domingo, 11 de enero de 2015

El insulto de la Meléndez




Dice la ministro Meléndez:

Pensemos un instante en que hubiéramos hecho nosotros los venezolanos si tal cosa hubiese sido dicha por un ministro de Betancourt, CAP o Caldera.Nos hubiéramos tragado tamaña bofetada, sin ir a las calles? Durante esos períodos democráticos la sociedad venezolana parecía estar mucho más consciente de su dignidad colectiva de lo que está hoy.
 Hacer este brevísimo ejercicio mental serviría para apreciar el foso inmundo en el cual está la Venezuela de Chávez y Maduro, la Venezuela manejada por esa pandilla podrida en cuerpo y alma.
En que país que no sea el más atrasado, o regido por un loco como el de Corea del Norte o por déspotas anormales como los de Zimbabue, Siria y Bielorrusia, piden a un ciudadano la cédula de identidad para poder entrar a un mercado?
No puede ser  que el país se quede en silencio ante esta barbarie y estupidez. Como dice un comentarista de Noticiero Digital, en Venezuela se exige la cédula para entrar a un mercado pero no se le exige al que funge de presidente de la república, un ignorante quien nunca ha probado ser venezolano. Su partida de nacimiento está celosamente guardada junto a la partida de defunción del comandante galáctico. No les parece esto absurdo?
Que espera el país para expulsar a estos seres ante-diluvianos del poder? Mientras los Maduro-Flores se pasean por la muralla china, envueltos en hamacas y enviando besitos a sus amigos por Facebook, un viajecito que cuesta dos millones de dólares, el país se ha derrumbado debido a la desidia, corrupción e ineptitud de la pandilla.  
Uno se pregunta: que correrá por las venas del generalato, aparte de cocaína? Una fuerza armada de comiquita, que tiene unos mil generales y almirantes, permite que un grupo de analfabetas se apodere del poder para hundir a la nación, a cambio de automóviles,, viviendas y un aumento salarial del 45%.  
Uno se pregunta: de que estarán hechos los miembros del Tribunal Supremo de Justicia, los de voz rastrera y atiplada y los miembros del llamado Poder Ciudadano, quienes, ya más que cómplices, son miembros activos de la pandilla? Es necesario decirles que ellos incitan a la violencia, porque un país sin justicia es un país donde la gente eventualmente tenderá a hacerse justicia por su propia mano.
Uno se pregunta: hasta cuándo estarán algunos compatriotas tratando de apuntalar al régimen desde las filas de la oposición? Ya hieden los llamados al diálogo en una etapa trágica en la vida del país,  cuando es aparente que el régimen aprovecha cada minuto para perpetuarse en el poder y cuenta, para ello,  con sus “aliados” por omisión enquistados en la oposición.

Este requerimiento de la ministro amiga de Raúl Castro debería ser enfrentado con la señal de costumbre.