viernes, 16 de diciembre de 2022

La entrevista a Rafael Ramírez en El Nacional

 

                                                              Rafael Ramírez Carreño

En la edición del 14 de diciembre pasado de El Nacional se incluye una muy extensa entrevista hecha por la periodista Karina Villareal al Sr. Rafael Ramírez Carreño, quien fuera, simultáneamente, ministro de energía y petróleo y presidente de PDVSA durante unos diez años, bajo la autocrática presidencia de Hugo Chávez Frías. Creo pertinente comentarla, ya que considero al Sr. Ramírez Carreño uno de los cuatro funcionarios principalmente responsables de la gran tragedia económica, política y social de Venezuela durante este siglo XXI (Chávez, Maduro, Ramírez, Padrino López).   

La entrevista puede verse en su totalidad en el link: https://www.elnacional.com/economia/rafael-ramirez-ningun-gobierno-serio-habria-aceptado-los-terminos-para-que-chevron-opere-en-venezuela/  

Lo primero que es de notar es que Ramírez Carreño trata de erigirse en un gran patriota venezolano, al criticar la licencia dada a Chevron por USA, aceptada por el régimen de Nicolás Maduro, para producir petróleo en Venezuela. Esto es de una gran hipocresía puesto que este personaje, en nombre de un concepto equivocado de soberanía, generó la conversión de contratos de servicio dados a empresas extranjeras en la Faja del Orinoco, en empresas mixtas en las cuales los socios extranjeros tenían la propiedad de hasta el 40% de los activos y de la producción, por lo cual debía pagársele dividendos que nunca se pagaron, generándose grandes deudas que hoy asfixian a la Nación. La manera arbitraria como Ramírez y Chávez llevaron a cabo el cambio de política en la Faja produjo demandas por parte de ExxonMobil y  ConocoPhilips, causando pérdidas a la Nación de más de $12.000 millones.   

Al criticar lo que ahora sucede con Chevron Ramírez habla de cómo las empresas mixtas deben estar bajo el control gerencial y financiero de PDVSA, en base a la ley de hidrocarburos que ellos implantaron. La realidad es que, en esas empresas mixtas el empeño de PDVSA de tener el control financiero y gerencial sin hacer los aportes de capital que debía hacer y sin tener gerencia idónea para controlar la actividad, es lo que llevó a Faja al desastre, ahora rematado por la ignorancia de los funcionarios designados por Maduro.  

Dice Ramírez en la entrevista que “el petróleo por ser tan importante para la economía nacional es un asunto de interés público y nadie puede firmar contratos escondidos”.  Sin embargo, durante su larga y ruinosa estadía en PDVSA y el ministerio del sector se llevaron a numerosas transacciones ilícitas en este sector sin que la Nación lo supiese. Se dieron contratos a dedo a Wilmer Ruperti y otros contratistas, a los bolichicos por equipos de segunda mano, a Petrosaudí por dos gabarras inservibles, a Petromarine por la gabarra Aban Pearl, a empresas fantasmas de perforación en tierra, se contrataron seguros a través de su primo Diego Salazar Carreño, la empresa trató de contratar una venta fraudulenta de petróleo venezolano a una empresa, Free Market Petroleum, de un político estadounidense, se contrataron préstamos ruinosos y fraudulentos con empresas de corruptos banqueros venezolanos, se le regaló a Cuba unos $30.000 millones en petróleo subsidiado, se importaron dos mil contenedores con alimentos podridos a través de PDVAL, se manejó sin transparencia el dinero del Fondo Chino, fue acusado por el Wall Street Journal de tratar de extorsionar a empresas españolas,  saquearon el fondo de los trabajadores de la empresa, en fin toda una serie de fraudes y crímenes gerenciales contra la empresa petrolera de la Nación. El detalle sobre estos desmanes puede verse en el libro “Quien Destruyó a PDVSA”, editado por el suscrito y Sergio Sáez.  

En realidad, toda la discusión sobre la licencia de Chevron es solo una excusa que utiliza Ramírez para “sonar presidenciable”, ya que aspira a ser presidente de Venezuela, como si los venezolanos no supiesen quien ha sido este personaje. Mucho de lo que dice sobre la licencia de Chevron es inútil puesto que quien paga dividendos, regalía, etc. en Venezuela no puede ser Chevron como empresa, sino que debe ser la empresa mixta en la cual PDVSA tiene la mayoría de las acciones.  

Dice Ramírez que lo grave de la licencia es que podría estimular reclamos de otras empresas como Crystallex, “que sienten que el gobierno les debe”. Se equivoca Ramírez. No es que sienten que el gobierno les debe, es que les deben mucho dinero, ya que ganaron los juicios y arbitrajes en tribunales internacionales.   

Ramírez culpa a Maduro por haber endeudado a PDVSA, lo cual es un descaro de su parte, puesto que durante su presidencia se endeudó PDVSA en miles de millones de dólares de Japón, de Chevron, de China, de Rusia. Lo más criminal es que PDVSA fue endeudada para entregarles a Cuba y a sus aliados ideológicos dinero en efectivo y petróleo altamente subsidiado, así como para financiar la candidatura del agonizante Hugo Chávez (como lo admitió Jorge Giordani).  

En la entrevista Ramírez critica la crisis de los combustibles puesto que el sistema de refinación, dice, solo opera al 10% de su capacidad. Pero no dice que fue durante su presencia en la empresa que estalló la refinería de Amuay por falta de mantenimiento, que se comenzó a importar gasolina en volúmenes crecientes, que se olvidó el mantenimiento de los mejoradores en la faja, lo cual ha llevado a la necesidad de importar diésel del otro extremo del mundo, Irán, para mezclarlo con el crudo pesado de la faja. ¡Qué desfachatez tiene este personaje! 

Mientras Ramírez acusa a Maduro de entregar a los iraníes la refinería de El Palito, olvida que, durante su presidencia, en 2009, contrató a la podrida empresa Odebrecht y a una empresa china para modernizar la refinería de Puerto La Cruz, empresa cuyo presidente estaba en la cárcel por corrupto. En Puerto La Cruz nada se hizo.  

Bajo Ramírez la empresa comenzó a producir yuca y pollos, a hacer adoboncitos, contratar viviendas que se caían a los días de ser entregadas y contratar tanqueros en varios países del mundo, ninguno de los cuales navega hoy. En el informe de PDVSA para 2010 se habla de 2500 hectáreas dedicadas a sembrar yuca y una producción de 922 toneladas de pollo, ver: https://www.elcato.org/venezuela-el-curioso-informe-anual-de-pdvsa-para-2010 Ese año PDVSA invirtió $9000 millones en sus operaciones petroleras mientras que la competidora ExxonMobil invertía $30.000 millones. Ello nos da una idea del grado de desinversión de la empresa manejada por Ramírez. Claro, el dinero iba a Chávez. Se estaba ordeñando a PDVSA y ello llevó a su colapso algunos años después.   

Cuando se le pregunta a Ramírez que haría si tuviese de nuevo en sus manos la industria petrolera dice que “tomaría el control de la producción… porque el petróleo es un problema político, no técnico”. Añade que basaría el aumento de la producción “en la faja del Orinoco”. No ha aprendido nada si piensa que el petróleo no es un problema técnico, no es un problema de gerencia, no es un problema de capitales de gran volumen, sino puramente político. ¡Qué ignorancia! No ha aprendido nada si piensa que el incremento de nuestra producción debe basarse en la Faja, petróleo altamente contaminante que tiene la desventaja de requerir grandes inversiones para su comercialización.  

Ramírez nos advierte en contra de El Aissami, con lo cual concuerdo y nos recuerda que ese personaje está sancionado y buscado, pero olvida mencionar que él también está siendo investigado y que ya varios de los miembros de su entorno están presos o buscados activamente por la justicia internacional por lavadores de las grandes sumas de dinero sustraídas de sus fechorías en PDVSA.    

La entrevista sirve a Ramírez de vehículo para adelantar su posible candidatura presidencial. Se necesita mucha desvergüenza para pretender ser presidente de un país que ha contribuido a arruinar.  Ramírez destruyó a PDVSA, la convirtió en una quincalla, generó políticas ruinosas, sus decisiones llevaron a demandas que obligan a la Nación a pagar miles de millones de dólares. Ramírez es candidato para ser enjuiciado, no para ser presidente. Busca el poder para vengarse de Maduro, como si la suerte de la Nación venezolana dependiese de una riña entre dos reptiles del mismo pantano.  


martes, 13 de diciembre de 2022

LA BUFANDA DE MICHELENA

 

            

                       Mi abuelo, Rafael Coronel Arvelo, óleo por Arturo Michelena

Hacia fines del siglo XIX Los Teques era una pequeña aldea semi oculta en la bruma,  hogar de arrieros, beatas, algunos locos y muchas familias honorables y generosas.  Su clima de montaña tenía fama de tener propiedades curativas para los pacientes tuberculosos por lo cual alojaba muchos enfermos ansiosos de extender sus vidas. Si Thomas Mann hubiese nacido en Venezuela, “La Montaña Mágica” se hubiese escrito sobre Los Teques, el Sanatorio Internacional donde se desarrolla la novela hubiese estado en la calle Guaicaipuro y el Dr. Behrens se hubiese llamado Teófilo Moros.

En esos años llegó a Los Teques, en búsqueda de cura para su aflicción tuberculosa, el gran pintor valenciano Arturo Michelena. En la zona llamada El Pueblo Michelena  alquiló una casa, la cual es hoy un sitio histórico. Corto de dinero, recibió apoyo de sus médicos, en especial del Dr. José Manuel de los Ríos, a quien pagó sus servicios con obras pictóricas  tales como La Multiplicación de los Panes, lienzo que se encuentra hoy  en la Santa Capilla de Caracas.

                            Casa donde vivió Arturo Michelena, en Los Teques

El tratamiento de su enfermedad exigía con frecuencia medicamentos de urgencia, incluyendo múltiples balones de oxígeno.  Mi padre me contaba que mi abuelo Rafael Coronel Arvelo, dueño de la Botica “Camposano”, iba a diario a la casa de Michelena, ambos eran carabobeños, a llevarle los medicamentos necesarios sin querer recibir dinero a cambio.

Como fue el caso con el Dr. De Los Ríos, el pintor quiso pagarle a mi abuelo de la forma en la cual podía hacerlo. Le hizo un retrato al óleo de cuerpo entero. Y, además, cuando se ausentó de Los Teques y se fue de regreso a Valencia a morir, le regaló su  bufanda, la que había usado en París, diciéndole que en Valencia no tendría necesidad de ella.

El retrato de mi abuelo, Rafael Coronel Arvelo, está aún en mis manos. Aunque está seguro, nos gustaría que eventualmente un museo de prestigio o un coleccionista honorable pudiera tenerlo, a fin de que se conserve como debe ser, ya que entiendo es el único retrato de cuerpo entero que pintó Michelena en ese pequeño formato. Tiene apenas 14 x 9 centímetros.  

Aaaaah! Y la bufanda. En 1950, a los 16 años, decidí irme a USA a estudiar geología y debí hacer, primero, un curso de inglés en Queens College, Nueva York. Un día de enero salté del pequeño pueblo de Los Teques, sin anestesia, a Nueva York,  en la mitad del invierno. Cuando salí del avión me asaltó un frio espantoso y mi única protección fue la bufanda de Arturo Michelena, la cual mi padre había conservado todos esos años. Días después, cuando me atreví a salir a la calle, pude comprar en una tienda cercana un abrigo usado, con cuello de piel artificial por el cual pagué $11.

Durante todos los inviernos pasados en Tulsa, Oklahoma, como estudiante siempre llevé alrededor de mi garganta la bufanda de Michelena y ella representó una especie de talismán para darme confianza y  permitirme florecer en un nuevo ambiente, en una nueva cultura, mientras sentía el calor de mi terruño en la garganta.

 

domingo, 11 de diciembre de 2022

GRACIAS A TENNYSON ESCRIBO UN LIBRO Y NACE UN GRUPO CÍVICO

 

Penúltimo viaje a Serendipia               

 


Nos dice John Carey en su deliciosa historia de la poesía (“A Little History of Poetry”, Yale University Press, 2020) que los primeros versos de Alfred, Lord Tennyson, fueron ridiculizados por “feminoides”. Sin embargo, este poeta llegó a ser el remplazo del gran  Wordsworth como poeta laureado inglés, ya que su poesía es admirablemente melódica.

 En 2020 mi vida fue significativamente influenciada por su poema “ULISES”, en el cual el viajero llama a sus marineros a “navegar más allá de la puesta de sol y los baños de las estrellas del oeste, hasta morir”. Me encontré con este poema por serendipia, cuando yo estaba en medio de una crisis espiritual profunda, debido a la muerte de mi querida Marianela, mi compañera de toda la vida. Sentía que, sin ella, ya no tenía mucha razón para seguir adelante, pues había llegado a ser parte indivisible de mí.  

En el poema Ulises hace un llamado a sus viejos marineros (en mi traducción libre):  


Venid amigos míos: No es demasiado tarde para buscar un mundo nuevo.
Zarpemos y rememos juntos, pues me propongo
navegar más allá del poniente y del lugar en que se bañan
todos los astros del occidente, hasta que muera.

 

Ulises exhorta  a sus viejos marineros:

Ustedes y yo estamos viejos

Pero la vejez tiene su honor y sus tareas

La muerte cierra todo, pero antes del final

Podremos culminar algún trabajo noble

Digno de quienes hemos luchado con los dioses

 

Y, finaliza diciéndoles:

 

Mucho nos han quitado, pero mucho nos queda

Y aunque ya no tenemos las fuerzas que antaño movían montañas

Somos quienes somos, corazones heroicos

Un tanto débiles por el tiempo y el destino

Pero fuertes en voluntad, para luchar, buscar, encontrar

Y nunca rendirnos.

 

Sentí que esas poderosas palabras me sacaban a empujones de mi foso de soledad y me exigían encontrarle de nuevo un sentido a mi vida. Me capturó su llamado y me enrolé de inmediato como marino de Ulises en su anunciado viaje hacia el poniente. 

Ello me llevó a desempolvar ideas sobre educación ciudadana que tenía semi-abandonadas, relacionadas con la urgencia que tiene Venezuela, mi angustiado y desmoralizado país, de llevar a cabo un radical cambio de actitud a nivel de su sociedad, a fin de convertir lo que ha  llegado a ser una muchedumbre vegetativa, pasiva y humillada, en una nación de ciudadanos, que pueda sentirse de nuevo orgullosa de su gentilicio y digna de sus mejores héroes: Alonso Andrea de Ledesma, Antonio José de Sucre, Simón Bolívar, Rafael Urdaneta, Francisco de Miranda, Juan Germán Roscio, José María Vargas, Simón Rodríguez, Andrés Bello, Cecilio Acosta, Mariano Picón Salas, Rómulo Gallegos, Arnoldo Gabaldón, Enrique Tejera Guevara, Mario Briceño Iragorry, Rómulo Betancourt, Rafael Caldera en su primera presidencia, Isaías Medina Angarita, Andrés Galarraga, Isaías Ojeda, Teresa Carreño, Teresa de la Parra, Aquiles Nazoa, José Antonio Abreu, Antonio Pasquali, Gumersindo Torres, Rafael Alfonzo Ravard, Sofía Imber, José Gregorio Hernández, Antonio Lauro, Vicente Emilio Sojo, Andrés Eloy Blanco, toda una hermosa legión de seres excepcionales que integraron una Venezuela de altura, hoy vapuleada pero aún con bolsillos de vigorosa resistencia frente a la mediocridad.

Un generoso grupo de compatriotas de Houston me animaron a desarrollar estas ideas y ello se ha traducido en un breve libro Llamado “Fabrica de Ciudadanos: Un aporte a la reconstrucción de Venezuela”, el cual está a punto de aparecer en las librerías en enero 2023. El poema de Tennyson me hizo ver que hay tareas por hacer, aún para quienes parecieran haber llegado al final de sus vidas, aquellos quienes sienten la tentación de echarse a morir, por pensar que ya no pueden o no desean contribuir más, que ya hicieron lo que iban a hacer.

Y es a ese grupo que ULISES les habla. Les dice que todavía hay mucho que hacer, que es necesario seguir navegando hasta el poniente y, ¡quién sabe si hasta podríamos encontrarnos de nuevo con el gran Aquiles!

Quizás nuestro esfuerzo logre entusiasmar a los más jóvenes a batallar para lograr, hacia el 2050, convertir a Venezuela en un país de ciudadanos,  de moderada importancia geopolítica, de mediano tamaño económico, con un puesto honroso en la comunidad de países civilizados del planeta.

Un país que haya olvidado las extravagancias de ser potencia mundial y se haya liberado del mesianismo y el populismo embrutecedores, del liderazgo ignorante y patán, para dar paso a la sensatez y la civilidad. 

   


miércoles, 7 de diciembre de 2022

INVITACIÓN AL GRUPO ULISES, UN CLUB DE LA TERCERA EDAD



Todos los años millones de nuevos miembros ingresan a su tercera edad. Hace 50 años este club estaba integrado por personas quienes habían llegado a la edad de 60 años. En aquella época llegar a los 40 años era ocasión para guardar duelo. Cuarentón era un término peyorativo.

Con los adelantos de la ciencia y mejores hábitos alimenticios y de ejercicio corporal el umbral de la tercera edad  se ha ido amelcochando  en el tiempo. Sucesivamente, los términos cincuentón, sesentón, hasta setentón, han ido perdiendo su carga peyorativa, esa de estar ya listo para el arrastre, para ser remplazados por imágenes de personas de esa edad bailando salsa o “empatados”  con personas mucho más jóvenes (sobre todo si tienen real),   lanzándose en paracaídas o  hasta viajando al espacio. Lo cierto es que existe un significativo desplazamiento hacia el punto de los 100 años del término tercera edad.

Nadie más interesado en reforzar este desplazamiento que quienes ya han llegado a sus setenta. Este grupo generalmente (lo dice la estadística) se siente maravillosamente bien y se pregunta por qué llegar a los setenta era visto como algo siniestro. Dicen: me siento de maravilla, esto de envejecer es  como robarle un dulce a un bebé.

Y esto tiene mucho de verdad. Los setenta son años verdaderamente  dorados. Esto es especialmente cierto si usted tiene algunos ahorros  y vive  en un país donde la cultura predominante no ve a la gente de edad como seres inservibles. Por ejemplo, cuando llegué a USA, en 2003, para quedarme, ya  tenía 70 años pero, con la ayuda de familiares y amigos, logré empleo.   Me sentía animoso, lleno de vida, contento de haber  escapado de la tenebrosa Venezuela chavista. Mis 70 fueron una fiesta.

El día que cumplí 80 años mis hijos me hicieron una celebración extraordinaria. El día estaba maravilloso, todo anduvo a la perfección y muchos de mis amigos estuvieron presentes. Hasta pude decir algunas palabras, incluyendo una cita del poema de Robert Frost (traduzco):


‘El bosque es amable, oscuro y profundo

Pero aún tengo promesas que cumplir

Y mucho trecho antes de ir a dormir

Mucho trecho antes de ir a dormir…”.

 

Ese día me sentí inmortal, feliz de estar rodeado de mi familia y mis amigos. Unos tres días después sentí un dolor agudo en el bajo vientre. ¿Apendicitis? No. Una hernia inguinal. Por primera vez en mi vida adulta (pasé una noche hospitalizado en 1938, a los cinco años, cuando me quitaron las amígdalas) pasé una noche en el hospital y al día siguiente regresé a la casa, sin hernia.

Sin embargo, como si fuera un robot programado para funcionar perfectamente por 80 años, inmediatamente después de cumplir esa edad  comencé a tener problemas.

Y a conocer diferentes consultorios.  

1.    Doctor,  me duele aquí…

Ah, eso es osteoartritis… pero como usted es hipertenso no le conviene tomar calmantes. Aguante.  

2.    Doctor, me siento a punto de morir…   

Claro, usted tiene 40 latidos cardíacos por minuto, es decir, una espectacular bradicardia. Vamos a tener que ponerle un “marcapasos”.

 

Para compensar estos nuevos achaques mi esposa y yo nos fuimos de viaje a Portugal: Lisboa, Porto, Coímbra, vinos, aceitunas, sardinas, monasterios, Cintra, pequeños pueblos, magníficos trenes. Caminábamos unos 6-9 kilómetros diarios viendo aquellas maravillas. Al regresar comencé a ver sangre en la orina. Pensé que era de tanto caminar en Portugal. Pero mi médico de cabecera me dijo: Si te duele es un cálculo.  Si no te duele es cáncer.  

Y no me dolía. Decidí operarme de mi lesión y perdí un riñón y su sistema uretral y, casi dos años después, estoy vivo, de 89. 

Claro, he ido adquiriendo una larga lista de pequeñas y medianas aflicciones, ninguna de las cuales me ha impedido vivir “normalmente”: camino todos los días, como bien, duermo bien, leo bastante, escribo en mi blog, pronto tendré un breve libro sobre educación ciudadana en las librerías de Caracas y en Amazon, estoy suscrito al espectacular New York Times y vivo plenamente la vida de un ciudadano de modestos recursos en los estados Unidos. Estoy lo que pudiéramos llamar físicamente y espiritualmente estabilizado.

Tengo dos recomendaciones para quienes están a punto de traspasar el umbral de los 80.

A.    IR AL MÉDICO SOLO PARA LO REALMENTE SERIO

Mi principal recomendación para los que se preparan para vivir sus 80 es que, a menos que tengan una aflicción aguda, como las que me llevaron a ver los médicos, resistan la tentación de ir a consultar con ellos para cada pequeño o mediano síntoma que tengan. No le presten mucha atención a un dolor por aquí o por allá, a una urticaria o picazón, o a pasajeras etapas de estreñimiento. Esas son generalmente señales de un proceso normal de envejecimiento corporal. Tratar de responder a cada síntoma se convierte para muchos octogenarios en una obsesión, lo cual acrecienta sus achaques y los hace gastar mucho tiempo y dinero en consultorios de especialistas que generalmente no ven a la persona de manera integral sino que se ocupan solo del pequeño territorio corporal de su especialidad. Cuando me pusieron el marca pasos, le pregunté al médico que lo instaló cuál sería el efecto de ese marcapasos en mi tensión arterial y me dijo: “mire, yo soy electricista, hágale esa pregunta a los plomeros”. Eso no lo hubiera dicho José Gregorio!

Los octogenarios no deberían tener sino un solo médico: un gerontólogo o, al menos, un geriatra. El problema es que los gerontólogos han desaparecido, es una especie en extinción y los geriatras son ya bastante escasos.

Y es comprensible. Porque cuando un octogenario va al médico y enumera sus quejas ellas suman entre seis y diez: hipertensión, reflujo gástrico, dolor en el pie derecho los lunes y en el pie izquierdo los martes, fibrilación auricular, artritis, gota una vez al año, picazón generalizada, fallas en el motor de arranque, neuropatías diversas, mareos, visión a veces borrosa, etcétera, etcétera, como decía Yul Briner en “El Rey de Siam”. Frente a  listas tan extensas no hay especialista que valga.

 El médico debe estar preparado para enfrentar ese cuadro multisápido y eso solo puede hacerlo un gerontólogo o, al menos, un geriatra, alguien que conozca los íntimos resortes del proceso de envejecimiento y le añada al componente curativo o paliativo una buena dosis de empatía, cualidad esencial en el médico que muchos especialistas han olvidado debido a su casi inevitable astigmatismo profesional. 

A mí, solamente a mí, porque no los recomiendo a nadie más, hay tres alimentos que me han resultado muy reconfortantes: uno es la cebolla no picante, especialmente la cebolla peruana, que es dulce y jugosa, aunque en USA también la cultivan en la zona de Vidalia, estado de Georgia. Otra es el limón, un tercero el whisky escocés, el “blend”, no el “single malt”. Los uso de manera estrictamente empírica.

 

B.    TENER UN PROYECTO

Tengan siempre un proyecto, no importa cual sea, pero que sea algo en lo cual ustedes estén interesados y puedan desarrollar, siempre con algo pendiente para mañana. En mi caso, escribo y siempre tengo un tema en la mente. Creo que los ancianos somos un potencial agente de innovación en nuestras sociedades. Tenemos la virtud de carecer de ambiciones personales a futuro. Ninguno de nosotros se ve como candidato presidencial, como émulos de Adenauer. Por ello podemos dar ideas, elaborar proyectos que vayan a beneficiar al colectivo, sin estar pensando en “como quedo yo ahí”.  Por eso un grupo, aún pequeño de octononagenarios, hemos establecido el GRUPO ULISES, dedicado a la tarea de señalar caminos claros, dignos y civilizados para  un futuro en el cual no participaremos pero cuya suerte nos es preciosa, dada nuestra condición de seres civilizados, buenos ciudadanos, empeñados en justificar el nombre de Homo sapiens para nuestra especie. El presidente del GRUPO ULISES es Rodolfo Izaguirre y yo soy su secretario general de (relativa) organización.

Aceptamos nuevos miembros, cuya única cuota de ingreso será una idea sobre cómo podemos mejorar nuestro país.  Los invitamos a integrar nuestro club.  

 

Por cierto:

En Enero 2023 tendremos nuestro primer proyecto en la calle, llamado Fábrica de Ciudadanos. Los mantendremos informados. Mientras establecemos nuestra sede permanente pueden enviar sus intenciones de pertenecer a este grupo a coronel.gustavo@gmail.com e iremos incorporándolo en nuestra lista de miembros.

viernes, 2 de diciembre de 2022

Carta a Gerardo Blyde sobre la negociación con Maduro

 

 


CARTA A GERARDO BLYDE SOBRE LA NEGOCIACIÓN CON NICOLÁS MADURO

 

Apreciado Sr. Blyde:

Le dirijo esta carta en su condición de jefe del equipo negociador designado por la llamada Plataforma Unitaria, integrada por varios partidos políticos venezolanos, para negociar con el régimen de Nicolás Maduro posibles soluciones de naturaleza política y humanitaria a la trágica crisis que atraviesa Venezuela desde el inicio de este siglo XXI, desde la llegada al poder de Hugo Chávez y sus seguidores.

Lo hago porque su entrevista radial del 28-11-2022, dada a Román Lozinsky, representa – que yo conozca -  la más clara exposición de la postura del grupo político arriba nombrado sobre su intento de resolver la crisis venezolana, verla en: Blyde: condiciones electorales DD.HH. próximos temas en México (mundour.com).

 

Su presentación tiene la virtud de la claridad y ello facilita su análisis.

 

Comienza usted por preguntarse y preguntarnos si existe en Venezuela una crisis humanitaria, sí o no, y responde que sí, basando su respuesta en una enumeración parcial pero dramática de las tragedias que el régimen chavista ha generado en Venezuela: el caos educativo, el desastre de la salud, el colapso de los servicios públicos, la degradación ambiental. Ha podido añadir, por supuesto, la inmensa corrupción y prostitución de las instituciones del estado y el  éxodo de millones de venezolanos causado por la crueldad de las condiciones de vida en el país. Pero ha dicho suficiente, concuerdo que existe una profunda crisis humanitaria.

Mi primera diferencia de perspectiva es sobre lo que usted dice de seguidas: la existencia de la crisis humanitaria nos lleva a la única salida posible, la negociación, el diálogo. En el curso de la entrevista usted repite varias veces que esta es la única salida y dice que las sanciones externas no han funcionado.  Le pregunta usted a los oyentes que, si avizoran otra salida posible, que la planteen, en lugar de criticar y hasta tratar de destruir las que ustedes plantean.

Con mucho respeto, hago las siguientes reflexiones. Creo que una crisis humanitaria no es solamente la que atañe a nuestras condiciones materiales de vida. No solo las privaciones del cuerpo, el hambre o la enfermedad, generan la crisis humanitaria, sino que también la generan la carencia de libertad, la humillación constante, la supresión de la capacidad de auto-realización, la cesación de nuestros sueños de superación y la muerte de la esperanza.

 Las privaciones materiales tienden a ser de naturaleza temporal mientras que las privaciones espirituales tienen un impacto de largo plazo, desmoralizador, el cual va minando la capacidad de todo un pueblo de mantener su dignidad y de sentirse orgulloso de su gentilicio. Tengo la impresión de que hay en ustedes un comprensible énfasis para tratar de atender los componentes materiales de la crisis pero una insuficiente atención de sus componentes espirituales, lo cual los lleva a pensar que hay que negociar como única alternativa.

No estoy de acuerdo.  Hay al menos otra alternativa que  parece haberse abandonado en la mente del liderazgo político venezolano, con algunas excepciones. Me refiero a una combinación de rebelión ciudadana en el plano doméstico, incluyendo la desobediencia civil y de sanciones externas como las que se han venido aplicando por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, las cuales han debilitado significativamente al régimen. Ustedes dicen que las sanciones han fracasado porque el régimen aún no ha caído, pero lo correcto sería decir que – hasta ahora -  han sido insuficientes para lograr su salida, al no ser complementadas por la rebelión a nivel doméstico.

Quienes creemos que la crisis humanitaria tiene un decisivo componente espiritual vemos la negociación para resolver lo material al costo de lo espiritual como una rendición. No es que el alivio de las carencias materiales no tengan un efecto positivo sobre la población sino que ello será, como usted mismo acepta, de naturaleza paliativa, comparada con la magnitud de la crisis. Para lograrlo, estaremos pagando el altísimo precio de tragarnos todos los sapos imaginables y de sentarnos con los narcos, los asesinos, los ladrones, los lavadores de dinero, para tratar de lograr alguna mejora temporal para una modesta parte de nuestro pueblo.

En base a lo que digo arriba, acepto que la negociación dará algunos frutos, pero ellos vendrán a cambio de las indebidas concesiones que ustedes tendrán que hacerle al régimen criminal, concesiones que intensificarán nuestra crisis humanitaria en su componente espiritual. No solo de pan vive el hombre sino que es necesaria la salvaguarda de nuestra dignidad y del orgullo de ser quienes queremos y debemos ser como país.  

En este punto de mis comentarios deseo enfatizar que reconozco lo difícil del dilema venezolano, el cual debe elegir entre atender las carencias inmediatas (ganar el hoy) y evitar el deterioro de los valores y principios que deberían garantizar la sobrevivencia del alma nacional (ganar el mañana). Cuando me inclino por lo segundo no es por dureza de corazón sino por creer sinceramente que no debemos comprar un cierto bienestar presente a expensas del futuro.

 

Además de este comentario de fondo, tengo comentarios de forma sobre el proceso que ustedes adelantan. No dudo que han estado trabajando intensamente, pero creo que el país debería tener mejor información sobre el proceso, aunque ello no sea fácil, por la necesidad de mantener cierta confidencialidad. Me refiero a la ausencia de información a los venezolanos sobre los detalles del plan, los cuales parecen figurar en anexos que no son accesibles al público. ¿Qué obras, que acciones se irían a acometer?  Recordemos que el sector eléctrico fue objeto, hace varios años, de una inmensa inversión, la cual fue desastrosa y solo sirvió para enriquecer a los bolichicos y a sus cómplices del régimen chavista. ¿Qué podrá hacerse ahora que no sea un paño caliente? Recordemos también que la crisis humanitaria de la educación tiene que ver más con la indoctrinación de nuestros niños y jóvenes que con la pintura de las escuelas y la compra de pupitres (sin negar que esto sea también importante). La raíz de la crisis educativa es la intención que ha tenido el régimen de crear un venezolano “nuevo”,  esclavo del castrismo, abrumados por los mismos complejos de inferioridad que aquejan a los analfabetas que nos gobiernan.

Sr. Blyde: aprecio su empeño y respeto su posición,

Gustavo Coronel