En los Estados Unidos se celebra en Noviembre el día de acción de gracias.
Los orígenes de este día se remontan a 1565, cuando el explorador español Pedro
Menéndez llegó a Florida y ordenó una misa de acción de gracias por su llegada
o, si se prefiere, a 1619, cuando los primeros colonos Ingleses llegaron a
Virginia. Es, en todo caso, una ocasión para dar gracias por lo que se tiene,
por lo recibido en la vida. Jorge Luis Borges escribió un par de poemas que
equivalen a su particular acción de gracias. En especial, el segundo (“Otro
Poema de los Dones”) ha sido de especial deleite para mí. Le pido excusas y
perdón a Borges, porque me gustaría, siguiendo un poco su estilo, enumerar mis
razones para dar gracias, en este año del Señor de 2008, por todas las personas
y cosas maravillosas que me han dado la felicidad. No están
todas.
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“No se si agradecerle al gran bromista quien creó los cielos
y la tierra sin un claro propósito,
Aunque si doy las gracias por haberme
hecho presente, aun cuando solo un instante,
Gracias doy por los maravillosos
colores del otoño
Por la suave brisa que acompaña la salida del
verano,
Por los pájaros que cantan todos los días frente a mi ventana,
Por
el autobús que me lleva al Metro y por el Metro que me lleva a la ciudad,
Por
las bibliotecas que me permiten disfrutar de la inagotable creatividad
humana,
Por los conciertos para piano de Rachmaninov y los cuartetos para
cuerdas de Borodin,
Por la cantata criolla de Antonio Estevez y la Fuga con
Pajarillo de Aldemaro Romero,
Por las sinfonías de Kalinikov y las óperas de
Puccini,
Por los poetas líricos Ingleses: Chaucier, Keats, Shelley,
Shakespeare y Oscar Wilde
Por las puestas de sol de Juan Griego y las
lánguidas tardes de Sabana del Medio,
Por las conversaciones con Alberto
Quirós, Enrique Tejera y Leopoldo Garcia Maldonado,
Por la amistad de Antonio
Pasquali, Manuél Romero, Alfredo Gruber, José Benjamín Escobar, José Emilio
Castellanos, Tomás Rodríguez, Carlitos Gonzalez, Earl Bell y Ralph
Galliano,
Por la generosidad de Paco Gonzalez, Rafaél Tudela, Moisés Naím y
Hans Neumann,
Por la maravillosa hospitalidad de la gente de Oklahoma,
Por Tito Rodríguez y Olga Guillot,
Por una maravillosa familia,
estrechamente unida, gracias a mi querida Marianela.
Por mis padres y mi hermana, con quienes disfruté una buena parte de mi
viaje,
Por las novelas de Julio Verne y de Alejandro Dumas durante mi niñez
y,
Por las novelas de Thomas Mann y A.J. Cronin durante mi
adolescencia,
Por el olor a pino y tierra mojada de Los Teques, mi
Davos-Platz personal,
Por Isaías y Puyula, mis maestros de secundaria y para
toda la vida,
Por las caminatas nocturnas en Los Teques con Federico Escobar
y Julio Barroeta,
Por el ejemplo maravilloso de Job Pim y de Aquiles
Nazoa,
Por la bella Myriam, por la bella Lola, por la bella Clemencia, por la
bella Shara,
Por la bella Milagros, por las bellas mujeres que me han
alegrado los ojos y el espíritu,
Por el limón y la cebolla,
Por la
champaña y los vinos de Borgoña, el Malbec argentino y el Chardonnay de
Napa,
Por el amanecer entre la gente de Siquisique, Bobare, Guacara y
Montalbán,
Por las terrazas de Santo Domingo y la neblina de
Mucuchíes,
Por las caídas de agua y los tepui de la Gran Sabana y las arepas
del mercado de El Callao,
Por la visión del Caroní juntándose al Orinoco
,
Por el maravilloso olor a diesel de Lagunillas y el heroismo cívico de los
petroleros,
Por la desaforada sensualidad de las maracuchas,
Por quienes
perseveran contra la tiranía y enfrentan la violencia con una sonrisa,
Por
quienes habrán de fundar una nueva Venezuela cuando termine nuestra
pesadilla,
Por los minutos que preceden al sueño, como agradecía
Borges,
Por el jugo de piña,
Por haberle dado al hombre la posibilidad,
aunque remota, de descifrar el misterio del universo,
Por haber delegado en
los escritores de ciencia-ficción la posible solución de ese misterio,
Por
Arthur Clarke e Isaac Asimov, nuestros lazarillos en esta noche cósmica,
Por
haberme dado nietos quienes pudieran, algún día, encontrar la respuesta,
Por
el cuatro, por el seis por derecho,
Por la dulce sonrisa del venezolano de la
pequeña aldea,
Por la esencial bondad del ser
humano.
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Un feliz día de acción de gracias para
todos!
4 comentarios:
Me solidarizo con ella en muchos de sus detalles.
Es la evidencia de un corazón enorme.
Le agradezco mucho por publicarla porque me hace pensar en escribir la mía.