DIARIO DE VIERNES
LA DESINTEGRACION DE LA NACION VENEZOLANA EN EL
SIGLO XXI: CHAVEZ, CASTRO, MADURO, TRUMP
La desintegración de Venezuela como nación soberana e independiente comenzó el día en el cual Hugo Chávez Frías se inauguró como presidente, hablando de matar la constitución venezolana, la cual definió como moribunda, ante lo cual el presidente en ejercicio Rafael Caldera bajó la cabeza y guardó silencio. Aceptó aquel primer gran insulto a la democracia venezolana. Este primer acto de violación por parte de Chávez y de cobardía ciudadana por parte de la Venezuela democrática abrió las puertas a un proceso de desintegración nacional que hoy, 25 años después, sigue su curso vergonzoso. Este proceso de desintegración nacional, de progresiva captura del país por fuerzas políticas extremas llegadas de afuera, ha sido posible por la mediocridad y carencia de principios de mucho del liderazgo político venezolano, el cual se ha rendido primero al castrismo cubano y luego al trumpismo estadounidense, dos fuerzas caracterizadas por la rapacidad y la codicia.
La mayor parte del colapso institucional venezolano
se ha visto durante la larga etapa de Hugo Chávez y de Nicolas Maduro en el
poder. Durante esos años de chavismo madurismo el país se vino al suelo, ante
la indiferencia, la negligencia, la cobardía de nuestras instituciones democráticas.
Se rindieron los partidos tradicionales, las asociaciones empresariales, los
sindicatos, ante un Hugo Chávez decidido a romper con todas las reglas del
hacer democrático, con sus bolsillos llenos de dinero para comprar conciencias
y para repartir entre el pueblo llano, que creyó que tener algún dinero en el
bolsillo era señal de que ya no eran pobres.
Hugo Chávez y Nicolas Maduro fueron los responsables
principales del régimen que arruinó a Venezuela. La comida que repartían estaba
podrida, las casas que regalaban se caían hasta antes de terminarlas, las
cuentas bancarias en el exterior de las familias chavistas y maduristas
adquirieron dimensiones nunca vistas, a la gente se le engañó día tras día, diciéndoles
que ahora si tenían patria, aunque los espaguetis que importaba Chávez
estuviesen llenos de gusanos, aunque los médicos cubanos importados por Chávez, ellos mismos semi
esclavos, a veces no tuviesen la menor idea de lo que era la salud. Chávez se convirtió,
a título personal, en un vasallo de Fidel Castro, su maestro, su amo, y le transfirió
a la Cuba castrista, por a~nos, prácticamente gratis, cien mil barriles diarios
de petróleo, que le sirvieron a Cuba no solo para sus fines domésticos sino
para reexportar una buena parte y embolsillarse el dinero. Se estima que Chávez
le dio a su amo, Castro, no menos de sesenta mil millones de dólares que eran
de los venezolanos.
En esa vergonzosa entrega de nuestras riquezas a la
Cuba castrista participaron con su silencio las fuerzas armadas venezolanas. Todavía
recordamos las fotos del ministro de la defensa de Venezuela, Padrino López,
arrodillado frente a Fidel castro, poniéndole las pantuflas. Lo que Chávez
cacareaba como una revolución nacionalista solo fue una cobarde entrega a la
Cuba de Fidel Castro. En ocasiones las reuniones de gabinete del gobierno de Chávez
se celebraron en La Habana, algo que ilustra la dimensión de la entrega de esos
bandidos a un país extranjero mucho más pequeño. Gracias a la cobardía y la traición
de Hugo Chávez el pez chico, Cuba, se tragó al pez grande, Venezuela.
Con la muerte de ese traidor llegó al poder Nicolas
Maduro, colocado allí por la presión cubana, ya que Maduro había sido educado
por ellos. Maduro continuó y hasta profundizó el proceso de entrega venezolana
a Cuba. La desintegración de Venezuela se acentuó a partir de su llegada, la
cual coincidió con menores ingresos petroleros. La combinación de menor dinero
en sus manos y de su gran ignorancia e incapacidad, llevó a Venezuela a su
ruina total. No solo se robaron el dinero o lo usaron en construir casas que se
cayeron durante el terremoto reciente, sino que se endeudaron en unos $200.000
millones adicionales, lo cual representa una deuda imposible de pagar.
Este año hemos visto que la nación ya desintegrada
que es Venezuela, ya quebrada financieramente, con una diáspora que alcanza una
cuarta parte de la población, con una deuda inmensa y una sociedad civil
esencialmente aletargada después de tanto castigo, prisiones, torturas y
exilios, ha experimentado una intervención de otro país, Estados Unidos, la
cual comenzó positivamente, con la extracción del criminal Maduro y de alguno que
otro miembro de su familia, lo cual nos llevó a pensar que estábamos
presenciando un acto de liberación.
Pero ese no
ha sido el caso. El gobierno de los Estados Unidos no ha llegado a liberar a
Venezuela sino a convertirla en su vasalla. Se la quitó de la boca a la bestia cubana,
pero lo hizo para metérsela en sus propias fauces, tan rapaces como las cubanas
y de mucho mayor poder. Desde el día uno Trump ha dicho con toda claridad que él
tiene el control sobre Venezuela, que no contempla elecciones a corto plazo en
el país, que la lideresa que los venezolanos hemos seleccionado por abrumadora mayoría
no está capacitada para ser presidente ni tiene el respeto de los venezolanos.
Las acciones que el nuevo conquistador de Venezuela lleva a cabo están
orientadas a consolidar al país como un territorio satélite de los Estados
Unidos, para el cual Trump decidiría el tipo de gobierno que mejor garantice su
control de los recursos del país, recursos que el apetito insaciable de los Estados
Unidos necesita y que está dispuesta a controlar, no importa la manera de
hacerlo.
Y así como los cubanos castristas encontraron
venezolanos cómplices, dispuestos a traicionar a Venezuela para obtener algunas
ventajas políticas o financieras, así mismo el trumpismo autoritario y brutal
ha encontrado venezolanos quienes le tienden la cama. Algunos hasta piden que
Venezuela sea anexada a los Estados Unidos como estado número 51, gente que nació
para ser vasallos.
Venezuela está chapoteando en un pantano lleno de
mediocridades políticas y de cobardía ciudadana, lo cual la ha llevado a su
casi total desintegración como nación. El país tiene venezolanos dignos que
luchan por salir de este pantano, pero necesita que la gran masa que se
mantiene en silencio despierte, a fin de lograr salir del pantano y construir
una nación independiente y digna, las cual rechace vigorosamente tanto la opresión
de la extrema izquierda, a lo Cuba de Castro, como la opresión de la extrema
derecha a lo Trump.
Es una batalla que esta en pleno desarrollo. Ningún
venezolano debe ser neutral en esta batalla por su vida como nación democrática
y civilizada.
¿DONDE ESTA EL DINERO DE
LOS VENEZOLANOS?
OTRO EJEMPLO DE RAPACIDAD
DE DONALD TRUMP
DEMANDA A SU PROPIO
GOBIERNO, LE COBRA A UCRANIA LA AYUDA QUE EL GOBIERNO ANTERIOR LE HABÍA DADO,
PELEA CON CANADÁ SOBRE EL PUENTE QUE CANADÁ FINANCIO TOTALMENTE, PIDE DINERO Y
REGALOS A CAMBIO DE SU CONDICIÓN PRESIDENCIAL. EXTRAE EL PETROLEO VENEZOLANO
SIN ENDIR CUENTAS
TRUMP EN VENEZUELA: NI LIBERACION
NI IDEALES, SOLO CODICIA
Cuando a Donald Trump le
preguntaron en el avión presidencial donde estaba el dinero de Venezuela, unos
$13000 millones que han sido obtenidos de la venta del petróleo, respondió: “hemos
obtenido de Venezuela muchas veces más de lo que nos costó esa guerra. Y eso es
lo que vamos a hacer en Irán también”.
Trump dijo que ya los
Estados Unidos se habían resarcido los gastos incurridos en Venezuela y muchísimo
más. Ese dinero de Venezuela, explico, ayuda
a cubrir los costos del país, del ejército de los Estados Unidos, porque al congreso
no le gusta aprobar dinero para el ejército.
“ Estamos obteniendo miles
y miles de millones y millones de dólares de Venezuela” Ver: https://www.cnbc.com/2026/07/27/trump-says-us-has-sold-more-than-13-billion-of-venezuela-oil-.html ; https://www.cfr.org/articles/the-u-s-took-over-venezuelas-oil-industry-where-has-all-the-money-gone
El FINANCIAL TIMES informa
que no hay evidencia de que el dinero está llegando a manos de Venezuela, ver: https://www.ft.com/content/0e562e03-106e-4729-83d7-675c27eb8c4d?syn-25a6b1a6=1
Entonces,
¡Que liberación ni que ocho cuartos! La actuación de
Trump en Venezuela es un acto de rapacidad, igual al de los castristas que le
precedieron. Es un nuevo saqueo de una Venezuela que no sale de las garras de gente
ávida de riquezas y de poder, unos de extrema izquierda, otros de extrema
derecha.
SEAN HANNITY, UN ADULADOR INSIGNE
DE LA ERA TRUMP
https://www.yahoo.com/entertainment/celebrity/articles/sean-hannity-torched-unrepentant-trump-232801095.html
En sus
palabras de despedida al fallecido senador Lindsay Graham, el periodista de FOX
NEWS, Sean Hannity, se permitió darle un buen jalón de agallas a Trump, a
expensas del fallecido. Se mostró como un reptil, al estilo de aquellos
aduladores venezolanos de Gómez o Chávez.
Dijo Hannity
con cara compungida: “Sr. presidente (Trump): Lindsay (Graham) probablemente
tiene una versión celestial de una MAR A LAGO. Podría ser hasta más grande, podría
hasta tener más oro la oficina Oval de su mansión celestial. Y yo no me sorprendería
si también tuviese un gran salón de baile y hasta un arco de triunfo en algún
lugar de la propiedad porque, es obvio que a él le encantaría duplicar (en el
cielo) lo que tiene su amigo más querido, usted Señor presidente (Trump). Y agregó: “Lindsay se hubiera sentido honrado
de su presencia, Sr. presidente, en su funeral ya que él lo amaba a usted tanto
como amaba a su país”.
Es por lo
menos inelegante poner palabras en la boca de un muerto, sobre todo cuando esas
palabras están orientadas a halagar, a adular, a pasarle rabo a un poderoso narcisista.
Hannity imita a Trump, quien al hablar de los soldados muertos en el conflicto
con Irán dijo que ellos habían dicho que Irán nunca tendría un arma nuclear,
algo que el pequeño narcisista inventó para sus propios fines.
Este régimen de Trump muestra todas las lacras de una autocracia bananera: el robo desaforado, el tráfico de influencias, el abuso de poder, el nepotismo, el perdón por los crímenes de sus cómplices y amigos, la pompa personal, la adulancia y el culto desvergonzado a la personalidad. Trump demanda ser adulado, so pena de despido o de represalias.
¡Que bajo ha
caído la presidencia de los Estados Unidos!
LA NINFA CONSTANTE, SUITE DE ERICH
KORNGOLD
https://www.youtube.com/watch?v=w7RjwXJg0-U&list=RDw7RjwXJg0-U&start_radio=1
Entre las muchas
maravillas que compuso Korngold para el cine esta es una de mis favoritas,
elegante, llena de melodías, apropiada para un día como hoy, lleno de sol, de brisa
amable. Los pájaros cantan, el cielo esta azul, esta música complementa el
paisaje.
ANOCHE CAMINE POR LOS TEQUES DE 1947
Sali de Los Teques para no regresar a vivir allí cuando tenía 20 años, ya graduado como geólogo, rumbo a Maracaibo a trabajar para la Compañía Shell de Venezuela. Después de ese momento apenas regresaría dos o tres veces, a visitar el pueblo, ya convertido en ciudad y sin la fisonomía amable que poseía en la época de mi adolescencia.
Anoche soné con ella, que regresaba al pueblo, pero no a
Los Teques de hoy sino el de antes, cuando yo vivía allí. En ese sueño Los
Teques tenia aun 12000 habitantes y el visitante llegaba a la entrada el pueblo
por una estrecha vía que subía serpenteante desde Antímano, pasando por una
misteriosa casa llamada Zenda y por El Tambor, por una carretera esculpida en
los granitos y gneises del Cretácico, coqueteando con precipicios. Era la vía
por la cual salía todas las madrugadas de Los Teques a Caracas, a estudiar el
quinto año de bachillerato en el Liceo Andrés Bello, pasajero en un autobús
manejado por Venancio. Anoche regresé al
pueblo y entre por las cuatro esquinas, pasando por la casa de los Artahona, de
los Fiorillo y de Julita Logaldo, cruzando a la derecha en la esquina donde
estaba el negocio del “Morrocoy” Santaella, hermano de Victorino. Si hubiera
seguido derecho me hubiera encontrado con la zapatería de Víctor “Chicho”
Conzogno.
Pero cruzo a la derecha y estoy en la calle Guaicaipuro,
paso por la panadería de Gordils y llego a la esquina de la botica de Roberto
Enríquez. A mi izquierda, la iglesia del pueblo y, en diagonal, la casa del
párroco, el padre Ángel Cisneros, a quien llamábamos “El Diamante Negro”, por
su color y porque le gustaban las corridas de toros, aunque se cuidaba de
decirlo en alta voz, ya que la iglesia las condenaba.
En la Plaza Bolívar, sentados en un banco, creo ver a
Julio Barroeta Lara, Carlos Gottberg y Rubenangel Hurtado, hablando de poesía e
intercambiando los chismes del día. Alguien pasa casi corriendo, es Moquillo,
nuestro activo periodista, a quien casi nadie conoce por su nombre, Ezequiel
Díaz Silva. En la acera de enfrente, en sucesión, se encuentran la joyería de
Guillén, la bella casa y tienda de la familia Almosny, la primera sede del Club
Miranda, antes de su mudanza, la casa del Gobernador, la Botica “Camposano”, de
mi papá, la casa de mis tíos Los Coronel y la casa de la familia López Bosch.
Del otro lado de la calle veo la casa de Manuel Mota y, en la esquina, la
bodega de Anselmo Taborda. Esta es la esquina del Dato, donde la gente de Los
Teques se reúne a intercambiar chismes. Allí está la barbería de Capote, al
lado de lo que fue la barbería de Gumersindo León, mi maestro de dominó, cerca
del Teatro López y de la casa de las ancianas hermanas Navarro, quienes se
asoman por la ventana semicerrada a ver pasar la gente.
Subo a pie lentamente por la calle Sucre y paso por la
casa de los Infante. Al lado está nuestra primera casa, la número 15, donde yo
crecí, casi hasta la adolescencia. Más arriba al lado de Los Taborda y, al
frente, los Caputo: Lola, la “niña”, Vicente y Nicolas. Más arriba, está la
casa de los Ziegler y, casi llegando a la esquina, una casita con un largo
zaguán, donde hacían arepas y donde yo iba muy temprano en la mañana a
buscarlas, todavía puedo oler el sabroso humo de los budares. En la
esquina viven los hermanos Monagas, uno de ellos parecido a Charlton Heston y
un poco más allá está la casa donde vive Julio Barroeta Lara. Por la empinada
calle Sucre una vez me caí y me hice una fea herida en un hombro que mis
compañeros de escuela me mantenían abierta a golpes, en pleno ejercicio de lo
que hoy llaman “Acoso escolar”.
Me voy hacia la Vuelta del Paraíso, pasando
por las casas de los Lazo, los Domínguez, los Jaspe hasta llegar a la esquina,
a la casa de los Rodríguez, quienes tenían 17 hijos, un varón y 16 muchachas.
Al lado de esa casa hay un muro desde el cual se ve en
dirección a Ramo Verde y esa era el punto donde íbamos los tequeños a dirimir
por la vía de los puños nuestras diferencias de opinión. Recuerdo maravillosos
combates como los de Enrique Lazo con Alejandro Arteaga. Yo tuve dos allí, uno
perdido con Héctor Penso, otro ganado, no diré con quién para no humillarlo. En
ese triunfo tuve de coach a Julio Barroeta Lara, quien me recomendaba aplicarle
a mi contendor La Llave Del Saber, el título de una enciclopedia de moda
en esa época.
Esa era una calle muy fértil, porque en la casa
siguiente, la de la familia Ayala, los hijos eran 12 o más. Y, un poco más
cerca de nuestra segunda casa, la familia Estrada tenía como media docena.
Nosotros nos mudamos a esa calle, a la casa numero 17 y nuestros vecinos eran la
Sra. Caro y su bella hija Camila, quien luego casaría con Jonás Barrios, el
hermano de Gonzalo. Más allá estaba la casa de los hermanos de Pedro Russo, el
magnate del pueblo y luego gobernador del estado, diagonal a la bodega que
había sido de Saverio Russo, su padre, donde la fortuna de la familia había
comenzado, kilo a kilo de café vendido, burro a burro cargados de víveres con
destino a los pueblos cercanos.
Subo por esa calle empinada y paso por donde vivían
los Arráez, los Ramos, brevemente Vinicio Adames, luego los hermanos Mujica, un
grupo muy barquisimetano, pero trasplantado a Los Teques. Con Elio Mujica discurría sobre los méritos
relativos de Herman Hesse y Thomas Mann.
Más arriba, en trayecto muy empinado, queda el cementerio
de Los Teques, por lo cual alguien ideó el uso de un carro fúnebre con música
incorporada, a veces hasta una guaracha, para transportar al muerto, vehículo
que Aquiles Nazoa bautizaría como la Muertorola.
En el cementerio de Los Teques está mi abuelo Rafael
Coronel Arvelo, allí reposan mis tíos, Francisco, Esteban y José Rafael Coronel,
mis maestros como el ilustre y querido sacerdote salesiano Jorge Losch, nacido
en algún lugar de Alemania y sembrado entre nosotros, después de haber dedicado
su vida a crear centenares de buenos ciudadanos.
Bajo desde el cementerio y llego a donde termina EL
PUEBLO y se va hacia la otra mitad de Los Teques que es El LLANO. Esa otra
mitad está conectada por una larga calle que tiene al colegio Jesús María
Sifontes, las casas de los Colombo, de los Moros y de los González Barreat y el
estadio de béisbol. Si uno se desvía hacia la derecha andará por una calle
paralela donde está el liceo “Francisco de Miranda”, la antigua casa de los
Álamo (donde mi mamá fundó el Hogar Escuela Infantil) y, eventualmente, se
llega al puente CASTRO, y a la Plaza Miranda, frente a la cual está una casa
donde vivía mi tío Alejandro García Maldonado cuando era secretario general de
gobierno del Estado Miranda, en la época de Medina Angarita. Esta casa alojó
luego al amable y extraordinario restaurant ALEMAN.
En mi sueño la memoria del EL LLANO es más borrosa,
excepto por sitios especiales como la estación del ferrocarril, donde aún veo y
escucho a Zerlin, el dueño del sitio por muchos años, poseedor de un humor
incisivo particularmente dirigido, de manera injusta, contra los valencianos, a
quienes catalogaba como “patos”. Recuerdo las tiendas de los Ayesta, de la
familia Feo, la Botica San Antonio de mi tío Esteban y, especialmente, recuerdo
la casa de las hermanas Mendiri, las creadoras de los animalitos de miel que se
hicieron tan famosos. Años después los tequeños, la confección de queso y masa
que nació en el hogar de las Báez, en la calle Páez, cerca de mi casa, se
harían universales.
Regreso a la Vuelta del Paraíso y veo sentado en el muro
un adolescente cuyo aspecto me resulta familiar.
“Hola”, lo saludo. Y me sonríe, sin hablarme.
¿“naciste aquí”? le pregunto.
Y me dice: “No, Pero me trajeron pequeñito, de manera que
puedo decir que soy tequeño”.
“Y, ¿te gusta el pueblo”?
“Me siento feliz aquí. Es un pueblo muy tranquilo y con
gente joven deseosa de ser alguien. Tengo un grupo de amigos, con quienes
camino en la noche, a veces hasta la madrugada, hablando de literatura, de
ópera, de poesía”.
Los miembros de este grupo luego serían poetas,
periodistas de nota, economistas, escritores, médicos ilustres, pero - sobre
todo – humanistas, en la mejor tradición que lleva a un pequeño pueblo a crear
hijos que salgan sin miedo a vivir en el mundo.
Siento que los tequeños que compartimos esa bella época
de 1940-1950 fuimos de valor para construir una sana
nacionalidad. Mientras pueda regresar allí en mis sueños y estoy
seguro de que me encontraré con un adolescente parecido al que yo fui, lleno de
sueños de superación y de sanas ambiciones en aquel bendito pueblo que me regalo
una niñez feliz.
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