domingo, 10 de mayo de 2015

La historia de José Altuve: insigne pelotero y buen ciudadano



Altuve, madre y esposa. 

**** Gente como José Altuve representa la esperanza de Venezuela
**** El éxito de Altuve en las Grandes Ligas es un ejemplo de tesón y del poder de la familia
**** El tamaño físico no tiene que ver con el tamaño espiritual
**** Como la abeja que no debería volar, según las leyes de la física, Altuve es una estrella que desafió
          todos los pronósticos. Como lo hizo?: talento, energía, práctica perseverante, voluntad, apoyo de   
          la familia y de la comunidad
El sitio virtual www.mlb.com le ha dedicado un video de 45 minutos al pelotero de los Astros de Houston, José Altuve.  Se puede ver en : http://www.liderendeportes.com/noticias/tiempo-extra/video--mira-el-documental-que-realizo-mlb-de-jose.aspx .
El venezolano ha tenido una espectacular carrera en las Grandes Ligas, conectando más de 200 hits durante la temporada pasada, seleccionado para el Juego de Estrellas  y ganando el campeonato de bateo de las Grandes Ligas, además de robarse más de 40 bases. Altuve mide 1.67 metros y parece el carga bates del equipo, pero es la estrella. Yo me asombré que no le hubiesen dado el título de jugador más valioso de su liga.  Desde todo punto de vista, Altuve ha logrado una memorable hazaña.
Pero lo que me ha conmovido intensamente es ver lo que hay detrás de este éxito. Desde que llevé a cabo, durante la década de los 90, un programa de educación ciudadana en Venezuela, me di cuenta de que los venezolanos más entusiastas sobre este programa de mejoramiento ciudadano eran los miembros de una clase media entre media y baja, venezolanos de origen humilde, sencillos y cordiales, quienes fueron no solo mis mejores colaboradores sino los más activos asistentes y “apóstoles” del programa, dispuestos a diseminarlo  en sus comunidades.  Por cada miembro de la clase media alta que “recluté” para “Pro Calidad de Vida” (así se llamaba la organización) , recibí el apoyo de 15 a 20 miembros de un segmento de nuestra sociedad que no tiene mayores bienes de fortuna pero que muestra una inmensa cualidad: la de vivir en familia y tener un padre o una madre alrededor de quienes gira el resto del núcleo. Generalmente los miembros de esta familia extendida: padres, hijos, abuelos, primos y tíos, viven muy  cerca los unos de los otros, se refuerzan mutuamente y han establecido lazos fuertes de afecto y de respeto. El núcleo tiende a identificar a los miembros del grupo que muestran talento especial y se dedican, de manera poco egoísta, a apoyar a ese miembro a surgir. Porque, para ellos, el triunfo eventual del miembro destacado es un triunfo  de toda la familia. Y el triunfador así lo sabe y comparte con la familia su triunfo, tanto en lo material como en lo espiritual.
Nunca pensé que era posible extrapolar esta experiencia personal en Pro Calidad de Vida a un nivel  de país, pero al ver este video, el cual refuerza mi experiencia en el programa de Educación Ciudadana arriba mencionado, me siento casi seguro de que ese segmento de la clase media-media a media-baja representa lo mejor de Venezuela, en términos de deseos de superación, trabajo perseverante y otras cualidades de dedicación y hasta sacrificio que he visto difuminadas en los niveles de clase media alta que ya han “llegado” o que nunca ha existido a los niveles de una clase trabajadora que no ha podido o querido escaparse de su condición de dependientes del estado paternalista.
La historia de José Altuve es la historia de la familia Altuve, de la “comunidad Altuve”, en la ciudad de Maracay. El video muestra el entorno físico muy modesto en el cual creció el joven, en un edificio protegido por barrotes de hierro, cercano a un riachuelo de dudosa limpieza. En ese edificio vivieron los padres de José con sus dos hijos, los abuelos en otro piso, los tíos y primos cerca. Las figuras que sirven de modelo son los padres. El padre, no importa cuán cansado llegaba del trabajo, se iba con José a practicar al terreno primitivo, semi-invadido por la maleza, en la cual el vecindario jugaba a la pelota. El padre le enseñaba los fundamentos básicos del juego. En el video, el padre dice algo que me llegó al corazón: “No le estaba enseñando a ser un buen pelotero tanto como enseñándolo a ser un buen ciudadano” Me llegó al corazón porque  he visto muchas familias venezolanas que comparten esta filosofía. No conozco la historia familiar de un Omar Vizquel o  de Andrés Galarraga pero estoy seguro de que ha sido similar a la de Altuve. Cuan diferentes a las historias de malandrines que vemos hoy crecer, como mala hierba, en la sociedad venezolana, inclusive a niveles de clase media alta, y de manera alarmante en los estratos inferiores de la población, generalmente carentes de un núcleo familiar.
Este es un fenómeno probablemente bien conocido por los sociólogos venezolanos pero no estoy seguro de  que se le haya  dado la debida importancia, a fin de analizar cómo darle a este segmento de nuestra población el mayor estímulo posible para que se convierta en punta de lanza de un proceso de recuperación nacional, de redención de una sociedad que se ha mediocrizado y embrutecido.
La existencia de este segmento social pujante y decidido a triunfar desmiente la tesis de la falta de oportunidades para los pobres venezolanos. Demuestra que quien quiere puede. Demuestra también que, quien se esfuerza,  encuentra en su camino gente dispuesta a ayudar, a motivar y a recompensar el esfuerzo.  Crecí en un pequeño pueblo venezolano.  Los Teques, tendría unos 8-10.000 habitantes durante mi niñez. Recuerdo sus empinadas calles y sus hileras de casas modestas, todas parecidas, con zaguán, sala con dos ventanas, patio interior con muchas matas y enredaderas, cocina y un corral donde había casi siempre una mata de guayabas. De esas casas modestas, sencillas, salieron médicos, economistas, periodistas, filósofos, geólogos, poetas, rectores de universidad, ingenieros ambientales. Fuimos hijos de bodegueros, agricultores, plomeros y boticarios.

Sin saberlo, todos éramos la familia Altuve.   

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vizquel viene de una clase media alta, criado en El Cafetal. Es un buen tipo. Galarraga viene de Chapellin, no lo conozco a el, conozco a su hermano, quien tiene la misma cara pero es un sujeto menos acuerpado. Tenia una venta de cervezas en Los Cortijos. Tremendo negocio en un "pais" como Venezuela. Lo que nunca me gusto fue que al lado de esa venta habia un vende-paga de caballos.

Anónimo dijo...

Nice story about Mr. Altuve. It reflects that the Venezuelan families support their own, remain close and teach the younger ones to do the right thing. We need more Altuve families in Venezuela if we want Venezuela to escape out of the totalitarian oppression it is subject of.