martes, 7 de julio de 2015

Un importante artículo de Monseñor Ovidio Pérez Morales


Una voz clara en medio del tumulto

1Jul´15
DECÁLOGO DE PRIORIDADES
Ovidio Pérez Morales
Fácil y frecuente, aunque doloroso, es identificar los aspectos negativos de la actual grave crisis nacional. Porque los sufrimos.
No tan frecuente ni fácil resulta el precisar prioridades con miras a soluciones hacia el futuro deseable del país.
La fecha de las elecciones para la Asamblea Nacional está fijada y las distintas agrupaciones políticas organizan sus cuadros y activan su propaganda en un ambiente cargado de incertidumbres. Se dibuja, sin embargo, una mayoría creciente de la población que anhela un cambio en la conducción política del país, más allá de la simple correlación de fuerzas en lo que se espera sea un verdadero Parlamento.
Ante la globalidad y gravedad de la crisis así como la magnitud de las expectativas, estimo  que falta presentar al electorado en forma clara, sincera y concisa los objetivos fundamentales  de  una dirección política enderezada a lograr un  consistente futuro nacional. En este sentido no bastan propuestas genéricas a modo de consignas y lemas, como tampoco  extensos y detallados programas, que se quedan en estrechos círculos de expertos o partidarios. Los ciudadanos, creo, esperan  una exposición breve, sencilla y acertada de las prioridades dentro del amplio campo de lo que podría o debería hacer.   
Como una contribución a esta tarea ofrezco un decálogo de proposiciones, que busca estimular la presentación sintética de propuestas por parte de los sectores de la nación, comenzando por las agrupaciones políticas, empeñadas en la recuperación y ulterior desarrollo integral del país. Precisar y exponer objetivos positivos y realistas correspondientes a  necesidades substanciales de la comunidad nacional, abre, sin duda,  caminos de esperanza.
Estimo que el siguiente Decálogo responde a los postulados de la Doctrina Social de la Iglesia y a las exigencias del Preámbulo y los Principios Fundamentales de nuestra Constitución (CRBV).  
  1. Garantizar la vida, la seguridad y la tranquilidad de la población.
  2. Garantizar el pleno ejercicio del pluralismo democrático.
  3. Restablecer el estado de derecho y para ello una verdadera independencia de poderes.
  4. Actuar políticas económicas que promuevan  la producción y el libre emprendimiento realizados con amplia participación, responsabilidad social y  solidaridad.
  5. Actuar una política petrolera de eficiencia, orientada  a la superación del modelo rentista, a la diversificación de la economía y cuidando con delicadeza del ambiente.
6.      Promover una educación de calidad humana y científico-técnica, acorde con las necesidades del país, el pluralismo cultural y el debido trato a sus actores.
  1. Garantizar la libertad de información y comunicación en perspectiva de responsabilidad social y convertir los MCS del Estado en genuino servicio público con apertura pluralista.
  2. Actuar la descentralización, regionalización y municipalización del poder público, propiciando en forma efectiva la participación de la sociedad civil.
  3. Restablecimiento de la Fuerza Armada como institución sin militancia política  al servicio de la nación según lo establecido por  la Constitución.
  4. Promover la elevación moral y espiritual de los venezolanos y a tal fin  abrir espacio a la  educación religiosa escolar.
No entro aquí en comentarios de estos puntos, cosa factible en posteriores escritos. Intención principal del presente artículo es animar una amplia discusión sobre esta materia, no sólo  entre especialistas de diversos campos (socioeconómico, político, ético-cultural), sino también en la ciudadanía en general.
El futuro de la nación es tan importante que no puede ser dejado en manos de unos pocos. Recordemos que factor de primer orden en el desencadenamiento de la crisis nacional en las últimas décadas del pasado siglo fue la inflación de los “cogollos” partidistas y el desentendimiento de la población en el ejercicio de su corresponsabilidad social y política. Se descuidó la formación y la práctica de la participación ciudadana.

Un decálogo ayuda a concretar objetivos y soluciones.