miércoles, 11 de diciembre de 2013

Ocho estrategias para combatir al gobiernito


 

1a), Estructurar un Frente Nacional de Oposición que incluya actores políticos y sociales que hoy permanecen relativamente aislados los unos de los otros: sociedades profesionales, agrupaciones empresariales, sindicatos, estudiantes, profesores y grupos cívicos diversos como el Grupo de los 20 y el grupo 400+. Darle a la oposición una verdadera fisonomía nacional, más acentuada que lo que hemos tenido hasta ahora. La MUD es vista por muchos venezolanos como un organismo semi-burocratizado, el cual se ha ido adaptando al Sistema,  convirtiéndoe progresivamente en parte del problema y no en parte de la solución.  Ello le ha hecho perder credibilidad.  No comparto la opinión de quienes han llegado a pensar que hay un “arreglo” de la MUD con el régimen, pero puedo entender como la impaciencia puede hacer que algunos compatriotas piensen así. La pasividad de la MUD es  notoria, frente a un regimen sin escrúpulos que humilla, insulta y abusa cada día con la mayor impunidad.

2a), Un Frente Nacional de Oposición que deebería adoptar una postura agresiva frente al abuso de poder. No es posible continuar aguantando callados esta andanada diaria de abusos, humillacion y actos de corrupción del régimen. El régimen está ganando la batalla de la opinión pública debido a la lasitud con la cual la oposición presenta su caso ante el país y ante el mundo. En estas elecciones municipales todas las noticias internacionales que he leído se refieren a la “victoria y legitimación” del analfabeta, cuando es evidente que el régimen perdió posiciones importantes. La oposición no ha presentado su version del evento con decisión y coherencia. Lo que ha dicho Capriles: “Nadie es dueño del país”, es débil, así como lo han sido algunas de sus declaraciones recientes: “que sabroso es ser populista, “a quien no le gusta ser populista” y otras por el mismo estilo que no se deslindan suficientemente de lo que el régimen predica.

 
3a), Una organización que aplique una efectiva presión contra el gobiernito. Pienso que el Frente puede organizar grupos de seguimiento a lo que hace el régimen a fin de mantener una presión mucho mayor sobre sus acciones de lo que ha sido el caso. La oposición quien esté hablando de  petróleo, salud, educación, solo a Guerra en finanzas y poco o nada en otros sectores de la vida pública que requieren seguimiento y denuncias a fondo. La anti-corrupción, por ejemplo, es algo que el régimen ha tenido la desfachatez de tomar como bandera, sin que la oposición denuncie con todos los hierros  a los corruptos del régimen tales como Ramírez, Giordani , Merentes, Lucena, Morales, Vegas Torrealba etc. Estos y muchos otros son corruptos y sus actos de corrupción pueden ser documentados, tanto los que involucren manejos irregulares del  erario público como los que tienen que ver con el abuso de poder. Por ejemplo, es triste que la oposición no haya desmenuzado el mamotreto llamado Plan de la Patria, que el régimen ha convertido en “ley de la república”. La presencia cubana, los abusos electorales, el endeudamiento con China, la desverguenza de los bolichicos,  son aspectos que claman por una acción decidida de rechazo por parte del Frente Nacional de Oposición, porque nuestro silencio le otorga legitimidad a tales desafueros.  

4a), una actividad internacional que contrarreste la propaganda que diseminan los diplomáticos invertebrados del régimen. En Washington, París, Bogotá, La Haya y Singapore, estos invertebrados predican la excelencias de un régimen corrupto, inepto y mentiroso. No parece importarnos que algunos de los embajadores del régimen sean pervertidos sexuales o narcotraficantes. La oposición no ha podido o querido insurgir contra estos malos representantes de nuestro gentilicio. La batalla de la opinión debe darse en todos los rincones del planeta, usando los recursos que se tengan a la mano, muchos de los cuales existen pero no han sido llamados al combate. Porque no podemos engañarnos, se trata de un combate ideológico a muerte.

5a), Una estrategia de confrontación, no de conciliación, frente al crimen. Hay un grupo de venezolanos que habla insistentemente de reconciliación, de diálogo. No dudo que los anime una excelente intención pero debemos recordar que la vida honesta se rige por un código ético que no  permite la co-existencia pacífica con el crimen. Se menciona el ejemplo de Mandela para justificar estos intentos de acercamiento.Quienes lo hacen olvidan o ignoran que Mandela tuvo toda su vida una posición frontal frente al crimen y fué después que los criminales de su nación habían salido del poder que Mandela eligió, como estrategia política y desde una posición de poder,  la vía del perdón. Para que podamos sentarnos con el país del otro lado es indispensable que los criminales salgan del poder y que los ladrones y los ineptos que han arruínado al país, esa pandilla de unos  500-1000 criminales, integrada por gente perfectamente identificada, sea llevada a la justicia. Lo contrario, hacer borrón y cuenta nueva,  sería inviter, inclusive, promover una repetición de nuestra pesadilla y desvirtuar el valor de la vida honesta. Si todos los malandros son perdonados y pueden vivir felices con sus dineros mal habidos en Portugal, Cuba o Madrid,, como quedan quienes han pasado la vida viviendo del otro lado de la talanquera ética y lo han savrificado todo en aras de sus convicciones y principios?  Es que, acaso,  las enseñazas de sus padres y maestros deben echarse en saco roto? Un vez que esta pandilla salga del poder podremos ser magnánimos con quienes se dejaron seducir por los criminales pero nunca con los criminales. Mandela invite a u carcelero a su inauguración presidencial, pero ya era presidente. Mientras somos víctimas no podemos ser magnánimos, es necesario seguir luchando.

6a), Una movilización permanente basada en el concepto de desobediencia civil. No se trataría de marchar todos los fines de semana, lo cual es difícil y conduce rapidamente al fastidio popular y a la bailoterapia. Se trataría de instaurar en el país una actitud cívica de desobediencia frente al abuso de poder, la cual se manifieste de múltiples maneras que pueden ir de lo individual a lo colectivo: cacerolazos por sectores, desconocimiento y ridiculización  de “leyes” absurdas, manifestaciones de pequeños grupos frente a embajadas de países como Cuba,  en fin, actividades que trnsmitan el rechazo contante frente al régimen. Estoy seguro que un experto en este tipo de actividades pueda encontrar muchas variantes de desobediencia civil sin que haya violencia, al menos de nuestra parte. Nicolás no es más poderoso que el imperio británico que se fué a pique en la India.

7a) Una renovación del liderazgo. La oposición necesita nuevas caras y un nuevo lenguaje al frente de su actividad. No condeno a los líderes actuales, quiens lo han hecho de la mejor manera que han podido y han conquistado una apreciable posición desde la cual es posible edificar.   Solo pienso que no han sido lo suficientemente vigorosos en su planteamientos y en sus actitudes frente al régimen y que ello significa que hemos perdido de ganar posiciones.   

8a), Una lucha frontal contra la parcialización del CNE y contra las ilegalidades del mál llamado Poder Moral y del Tribunal Supremo de Justicia. La oposición no puede seguir jugando con árbitros parcializados y aceptarlos sumisamente como si fueran imparciales. Ello es inaceptable. Aceptar esto le da una muy mala impresión al pueblo opositor venezolano que sabe que el CNE no cumple con las leyes del país ni actúa honestamente. En especial, la presencia de la funesta y corrupta  Sra. Tibisay Lucena en el organismo es un insulto a los venezolanos. El país decente  pide a gritos una denuncia formal contra los organismos del poder moral y sobre el TSJ, por sus actuaciones evidentemente contrarias  a las leyes del país.  

En resumen: no pretendo otra cosa que llamar la atención de los venezolanos de oposición a la necesidad de arreciar la actividad opositora, cada quien en la medida de sus posibilidades. No podemos seguir de rodillas ni seguir concediéndole espacios, sin luchar,  a un régimen de malandros.  

martes, 10 de diciembre de 2013

Hallaca Time, 2013


             
                                              

Monday and Tuesday, December 9th and 10th my wife, one of our daughters and I made this year’s hallacas.  Hallacas, for the information of the non-Venezuelan readers of this blog, is the Venezuelan typical Christmas food. It is served accompanied with chicken salad, a special bread filled with ham (Pan de Jamón) and ham slices (optional). Dessert is a green papaya sweets made in heavy brown sugar syrup and adorned with cloves and a little cinnamon. Christmas dinner in a middle class family  includes two typical Venezuelan drinks: A Scotch whisky blend, such as Old Parr, Johnnie Walker or Chivas regal,  and a red Burgundy wine, ideally a Corton or, at least, a Chateauneuf Du Pape. If a smaller budget is available they can be replaced with a good Venezuelan rum  (about $17 a bottle) and the usually superb Argentinean  Phoebus Malbec ($11 in Total Wine).
Much more than food

The hallaca is much more than food.  It is, really, a main vertebra of our cultural backbone. The hallaca, as the name implies ( from the Spanish Allá and Acá, meaning There and Here), is made up of ingredients characteristic of our three main ethnic tributaries: Spanish, Indian and Black. From the native Indians the Hallaca takes the plantain leaves and the corn flour. From the Spanish, the olives, the capers, the pimentos, the raisins and portions of the stew. From the Blacks, most of the stew cooked by the slaves brought from Africa  to the New World.

Frankly, this is just one theory on the origin of the name Hallaca. If you don’t like it, as Groucho Marx would say, I have others.

The process starts day one with the cooking of the stew. It is made up of beef, pork, hen (not chicken), capers, pimentos, sweet peppers, onions, olive oil and, after cooking, is put to rest overnight. In parallel, the plantains leaves are thawed (we buy them frozen in a Latin market nearby, mostly imported from Phillipines, El Salvador or Thailand), washed and cleaned, to be cut into rectangular pieces and narrower strips which are used in the wrapping.

Day 2 starts with the making of the corn dough (we can buy locally the justly famous Venezuelan PAN Flour, ideal for hallaca and arepa making), a manual process that takes a lot of muscle if you want the dough to be smooth, free of crumbs. The individual balls of dough are flattened in a press onto the leaf of plantain. The stew  (guiso)  is added, plus strips of pimento,  olives (pitiless, please) and minute pieces of bacon. The leaf is wrapped and secured with string.

Once the hallaca is wrapped is put in boiling water for about one hour. After cooked it can be frozen to wait for the moment is consumed.

After the target has been reached, 60 hallacas came out this year, at a cost of $2.44 per hallaca, the stew that remains is mixed with corn flour and with the rest of the ingredients, to be cooked as “bollos” and equally wrapped in plantain leaves. The "bollo"is a poor man’s version of the hallaca, very good for a high protein breakfast with eggs and bacon.   

Some hallacas are better than others.

The hallaca is a source of much  analysis, comment and, even, conflict among family and friends. For example: “The hallacas of A are better (or not as good as) than the hallacas of B”; “The hallacas of C lacked pimentos or onions” or “tasted wonderfully”, and so on.  They are interchanged freely  as a sign of friendship. Depending on the known skills of the hallaca maker the announcement: “I am bringing you some of my  hallacas” can be something to look forward to, or might amount to a terrible threat.

 What is out of the question in each Venezuelan household is the firm belief that “My mother’s hallacas are the best”, since they have the most important ingredient of all: love.

 Hallacas are a uniquely Venezuelan cultural component
In some ways hallaca making is our equivalent of thanksgiving, an opportunity for the family to gather, to share reminiscences of the good old times spent together and to be thankful for the things that we have and for being able to stay together. The assembly line is made up of dough flatteners, stew adding specialists, sundry components experts, wrappers, boilers and cleaners. Someone will be in charge of putting the proper music over the loud speakers. There might be singing, even some dancing and drinking. Childhood stories are told and the dead are remembered. The style, the ingredients, the logistics are mostly inherited from parents and grandparents, with minor improvements obtained from friends.

Of course, as children get older and leave the home, the assembly line tends to get smaller. The children, in their own homes, will or will not create their own assembly line. The long line of family  hallaca makers is sometimes broken due to transculturation, individual preferences or whatever.  
This is about the 45th year of our hallaca making. We are blessed with having had the opportunity to be together, mostly in Venezuela but also in the U.S. We did not make hallacas in Balikpapan, Indonesia, in 1963-1965, when our main priority was to survive Sukarno’s madness and where Christmas was not a popular holiday. We did not make hallacas in Cambridge, Mass., 1981-1982,  during my two years at Harvard, when our children were all away, two in college, in Tulsa, Oklahoma, the other one in another town.

Hallacas are an acquired taste
We have served hallacas to some of our U.S. friends. Not always with good results. One couple that we invited for hallacas in 1983, when we arrived in Washington DC by the first time, said to us, a few days later, that they would not be in town next year during Christmas, vigorously pre-empting a repetition of their experience. Others have liked them and you would know because they would ask for more.

In summary,
Every new year of hallaca making is like a small miracle to me. As I approach the end of a wonderful journey, our yearly hallaca assembly line represents for me one more chance to rejoice in the warm cocoon of family life.  As I think of the future of the Venezuelan people, so full of problems and spiritual depression, I feel comforted by the feeling that hallacas will still be made in Venezuelan homes long  after small dictators are gone. As long as there is an hallaca assembly line in a Venezuelan home, all is not lost.  

lunes, 9 de diciembre de 2013

De "revolución" a gobiernito



La mejor mitad de Caracas en manos de la oposición, más Valencia, Maracaibo, etc.
En unas elecciones municipales caracterizadas por obscenos abusos de poder el gobiernito de Nicolás perdió el control politico de casi todas las grandes ciudades de Venezuela. Hubiera perdido también la importante alcaldía del municipio Libertador que retuvo Jorge Rodríguez, si la oposición hubiese tenido otro candidato y no a un Ismaél García sin carisma, visto por muchos  como un cripto-chavista.  

Lo que es cierto, sin que ello pueda ocultarse,  es lo que afirmábamos en mi anterior artículo sobre la pandilla perdedora. Esta llamada “revolución” se quedó en el aparato y se encuentra reducida a una lucha constante por su sobrevivencia, asfixiada por los problemas que ha creado y entregada, cada vez más, a China y a Cuba. Se enfrenta a un proceso inevitable de erosión, el cual le será fatal, pero también  será muy costoso para la nación ya que, cada día que permanece en el poder, la pandilla corrupta causa grandes pérdidas materiales y espirituales a nuestro país.

Lo que estamos viendo es la agonía de lo que comenzó con grandes ínfulas de cambio para Venezuela y para el continente, reducida a una triste montonera de ladrones e ineptos progresivamente debilitada.

Si aumentamos la presión cívica este gobiernito se desmorona. Este aumento de la  presión se puede manifestar de varias maneras: una es la denuncia constante, en Venezuela y en el exterior,  de los crímenes del gobiernito, de su inmensa corrupción e ineptitud; otra es la presión de opinión pública internacional, la cual va en aumento, gracias a los grandes medios impresos de América Latina y de Europa y a los medios televisivos de USA; una tercera, la insurgencia civil, el desconocimiento del gobiernito y de sus ridículos decretos-ley, tipo “plan de la patria”.
No deconocemos lo que la oposición organizada ha logrado pero aun hay bastante campo para aumentar esta presión.  Construyamos sobre lo que se logró ayer para acelerar la caída del gobiernito

domingo, 8 de diciembre de 2013

LA PANDILLA PERDEDORA


 

Una reflexión dominical para los demócratas descorazonados
Es cierto que nuestro país, Venezuela, es un desastre económico, politico y social. Es también cierto que nos angustia  ver la pasividad con la cual nuestro pueblo se enfrenta al cúmulo de insultos, humillaciones y abusos que la pandilla que está en el poder ha descargado contra quienes se le oponen. Y, por supuesto, nos angustia ver como día trás día se desangra el país,  sin que parezcan cambiar la cosas.

Sin embargo, a pesar de que no lo percibamos así, las cosas ya han cambiado bastante. Para apreciarlo debemos ver el otro lado de la moneda, lo que la pandilla deseaba originalmente y lo que ha logrado conseguir. Es necesario recordar que el objetivo original del sátrapa fallecido fué el de instaurar en Venezuela un sistema a la cubana y lograr que en el continente este sistema se conviertiera en el modo de vida de millones de latinoamericanos.

Para el fallecido, por supuesto, lo que realmente ha ocurrido es una rotunda derrota, no solo porque ya no está con nosotros y su memoria se disipa como la bruma  cuando sale el sol, sino porque el objetivo primordial que se planteó se ha convertido en una lucha desabrida y tragi-cómica del régimen por su sobrevivencia . Ya nadie habla de una “revolución” continental.  El régimen ha perdido influencia en la región y solo le quedan, si acaso, dos satélites atados al carromato de sus limosnas: Bolivia y Nicaragua.

Peor aun es la situación del bufón que ha reemplazado al difunto. Desangelado, ignorante, muy corrupto, Nicolás Maduro se ha embarcado en un curso de acción suicida que acelerará el colapso económico de su régimen. A pesar de sus decretos absurdos y de la ley habilitante que le da una semblanza de autoridad, Maduro no gobierna, se limita a sobrevivir día a día. Pocos en el país lo toman  en serio. La estructura que ha tratado de construír con sus decretos:   comunas, “ plan de la patria”, milicias populares, baterías anti-aéreas en cada barrio, son ficciones que no durarán más de lo que dura una cucharada de sal en un vaso de agua.

Así como la pandilla ya ha perdido y terminará por implosionar, el país también ha perdido. Venezuela se ha empobrecido y ese empobrecimiento ha sacado a flote lo peor de nuestro gentilicio: los saqueos, la indiferencia ciudadana, la apatía, la resignación, ese ciego aferrarse a la rutina en un país cada día más miserable,todo eso apunta hacia un proceso degenerativo del venezolano. La tarea de reconstrucción espiritual que le espera al país es titánica y de larga duración, tendrá que ser generacional.

Tragicamente, esta fallida “revolución” ha tenido sus ganadores. No son los pobres,  porque ellos han visto disiparse progresivamente sus esperanzas e ilusiones. Son aquellos que disfrutan de lo que en la Alemania nazi se llamó  el “etappengeist”, el espíritu de la retaguardia. Estos son los miembros más corruptos de la sociedad venezolana, aquellos sin ideología o sin amor por el país, solo empeñados en hacer dinero sin que el desastre que causan les importe: son los militares narco, los burócratas del estado,  tales como los invertebrados magistrados del tribunal Supremo,  los jefecillos de empresas del estado, los embajadores entregados a la vida muelle en el extranjero, los llamados boli-burgueses y los miembros de la clase media alta confabulados con la pandilla para saquear al país y comprarse media Europa, como los bolichicos. Esta es una retaguardia de vividores miserables que, cuando ocurra el cambio de régimen político, dirá que nunca tuvo simpatía por la pandilla. Y se irán a Europa y USA a vivir como reyes con sus dineros mál habidos, a menos que exista en el país la intención firme de castigarlos.

A la luz de lo que estamos presenciando  lo que la “revolución” ha significado para Venezuela es apenas  un barniz, un sucio epidérmico que podrá salir con jabón.  Ha llegado al bolsillo de muchos pero al corazón de pocos. Sin embargo, ha encontrado eco entre quienes alimentaban un deseo de revancha por haberse sentido excluídos en el pasado. Estos grupos, a fin de desquitarse, han tratado de rebajar a los venezolanos educados y trabajadores al nivel de quienes nada tienen, así como en la edad Media algunos  enfermos de lepra trataban de contagiar a la gente sana. Y han tenido éxito parcial, porque hoy en día hay más pobres estructurales y menos clase media.

Los sistemas políticos se comportan como un acordeón, se expanden y se achican. La llamada “revolución” del sátrapa fallecido tuvo su breve momento de expansión  pero ahora se achica, agobiada por los problemas que ella misma ha creado y que no puede resolverpor su manifiesta ineptitud.  Aunque es cierto que ha podido, hasta ahora, cerrar las opciones democráticas a quienes se le oponen y conservar el apoyo de una fuerza armada prostituída, no es menos cierto que el régimen tiende claramente a la implosión debido a su carencia de una vision nacional.

De manera que, cuando nos sintamos descorazonados, es preciso pensar en que la pandilla ya fracasó en su principal intento. Ahora se arrastra, como un gusano, hacia la cloaca, el sitio que le corresponde.  Tratemos de acelerar este proceso.

 

Un recuerdo para Cecilia Petzall, geólogo


 
Cecilia Kavanagh de Petzall falleció ante-ayer. Geólogo de la promoción de la Universidad Central de Venezuela, UCV, 1953, Cecilia fue una profesional insigne, quien se especializó en editar, traducir y contribuír a la diseminación del conocimiento geológico venezolano. Una mujer llena de entusiasmo por su profesión, dedicada en pleno a servir. Siempre la recordaremos con su sonrisa optimista y contagiosa.
Su aporte fue prodigioso en ese campo de la organización y apoyo a los eventos geológicos que se realizaban en Venezuela. Un gran porcentaje de los volúmenes  sobre geología publicados en Venezuela tuvieron su callada pero decisiva participación.
Teníamos noticias de su delicada salud. Pero siempre es doloroso ver partir a nuestra buena gente. Un abrazo de solidaridad para nuestro colega Víctor, su esposo.
Los geólogos regresan a la tierra que tanto aman.