miércoles, 6 de marzo de 2013

Alí Moshiri: ética y estrategia en Venezuela




El pasado domingo 3 de marzo apareció en El Universal una entrevista hecha por el periodista Ernesto J. Tovar a Alí Moshiri, presidente de Chevron Africa-Latinoamérica. Es una entrevista que no puede considerarse como puramente técnica sino también como política, muy política. Fue, en mi criterio, desafortunada, no solamente desde el punto de vista ético sino hasta desde el punto de vista estratégico.
Fue éticamente frágil porque el Sr. Moshiri avanza una clara demostración de apoyo a un régimen que ha sido funesto para la industria petrolera venezolana y para la nación misma. Moshiri expresa orgullo por la estrecha relación que Chevron ha tenido con la PDVSA de Rafaél Ramírez, una empresa maltratada, muy poco profesional, a la cual la Chevron de Moshiri le inyectó el año pasado dos mil millones de dólares, con el propósito declarado de estimular la producción del campo de petróleo pesado Boscán. En la entrevista Moshiri rehusa dar detalles sobre la utilización que se ha hecho de ese dinero por parte del régimen, alimentando así especulaciones sobre lo que podía ser un destino poco ortodoxo. Moshiri también se exhibe orgulloso de su estrecha relación con el Ejecutivo Nacional, declaración que va más allá de los límites comerciales para validar un régimen autoritario y anti-democrático que ha sido nefasto para el país.
En momentos en los cuales las empresas extranjeras en la Faja del Orinoco exhiben mucha cautela para invertir, dado el ambiente político negativo existente en el país,  Moshiri se muestra optimista, “bullish”,  dispuesto a “ampliar las inversiones en PetroPiar” y hace énfasis sobre  como Chevron y PDVSA “se ayudan mutuamente”, sugiriendo una relación casi simbiótica que no vacilo en definir como peligrosa para Chevron, no así para la PDVSA de Ramírez, la cual necesita todo el dinero y ayuda que pueda obtener, al precio que sea.
Moshiri no puede evitar hablar de la situación de Chevron en Ecuador, donde una conspiración de abogados estadounidenses y ecuatorianos, ayudados por falsos expertos ecuatorianos, por jueces corruptos y por miembros del equipo de gobierno de Rafaél Correa con el concurso del presidente mismo, pretenden extorsionar a la empresa para quitarle unos 19000 millones de dólares. Moshiri se refiere a esta situación como causada solamente por un grupo de abogados estadounidenses en contra del país, cuando esa no es la verdadera historia. Peor aun, Moshiri habla de buscar la intervención del ALBA y de UNASUR para resolver ese problema, organismos claramente politizados y al servicio de una ideología anti-empresa. Esto parecería estrategicamente indeseable pues valida un papel de árbitro para organismos que no están orientados hacia lo comercial sino hacia lo político.
La entrevista con el Sr. Moshiri tuvo lugar apenas unos cuatro días antes de que se informara oficialmente la muerte de Hugo Chávez en Caracas (aunque probablemente no murió en esa oportunidad ni en Caracas). Ello acentuará aun más la incertidumbre del clima político y económico en Venezuela y acentúa la naturaleza extemporánea de sus declaraciones.
En mi opinión, El Sr.Moshiri metió la pata. Creo que ha olvidado su tarea de mantener su empresa a salvo de los vaivenes políticos en los países donde tiene actividad, alineándose políticamente y “acostando”  a Chevron, en Venezuela, con una PDVSA profundamente desacreditada.  
Paradojicamente, la corporación ha dado una gran batalla ética ante la justicia internacional para exponer el fraude del cual es víctima en Ecuador. Tendríamos que pedirle a la verdadera  Chevron ponerse de pie. O, puede una corporación de inmenso tamaño permitir que coexistan actitudes tan diversas en su seno?