sábado, 2 de marzo de 2013

Los estudiantes: último reducto de la dignidad venezolana




Los estudiantes venezolanos están dando un ejemplo al resto del país de como actúa un ciudadano enfrentado a un régimen ilegítimo, mentiroso, ladrón y entreguista (se me olvidó algo? ). Han decidido pedir cuentas al régimen mientras este, por boca del payaso gordiflón, les ofende y les humilla. Al ir contra el estudiantado venezolano y al refugiarse en el lumpen tipo La Piedrita o milicias de reposeros y vagos, el régimen se cuadra claramente con el malandraje venezolano en contra del país que estudia y desea superarse.
Lo que ya existe en Venezuela es una batalla entre la ciudadanía y las pandillas de fascinerosos que manejan el poder y el dinero a su antojo. Todavía hay personas y personalidades en nuestro país que no lo entienden así y siguen pidiendo conciliación y diálogo. Para que exista diálogo las partes deben poseer esencialmente los mismos principios y valores. Pueden diferir en filosofías políticas, en políticas económicas y soiales pero no pueden poseer valores y principios diferentes. Un hombre honesto no puede dialogar con un ladrón, un ciudadano no puede dialogar con un malandro, un hombre de paz no puede dialogar con asesinos, un verdadero patiota no puede dialogar con un traidor.   
Por ello nos parece inexplicable que un politico curtido, experimentado, de alto nivel intelectual como Eduardo Fernández, nos siga hablando de diálogo y acomodo con el “gobierno”. Lo ha dicho no una sino en varias oportunidades. La postura de Fernández contrasta con el reclamo abierto y digno que el estudiantado venezolano le hace al régimen ilegítimo. Por ello también nos parece equivocada la actitud blandengue de una buena parte de la oposición, la cual ha aceptado en silencio los desmanes y abusos del chofer en plan de “presidente ejecutivo”, como se hace llamar en los decretos emanados del tinglado que llaman gobierno.
Hugo Chávez está en el Hospital Militar, dicen unos; en La Orchila, dicen otros; en Fuerte Tiuna o en La Habana. Está vivo y “gobernando”, segun algunos; en coma andante segun otros; se murió hace varios días dicen algunas fuentes o hace varias semanas, segun otras. Mientras tanto tenemos 80 días jugando este juego indigno de un país sin gobierno, en apagones constantes, importando gasolina por montones para regalarla, con la CVG quebrada y en huelga, con un ejército chupando en cómplice silencio, un TSJ degradado y una pandilla de payasos en la Asamblea Nacional.
LLévense a Chávez, vivo o muerto,  de una vez por todas, adonde quieran o puedan llevárselo y dejen que el país pueda recuperarse de esta pesadilla!
La Venezuela digna es hoy del tamaño de sus estudiantes y de pequeñas islas de dignidad rodeadas de excrementos  por todas partes. El resto queda atrás, en el basurero de la historia.