domingo, 10 de enero de 2021

Estaré una semana por fuera

 Mañana debo ir a cirugía y, si todo va bien, estaré con ustedes de regreso hacia fines de semana,

Gustavo 

sábado, 9 de enero de 2021

LA IMPLOSIÓN DE DONALD TRUMP: ¿FINAL O PRINCIPIO DE UNA GRAN CRISIS ESTADOUNIDENSE?


                                                                Asalto al Congreso 

Los días finales de la presidencia de Donald Trump han sido de una progresiva implosión. Aunque sus cuatro años de presidencia han estado llenos de momentos controversiales y penosos estos últimos  meses se han convertido en una ininterrumpida crisis de la primera magistratura, principalmente alimentada por dos eventos: el desarrollo de la pandemia en el país y su actitud frente a los resultados de las elecciones de Noviembre.

Podría decirse que un evento fue el factor generador del otro. La política seguida por Trump para el manejo de la pandemia tuvo un efecto muy negativo en la percepción de los estadounidenses sobre sus cualidades de liderazgo. Su estrategia principal fue la de desconocer la severidad de la pandemia y repetir una y otra vez que estaba en camino de desaparecer. Interesado en mantener la economía boyante, con fines electorales, insistió en que los estados controlados por los republicanos se mantuvieran esencialmente “abiertos”, lo cual generó numerosos casos del virus. Los Estados Unidos es hoy el país con más casos y más muertes debido al virus. En paralelo con esta estrategia equivocada el presidente Trump lideró una actitud de desconocimiento del protocolo recomendado de uso de máscaras y distanciamiento social. Ni él, ni su familia ni sus inmediatos colaboradores (excepto Pence) acataron esta directriz sanitaria. Peor aún, Trump la combatió velada y abiertamente, al llevar a cabo grandes concentraciones de personas que no seguían esas recomendaciones. Como resultado de este liderazgo basado en el mal ejemplo, estos eventos fueron generaron altos niveles de contagio y algunos colaboradores importantes murieron contagiados del virus. El mismo Trump, su esposa, hijos y miembros de su entorno de trabajo se contagiaron pero recibieron atención médica especial, algo que la mayoría de los ciudadanos no podía obtener.

Esto contribuyó en gran medida a la derrota electoral de Donald Trump. Preocupado por la posibilidad de perder las elecciones debido a la reacción popular sobre su conducta frente al virus, Trump comenzó a hablar activamente de un posible fraude electoral  en su contra. Dijo públicamente que no concedería la victoria a su oponente. Su campaña fue de doble propósito, por un lado acusar al candidato opositor de ser un títere de los comunistas y, por el otro lado, comenzar a diseminar la especie de que se preparaba un gran fraude electoral.

El resultado de las elecciones le fue adverso y desencadenó el segundo evento, el cual se ha ido agravando significativamente. Fue el desconocimiento, por parte del presidente Trump, del triunfo electoral de Biden, llevado al extremo de insultar y romper con los miembros de su gabinete y de su partido que admitieron que Biden ganó legítimamente. Su postura  desconocedora de los resultados lo llevó a autorizar abogados como Giuliani, Woods y Powell para introducir múltiples demandas de nulidad de las elecciones en diferentes estados de la Unión y ante la Corte Suprema de Justicia.  Se ha hablado de hasta 50 demandas (he leído tres de ellas), todas con resultados rotundamente negativos. En paralelo, su mismo Fiscal General (Attorney General) William Barr ha dicho que las elecciones fueron limpias. El vicepresidente Pence ha dicho que no encontró señales de fraude. Una mayoría de los congresistas de su propio partido ha dicho que no puede objetar el triunfo de Biden. La actitud de Trump ha sido la de romper con ellos y con todos quienes niegan que su postura es la correcta.  

Su más reciente acción fue la promover una marcha sobre el Congreso, a la cual él prometió acompañar pero no lo hizo. Esta marcha desencadenó una acción vandálica violatoria de las instalaciones del Congreso, algo nunca visto en la historia del país. Como resultado de esta acción varios miembros de su gabinete y otros funcionarios de menor nivel han renunciado, ya que responsabilizan a Trump por este evento.

 Su comportamiento ha sido objeto de acerbas críticas. Twitter le ha cancelado su cuenta de manera permanente y FACEBOOK lo ha hecho de manera temporal.  

Su actitud ha costado al partido republicano la pérdida de la Cámara de Representantes, del Senado y de la presidencia, además de inducir fracturas a sus más altos niveles.

En una acción sin precedentes, se gesta en este momento un segundo juicio político en su contra. Se le pidió al vicepresidente Pence que invocase la constitución, a fin de declarar a Trump  incapaz de seguir en la presidencia pero Pence se ha negado a hacerlo.

Como resultado de esta grave crisis de las instituciones estadounidenses el presidente Trump se encuentra actualmente aislado políticamente, rechazado por la mayoría de sus propios compañeros de partido y de gobierno y por grandes sectores de la ciudadanía estadounidense.  

Esta situación de aislamiento de Trump parecería anunciar el fin de la crisis política estadounidense pero podría no ser así. En realidad, podríamos estar asistiendo al inicio de una gravísima crisis política y social en la nación, como resultado de acciones que Donald Trump o sus seguidores pudieran tomar en el futuro a corto plazo.

La razón está a la vista. Trump recibió unos 75 millones de votos, lo cual significa que casi la mitad de los electores aprueba de su manera de conducir la política, su manera de pensar y de actuar. Aún después de lo que ha sucedido es posible ver que sus partidarios no solo lo justifican sino que muchos de ellos parecen querer ir aún más lejos en su acción contra las instituciones, de un modo que podría denominarse insurreccional. Parecería que esta gran masa de ciudadanos estadounidenses está actuando sobre la base de creencias, algunas legítimas, otras no, de convicciones, resentimientos, odios raciales o sociales, en contra de lo que perciben como una nación elitista con tendencias socialistas que arruinarían al país. Y no es solo un movimiento de supremacistas blancos, predicadores fanatizados y masas ignorantes, sino que abarca sectores educados de la población. Su cemento unificador es, sorprendentemente, un grupo de teorías conspirativas que postulan una confabulación de poderosos y multimillonarios para dominar el mundo, gente que – según ellos -  no solo tienen ansias de dominación sino desviaciones sexuales y prácticas satánicas. De allí que muchos de ellos, incluyendo al nuevo presidente Biden, sean acusados de pedofilia, sin evidencia alguna. Entre los anti-Cristos  identificados por el “trumpismo” se encuentran Bill Gates y George Soros, multimillonarios quienes según los seguidores del presidente   han creado vacunas contra una pandemia fraudulenta (no mata a nadie, dicen) que al ser inyectadas a la población la convertirían en esclava.  El movimiento “trumpista” también acusa a sus opositores de inventar el cuento del calentamiento global para atacar el nacionalismo y terminar con la independencia de los países. De allí que Trump hable de una pugna entre patriotas y globalistas.

Este es un movimiento que tiene eco mundial, al cual se han adherido Bolsonaro en Brasil, Erdogan en Turquía, Duterte en Filipinas y otros.  

Trump se ha convertido en un aprendiz de brujo que podría llegar – como Mickey Mouse en “FANTASÍA”-  a perder el control de las masas que logró poner en pie de guerra. En este momento, a fin de salvarse políticamente, declaró que desaprobaba lo sucedido en el Congreso y sus palabras lo han  convertido en un traidor ante los ojos de algunos  de sus seguidores.

Sin embargo, como Trump nunca ha sido un político sino un entusiasta vendedor de su propia imagen, su posición en la presidencia  le ha permitido  crear un movimiento que tiene ya poco que ver con el partido republicano para convertirse en un inmenso chiripero que está adquiriendo vida propia. En este sentido está mucho más cerca del fascismo italiano, del hitlerismo alemán y del peronismo argentino que de las corrientes políticas de la democracia.

Por ello, lo que está sucediendo en este momento pudiera no ser el final político de Donald Trump sino el comienzo de una nueva etapa de su vida pública, una etapa que traería nuevas tragedias a la sociedad estadounidense.      


Entrevista de 17 minutos con Alexis Ortiz

 

 En esta entrevista con Alexis Ortiz menciono la necesidad de llevar a cabo un programa de larga duración de educación ciudadana en Venezuela, objeto de mi carta a Biden (ver entrega anterior en este blog)  y de los escenarios futuros posibles para la Venezuela post-chavista. Solo mediante un cambio actitudinal profundo podrá Venezuela salir del foso del atraso y de la indignidad. 

Verla en:

https://bienvenidosvenezolanos.com/gustavo-coronel-maria-teresa-romero-jose-zaiter-en-actualidad-con-alexis-ortiz-56/

miércoles, 6 de enero de 2021

Letter on Venezuela to the U.S. President Elect/ Carta sobre Venezuela para el presidente electo de USA

**** Spanish translation follows after the English version

         Traducción al Español sigue a la versión en Inglés


A LETTER ON VENEZUELA TO THE U.S. PRESIDENT ELECT

                                         MR. JOSEPH BIDEN

Dear Mr. President Elect: 

I am a Venezuelan – U.S. dual citizen, 87 years old. I have lived 32 years of my life in this generous country, including the last 17 years, one of the happiest periods of my life. As millions before us, my wife and I came here searching for our American dream, until her death last July 2020. We lived modestly, in tranquility and feeling secure in a Virginia community. We both found our American dream living as good, responsible, citizens, complying with our civics duties and enjoying our civic rights. Born in Venezuela we will rest in U.S. soil.

As a Venezuelan by birth, I lived and toiled in my native country for even longer years than in the U.S. I yearn to see my native country overcome its present, disconsolate situation and regain its road to a prosperous and dignified life.

I realize that you are facing an overwhelming task of political and spiritual reconstruction in this country. It would appear almost inconsiderate of me to be asking you for help to put Venezuela back on her feet. However, the U.S is the country most of us Venezuelans look to, when we need outside help. The influence the U.S. has had and still has on Venezuelan social, economic and political life is very significant.

This is why I feel the U.S. is the country that could lead the outside world in the task of helping Venezuela to recover from its current nightmare.

  What would be, in my view, the best support the U.S. could give Venezuela? Financial support immediately comes to mind and, certainly, the new government of Venezuela will need significant financial support as soon as the current nightmare ends, since the country is literally bankrupt. But material bankruptcy, although tragic, is not the main Venezuelan affliction. My country of birth is also spiritually bankrupt, having lost the correct sense of direction that once possessed during some years of the last century. A response to this spiritual affliction needs to be strategic and policy driven, even more so than financial. Venezuela is also in a battle for its soul.

A fundamental  task facing post-dictatorial Venezuela, and one that will be indispensable to put the country back on track,  will be the conversion of the Venezuelan population from being extremely dependent on the state to a condition of self-starting citizenship. Venezuela needs to become a country of citizens, possessing a unified sense of national identity and purpose, rather than continuing in its current path to social anomy. To do this will require, more than simple material help, decisive support in the implementation of the right policies that can induce collective attitudinal change among the Venezuelan population.

The first step of your support could be the signing of a long term agreement -  30- 50 years duration-  between the two countries,  to work together in the structuring and  implementation of a massive, permanent and mandatory civic education program in Venezuelan schools, from the first year of primary school to the last year of high school. This program would incorporate proven educational techniques to develop in the Venezuelan population a firm sense of civic responsibility, promoting the adoption of good citizenship as second nature. Such a program would be applied to Venezuelan youth throughout childhood and adolescence, since it has to be implemented without interruption in order to be effective.

As a result of such a continuous effort, massive attitudinal change can be obtained in the course of two to three generations, transforming a critical mass of Venezuelans into citizens sharing a collective sense of civic duty, in contrast with the dominant pretensions of entitlement that has prevailed in the past, one that led Venezuelans to believe that the state should provide for all their needs. This will be an ambitious program but certainly easier to accomplish than sending a man to the Moon and bringing him back alive. And this you did.

I realize that this program, by itself, would not be sufficient to guarantee Venezuelan future prosperity but I am convinced that, without such a program leading to collective attitudinal changes, no material help would ever be sufficient to solve the Venezuelan tragedy.    

For the U.S. this program would represent a magnificent example of what Harvard’s Joseph Nye has defined as “soft power”, a way to create much good will and to influence positively other societies without need to resort to the hard tactics that have created anti- U.S. resentment in  our region.

I annex to this letter a short basic description of what this project could consist of and how it could be execute. I am copying the letter to both Mr. and Mrs. Bill Gates, because I believe their foundation would be ideal as a private partner to this program. I am also copying the Venezuelan government, in the person of the Venezuelan Ambassador to the U.S., Mr. Carlos Vecchio.  

With my very best wishes for your success in the coming four years,

I remain,

Sincerely yours,

Gustavo Coronel

8360 Greensboro drive #710

McLean, Virginia 22102

ANNEX.

“A Factory of Citizens”

CC. Mr. and Mrs. Bill Gates, Bill and Melissa Gates Foundation

     Mr. Carlos Vecchio, Venezuelan Ambassador to the U.S.

 

 Version en español

UNA CARTA AL PRESIDENTE ELECTO DE LOS ESTADOS UNIDOS

SR. JOSEPH BIDEN

Apreciado Sr. presidente electo:

Soy un ciudadano venezolano-estadounidense, de 87 años de edad. He vivido en este generoso país por unos 32 años, en varias ocasiones,  incluyendo los últimos 17 años, una de las etapas más felices de mi vida.

Como es el caso de millones de personas que nos precedieron mi esposa y yo llegamos aquí buscando nuestro sueño americano, hasta su fallecimiento ocurrido en Julio de 2020. Vivimos modestamente, en tranquilidad y sintiéndonos seguros en una comunidad de Virginia. Ambos realizamos nuestro sueño de vivir como buenos y responsables ciudadanos, cump0liendo con nuestros deberes y disfrutando de nuestros derechos ciudadanos. Nacid9os en Venezuela descansaremos en tierra estadounidense.

Nacido en Venezuela viví y trabajé en mi país natal por más años de los que he vivido aquí. Anhelo ver mi país de nacimiento superar su actual desconsolada situación y recuperar el rumbo hacia una vida próspera y digna.

Comprendo que usted enfrenta una tarea agobiante de reconstrucción política y espiritual en  este país. Por ello parecería desconsiderado de mi parte pedirle ayuda a fin de poner a Venezuela nuevamente de pie. Sin embargo, los estados Unidos es el país al cual miramos la mayoría de los venezolanos cuando requerimos apoyo externo. La influencia de los Estados Unidos sobre la vida política, económica y social venezolana ha sido y es determinante.  

Es por ello que los  Estados Unidos es el país que puede liderar el mundo exterior en la tarea de ayudar a Venezuela a salir de su pesadilla actual.

 Cual sería, \en mi criterio, la mejor ayuda que los estados Unidos puede darle a Venezuela?  Se pensaría de inmediato en apoyo financiero y, ciertamente, el nuevo gobierno de Venezuela requerirá sustancial apoyo de este tipo tan pronto el país salga de la pesadilla actual, ya que el país está en la ruina.  Pero la ruina material, con todo y ser trágica, no es la mayor aflicción venezolana. Mi país natal está también en ruina espiritual y ha perdido el sentido correcto de dirección que tuvo durante algunos años del siglo pasado. Atender esta aflicción necesita acción estratégica y la implantación de políticas correctas, más que dinero. Venezuela también está en plena batalla por su alma.   

Una tarea fundamental que enfrentará la Venezuela post-dictadura, la cual será indispensable para la recuperación del país, será la conversión de la población de dependiente en el estado a la condición de ciudadanos capaces de valerse por sí mismos y de ejercer a plenitud su ciudadanía. Venezuela requiere convertirse en un país de ciudadanos que posean un sentido de identidad nacional y de propósito común, abandonando su rumbo actual hacia la anomia.  Para ello requiere, más que simple ayuda material, apoyo decisivo en la im0plementación de las políticas correctas que habrán de inducir un cambio colectivo de actitudes en su población.

El primer paso en este apoyo podría ser la firma de un convenio de largo plazo – 30 a 50 años de duración – entre los dos países para trabajar juntos en la estructuración y ejecución de un programa  masivo, permanente y mandatorio de educación ciudadana en las escuelas venezolanas, desde el primer año de la escuela primaria hasta el último año de la escuela secundaria. Este programa incorporaría las técnicas educativas probadas para desarrollar en la población venezolana una firme sentido de responsabilidad cívica, promoviendo la adopción de buena ciudadanía como una segunda naturaleza.  Sería aplicado a la juventud venezolana desde sum primera infancia hasta el final de su adolescencia, ya que su ejecución debe ser ininterrumpida si es que se quiere que sea efectiva.

Como resultado de este esfuerzo continuado podrá obtenerse un radical y masivo cambio actitudinal en el curso de dos a tres generaciones, transformando una masa crítica de venezolanos en ciudadanos que compartan un sentido colectivo de responsabilidad por el país, en lugar de la pretensión de esperarlo todo del estado benefactor  que la ha dominado en el pasado.   Este sería un programa ambicioso pero ciertamente más fácil de lograr que enviar un hombre a la Luna y traerlo, sano y salvo, de regreso. Y esto lo hizo ustedes lo hicieron.

Entiendo que este programa no sería suficiente para garantizar la futura prosperidad de Venezuela pero estoy convencido de que, sin un programa de esta naturaleza que resulte en un cambio actitudinal colectivo, cualquier nivel de ayuda material sería insuficiente para resolver la tragedia venezolana.

Para los estados Unidos este programa representaría un bello gesto, un magnífico ejemplo de lo que el profesor Joseph Nye, de Harvard, ha definido como “Poder Blando”, una manera de crear buena voluntad y de influenciar positivamente otras sociedades, sin necesidad de utilizar tácticas duras que han creado resentimiento anti-estadounidense en el pasado.

Anexo a esta carta una descripción básica del proyecto y de cómo podría llevarse a cabo. Copio esta carta al Sr. Bill Gates y su esposa, cuya Fundación podría ser un socio privado ideal para este proyecto. También copio al Gobierno de Venezuela, en la persona de su embajador en USA, Sr. Carlos Vecchio

Con mis mejores deseos por su éxito en estos próximos cuatro años,

Sinceramente,

Gustavo Coronel

ANEXO.

Fábrica de Ciudadanos

Leer proyecto en:
 http://petroleumag.com/cinco-aseveraciones-y-un-plan-de-accion/

 

  CC. Mr. and Mrs. Bill Gates, Bill and Melissa Gates Fundación

      Mr. Carlos Vecchio,  Embajador de Venezuela en USA. 


sábado, 2 de enero de 2021

Peloteros latinos en grandes ligas: de la caballerosidad a la violencia

 

                                            No solo un gran pelotero sino un gran ciudadano


En el hall de la fama del béisbol venezolano, situado en Valencia, uno puede ver un grupo llamado: “Cuatro Gigantes, una leyenda”.  Los cuatro gigantes son Alejandro “Patón” Carrasquel, Alfonso “Chico” Carrasquel, David Concepción y Andrés Galarraga. La leyenda es Luis Aparicio, hijo. Así los denominan con justicia por sus hazañas en el campo de juego, pero también podrían denominarse así por su conducta intachable fuera del campo de juego, como ciudadanos. Desde sus orígenes en 1895 hasta 1990 el béisbol venezolano no solo ha dado algunos grandes atletas sino también grandes ciudadanos: los muchachos que derrotaron a Cuba en 1941, eran gente humilde y sencilla. El muchachote de Barlovento, Vidal López y Héctor, Benítez “Redondo”, mis ídolos de niñez  y adolescencia. Eran gente sana.  Ya adulto y aún, anciano, mi día era más feliz y me sentía en el tope del mundo si Carrasquel, Concepción, Aparicio, Galarraga o César Tovar tenían un buen día al bate o si Johan Santana o Wilson Álvarez lanzaban un buen juego.  Los latinos llegados de otros países como Lázaro Salazar, Luis Tiant, Cocaína García, así como los peloteros de color que venían de USA: Bob Gibson, Roy Campanela, Jim Pendleton, Don Newcombe, Quincy Trouppe,  eran afables y sencillos.

En la década de 1990 el número de peloteros latinos en las grandes ligas se incrementó significativamente, gracias a las escuelas de béisbol manejadas por equipos de las grandes ligas en Venezuela, República Dominicana y otros países del Caribe. El número de peloteros latinos en las grandes ligas representa hoy entre el 25% y el 30% del total de peloteros activos. La mayoría ha llegado desde República Dominicana, Puerto Rico, Venezuela y más recientemente Cuba, debido a la afluencia de jugadores que se escapan de la dictadura de aquél país. Sin embargo, la calidad ciudadana de este contingente no es tan sólida como la de generaciones anteriores.

Algunos de nuestros peloteros de la era moderna se han comportado muy bien. Melvin Mora es un gran ciudadano. Johan Santana hace mucho bien en la comunidad andina que lo vio nacer. Miguel Cabrera y Omar Vizquel se han portado bastante bien. Sin embargo, Miguel protagonizó un incidente de violencia doméstica en 2009 que ameritó la presencia de la policía. En aquel momento, estaba un poco pasado de tragos peo luego parece haber superado este incidente y no hay malas noticias sobre su comportamiento. Omar, por su parte, a quien siempre he tenido por un gran caballero, ha sido recientemente acusado por su esposa de violencia doméstica, aunque esa acusación ha sido vehementemente negada por el atleta. Y yo quisiera creerle porque su conducta me ha parecido siempre muy correcta y porque me parece mucha coincidencia que la acusación ocurra en el momento en el cual estaba siendo considerado como posible miembro del Museo de la Fama en Cooperstown.

En la última década el contingente de latinos en las grandes ligas ha mostrado  conductas que han sido desproporcionadamente censurables en relación a su número. Por ejemplo, de los 75 jugadores que han sido suspendidos por  sustancias prohibidas desde 2000 en adelante, unos 44 son latinos. Entre los venezolanos han estado Eliezer Alfonzo, Freddy Galvis, Juan Rincón, Rafael Betancourt,  y Francisco Cervelli. Entre los peloteros de otras nacionalidades están Robinson Canó, Rafael Palmeiro, Starling Marte, Manny Ramírez, Melky Cabrera y hasta Bartolo Colón. Ver: https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Major_League_Baseball_players_suspended_for_performance-enhancing_drugs

En lo que se refiere a la violencia doméstica la situación es aún peor. De los doce jugadores suspendidos por violencia doméstica desde 2016 hasta hoy, nueve son latinos e incluyen a los venezolanos  José Torres y Odubel Herrera. Ver: https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Major_League_Baseball_players_suspended_for_domestic_violence . Otro venezolano, Francisco Rodríguez no fue suspendido, a pesar de haber protagonizado dos episodios de violencia doméstica, uno contra su esposa y otro contra su suegro, a quien agredió en el mismo estadio de los Mets de Nueva York.  

PELOTEROS LATINOS TIENEN PROBLEMAS CUTURALES Y DE MANEJO DE SÚBITA RIQUEZA

 ¿Cuáles serán las razones por las cuales los peloteros latinos tienen más problemas de violencia doméstica que sus colegas anglosajones? El lanzador cubano Aroldo Chapman nos ofrece algunas indicaciones sobre las razones actitudinales que pueden llevar a estas situaciones. Dice Chapman, quien fue suspendido por 30 juegos por golpear a su novia, ver: https://www.sportingnews.com/us/mlb/news/aroldis-chapman-suspension-domestic-violence-yankees-return/1kwt9xy0czmxg15b5qgmtoh1x6 :

“Como somos extranjeros la gente nos quiere hacer daño. Es más fácil hacer daño a quien no es de aquí que a quien si lo es. Mucha gente quiere nuestro dinero. Nosotros tenemos que cuidarnos”. Chapman disparó varias veces en su garaje después de tener una agria discusión con su novia. El New York Times dice que Chapman está bajo el cuidado de dos psiquiatras especializados en violencia doméstica. La novia dice que Chapman comenzó a estrangularla.

Por su parte, Alexei Ramírez, también cubano, quien jugó para los Medias Blancas de Chicago, dice que el problema es que los latinos se sienten aislados en la cultura estadounidense, ya que los managers de los equipos no hablan español y ello los limita y los hace sentir solos.

El receptor venezolano Miguen Montero, quien estuvo con los cachorros de Chicago, dice sentirse discriminado por su condición de latino.

Chapman agrega: “Llegamos aquí sin conocer el país, nos dan mucho dinero recién llegados de un país donde todos éramos pobres. Inmediatamente, todos nos quieren sacar el dinero”.

La verdad es que estas razones no parecen justificar los actos de violencia que llevan a cabo nuestros jugadores. Con demasiada frecuencia, lo primero que hacen estos jóvenes es comprarse un auto muy llamativo (o dos)  en lugar de comenzar por comprarse un hogar. Gerenciar la riqueza súbita es mucho más difícil que gerenciar la pobreza y es fácil que surjan las peleas entre cónyuges o entre hijo y padres por asuntos de dinero. Los nuevos millonarios se llenan abruptamente de “amigos”, interesados en despojarlos de algunos dólares o de vivir la buena vida como comparsa de los famosos. Este fenómeno es más común entre los peloteros cubanos y los dominicanos, porque los que llegan de Venezuela o de México generalmente tienen un poco más de experiencia de clase media, lo cual los hace menos vulnerables.

DEBERÍA HABER UN CENTRO DE ENTRENAMIENTO PARA ESTOS PELOTEROS

      Quizás las grandes ligas debería crear un Centro de Formación o Entrenamiento para estos recién llegados que incluyan áreas tales como aprendizaje intenso del idioma inglés, gerencia del dinero e indicaciones para superar el choque cultural, en fin, un pensum diseñado a la medida para facilitar la incorporación de estos jóvenes millonarios a la nueva cultura y de cómo evitar los problemas derivados de vivir una vida con mucho dinero, en un país de cultura diferente, en el cual generalmente se sienten aislados y hasta vistos como inferiores.