DIARIO DE VIERNES
MANUEL BERMUDEZ ROMERO, 1949-2026: GRAN CRONISTA DE
LA VENEZUELA PETROLERA
He recibido la noticia del fallecimiento de Manuel
Bermúdez Romero con gran pesar. Aunque nuestras carreras en la industria
petrolera venezolana se cruzaron y no establecí con él una relación personal
directa, su nombre se me fue haciendo familiar al paso de los años, a medida
que sus aportes al conocimiento de la historia social y gerencial del petróleo
venezolano iban llegando a mis ojos. Año tras año su nombre se hizo más y más
sinónimo de gran cronista petrolero, en particular sobre la historia de la región
oriental del lago donde el nació y sobre los aspectos gerenciales de la
industria petrolera nacionalizada. Ambos aspectos de su trabajo lo llevaron a publicar
libros que hoy son de consulta obligada para quienes deseen comprender los
primeros indicios de politización en la industria petrolera nacionalizada en
PDVSA y la magnitud de la saga social que fue generada por la actividad
petrolera en el estado Zulia. Estos libros son: PDVSA EN CARNE PROPIA, 2004 y
MEMORIAS DE LA COSTA ORIENTAL, 2023. Sin duda, estas dos obras representan las
anclas fundamentales de sus aportes al conocimiento de la industria petrolera
venezolana pero su obra en esa industria fue muchísimo más importante,
incluyendo toda una brillante carrera en la gerencia de Asuntos Públicos en Lagoven,
Corpoven y Pequiven, donde hizo escuela de competencia y honestidad
profesional.
Ya retirados, el en Venezuela y yo en USA, establecimos
una amistad a distancia, por internet, la cual se fue ahondando debido a nuestro
común interés por los asuntos petroleros. Su ayuda para guiarme en la búsqueda
de información para mis crónicas petroleras fue invalorable y tuve la
oportunidad de escribir un prólogo para una de sus obras. Cambiábamos
impresiones sobre la situación petrolera venezolana con frecuencia y siempre
encontré en su personalidad una fuente de sensatez y amor por el país, cualidades
que son aparentes en sus libros.
PDVSA EN CARNE PROPIA fue publicada a principios de
este siglo, cuando ya la etapa azul de la empresa había concluido y se veía
venir el desastre generado por el chavismo. En ese libro Manuel Bermúdez analizó
a fondo como las actitudes del sector político venezolano fueron encontrando
eco entre algunos gerentes de PDVSA para permitir que la empresa se fuese
pareciendo, más y más, al mundo exterior. Los sueños iniciales de hacer que la
administración pública se pareciese a PDVSA fueron remplazados por una realidad
en la cual fue PDVSA la que terminó pareciéndose a la administración pública y,
como apunta Manuel Bermúez, la meritocracia fue remplazada por la dedocracia.
Ese testimonio tuvo mayor fuerza y credibilidad por el prestigio que Manuel
Bermúdez había adquirido en el sector.
La carrera de Manuel Bermúdez en la industria
petrolera fue complementada por su actividad académica, como profesor de
periodismo ad honorem en la Universidad del Zulia. En su corazón Manuel
Bermúdez fue un gran periodista y su sensibilidad en este campo fue canalizada
hacia la gran crónica social del petróleo venezolano. Producto de esa intensa
vocación fue su magnífico tapiz histórico MEMORIAS DE LA COSTA ORIENTAL, una
colección fascinante de reportajes, crónicas y semblanzas sobre esa zona que,
en 1914, gracias al hallazgo del pozo Zumaque 1, luego reforzado por el
reventón de Los Barrosos 2 en 1922, se convirtió en el centro de la actividad
petrolera venezolana por muchos años, para luego compartirla con poblaciones
del oriente venezolano como El Tigre y Puerto La Cruz. Allí leemos sobre el
desarrollo de la vida en esta región esencialmente conformada por Cabimas y
Lagunillas, donde se escribió una historia riquísima de pioneros, héroes
ciudadanos y técnicos extranjeros tropicalizados sobre un proceso social
modernizador que todavía es de intenso debate entre sociólogos y politólogos de
diferentes tendencias ideológicas. En este inmenso mural petrolero Manuel
Bermúdez nos pinta el impacto del gran chorro de Los Barrosos 2, los inicios de
la perforación petrolera en el Lago de Maracaibo, el terrible incendio
de Lagunillas, la construcción de las grandes obras viales en la región, los
personajes que dejaron su huella en la zona, la historia de los centros
educativos (un tema de la especial predilección de Manuel), la nostálgica
historia de los ferry entre Maracaibo y la costa oriental del lago, en fin, una
visión caleidoscópica de esa región rica en historia.
Mas allá de su obra escrita, la cual me ha dado base
para desarrollar mis propias ideas, más allá de los datos contenidos en esas
obras, lo más valioso de nuestra relación fue la amistad que pudimos establecer
vía internet. En nuestros intercambios Manuel siempre se me reveló como un
venezolano de la mejor especie: cordial, reposado, siempre dispuesto a
colaborar, amante de las actividades nobles y decidido defensor de los aportes hechos por la
industria petrolera al progreso y bienestar de su terruño.
Manuel Bermúdez hizo una obra importante en el
periodismo, en la educación, en la gerencia y a través del ejercicio de la
buena ciudadanía, la cual será recordada por mucho tiempo. Me apenumbra su
muerte, todavía con años útiles por delante, en los cuales hubiera podido hacer
nuevos aportes a nuestro país y compartido años serenos con sus familiares y
sus amigos.
CONCIERTO PARA CELLO Y ORQUESTA, D. SHOSTAKOVICH
https://www.youtube.com/watch?v=h23WjKXDe4w&list=RDh23WjKXDe4w&start_radio=1&t=18s
LA REUNION DE LA AAPG SOBRE VENEZUELA EN HOUSTON
CONTO CON LA ASISTENCIA DE FIUNCIONARIOS DEL REGIMEN ILEGITIMO VENEZOLANO COMO
INVITADOS DE HONOR
NOTA: AAPG es la Asociación de Geólogos Petroleros Americanos, muy valiosa y profesional, con miles de miembros en todo el mundo. Es lamentable que este evento fuera utilizado para hacerle promoción a un régimen político corrupto e ilegitimo
En la prestigiosa revista PETROLEUM vemos: https://petroleumag.com/venezuela-2026-aapg-simposio-tecnico-y-cumbre-de-ep/, una reseña
de la reunión técnica de la AAPG en Houston sobre Venezuela, orientada a
enfatizar el potencial petrolífero venezolano, algo que es ampliamente conocido.
Esos funcionarios fueron la ministra de
Hidrocarburos, Paula Henao; Jovanny Martínez, vicepresidente de exploración y
producción de PDVSA y una docena de otros representantes del gobierno venezolano.
Al menos la ministra hizo uso de la palabra para promover las “oportunidades”
que el país ofrece a los inversionistas extranjeros en Venezuela al amparo de
la “nueva Ley de Hidrocarburos de 2026”.
La revista incluye algunas opiniones de los
asistentes al evento que me han generado algunos comentarios. Antes de hacerlo,
deseo expresar de nuevo mi rechazo a la presencia en esa reunión de
funcionarios de un régimen ilegitimo, corrupto y violador de los derechos
humanos, bajo la figura de invitados de honor de los organizadores. Esa
invitación y esa comparecencia han sido una decisión desafortunada por parte de
organizaciones profesionales que deben guardar respeto a los principios y
valores que forman la base de una sociedad civilizada. Considerar a los
representantes de un régimen que ha violado todos esos principios como
invitados de honor y aceptar su propaganda en el evento es colaborar
activamente con la situación política irregular que existe hoy en
Venezuela.
Es imposible que los organizadores de ese evento
desconozcan la trágica situación venezolana.
Nadie puede en conciencia coexistir pacíficamente con ese régimen abusivo
y cruel que ha causado muerte, sufrimiento y éxodo de miles y millones de
venezolanos, la tragedia de madres que han perdido a sus hijos, de empleados
que fueron expulsados del trabajo y del país por su fidelidad a los principios,
de venezolanos de todas las clases sociales que tienen ya 25 años de penurias
bajo las garras de un régimen cuyos representantes fueron invitados de honor a
este evento. Invitarlos fue reconocerlos como legítimos, ello es una entrega.
El segundo día del evento fue dedicado a los
aspectos empresariales y comerciales de la inversión en Venezuela y se reporta
que los asistentes “destacados” incluyeron la delegación oficial venezolana,
encabezada por la ministra del régimen, Paula Henao, quien pronunció un
discurso especial para dar la bienvenida a los inversores que podrían ayudar a
su país a materializar todo su potencial de producción de petróleo y gas. En
total asistieron al evento unos 15 representantes del régimen ilegitimo que
actúa en Venezuela.
Entre lo que se dijo, destaca la revista lo
siguiente:
· «El futuro de Venezuela es prometedor», afirmó
Kyle Haustveit, Subsecretario de la Oficina de Hidrocarburos y Energía
Geotérmica del Departamento de Energía de los EE. UU., al dar la bienvenida a
los delegados venezolanos. Yo comentaría que ese futuro puede ser prometedor si
el régimen actual sale del poder lo antes posible. Si no es así, Venezuela
seguirá moralmente empantanada y envilecida:
· «Gracias a la invitación y a la organización de
la AAPG, estamos muy contentos de estar aquí. Creo que esta es una de las
muchas reuniones y proyectos que tendremos con ustedes (la AAPG)» — dijo Jovanny
Martínez, vicepresidente de Exploración y Producción, PDVSA. A esto comento que
la invitación de la cual habla el funcionario ilegitimo no fue tanto de la AAPG
como una imposición del gobierno de los Estados Unidos. Sin embargo, aceptar
esta presión revela el indebido grado de complacencia de la gente honesta
frente al crimen.
- «Venezuela posee el 19 por ciento del total de las reservas
probadas del mundo, pero solo hemos desarrollado menos del 20 por ciento»
— Paula Henao, ministra de Hidrocarburos de Venezuela. A esto, dicho con
aparente orgullo, comento que esa carencia de desarrollo se debe a a la
incompetencia, corrupción y negligencia del régimen que ella representa
- «En cuanto al tema de la seguridad jurídica —que sé que muchos de
ustedes buscan—, la ley incorpora todo ello a través de mecanismos de
resolución de disputas; no solo dentro de nuestro territorio nacional,
sino que también permite y abre la puerta a la utilización de otras
instancias para resolver cualquier controversia que pueda surgir», afirmó
Henao, según reporta Reuters. Yo comento que el problema fundamental en
Venezuela es la inexistencia de un gobierno legítimo. Mientras no exista
un gobierno legítimamente elegido por los venezolanos y solo tengamos una
pandilla criminal apoyada por los Estados Unidos en el poder, no habrá
inversión significativa en el país. La Asamblea Nacional ilegitima solo
puede producir “leyes” ilegitimas, de nulo valor legal.
- “Deberíamos preguntarnos: con todas las reservas de petróleo que
posee Venezuela, ¿por qué el país produce apenas poco más de 1 millón de
barriles de petróleo al día?” —Bob Fryklund, vicepresidente y estratega
jefe de Exploración y Producción de S&P Global. La respuesta es
sencilla. PDVSA no existe como empresa petrolera sino como arma utilizada
por el régimen ilegitimo para saquear los recursos de la nación. Su
capacidad técnica, financiera y gerencial ha sido borrada por la
corrupción existente, tanto entre el sector civil como en el sector
militar
- Con la nueva Ley de Hidrocarburos de 2026, “Venezuela ha pasado
de tener uno de los regímenes (fiscales) más estrictos a uno de los más
adaptables a nivel mundial” —Ruaraidh Montgomery, jefe de Tendencias y
Análisis Energéticos en Welligence. A esto comento que el problema es de
legitimidad. La nueva “ley” no será reconocida en ningún tribunal del
mundo como valida, en caso de una diferencia entre el inversionista que la
acepte y un nuevo gobierno legítimo venezolano.
El presidente de los Estados Unidos ha manifestado
en tres ocasiones su intención de anexarse a Venezuela, convirtiéndola en
estado 51 de los Estados Unidos. Ha llegado hasta a pintar al mapa de Venezuela
con los colores de la bandera estadounidense, un gesto insultante contra
Venezuela por parte de un presidente caracterizado por la patanería.
Esta pretensión de Trump es parte de su naturaleza
de ave de rapiña, la cual ejerce no
solo sobre Venezuela sino a través de sus manifiestos deseos de apropiarse de
Groenlandia, del canal de Panama, de Canada y, últimamente, de Cuba.
En los casos venezolano y cubano Trump disfraza sus intenciones
de capturar estas dos naciones tras una máscara de democracia, diciendo que va
a liberar a estos países de lo que han sido, efectivamente, horribles
dictaduras. En Venezuela, donde sus objetivos están más avanzados, comenzó por
sacar a Nicolas Maduro del poder, lo cual le ganó muchos aplausos. No paso
mucho tiempo, sin embargo, para que revelara sus verdaderas intenciones, al
pactar un concubinato infame con Delcy Rodríguez para manejar el país y
aprovechar sus recursos, olvidando al pueblo venezolano y sus deseos de libertad
y democracia. Recientemente Trump ha ido más allá, ha mostrado sus largos
colmillos al expresar su intención de convertir a Venezuela en un estado de la unión,
insultando a los venezolanos dignos y amantes de la democracia.
Esta brutal pretensión de Trump es de la misma
naturaleza rapaz de la pretensión que mostro Mussolini por Abisinia o Hitler
por Polonia. Es la misma que muestra Putin por Ucrania o Xi por Taiwan. Trump
es hasta más codicioso porque no se limita a tartar de engullir a Venezuela y a
Cuba, sino a Groenlandia y a Canada.
Debemos preguntarnos: ¿hay alguna diferencia entre
Trump y los peores villanos y barbaros de la historia, quienes pasaron sus
vidas tratando de arrebatarle la libertad y la independencia a sus vecinos?
La postura de Trump es despreciable pero aún más despreciable
es la de venezolanos quienes piensan que Venezuela como posesión estadounidense
sería una excelente idea. En entrevistas de radio y televisión y en escritos en
los medios algunos venezolanos, afortunadamente solo un puñado, han expresado
su entusiasmo por esta pretensión de Trump. Mencionan el ejemplo de Puerto Rico,
el cual dista mucho de ser un buen ejemplo.
Lo despreciable de esa actitud de venezolanos es que
están dispuestos a entregarse en los brazos de un hombre sumamente corrupto,
indigno de ejercer la presidencia de su país y, por supuesto, indigno de
pretender sentar sus posaderas sobre países soberanos, basándose en su poderío
militar y financiero. Los Estados Unidos ha sido históricamente un país líder
en la promoción de la democracia. Hoy, en manos de Trump, ha dado un giro
negativo hacia la promoción del colonialismo y de la apropiación rapaz de los recursos
ajenos.
Es también lamentable que, a pesar de que no sean muchos
quienes expresan apoyo a la locura de Trump, observemos mucho silencio por
parte de la sociedad civil venezolana. Son escasas las manifestaciones de
rechazo público al insulto de Trump. Aunque es evidente que no existe en
Venezuela apoyo popular o político significativo a la idea, tampoco ha surgido
un rechazo publico considerable. Aun los trumpistas venezolanos que no están de
acuerdo con esta pretensión continúan admirando al desequilibrado de la Casa
Blanca y simplemente consideran lo dicho por Trump como un chiste, como algo que
no se puede tomar en serio. Cuando les digo que lo condenable no es su
factibilidad sino la intención, me responden que ellos tienen que vivir en el mundo
real, pragmático.
Esta actitud del trumpismo venezolano revela que hasta
quienes se muestran desacuerdo con él en este punto se abstienen de protestar
en su contra, muestran un abandono de valores y principios a los cuales siguen
rindiendo pleitesía, tipo saludo a la bandera.
Resulta paradójico, casi vergonzoso, que la única
postura publica de rechazo abierto a la pretensión de Trump venga del régimen chavista/madurista
títere que encarnan Delcy Rodríguez y su pandilla de ladrones y criminales. Aprovechando
su presencia en La Haya la ilegitima declare su rechazo a la idea de Trump,
mientras los venezolanos demócratas guardaban silencio.
Los antecedentes históricos de Venezuela hacían pensar
que habría una protesta pública unánime ante el insulto de Trump. En el siglo
XIX venezolanos ilustres como Bolivar, Sucre, Urdaneta, Flores lideraron movimientos
independistas en los países de America y hombres renacentistas como Andrés
Bello fueron pilares de formación de la nacionalidad en países como Chile. En
el siglo XX Betancourt y Pérez fueron lideres de ayuda para el progreso de los países
de America sin mostrar intención alguna de pedirles a cambio su
independencia. Hoy sus compatriotas no
han sabido reaccionar de manera apropiada al tutelaje a la nación, primero
ejercido por los cubanos castristas con la complicidad del chavismo, hoy
ejercido por Trump con la complicidad de algunas elites empresariales y de una
manada de políticos invertebrados morales.
Un país tiene que ganarse el derecho a tener un
sitio en la comunidad de naciones soberanas y civilizadas. La Venezuela del
siglo XXI no se ha ganado hasta ahora ese derecho. Ha pasado de la sumisión
ante el castrismo a la sumisión ante el trumpismo. Es hora de una clara definición
y ello requerirá un liderazgo y un pueblo que puedan decir en clara y alta voz
que Venezuela desea ser una nación soberana, respetuosa de las demás naciones y
merecedora de respeto, habitada por ciudadanos y no por un gentío pensando con
el estómago.
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