lunes, 24 de marzo de 2014

La protesta venezolana no es elitista, sus líderes tienen conciencia ciudadana



Moderados gendarmes  desarmados son víctima de los estudiantes, dice el régimen

Analistas venezolanos y extranjeros han comenzado a repetir, como si ello fuera un dogma, que la protesta venezolana es elitista, que solo está alimentada por la clase media del Este de Caracas, que en los barrios nadie está protestando. Algunos lo ven así de buena fé, otros lo hacen  para deslegitimar la protesta. Desde el New York Times hasta Quico Toro en Caracas Chronicles o, con alevosía,  los mercenarios pro-chavistas de universidades estadounidenses y  publicaciones financiadas por el régimen como venezuelanalysis.com  nos  han hablado en esos términos.
La documentación gráfica sobre las protestas se ha encargado de mostrar la diversa naturaleza social de los manifestantes, aunque  cierto que los barrios como tal, han estado – al menos en Caracas -   no así en otras ciudades, más tranquilos. Un extraordinario artículo de Luis Ugalde, en El Universal de hoy, 24-03-2014, explica una de las razones para esta relativa languidez. Dice Ugalde: Llama la atención que hasta sesudos analistas cayeron en la simpleza de devaluar las protestas porque se limitaban a estudiantes y clase media. Los marxistas saben que de esos sectores y actores sociales se nutre la "vanguardia  del proletariado" y que Lenin y Trotsky no eran vendedores ambulantes de Carapita. ¿Pero, acaso  Bolívar, Sucre, Miranda y José Félix Ribas eran peones de las haciendas de Panaquire, y el Che Guevara y Castro guajiros cortadores de caña? ¿El carnaval de la Generación del 28 que sembró el fin de la dictadura gomecista (aunque el desenlace tardara una década) no fue obra de pocas decenas de jóvenes privilegiados acompañados con menos de mil universitarios? Una cosa es quién activa el detonante, y otra qué malestar encarna esa protesta y de qué esperanza nacional está preñada”
El Ché Guevara narra en su Diario como, al hablar de revolución con los campesinos bolivianos que finalmente lo entregaron a la muerte, estos se limitaban a verlo de manera impasible, sin comprenderlo. Guevara se encontraba, intelectualmente, a algunos años luz de aquellos simples aldeanos. No era que los aldeanos fuesen demócratas por convicción, era simple indiferencia, incomprensión de lo que no encajaba en su visión fatalista del mundo.
Hoy también he visto un video de unos cuatro minutos que ilustra este asunto. Ver: http://www.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=FQGriYDWIms&app=desktop Se trata de una joven estudiante quien habla a un vagón del Metro de Caracas,  lleno de gente de los sectores populares. En ese discurso apasionado, el primero – dice ella  - que da en su vida, la joven les reclama a los pasajeros su pasividad ante la dictadura, su letargo cívico. La gente la escucha en silencio, sin protestar en su contra pero sin dar señales claras de apoyo.

Ni fú ni fá.
Y es que para ser fú o fá es necesaria una cierta dosis minima de educación ciudadana. Millones de compatriotas ven la vida como una sucesión de días parecidos, en los cuales se va al trabajo o a lo que funge de tal, a la cola para recibir una dádiva, al seguro social para ver si le dan unas pastillas.  Se inclinan por quien les da algo para sobrellevar su existencia sin futuro y sin proyectos, en un presente eterno. El régimen promociona esta actitud, así lo han dicho Jorge Giordani y el ministro de “educación” Hector Rodríguez, como manera de conservarlos bajo sus garras. Y a quienes se atrevan a insurgir les mandan los “colectivos”, los malandros organizados en bandadas motorizadas.

Hay que desmontar este mito del elitismo de la protesta venezolana.

6 comentarios:

Luis Rincones dijo...

El video del metro mueve el piso, sobretodo el final, la imagen de los dos en el metro.

Luis

Lucio Cammarata dijo...

Dentro de su desesperación el régimen busca centrar la atención mediática de las protestas en Caracas para precisamente mostrar que se trata de un movimiento "elistesco"... pero es en el interior donde se aprecia la magnitud real de lo que ocurre en Venezuela. En Los estados Andinos, Lara o Guayana donde las protestas son más fuertes lo que hay es puro pueblo en la calle...

Anónimo dijo...

Son dos posibilidades: 1. Es lo que Ud. señala, que en términos de la Psicología se llama Desesperanza Aprendida, un estado de resignación. A eso aspira el régimen y es la actitud que se observa mayoritariamente en Caracas hasta ahora.

2. El resto del país, encendido con la protesta porque les llega mucho más fuerte el desabastecimiento, rompería esa tesis. Quiero creer que cuando arrecie la escasez, Caracas le haga honor a la estrofa del Himno Nacional.

No existe, por supuesto, tal elitismo de la protesta, como Ud. señala. La protesta empieza en la clase media alta y llega a la clase media baja, con progresiva incorporación de sectores populares. Más bien, quienes se han aliado a los chavistas son ciertos sinvergüenzas tipo Cisneros, Víctor Vargas, D'Agostino, etc.
Muy ilustrativo lo que sale en infodio.com, página bloqueada en Venezuela, pero uno se arregla para accederla (1), de Alex Boyd. Especialmente importante encontré esta crónica: "Boligarcas y Bolichicos temblad!", de Tomás Lander 05/03/2014

(1) Qué interesante. La chavoburguesía bloquea más páginas donde se relatan sus fechorías de corrupción que aquellas que denuncian la situaciòn política en el país. Ojalá les incauten las propiedades y les congelen las cuentas en USA, que es lo único que les duele a estos malparidos.

Anónimo dijo...

Aclaro: cuando digo "empieza" no es que la protesta la haya comenzado la clase media alta (sabemos fueron los estudiantes, hijos de clase media baja y media-nedia en su mayoría), sino que va de arriba a abajo. Como en el caso de las encuestas, que no responden sino que encargan, la clase alta permanece al margen, o fuera del país, o aliada con la casta chavoburguesa nueva ocupante del Country Club y viajera constante a USA y a Europa. De aucerdo con el segundo comentarista. En el interior abunda el sector popular en las protestas.

Estos son las 4 patas de la mesa que sostiene a la dictadura castro-chavista: 1. Cuba; 2. los militares cómplices; 3. los lazos evidentes con el tráfico internacional de drogas; 4. estos vivos acomodados de viejo y nuevo cuño, aliados circunstanciales o nueva clase rica. D'Agostino, por ejemplo estuvo en la órbita de AD (su hija está casada con Ramos Allup, por cierto) y ahora es boliburgués. Pueden tener la seguridad de que cuendo caiga el régimen, con su cara más dura pretenderá pasarse para este lado, lo mismo Cisneros, Vargas, etc. Coño, eso sería el colmo. Tenemos que limpiar al país de este tipo de alimañas. Que se vayan bien lejos, si el brazo de la justicia no los alcanza, que es lo que procede.

Anónimo dijo...

Claro ha quedado que en el saco de las infamias cómplices están bien metidos muchos estados latinoamericanos que con las excepciones de contados gobiernos dignos, han alcahueteado la tiranía del barbudo insular desde 1959 y ahora lo hacen con su “anómala descendencia”.

Unos por el inconfesable y secular complejo de inferioridad anti yanki y los demás por la indignidad y cinismo de las “razones de estado”.

Dan asco y vergüenza ajena...

LGS

Anónimo dijo...

la pasividad de la gente haciendo colas y el recibimiento de las limosna de la "Misiones"mantienen aletargado al pueblo; hay que tocar fondo para ver las manifestaciones de indignacion del pueblo.