.

IV

Una dama encontré en los verdes prados,
De radiante feérica hermosura,
Largo su pelo, ligero su paso,
Y salvajes sus bellos ojos negros

V

De flores una guirnalda tejí,
Y también aromáticas pulseras;
Al amarme a los ojos me miró,
Y luego suavemente suspiró.

VI

En mi airoso corcel subí a la dama
Y mis ojos prendados en los suyos
Ciegos quedaron, hacia mí girada
me canto de las hadas la balada

VII

Raíces dulces para mí encontró,
Y miel salvaje, y maná de rocío
Y en una lengua extranjera me dijo
En verdad caballero mío te amo

VIII

A su élfica encantada gruta mágica

Donde lloró y suspiró me llevó
Y allí sus ojos salvajes cerré
Con mis enamorado dulces besos

IX

Ella me hizo dormir con sus caricias y

allí soñé. Ah, misero de mí,

el ultimo sueño que he soñado

sobre la fría ladera de la montana



X

Pálidos reyes y princesas ví
Guerreros pálidos, como la muerte
Que a coro me gritaban

de la bella Cruel sin piedad señora

 preso estás

XI

En la penumbra sus labios hambrientos
De par en par abiertos, ví. ¿Advertencia?
Me desperté y me encontré en la ladera
de esta sombría y pendiente colina

XII

Y por este motivo moro aquí
pálido en soledad deambulando
Entre los juncos del lago marchitos
Y los pájaros mudos, en silencio

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