lunes, 24 de junio de 2013

José Vicente Rangel nos vacila, mientras se llevan el dinero de la nación



José Vicente Rangel sigue siendo el rey de la palangre. Envuelto en las faldas del régimen castro-chavista hace las acusaciones más temerarias, siempre tratando de pescar víctimas que le den dinero para que calle y deje de escandalizar, tal como lo viene haciendo durante los últimos 50 años en Venezuela. Cuantas veces no vimos a empresas acusadas injustamente por este palangrista tratar de explicarle  por qué estaba equivocado?  Nunca lo vimos rectificar, al gran sinverguenza. La rectificación hubiera sido lo honesto pero ese no era su negocio. La estrategia es intimidar a la víctima para que pague y deje de ser molestado o para que compre esculturas horribles. Ese ha sido su modus operandi, vivendi y gozandi. 

Ahora viene con una nueva acusación, acerca de aviones comprados por Venezolanos para “tumbar” al payaso Maduro, como si ello fuera necesario. Ante la avalancha de comentarios jocosos sobre este exhabrupto se ha limitado a decir que su denuncia “no ha sido desmentida”. Si yo le dijera que él es un drogómano, vendría él a desmentir mi acusación, con certificados médicos que prueben lo contrario  o, más logicamente, me exigiría que probara mi acusación? Lo que la oposición ha hecho es decirle al palangrista que pruebe sus acusaciones y, mientras tanto, se ha reído de su desfachatez.  Pero el hampón no da nombres, no precisa, sigue hablando de 18 elefantes escondidos en la plaza Bolivar de San José de Rio Chico.   
No sé que juego juega esta gente pero lo que sucede en Venezuela desafía toda imaginación. Rangel, Maduro, Cabello y los hampones secundarios del régimen, todos, están envueltos en una campaña de acusaciones absurdas y mentiras evidentes que mantienen al país asombrado. Mientras no hay papel tualé, mientras la deuda de la nación está fuera de control y la nación es vendida a China y otros países imperialistas, estamos anegados de basura propagandística emitida por  el palangrista Rangel y otros miembros de la pandilla roja.

Y, mientras tanto, que pasa con el país? Se va al diablo, amigos. La nación está mesmerizada por esa lluvia de excrementos con la cual Rangel y sus cómplices pretenden distraer a la población mientras ponen a salvo sus dineros mal habidos. Nos siguen vacilando.