viernes, 6 de junio de 2014

El régimen venezolano debe ser intervenido con urgencia


Lo que es permisible y necesario a nivel individual puede también ser permisible y necesario a nivel colectivo.
Ejemplo 1. Un padre de familia se aficiona a la bebida y, cada vez que se emborracha, regala el dinero  a conocidos y hasta a desconocidos. Que hace la familia? Contempla la ruina creciente del patrimonio familiar sin intervenir, porque el padre es un adulto que debe disfrutar de su libre albedrío? O lo llama y toda la familia lo enfrenta con la situación y le exige un cambio radical de conducta, o si ello no se produce, hace que un árbitro (juez o policía)  lo declare incompetente para administrar el patrimonio familiar, antes de que sea demasiado tarde?
Ejemplo 2.  Un chofer de autobús irresponsable e ignorante maneja un vehículo lleno de pasajeros a alta velocidad, solo para impresionar a una o dos  pasajeras, pasa a otros vehículos de manera arriesgada y conduce como un loco, mientras  balbucea insensateces y se burla de los pasajeros. Deben los pasajeros rezar y esperar el trancazo o sacar al chofer a patadas del autobús?  
Ejemplo 3. Un marido le pega a la esposa de manera salvaje y nadie se atreve a intervenir, porque el agresor es el esposo legítimo de la pobre mujer, tal y como consta en el certificado de matrimonio expedido por el jefe civil de la localidad, por cierto compañero de parrandas del esposo. Es el certificado de matrimonio suficiente autorizción par  que el tipo mate a golpes a la mujer? Mientras los golpes se suceden uno trás otro, el cura párroco y un tío del esposo se han ofrecido para facilitar un diálogo, el cual presumiblemente haría al esposo renunciar a sus instintos agresores. Cuando los vecinos se enteran de esta iniciativa del párroco y del tío, respiran tranquilos y no se meten en el asunto. Que dialoguen! Mientras tanto, el tipo mantiene a su esposa más golpeada que un pocillo de loco. Es esa la solución para  la esposa mltratada?  
Hay muchos más ejemplos de este tipo que ponen a prueba la sensatez, la honestidad y dignidd de quienes ven el bochornoso espectáculo sin atreverse a  intervenir para salvar vidas o patrimonios.
Un país se conduce de manera similar. Todo país tiene un “padre”o un “conductor” o un “esposo”. Todos quienes manejan un país tienen el deber de hacerlo bien, tal como un esposo debe amar y tratar bien a  su esposa, un chofer conducir a sus pasajeros con responsabilidad hacia su destino o un padre de familia cuidar con esmero el patrimonio familiar y hacerlo crecer, no malbaratarlo.
Y, si eso no sucede, como no sucede en Corea del Norte o sucedió en la Libia de Gadaffi o sucede en la Siria de Asad o en la Cuba de los Castro o en la  Zimbabue de Mugabe o en la Nicaragua de Ortega o en la Venezuela del malandraje, que pueden hacer los vecinos, la comunidad, la sociedad civil?  Hacerse los desentendidos? Dejar que el párroco y el tío faciliten un diálogo que no existe? Permitir que siga el robo, el abuso, las prisiones arbirtrarias, las humillaciones, la injusticia? Es que no hay una policía que pueda intervenir en este desastre? Es que no corre sangre por las venas de quienes contemplan esta tragedia con indiferencia o impotencia? Es que la esposa maltratada, los pasajeros aterrados, la familia arruinada por el hamponato no deben gritar ya basta y tomar el contol de sus vidas?  
La intervención es no solo permisible sino necesaria. Si no se lleva a cabo no podremos quejarnos de la  ruina física de la esposa, de la ruina material de la familia o de la ruina moral de los pasajeros, porque seremos nosotros mismos quienes lo hemos permitido.