miércoles, 6 de noviembre de 2013

El decreto inmortal



**** explotaron todos los cursilómetros del país

Señores miembros del Gran Circo Ejecutivo:

Nunca en la historia de Venezuela, al menos desde los poemas de Francisco Delpino y Lamas, se habia visto tanta cursilería, tanta adulación, tanta mediocridad e impudicia como el contenido del decreto #541, aparecido en la Gaceta Oficial  #40286 del Lunes 4 de Noviembre pasado. Es un decreto firmado por todos ustedes, integrantes del Gran Circo, sin que les haya temblado el pulso ante tanta indignidad. Gente adulta, alguna de ella gente que uno hubiera creído pensante (no es contigo, Nicolás) firmando esa bazofia para utilizarla el dia de elecciones, en evidente muestra de abuso electoral, es una prueba más de que ustedes son una pandilla, no un gabinete. Así como la historia ha recogido a los firmantes del Acta de la Independencia con veneración, así recogerá las firmas que acompañan este ignominioso decreto para que sean objeto de burla, risotadas, indignación o desprecio, dependiendo de quien lo lea en los siglos por venir.

En ese hilarante, trágico, absurdo documento ustedes comienzan hablando de una última proclama del difunto, tratando de nivelarlo con Bolívar. Para refrescar la memoria de los lectores esta “proclama” tenía pasajes como estos:

¿te acuerdas de aquella película Diosdado?

Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello: ¿Cuál?

Presidente Chávez: Saturday… ¿cómo es?

Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello: Saturday night fever.

Presidente Chávez: Fiebre de sábado por la noche, John Travolta, yo bailaba La lambada compadre [risa] Yadira también la bailaba.

Asistentes [risas].

Y continuaba:

Presidente Chávez: Y Olivia Newton-John ¿te acuerdas? ¡ah! Era el impacto de aquellos años ¿qué? los años 80, los años 70, los años 80, Teresa Maniglia bailaba La lambada pero divino, yo la vi una vez.(risas y más risas).

La tal “proclama” fué un desordenado torrente de necedades. Divagó por largos minutos. Hasta que dijo: “estoy aferrado [besa a Cristo] a Cristo, el Cristo… Uno siempre ha vivido de milagro en milagro, siempre he dicho yo. Llegamos al 4 de febrero como de milagro.

¡Ah!, Molero, eso fué como de milagro. Después de tantos años, de tantos ires y venires ¿no? ¡Ufff!, cuántos años y cuántos…”.

Después de dar más rodeos pide “unidad”pero de quien? Del pueblo?  No, de la fuerza armada. El pueblo ya estaba irrmediablemente dividido por él. Dice: “unidad. ¡Esa debe ser nuestra divisa! Mi amada Fuerza Aérea, mi amada Guardia Nacional, mi amada Milicia. ¡La unidad, la unidad, la unidad!

Claro, pedía la unidad de la fuerza bruta que lo apuntalaba en el poder.

Finalmente la “proclama” termina con el crimen mayor, ese de pedirle al pueblo que elija a un incompetente y analfabeta como su sucesor, si es que a los cirujanos cubanos les tiembla el pulso, sin querer queriendo,  en el quirófano.  Dice:

si algo ocurriera, repito, que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás Maduro no sólo en esa situación debe concluir, como manda la Constitución, el período; sino que mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que —en ese escenario que obligaría a convocar como manda la Constitución de nuevo a elecciones presidenciales— ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela….

Llamar esto una proclama es un insulto a nuestra inteligencia, señores miembros/miembras y membrillos del Gran Circo.

El documento que los inmortalizará a ustedes es una rica mina de cursilerías, ridiculeces, indignidades  y estupideces. Hablan ustedes  de “infinita bondad” por parte de quien quería freír cabezas en aceite, de “entrega amorosa” por parte de quien era un machista despreciable. Dicen ustedes con descarado cinismo  que el difunto dejó al pueblo unido cuando nunca ha estado más dividido, gracias a su siembra de odio y a la perversidad de sus cómplices, incluyéndolos a ustedes. Dicen ustedes que se “consumió en una entrega al pueblo” cuando vivió como un pachá, con vestimentas y joyas costosísimas  compradas con dinero de la nación, llegando a los mejores hoteles del mundo con séquitos que incluían hasta cocineros privados, una afrenta a los millones de pobres de solemnidad a quienes decía representar.  

Lo llaman ustedes sin rubor “el gigante de América” y agregan que practicó el amor “sin exclusión”. Como pretenden ustedes negar la realidad que todos conocemos, aquella agresividad patológica, sociopática segun los expertos, que hacía felices a sus seguidores al oir sus improperios, sus soeces expresiones en contra de la disidencia, su coprolalia que lo obligaba la vulgaridad sin límites, incluyendo el insulto a las mujeres? O es que no recuerdan ustedes lo que le dijo  Condoleeza Rice? Es que a ustedes mismos los insultaba y los consideraba inferiores!  Es esa  naturaleza de esclavos la que los hace firmar este documento meloso, patético, no apto para diabéticos.

Le dan crédito ustedes al difunto por  “preservar la vida humana en el planeta”. Como y cuando?  Si es que su régimen rompió todos los records de violencia nacional, con 18-20.000 muertos al año. Díganle eso a los familiares de Franklyn Brito. Que respeto por la vida humana pudo tener quien se jactaba de tener sangre en las manos, de haber “echado plomo de verdad” en un aciago dia de Febrero de 1992, cuando murieron unos 200 venezolanos por su culpa?  Díganle esto a los familiares de los muertos de Puente Llaguno.

Ustedes dicen que el difunto “logró transformar a Venezuela”. Tienen toda la razón. La convirtió en el hazmerreír del hemisferio, en el burdel del ALBA, en un país donde la gente se cae a golpes por un pollo y se le ha obligado a andar con el fundillo sucio. La convirtió en el mayor centro de distribución de drogas del hemisferio occidental, en el lugar donde parásitos y asesinos recibían dinero, petróleo e  innumerables copias de la espada de Bolívar, prostituyendo su memoria al compartirla con los gadaffis, mugabes, lukashenkos y castros de este mundo.

Hablan ustedes del difunto enseñándoles “el camino de la victoria”. Llaman ustedes esto que existe hoy  una victoria? Un país en ruinas, endeudado hasta la médula, con un “presidente” que es la verguenza de América?  Esto que ustedes tienen se parece mucho más a una vergonzosa derrota, a un gigantesco crimen contra la nación. Y así lo verá el pueblo a la hora de pedir cuentas, una hora que está cada día más cercana, como lo demuestran las ratas que ya abandonan el barco.  

 
Decreten ustedes toda la lealtad y amor que les salga del paltó,  todo lo que le manden sus controladores castristas. Que ya estamos hartos de tanta falta de decoro por parte de ustedes. Este documento que ustedes han producido es la gota de excremento que rebosó la bacinilla.

 Combatientes y combatientas:

Maduro, Arreaza, Barrientos, Rodriguez Torres, Jaua, Giordani, Merentes, Meléndez, Fleming, Menéndez, Izarra, Gil Pinto, Calzadilla, Hanson, Iturria, Iglesias, El Troudi, García, Molina, Ramírez, otro Rodríguez, Fernández, Chacón, otro Rodríguez, Varela, Marco, Sesto, Mota, Ochoa, Pérez, Hernández, Osorio, Córdoba, Canelones.

Felicitaciones por haber ingresado al Panteón “Delpino y Lamas” que aloja lo más granado de la cursilería venezolana. Esta chapa será imperecedera y los acompañará en la vida y en la muerte.