miércoles, 10 de junio de 2020

Notas "arqueológicas" y sentimentales sobre la Shell Venezuela

                                 


Al andar se hace camino y al volver la vista atrás
 se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino, solo estelas en la mar.    
                                 Antonio Machado  



Con el fallecimiento de mi querido amigo Stephen Desmond Watkins ocurrido hace algunas semanas en Marbella, España, el grupo sobreviviente de aquella Shell Venezuela que conocí y con quien trabajé se hace aún más pequeño.
En 1952 obtuve una beca de la empresa para continuar mis estudios de geología en la Universidad de Tulsa. Allá me había ido un año antes por cuenta de mi padre, quien me enviaba desde Los Teques la mitad de sus ingresos, unos $80 al mes, mientras el resto de la familia vivía con la otra mitad. Cuando comencé a recibir el dinero de la beca, unos suculentos $150 al mes, fui yo el que comencé a enviarles dinero a ellos, ya que para mí $100 al mes eran suficientes. En 1953 pasé mis vacaciones de verano en Maracaibo y sitios cercanos, en un programa de entrenamiento para estudiantes que me llevó a Bucarito, en el estado Lara, a unirme a un grupo de geología de campo al mando de un geólogo holandés llamado Eddie Van Der Meulen, luego al estado Trujillo donde operaba un grupo de exploración sísmica y, finalmente, al laboratorio de la empresa en Maracaibo, donde aprendí algo de palinología (estudio del polen fósil, para establecer edades geológicas relativas) con el palinólogo Jan Müller y micropaleontología del terciario (estudio de foraminíferos con poéticos nombres,  Globigerinas y Globotruncanas)  bajo la guía de Hans Bolli y de un extraordinario joven venezolano de apellido Fuenmayor. Mis recuerdos de esas vacaciones en Maracaibo son inolvidables. Vivía en el campamento de Bella Vista, que tenía un club donde se jugaba tenis y se tomaba shandy (una mezcla de cerveza con limonada). Las mujeres de Maracaibo me cautivaron para siempre.  
Me gradué en 1955 y regresé a trabajar en Maracaibo, en las oficinas del edificio llamado Las Laras, de gran belleza.

                                       Mi oficina de geólogo estaba en el segundo piso

 Muchos de los geólogos con quienes trabajé y compartí tareas de campo luego serían de renombre internacional: Jan Van Andel, Jan Hospers, mi entrañable mentor Konrad Habicht, Otto Renz, Hans Schaub, Harold Reading, Eddie Frankl, Rudy Blaser, Bill Milroy,  Jacques Follot (muerto en Argelia durante la revolución de los Pied Noir), Jan Bodenhausen, Myles Bowen, José Méndez Zapata, Gustavo Feo Codecido.  Ellos viven en mi memoria porque casi todos han fallecido (creo que Harold Reading aún vive, en Oxford, donde se convirtió en un legendario profesor de geología y José Méndez Zapata vive en Caracas, en buena salud).
Durante mi estadía en Maracaibo conocí a algunos de los venezolanos quienes ya ocupaban posiciones de importancia en la empresa, en especial,  César Rosales y José Rafael Domínguez. Con Domínguez tuve una amistad bastante estrecha y compartimos luego tareas en la empresa y en  PDVSA. Cuando coordiné en PDVSA el proceso de racionalización que llevó el número de empresas de 14 a 4, Domínguez fue miembro del Comité de Racionalización y me dio mucho apoyo.  
Cuando fui transferido a Lagunillas para aprender la fase de Producción, después de diez años en Exploración, conocí a un grupo de venezolanos de quien aprendí esas nuevas técnicas: Simón Antúnez, Ricardo Corrie, Hans Krause, Gustavo Inciarte, mi inolvidable Frank Rubio (estadounidense) y me re-encontré con Miguel Fraíno, con quien había estudiado en Tulsa y quien se había convertido en un extraordinario Petrofísico (Especialista en interpretación de registros eléctricos). Afortunadamente este grupo aún se encuentra activo.  Miguel, Gustavo Inciarte y Frank fallecieron.  En Lagunillas conocí a C.C. Pocock, quien llegaría a ser Chairman del grupo Shell y a su bella esposa, quienes se interesaron por mi carrera., al encontrarme una madrugada entrando al hotel Lagunillas cubierto de barro de perforación, mientras ellos salían de una fiesta. Pocock me dijo: “Me alegro ver que hay quien trabaja duro, mientras nosotros estamos de fiesta”. Un encuentro serendípico que marcó mi carrera.
Corrí algunas aventuras geológicas y políticas en Europa, Indonesia y Estados Unidos y regresé a Shell Venezuela en 1970, compartiendo con Domínguez y con Marcos Marín tareas en Shell sur del lago, donde perforamos un pozo que resultó seco. Cuando tuve que ir a la directiva de Shell a reportar el resultado y mencioné que habíamos encontrado el objetivo del Eoceno pero sin petróleo, Alberto Quirós, quien ya era director, dijo: “Entendemos. Las operación fue un éxito científico pero el paciente se les murió”.
En esa Shell Venezuela, durante la década de los 70, trabajé en Caracas y llegué a conocer a la plana mayor de la empresa. El presidente Jan De Liefde fue remplazado por Ken Wetherell y el vicepresidente era Desmond Watkins, mi amigo recién fallecido, quien luego quedaría como presidente de Shell Venezuela post nacionalización. José Giacopini era el asesor de Wetherell para asuntos políticos.  Alberto  Quirós Corradi ya ocupaba cargos de gran importancia y venezolanos como Hugo Finol, Carlos Castillo, Samuel Wilhem, Rafael Pardo Ponte, Emilio Abouhamad, Oliver Campbell, Ramón Cornieles, Pablo Reimpell, Nelson Vásquez, Lucio Mazzei, J.J. Carrillo  y otros ya ocupaban  posiciones gerenciales/operacionales de alto nivel. Jóvenes como Arnold Volkenborn, José Capobianco, Eustoquio García, Eduardo Blanco  (Mr. Magoo), Jorge Zemella, Luis Giusti, Simón Díaz, Gustavo Inciarte y Hans Krause y aún más jóvenes colegas geólogos como Vladimir Gamboa, Tito Boesi, Ovidio Suárez, Aura Neuman   y José Matos, estaban muy activos en la empresa. Quizás algunos entraron durante el tiempo en el cual se iba Shell y llegaba Maraven, mi memoria ya no está clara.
 Yo era Gerente de Relaciones Comerciales, a nivel medio, y me tocaba – entre otras actividades de planificación estratégica y de desarrollo organizacional - coordinar las actividades de la empresa con el Ministerio de Energía y petróleo, en especial con el severo y extraordinario venezolano que fue Luis Plaz Bruzual. Durante estos años comenzó a hablarse de nacionalización y se llevó a cabo un gran debate nacional sobre este tema. Logré fundar, junto con Marcos Marín Marcano y Odoardo León Ponte una asociación de técnicos y gerentes petroleros, AGROPET, la cual jugó un papel importante en el proceso de nacionalización. Durante los largos meses de debate conocí e interactué con maravillosos venezolanos, a quienes recuerdo con gran respeto y afecto. No podría enumerarlos a todos. Pertenecieron no solo a Shell sino a otras empresas del sector. En una ocasión, Enero 1974, logramos hacerle seis presentaciones sobre la situación de la industria petrolera al presidente Carlos Andrés Pérez en Miraflores, donde él estuvo acompañado por su gabinete y miembros del congreso. Esa reunión fue fundamental para sembrar en el presidente Pérez la idea de que el proceso no sería tan sencillo como lo predicaban los integrantes del sector político, para muchos de quienes el petróleo “salía fácil de la tierra y se vendía solo” y  “lo venían a comprar en nuestros puertos”.
De aquel  grupo de venezolanos y extranjeros con quienes compartí tareas en Shell Venezuela quedan pocos. Las memorias se hacen más difusas. Recuerdo todavía al catire Maal parado frente a las oficinas de la empresa, primero en San Bernardino, luego en Chuao, al mediodía, viendo pasar las muchachas y haciendo comentarios sobre su belleza. Recuerdo los choferes de la Línea VOLLMER, todos maravillosos, en especial a quien fue mi chofer después, el Señor González. Recuerdo a Tabaquito, ver: http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2014/08/the-death-of-tabaquitola-muerte-de.html, llevando los diarios a las oficinas con su eterna sonrisa y su incurable optimismo. Recuerdo los juegos de softball en los cuales gerentes, especialistas, choferes y mensajeros se divertían en grupo. En uno de los cocteles en Maracaibo un joven recién empleado se le acercó a Quirós y le dijo: “¿Vos jugáis softball? “. Y cuando Quirós dijo que no, el joven le dijo: “¡Así no vais a poder progresar en esta compañía”!
Esa Shell Venezuela es una bella postal antigua, con sus colores un tanto desvaídos por los años, ya que de mi primer contacto con ella han transcurrido 67 años.  Para mí la Shell Venezuela fue gente, rostros, personas y personalidades, con quienes pasé una buena parte de mi vida, quienes fueron una importante parte de mi vida. En Lagunillas, La Haya, Yakarta, Balikpapan, Hong Kong, Nueva York, siempre me sentí apoyado por su organización. Nunca tuve que pedir un aumento de salario, el cual llegaba en el momento preciso. Planificaron mi carrera con cuidado. Cuando fui director de Maraven y tuve acceso a mi archivo personal de Shell pude constatar la atención que recibí desde que llegué a Maracaibo en 1955, recién graduado, hasta que pasé a Maraven, en 1976, unos maravillosos 21 años.  
Todavía recuerdo como salimos de Indonesia, en 1965, con lo que teníamos puesto, casi huyendo de un país en plena y peligrosa  crisis política. Al entrar al barco que me llevaría a Hong Kong, el MS Victoria, me entregaron un sobre abultado con el logo Shell. Contenía pasajes, dinero, información, todo lo necesario para mi regreso a Venezuela, sano y salvo.  
La madre Shell en acción. 
                      La CHELL, como la llamaban en Maracaibo.

Caminante, no hay camino, solo estelas en la mar.


lunes, 8 de junio de 2020

Walter Scott si, la emulsión de Scott no....




                                    *** La literatura como terapéutica   
            
Cuando tenía entre 7 y 8 años era muy inapetente. En aquellos tiempos a los niños que no comían como era debido les daban los llamados reconstituyentes. Uno de los más utilizados y más odiados por los niños era la Emulsión de Scott, cuya botella tenía un pescador cargando un bacalao. 


A mí me dieron muchas botellas de esa emulsión, la cual consistía de aceite de hígado de bacalao, con vitaminas A y D, jarabe que tenía un gusto bastante  desagradable. Sin embargo, la cura de mi inapetencia no se debió al hombre del bacalao sino a Sir Walter Scott.  


Sucedió que en esos años recibí como regalo de un tío mío la novela de Walter Scott, “Ivanhoe”. Leerla, en especial, su tercer capítulo, me abrió súbitamente el apetito.
En esas páginas Walter Scott describe vívidamente la morada de Sir Cedric, el padre de Ivanhoe. Pinta una  casona amplia, con arcones para guardar utensilios, algunas cortinas y una que otra alfombra, con instrumentos de caza y de guerra colgando de las paredes, con muebles escasos y primitivos. Allí viven Cedric, sus familiares, criados y sus esclavos/bufones, Gurth y Wamba, quienes vestían  jubones de paño tosco y capuchas y calzaban algo parecido a las alpargatas. Cedric  se vestía con finas telas y pieles de ardilla, buenas pero no de la calidad del armiño. Llevaba gruesos adornos de oro colgados del cuello,  túnica y calzas hasta las rodillas  y  sandalias aldeanas. Un sombrero de piel y una espada al cinto completaban su vestimenta.
A la hora de comer  los asistentes se sentaban  en una larga mesa en T. Las personas importantes se sentaban al lado del anfitrión, Cedric, mientras que los de menor nivel se iban acomodando en la mesa larga, en orden de importancia decreciente,  hasta llegar a los criados. Todos los habitantes de la casa y los invitados compartían el mismo ambiente, lleno de humo de los fogones, cada quien tomando su bebida preferida, fuesen vinos diversos, sidra o  agua.  El nivel de ruido era alto. Los platos comenzaban a llegar y eran de gran diversidad, muy condimentados.  Aunque no he podido encontrar la versión en español del capítulo, hago una traducción resumida del original en inglés: “El festín que se colocaba sobre las mesas no requería excusas por parte del anfitrión. Carnes de puerco y buey, aderezadas en diferentes formas, iban siendo colocadas  en la baja parte de la mesa, lo mismo que las aves, la carne de venado, los cabritos y conejos, así como diferentes tipos de pescado, cebollas asadas, junto con enormes hogazas de pan y tortas hechas con frutas y miel. Las abundantes aves pequeñas no eran servidas en los platos sino que eran traídas a la mesa ensartadas en delgadas barras de hierro, ofrecidas por los pajes  a cada comensal, quien la tomaba completa en sus manos o cortaba algunas porciones a su gusto.  Frente a cada  persona de rango se colocaba una copa de plata. En la mesa larga se colocaban copas de madera mientras que algunos criados preferían beber en cuernos”.
No solo la diversidad de viandas y bebidas sino toda la escena, el humo de los fogones, la conversación entre comensales, la iluminación con grandes antorchas, el aire de fiesta, todo ello me produjo una gran impresión desde mi primera lectura y logró convertir mi reticencia a la hora de sentarme a la mesa de mi casa, en Los Teques, en una ocasión en la cual imaginaba que estaba en el banquete de Cedric, con muslos de pollo en las manos, probando cada vianda con especial deleite, tomando mi guarapo de piña como si fuera el vino más delicado. No importaba lo que tuviera frente a mí yo me lo imaginaba parte del banquete  y me lo comía con mucho gusto, como si fuera un buen sajón de la época de Ricardo, el Corazón de León. Por supuesto, la dulce belleza de Rebeca,  la joven judía, la generosidad de Isaac de York, la historia de amor de Ivanhoe y Lady Rowena, los torneos, el sitio del castillo normando, las travesuras de Wamba,  todo ello agregaba a mi placer, pero lo definitivo para mí era poder regresar a voluntad al banquete de Cedric, sentado en la mesa larga junto a los comensales de modesta significación, compartiendo los brindis y los platos humeantes que pasaban de manos de manera incesante, incluyendo las mías.
 Toda una gran escena llena de rusticidad y calidez,  de gran concordia, la cual me abrió el apetito para siempre y también para siempre me ha hecho sentir a gusto en los ambientes rústicos, rodeado de gente sencilla y hospitalaria, la sal de la tierra.     

sábado, 6 de junio de 2020

Jorge Luis Borges vive en Virginia





En mi adolescencia, junto a miles de jóvenes latinoamericanos, leí a ARIEL de José Enrique Rodó y absorbí su prédica en contra del materialismo estadounidense, lo que él llamó la “Nordomanía”. En mis ensayos juveniles yo escribía sobre lo mucho que nosotros nos ocupábamos de los norteamericanos y lo poco que ellos se ocupaban de nosotros, de como ellos usaban el cerebro mientras nosotros preferíamos usar el corazón. Repetía a carcajadas el viejo chiste del estadounidense que, al saber que éramos de Venezuela, nos daban una carta para entregar en Buenos Aires.
Ese estereotipo ha sido difícil de matar, sobre todo porque el estadounidense de clase media sigue dando muestras de ignorancia sobre nuestros países y porque el latinoamericano de clase media sigue admirando y desconfiando del “coloso” del Norte.
Hace tiempo que me he convencido que catalogar a los estadounidenses como despreocupados de nosotros es una injusta  exageración. Existe, por ejemplo, una Asociación de Estudios Latinoamericanos en los Estados Unidos que tiene unos 13000 miembros. Hay unos 400 colegios y universidades estadounidenses  que ofrecen estudios y carreras dedicadas exclusivamente a América Latina, en todas sus fases políticas, sociales y culturales. Cada año se gradúan en los Estados Unidos centenares de expertos en Latinoamérica. Hay docenas de Centros de reflexión (think tanks)  que incluyen de manera sistemática el análisis de los asuntos latinoamericanos en sus deliberaciones y publicaciones. Donde vivo, en la zona de Washington DC, no hay semana que estos centros de reflexión no ofrezcan charlas sobre la región latinoamericana.  

                            Dibujo hecho por Borges para ilustrar una de sus obras

Un ejemplo extraordinario de este interés norteamericano por la región latinoamericana es que la segunda colección más importante del mundo de manuscritos, ediciones y documentos sobre Jorge Luis Borges, solo superada por la existente en la Fundación San Telmo de Buenos Aires, se encuentra a apenas una hora de viaje por buena carretera de donde vivo. Está en Charlottesville, Virginia, en la biblioteca de la Universidad de Virginia, la institución fundada por Thomas Jefferson.
La historia de cómo se ha logrado esta demostración de amor por Borges comenzó en 1967, cuando el escritor fue invitado por la universidad para dar una charla sobre Edgar Allan Poe, quien había estudiado en la universidad en 1826.  En la audiencia estuvo el joven bibliotecólogo de la universidad Jared Loewenstein, quien escuchó a Borges definir a Jefferson no solo como el arquitecto de la democracia sino como un demócrata de la arquitectura, refiriéndose a los edificios universitarios diseñados por él. Este fue el inicio de una maravillosa relación entre el joven, nacido en un pequeño pueblo de Virginia famoso por su caverna (Luray) y el gran escritor bonaerense. En 1976, después de haber visitado Buenos Aires en búsqueda de material sobre Borges, Loewenstein recibió una oferta de venta de 400 documentos  que incluían cartas, manuscritos y primeras ediciones de libros de Borges, propiedad de un cercano amigo del escritor  llamado Lisandro Galtier. Esta adquisición marcó el inicio de la colección, la cual tiene hoy más de 3000 documentos, adquiridos, dijo Loewenstein, uno por uno. Loewennstein también publicó un libro describiendo todos los documentos del catálogo, ver: https://vimeo.com/239252200 y https://www.amazon.com/Descriptive-Catalogue-Borges-Collection-University/dp/0813913330. La colección incluye todas las primeras ediciones de todos los libros publicados por Borges, incluyendo su primera obra: “FERVOR DE BUENOS AIRES”, 1923, además de numerosas traducciones de obras de Borges  en francés y en alemán.  Contiene también traducciones hechas por Borges de La Metamorfosis de Franz Kafka y de obras de William Faulkner y Walt Whitman. 
El impacto cultural de esta colección ha sido muy grande, ya que ha creado toda una escuela de seguidores y estudiosos de Borges en la universidad y en la región. Me llamó mucho la atención la bella historia de esta joven, ver: https://blog.bookstellyouwhy.com/collecting-jorge-luis-borges-at-the-university-of-virginia, quien se ha convertido en una coleccionista de Borges de primer orden y está íntimamente asociada con la universidad en el mejoramiento de la colección y de su difusión entre el alumnado.
Soy un admirador de Jorge Luis Borges y de lo que fue su incansable búsqueda de la razón de nuestra presencia en el Cosmos, si es que existe alguna. Pocos como él han tratado de levantar esos velos que nos separan del gran misterio. Fracasó, por supuesto, porque nadie podrá entenderlo jamás, al menos en esta etapa de nuestra evolución como Homo sapiens, pero le llegó bastante cerca, gracias a sus  inmensos saltos intuitivos. Admiro también la elegancia de sus metáforas, la profunda melancolía de sus versos,  solo comparable a los mejores tangos y su veneración por los Borges y Acevedos quienes lo precedieron.  
Fue tan argentino Borges que ello lo hizo universal. Gracias a sus obras y al tesón de un joven salido de un pequeño pueblo de Virginia hoy vive cerca de nosotros, en Charlottesville, Virginia, a corta distancia de mi apartamento. Allá podré ir de nuevo a visitarlo, tan pronto haya pasado esta emergencia mundial de la salud.

jueves, 4 de junio de 2020

UNA ZARZUELA EN CARDÓN



UNA CARTA AL LLAMADO ESTADO MAYOR DEL CONSEJO PRODUCTIVO DE TRABAJADORES DE LAS REFINERÍAS AMUAY-CARDON.

Estimados compatriotas:

Quien escribe esta carta fue gerente general de la refinería de Cardón en los primeros años de la estatificación de la industria petrolera, específicamente durante 1977- 1978, tarea que alternaba con mi condición de miembro de la primera junta directiva de Petróleos de Venezuela. Les digo esto para hacerles saber que no hablo sin conocimiento de causa. Además de esto, tengo ya suficiente edad, casi 87 años, para poder hablarles como un abuelo les hablaría a nietos que han perdido la brújula, con la verdad por delante.
 Veo en la publicación oficial de PDVSA (lo que queda de ella),  link:
http://www.pdvsa.com/index.php?option=com_content&view=article&id=9535:juramentado-estado-mayor-del-consejo-productivo-de-trabajadores-en-el-crp&catid=10:noticias&Itemid=5&lang=es , que ustedes se han reunido en las oficinas de la refinería de Cardón para integrar el Estado Mayor (término bélico) de una entidad llamada Consejo Productivo de Trabajadores de las Refinerías Amuay-Cardón. Los asistentes a esta reunión fueron representantes de todas  “las fuerzas políticas” que hacen vida en el complejo refinador, tales como la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros, FUTPV; la universidad Bolivariana de los trabajadores “Jesús Rivero”; El cuerpo combatiente de milicia CRP; la Juventud Petrolera y Petro Mujer, quienes procedieron a integrar el llamado Estado Mayor arriba nombrado.
¿Con que propósito? Dice la noticia: “Con el compromiso patrio como estandarte y el objetivo de impulsar las transformaciones necesarias en la industria petrolera”.
El líder sindical José Uray fue nombrado jefe del Estado Mayor y  pronunció las siguientes emocionadas palabras: “Con la fuerza del amor, de la unión de voluntades entre los trabajadores y las trabajadoras de este complejo refinador, libramos una batalla de dignidad, con el orgullo de reconocernos defensores de la soberanía, cada uno desde nuestra responsabilidad en la Industria, aportando ideas y victorias hacia el reimpulso de la producción de combustibles para el pueblo venezolano”. Es de hacer notar que el Sr. Uray tiene años como trabajador del complejo refinador, ya que en 2012 apareció en televisión diciendo que el incendio estaba controlado y en 2016 declaró que ya las refinerías habían regresado a su normalidad. Ver:   
El Sr. Uray es simplemente un operador político del régimen.
Sus palabras, muy cursis por cierto, hablan del amor, de las voluntades, de la dignidad, de las victorias y el orgullo, pero la realidad es que, en la situación de estas refinerías, ninguna de estas altisonantes palabras encaja. El complejo refinador Paraguaná en manos del régimen Chávez/Maduro se ha venido derrumbando progresivamente debido a la corrupción e ineptitud de los regímenes chavistas de los últimos 20 años. Hoy en día las plantas están prácticamente cerradas y el Sr. Uray ha sido testigo presencial, cómplice por omisión o comisión, de este derrumbe. Sin embargo, lo que sigue diciendo es que todo está normal.
                                    EL SR. URAY, AL CENTRO, CELEBRANDO LA "VICTORIA" 

Por ejemplo, acaba de recibir uno de los barcos iraníes, como si la llegada de la gasolina iraní fuera una victoria para Venezuela y no la prueba de una humillante y vergonzosa derrota causada por la ineptitud y corrupción del régimen del “presidente obrero” y del paracaidista fallecido. 
Ver tweet:  "Ya el Forest en el Muelle Verde del CRP Cardón con 275.000 Barriles de gasolina, recibido por los Camaradas José Uray, Francisco García y Ramón Zarraga".

Además del Sr. Uray hablaron dos otros miembros del Estado Mayor. Francisco García, otro de quienes recibieron alborozados a los “victoriosos barcos iraníes” dijo que: “es de gran importancia la organización de la clase trabajadora en aras de garantizar la buena marcha de la Industria Petrolera, una empresa forjada en las luchas que la reivindicaron como una Corporación al servicio de la Patria, hija del Comandante Hugo Chávez y hoy guiada por el Presidente Obrero, Nicolás Maduro y un equipo de líderes que dirigen su camino hacia su fortalecimiento”. Como miembro del CPT, la trabajadora Linda Márquez “aseguró que el empoderamiento de la clase obrera en los procesos de la Industria resulta vital para concretar las transformaciones necesarias, con la finalidad de sumar voluntades, apoyando a los líderes con una visión profundamente revolucionaria de los procesos”. Estas palabras no tienen nada que ver con refinación sino con ignorancia y servilismo.
Además del Estado Mayor designado asistieron al acto el gerente del centro refinador agonizante, un miembro de la ilegítima asamblea nacional constituyente y otros políticos del régimen.
Señores y Señoras del Estado Mayor: les digo lo siguiente y lamento tener que hablarles de esta manera:
Las refinerías, como toda planta industrial, requieren de cinco componentes básicos para operar normalmente y con eficiencia: Tecnología de punta, capital suficiente para reinversión y mantenimiento, gerencia profesional de alta calidad, ingenieros y otros técnicos y un cuerpo de trabajadores responsables y dedicados a sus tareas, no a la politiquería. En Paraguaná casi no quedan rastros de ninguno de estos componentes: no hay tecnología de punta, no hay capital para inversión y mantenimiento, no hay gerencia profesional, hay pocos ingenieros y otros técnicos suficientes para manejar las plantas y los trabajadores han sido capturados – como estamos reseñando -  por los politiqueros de oficio como el Sr. Uray y pretenden que ellos solos pueden recuperar lo que se ha perdido por la negligencia de una empresa mal gerenciada desde hace muchos años.
Lo que ustedes están haciendo con este llamado Estado Mayor es una zarzuela, un sainete de mal gusto, un espectáculo cursi y patriotero.
Al actuar de esta manera ustedes se convierten en cómplices del gran crimen que el chavismo/madurismo comete contra el país.
Compatriota,
Gustavo Coronel

miércoles, 3 de junio de 2020

EL FANATISMO: LA PANDEMIA MÁS TERRIBLE



En la Venezuela amable del siglo XX hablábamos de un fanático como aquél quien decía que Luis Beltrán Prieto era buenmozo. Del vecino decíamos: Es buena gente pero es un fanático del Caracas. No teníamos temor de confesar que éramos fanáticos del helado de fresas.
El término había perdido mucho de su carga siniestra, después de la muerte de quienes fueron fanáticos del poder y de la crueldad, Adolfo Hitler y José Stalin. Hoy día, el término regresa a jugar un papel de protagonista en el planeta. Existe una pandemia de fanatismo que le da la vuelta al mundo y que inyecta millones de corazones de rencor, odio y desprecio por la realidad. El mundo vive presa de una pandemia de fanatismo en el cual la primera víctima ha sido la racionalidad.
Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de fanatismo? La siguiente pudiera ser una razonable descripción de un fanático: una persona que exhibe un entusiasmo excesivo y una devoción acrítica hacia alguna persona o asunto controversial, el cual requeriría de una verificación objetiva a la cual el fanático se resiste. En esta definición se destacan algunos conceptos claves: el de anormal entusiasmo y adhesión; el de devoción acrítica, lo cual significa que el fanático no ve nada criticable en la persona o asunto al cual se adhiere y que rehúsa oír argumentos contrarios y los desecha a priori, hasta llegando, si es necesario, a la descalificación del disidente.
Santayana, autor de algunas frases célebres, decía que “un fanático es aquel quien redobla sus esfuerzos cuando ya ha olvidado sus objetivos”, lo cual me suena muy apropiado cuando hablamos del fanatismo chavista, una de las grandes tragedias de nuestra Venezuela.
Existen varis tipos de fanatismo: el racial, el patriótico, el político o ideológico, el religioso y hasta el fanatismo deportivo, como el que exhiben los brutales machistas ingleses llamados “hooligans”.
Sectores académicos que estudian este fenómeno han llegado a creer que existe hoy en el mundo un peligroso incremento del fanatismo político, el cual se expresa a través de la llegada al poder de líderes polarizantes, al estilo de Bolsonaro en Brasil, Chávez en Venezuela, Erdogan en Turquía o Trump en los Estados Unidos. A pesar de que estos líderes pueden ser de signos ideológicos opuestos, coinciden en asumir actitudes narcisistas, autoritarias y mesiánicas, con lemas como “O están conmigo o contra mí”, “Solo yo puedo gobernar este país”,  “No hay nadie que sepa más de esto que yo” y otras consignas por el estilo. Repito, la ideología puede ser de un extremo o del otro pero ambos polos muestran el mismo desprecio por la razón.
El estilo de liderazgo autoritario y arrogante, ajeno a intentos de unificación, deseoso de confrontación, ha encontrado insospechada aceptación entre quienes encuentran en esa actitud oportunidades para compensar sus fracasos personales y para el logro de desquites y venganzas contra ofensas y humillaciones reales o imaginarias. Ellos son especialmente receptivos al mensaje de los fuertes y prefieren las promesas a las realidades, como nos decía Olga Guillot: “Miénteme más que me hace tu maldad feliz”. Estos seguidores fanáticos de un mesías carecen de la capacidad de ver, entender y mucho menos aceptar la relevancia de argumentos que puedan contradecir sus dogmas. Lo que distingue al fanático es tanto su total adhesión a sus creencias, no importa evidencia en contrario, como la negación  agresiva de otros puntos de vista. La información es asfixiada por la emoción.  
Esta pandemia del fanatismo es muy grave porque quienes la sufren  tienen una particularidad fatal: no saben que están enfermos y, por lo tanto, se niegan a ser tratados. Más aun, creen que los enfermos son quienes tratan de hacerles ver razones.  
  EJEMPLO QUE ILUSTRA EL TEMA: MUERTE DE GEORGE FLOYD
Situación: muerte de George Floyd, persona de color, a manos de un policía, de color blanco. Autopsias indican que se trató de un homicidio. Existe un video que muestra como ocurrió la muerte del Sr. Floyd
Reacción inmediata: Protestas populares en diferentes estados del país y en otros países del mundo, generada por las razones siguientes: una, la muerte violenta del Sr. Floyd. Dos, la historia revela que muertes similares en el pasado, de ciudadanos negros a manos de policías blancos, no han sido castigadas de manera justa. La protesta es presión para que se aplique la justicia como es debido.
¿Cómo ve las protestas la gente razonable? : Consideran que la gente que protesta lo hace para exigir justicia. La comprenden y piden que se aplique la justicia y que cesen los crímenes de la policía contra ciudadanos indefensos.
¿Cómo ven la protesta los fanáticos?  Los fanáticos de derecha la ven como un intento de desestabilizar al gobierno.  La protesta, dicen, es un ataque al gobierno por parte del comunismo. Los fanáticos de la izquierda la ven como una oportunidad para culpar a los fascistas y blancos supremacistas de los abusos de poder a manos de los blancos.  
Distorsión de la protesta: Las protestas en varios sitios se han tornado violentas, convirtiéndose en saqueos, pillaje y destrucción de propiedad privada.
¿Cómo ven la violencia en la protesta los fanáticos de ambos signos?
Los fanáticos de la derecha dicen que quienes alimentan la violencia son los miembros del ANTIFA, la cual definen como una organización de extrema izquierda financiada por el comunismo y por los demócratas, la cual será declarada como “terrorista”  por el Presidente Trump. El presidente, añaden los fanáticos de la derecha,  actúa bien al decir, como ha dicho: “a quienes saquean hay que echarles plomo”. Los fanáticos de la izquierda dicen que la violencia es causada por los blancos supremacistas haciéndose pasar por miembros del ANTIFA y que el Presidente Trump es el principal generador de la violencia por su lenguaje agresivo y desafiante.
¿Cómo ve la violencia en la protesta la gente razonable?
Como algo censurable, que debe ser investigada de manera profesional por las autoridades y castigados sus responsables, de la ideología que sean. La violencia, dicen, daña los verdaderos esfuerzos por que se aplique la justicia al policía que mató al Sr. Floyd y porque se resuelva el problema subyacente de discriminación racial que existe en los Estados Unidos. Debe cesar en el país la odiosa discriminación racial, el doble estándar en la aplicación de la justicia. Los fanáticos que predican la violencia, de lado y lado, son culpables de desestabilizar al país, ya estén a favor o en contra del Presidente. No debe politizarse la protesta.
 ¿Quién podrá fabricar una vacuna contra esta pandemia?  Pasará a la historia como héroe insigne.