viernes, 31 de julio de 2026

DIARIO DE VIERNES

 DIARIO DE VIERNES

 


LA DESINTEGRACION DE LA NACION VENEZOLANA EN EL SIGLO XXI: CHAVEZ, CASTRO, MADURO, TRUMP


La desintegración de Venezuela como nación soberana e independiente comenzó el día en el cual Hugo Chávez Frías se inauguró como presidente, hablando de matar la constitución venezolana, la cual definió como moribunda, ante lo cual el presidente en ejercicio Rafael Caldera bajó la cabeza y guardó silencio. Aceptó aquel primer gran insulto a la democracia venezolana.  Este primer acto de violación por parte de Chávez y de cobardía ciudadana por parte de la Venezuela democrática abrió las puertas a un proceso de desintegración nacional que hoy, 25 años después, sigue su curso vergonzoso. Este proceso de desintegración nacional, de progresiva captura del país por fuerzas políticas extremas llegadas de afuera, ha sido posible por la mediocridad y carencia de principios de mucho del liderazgo político venezolano, el cual se ha rendido primero al castrismo cubano y luego al trumpismo estadounidense, dos fuerzas caracterizadas por la rapacidad y la codicia.

La mayor parte del colapso institucional venezolano se ha visto durante la larga etapa de Hugo Chávez y de Nicolas Maduro en el poder. Durante esos años de chavismo madurismo el país se vino al suelo, ante la indiferencia, la negligencia, la cobardía de nuestras instituciones democráticas. Se rindieron los partidos tradicionales, las asociaciones empresariales, los sindicatos, ante un Hugo Chávez decidido a romper con todas las reglas del hacer democrático, con sus bolsillos llenos de dinero para comprar conciencias y para repartir entre el pueblo llano, que creyó que tener algún dinero en el bolsillo era señal de que ya no eran pobres.

Hugo Chávez y Nicolas Maduro fueron los responsables principales del régimen que arruinó a Venezuela. La comida que repartían estaba podrida, las casas que regalaban se caían hasta antes de terminarlas, las cuentas bancarias en el exterior de las familias chavistas y maduristas adquirieron dimensiones nunca vistas, a la gente se le engañó día tras día, diciéndoles que ahora si tenían patria, aunque los espaguetis que importaba Chávez estuviesen llenos de gusanos, aunque los médicos cubanos  importados por Chávez, ellos mismos semi esclavos, a veces no tuviesen la menor idea de lo que era la salud. Chávez se convirtió, a título personal, en un vasallo de Fidel Castro, su maestro, su amo, y le transfirió a la Cuba castrista, por a~nos, prácticamente gratis, cien mil barriles diarios de petróleo, que le sirvieron a Cuba no solo para sus fines domésticos sino para reexportar una buena parte y embolsillarse el dinero. Se estima que Chávez le dio a su amo, Castro, no menos de sesenta mil millones de dólares que eran de los venezolanos.

En esa vergonzosa entrega de nuestras riquezas a la Cuba castrista participaron con su silencio las fuerzas armadas venezolanas. Todavía recordamos las fotos del ministro de la defensa de Venezuela, Padrino López, arrodillado frente a Fidel castro, poniéndole las pantuflas. Lo que Chávez cacareaba como una revolución nacionalista solo fue una cobarde entrega a la Cuba de Fidel Castro. En ocasiones las reuniones de gabinete del gobierno de Chávez se celebraron en La Habana, algo que ilustra la dimensión de la entrega de esos bandidos a un país extranjero mucho más pequeño. Gracias a la cobardía y la traición de Hugo Chávez el pez chico, Cuba, se tragó al pez grande, Venezuela.

Con la muerte de ese traidor llegó al poder Nicolas Maduro, colocado allí por la presión cubana, ya que Maduro había sido educado por ellos. Maduro continuó y hasta profundizó el proceso de entrega venezolana a Cuba. La desintegración de Venezuela se acentuó a partir de su llegada, la cual coincidió con menores ingresos petroleros. La combinación de menor dinero en sus manos y de su gran ignorancia e incapacidad, llevó a Venezuela a su ruina total. No solo se robaron el dinero o lo usaron en construir casas que se cayeron durante el terremoto reciente, sino que se endeudaron en unos $200.000 millones adicionales, lo cual representa una deuda imposible de pagar.

Este año hemos visto que la nación ya desintegrada que es Venezuela, ya quebrada financieramente, con una diáspora que alcanza una cuarta parte de la población, con una deuda inmensa y una sociedad civil esencialmente aletargada después de tanto castigo, prisiones, torturas y exilios, ha experimentado una intervención de otro país, Estados Unidos, la cual comenzó positivamente, con la extracción del criminal Maduro y de alguno que otro miembro de su familia, lo cual nos llevó a pensar que estábamos presenciando un acto de liberación.

 Pero ese no ha sido el caso. El gobierno de los Estados Unidos no ha llegado a liberar a Venezuela sino a convertirla en su vasalla. Se la quitó de la boca a la bestia cubana, pero lo hizo para metérsela en sus propias fauces, tan rapaces como las cubanas y de mucho mayor poder. Desde el día uno Trump ha dicho con toda claridad que él tiene el control sobre Venezuela, que no contempla elecciones a corto plazo en el país, que la lideresa que los venezolanos hemos seleccionado por abrumadora mayoría no está capacitada para ser presidente ni tiene el respeto de los venezolanos. Las acciones que el nuevo conquistador de Venezuela lleva a cabo están orientadas a consolidar al país como un territorio satélite de los Estados Unidos, para el cual Trump decidiría el tipo de gobierno que mejor garantice su control de los recursos del país, recursos que el apetito insaciable de los Estados Unidos necesita y que está dispuesta a controlar, no importa la manera de hacerlo.

Y así como los cubanos castristas encontraron venezolanos cómplices, dispuestos a traicionar a Venezuela para obtener algunas ventajas políticas o financieras, así mismo el trumpismo autoritario y brutal ha encontrado venezolanos quienes le tienden la cama. Algunos hasta piden que Venezuela sea anexada a los Estados Unidos como estado número 51, gente que nació para ser vasallos.

Venezuela está chapoteando en un pantano lleno de mediocridades políticas y de cobardía ciudadana, lo cual la ha llevado a su casi total desintegración como nación. El país tiene venezolanos dignos que luchan por salir de este pantano, pero necesita que la gran masa que se mantiene en silencio despierte, a fin de lograr salir del pantano y construir una nación independiente y digna, las cual rechace vigorosamente tanto la opresión de la extrema izquierda, a lo Cuba de Castro, como la opresión de la extrema derecha a lo Trump.  

Es una batalla que esta en pleno desarrollo. Ningún venezolano debe ser neutral en esta batalla por su vida como nación democrática y civilizada. 

¿DONDE ESTA EL DINERO DE LOS VENEZOLANOS?

OTRO EJEMPLO DE RAPACIDAD DE DONALD TRUMP

DEMANDA A SU PROPIO GOBIERNO, LE COBRA A UCRANIA LA AYUDA QUE EL GOBIERNO ANTERIOR LE HABÍA DADO, PELEA CON CANADÁ SOBRE EL PUENTE QUE CANADÁ FINANCIO TOTALMENTE, PIDE DINERO Y REGALOS A CAMBIO DE SU CONDICIÓN PRESIDENCIAL. EXTRAE EL PETROLEO VENEZOLANO SIN ENDIR CUENTAS

TRUMP EN VENEZUELA: NI LIBERACION NI IDEALES, SOLO CODICIA

Cuando a Donald Trump le preguntaron en el avión presidencial donde estaba el dinero de Venezuela, unos $13000 millones que han sido obtenidos de la venta del petróleo, respondió: “hemos obtenido de Venezuela muchas veces más de lo que nos costó esa guerra. Y eso es lo que vamos a hacer en Irán también”.

Trump dijo que ya los Estados Unidos se habían resarcido los gastos incurridos en Venezuela y muchísimo más.  Ese dinero de Venezuela, explico, ayuda a cubrir los costos del país, del ejército de los Estados Unidos, porque al congreso no le gusta aprobar dinero para el ejército.

“ Estamos obteniendo miles y miles de millones y millones de dólares de Venezuela” Ver: https://www.cnbc.com/2026/07/27/trump-says-us-has-sold-more-than-13-billion-of-venezuela-oil-.html ; https://www.cfr.org/articles/the-u-s-took-over-venezuelas-oil-industry-where-has-all-the-money-gone

El FINANCIAL TIMES informa que no hay evidencia de que el dinero está llegando a manos de Venezuela, ver: https://www.ft.com/content/0e562e03-106e-4729-83d7-675c27eb8c4d?syn-25a6b1a6=1  

Entonces,

¡Que liberación ni que ocho cuartos! La actuación de Trump en Venezuela es un acto de rapacidad, igual al de los castristas que le precedieron. Es un nuevo saqueo de una Venezuela que no sale de las garras de gente ávida de riquezas y de poder, unos de extrema izquierda, otros de extrema derecha.   

SEAN HANNITY, UN ADULADOR INSIGNE DE LA ERA TRUMP


https://www.yahoo.com/entertainment/celebrity/articles/sean-hannity-torched-unrepentant-trump-232801095.html

En sus palabras de despedida al fallecido senador Lindsay Graham, el periodista de FOX NEWS, Sean Hannity, se permitió darle un buen jalón de agallas a Trump, a expensas del fallecido. Se mostró como un reptil, al estilo de aquellos aduladores venezolanos de Gómez o Chávez.

Dijo Hannity con cara compungida: “Sr. presidente (Trump): Lindsay (Graham) probablemente tiene una versión celestial de una MAR A LAGO. Podría ser hasta más grande, podría hasta tener más oro la oficina Oval de su mansión celestial. Y yo no me sorprendería si también tuviese un gran salón de baile y hasta un arco de triunfo en algún lugar de la propiedad porque, es obvio que a él le encantaría duplicar (en el cielo) lo que tiene su amigo más querido, usted Señor presidente (Trump).  Y agregó: “Lindsay se hubiera sentido honrado de su presencia, Sr. presidente, en su funeral ya que él lo amaba a usted tanto como amaba a su país”.  

Es por lo menos inelegante poner palabras en la boca de un muerto, sobre todo cuando esas palabras están orientadas a halagar, a adular, a pasarle rabo a un poderoso narcisista. Hannity imita a Trump, quien al hablar de los soldados muertos en el conflicto con Irán dijo que ellos habían dicho que Irán nunca tendría un arma nuclear, algo que el pequeño narcisista inventó para sus propios fines.

 Este régimen de Trump muestra todas las lacras de una autocracia bananera: el robo desaforado, el tráfico de influencias, el abuso de poder, el nepotismo, el perdón por los crímenes de sus cómplices y amigos, la pompa personal, la adulancia y el culto desvergonzado a la personalidad. Trump demanda ser adulado, so pena de despido o de represalias.

¡Que bajo ha caído la presidencia de los Estados Unidos! 

LA NINFA CONSTANTE, SUITE DE ERICH KORNGOLD


https://www.youtube.com/watch?v=w7RjwXJg0-U&list=RDw7RjwXJg0-U&start_radio=1

Entre las muchas maravillas que compuso Korngold para el cine esta es una de mis favoritas, elegante, llena de melodías, apropiada para un día como hoy, lleno de sol, de brisa amable. Los pájaros cantan, el cielo esta azul, esta música complementa el paisaje.

ANOCHE CAMINE POR LOS TEQUES DE 1947


Sali de Los Teques para no regresar a vivir allí cuando tenía 20 años, ya graduado como geólogo, rumbo a Maracaibo a trabajar para la Compañía Shell de Venezuela. Después de ese momento apenas regresaría dos o tres veces, a visitar el pueblo, ya convertido en ciudad y sin la fisonomía amable que poseía en la época de mi adolescencia.

Anoche soné con ella, que regresaba al pueblo, pero no a Los Teques de hoy sino el de antes, cuando yo vivía allí. En ese sueño Los Teques tenia aun 12000 habitantes y el visitante llegaba a la entrada el pueblo por una estrecha vía que subía serpenteante desde Antímano, pasando por una misteriosa casa llamada Zenda y por El Tambor, por una carretera esculpida en los granitos y gneises del Cretácico, coqueteando con precipicios. Era la vía por la cual salía todas las madrugadas de Los Teques a Caracas, a estudiar el quinto año de bachillerato en el Liceo Andrés Bello, pasajero en un autobús manejado por Venancio.  Anoche regresé al pueblo y entre por las cuatro esquinas, pasando por la casa de los Artahona, de los Fiorillo y de Julita Logaldo, cruzando a la derecha en la esquina donde estaba el negocio del “Morrocoy” Santaella, hermano de Victorino. Si hubiera seguido derecho me hubiera encontrado con la zapatería de Víctor “Chicho” Conzogno. 

Pero cruzo a la derecha y estoy en la calle Guaicaipuro, paso por la panadería de Gordils y llego a la esquina de la botica de Roberto Enríquez. A mi izquierda, la iglesia del pueblo y, en diagonal, la casa del párroco, el padre Ángel Cisneros, a quien llamábamos “El Diamante Negro”, por su color y porque le gustaban las corridas de toros, aunque se cuidaba de decirlo en alta voz, ya que la iglesia las condenaba.

En la Plaza Bolívar, sentados en un banco, creo ver a Julio Barroeta Lara, Carlos Gottberg y Rubenangel Hurtado, hablando de poesía e intercambiando los chismes del día. Alguien pasa casi corriendo, es Moquillo, nuestro activo periodista, a quien casi nadie conoce por su nombre, Ezequiel Díaz Silva. En la acera de enfrente, en sucesión, se encuentran la joyería de Guillén, la bella casa y tienda de la familia Almosny, la primera sede del Club Miranda, antes de su mudanza, la casa del Gobernador, la Botica “Camposano”, de mi papá, la casa de mis tíos Los Coronel y la casa de la familia López Bosch. Del otro lado de la calle veo la casa de Manuel Mota y, en la esquina, la bodega de Anselmo Taborda. Esta es la esquina del Dato, donde la gente de Los Teques se reúne a intercambiar chismes. Allí está la barbería de Capote, al lado de lo que fue la barbería de Gumersindo León, mi maestro de dominó, cerca del Teatro López y de la casa de las ancianas hermanas Navarro, quienes se asoman por la ventana semicerrada a ver pasar la gente.

Subo a pie lentamente por la calle Sucre y paso por la casa de los Infante. Al lado está nuestra primera casa, la número 15, donde yo crecí, casi hasta la adolescencia. Más arriba al lado de Los Taborda y, al frente, los Caputo: Lola, la “niña”, Vicente y Nicolas. Más arriba, está la casa de los Ziegler y, casi llegando a la esquina, una casita con un largo zaguán, donde hacían arepas y donde yo iba muy temprano en la mañana a buscarlas, todavía puedo oler el sabroso humo de los budares.  En la esquina viven los hermanos Monagas, uno de ellos parecido a Charlton Heston y un poco más allá está la casa donde vive Julio Barroeta Lara. Por la empinada calle Sucre una vez me caí y me hice una fea herida en un hombro que mis compañeros de escuela me mantenían abierta a golpes, en pleno ejercicio de lo que hoy llaman “Acoso escolar”.  

Me voy hacia la Vuelta del Paraíso, pasando por las casas de los Lazo, los Domínguez, los Jaspe hasta llegar a la esquina, a la casa de los Rodríguez, quienes tenían 17 hijos, un varón y 16 muchachas.

Al lado de esa casa hay un muro desde el cual se ve en dirección a Ramo Verde y esa era el punto donde íbamos los tequeños a dirimir por la vía de los puños nuestras diferencias de opinión. Recuerdo maravillosos combates como los de Enrique Lazo con Alejandro Arteaga. Yo tuve dos allí, uno perdido con Héctor Penso, otro ganado, no diré con quién para no humillarlo. En ese triunfo tuve de coach a Julio Barroeta Lara, quien me recomendaba aplicarle a mi contendor La Llave Del Saber, el título de una enciclopedia de moda en esa época.

 Esa era una calle muy fértil, porque en la casa siguiente, la de la familia Ayala, los hijos eran 12 o más. Y, un poco más cerca de nuestra segunda casa, la familia Estrada tenía como media docena. Nosotros nos mudamos a esa calle, a la casa numero 17 y nuestros vecinos eran la Sra. Caro y su bella hija Camila, quien luego casaría con Jonás Barrios, el hermano de Gonzalo. Más allá estaba la casa de los hermanos de Pedro Russo, el magnate del pueblo y luego gobernador del estado, diagonal a la bodega que había sido de Saverio Russo, su padre, donde la fortuna de la familia había comenzado, kilo a kilo de café vendido, burro a burro cargados de víveres con destino a los pueblos cercanos.  

 Subo por esa calle empinada y paso por donde vivían los Arráez, los Ramos, brevemente Vinicio Adames, luego los hermanos Mujica, un grupo muy barquisimetano, pero trasplantado a Los Teques.  Con Elio Mujica discurría sobre los méritos relativos de Herman Hesse y Thomas Mann.

Más arriba, en trayecto muy empinado, queda el cementerio de Los Teques, por lo cual alguien ideó el uso de un carro fúnebre con música incorporada, a veces hasta una guaracha, para transportar al muerto, vehículo que Aquiles Nazoa bautizaría como la Muertorola.

En el cementerio de Los Teques está mi abuelo Rafael Coronel Arvelo, allí reposan mis tíos, Francisco, Esteban y José Rafael Coronel, mis maestros como el ilustre y querido sacerdote salesiano Jorge Losch, nacido en algún lugar de Alemania y sembrado entre nosotros, después de haber dedicado su vida a crear centenares de buenos ciudadanos.

Bajo desde el cementerio y llego a donde termina EL PUEBLO y se va hacia la otra mitad de Los Teques que es El LLANO. Esa otra mitad está conectada por una larga calle que tiene al colegio Jesús María Sifontes, las casas de los Colombo, de los Moros y de los González Barreat y el estadio de béisbol. Si uno se desvía hacia la derecha andará por una calle paralela donde está el liceo “Francisco de Miranda”, la antigua casa de los Álamo (donde mi mamá fundó el Hogar Escuela Infantil) y, eventualmente, se llega al puente CASTRO, y a la Plaza Miranda, frente a la cual está una casa donde vivía mi tío Alejandro García Maldonado cuando era secretario general de gobierno del Estado Miranda, en la época de Medina Angarita. Esta casa alojó luego al amable y extraordinario restaurant ALEMAN.

En mi sueño la memoria del EL LLANO es más borrosa, excepto por sitios especiales como la estación del ferrocarril, donde aún veo y escucho a Zerlin, el dueño del sitio por muchos años, poseedor de un humor incisivo particularmente dirigido, de manera injusta, contra los valencianos, a quienes catalogaba como “patos”. Recuerdo las tiendas de los Ayesta, de la familia Feo, la Botica San Antonio de mi tío Esteban y, especialmente, recuerdo la casa de las hermanas Mendiri, las creadoras de los animalitos de miel que se hicieron tan famosos. Años después los tequeños, la confección de queso y masa que nació en el hogar de las Báez, en la calle Páez, cerca de mi casa, se harían universales.

Regreso a la Vuelta del Paraíso y veo sentado en el muro un adolescente cuyo aspecto me resulta familiar.

“Hola”, lo saludo. Y me sonríe, sin hablarme.

¿“naciste aquí”? le pregunto.

Y me dice: “No, Pero me trajeron pequeñito, de manera que puedo decir que soy tequeño”.

“Y, ¿te gusta el pueblo”?

“Me siento feliz aquí. Es un pueblo muy tranquilo y con gente joven deseosa de ser alguien. Tengo un grupo de amigos, con quienes camino en la noche, a veces hasta la madrugada, hablando de literatura, de ópera, de poesía”.

 Los miembros de este grupo luego serían poetas, periodistas de nota, economistas, escritores, médicos ilustres, pero - sobre todo – humanistas, en la mejor tradición que lleva a un pequeño pueblo a crear hijos que salgan sin miedo a vivir en el mundo.   

Siento que los tequeños que compartimos esa bella época de 1940-1950 fuimos de valor para construir una sana nacionalidad.  Mientras pueda regresar allí en mis sueños y estoy seguro de que me encontraré con un adolescente parecido al que yo fui, lleno de sueños de superación y de sanas ambiciones en aquel bendito pueblo que me regalo una niñez feliz.

jueves, 30 de julio de 2026

CINCUENTA ANOS DE TRABAJO, DOCE EXPERIENCIAS, PARTE II

 

                    CINCUENTA AÑOS DE TRABAJO

                            DOCE EXPERIENCIAS

                       APORTES PARA LA PEQUEÑA HISTORIA DE LA CLASE MEDIA VENEZOLANA

 

                                                         PARTE II

Shell de Venezuela -CVP -PDVSA- Maraven - Meneven -Harvard – BID - PROCALIDAD DE VIDA - Arthur D Little – Grupo de Proyectos de Ingenieria - CVG - Gobernacion de Carabobo – Puerto de Puerto Cabello- Hotel Dunes.

En la primera parte de estos apuntes, ver: https://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2026/07/cincuenta-anos-de-trabajo-doce.html , narré mis experiencias hasta el final de mi estadía en el Banco Interamericano de Desarrollo, en 1989. Regresé a Venezuela con el deseo de hacer algo por el país, entusiasmado por la segunda llegada de Carlos Andrés Pérez a la presidencia del país, acompañado de un gabinete de calidad excepcional. CAP venia dispuesto a rectificar sus errores de la primera presidencia y hacer un gobierno sensato, sin relumbrones, de corte tecnocrático más que político.

PROCALIDAD DE VIDA, 1990-2000.  Al llegar a Venezuela fui llamado por el presidente Pérez a su despacho de Miraflores y me preguntó que deseaba hacer por Venezuela y le dije (quizás de manera un tanto pomposa) que venía dispuesto a encargarme de la peor empresa del estado, a fin de tratar de enderezarla. En la conversación surgió el nombre del IVSS, el instituto de los Seguros Sociales, como el organismo seleccionado por ambos como el de mayor necesidad de cambio. Al día siguiente Lossada Rondon, de El Universal, publicó en primera página que yo había sido nombrado presidente del IVSS, noticia que aterrorizó a mi esposa ya que me condenaría a comerme mis ahorros, puesto que la remuneración del presidente del IVSS era algo así como Bs 45000 al mes. La renta del apartamento que habíamos alquilado en Caracas era cercana a ese monto.

 ¿Y, con que vamos a comer?, preguntó mi esposa?  

Recibí una invitación a almorzar de Lewis Pérez, dirigente de AD, quien me dijo que yo tendría total independencia para seleccionar mis colaboradores. Me dijo: “Le enviaremos tres candidatos para cada posición., Si no les gusta ninguno de ellos, le enviamos otra terna, hasta que alguien sea de su agrado”. Eso es lo que el definía como mi “independencia”. Una tarde, en la playa de Camurí, se me acercó Octavio Lepage y me dijo: “Mire, Gustavo. Usted no será nombrado presidente del IVSS. Los sindicatos lo han vetado y lo acusan de ser enemigo del gobierno. Y el presidente no quiere una confrontación con ellos”.

Debido a este fracasado intento de colaboración decidí irme por otro camino, crear lo que yo pensaba se necesitaba en el país, una organización no gubernamental para promover la calidad de vida de los venezolanos. Con un grupo de unos 20 amigos fundé la organización Pro-Calidad de Vida y comenzamos a reclutar algunos jóvenes voluntarios para llevar a cabo nuestras tareas de desarrollo en el terreno. En mi libro: UNA MEMORIA CIUDADANA, Amazon, páginas 25 a 32, hablo de esta organización en más detalle. Estuvo activa diez años, fui su presidente y novio de la madrina durante ese tiempo y llevamos a cabo tres proyectos principales: (1), EDUCACION EN VALORES, para niños de primaria en las escuelas públicas, en el cual llegamos a cubrir unos 15000 niños y formar entrenadores voluntaries, reclutados de las universidades venezolanas. El programa terminó con la llegada de Hugo Chávez al poder, cerrando nuestro acceso a las escuelas públicas; (2), COMBATE DE LA CORRUPCION, para lo cual elaboré un taller llamado ESTRATEGIAS PARA EL CONTROL DE LA CORRUPCION, el cual di alrededor de 250 veces, cubriendo unas 12500 personas en Venezuela, Panamá, Ecuador, México, Paraguay y Bolivia, invitado por organizaciones similares de esos países. Formamos unos 200 entrenadores para multiplicar el taller. Este esfuerzo terminó con mi salida de Venezuela, al llegar Chávez al poder.  (3).  “PROMOCION DEL LIDERAZGO EN LAS PEQUENAS POBLACIONES DE VENEZUELA”, en el cual llevamos a cabo una labor en tres pequeñas poblaciones de Falcon y Carabobo, a fin de diagnosticar sus problemas y de promover la creación de un liderazgo surgido del seno de esas poblaciones que fuera capaz de resolverlos. Estos esfuerzos de PROCALIDAD DE VIDA duraron diez años y fueron llevados a cabo por un pequeño grupo de colaboradores, ya que nunca pudimos lograr mucho apoyo de la clase media y alta venezolana. El mayor apoyo recibido fue de miembros de la clase trabajadora venezolana, en el seno de la cual advertimos grandes deseos de superación. De esta bella experiencia derive la impresión (no respaldada por datos estadísticos) que el interés del venezolano por la mejoría de la comunidad disminuye a medida que su estatus social aumenta. En las clases más modestas vi mucho más entusiasmo por la labor comunitaria que entre mis pares de la clase media- media y media alta. Esta es una hipótesis de trabajo que no he podido validar con información estadísticamente v’alida.

ARTHUR D LITTLE. En paralelo a mis tareas en PROCALIDAD DE VIDA logré una posición como consultor en Arthur D. Little, organización de buen prestigio internacional, la cual manejaba en Venezuela mi gran protector Pedro Pick junto con George Kastner, profesor del IESA. Esta fue una experiencia breve pero también miy importante para mí, realmente fascinante. Siendo un poco irreverente se me ocurre que ser un consultor de empresas internacionales confiere a la persona una aureola muy potente, una imagen de gran gurú. Ello se debe, en parte, a la tasa diaria que cobran, ya que alguien tan costoso tiene que ser muy bueno. Lo que uno dice viene respaldado por la marca. No es lo mismo que la empresa oiga recomendaciones de Gustavo Coronel que las oiga de Arthur D. Little o Accenture o Mc Kinsey, aunque quien las haga sea…. Gustavo Coronel. En realidad, es justo agregar que Gustavo Coronel está respaldado por la organización, la cual refina y supervisa el producto final. En todo caso, ser consultor significa con frecuencia decirle a una organización lo que sus propios gerentes ya saben, pero no le pueden vender a la organización, a menos que venga como recomendación de un gurú. Podrán decir que la empresa xxxxx nos ha recomendado tal y cual cosa, no simplemente lo que ellos creen que debe hacerse. Mientras más prestigiosa la empresa, más impresionante ante los ojos de la organización. Como consultor en el campo de la planificación corporativa recuerdo haber hecho trabajos para la Electricidad de Caracas, para la CVG (SIDOR y EDELCA) y para Petroecuador.  

GRUPO VENEZOLANO DE PROYECTOS DE INGENIERIA. Estando en Arthur D. Little recibí una llamada de una importante empresa de ingeniería venezolana para encargarme de un Grupo de la empresa para entrar en nuevos negocios. En Venezuela casi todas estas empresas tienen el fuerte sello personal de sus lideres, generalmente sus fundadores, quienes conservan la mayor participación accionaria y manejan la empresa en base a su instinto empresarial y a sus preferencias. Son empresas muy meritorias que han tenido que competir en la escena venezolana, muy tendiente a preferir empresas internacionales, dejando a la empresa local la construcción de “la casa del perro”. Durante mi estadía allí hice grandes y duraderos amigos, pero, de manera predecible, choqué con el dueño de la empresa, ya que mis intentos de formar una corporación requerían diluir su poder de intervención en la empresa, lo cual él no estaba dispuesto a hacer, en base a que” en mi empresa se hace lo que yo quiero, como yo quiero”. Tuve que salir, pero con la satisfacción de haber contribuido a que la empresa se asociara a nivel accionario con un gigante internacional, lo cual creo que le generó muchos beneficios. 

CVG. 1994-1995.  Mientras tanto, siempre persiguiendo objetivos de mejoramiento comunitario, decidí, con la resignada aprobación de mi noble esposa_ que debíamos irnos a vivir al campo, a fin de probar que un campesino venezolano no tenía por qué ser un ser miserable, desprovisto de todo. Al sembrarme en un lugar rural elevaría, pensaba yo, el nivel de vida de ese rincón. O, al menos, esa era la intención. Hicimos una casa en Sabana del Medio, a unos 25 kilómetros de Valencia, sembramos 600 matas de árboles frutales y me dediqué a vivir como un campesino, pero con actitudes de ciudadano, plenamente incorporado a la vida de la región. Inevitablemente, fui elegido presidente de la Asociación de Parceleros. Allí estaba, sembrando piñas, cuando me llamó Alfredo Gruber, a quien acababan de nombrar presidente de la CVG (Caldera) y me dijo: “Te necesito, Gustavo”. Y yo, decidido a sembrar piñas, pero siempre listo para nuevas aventuras, le respondí que a lo sumo podía ir a la oficina de la CVG en Caracas dos veces a la semana, a fin de ayudarlo. Me encontré con un monstruo de múltiples cabezas, un fascinante producto de unos grandes soñadores caído en manos de gente menos pura. Poco a poco, mi porcentaje de dedicación de tiempo cambió de 75% para las pinas a 75% para el aluminio, la electricidad y la recolección de basuras en Puerto Ordaz. Gruber me pidi’ que los acompañase a tiempo completo como director general, segundo a bordo, ratificando mi destino en la vida de ser siempre el segundo a bordo (se pueden hacer cosas maravillosas como segundo a bordo, libre de la presión de estar siempre en el escenario).  Estuve en CVG hasta que sacaron malamente a Gruber de la presidencia y yo me fui en solidaridad con él, no antes de ser por semanas encargado de la presidencia.

Mi experiencia fue inolvidable, Guayana siempre se quedará en mi recuerdo como un sitio de mágica naturaleza, pero habitado por pigmeos pegados a la teta de la CVG, sobre la cual pretenden tener propiedad exclusiva, sin darse cuenta de que ella fue creada para suministrar recursos a la nación y no para ser parasita de la nación. Cuando llegué a Guayana a tomar mi cargo, el periodista de El Universal me preguntó: “por qué usted ha sido nombrado director general de CVG si no es de Guayana”? Y le respondí: “Porque no necesito pasaporte para venir aquí”. Al dia siguiente su titular fue “Nuevo director general de la CVG es malcriado”.  Después de mi estadía en CVG escribí un libro: “Perspectiva Gerencial de la Corporación Venezolana de Guayana”, Editorial MELVIN, 1995, agotado.   

GOBERNACION DE CARABOBO. 1997-2000. Cuando regresé de Guayana a Sabana del Medio a sembrar mandarinas y mangos recibí una llamada del gobernador de Carabobo, el joven Enrique Salas Feo, a gradeciendo un escrito que había publicado en EL CARABOBEÑO, en el cual elogiaba la fisonomía de primer mundo que el gobierno de Carabobo le había dado al estado. En particular hablaba muy bien del programa de   ATENCION AL CIUDADANO, una unidad de servicios a la comunidad que me parecía de especial mérito. El gobernador me invitó a almorzar y me ofreció un empleo como secretario de planificación. Mi remuneración seria de Bs 600.000 al mes y un auto con chofer. Aunque mis gastos fijos eran el doble de esa suma, acepté, lo cual acentuó mi descapitalización. Estimo que mi estadía de 14 años en Venezuela (1989-2003) trabajando para la comunidad y el sector público me costaron unos $250000 de mis ahorros obtenidos en mis anteriores empleos en el sector petrolero y el BID.

En todo caso, esta fue una etapa muy feliz de mi vida, viviendo en Sabana del Medio, con una posición respetable en la gobernación, auto con chofer, comiendo mandarinas y haciendo un trabajo cautivante de planificación en un estado pequeño, pero bien manejado, con criterios modernos de gerencia. Sin embargo, no tuve éxito en uno de mis proyectos favoritos que era lograr que los alcaldes planificaran sus proyectos en base a su ‘optimo rendimiento a la comunidad, que pudiesen competir con otros proyectos del estado, en diferentes alcaldías, a fin de lograr que se llevaran a cabo los mejores para el estado. No lo logré porque los alcaldes no tenían mayor interés en optimizar el uso del dinero para fines de la comunidad, sino que deseaban tener dinero pata autopromocionarse y asegurarse su reelección o permanencia en el puesto. Uno de ellos me dijo que él quería hacer un estadio de béisbol, en una alcaldía de las más pequeñas. Y le dije: “tu prioridad debe ser el sistema de cloacas, Fulanito”. Y él sonrió socarronamente y me dijo: “las cloacas no se ven, doctor”, frase que destila la esencia gerencial de la burocracia estatal venezolana, desde la presidencia hasta la más pequeña alcaldía. Mi experiencia me mostró que la descentralización podía no ser la mejor manera de lograr óptimos rendimientos para los dineros del estado, aunque en teoría parezca ser la mejor manera de tomar decisiones.

En Carabobo conocí gente que no olvidare jamás, es una región donde la familia Coronel tiene raíces y buen nombre.  

Debo agregar que durante 1998 me ausenté de la gobernación de Carabobo para coordinar el programa de gobierno de Henrique Salas Romer, durante su campaña por la presidencia del país. Le di dos vueltas a Venezuela reuniéndome con empresarios, agricultores, gente de todas las tendencias, a fin de establecer lo que el país deseaba que sucediese en Venezuela. Al final le presenté un Plan de Gobierno al candidato que sirvió como complemento a sus propias ideas, ya que el fuerte del candidato era su capacidad de planificación. En las elecciones de 1998 fui seleccionado como miembro del nuevo congreso por el Estado Carabobo, posición que ocupé por dos meses, porque ese fue el tiempo que tardé en advertir que aquello era una gallera de gente muy mediocre y de una vulgaridad insoportable.  Los diputados se sentaban con los pies sobre el curul y hablaban por teléfono o leían la prensa, mientras algún orador hablaba de asuntos “importantes”. ¿Y si uno deseaba votar por conciencia? No era posible. Si no se estaba de acuerdo con la línea del partido tenía que retirarse temporalmente y se convocaba al suplente quien si lo estaría. Pedí que convocaran a mi suplente y no regresé más nunca. Creo que ni siquiera cobré mi primer sueldo.

PUERTO DE PUERTO CABELLO. En 1999 el gobernador Salas Feo, recién reelegido, me pidió que fuera a la presidencia del Puerto de Puerto Cabello, el cual era manejado por la gobernación de Carabobo y representaba una fuente importante de sus ingresos. Esta fue una nueva experiencia, sumamente interesante. La ciudad de Puerto Cabello giraba en torno al Puerto, el cual servía – como la CVG en Guayana – de motor de la economía local. Lo mismo que en Guayana la gente de Puerto Cabello pensaba que el Puerto era de ellos y para ellos y veían a un venido de afuera con cierto recelo. Ese fue mi caso. Al llegar a la ciudad solo conocía a un habitante de la ciudad, mi compañero de estudios en Los Teques, Italo Pizzolante, más nadie. Cuando supe que el alcalde no se reunía con gente de la gobernación me fui para la alcaldía y pedí reunirme con él, para su sorpresa. Una que otra emisora de radio pedía dinero al puerto, amenazando con atacarlo si no les daban pautas. El puerto se manejaba con unos 200 empleados, cuando bajo el gobierno central albergaba unos 2000 empleados. Sus ingresos mensuales eran considerables, muchas veces más que cuando estaba bajo la administración central. A los días de haber llegado a la presidencia del puerto, cuando regresaba a casa, fui abordado por un caballero quien me dijo ser gerente de un banco. Me felicitó por mi nombramiento y me dijo: “Dr. Espero que usted decida colocar los dineros del banco en nuestro banco. Si Ud. Lo decide, yo le llevo personalmente su cheque a su casa”. Cuando fui a la oficina al día siguiente pregunté al gerente de finanzas quien decidía sobre las colocaciones bancarias y el me respondió: “Usted”. Le dije que desde ese momento tendríamos un comité de colocaciones integrado por el, por un director externo y por mí y la selección se haria en base a los beneficios ofrecidos por cada entidad, es decir, una licitación mensual.

Vi con tristeza como el Puerto tenía enemigos dentro de la misma ciudad. Uno, DIANCA, el corrupto astillero de la marina venezolana. Otro, una empresa portuaria paralela al Puerto llamada OCAMAR, manejada por los militares, que le hacía competencia ilegal al Puerto y tenían muy mala reputación. Terminé mi asignación en el puerto ese mismo año y decidí irme de Venezuela. Ya andaba ceca de los setenta años. 

HOTEL DUNES. 2000 -2003. Preparándome para salir de Venezuela recibí una llamada del dueño del Hotel resort DUNES, en la isla de Margarita, quien me dijo que el hotel estaba en condiciones críticas y que me pedia que lo administrara, aunque fuera por un año, a fin de tratar de enderezarlo un poco. Estaba bajo la administración de una empresa española llamada BARCELO.

Acepte el llamado a Margarita porque me pagaría bien y podría ahorra algún dinero antes de irme de regreso a USA, si vivía unos meses en la isla, la cual no era cien por ciento territorio chavista.  Yo no sabía nada de hotelería, pero si sobre cómo manejar una empresa y sus empleados y planificar sus actividades. Acompañado de un joven gerente excepcional llamado Juan Carlos Baez me fui a Margarita y permanecí allí dos años. Esta fue quizás la tarea más complicada de mi vida profesional, ya que manejar un hotel bajo las leyes (o falta de) venezolanas es una pesadilla. El hotel era también un “resort” de tiempo compartido, un sistema que me sonó como de baja transparencia y de muy difícil manejo. Al poco tiempo de haber llegado me convencí de que BARCELO estaba haciendo un pobre papel, Estaba conduciendo al hotel a la quiebra. Le dije al dueño que le quitáramos el contrato, lo cual hicimos y enfrentamos una demanda por hacerlo, pero logramos salir de ellos y comenzar a sanear el hotel mediante nuestros esfuerzos propios. Trajimos grupos de alemanes y de ingleses que no podían pagar a Aruba o a la republica Dominicana. Nuestras tarifas todos incluidos semanales eran casi iguales a las tarifas de apenas dos días en esos sitios. Trajimos grupos de Colombia y de Perú y yo me di a la tarea de sanear el sector de tiempo compartido que era un desastre completo y mejorar la relación del hotel con esos grupos de familias venezolanas que deseaban pasar sus semanas en el hotel en navidad, carnaval o vacaciones escolares.  Fue una tarea dura en la cual la habilidad y capacidad de trabajo de Juan Carlos Báez fue clave para ir rebajando la deuda del hotel, pagarles a los diferentes contratistas y mantener el hotel en razonables condiciones de operación. Debo rendirle homenaje al gran Juan Carlos Baez, quien fallecería después, aún muy joven, aun en el manejo del hotel.

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 Hasta aquí mi narrativa sobre mis experiencias en el trabajo. Hay mucho más que decir, he dicho mucho más en mis libros, pero siempre encuentro nuevas lecciones que derivar de mis experiencias. Lo que siempre he tenido claro es que la brújula que tenía en mis manos cuando llegué a mi primer trabajo para guiar mi conducta es la misma brújula que tenía cuando salí de mi último trabajo.

Quizás mi recomendación final, derivada de estas experiencias de trabajo, sea:

        NUNCA PIERDAS O TE DESPOJES DE TU BRUJULA MORAL.

 ¿Y después de estos cincuenta años, que?   He pasado 22 años más, a partir de mi ultimo empleo formal. Los he pasado haciendo traducciones, armando casos gerenciales para universidades, en organización de conferencias internacionales escribiendo artículos a $0.15 centavos la palabra o libros enteros como Ghost Writer.  Aun hoy hay clientes, ya no son frecuentes, que me llaman desde diferentes partes del mundo y me pagan mil dólares por una hora de tiempo, para que les hable de Venezuela y de su ambiente político y comercial.

Sigo trabajando. Ahora me toma tiempo mi proyecto de Fabrica de Ciudadanos (ver libro en Amazon del mismo título) y mi blog, el cual cumplirá pronto 20 años de publicación ininterrumpida, con 7238 entregas hoy en día.

martes, 28 de julio de 2026

CINCUENTA ANOS DE TRABAJO, DOCE EXPERIENCIAS

 

                 CINCUENTA AÑOS DE TRABAJO

                         DOCE EXPERIENCIAS

  APORTE PARA LA PEQUEÑA HISTORIA DE LA CLASE MEDIA VENEZOLANA       

 

                                                PARTE I

Trabajar para una empresa u organización se asemeja a un matrimonio. Es frecuente oír decir que Fulano está casado con la empresa, para significar el grado de dedicación que una persona puede sentir por la organización para la cual trabaja. En esa relación es frecuente ver componentes de fidelidad y afecto que uno asocia con el matrimonio. Y quienes hacen toda su carrera en una sola empresa, desempeñando tareas de su especialidad, son vistos por sus amigos como “monógamos”. Hay otros quienes durante su carrera han estado en múltiples organizaciones, son “polígamos” del trabajo. Y no solo han estado en diversas organizaciones, sino que han desempeñado tareas de diversa naturaleza, no las de una especialidad.  En ese segundo grupo estoy yo.

Durante mis cincuenta años de trabajo formal para una empresa u organización pasé por unas doce de ellas y fui geólogo, gerente, director y miembro de la presidencia (vicepresidente o director general) en varias organizaciones, investigador académico, analista de proyectos, consultor, promotor de actividades comunitarias, ejecutivo de empresas de servicio y gerente del sector público. Estas fueron las empresas:

Shell de Venezuela -CVP -PDVSA- Maraven - Meneven -Harvard – BID - PROCALIDAD DE VIDA - Arthur D Little – GRUPO DE PROYECTOS DE INGENIERIA - CVG -GOBERNACION DE CARABOBO – PUERTO DE PUERTO CABELLO.

SHELL DE VENEZUELA. Entré a trabajar en esta empresa a los 21 años, después de disfrutar de una beca de estudios de esa empresa por tres años en la Universidad de Tulsa. Fue mi primer amor y quizás el más grande amor, al menos así lo recuerdo. Era muy joven y llegué a una maravillosa ciudad venezolana a trabajar, Maracaibo, allí conocí a mi esposa de toda la vida. En esa empresa me vi rodeado de profesionales de excepcional calidad, geólogos que tendrían renombre internacional: Otto Renz, Konrad Habicht, Jan Van Andel, Harold Reading, Hans Schaub, Bill Milroy, Engbert Kiewiet de Jonge, con todos quienes tendría una amistad muy estrecha, todos empeñados en ayudar a un joven geólogo venezolano. La empresa era llamada en Maracaibo la madre “chell”. Mientras estuve con ella en la primera vuelta, 1955- a 1967, pude trabajar en Holanda por un año, en Indonesia por casi dos años, en el monte venezolano, en sus campos petroleros de la costa del lago de Maracaibo, siempre fui tratado correctamente y con afecto por mis supervisores. 

CVP. En 1967 me encontré con un ingeniero de petróleos por quien tenía gran respeto, Fernando Delon, quien era director de exploración y producción de la empresa petrolera estatal, CVP. Delon me dijo que estaban construyendo una empresa petrolera venezolana y que necesitaban a personas como yo, con valiosa experiencia internacional, ya formado. Me ofreció la posición de gerente de exploración de la empresa. Acepté y salí de Shell, lo cual causo gran malestar a esta empresa, que consideró que yo me portaba mal con ellos. En reunión con el presidente de Shell, C.C. Pocock, quien había tomado interés personal en mi carrera, le expliqué las razones de mi salida, diciéndole que yo pensaba que sería más útil para el país en CVP que en Shell, empresa que tenía mayor profundidad en sus cuadros profesionales.  Años después, cuando ya Pockock era el jefe de Shell a nivel mundial, nos encontramos de nuevo y me dijo: “Gustavo, tenías razón”, un bello gesto de su parte. En la CVP me encontré con una organización muy diferente a Shell, Se trabajaba el doble para producir la mitad del resultado. Esto no era debido a la superioridad congénita de los ingleses frente a los venezolanos sino a algo más sencillo y poderoso, se debía a su organización, a la naturaleza esencialmente profesional de su gestión y a la existencia de normas y procedimientos que eran más poderosos que los deseos o caprichos de alguien en la organización. En CVP me encontré con una chaqueta de fuerza, ser parte de la administración pública.  No se entendía, por ejemplo, que un geofísico pudiese ganar tanto dinero como un director de la empresa. A dos años de mi llegada me pidieron perforar un pozo exploratorio con urgencia en el Lago de Maracaibo, porque el gobierno necesitaba señales de actividad en esta área, a lo cual me negué, ya que no teníamos el estudio previo necesario para definir la localización con las mayores probabilidades de éxito. Renuncié y me botaron, todo el mismo día. Me fui a USA a trabajar por dos años en los campos petroleros de Luisiana y Oklahoma y regresé a Venezuela…. llamado por Shell! Es decir, fui de vuelta a mi primer amor. En sentido figurado, me volví a casar con la misma mujer y allí estaba cuando se decretó la nacionalización y Shell paso a ser Maraven.

PDVSA. Durante el intense debate que precedió al acto de nacionalización tome una iniciativa, junto con Marcos Marín Marcano Y Odoardo León Ponte, crear una organización de empleados petroleros para intervenir en ese debate, ya que sonaba ilógico que quienes más conocían la industria petrolera no fueran a dar su opinión, dejando que miembros del sector político, algunos bastante ignorantes o ideológicamente comprometidos, dominasen el curso de los acontecimientos. Este aporte resultó ser importante para moldear el resultado de la nacionalización y , para mi sorpresa y la de Shell, el presidente Pérez me nombró miembro de la primera junta directiva de PDVSA. Esta fue una experiencia extraordinaria, trabajar junto al general Rafael Alfonzo Ravard, un brillante gerente del sector público, poseedor de una gran cultura y capacidad estratégica. Allí coordiné el proceso de  racionalización que llevó a las 14-15 empresas concesionarias a fundirse en cuatro, luego tres, empresas integradas y participe activamente en la planificación del cambio de patrón de refinación, la campaña exploratoria costa afuera y el proyecto para el desarrollo de la faja del Orinoco, temas de especial interés para la primera junta directiva, 1976-1979.

MARAVEN. En 1979, al final de mi trabajo en la junta directiva de PDVSA, regresé a Maraven como miembro de la Junta Directiva y allí encontré una organización que, además de continuar guiándose por las normas y reglamentos que existían en su antecesora Shell, introdujo varios ingredientes gerenciales que eran muy novedosos para la época. El primero fue el de cambiar la naturaleza territorial de los directores, es decir, su atención exclusiva a un territorio específico, exploración y producción refinación, finanzas, etc., por una visión integral del negocio, es decir, los convirtió en directores corporativos. Esta fue una iniciativa del presidente de la empresa, Alberto Quiros, quién era un firme creyente en la visión de helicóptero, es decir, la facultad de ver el bosque y no solo el árbol, lo que en medicina llamaríamos un internista en preferencia a un especialista. Otra iniciativa de Maraven fue el propagar el uso en PDVSA de la planificación por escenarios, algo que había nacido en Shell. Yo me hice caro de una pequeña unidad de planificación en esos años, contando con el apoyo de dos brillantes jóvenes venezolanos recién llegados de MIT con sus lustrosos diplomas de post grado: Moises Naim y Raúl Arriaga. Una tercera innovación de Maraven fue la de Desarrollo Organizacional, las técnicas orientadas a la resolución de conflictos interorganizacionales y a mejorar el ambiente de trabajo en la empresa, para lo cual se creó un grupo de extraordinarios profesionales de esa especialidad.  

En este punto deseo rendir un homenaje especial a un miembro de nuestra junta directiva de Maraven quien se convertiría en figura clave del éxito de PDVSA en sus primeros años. Me refiero a Pablo Reimpell, Pablito. El héroe silencioso de PDVSA.

MENEVEN. En Maraven fui muy apreciado. Tanto así que decidieron proponerle a PDVSA que me promoviesen a vicepresidente de Meneven, quizás con miras a colocarme eventualmente en la presidencia de alguna filial. Fui transferido a Meneven, como segundo a bordo, acompañado de Gustavo Inciarte como director de exploración y producción y de José Mavarez, como director de Finanzas, ambos extraordinarios en su campo. Meneven fue una interesante experiencia para mí, porque se trataba de una empresa bastante fuerte en exploración y producción, con sólidos profesionales en ese campo, pero menos fuerte en planificación corporativa, recursos humanos y finanzas, actividades que su antecesora, Mene Grande, llevaba a cabo en sus oficinas centrales de USA (Gulf Corp.) sin delegarlas a la filial venezolana. Nuestra misión era la de fortalecer esos campos, convirtiendo a Meneven en una empresa integrada. Nuestra llegada fue aceptada por disciplina, pero fue vista por buena parte de la organización existente casi como una invasión de extraterrestres. El presidente, el caballeroso Bernardo Diaz sintió que estaban tratando de cambiarle su organización (en efecto, había algo de eso) y varios miembros de la organización que tenían mucho poder de liderazgo hicieron resistencia a nuestros esfuerzos. No fue una fácil experiencia, pero recibí muchas satisfacciones de la organización que comprendió que mis intenciones eran buenas. En ese proceso de adaptación estábamos cuando se decidió a nivel del ministerio mudar la sede de la empresa a Puerto La cruz. Esta fue una medida que consideré impropia, originada por razones ajenas al bienestar de la empresa, en aquel momento a mi cargo por enfermedad de Bernardo Diaz, por lo cual la protesté con vehemencia. Tan vehemente fui en mi protesta que me botaron. No solo de Meneven sino de la industria petrolera en la cual había estado 27 años. Sali de esa industria como un paria, ya que quien peleaba con el gobierno era visto así por quienes temían caer en desgracia. Recuerdo haber llegado a un coctel, con mi llegada produciendo una estampida general hacia el lado opuesto del salón. Solo tuve dos ofertas de empleo posteriores a mi salida de la industria petrolera, ambas condicionadas a que no hubiese objeción del gobierno. Me tuve que ir de Venezuela.

HARVARD.  Aterrice en Harvard, aceptando una invitación para ser un Fellow en el Centro de Relaciones Internacionales que manejaba Benjamín Brown, es decir, una especie de investigador, con un salario más bien simbólico, con la categoría de miembro de la facultad, pudiendo dar seminarios sobre el tópico elegido para mi investigación. En los dos años que estuve allí, tuve una bellísima experiencia. Andaba en blue jeans, comiendo helados, viendo pasar a mi lado a premios Nobel en bicicleta. Tomaba café con Daniel Yergin, con Raymond Vernon, conversaba con Joseph Nye o con Samuel Huntington, veía a Jorge Dominguez y a Robert Putnam todos los días. La persona que más me ayudo en Harvard fue el extraordinario Pedro Pick, un hombre que vivió para hacer el bien y ayudar a todos quienes se acercaban a él. En Harvard escribí un libro sobre la nacionalización del petróleo en Venezuela, que tuvo dos ediciones, 1983 y 1984 y me dio unos $30000 en regalías. Allí también escribí el capítulo petrolero para “Venezuela: Una Ilusión de Armonía”, el famoso libro editado por M. Naim y R, Piñango, del IESA.    

BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO. Estando en Harvard recibí una llamada del Banco Interamericano de Desarrollo, en Washington, invitándome a una entrevista sobre un empleo en potencia. Se traba de un concurso para elegir un especialista en Hidrocarburos y Energía. Acudí a la entrevista y allí me dijeron que era uno de 50 candidatos para esa posición. Después fui invitado a una segunda entrevista y posteriormente recibí una oferta de empleo del banco que me caía muy bien, dado que yo debía regresar al sector laboral después de dos años de vivir las delicias de la vida académica. Me ofrecieron $65000 al año, libres de impuestos, con visa especial para trabajar en los Estados Unidos, seguro médico, dental, pago de parte de la educación de los hijos. El banco era llamado la jaula de oro y, me dijeron que allí había dos cosas muy difíciles. Una era entrar, la otra era salir. Mi experiencia en el Banco fue muy positiva, analice unos 16 proyectos en diversos países de la región, viaje y conocí casi todos sus países miembros y pude darme cuenta de que llenaba una función muy necesaria en la región, pero padecía del mismo mal de sus países miembros, una dosis indeseable de consideraciones políticas de corto plazo en lo que debería ser una actividad profesional de amplia visión hacia el futuro. Su éxito era medido por los países que aportaban el capital  en base a la cantidad de proyectos llevados a cabo, lo cual tenía el riesgo de “promover”  proyectos  que podrían hasta no ser los más necesarios para los países (no quiero sugerir que esto era práctica común, sino que representaba un potencial conflicto de interés).  Estuve siete años en el BID y regresé a Venezuela en 1989, animado por el deseo de servir a mi país en el sector público, el cual veía como especialmente ineficiente. Durante mi estadía en el Banco había desarrollado mis propias ideas sobre lo que deberían ser las funciones del desarrollo. En esencia pensaba que desarrollar era necesario hacerlo en el terreno mismo, no podía hacerse desde Washington DC.  

En este punto termino esta primera parte de la narrativa, a fin de no hacerla demasiado larga.  Una segunda parte seguirá pronto, para quienes puedan estar interesados en estas experiencias de trabajo y de vida.