martes, 8 de septiembre de 2015

Una proposición sobre Cuba no extrapolable al caso venezolano




Fernando Mires publica en su blog un escrito del Sr. Pedro Campos, de Cuba llamado: “El Lenguaje en la lucha por la democratización”, ver: http://www.14ymedio.com/opinion/lenguaje-lucha-democratizacion_0_1844215577.html y lo recomienda como digno de leerse.

¿Quien es Pedro Campos?
 
Pedro Campos Santos. Nacido en 1949 en Holguín. Lic. en Historia. Ex-Diplomático cubano, con misiones en México y ante la CDH en Ginebra. Analista de política internacional. Investigador Jefe de Proyecto en el CESEU (Centro de Estudios sobre Estados Unidos) de la Universidad de La Habana. Autor de decenas de artículos y ensayos sobre el Socialismo, Cuba, Estados Unidos y América Latina. Autor de los libros, pendientes de publicación: "La autogestión empresarial obrera y social: urgencia y garantía de la revolución socialista", "Socialismo Sí", y "La Revolución Cubana y la Autogestión socialista". Actualmente jubilado.

El Sr. Campos es un escritor marxista quien parece haber adoptado una posición crítica frente al gobierno Cubano. Sin embargo, es entusiasta del ALBA, ver: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=46852 y del Socialismo del Siglo XXI, ver: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=43118. De manera que no puede ser catalogado como un demócrata en el sentido que esta palabra tiene en el léxico político de la oposición venezolana. Quiere más libertad en Cuba pero sigue siendo un socialista-comunista. Es en ese contexto en el cual podemos leer su artículo, el cual está muy bien escrito. Abajo transcribimos la sección que nos parece más importante.  

Hemos querido comentar este artículo esencialmente porque hay demócratas venezolanos quienes se manifiestan de acuerdo con lo que escribe el Sr. Campos y lo consideran aplicable a nuestra situación venezolana. De esta opinión discrepo abiertamente y digo por qué en este texto.

Mis comentarios están en negritas después de cada párrafo donde siento la necesidad de comentar.


“No es asumiendo una posición anticastrista, anticomunista, contrarrevolucionaria, o como quiera llamársele, que los interesados en democratizar la sociedad cubana van a conseguirlo. Entre una posición anti-algo y la democracia hay contradicciones insalvables, precisamente porque el anti implica supresión, eliminación y la democracia no trata de supresiones ni de exclusiones, sino de concertación de posiciones incluso contradictorias, de inclusiones, de tener en cuenta los intereses de todos.

Mi comentario: El Sr. Campos no se anda con rodeos. ¡Nada de adoptar una posición anti-Castrista o anti-revolucionaria!, ya que según él estas posiciones “anti” provocan reacciones adversas muy fuertes. Hay que ir a una concertación en la cual “se tomen en cuenta los intereses de todos”. Desde ahora me bajo del autobús del Sr. Campos. Aunque admito que una posición pro- algo es frecuentemente más fructífera que una posición anti- algo, ello no aplica cuando se trata de defender valores y principios fundamentales. No adoptar una posición anti-Castrista y anti “revolucionaria” a la cubana equivale a entregar banderas éticas que deberían ser sagradas, tanto en la Cuba de los Castro como en la Venezuela de Chávez, Maduro, Cabello y narco-generales. El Sr. Campos admite que: “hay que tomar en cuenta los intereses de todos”, ¡incluyendo el Castrismo! Cuando se trata de una contraposición de demócratas contra dictadores, ¿cómo se puede hablar de respetar los intereses de ambos bandos?

Sigue el Sr. Campos:
“Uno de los grandes maestros de la diplomacia cubana, el profesor D'Estéfano, fallecido ya hace años, en una de sus clases sobre negociaciones nos enseñaba, allá por los setenta, su "teoría de la jamonada": en una negociación no se puede obtener todo de una vez, como usted no puede comerse un tubo de jamonada de un bocado, pero si lo va cortando lasquita a lasquita, se lo puede comer todo.
En esto de la democratización de Cuba, quienes han tratado de comerse la jamonada de un solo viaje han caído siempre en un grave error que los ha llevado al fracaso. No, señores. Esto hay que lograrlo paso a paso. Tampoco "con muchas pausas y sin ninguna prisa", pero sí negociando, logrando avanzar poco a poco, no imponiendo posiciones, ni mucho menos tratando de suprimir al contrario.

Mi comentario: resulta increíble oír al Sr. Campos hablar de “tener paciencia”, de “ir paso a paso”, no tratar de comerse la “jamonada” de un solo bocado. ¡El Sr. Campos está hablando de una jamonada que la Cuba democrática tiene más de 60 año tratando de comerse! Que más paciencia se le puede pedir al pueblo Cubano! ¿Cuál es ese paso a paso que recomienda el Sr. Campos?
Yo pediría que me lo expliquen, el Sr. Campos o el Sr. Mires, si lo considera pertinente. Con ese paso a paso todavía estaríamos negociando con Hitler y con Stalin.
 
El Sr. Campos continúa diciendo:
“Es hora de que los que se consideran sinceramente luchadores por la democracia en Cuba empiecen a actuar con más consecuencia, inteligencia y cordura, que piensen más en la forma, el método para conseguir sus objetivos, antes que seguir asumiéndose contrarios, anti, enemigos del poder establecido y vez de pretender su eliminación, buscar la forma de negociar con él un proceso de democratización que lo involucre, algo que en definitiva a todos conviene”.

Mi comentario: Este párrafo suena francamente colaboracionista. Me perdonará el Sr. Campos, pero decir: “buscar la forma de negociar con él [Castro] un proceso de democratización que lo involucre… que a todos conviene” me suena a  entrega. Hemos dicho que el Sr. Campos ha sido un diplomático del castrismo y es un socialista-comunista. El no ve la situación desde la perspectiva del demócrata sino que pudiera estar viéndola desde la perspectiva de un Castrismo “light”,  que piensa que hay que aflojar un poco las riendas totalitarias porque ve venir el desplome del régimen y hay que salvar lo salvable. Lo que no logro comprender es porque algunos demócratas venezolanos pudieran estar de acuerdo con esto. 

Dice el Sr. Campos:
“Pero si se parte de que no habrá democracia si primero no se acaba con la tiranía castrista, entonces no habrá negociación, no habrá acuerdo, no habrá un proceso de paz, no llegará la ansiada democracia. ¿Por qué ven ese objetivo como precondición y no como resultado, donde todos terminarán cambiando? Lanzo estas ideas ahora que muchos estamos tratando de ponernos de acuerdo sobre la forma de hacer avanzar un proceso de democratización en Cuba. Si todos los interesados en la democracia en la Isla no aprenden estas lecciones de la historia, quizás tengan que disponerse a continuar firmes 50 años más en sus "posiciones anticastristas".

Mi comentario: Según el Sr. Campos no habrá solución a la tragedia cubana si no hay negociación. Yo pienso, por el contrario,  que si hay negociación no se habrá obtenido el verdadero objetivo de una lucha que ya lleva 60 años, una lucha entre democracia y dictadura que ha costado el sacrificio de tres generaciones de cubanos. Ahora que el régimen agoniza el Sr. Campos dice que lo necesario es contemporizar, negociar, a fin de lograr lo que sería una democracia relativa, con los protagonistas de la tragedia jugando un papel importante. No lo creo así. Y mucho menos lo creería en el caso venezolano.

Dice el Sr. Campos:
Por el bien de los esfuerzos que se vienen realizando, nadie trate de imponer camisas de fuerza; nadie trate de distorsionar los contenidos de las palabras. Nadie trate de imponer liderazgos personales. Si tenemos problemas en el lenguaje y la semiótica, pongámonos primero de acuerdo sobre eso y después discutamos los temas. Negociar, negociar y negociar es lo que deberíamos.”.

Mi Comentario: No podemos dudar de las buenas intenciones del Sr. Campos. Pero sus palabras en abstracto o aplicadas al caso venezolano suenan muy tristes. Allá los cubanos con su problema. Pero que no haya extrapolación de estas consideraciones al caso venezolano. Eso es lo que yo objeto vigorosamente y estoy dispuesto a debatir este tema de la manera más cordial pero firme posible.