jueves, 11 de abril de 2013

Aumento salarial del 40 por ciento: una promesa irresponsable

*** Cuando la demagogia asfixia la estrategia

***Cuando Nicolás Maduro ofreció un aumento general de salarios obligó a Capriles a ofrecer lo mismo.

Cuanto dinero necesita el gobierno para cumplir con la promesa de AMBOS candidatos de aumentar los salarios en un 40 por ciento? Hay más de dos millones de empleados públicos en el país. Asumiendo un salario promedio de U.S. $600 mensuales, estaríamos hablando de un incremento de unos $240 al mes para cada quien, lo cual daría casi U.S. $500 millones al mes de aumento de desembolsos por este concepto. Es decir, el orden de magnitud de esta promesa podría ser de unos U.S. $ 6000 millones al año en nuevo gasto directo para el gobierno. Con que nalgas se sienta la cucaracha? .  
Por supuesto, el cálculo no es tan sencillo. No sabemos cual es el salario promedio de los empleados públicos. Además, un aumento salarial lleva consigo una multiplicación de otros costos indirectos, tales como vacaciones, indemnizaciones laborales y otros beneficios. Digamos que el nuevo costo sería muy grande. Y además, el sector privado estaría presionado para hacer algo  similar. El costo para la nación de esta promesa electoral es muy alto, sobre todo para un país que está financieramente contra las cuerdas.

Ambos candidatos han sido irresponsables en hacer esta promesa. Al menos Capriles tiene de donde sacar parte de  la plata pero el pobre diablo de Nicolás no.

Como? Cortando de inmediato el envio de petróleo a Cuba, algo que Nicolás no puede hacer pero que Capriles si puede y debe hacer. Son 100.000 barriles diarios, los cuales, vendidos en el Mercado internacional a unos U.S. $100 el barril significan unos U.S. $10 millones diarios de nuevo ingreso efectivo para el país. Ello le daría  la nación unos U.S. $300 millones por mes. Aun así, este nuevo ingreso apenas cubriría una porción del nuevo gasto.

Pareciera que la  presidencia de Venezuela está siendo rematada y será ganada por quien ofrezca más. Pobre es el país donde el liderazgo se vea obligado a hacer promesas irresponsables para ganar el poder. Todavía no nos hemos puesto los pantalones largos.