viernes, 5 de diciembre de 2014

LA RESPUESTA DE LUIS UGALDE


Gracias por esta precisión, Luis. 

Hace unos días hice unas preguntas a Luis Ugalde en relación con un excelente escrito suyo, en el cual pedía reconciliación y re-encuentro en Venezuela. Le pedía a este insigne educador que precisara un tanto su propuesta, ver:  http://www.lasarmasdecoronel.blogspot.com/2014/11/le-pregunto-luis-ugalde.html . Reconciliación con quien? le preguntaba, porque no podía concebir la idea de una reconciliación o re-encuentro con quienes han arruinado al país física y moralmente. Sin mencionarme, no era necesario,  Ugalde ha publicado una precisión sobre lo que dijo en su anterior escrito, ver:  http://www.el-nacional.com/luis_ugalde/Reencuentro-reconciliacion_0_530947013.html
Dice Ugalde: ¿Reconciliación con quién? Con todos los que quieran encontrarse en esa tarea constructiva, no importa qué hayan creído y defendido ayer. Naturalmente, esa construcción exige la transparencia sobre los delitos y los delincuentes de estos años y el correspondiente castigo por la vía judicial, pero no de la venganza. Una dictadura que excluye no debe ser suplantada por otra que discrimina. Hay que despertar y convocar a todas las fuerzas creativas, sin la ilusión perversa de que este reto sobrehumano pueda ganarse con media Venezuela contra la otra mitad, sino por millones de venezolanos movilizados hacia la reconciliación superando las exclusiones del presente y del pasado. Cada uno verá en su conciencia hasta dónde se siente movido a incluir a quienes consideró enemigos. Venezolanos somos todos y no solo yo y los míos”.
Admiro a Luis Ugalde por su claridad y su capacidad didáctica. Esta respuesta me satisface casi totalmente porque su “con quien” cubre (casi) todos los sectores que yo considero incluibles, aún aquellos quienes hayan creído de buena fe en el cuento de sirenas de la “revolución”. Y excluye, agrega Ugalde a “quienes hayan cometido delitos durante estos años”, quienes – dice -  Ugalde “deben ser sometidos a la acción judicial y al castigo de acuerdo a la ley. Nada de venganzas”.  
Es todo lo que yo deseaba oír de Luis Ugalde. He sostenido que si en Venezuela se hace borrón y cuenta nueva y se perdona a los responsables por la ruina del país, en poco tiempo tendríamos una nueva camada de hampones de regreso en el poder, porque no hay mejor incentivo para el crimen que la impunidad.
Que es Justicia? Libros enteros se han escrito sobre Justicia, desde Aristóteles, pasando por Enmanuel Kant, John Stuart Mills, John Rawls y Michael Sandels. En el caso venezolano no es preciso empeñarse en grandes disquisiciones sobre el tema de la justicia, definida en su sentido más sencillo como: “A cada quien lo que le corresponda”, en el sentido de retribución, de premios y castigos. En nuestro caso no deberían existir los dilemas morales sino, simplemente, aplicar lo que dictan las leyes naturales que han acompañado por centurias a la civilización occidental cristiana. La violación de estas leyes naturales no puede quedar impune, so pena de quebrantar las bases de esa civilización. En una sociedad, perdonar a quien mata, tortura, roba, causa el sufrimiento de sus semejantes, restringe la libertad y pisotea las buenas normas del vivir en común sería equivalente a disolver la sociedad, a convertir sueños como el de la Ciudad en la Colina que tuvo  John Winthrop en 1630 para los Estados Unidos en una Ciudad Gótica sin el concurso de El Murciélago.  
Que habrá zonas grises? Sin duda. No confundamos la aplicación de la justicia con la venganza, nos advierte Ugalde. Y concuerdo. Pero añado: el peligro de la venganza se acrecienta cuando falla la justicia. De allí que el principal agente que pueda inhibir la acción de la venganza sea, precisamente, la correcta aplicación de la justicia.
Y para que la justicia sea efectiva debe ser pública, conocida por todos, ejercida a la luz del día, no en la penumbra. Y cuando la justicia sea así ejercida, entonces – solo entonces – podrá llegar el perdón de quienes han sido víctimas hacia los victimarios. En una sociedad organizada, ni siquiera las victimas individuales pueden obviar la acción de la justicia. La madre de la víctima puede perdonar al asesino pero éste debe estar en la cárcel. Y no puede haber excepciones basadas en la amistad o en lazos familiares. En el poema de Andrés Eloy Blanco el jefe civil amigo del agricultor quien ha violado la ley lo pone preso pero va todos los días a regarle la siembra. No abjura de su amistad pero no puede usarla para favorecer la impunidad.