sábado, 2 de julio de 2016

La PDVSA roja debe aprender dignidad de Petroperú


Hoy leo la siguiente noticia que nos llega de Perú:
El presidente del directorio de la petrolera estatal Petroperú, Germán Velásquez, renunció al cargo después de que se produjera un derrame de crudo en la Amazonía del país, informó este jueves la ministra de Energía y Minas, Rosa María Ortíz. La ministra señaló que el Gobierno aceptó la renuncia de Velásquez, después de que el director general de Hidrocarburos de su ministerio, Omar Chambergo, visitara la zona del derrame y confirmara en su reporte que Petroperú bombeó crudo a través del Oleoducto Norperuano. "Esa es una falta muy grave cometida por la empresa, por lo que el presidente del directorio (de Petroperú) presentó su renuncia, la misma que fue aceptada por la junta de accionistas", remarcó. La ministra aclaró que la renuncia del presidente de Petroperú no excluirá la investigación ni los procesos administrativos sancionadores a los funcionarios que resulten responsables.
En Perú un derrame petrolero llevó a la renuncia de todo el directorio de la empresa petrolera del estado. Pero en Venezuela, PDDVSA se ha mantenido por años en manos de una pandilla de gánsteres al mando de Rafael Ramírez, Asdrúbal Chávez y Eulogio Del Pino, sin que ninguno de estos malandros haya renunciado o haya sido investigado, como si sucede en Perú.
Y lo que han hecho en la PDVSA roja no se limita a permitir un derrame petrolero. Han sido docenas de derrames petroleros, incluyendo el que contaminó los ríos de Oriente y se mantuvo por varios días sin remediarse, debido a la negligencia de los malandros. Han sido contratos fraudulentos como los de Ruperti, Derwick, Petromarine y los taladros fantasmas. Han sido contratos dados sin licitación a Roberto Rincón. Han sido las tragedias en las refinerías debido al pobre mantenimiento. Han sido los depósitos de dólares en Andorra, Madrid y Suiza.
Y también han sido los discursos de traición a su misión de gerentes, como el dado por Ramírez cuando puso la empresa a la orden del proyecto político de Chávez o como los dados por Del Pino, cuando habla de un plan estratégico elaborado por 96000 trabajadores o cuando preside una maniobra militar  de sus empleados contra la invasión imperialista, mientras la producción petrolera está en caída libre.

Mientras en Petroperú hay dignidad en PDVSA hay sinvergüenzura. Deberían enviar a la junta directiva de PDVSA a Perú, a recibir lecciones de decoro.