lunes, 17 de agosto de 2009

Foto al día.

Llegando a la reunión del ALBA.....

domingo, 16 de agosto de 2009

Beisból, autoestima y buena ciudadanía








Mis mejores días en el trabajo eran aquellos en los cuáles Chico Carrasquel pegaba un par de hits o Andrés Galarraga jonroneaba. Estuve presente el día en el cuál Luis Aparicio el Grande le dió su guante y su posición a Luisito Aparicio, marcando el inicio de una carrera que terminaría en el Hall de la fama del beisbol, en Cooperstown. Aún recuerdo los gráciles “swings” (como se dice eso en español? No es balanceo y mucho menos contoneo) de Vidal López y, sobretodo, de Héctor Benítez, “Redondo”. Asistí al stadium de Los Teques un día de 1940 en el cuál Trucutú Gibson pegó un jonrón tan monumental que todavía andan buscando la pelota. Y estaba en el Stadium Nacional el día que “Redondo” pegó uno de 480 piés, récord oficial para Venezuela por muchos años. Siempre me pregunté por qué Fonseca era tan buen receptor pero no bateaba mientras que Guillermo Vento bateaba tanto pero no era buen receptor. Sufrí como buen magallanero que a Sam Nahem, a quien traían en avión desde USA, perdiera juegos contra Julio Bracho, a quien el Cervecería Caracas le daba un bolívar para que se viniera a a Caracas en autobús, desde Maracay.
Lo mejor era saber que si nuestro equipo perdía hoy podría ganar mañana, ya que el beisbol (y el teatro) son actividades que se aproximan a la inmortalidad. Terminan y comienzan, cada caída del telón seguida por una nueva apertura.
El beisból ha sido un gran fuente de placer y de autoestima para los venezolanos. No hemos tenido muchos premios Nóbel, es verdad, pero tenemos a Bob Abreu. Los científicos escasean pero Pablo Sandoval surge abruptamente al estrellato en San Francisco. Un novelista, un gran poeta, son difíciles de encontrar pero siempre podemos deleitarnos viendo a Miguél Cabrera en acción. En mis charlas sobre Venezuela en diferentes ciudades de los Estados Unidos nunca dejo de mencionar que Venezuela es la cuna de Carrasquel (nadie lo sabe), de Concepción, Aparicio y Galarraga y que por cuarenta años existe una tradición aristocrática en el campo corto de las Grandes ligas que comenzó con el Chico y que ha continuado con Aparicio, Concepción, Guillén y Vizquel, el gran quinteto, y algunos otros notables jugadores de la posición de trayectoría más breve, como César Gutierrez o aún por consolidarse como grandes estrellas, como Asdrúbal Cabrera.
Hoy en día los jugadores venezolanos activos en las grandes ligas llegan al centenar, aunque la cifra cambia constantemente. Esto es menos del diez por ciento del número total de jugadores activos. Pero dos de ellos, el treinta o cuarenta por ciento, están entre los primeros cinco o seis bateadores de las mayores, Sandoval y Cabrera. La colección de excelentes atletas este año es excepcional, desde Santana, Zambrano, Francisco Rodríguez, Víctor Martínez y Félix Hernández hasta algunos de menor perfil pero que “no mojan pero empapan”, como Marcos Scuttaro, José López y Juan Rivera.
Un aspecto interesante del beisból organizado es que permite a jóvenes latinoamericanos que no poseen una educación formal llegar a tener una carrera muy remunerativa, aunque pueda ser relativamente breve. Cuando vemos a un Cabrera o a un Santana, jóvenes salidos de barrios urbanos o pequeños pueblos de la provincia venezolana, obtener diez o más millones de dólares por temporada, pensamos que es fácil. Pero, no solo es necesario tener un talento excepcional para hacer lo que hacen sino que generalmente han tenido que vencer un ambiente dificil para llegar allí. Muchos han luchado con el idioma y con una cultura totalmente diferente a la de ellos.
Es también interesante observar como muchos de estos atletas han desarrollado una actitud solidaria con quienes tienen menos. Melvin Mora, por ejemplo, tiene su fundación para niños en Baltimore desde hace algunos años y no es el único. Casi todos nuestros beisbolistas son buenos ciudadanos y comparten con los más necesitados lo que han llegado a poseer a través de sus esfuerzos.
Los venezolanos en grandes ligas son una historia de éxito por donde se mire. Se han labrado una buena vida, deleitan a los millones de espectadores del deporte, proporcionan a sus compatriotas una sensación de legítimo orgullo y contribuyen activamente a la sociedad en la cuál viven, son buenos ciudadanos.

sábado, 15 de agosto de 2009

Mejor que cortar una rama es arrancar la raíz.






“Si deseamos que se respete la ley hagamos leyes respetables”.
Louis Brandeis, Magistrado de la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Henry David Thoreau, (en foto), influenciado por Ralph Waldo Emerson, escribió un ensayo sobre la desobediencia civil como imperativo moral. Dijo que una ley injusta nos obliga a combatirla, a desconocerla, so pena de convertirnos en cómplices. Pero agregó que era preciso atacar la raíz, más que cortar una rama. Pensaba, probablemente, que una mala ley, aunque combatida y erradicada, puede ser seguida por otras malas leyes. Es el agente generador de malas leyes el que debe ser extirpado. El esfuerzo de la gente libre debe estar enfocado a arrancar de una vez por todas la mala raíz.
El ensayo de Thoreau sirvió de inspiración a dos grandes y exitosos movimientos de desobediencia civil: el de Gandi en la India y el de Martin Luther King en USA. Estos movimientos tuvieron éxito porque pudieron disfrutar de tres ingredientes pricipales: un líderazgo sólido; una causa justa y grandes segmentos de la población dispuestos a pagar el precio de su desobediencia. Cuando menciono un liderazgo sólido no me refiero exclusivamente a Gandi y a King. Ellos fueron las cabezas visibles, los símbolos de esos movimientos, pero ambos contaron con un equipo compacto que les sirvió de apoyo estratégico y moral. Al hablar de una causa justa no pretendo decir que toda la sociedad estuvo de parte de los movimientos. En la India Gandi tuvo detractores importantes mientras que en USA King no fue bien visto por millones de ciudadanos culturalmente predispuestos a aceptar la discriminación racial como un hecho “natural”. Sin embargo, el deseo de independencia y libertad, en el caso de la India, y el reclamo de seres humanos por un lugar iguál en la sociedad, en el caso de los Estados Unidos, tuvieron eco en mucha gente. Esa gente comprendió que para lograr el éxito de su causa era necesario estar dispuestos a pagar un precio: prisión, golpes, represión, daños morales, exilio. Thoreau decía que ir a la cárcel por desobedecer a la injusticia le otorgaba al hombre su verdadera condición humana.
Atacar la raíz, más que cortar las ramas tiene un profundo valor estratégico. En la Venezuela de esta trágica década quienes nos oponemos a la injusticia, la ignorancia y la represión hemos estado más atentos a cortar ramas que a extirpar la raíz. De allí que la gran batalla por PDVSA terminara con la derrota de un valiosísimo segmento de la sociedad venezolana, la Gente del Petróleo. Y que la primera gran batalla por la libertad de expresión terminara con otra derrota, el cierre de RCTV. Las batallas que se han dado han estado caracterizadas por inlcuir a importantes segmentos de la sociedad pero no han logrado involucrar a la sociedad como un todo, no han podido eliminar la criminal indiferencia de miles de compatriotas. En Abril 2002 la sociedad venezolana se resteó y el déspota salió del poder, su renuncia anunciada en cadena nacional por uno de sus mismos cómplices, hoy embajador en Lisboa. Su regreso se debió a la torpeza de algunos actores de circunstancia y a la miopía de algunos militares hoy en desgracia.No fué una acción popular para restituirlo en el poder, como se ha querido hacer ver.
Hoy el país enfrenta una nueva gran crisis. Un crisis anterior condujo a la poliización y destrucción de PDVSA. Otra llevó al cierre y confiscación de los activos de una importante estación televisora. Todavía otra gran crisis condujo a la prostitución definitiva de la constitución, cuando el déspota la modificó ilegalmnte para poder re-elegirse indefinidamente. Hoy, una mal llamada Ley de Educación, aprobada por el régimen de manera inconsulta y obscena, pretende consagrar la adoctrinación y eliminar la libertad de enseñanza para los niños y jóvenes del país. Esta nueva crisis representa una amenaza cierta de destrucción moral para la sociedad venezolana pero también representa una nueva oportunidad para llevar a cabo una acción masiva de desobediencia civil que vaya dirigida a extirpar la raíz, más que a cortar una rama.
Insurgencia civil, desobediencia, negativa a seguir considerando al régimen como legítimo es el deber de todos quienes amamos la libertad y creemos en un futuro digno para la sociedad venezolana.



viernes, 14 de agosto de 2009

Buenas noticias sobre el país de la tercera edad.

Para quienes ven acercarse las fronteras de este país (y quien no? tarde o temprano), les dedico una pequeña guía "turística".


Cuando cumplí 70 años pensé que ya era hora de comenzar a desempeñar mi papel de anciano. Este mes cumplo 76 años y veo, con sorpresa, que las fronteras del país de la tercera edad siguen comportándose de una manera elástica. Cuando tenía 50 años me imaginaba la vejez como una provincia lóbrega y triste, caracterizada por el dolor, la agria disposición y el mál aliento. Quizás lo único sobre lo cuál no puedo opinar es sobre el mál aliento, porque uno mismo no lo advierte. Sin embargo no es un atributo exclusivo de la vejez sino que puede ocurrirnos a cualquier edad y hace necesario que alguien que realmente nos quiera nos lo advierta. El dolor es eminentemente soportable, a menos que se trate de cálculos, los cuáles me dicen equivalen a los dolores de parto en las mujeres. El mál humor tampoco es atributo fatal de la vejez. Si uno adquiere el hábito de sonreir y de cantar antes de llegar a viejo, podrá mantenerse en alegre disposición hasta la muerte.
La vejez es, en gran parte, una actitud. Si uno arrastra los pies, anda de bufanda en Margarita o comienza a ser invadido por la nostalgia, debe preocuparse. Pero si uno camina con entusiasmo, anda en mangas de camisa por Apartaderos y se mantiene pensando en un proyecto, ya sea un viaje, escribir un libro o llevar a cabo una tarea comunitaria, probablemente nunca será un anciano aunque tenga 90 años. Mi suegro vivió hasta los noventa y cuatro años. Compartí con él una cola para ir a votar y recuerdo que el guardia nacional dijo: “el anciano puede pasar….” y mi suegro comenzó a ver hacia atrás, buscándolo.
Hace poco un amigo mío de unos 40 años me dijo: “Veo a mi papá, que es menor que tú y veo un anciano, pero a tí no te veo como un anciano, porque estás muy activo”. Y agregó: “no hueles a viejo”. Es cierto que los viejos estamos amenazados de oler a viejos, lo cuál tiene que ver con el descuido y hasta abandono que muchos ancianos adoptan como estilo de vida, al ver que ya no tienen por qué impresionar a nadie. Algunos, como decía el comediante George Carlin, usan la vejez como excusa para convertirse en seres realmente desagradables. Pero la vejez no tiene la culpa de esto, la gente puede ser desagradable a cualquier edad.
El país de la tercera edad no tiene por qué ser, puedo asegurarlo, un sitio melancólico, antesala de la muerte. En realidad tiene mucho de DisneyWorld, debido a la disposición casi infantil que los viejos poseen para admirarse de las cosas que ven a su alrededor. Tiene bastante de disfrute de la naturaleza y de las cosas sencillas. Ya no es necesaria la botella de Champaña Cristal y el caviar, o un viaje a Europa, para sentirnos realizados, sino que un almuerzo en un restaurant chino puede tener características de aventura.
La tercera edad también puede ser una maravillosa etapa de paz interior. Apaciguadas nuestras ambiciones y sus inseparables angustias, vemos como el torrente desemboca en un remanso plácido y como la vida suena menos a una obertura de Wagner o al Sensemayá de Silvestre Revueltas que a la Petite Suite de Debussy (En Bateau) o al segundo movimiento del Concierto # 2 para piano y orquesta de Shostakovich. Es la etapa en la cuál pensamos más en serio sobre el significado de nuestra vida y comenzamos a hacer el gran balance. Es esa etapa en la cuál ya no van quedando enemigos sino gente buena o gente que fué mala y ahora es frágil, seres humanos con quienes compartimos los tramos finales de nuestro maravilloso viaje.

La tercera edad es un país para el cuál no es necesaria una visa. Todos somos admitidos y, en muchos sentidos, es uno mismo quien establece sus fronteras. Con media hora de bicicleta en sitio y 15 minutos de caminata enérgica al día, podemos ver como las fronteras se mantienen, por meses, a la misma distancia. Pero, no podemos engañarnos. Llega el momento de traspasarlas, excepto que, al traspasarlas, uno se da cuenta de que el nuevo paisaje no es tan árido como pudiera pensarse. Por el contrario está lleno de bellezas que no son facilmente advertidas en las provincias de la juventud. La dulce luz del amanecer y las espectaculares puestas de sol, a lo Juan Griego, adquieren el rango de obras de arte. Los perros y, en general, los animales domésticos, adquieren hasta alarmantes características de humanidad. Nos sentimos más intimamente asociados con la naturaleza.
En el Estado de Virginia, donde resido desde hace varios años, los habitantes de la tercera edad son respetados y apreciados. Como no me siento viejo, creo estar cometiendo el crimen perfecto al pagar menos en muchos sitios, como en el cine y los conciertos. No pago en el autobús de regreso a casa mientras que en el Metro hay siempre un asiento especialmente reservado para alguien de mi edad. La mayor expectativa de vida ha permitido que los ancianos configuren en los Estados Unidos una clase economicamente atractiva, no solo para los empresarios de pompas fúnebres, sino para los sectores del turismo, el comercio y el entretenimiento. Desde hace tiempo recibo la revista de una organización de “senior citizens”, la AARP, la cuál tiene 30 millones de miembros y para cuya directiva fuí considerado hace tres años, aunque no seleccionado. Cuando AARP habla Obama escucha. La revista está llena de propaganda orientada a los ancianos: “planchas dentales mientras usted espera”; “pañales para incontinentes”; “feria de aparatos para oír mejor”. Las pequeñas indignidades que acompañan con frecuencia a la vejez no son ya objeto de verguenza pública y un anciano no está condenado a encerrarse en su casa.
En USA, por cierto, los ex-presidentes no son, como decía Luis Herrera de nuestros ex-presidentes, jarrones chinos. Aquí todos fundan su biblioteca y archivos y escriben sus memorias, por las cuáles les pagan muy bien. En Venezuela los miembros de la tercera edad, desde los ex-presidentes de la república hasta los funcionarios públicos o empresarios, son alérgicos a escribir sobre sus experiencias, no dejan un testimonio escrito de sus vivencias que pueda ayudar a quienes vienen detrás. Tienen temor a herir susceptibilidades y de pagar un precio social por criticar a alguien o ser “indiscretos”, como si para hacer una tortilla no fuera necesario romper algunos huevos.
La falta de memoria colectiva es uno de los puntos más débiles de la sociedad venezolana. No tenemos una tradición escrita sino oral, como la que mantuvo por años el notable José Giacopini Zárraga, mucha de la cuál se fué con él. En los países más avanzados existe toda una tradición escrita, más permanente, la cuál ayuda a cohesionar la sociedad alrededor de valores comunes y promueve un vigoroso sentido de identidad nacional. Arturo Uslar Pietri llamaba la atención del país sobre lo que él veía como una ausencia de historia, como una Venezuela carente de raíces. Por ello, hoy apenas somos un país de héroes de a caballo, con veinte plazas Bolívar por cada Plaza Gallegos o Andrés Bello. En Lisboa abundan las estatuas, plazas y parques con nombres de poetas y novelistas y uno puede sentarse al lado de Fernando de Pessoa, a tomarse un café.. Nosotros, por el contrario, nunca hemos reconocido debidamente a nuestros héroes civiles. Como resultado, nuestro panteón nacional no nos proporciona óptimo orgullo ciudadano. pués no están todos los que son ni son todos los que están.
Los habitantes del país de la tercera edad pudieran asumir el liderazgo de estructurar esa memoria colectiva que tanta falta le hace a Venezuela, escribiendo sobre sus experiencias y contribuyendo a robustecer nuesto sentido de identidad nacional. Los seres humanos podemos aprender, de las hormigas, a fusionarnos con el colectivo. Es en esa fusión que radica nuestra única esperanza de relativa inmortalidad, no ya la del individuo sino la de la especie.
En este sentido he terminado hace varios meses un volumen (en español) sobre la industria petrolera venezolana y sus protagonistas, 1950-2000 y he comenzado un segundo volumen, 2000-2009. Estoy tratando de publicar el primero, hasta ahora sin éxito. Cuanto costará diseñar y publicar, digamos, 1000 ejemplares de un volumen de unas 280-300 páginas y por cuanto debería venderse el volumen para recuperar el costo de esa impresión? Yo estoy listo para hacerlo pero necesito ayuda. Cualquiera sugerencia será bienvenida.

Gustavo Coronel
8360 Greensboro drive #710
McLean, Virginia 22102
USA.

miércoles, 12 de agosto de 2009

los 83 años del asesino de todo un pueblo......

Lideres y pueblo destruídos por el ansia de poder de un hombre.
Se les ve la tristeza y la derrota en la cara.


ESTA ES LA AGENCIA BOLIVARIANA DE NOTICIAS HABLANDO DE FIDEL CASTRO, EL ASESINO. FIDEL CASTRO TIENE 50 AÑOS DE CRUEL DICTADURA EN CUBA. MAS DE DOS MILLONES DE CUBANOS HAN HUIDO DE LA ISLA O HAN MUERTO TRATANDO DE ABANDONARLA. HOY EN DIA LOS CUBANOS VIVEN EN LA MAYOR MISERIA. PERO, NINGUNA DE ESTAS VERDADES EVIDENTES HACEN QUE LOS ARRASTRADOS DE LA ABN MODIFIQUEN UNA COMA DE SU VERGONZOSA ADULACIÓN DEL DÉSPOTA.


Miercoles 12 Agosto 2009
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Opinión

Fidel Castro cumple 83 años en plena vigencia
Foto: Archivo, ABN
Caracas, 12 Ago. ABN.- Cumple 83 años y más que estadista o revolucionario, más que un personaje siempre actual en la vida de los cubanos y el pensamiento de los latinoamericanos, Fidel Alejandro Castro Ruz es un idealista, un hombre de historia que vive y sigue dejando huella. En realidad, un hombre que es historia. Todo se ha dicho y escrito sobre Fidel, y lo curioso es que no deja de ser un personaje admirable a pesar de la profusión de material biográfico a favor o en contra. Miles de enciclopedias lo retratan, cientos de sitios web hablan de su larga existencia. ¿Qué nos deja la revisión de tanta información' La percepción de un hombre que ha dejado una huella indeleble en los últimos cincuenta años. Y más allá de detractores o defensores está una cuestión no tan simple: si ya era difícil iniciar una revolución, lo más duro ha sido mantenerla.....

Fidel Castro, el compañero, el comandante, el líder, el pensador, cumple 83 con una estatura histórica fortalecida y desafiante. Es la vigencia plena de ideas y actitudes que muy pocos consiguen".

ESTOS ADULADORES INDIGNOS, PAGADOS POR CHÁVEZ PARA ELOGIAR AL CARNICERO DE LA HABANA, REPRESENTAN LO PEOR DEL PERIODISMO LATINOAMERICANO, ARRODILLADO FRENTE AL DESPOTISMO. FIJENSE USTEDES QUE NADIE FIRMA ESTA NOTA DE LA AGENCIA DEL RÉGIMEN. QUIENES ALLÍ TRABAJAN SE AVERGUENZAN DE FIRMAR ESTAS NOTAS DE PRENSA. SABEN QUE EL PUEBLO LES COBRARÁ SU COBARDÍA ALGUN DÍA. ASÍ SE SENTÍAN QUIENES ELOGIABAN A HITLER POR ENCARGO.