domingo, 16 de agosto de 2020

BIDEN: UNA OPCIÓN A LAS TEORÍAS CONSPIRATIVAS DEL TRUMPISMO Y A LA IZQUIERDA RADICAL

 

1.     Teorías conspirativas del Trumpismo

La escena política estadounidense registra el afloramiento de una serie de absurdas teorías conspirativas que desafían la inteligencia de los ciudadanos normales y que están orientadas a hacernos creer que existen macabros proyectos de dominación, pedofilia y satanismo en plena acción contra los Estados Unidos y que el único “muro de contención” que salvaría a este país y a la humanidad de estas horribles conspiraciones se llama Donald Trump. Se trata de una nueva y torva manera de hacer política, verdaderos insultos a la inteligencia,  indignos del país de Lincoln, Washington y Martín Luther King, un país que ha sido faro de libertad y democracia para muchos  países del planeta y para millones de inmigrantes que lo han adoptado como suyo.  

Estas teorías conspirativas son parte de una guerra de desinformación verdaderamente rayana en la locura. Me he tomado algún tiempo para constatar que términos como “Nuevo Orden Mundial” y “Estado Profundo” han sido tergiversados de manera premeditada por grupos extremistas de derecha,  lamentablemente  con apoyo explícito o implícito del presidente Donald Trump.

En el pasado han existido tretas tendientes a desinformar, algunas risibles. Por ejemplo, cuando Adlai Stevenson fue candidato presidencial por el partido Demócrata, en la década de los 50,  yo estudiaba en la Universidad de Tulsa y un par de señoras llamó a mi puerta para decirme, pensando que yo votaba, que tuviera mucho cuidado con el candidato Stevenson, quien practicaba el celibato. Y, añadieron: “Sabemos que su hermana también lo practica”. Por supuesto, para muchos sencillos ciudadanos esto sonaba a incesto, o algo peor. Solamente quienes conocían el inocente significado de la palabra podían desechar la treta con una sonrisa.

Pero la aparición de estas teorías y de grupos extremistas como Q Anón es algo realmente grave. Q Anón es un grupo muy activo en los medios virtuales que predica la existencia de una agrupación satánica de pedófilos que pretenden controlar el mundo y que  cuentan con la colaboración de medios, líderes políticos y millonarios. Es una variante aún más extrema de la teoría del Nuevo Orden Mundial.  Estos pedófilos y conspiradores tenebrosos integran lo que los extremistas denominan el “Estado Profundo”, el cual  ya estaba a punto de tomar el control de los Estados Unidos (y del planeta) cuando, “gracias a Dios”, Donald Trump llegó a la presidencia de los estados Unidos y lo impidió.

Según Q Anón los miembros de esta conspiración incluirían prominentes actores de Hollywood, los esposos Clinton, Barack Obama y, por supuesto, el infaltable George Soros,  ver también: : https://www.pbs.org/newshour/show/what-is-qanon-how-the-conspiracy-theory-gained-traction-in-2020-campaign

En esta etapa de la campaña presidencial estadounidense  el presidente Donald Trump ha comenzado a reproducir las prédicas de esta teoría conspirativa en sus tuits. Ello le ha dado al grupo un piso político que casi seguramente lo llevará al Congreso de los Estados Unidos. Así lo reporta el New York Times, cuando dice que en Georgia una seguidora de Q Anón, Marjorie Taylor Green,  tiene una excelente oportunidad de ser elegida al Congreso, ver:  https://www.nytimes.com/2020/08/13/briefing/qanon-kamala-harris-coronavirus-your-thursday-briefing.html.

Donald Trump la ha elogiado en sus tuits, diciendo que: “es una futura estrella del partido republicano”.

Los signos de QAnón han comenzado a aparecer en las reuniones organizadas por Trump, quien reproduce en sus tuits los mensajes de la organización.

¿Qué aseveran los miembros de este grupo? Entre otras cosas:

·      Que los medios reciben cada mañana a la 4 a.m. de manos del “Estado Profundo” la información que deben transmitir contra el presidente Trump,

·      Que habrá un evento “tormentoso” que hará posible la eliminación de unos  100.000 miembros del “Estado Profundo” después de lo cual reinará la armonía en la tierra,

El término “Estado Profundo” es el utilizado por seguidores del presidente para designar el misterioso grupo de funcionarios públicos y de grandes magnates de los negocios y actores de Hollywood que pretenden gobernar a los Estados Unidos contra los deseos de los ciudadanos.

El término fue utilizado en este sentido, por primera vez, por Steve Bannon, jefe de campaña de Trump, para desprestigiar a sus oponentes, ver:  https://www.govexec.com/feature/gov-exec-deconstructing-deep-state/

En febrero de este año Mick Mulvaney, nada menos que Jefe del Staff de la Casa Blanca afirmó que era 100% seguro que existía un “Estado Profundo” actuando contra Trump. Ello ha llevado a Trump a desprestigiar a organizaciones del Poder Ejecutivo como el FBI y el del Poder legislativo. Es como si el piloto de un avión  dijera a los pasajeros que el aparato no es confiable.

En 2018 Trump describió al “Estado Profundo” como la burocracia enquistada en Washington, incluyendo el Departamento de Justicia y sugirió que este “Estado Profundo” estaría liderado por Barack Obama.

Más recientemente el término ha sido utilizado para atacar al Dr. Fauci, el respetado asesor médico del gobierno a quien Trump ahora acusa de deslealtad por emitir opiniones médicas contrarias  a lo que él desea escuchar. Se acusa al buen médico de ser parte del “Estado Profundo”.

 

2.      La irresponsabilidad de la izquierda radical y la trágica violencia de la

                           protesta social

En el otro extremo de la extrema derecha de Trump se coloca la extrema izquierda de Sanders, la cual aceleraría la quiebra del país debido a la carga sobre el estado que le impondrían los programas gratuitos que propone, sin haberse tomado el trabajo de calcular el imposible costo de esos programas. Igualmente rechazable es la violencia que se ha apoderado de las calles de muchas ciudades de los estados Unidos, no ya en genuina representación de intereses populares genuinos sino como estrategias de grupos extremistas que buscan desestabilizar la sociedad estadunidense. Del concepto válido de Black Lives Matter algunos grupos y líderes de este movimiento se han acercado más a la violencia de las Panteras Negras y a los grupos de supremacistas negros que a las prédicas humanistas de Martin Luther King, lo cual debe ser rechazado por quienes realmente desean ver un tratamiento justo para todos los ciudadanos del país, no importa su color, ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Black_supremacy. Dos de las líderes de BLM han sido promotoras de las dictaduras cubanas y venezolanas, ver: https://elcandil.home.blog/2020/06/21/black-lives-matter-ideas-nobles-ensuciadas-por-complicidad-con-dictaduras-brutales/

La violencia es compartida por la extrema derecha, la de los supremacistas blancos, el llamado “Bugaloo” y los restos del patético Ku Klu Klan.  

El país busca su verdadero camino entre estos dos extremos. La candidatura de Joseph Biden y de Kamala Harris parece darles una esperanza de que la moderación, la sensatez, el sentido común, características que han hecho a los Estados Unidos el gran país que es, puedan colocarlo de nuevo en el camino correcto. El país necesita a alguien quien forme un equipo, no a un narcisista quien crea que él es omnipotente y experto único en todo o a quienes piensen que el estado debe ser quien provea a los ciudadanos de todo lo necesario.

 Entre la calvicie de Sanders y las dos pelucas de Trump, me quedo con Biden.


miércoles, 12 de agosto de 2020

COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL SOBRE ELECCIONES LEGISLATIVAS

 


                 EN DESACUERDO CON EL CONTENIDO DE  SU CUARTO PUNTO

Ver la posición de la CEV aquí:  https://conferenciaepiscopalvenezolana.com/presidencia-de-la-cev-emitio-comunicado-ante-las-elecciones-parlamentarias

He leído este documento varias veces, a fin de entender exactamente cuál es la posición de este importantísimo organismo social venezolano, el cual es faro que trata de iluminar nuestro camino. Si lo entiendo bien debo estar en desacuerdo con la parte final, en su punto cuatro.

El documento consta de cuatro puntos.

 En el primer punto se refiere a la profunda crisis moral y total del país y al olvido del cual los venezolanos han sido objeto por parte del liderazgo político, sin que el documento distinga entre el régimen de Maduro y la presidencia interina de Juan Guaidó. Parecerían atribuirle igual responsabilidad a los dos liderazgos pero sospecho que no fue esa su intención;

El segundo punto habla de la vocación democrática del pueblo venezolano, la cual le lleva a acatar el proceso electoral como la vía pacífica y racional. Por ello reafirman la necesidad de celebrar elecciones justas, libres e imparciales, con respeto total por el voto y por las normas electorales y la constitución. Como esta no es, claramente, la situación actual, ya que lo que se pretende es llevar a cabo un proceso lleno de abusos y violaciones a las leyes, no hay apoyo de la Conferencia Episcopal al proceso de Diciembre convocado por el CNE del régimen. Este punto parece estar tan claro como el agua;

El punto tres contiene una enumeración de las violaciones cometidas para llamar a este proceso electoral y termina diciendo que estas violaciones y otras que pudieran cometerse son inmorales y obstaculizan la solución de los problemas del país. Esto también parece estar tan claro como el agua;

El punto cuatro es el que contiene una redacción ambigua, que causa incertidumbre sobre lo que la Conferencia Episcopal recomienda. Dice que, en vista de esas violaciones arriba enumeradas un grupo de importantes organizaciones políticas han propuesto abstenerse de participar en el proceso. Pero, de seguidas, la Conferencia Episcopal agrega: NO ES SUFICIENTE CON ABSTENERSE sino que es necesario proponer otras alternativas al pueblo que confía en ellos. Hasta allí los acompaño. Pero, además de exigirle al liderazgo político presentar estas otras alternativas se agrega algo que parece contradictorio con lo que ha dicho hasta ese momento. El documento dice que la abstención pura y simple hará crecer la fractura político-social en el país y la desesperanza ya que eso fue el resultado de una abstención anterior.

En este punto hay que detenerse. Yo estoy totalmente de acuerdo en que deben presentarse otras alternativas. Por ejemplo, se está desarrollando actualmente un proyecto de consulta plebiscitaria nacional, el cual sería promovido por la legítima Asamblea Nacional de Venezuela y por organismos internacionales. Eso sería muy atractivo y pondría al régimen ilegítimo de Maduro en un grave aprieto. Con lo que no  puedo estar de acuerdo con la Conferencia Episcopal es con el argumento de que la abstención promueve la desesperanza. La abstención es un  acto de protesta ciudadana de poderoso contenido ético. La abstención es un acto activo de protesta y un acto de vigorosa desobediencia civil que servirá para acentuar la ilegitimidad del régimen.

El comunicado de la Conferencia Episcopal dice que la  abstención privaría al pueblo venezolano de defender sus derechos ante la Asamblea Nacional. Pero ello no es cierto. La esencia de la abstención es el desconocimiento ciudadano de las elecciones de Diciembre. Cualquier intento de remplazar una asamblea legítima por otra ilegítima es un acto de fuerza que debe ser resistido por la ciudadanía y eso es lo que la Conferencia debería apoyar. Pero resulta que el comunicado de la Conferencia Episcopal parecería estar llamando a votaren Diciembre.  Y esto es totalmente contradictorio con lo que sus mismos puntos anteriores habían venido expresando, una vuelta de carnero conceptual difícil de comprender y de aceptar.

Por lo tanto, respetuosamente difiero de la recomendación que parece hacerse en el punto cuatro y llamo a la resistencia civil, al desconocimiento de un régimen cruel y corrupto a través de la abstención electoral en el ilegítimo e írrito proceso que se avecina. 

 

POR UN PLEBISCITO NACIONAL CONVOCADO POR LA LEGÍTIMA ASAMBLEA NACIONAL  

CONTRA LA CLAUDI (O) – CACIÓN MORAL DE LOS INVERTEBRADOS

POR LA INTERVENCIÓN DEL MUNDO CIVILIZADO PARA EXPULSAR A LA MARABUNTA CHAVISTA/MADURISTA EL PODER

MIRAFLORES SI, CILIAFLORES NO.


martes, 11 de agosto de 2020

UNA NUEVA VENEZUELA SERÁ IMPOSIBLE SIN UN NUEVO VENEZOLANO

 

                                 DIGO LO SIGUIENTE:

Con gente como Maduro, la familia Chávez, El Aissami, Padrino López y sus cómplices y colaboracionistas nunca tendremos una Venezuela digna

Con un gentío silencioso, sin masa crítica ciudadana, seguiremos chapoteando en el  atraso

Si no nos vemos en el espejo tal cual somos, nunca podremos salir adelante

 

                                       PLANTEANDO EL PROBLEMA

El noventa por ciento de lo que leemos sobre la tragedia venezolana se refiere a nuestras actuales circunstancias y a los acontecimientos relacionados con esas circunstancias: ventajas y desventajas de votar en las elecciones de Noviembre; estrategias recomendadas para llegar a una negociación con el régimen; lo necesaria que es la unidad de la oposición; los vergonzosos grupillos de invertebrados que colaboran con el régimen a cambio de figuración; los problemas muy reales de la salud, la educación, la comida y el salario en Venezuela, toda una serie de asuntos que consumen la atención de los venezolanos y que – además – van cambiando casi a diario. Esto convierte a estos asuntos en una cadena sin fin que captura la atención del país, día tras día.  

 Pero, al colocar nuestra atención en lo coyuntural hemos abandonado el examen de nuestro problema de fondo, el cual es:   

LA MEDIOCRIDAD DE LA SOCIEDAD VENEZOLANA

 Una sociedad mediocre no puede producir más que una nación mediocre.

Admitámoslo: no importa cuánto hablemos y analicemos sobre política,  economía, sobre la gravedad de nuestra coyuntura, si no atacamos el problema de fondo nunca saldremos adelante como país.

Aceptar que tenemos una sociedad mediocre es comenzar en el camino hacia nuestra verdadera redención.  Nuestra mediocridad es, simplemente, un asunto de materia prima. Podemos hacer un pequeño ejercicio, sin pretensiones de precisión, muy a grosso modo, que ilustre la esencia del problema. Venezuela tiene 32 millones de habitantes. Y, ¿cuantos ciudadanos? Será imposible crear una nación civilizada si no existe una masa crítica de buenos ciudadanos activos, quienes hayan trascendido de su primitiva condición de ser un pesado fardo para el estado para convertirse en factor de progreso colectivo. Estimo (cada quien puede hacer su propia estimación enteramente empírica, como la mía) que nuestro país tiene:

·       unos 5 millones de buenos ciudadanos activos,

·       unos 15 millones de potenciales buenos ciudadanos, quienes viven pasivamente, sin hacer mal pero sin ser factores positivos para el progreso de la sociedad

·       unos 10 millones de gente indiferentes, quienes solo se preocupan de su propio bienestar, aunque ese bienestar se obtenga a costa del bienestar colectivo

·        unos dos millones de criminales y delincuentes, desde hampones a ministros,  quienes carecen por completo de conciencia ciudadana y solo persiguen la acumulación de poder y de riquezas mal habidas, no importa cómo.

 Si una distribución como esta se aproxima a la verdad, ello explicaría claramente la tragedia venezolana.

Pongo algunos ejemplos de lo que digo.

Ejemplos de buenos ciudadanos activos: Laureano Márquez, Alfredo Romero, Monseñor Ovidio Pérez Morales, Rodolfo Izaguirre, muchos de nuestros médicos, maestros, pequeños empresarios o servidores públicos quienes hacen su trabajo responsablemente y tratan de mejorar la sociedad en la cual viven;

Ejemplos de potenciales buenos ciudadanos: aquellos venezolanos quienes pudieran ser buenos ciudadanos activos pero han carecido de inspiración y modelos. Son gente de todas las clases, mucha de ella de clase media baja a clase media alta. Han vivido como rentistas del petróleo, han gozado de momentos de abundancia y sufren estos momentos de escasez y ruina tratando de sobrevivir a duras penas. No dañan pero no ayudan a crear una sociedad mejor. Son la gran porción de la población venezolana.  La mayoría acepta limosnas del régimen y procura obtener todos los pequeños beneficios posibles, aún a costa de su integridad. Como el ejército napoleónico, caminan sobre su estómago;

Ejemplo de gente indiferente, negligente: a estos venezolanos solo les importa su propio bienestar, expresado en términos de riqueza y de poder, no importa a quien aplasten en el camino. Estos son los contratistas del régimen, los pequeños bolichicos, toda esa pequeña fauna que crece a la sombra del poder. Algunos integrantes de esta clase incluyen políticos antiguos, encuestadores oportunistas, “conciliadores”, ex-guerrilleros arrepentidos, una muy diversa fauna;

Ejemplos de criminales y delincuentes: quienes tienen nombre y apellido. Estos son unos 600 o más criminales quienes deberán ir a prisión, preferentemente perpetua: Tareck El Aissami, Nicolás Maduro y su familia, la familia de Hugo Chávez, Rafael Ramírez Carreño, narco generales, grandes bolichicos; Raúl Gorrín, banqueros; directores y gerentes de la PDVSA y de la CVG chavistas; alto mando militar con Padrino López a la cabeza y el grupo de militares narcos y contrabandistas. La lista ya existe. Castigarlos será justicia, no venganza, como argumentan algunos invertebrados que desean verlos ir intactos, con sus riquezas mal habidas, a fin de “conservar la unión entre venezolanos”.

No puede existir unión entre gente honesta y criminales. 

UNA NUEVA CLSE DE VENEZOLANOS SERÁ INDISPENSABLE PARA SALIR DEL FOSO

No importa lo que digan los políticos de turno, no importan los ajustes económicos del Fondo Monetario Internacional, no importan los emocionados discursos en la Asamblea Nacional, en el Congreso de los  Estados Unidos o en los parlamentos de Europa, el país Venezuela se perderá si no se ataca frontalmente el cambio actitudinal colectivo necesario para que la sociedad venezolana pueda superar su mediocridad.

En mi adolescencia jugábamos un béisbol sabanero en Los Teques en el cual con frecuencia uno de los equipos se enfrentaba a una derrota aplastante. Entonces, alguien gritaba: OTRA PARTÍAAAAA!

  En la Venezuela política de estos tiempos ese grito ha sido dado varias veces pero representa, las más de las veces,  un simple barajar de los antiguos jugadores, cuando no una treta tipo asamblea constituyente, es decir, la apariencia de cambio sin que ese cambio realmente se materialice.

Si se quiere un cambio real lo indispensable será el cambio de la fisonomía del venezolano, su transformación en ciudadano, para cambiar positivamente el país. Sin una masa crítica de buenos ciudadanos el país seguirá chapoteando en el pantano de la mediocridad. Hoy día estamos al mismo nivel de Haití, cuando hace 50 años éramos un país al despegue hacia el primer mundo. En aquella época el país estuvo en manos de líderes honestos como Betancourt, Leoni y el primer Caldera y existía una actitud propicia al progreso. Mucho del ingreso venezolano fue dirigido sensatamente a la educación y  a la creación de un país socialmente estable. Ese impulso se perdió desde 1975 en adelante, comenzando con las locuras del  Carlos Andrés Pérez de la Gran Venezuela y continuando con el incoloro Herrera Campíns, el patético Jaime Lusinchi, el derrumbe democrático que siguió al drama de Carlos Andrés Pérez II, el golpe de Chávez y la presidencia de Caldera II. Durante esos 25 años el pueblo venezolano se dedicó a vivir de sus rentas petroleras, excepto que a medida que el petróleo perdía precios favorables, la torta a repartir se hacía más pequeña, mientras las bocas se multiplicaban.

Los 20 años de este siglo XXI han sellado la tragedia y han llevado al país a la ruina.

Después de 45 años de casi continua declinación y deterioro se requiere un cambio actitudinal profundo que solo puede ser efectuado por un país de ciudadanos.  El cambio que necesita el país no es el cambio que se dio en 1999, ese de una democracia ineficiente y mediocre a una dictadura cruel y corrupta. No necesitamos cambiar para empeorar. La única manera de mejorar es mejorando la materia prima ciudadana y ello debe ser el producto de una labor perseverante que tomará dos generaciones. No hay atajos, no hay caminos  verdes populistas y mágicos. Este es el único camino que nos llevará a la meta deseada. Y llevarlo a cabo es perfectamente posible si existe la convicción de que es indispensable y se acomete como parte de una política de estado que trascienda los quinquenios políticos.

Si nuestro liderazgo no lo entiende así y persiste en ignorar esta verdad tan elemental, el país siempre quedará al nivel de los más atrasados del planeta.   


miércoles, 5 de agosto de 2020

Elecciones en USA 2020: entre el manicomio y el sanatorio


A medida que nos acercamos al momento de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos  se hace cada vez más aparente para los millones de electores  no contagiados por la pandemia del fanatismo que la elección tendrá que ser entre una continuación del camino que ha marcado Donald Trump, el cual conduce al manicomio y un desvío de ese rumbo liderado por Biden, hacia una senda caracterizada por el desmantelamiento del  trumpismo y por una mezcla de  políticas económicas y sociales de corte “socialista”, vía que parecería conducir a un sanatorio a un país severamente afectado en su vida emocional.  

Para las mayorías estadounidenses ninguna de las dos alternativas luce  ideal.  De un lado, Donald Trump, ya ampliamente conocido por el país con sus defectos y del otro lado , Joseph Biden, parcialmente conocido por su actuación como vicepresidente durante la administración de Barack Obama pero no conocido todavía como jefe de estado.

Las dudas sobre quien es Donald Trump prácticamente han desaparecido durante estos cuatro años en los cuales ha sido presidente de los Estados Unidos. Quienes votaron por él en 2016 y lo han visto actuar han tenido amplia oportunidad para confirmarle su apoyo o arrepentirse de haber votado por él. Para estas nuevas elecciones Trump no ha presentado, que sepamos, una plataforma electoral formal. Parece claro que lo que propone Trump es seguir siendo Trump, con todo lo que ello significa para el futuro del país y –dada la importancia de los Estados Unidos – para toda la humanidad. Su plataforma electoral puede reducirse a una frase: Seguiré siendo Trump y, si gano, seré más Trump que nunca.

¿Que puede esperar el país y el mundo de su re-elección? Una profundización de lo que han sido estos primeros cuatro años. Sin juzgar el valor de sus políticas, ellas han exacerbado las diferencias entre los estadounidenses, han dividido al país entre “patriotas” y globalistas; entre conservacionistas y quienes no creen en el calentamiento global; entre nacionalistas e internacionalistas; entre “progresistas” y “supremacistas blancos”; entre quienes usan mascarillas como protección contra el virus y quienes las consideran dañinas; entre quienes guardan distancia social y quienes celebran fiestas para infectarse; entre quienes escuchan al Dr. Fauci y quienes escuchan al presidente; entre quienes usan carbón y quienes usan energía solar. En fin, sus políticas y actitudes han generado una radical escisión ciudadana que va más allá de lo nacional para extenderse al planeta. Ninguna presidencia había polarizado tanto a la nación estadounidense. El bipartidismo que existía en presidencias pasadas, como en los tiempos de Reagan o de Kennedy, ha desaparecido para dar paso a una agria y perenne confrontación.

Esta agria y perenne confrontación está motorizando el escenario electoral de 2020.  La plataforma electoral del partido demócrata que conocemos, aunque no formalmente aprobada todavía, existe como documento de unas 80 páginas, ver: https://www.demconvention.com/wp-content/uploads/2020/07/2020-07-21-DRAFT-Democratic-Party-Platform.pdf. Al leerlo es aparente que ha sido el producto de negociaciones intrapartidistas entre el candidato Joseph Biden y el derrotado pre-candidato Bernie Sanders. El documento está significativamente influenciado por las ideas “socialistas” de Sanders. Escribo “socialistas” entre comillas porque este es un término adulterado por el fanatismo extremista (como ha sido adulterado el término “bolivariano” por el fanatismo extremista venezolano)  y no creo que ya sea posible utilizarlo libremente sin condicionar de cual socialismo se trata. Por ejemplo, parece existir un socialismo a lo escandinavo y un socialismo a la cubana. Fidel Castro, en sus últimos meses de vida, dijo que para él no había diferencia alguna entre socialismo y comunismo, que eran la misma cosa y que – en Cuba – ese sistema había fracasado.  En contraste, en los países escandinavos existen políticas “socialistas” de significación, es decir, de protección ciudadana por parte del estado, las cuales coexisten con un exitoso sistema capitalistas y una buena dosis de sentido común. Aunque el “socialismo” a la escandinava ha sido objeto de críticas que lo consideran un mito, ver, por ejemplo: https://fppchile.org/wp-content/uploads/2016/03/El-poco-excepcional-modelo-escandinavo.pdf,  lo cierto es que ese es el “socialismo” que los demócratas dicen apoyar para los Estados Unidos. El trumpismo rechaza esta pretensión y habla de un intento de los demócratas de ir abiertamente al comunismo, con todo lo que esto significa en términos de pérdida de la democracia y de la libertad.

La plataforma electoral del partido demócrata que comentamos está esencialmente basada en: (1),  el desmantelamiento del aparato político construido por Trump, eliminar todo lo que Trump había montado, de la misma manera que Trump basó sus políticas en desmontar todo lo que Obama había montado y, (2), acentuar el componente “social” de las políticas de estado en lo relacionado con educación, salud, impuestos, ambiente, raza, inmigración  y otros temas fundamentales para la vida en común.  

En mi apreciación, esta plataforma electoral del partido demócrata tiene demasiada influencia de Sanders. Creo que Biden no estará obligado en lo absoluto a aprobarla, ya que está claro que él ganó la candidatura presidencial, no Sanders. No hay duda, sin embargo, que la presidencia de Biden se vería influenciada por la presión radical del grupo Sanders.

Yo debo decir, en este punto, que no me gusta Sanders ni lo que él representa. Aunque él insiste en que su “socialismo” es a la escandinava y no a la cubana, ha exhibido históricamente una admiración malsana por Castro y por Chávez.  Considero esa admiración incompatible con la vida en democracia y en libertad.

En todo caso, esa parece ser la mesa que estará servida para noviembre de este año. Las dos alternativas presentan un riesgo y son, tristemente, un reflejo de la declinación social y política estadounidense.

¿Podrá este maravilloso país recuperarse para llegar a ser, de nuevo, faro de libertades, de sensatez, de aquellas cualidades de sus gentes  que tanto admiró De Tocqueville, lo que él llamó “las costumbres del corazón”?  


sábado, 1 de agosto de 2020

Un diálogo del siglo XXI


¿Eres partidario del aborto?

No.

Eso quiere decir que vas a votar por Trump

No.

Ah,  eres comunista.

No

Si eres anti-comunista has dejado de leer el New York Times

No

Entonces, estás a favor de los quemadores de carros, los violentos, los destructores de estatuas

No

Si estás contra la violencia creo que estarás de acuerdo con suspender  las elecciones presidenciales de Noviembre en USA

No

Si no deseas que se suspendan las elecciones en USA, es porque estás con los  demócratas extremistas que apoyan a Maduro en Venezuela

No.

Ya veo. Lo tuyo es Bolsonaro

No.

Si no te gusta Bolsonaro es porque eres partidario de López Obrador

No.

Caramba, entonces estás a favor de la pared entre USA y México

No

Si estás  en contra de la pared entre USA y México estás a favor de la inmigración ilegal

No

Pero si rechazas la inmigración ilegal también debes estar en contra de lo que llaman calentamiento global

No

Crees en el calentamiento global  porque estas a favor de un gobierno mundial autoritario en manos de los judíos

No

Si no estás de acuerdo con la dictadura mundial de los judíos es lógico que rechaces el uso de la mascarilla y la vacunación obligatoria contra el Coronavirus

No

Pero si estás a favor de la mascarilla y de la vacuna obligatoria contra el virus, no veo como no puedas estar a favor del aborto. Por lo tanto, te pregunto de nuevo, ¿crees tú en el aborto?

No

Mira, ya le dimos la vuelta completa a esto. Déjame preguntarte…

En este punto del diálogo, observo que está comenzando el juego de los Tigres de Detroit y le pido a la otra persona suspender nuestra conversación.

Y él me dice: ¿Es que el béisbol te parece más interesante que nuestro diálogo?

Y le respondo:  Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii