viernes, 10 de abril de 2015

Hace 150 años fue asesinado Abraham Lincoln




                  Foto de 1865, el año de su asesinato

Cómplices del asesinato de Lincoln en el cadalso

El 14 de Abril de 1865 fue herido de muerte el presidente Abraham Lincoln por el actor John Wilkes Booth, quien protagonizaba la obra que se escenificaba esa noche en Teatro FORD.  Los rumores sobre un atentado contra el presidente eran numerosos pero Mary, su esposa, deseaba ir al teatro y Lincoln la complació, aunque hubiera preferido quedarse descansando en la Casa Blanca.
Originalmente el plan de Booth era secuestrar al presidente pero luego cambió de idea. El plan se modificó para incluir no solo el asesinato de Lincoln sino el de Ulises Grant, el del vicepresidente Andrew Johnson y del Secretario de Estado. Estos otros intentos fallaron por diversas razones. Siempre se ha sospechado que el Secretario de Defensa, Stanton tuvo alguna complicidad en el hecho pero nunca se  pudo probar.
Aprovechando una escena en la cual su presencia no era requerida, Booth se le acercó al presidente en el palco donde se encontraba con su esposa Mary y un militar amigo y le disparó a quemarropa por la nuca. La herida era mortal pero, asombrosamente, Lincoln no murió en el acto sino horas después, al día siguiente.
Es paradójico que la muerte ocurriera cuando ya la victoria de la Unión se hubiera sellado, con la rendición del ejército de Robert E. Lee, en Appomattox. Los términos de la rendición fueron muy generosos y ello contribuyó a que las heridas causadas por la larga guerra se cerraran rápidamente, a pesar de lo feroz de la contienda. Lincoln exigió a Grant que les permitiera a los soldados confederados regresar a sus hogares en paz, con sus monturas y armas personales, a fin de empezar a reconstruir la nación lo antes posible.
Sin embargo, el resentimiento no desapareció de todas las mentes. Booth era fervoroso partidario de la esclavitud y aborrecía la idea de integrar a la población negra a la sociedad. El voto para los negros era visto con terror por él y sus cómplices, por la posibilidad que ello abría de que algún día un negro pudiese acceder a la presidencia (sucedió casi 140 años después). Se puede argumentar que el residuo de odio y resentimiento que quedó en los partidarios del Sur después de la guerra civil se canalizó a través de la discriminación racial. Esta fue la gran herida que quedó abierta después de Appomattox.  En cierta manera la historia de discriminación en el Sur en contra de los negros ha sido una extensión penosa y vergonzosa de la guerra civil.Todavía hoy se aprecian sus coletazos, en la manera violenta como la población negra en el Sur es tratada por la policía blanca.
Lincoln fue implacable en la batalla pero,  una vez victorioso,  fue un adalid de la reconciliación. En su segundo discurso inaugural así lo planteó: “Con malicia para nadie… con misericordia para todos…   restañemos las heridas de la nación, cuidemos de quien ha sido herido en la batalla, a las viudas y huérfanos, y hagamos todo lo necesario para lograr una justa y permanente paz entre nosotros y con todas las naciones”.   ( mi traducción).
Booth fue objeto de una cacería sistemática hasta que fue localizado en una granja, escondido en el galpón, al cual se prendió fuego para obligarlo a salir. Fue muerto de un disparo que lo paralizó de la nuca hacia abajo. Algunos de sus cómplices fueron llevados a la horca poco tiempo después y otros recibieron cadena perpetua.
En 150 años la nación estadounidense se ha tornado inmensa y poderosa, gracias a la actividad solidaria de sus miembros. A pesar de todos los vestigios de amargura y resentimiento, es un país lleno de pujanza y de oportunidades. Representa el Shangri -La para millones de habitantes de países menos avanzados, la oportunidad para lograr lo que se ha llamado el sueño americano. Yo he logrado mi propio sueño americano durante los 12 años de vida tranquila, plácida de los cuales he disfrutado plenamente en un rincón de Virginia, donde hace siglo y medio tronaron los cañones y la muerte se apoderó de sus habitantes. Hoy, Virginia está llena de sitios sagrados donde la nación perdió a miles de sus hijos y donde aún parecen oírse los disparos, el relinchar de los caballos y los gritos de dolor de los casi niños esperando la muerte. Los niños juegan en sus jardines, sin sospechar que lo hacen de manera inocente sobre los restos de sus antecesores.

He logrado mi propio sueño de vivir civilizadamente en los Estados Unidos, integrándome plenamente a esta gran sociedad. Deseo que algún día este nivel de civilización y de verdadera solidaridad social pueda llegar a la tierra donde nací pero donde no moriré.