domingo, 26 de abril de 2015

Diálogo entre un Portero de burdel y el Dr. Pangloss



 Hoy leo dos escritos que parecen originados en dos mundos, casi dos galaxias diferentes. En uno,  ver: http://www.eluniversal.com/opinion/150426/odiar-a-venezuela ,  Carlos Dorado, sonando como una versión tropical del Dr. Pangloss (personaje central de “Candide”, de Voltaire)  nos narra  cómo es necesario coexistir pacíficamente en Venezuela, como el gobierno y la oposición deben dejar de antagonizarse y dedicarse a amar juntos a Venezuela. Todo muy bonito y conmovedor. En su prédica, Dorado va al extremo de sugerir que quienes no lo hacen así odian a Venezuela. Y así lo dice, al final de su escrito: “Por qué la odiamos tanto”?
Dorado se sale de los dos grupos en los cuales se encuentra dividido el país.  Dice: “Hoy, más que "chavista", "madurista", "oposición" o "gobierno", me siento: ¡un venezolano!, que aspira y lucha cada día, desde su trinchera (en mi caso de empresario) para contribuir a un país mejor, donde todos quieran venir y nadie se quiera ir. Donde todos sientan que éste es el país del futuro y no el del pasado, y donde el objetivo sea uno solo: ¡construir el mejor país para nuestros hijos!”.
El camino para llegar a tener esa Venezuela, apunta Dorado, es dejar de pelearnos. Y continúa así: “existe una polarización y un odio que nos está distanciando no solo como venezolanos, sino como seres humanos; y si alguien dice, escribe o hace algo que huela que es a favor del Gobierno, o destaca algún hecho positivo del mismo, es más que suficiente para que los de la oposición lo tilden de vendido, corrupto, pasando a la categoría de marginal; pero esos mismos aplauden a rabiar, elevándolo a la categoría de héroe, apenas sienten que están diciendo algo en contra del Gobierno. Lo mismo aplica para la otra parte, solo que se cambia lo de "marginal" por "escuálido", y "gobierno" por "oposición. El criterio, en ambos lados, es muy pobre y superficial, y se pasa de inmediato al insulto y la descalificación, o al aplauso y al reconocimiento. ¿Así es que queremos construir un país? ¿Así es el país que queremos para nuestros hijos?”
Dorado olvida la terrible realidad de Venezuela, la existencia de una pandilla de ladrones, corruptos, narcotraficantes e ineptos llenos de rencor, por un lado, y una masa de ciudadanos victimizados, expropiados, aprisionados y humillados, por el otro. Según Dorado, una parte de esta masa victimizada odia a Venezuela porque no pone mansamente la otra mejilla, porque no se resigna a ser pisoteada, porque se atreve a irse a la calle a protestar. Según Dorado, la pandilla del régimen chavo-madurista es tan venezolana y digna de ser amada como sus víctimas. Así lo afirma cuando agrega:
Vamos a escribir las palabras: rencor, enfrentamiento, resentimiento y venganza en hielo, y esperar a que salga el sol de nuevo para que se derritan y se conviertan en agua pasada; y vamos a escribir: reconciliación, trabajo, intelecto, principios y valores en piedra y esperar a que salga el sol para que sea el punto de apoyo necesario para levantar el futuro”.
Y termina diciendo:
“Por qué la odiamos tanto”?
Sr. Dorado: esas palabras suyas no caben en la Venezuela de nuestros días. En nuestra Venezuela de hoy existe una batalla entre el bien y el mal, entre los ladrones y los honestos, entre los demócratas y los dictadores, entre la cursilería y la dignidad, entre la gente trabajadora y los holgazanes quienes viven del erario público y se llevan el dinero para Andorra, Suiza u otros paraísos fiscales. Quienes se oponen a ese régimen no odian a Venezuela, Sr. Dorado. Su acusación es incorrecta e injusta.
Este mismo día de hoy el llamado Presidente Maduro dice lo siguiente sobre los empresarios, grupo del cual el Sr. Dorado forma parte, aunque no quiera pertenecer ni al grupo de empresarios del régimen ni al grupo de empresarios de la oposición. Dorado muestra la neutralidad de Suiza.
Dice Maduro:
El presidente Nicolás Maduro aseguró haber hablado con la ministra del Servicio Penitenciario, Iris Varela, para indicarle a qué lugares enviarían a “los bandidos de la burguesía parasitaria”. “Haré justicia, ya basta de guerra económica. Mientras trabajamos esta burguesía está conspirando, se les acabó el tiempo. Ya hablé con Iris, tenemos los lugares para donde van a ir (…) los tenemos listos, con nombre y apellido a todos los bandidos de la burguesía parasitaria”, dijo. “Tan seguro como que me llamo Nicolás Maduro Moros (…) pido el apoyo de los barrios, de todos, porque vamos a hacer justicia”, afirmó. Ver video con sus palabras de burdel: https://www.youtube.com/watch?t=34&v=UyrAoskH77w

Esta es la respuesta indirecta  de Maduro a sus palabras, Sr. Dorado. En su escrito usted afirma que quienes odian a Venezuela son aquellos quienes no se reconcilian con esta pandilla que nos acogota. Lamentablemente, yo debo decirle que reconciliarnos con esa cloaca humana que es el chavismo-madurismo si representaría un acto de falta de amor por la Venezuela decente que deseamos. Eso de “todo llega, todo pasa, todo cambia” representa un fatalismo que no comparto. No vinimos a este mundo a ser espectadores pasivos de lo que afecta a nuestro destino sino a ser actores. El día que Venezuela sea de nuevo una democracia decente, ese día saldremos a abrazarnos con todos nuestros ciudadanos pero, para que eso ocurra, no podemos estar abrazándonos con la pandilla, hay que luchar en su contra.