jueves, 26 de septiembre de 2013

Despido a un gran amigo: Roberto Palmitesta


Me acaban de informar la muerte de mi viejo amigo Roberto Palmitesta. Tenía muchos años sin verlo pero nos manteníamos en contacto por Internet. A través de esos mensajes conocía lo difícil que era su vida, fisicamente muy limitado debido a una operación fallida de la columna, con los apuros financieros tan frecuentes en el hombre honesto,  pero al mismo tiempo siempre lleno de ideas, sueños y proyectos orientados a mejorar la condición humana y la sociedad. Lo que probablemente no pudo superar animicamente fue la enfermedad de uno de sus dos hijos, afectado por un raro síndrome neurológico. Una persona amiga me dice que Roberto  había perdido mucha de su ansia de vivir.

Conocí a Roberto hace muchos años, cuando ambos trabajábamos en la Compañía Shell de Venezuela y, luego, en Maraven. Roberto había nacido en Italia y habia hecho allá parte de sus estudios, completados después en Venezuela, la UCV,  y en USA, Universidad de Kansas, como Ingeniero Químico. Por 25 años nuestros caminos fueron paralelos, él en la actividad de investigación y la tecnología y  yo en el sector de exploración y producción, pero nos unía el deseo de mejorar la sociedad. Roberto no era un simple especialista  sino que era un verdadero humanista. Fue educador, escritor, fotógrafo y cineasta. Publicó tres libros y realizó tres películas, dos de ellas para PDVSA.

Lo que nos unía era el interés por la educación ciudadana. Durante mis años como presidente de Pro Clidad de Vida mantuvimos una estrecha relación y recibí mucha ayuda de su parte. Nunca abandonó la vision optimista de nuestra sociedad, aun después de tanta pesadilla política y tantas indignidades sociales como las que hemos tenido que presenciar. En estos momentos Roberto estaba promoviendo un proyecto sobre educación para la juventud venezolana, aun en medio de su conjoga por la enfermedad de su hijo y los problemas financieros que le impedían atenderlo debidamente.

Roberto Palmitesta DiGiulio fue un venezolano ejemplar, un hombre íntegro a carta cabal. Su esposa, maracucha y pariente de mi esposa, lo acompañó hasta el final, en las buenas y en las malas.

 Roberto murió del corazón. En la Venezuela de nuestros días esa es la principal causa de muerte. No importa cual sea la razón directa del fallecimiento, miles de venezolanos dignos mueren esencialmente del corazón.