miércoles, 5 de agosto de 2020

Elecciones en USA 2020: entre el manicomio y el sanatorio


A medida que nos acercamos al momento de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos  se hace cada vez más aparente para los millones de electores  no contagiados por la pandemia del fanatismo que la elección tendrá que ser entre una continuación del camino que ha marcado Donald Trump, el cual conduce al manicomio y un desvío de ese rumbo liderado por Biden, hacia una senda caracterizada por el desmantelamiento del  trumpismo y por una mezcla de  políticas económicas y sociales de corte “socialista”, vía que parecería conducir a un sanatorio a un país severamente afectado en su vida emocional.  

Para las mayorías estadounidenses ninguna de las dos alternativas luce  ideal.  De un lado, Donald Trump, ya ampliamente conocido por el país con sus defectos y del otro lado , Joseph Biden, parcialmente conocido por su actuación como vicepresidente durante la administración de Barack Obama pero no conocido todavía como jefe de estado.

Las dudas sobre quien es Donald Trump prácticamente han desaparecido durante estos cuatro años en los cuales ha sido presidente de los Estados Unidos. Quienes votaron por él en 2016 y lo han visto actuar han tenido amplia oportunidad para confirmarle su apoyo o arrepentirse de haber votado por él. Para estas nuevas elecciones Trump no ha presentado, que sepamos, una plataforma electoral formal. Parece claro que lo que propone Trump es seguir siendo Trump, con todo lo que ello significa para el futuro del país y –dada la importancia de los Estados Unidos – para toda la humanidad. Su plataforma electoral puede reducirse a una frase: Seguiré siendo Trump y, si gano, seré más Trump que nunca.

¿Que puede esperar el país y el mundo de su re-elección? Una profundización de lo que han sido estos primeros cuatro años. Sin juzgar el valor de sus políticas, ellas han exacerbado las diferencias entre los estadounidenses, han dividido al país entre “patriotas” y globalistas; entre conservacionistas y quienes no creen en el calentamiento global; entre nacionalistas e internacionalistas; entre “progresistas” y “supremacistas blancos”; entre quienes usan mascarillas como protección contra el virus y quienes las consideran dañinas; entre quienes guardan distancia social y quienes celebran fiestas para infectarse; entre quienes escuchan al Dr. Fauci y quienes escuchan al presidente; entre quienes usan carbón y quienes usan energía solar. En fin, sus políticas y actitudes han generado una radical escisión ciudadana que va más allá de lo nacional para extenderse al planeta. Ninguna presidencia había polarizado tanto a la nación estadounidense. El bipartidismo que existía en presidencias pasadas, como en los tiempos de Reagan o de Kennedy, ha desaparecido para dar paso a una agria y perenne confrontación.

Esta agria y perenne confrontación está motorizando el escenario electoral de 2020.  La plataforma electoral del partido demócrata que conocemos, aunque no formalmente aprobada todavía, existe como documento de unas 80 páginas, ver: https://www.demconvention.com/wp-content/uploads/2020/07/2020-07-21-DRAFT-Democratic-Party-Platform.pdf. Al leerlo es aparente que ha sido el producto de negociaciones intrapartidistas entre el candidato Joseph Biden y el derrotado pre-candidato Bernie Sanders. El documento está significativamente influenciado por las ideas “socialistas” de Sanders. Escribo “socialistas” entre comillas porque este es un término adulterado por el fanatismo extremista (como ha sido adulterado el término “bolivariano” por el fanatismo extremista venezolano)  y no creo que ya sea posible utilizarlo libremente sin condicionar de cual socialismo se trata. Por ejemplo, parece existir un socialismo a lo escandinavo y un socialismo a la cubana. Fidel Castro, en sus últimos meses de vida, dijo que para él no había diferencia alguna entre socialismo y comunismo, que eran la misma cosa y que – en Cuba – ese sistema había fracasado.  En contraste, en los países escandinavos existen políticas “socialistas” de significación, es decir, de protección ciudadana por parte del estado, las cuales coexisten con un exitoso sistema capitalistas y una buena dosis de sentido común. Aunque el “socialismo” a la escandinava ha sido objeto de críticas que lo consideran un mito, ver, por ejemplo: https://fppchile.org/wp-content/uploads/2016/03/El-poco-excepcional-modelo-escandinavo.pdf,  lo cierto es que ese es el “socialismo” que los demócratas dicen apoyar para los Estados Unidos. El trumpismo rechaza esta pretensión y habla de un intento de los demócratas de ir abiertamente al comunismo, con todo lo que esto significa en términos de pérdida de la democracia y de la libertad.

La plataforma electoral del partido demócrata que comentamos está esencialmente basada en: (1),  el desmantelamiento del aparato político construido por Trump, eliminar todo lo que Trump había montado, de la misma manera que Trump basó sus políticas en desmontar todo lo que Obama había montado y, (2), acentuar el componente “social” de las políticas de estado en lo relacionado con educación, salud, impuestos, ambiente, raza, inmigración  y otros temas fundamentales para la vida en común.  

En mi apreciación, esta plataforma electoral del partido demócrata tiene demasiada influencia de Sanders. Creo que Biden no estará obligado en lo absoluto a aprobarla, ya que está claro que él ganó la candidatura presidencial, no Sanders. No hay duda, sin embargo, que la presidencia de Biden se vería influenciada por la presión radical del grupo Sanders.

Yo debo decir, en este punto, que no me gusta Sanders ni lo que él representa. Aunque él insiste en que su “socialismo” es a la escandinava y no a la cubana, ha exhibido históricamente una admiración malsana por Castro y por Chávez.  Considero esa admiración incompatible con la vida en democracia y en libertad.

En todo caso, esa parece ser la mesa que estará servida para noviembre de este año. Las dos alternativas presentan un riesgo y son, tristemente, un reflejo de la declinación social y política estadounidense.

¿Podrá este maravilloso país recuperarse para llegar a ser, de nuevo, faro de libertades, de sensatez, de aquellas cualidades de sus gentes  que tanto admiró De Tocqueville, lo que él llamó “las costumbres del corazón”?  


sábado, 1 de agosto de 2020

Un diálogo del siglo XXI


¿Eres partidario del aborto?

No.

Eso quiere decir que vas a votar por Trump

No.

Ah,  eres comunista.

No

Si eres anti-comunista has dejado de leer el New York Times

No

Entonces, estás a favor de los quemadores de carros, los violentos, los destructores de estatuas

No

Si estás contra la violencia creo que estarás de acuerdo con suspender  las elecciones presidenciales de Noviembre en USA

No

Si no deseas que se suspendan las elecciones en USA, es porque estás con los  demócratas extremistas que apoyan a Maduro en Venezuela

No.

Ya veo. Lo tuyo es Bolsonaro

No.

Si no te gusta Bolsonaro es porque eres partidario de López Obrador

No.

Caramba, entonces estás a favor de la pared entre USA y México

No

Si estás  en contra de la pared entre USA y México estás a favor de la inmigración ilegal

No

Pero si rechazas la inmigración ilegal también debes estar en contra de lo que llaman calentamiento global

No

Crees en el calentamiento global  porque estas a favor de un gobierno mundial autoritario en manos de los judíos

No

Si no estás de acuerdo con la dictadura mundial de los judíos es lógico que rechaces el uso de la mascarilla y la vacunación obligatoria contra el Coronavirus

No

Pero si estás a favor de la mascarilla y de la vacuna obligatoria contra el virus, no veo como no puedas estar a favor del aborto. Por lo tanto, te pregunto de nuevo, ¿crees tú en el aborto?

No

Mira, ya le dimos la vuelta completa a esto. Déjame preguntarte…

En este punto del diálogo, observo que está comenzando el juego de los Tigres de Detroit y le pido a la otra persona suspender nuestra conversación.

Y él me dice: ¿Es que el béisbol te parece más interesante que nuestro diálogo?

Y le respondo:  Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii   


viernes, 31 de julio de 2020

UN BELLO MENSAJE EN EL TIEMPO, DESDE LOS TEQUES DE MI ADOLESCENCIA

  

  Recibo este mensaje de una querida amiga desde mi adolescencia y juventud en Los Teques, después de mucho tiempo sin saber de ella:

Hola Gustavo.

Supe de tu correo y no he querido perder la oportunidad ahora en la última década de mi vida expresarte la influencia que tuvo Filomena, tu mamá,  en mi infancia y formación cultural.

Yo estudié en una escuela pública ¨ Jesús María Sifontes” de Los Teques, donde la Directora era María Teresa de Nezer y junto con Filomena y Perla Ettedgui colaboraba en la preparación de los “Actos Culturales” que preparaban en el Colegio y que nosotras actuábamos, con la animación de tu mamá en el piano tocando los temas a ser representados.

Yo sentía un atractivo de oírla tocar el piano y desde entonces siempre ha sido mi instrumento favorito, también quise aprender a tocarlo, algo que no pude realizar porque mis padres no podían pagar las clases y mucho menos comprar un piano. Después de muchos años aprendí algo en un órgano que tiene acompañamiento y las notas en colores y he logrado sacar algunas canciones.

Por la escogencia de temas a representar pude saber de las zarzuelas, cuentos, valses, polkas, música académica y argumentos de ballets y así fui una tímida violeta en un jardín encantado, un enano de Blanca Nieves, las 7 de la noche en el ballet ¨La danza de las Horas¨, una patinadora del vals ¨Los Patinadores¨ de Strauss y un cisne del ¨Lago de los Cisnes¨.

Como ella visitaba frecuentemente a mamá  escuchaba su interesante conversación y por ella conocí que había otro mundo fuera de las fronteras del pueblo y que existían otras oportunidades para las jóvenes, aparte de las que se ofrecían localmente de ser secretaria, ama de casa, enfermera o maestra.

Junto con el apoyo de mamá pude terminar mi bachillerato cursando el quinto año en Caracas ya que no existía en Los Teques, viajando todos los días en autobús en la mañana y regresando en la tarde.

Así entre en la Universidad Central y culmine mi carrera y ya conoces mi trayectoria en Geología, muy diferente de lo que hubiera sido mi vida en Los Teques.

Todas estas vivencias he querido compartirlas como un homenaje a mi agradecimiento a esa bella persona que fue Filomena.

XXXXX

                                             Y mi respuesta:

Querida XXXXX:

No sabes cuanta emoción he sentido al leer tu bella nota. Hablas de la última década de tu vida, pero espero que Dios te conceda años más. ¿Que son noventa o cien años para un geólogo? Además, para nosotros el tiempo no ha transcurrido.

 Tu mensaje me recuerda que no solo es importante el camino que nos queda por recorrer  sino que lo es también el que hemos recorrido. La memoria de Filo es hoy un tanto difusa, murió hace casi 50 años, pero saber que influyó en maravillosas personas como tú me causa una gran alegría. 

Yo también estuve dos años de primaria en la escuela primaria Jesús María Sifontes, donde aprendí sobre los insectos y la Luna y donde me enamoré de mi maestra, la Negra Decanio, amor que se convertiría en epistolar y  duraría hasta su muerte, ocurrida muchos años más tarde. La Nagra seguía mis pasos y disfrutaba de mis éxitos y lloraba con mis fracasos.

Cuanto me has hecho sonreír con tus papeles en las veladas de Los Teques. Estoy seguro de que fuiste una adorable patinadora y un bello cisne.

Elegiste, como yo lo hice,  la geología, eso de tratar de imaginarte lo grande de este planeta nuestro en base a la observación de lo pequeño, como decía el gran maestro Hans Cloos. Me siento orgulloso de ser tu colega. Como tú, yo también viajé a diario en el autobús de Venancio, todos los días al Liceo Andrés Bello de Caracas a terminar mi quinto año de bachillerato, desafiando a diario la muerte por aquellas espeluznantes curvas de la bajada hacia Caracas, por, admirando las rocas metamórficas del Cretácico a mi paso por  la carretera vieja Los Teques- Caracas. Salíamos casi de madrugada hacia Caracas y regresábamos en la oscuridad a Los Teques. ¿Cuándo hacíamos la tarea? No lo recuerdo. 

La influencia social de Filo, la cual fue múltiple, no solo una a uno, como en tu caso, sino a través de su trabajo comunitario.  En una ocasión hice un pequeño cálculo, más o menos así:

Estimé que La Casa Cuna Infantil que se llamó “Consuelo de Marturet”  que mi mamá manejó en Los Teques por casi 40 años con su grupo de fieles amigas y colaboradoras, generó la educación y sustento de unos mil quinientos niños durante ese período. Si esos egresados fundaron unas 800 familias, las cuales – a su vez -  produjeron sus propias familias, es posible que el trabajo de Filo  haya influido positivamente en, por decir algo conservador,  unas 12.000  familias venezolanas (y sigue influyendo, con el paso del tiempo). Ese es el gran valor de la actividad comunitaria de una persona dedicada y perseverante. Tiene un similar poder al interés compuesto  del mundo financiero.

Además de eso, como bien me dices, ella era una incansable predicadora de uno en uno, con sus amigas y amigos tequeños. Entre otras cosas siempre me ha sorprendido la visión universal que desarrollaron muchos tequeños de aquella aldea. Allí Herman Hesse y Thomas Mann eran nombres familiares.  Muchos tequeños se regaron por el mundo. Un día, caminando por Madrid vi venir al gitano más gitano que había visto en España. Resultó ser Roberto Henríquez, el hijo del dueño de la botica que quedaba diagonal con la plaza Bolívar.  Julio Barroeta se fue a Italia, yo a Tulsa. Nos hicimos geólogos tú, Pancho Moreno y yo, asomándonos al cosmos desde el rincón de los pinos del parque de los Coquitos, el que nos legara Gustavo Knoop.

Te recuerdo mucho y a tus padres, siempre con gran afecto. Filomena fue siempre una gran amiga de tu mamá y de todos ustedes.  Estamos  enlazados por  haber crecido en Los Teques, comunidad inolvidable e irrepetible, a la cual nunca me cansaré de atribuirle cualidades mágicas.  Los Teques produjo  mucha gente feliz, incluyéndonos a nosotros.    

Con mucho amor,

Gustavo 

 

Mi blog es el www.lasarmasdecoronel.blogspot.com   

 

 



lunes, 27 de julio de 2020

LOWENTHAL Y SMILDE INSISTEN CON SUS MALOS CONSEJOS SOBRE VENEZUELA




                                                    LOWENTHAL Y sMILDE

***** recomiendan transarse, negociar, hacer concesiones, ir a votar, levantar sanciones. TODO ELLO OXIGENA A MADURO
*****  piensan que es POSIBLE DERROTAR AL régimen SI LO VALIDAMOS COMO LEGÍTIMO Y  jugaMOS BAJO sus reglas

En un artículo publicado en el New York Times del pasado 20 de Julio, ver:  https://www.nytimes.com/es/2020/07/20/espanol/opinion/venezuela-oposicion-guaido-maduro.html. , titulado “Que Debe Hacer la Oposición para Avanzar” Abraham Lowenthal y David Smilde  reiteran, hasta con mayor énfasis, los mismos malos consejos que nos dieran en Diciembre de 2019 sobre como resolver la crisis venezolana. Esta vez nos dicen lo siguiente:

1.     Sigan el ejemplo de Chile de 1986, cuando una coalición de oposición a Pinochet ganó un plebiscito ordenado por el propio Pinochet, resultado que fue aceptado por el ejército. Con esta recomendación se equivocan por triplicado porque (a), Maduro no ordenaría un plebiscito, (b), el ejército no aceptaría que él perdiera, ni (c), el proceso sería transparente. Rechazo que los autores digan que ese ejemplo “deba aplicarse a la Venezuela de hoy”, recomendación ingenua o mal intencionada;
2.    Según los autores: “No ayuda a la oposición subestimar el compromiso de quienes militan en el chavismo con su propia visión de Venezuela, ni ignorar el apoyo que ese movimiento obtuvo de un sector de los venezolanos y el respaldo residual que todavía le da”.
Rechazamos igualmente esta aseveración porque son Lowenthal y Smilde quienes sobre- estiman el apoyo que tiene el régimen. El apoyo al chavismo/madurismo en Venezuela se encuentra esencialmente  reducido a los cómplices civiles y militares del régimen y a algunos de  los grupos criminales llamados colectivos. Lo que los autores piensan que es apoyo popular  es miedo, sojuzgamiento basado en el  terror y el hambre;
3.    Los autores del artículo argumentan que: “las autoridades de Maduro controlan el territorio de Venezuela, las instituciones públicas, las fuerzas de seguridad, la vasta mayoría de los recursos y la capacidad del país para diseñar e implementar políticas nacionales” y agregan: “Un gobierno altamente autocrático solo puede ser derrocado… cuando hay apoyo nacional para una fuerza alternativa creíble, capaz de ganarse el respaldo de las Fuerzas Armadas y de gran parte del sector empresarial, de la sociedad civil y de la opinión pública, y demostrar la capacidad gerencial y técnica para dirigir el país”. Es intolerable que estos dos intelectuales estadounidenses, formados en una sociedad libre y democrática, coloquen a la dictadura de Maduro en un plano de igualdad moral con sus víctimas y le exijan a la oposición capacidades y apoyos que ni siquiera le exigen al régimen. No existe en estos politólogos la menor pizca de comprensión  sobre la diferencia entre los criminales del régimen y sus víctimas.
4.    Lowenthal y Smilde dicen: “La oposición debe articular una visión llamativa y unificadora que le ofrezca esperanza a la mayoría de los venezolanos, así como métodos de participación y beneficios prácticos”. Parecen considerar al régimen como un gobierno  “normal”  que debe ser derrotado mediante una mejor oferta. Según ellos la oposición debe demostrar ser mejor que la dictadura. Esta es una postura totalmente divorciada de la realidad de la situación;
5.    Según los autores: “La mejor manera de [construir una alternativa]  es participando activamente en los asuntos públicos y la política, y emprendiendo actividades de ayuda y reconstrucción, aun si eso significa cooperar con el gobierno”.  Los autores del artículo llaman abiertamente a la colaboración con el régimen. Se unen al grupo de entreguistas quienes han optado por uncirse al carromato de la dictadura. 
6.    En base a esas consideraciones los autores proponen: “Participar en elecciones”, lo cual “debe intentarse para fortalecer la visibilidad y la capacidad organizativa de la oposición en toda Venezuela…  Estas actividades podrán dar frutos más adelante, aunque la oposición democrática no triunfe en los comicios parlamentarios programados para diciembre”
Para Lowenthal y Smilde la participación en la opereta electoral que prepara el régimen  sería una manera de irse preparando pata un futuro indeterminado en el cual la oposición pueda finalmente ascender al poder. Lowenthal y Smilde piden paciencia a los venezolanos porque los frutos vendrían “más adelante”. Es difícil mantener la calma ante recomendaciones tan rastreras como estas.
7.    No solo Lowenthal y Smilde piden paciencia, no solo recomiendan no intentar promover intervenciones extranjeras contra el régimen, no solo advierten contra una intervención militar estadounidense ( la cual en todo caso – sería una intervención multilateral),  sino que agregan – ya sin disimulos : “La oposición también debería considerar presionar, por el bien del país y sus ciudadanos, para que se levanten algunas de las sanciones impuestas a Venezuela en lugar de presionar para que se endurezcan esas medidas con la esperanza de que ocasionen la caída del gobierno”.  Según estos paladines de la dignidad las sanciones que han debilitado al régimen de Maduro deben cesar.
8.    Finalizan con estas perlas: “Las discusiones amplias y bien preparadas entre representantes del régimen de Maduro y de la oposición democrática proporcionan la mejor ruta disponible para allanar el camino a una transición democrática. Para que esas discusiones sean eficaces, se requiere espacio, tiempo y confidencialidad, no transparencia inmediata”. Insisten los autores del artículo en llevar a cabo negociaciones no transparentes con el régimen lo cual casi inevitablemente llevaría a concesiones indebidas y a soluciones “pragmáticas” en sacrificio de los principios. Es evidente que Lowenthal y Smilde ven el problema como un simple ejercicio politológico, sin asomo de empatía o atención a la ética.

En otras palabras, se pueden dar el lujo de ser inmorales. 

NOTA SOBRE EL ESCRITO DE ESTOS AUTORES DE DICIEMBRE 2019:

En Diciembre 2019 Abraham Lowenthal y David Smilde publicaron en el importante Centro de Reflexión de Washington DC Wilson Center un extenso escrito sobre Venezuela, ver: https://www.wilsoncenter.org/sites/default/files/spanish-lowenthal_and_smilde_final.pdf, en el cual hicieron algunas consideraciones sobre el conflicto venezolano que comenté en mi blog, ver: https://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2019/12/lowenthal-y-smilde-malos-consejos-sobre.html, por considerarlas sumamente negativas para la causa de la democracia venezolana. En aquel escrito los autores cometían, en mi criterio, los siguientes errores de apreciación:
1.    Pedían confiar en la sinceridad de propósitos del régimen de Nicolás Maduro y lo aceptaban como legítimo, lo cual era un grave error. El régimen de Nicolás Maduro es ilegítimo de origen y de comportamiento y se equivoca quien  confía en sus buenos propósitos;
2.    A fin de validar al régimen los autores minimizaban la grave situación de dependencia del régimen de Maduro en Cuba y afirmaban que el régimen de Maduro no podía no calificarse de un “Estado Mafioso”, algo que es evidente;
3.    Los autores recomendaban una estrategia de hablar “discretamente” con Maduro mientras se seguía peleando abiertamente con él. Ello representaría una duplicidad inmoral. Tales negociaciones clandestinas serían rechazadas por el país;
4.    Los autores proponían darle garantías a los personeros claves del régimen de que serán respetados, de que sus intereses serían protegidos. Aunque los autores no excluían la posibilidad de aplicar justicia, claramente recomendaban ofrecer concesiones en este punto para poder negociar con éxito;
5.    Los autores recomendaban incluir en el proceso de transición a aquellos personeros civiles y militares del régimen de Maduro que expresaran el deseo de seguir participando. Esto sonaba a una amnistía general, puesto que estos personeros simplemente expresarían ese deseo para salvar el pellejo;
6.    Los autores postulaban la necesidad de “ser tolerantes”, aun cuando la justicia no fuese debidamente aplicada. 




viernes, 24 de julio de 2020

Globalismo: concepto noble o macabra conspiración?



Astronauta llegando a la estrella x-726
Año 4789
Le preguntan de dónde llega,
Responde: “De La Tierra”, no dirá: 

“De Guanare”.

Desde que era joven he tendido a verme – un tanto pomposamente para alguien que creció en Los Teques -  como ciudadano del mundo, de ver al planeta como un todo y  a las fronteras políticas que definen los múltiples estados y naciones como un paso lógico pero transitorio en lo que parecería ser una lenta pero segura evolución hacia la integración política, económica y social en el planeta Tierra.
Esta evolución comenzaría desde que el hombre andaba solo o en pequeños grupos, cazando animales con un mazo y arrastrando a la mujer por las greñas, a lo trucutú, luego formando tribus, fundando pueblos y ciudades,  ciudades-estados,  estados y naciones, naciones unidas, para llegar eventualmente a una meta última de gobernanza mundial, lo cual para mí representaría la forma más civilizada de manejar un planeta que se ha hecho muy pequeño y que está aquejado de problemas que afectan a todos y que no pueden ser solucionados por estados que frecuentemente poseen intereses divergentes. Ciertamente se trata de un largo camino desde el individuo solitario hasta una sociedad mundial que acepte que el bienestar de todos tiene un rango superior a los intereses grupales.  Las especies animales que así lo han comprendido han sobrevivido por miles de millones de años. Las que se han preocupado por cultivar su propio embellecimiento han durado mucho menos. 
Quizás un tanto ingenuamente he creído que esta era una ley natural, una tendencia esencialmente irreversible y lo cierto es que  por mucho tiempo pareció ser así. En la década de 1960 el pensador Marshall McLuhan definió el concepto de la aldea global, debido a los adelantos en las comunicaciones, gracias a los cuales nos dimos cuenta de que esa información instantánea hacia todos los rincones del globo nos hacía más cercanos, más interdependientes, más sensibilizados a la idea de  que todos los seres humanos éramos similares, con similares anhelos, aspiraciones, deseos y temores. Nos hicimos más humanos. El globalismo no era entonces una mala palabra para nadie.

SANA DEFINICIÓN DE GLOBALISMO
Globalismo, en su acepción  sana y racional, es descrito por el politólogo de Harvard,  Joseph Nye, como: “un mundo caracterizado por redes de conectividad que abarcan distancias multinacionales y multicontinentales, que trata de explicar las inter-conexiones existentes en el mundo moderno y estudiar sus patrones subyacentes”. El término es generalmente utilizado para describir instituciones internacionales/multinacionales como las Naciones Unidas, la Organización del Atlántico Norte o la Unión Europea.  Evoca ideas de integración cultural, económica, política, de creación de una sociedad humana universal, sin necesidad de enfrentarlo al concepto de nacionalismo, el cual ha estado vigente por un largo tiempo.  Nacionalismo es el especial apego que se siente por  la comunidad en la cual el individuo nació y ha vivido. Un tercer concepto, patriotismo,  es el amor y sentido de pertenencia física y espiritual a un sitio. En mi mente estos tres conceptos pueden coexistir sin conflictos y creer que ellos representan conceptos antitéticos representa – en mi criterio -  un falso dilema.  Amo Los Teques, donde crecí y fui feliz, amo a Venezuela, mi país y amo al planeta Tierra, mi hogar en el Cosmos. Nunca he  pensado que uno deba ser el enemigo de los otros y que estemos obligados a tomar partido, de manera apasionada, por el uno o por el otro. En lo que si he pensado es que los tres tienen diferentes rangos en la escala de mis valores. Para mí el bienestar de mi país prevalece por sobre el bienestar de mi terruño y el bienestar del planeta Tierra prevalece por sobre el bienestar de mi país, si es que ellos debieran estar en conflicto. Afortunadamente, rara vez estamos requeridos de  tomar partido conflictivo entre uno y otros, a menos que nos dejemos capturar por la pasión y el fanatismo.   
 Nunca he pensado, por ejemplo, como pensaban los ismos del siglo XX, nazismo, fascismo y comunismo, que nuestro país deba estar por encima de todos los demás. No creo que debemos permitirnos que el afecto por lo parcial  (el terruño) prevalezca por sobre el interés de lo total (el planeta). No comparto la idea, por ejemplo, de que Brasil como país deba llevar  a cabo una política de deforestación en la Amazonia para aumentar su área cultivable, a expensas del deterioro del pulmón verde  del planeta. Es necesario encontrar otras fórmulas que eliminen ese conflicto. No creo sensato que países como  USA, India y China deben seguir utilizando el carbón como fuente de energía, deteriorando la calidad del aire que todos respiramos. Hay muchos ejemplos de situaciones similares, en las cuales el bienestar del planeta debe prevalecer sobre los intereses de un estado individual.
SIN EMBARGO, ESTE CONCEPTO ESTÁ BAJO FUEGO 
Para mi sorpresa constato, por recientes artículos que he leído y por las actuaciones de líderes mundiales y la actividad de grupos organizados a nivel de muchos estados/naciones que el globalismo está bajo intenso fuego. Quienes se oponen vigorosamente al concepto lo consideran como anti-patriótico, anti-nacionalista y diseñado para que un grupo reducido de las élites económicas (judías, por más señas)  domine al mundo. Para pensar de esta manera prestan validez y asumen como comprobada una teoría conspirativa a la  cual llaman “El Nuevo Orden Mundial”, distorsionando el sentido original del concepto para hacerlo ver como un crimen.
¿Qué es una teoría conspirativa?
Una teoría conspirativa es aquella que un grupo de personas estructura alrededor de  un hecho histórico cuya existencia ellos niegan o cuyo verdadero significado deforman de buena o mala fe, para adjudicarles una intención macabra y dañina para la humanidad.  Por ejemplo, todavía hay gente que sostiene que el hombre nunca viajó a la Luna y que ello ha sido un fraude urdido por el gobierno de los  Estados Unidos, quien sabe para lograr cuales propósitos torvos. Existen grupos que insisten que la Tierra es plana, a pesar de las fotos que toman los astronautas desde el espacio exterior. En sus versiones más simples y simplonas abundan quienes creen que gente famosa como Carlos Gardel, Elvis Presley o Adolfo Hitler no murieron sino que permanecieron vivos y llevaron o llevan una vida oculta en algún rincón del planeta.  
En los Estados Unidos la teoría conspirativa contra el globalismo tiene su origen en la época de la guerra fría, cuando la Sociedad John Birch comenzó a expresar fuertes  ideas anti-globalizadoras contra las Naciones Unidas, cultivando ideas anti-semíticas y racistas.
En 1991 el predicador Pat Robertson publicó un libro llamado: “El Nuevo Orden Mundial”,  en el cual acusó a las “élites dominantes” de formar una alianza entre la Casa Blanca de la época y sociedades secretas para instalar una policía mundial y un solo banco mundial. Otro entusiasta promotor de estas ideas ha sido el personaje de la TV Glen Beck, hoy retirado, quien llamaba a los ambientalistas “agentes del desastre” y denunciaba una conspiración basada en el ambientalismo para eliminar la soberanía de los estados. A estas denuncias se han unido políticos estadounidenses como Newt Gingrich y, recientemente, Ted Cruz, quien acusó a los miembros de esta conspiración de querer eliminar el juego de golf. 

¿QUE DENUNCIAN LOS ADHERENTES A ESTA TEORÍA CONSPIRATIVA?
Quienes se han adherido ayer y hoy a esta teoría conspirativa incluyen individuos o grupos de la extrema izquierda, como Fidel Castro, y de la extrema derecha, como el personaje televisivo Lou Dobbs. Estos individuos y grupos denuncian la existencia de una élite que trabaja de manera secreta y que tendría una agenda globalista para instalar un gobierno mundial autoritario, el cual remplazaría a los estados. Entre los miembros de esa macabra conspiración estarían hombres de negocios y filántropos como George Soros y Bill Gates, políticos como Henry Kissinger, la empresa EXXONMOBIL, la familia Rockefeller y muchos otros. David Rockefeller decía en 2002: “el extremismo ideológico ataca nuestra familia y dice que somos parte de una sociedad secreta trabajando contra los Estados Unidos, llamándonos internacionalistas…  si es de esto  me acusan, soy culpable y estoy orgulloso de serlo”.
Escritores como Milton Cooper y David Ickes han propuesto la existencia de una invasión de seres extraterrestres en forma de reptiles quienes tratan de implantar el Nuevo Orden Mundial. Para protegerse de ellos, dicen, hay que estar armados, lo cual le suena muy bien a la National Rifle Association de los Estados Unidos, la cual aboga por la existencia de armas de fuego en cada hogar.  Entre las organizaciones que son acusadas de tratar de establecer un nuevo orden mundial están el Grupo Bilderberg, el Club de Bohemios, El Club de Roma, el Council de Foreign Relations de USA, quienes son vistos como “illuminati”,  tratando de establecer el predominio de un gobierno mundial autoritario, un solo banco mundial y una reglamentación de las Naciones Unidas para servir a sus fines de dominación.
Uno de los más destacados promotores de esta teoría de la conspiración es Donald Trump quien, en sus discursos,  divide al mundo entre los globalistas (los malos)  y los patriotas (los buenos)  y ha insertado este conflicto en la escena política electoral de su país. Ello lo lleva a no creer en el calentamiento global y a promover libremente el uso de combustibles fósiles, como el carbón (lo cual le permitió ganar el estado de West Virginia en las elecciones pasadas presidenciales). Hay intelectuales de valor en muchos países quienes se suman a esta postura, apoyando – muchas veces de manera inadvertidas – posiciones relacionadas de tipo racista y anti-semítica.
Es toda una teoría conspirativa de naturaleza, paradójicamente,  global.

¿QUIEN TIENE LA RAZÓN?
Yo no lo sé.  Puedo decir que creo instintivamente en el globalismo pero no tengo suficiente conocimiento del tema. Estaría de acuerdo en que el concepto tiene pros y contras y que algunos de sus representantes, por ejemplo en las Naciones Unidas, tienen ideologías que no comparto. Al mismo tiempo creo que muchos de los ataques a este concepto que he leído son absurdos y arbitrarios. En especial, creo que es un gravísimo error anteponer el concepto de globalismo a los de nacionalismo y patriotismo. Quienes lo hacen parecen haber sido capturados por las redes del fanantismo. 
Sobre la existencia de sociedades secretas no tengo información. Por lo que veo en internet sobre las fundaciones de  Bill Gates y George Soros, me entero que ellas  han dado y continúan dando miles de millones de dólares a programas sociales que han beneficiado a millones de personas.  Eso es factual. Al contrario, no he visto ninguna prueba en internet que ellos sean ambiciosos miembros de una sociedad secreta que aspira a dominar el mundo. Me gustaría recibir algunas, porque – de ser verdad -  entonces yo pasaría a combatirlos.
Acepto de buena gana argumentos de lado y lado.  Lo que rechazo es la aceptación emocional de la teoría conspirativa, la cual no debería reclutar sin pruebas a la gente inteligente.

martes, 21 de julio de 2020

La entrevista de FOX NEWS a Donald Trump



La entrevista completa puede verse en: https://www.youtube.com/watch?v=W6XdpDOH1JA


Una entrevista hecha por Chris Wallace, de FOX NEWS al presidente Donald Trump revela - en mi opinión -  el grave problema de liderazgo que existe a nivel de la presidencia de los Estados Unidos. Las respuestas del presidente Trump reflejan su negación de la realidad y su absorbente naturaleza egocéntrica.
Entre los aspectos de la entrevista que deberían preocupar no solo al pueblo de los Estados Unidos sino a todo el mundo, se encuentran los siguientes (no están en el orden en el cual fueron apareciendo):
1.    Al hablar de los nombres de las bases militares en el territorio de los Estados Unidos que podrían ser cambiados, el presidente Trump dijo textualmente: “I don’t care what the military says. I’m supposed to make the decision.”, es decir, “no me importa lo que digan los militares. Yo soy quien toma las decisiones”. Estas palabras en boca del presidente de los Estados Unidos reflejan una personalidad autocrática que choca contra el lenguaje normal de un presidente. De acuerdo a esta actitud uno también podría esperar que dijese “no me importa lo que digan los educadores” o “no me importa lo que digan los médicos”, porque yo soy el que manda. En efecto, ya lo ha hecho, al promover drogas contra el virus que el sector médico ha desacreditado  y al rechazar el uso de la máscara, lo cual debería ser un asunto de elemental prudencia y sensatez. El presidente se muestra como un rebelde y abandona su papel de líder.
2.     El presidente Trump le dijo a Wallace: “No me gusta FOX NEWS”, lo cual es sorprendente, ya que ese medio televisivo ha  sido su principal aliado. El presidente arremete contra todos quienes digan lo que él no desea oír.  
3.    Cuando Wallace le menciona las encuestas, incluyendo la de FOX NEWS, que muestran a Biden con unos 8 a 15 puntos por encima de Trump, este contesta: “Yo no estoy perdiendo. Todas esas encuestas son falsas”, a pesar de que existen no menos de 15 encuestas nacionales de diversos orígenes que dan similares resultados a los de FOX NEWS. Pretende borrar la realidad que no se amolda a sus deseos.
4.    No solo el presidente Trump niega la validez de las encuestas sino que, al ser preguntado por Wallace si respetaría los resultados electorales, respondió: “Tengo que ver. No, no voy a decir que sí, no voy a decir que no… así lo hice la primera vez”. Es decir, el presidente de los Estados Unidos arroja dudas sobre la transparencia de los procesos electorales de su país y prepara el camino para un eventual desconocimiento de un resultado  desfavorable.
5.     El ex-director de comunicaciones de la primera campaña de Trump, Anthony Scaramucci,  comentó en su twitter: “Esta entrevista es la mejor propaganda que se le puede hacer a la candidatura de Joseph Biden”.
6.    Cuando Wallace preguntó a Trump sobre su manejo de la pandemia y mencionó que ya existían casi 4 millones de casos en el país y casi 150.000 muertes, Trump respondió que  los Estados Unidos mostraba más casos porque tenía el mejor sistema de comprobación del mundo y que era el país de la “mejor mortalidad”, es decir, la más baja. Agregó que USA era "la envidia" de todos los demás países por su manera de atacar el virus.  Wallace le dijo “Eso no es cierto, Sr. Presidente” y le mostró las estadísticas de Johns Hopkins, el sistema hospitalario más prestigioso de los Estados Unidos, que muestran a USA como el país con la séptima mayor tasa de mortalidad en el mundo, en mejor situación que seis países pero peor que 50 o más países, incluyendo Rusia.
7.    En referencia a la pandemia Trump insistió en que ella estaba bajo control en USA y que desaparecería eventualmente. Dijo textualmente: “I’ll be right eventually, It is going to disappear. I’ll say it again, it’s going to disappear and I’ll be right.” “Estaré eventualmente en lo correcto. Va a desaparecer y estaré en lo correcto”. Por supuesto que es probable que eventualmente vaya a desaparecer, pero solo un liderazgo vigoroso la hará desaparecer en el menor tiempo posible y ahorraría miles de vidas.
8.    Trump aseguró que las máscaras “causan problemas”, lo cual es falso, y dijo que el prestigioso Dr. Fauci, su principal asesor, era “un alarmista”.  En contraste sigue promoviendo mítines para su candidatura en la cual la gente no guarda las distancias y no usa máscaras. Esto es la antítesis del liderazgo.
9.    Cuando Wallace le mencionó que estaban muriendo 1000 personas diarias a causa del virus, respondió: “Es lo que es”, con aire de inevitabilidad. Parece decir, no hay nada que yo pueda hacer.
10.                Trump dijo que en dos semanas firmará un nuevo plan de salud, respondiendo a la pregunta de Wallace sobre sus esfuerzos por eliminar el programa llamado Obama Care. Esto es lo que el presidente Trump ha venido anunciando desde que fue elegido. Dijo textualmente: “So we’re going to solve – we’re going to sign an immigration plan, a healthcare plan, and various other plans. And nobody will have done what I’m doing in the next four weeks.” Es decir: “Vamos a firmar un plan de inmigración, otro de salud, nadie ha hecho lo que nosotros vamos hacer en las próximas cuatro semanas”, añadiendo – por cierto -  dos semanas más a lo que acababa de decir minutos antes. Es aparente de sus respuestas  que el presidente Trump está en una situación de gran confusión mental, en la cual dice lo primero que se le viene a la cabeza.
La encuesta de FOX NEWS incluye una pregunta sobre en quien los estadounidenses confían más en este momento, si en Biden o en Trump.  Las respuestas fueron: “47% piensa que Biden es mentalmente competente, 43% opina que Trump es mentalmente competente”. Y: “51% opina que Trump es incompetente en comparación con el 39% que opina que Biden es incompetente”.

No se trata de fanatismo o de capricho o de ser extremista. Se trata de razonar, de darnos cuenta de que el país y el mundo tienen un problema representado por la actitud del presidente de los Estados Unidos.

Al reseñar esta entrevista no estoy diciendo que Biden es mejor que Trump, ni que hay que votar por él. Ese no es mi objetivo. Lo que pretendo es mostrar que existe un problema grave de liderazgo en la presidencia del país más poderoso del planeta, lo cual representa un peligro para todos. 
Después de esa entrevista Trump ha anunciado que usará máscara y que reanudará las conferencias de prensa que había interrumpido. Parece claro que sus asesores le han convencido de que está en un camino equivocado. Sin embargo, aunque habla de usar máscara porque ello es “patriótico”, aún no da el ejemplo. Y dice que en las conferencias de prensa tratará no solo del virus sino otros temas. Ojalá que no convierta estas conferencias en un vehículo de propaganda electoral, porque eso sería lamentable en un presidente, en estos momentos de aguda crisis mundial.