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viernes, 29 de abril de 2022

VIAJE AL CORAZÓN DE LA LIBERTAD

Hoy, martes 26 de abril, estoy en Filadelfia y he pasado todo el día caminando dentro del corazón de la libertad. Para todos quienes la amamos, caminar por el centro de Filadelfia produce igual emoción que la de un  hadji en La Meca,  un católico en la plaza de San Pedro o  un melómano frente a la tumba de Sergio Rachmaninnov. Son unas 10 manzanas en el centro de Filadelfia que se caminan con reverencia y asombro ciudadano, reviviendo la historia de como una nación se hizo libre, cuanto sacrificio individual lo hizo posible y cuanta dedicación y generosidad pública o anónima contribuyó a forjarla.

La historia que se va revelando ante nuestros ojos al ver los sitios y objetos hoy sagrados, al leer sobre las gestas individuales, es una de generoso y desinteresado esfuerzo. Vemos honrados en bronce nombres que nunca habíamos escuchado antes, pilares fundamentales del esfuerzo. Por  ejemplo, Robert Morris, 1734-1806, de quien nunca había oído hablar y quien fue el financista de la revolución, por lo cual  terminó arruinado. Su  estatua está hoy en el centro de la ciudad. Benjamín Franklin está en todas partes, en los museos, en las tiendas de “souvenirs”, dando nombre a esquinas, museos e institutos.

En el edicicio del centro de la independencia un  niño de hoy y también un anciano, pueden sentarse en una silla, copia exacta de la silla utilizada por los firmantes originales, para “estampar” su firma en la declaración de la independencia.





 El empleado pulcramente uniformado que hace guardia al lado de la campana de la libertad nos cuenta la historia con  ojos humedecidos. No hay nada más contagioso que las lágrimas cuando hablamos de libertad.  





Camino por la calle Walnut hacia el oeste y encuentro el Museo de la revolución Americana y el museo Franklin a mi izquierda y, a mi derecha,  el museo de la Libertad. Al llegar a la intersección con la calle 5 veo un  jardín, florecido y adornado de “dogwoods”. allí está situado el Hall de la Independencia. En la calle 6, cruzo a mi derecha para llegar al edificio de cristal que aloja la campana. Al lado de este edificio  hay un pequeño lote de unos 200 metros cuadrados que marca el sitio de la primera casa de los presidentes, donde George Washington y luego John Adams vivieron durante sus presidencias.

Al cruzar la calle Market entro al  Centro de Visitantes, un primoroso edificio que contiene servicios de información, centro de ventas de souvenirs, un café y el baño público más pulcro que he visto en mi vida. Además veo numerosos panfletos turísticos sobre visitas cercanas, incluyendo la zona de los Amish. Hay un pueblo allí llamado INTERCOURSE, que me parece un destino atractivo, aunque quizás de difícil acceso para mí.  





Filadelfia es una ciudad interesante pero ha sido muy golpeada por la pandemia. Muchas de sus atracciones y restaurantes de nombres atractivos están cerrados y algunos se muestran señales de deterioro irrecuperable. Sus museos son extraordinarios pero, lamentablemente encontré cerrado la joya de la ciudad, el museo Barnes. Visité el Instituto Franklin de ciencias, sitio donde fui uno de los pocos adultos, lugar lleno de niños bulliciosos interactuando con los diversos puntos de exhibición,  donde uno puede verse todos los detalles acerca de su cerebro,  caminar dentro de un corazón o visitar a Harry Potter.

Estuve en el muy recomendado Mercado Terminal Reading, el cual es muy grande, con unos 80 sitios individuales de venta de todo tipo de comida, flores, frutas y vegetales, al estilo del mercado de las Ramblas de Barcelona o el de Madrid, pero no a la altura de estos. Allí me desayuné con un gumbo de camarones y unas  salchichas de cocodrilo en un sitio de comida “cajun”, no muy limpio. La señora vendedora no cesó de decirme “Darling”, muy a la “Gone with the Wind”. 

Cerca del mercado se encuentra el Barrio Chino, copia al carbón de los diversos barrios chinos de las ciudades estadounidenses (excepto el notable de San Francisco), con pequeñas cuevas oscuras donde se comen extraordinarios patos laqueados y maravillosos puestos de frutas (creo que los chinos acaparan las frutas más hermosas del mercado para venderlas en su barrio).

Comí en dos restaurantes que me llamaron la atención, ambos muy buenos: el MALBEC ARGENTINA, en la calle 2,  pequeño pero con unas carnes extraordinarias. Llegué a la hora del “happy hour” y comí brochetas con chimichurri y salchichas muy buenas y tomé malbec muy agradable, todo por $44.

Al día siguiente fui al “OLD BOOKBINDER”, en la calle Walnut, y comí media docena de ostras, una excelente ensalada de salmón y torta de chocolate, todo  con un aceptable “Chardonnay” de la casa, por $45, también por estar dentro del “happy hour”.  



Durante mi estadía de 2 ½ días en Filadelfia caminé 14 millas, según mi celular. Creo que demasiado para mi edad, mi talón derecho me lo está reclamando, pero si uno desea conocer una ciudad hay que caminarla.  Sobreviví en razonable forma.

Regreso a mi casa satisfecho de haber estado en el corazón de los acontecimientos que dieron origen a esta gran nación. La emoción que despierta la libertad no tiene fronteras ni nacionalidad. Al contrario, tiene un ingrediente contagioso. Salí de allí con las pilas recargadas en mi deseo y propósito de ver a Venezuela libre de tanta alimaña ignorante, cursi y corrupta, deseoso de seguir luchando no solo contra los criminales sino contra quienes le hacen la corte, esas versiones criollas de Patricia Hearst.  


domingo, 24 de abril de 2022

AMERICA LATINA: ESCLAVA DE LA MEDIOCRIDAD ¿PODREMOS LIBERARNOS?

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                               "No sabemos lo que nos pasa y esto es, precisamente, lo que nos pasa". 
                                                                             José Ortega y Gasset

                                         Citado por Moisés Naím en su libro: "La Revancha de los Poderosos" 

A pesar de estar caracterizada por un mestizaje indígena-europeo- africano en variados porcentajes pero de razonable homogeneidad, casi con un idioma común, viviendo bajo climas tropicales y subtropicales benignos, la población de América Latina se encuentra social, económica y políticamente estancada, sin visible progreso, esencialmente sumisa bajo la autoridad de líderes políticos generalmente ignorantes, de escasa visión y frecuentemente muy corruptos. Ese triste liderazgo, sin embargo, es el que los pueblos de la región toleran o, peor aún, eligen con entusiasmo, con resultados que llenan de indignación y de  vergüenza a los ciudadanos dignos que no se resignan a ser comparsa de los grandes desastres.

Leer sobre quienes gobiernan la mayor parte de los 670 millones de seres que habitan América Latina es  un ejercicio melancólico. La lista incluye a Nicolás y Cilia, los payasos danzantes de Venezuela; Pedro Castillo, el ignorante peruano de grotesco sombrero; Jair Bolsonaro, el pomposo y arrogante destructor de la Amazonia en el Brasil, a ser remplazado próximamente por el demagogo y deshonesto Lula; los rapaces y cursis Kirchner-Fernández de Argentina; la parasitaria familia Zelaya en Honduras; la macabra pareja pedófila nicaragüense, Daniel Ortega y Rosario Murillo; la podrida oligarquía  de los Castro en Cuba; el  cocalero retozón Evo Morales en Bolivia;  el obispo gozón Fernando Lugo del Paraguay; el amigo de lo ajeno, Rafael Correa de Ecuador; el autócrata populista Nayib Bukele de El Salvador. Y, por supuesto, el paracaidista de indigestas lecturas, el narcisista Hugo Chávez, de Venezuela, quien, armado de miles de millones de dólares derivados del petróleo, irrumpió como elefante en una cristalería en la escena política mundial, dejando a su muerte una destrucción material y espiritual gigantesca en Venezuela.

De una colección de líderes como estos no fue posible, ni lo es, ni lo será, esperar que América Latina pueda abandonar el pantano de la mediocridad en el cual chapotea. Podremos, eso sí, disfrutar de grandes hazañas individuales de miembros de nuestras sociedades en los campos artísticos, deportivos o literarios, pero esos casos no harán más que acentuar la disparidad entre la brillantez individual de minorías y la ignorancia del liderazgo combinada con la mansedumbre de las masas, las cuales se muestran resignadas o hasta orgullosas de formar parte de sociedades de medio pelo (en Los Teques usábamos mucho el término “simiricuire”).    

Frente a esta realidad histórica uno corre el riesgo de pensar que ello se debe a una inferioridad congénita, pensamiento que no solo es sacrílego (políticamente incorrecto) sino probablemente equivocado. Hay tantos casos de brillantez y dignidad individuales en nuestra región que ello parecería demostrar que nuestros genes o cromosomas no son inherentemente inferiores sino que la razón de la mediocridad mayoritaria es otra. Parecería más probable que esta mediocridad que satura la geografía latinoamericana sea más bien un fenómeno cultural, el producto de una cierta manera de ver la vida, la cual ha transcurrido en un ambiente benigno que exige relativo poco esfuerzo.

Si ello fuera cierto, la solución del problema no sería mucho más sencilla que si el asunto fuera genético, puesto que una cultura progresivamente cementada durante más de 500 años ya ha adquirido el poder de una segunda naturaleza. Por decirlo así, el guante sería parte casi indivisible de la mano.

En la década de 1990, creo recordar, nos visitó en Venezuela un premio Nobel de economía, Douglass North. En una entrevista dada a un periódico local, respondiendo a una pregunta sobre nuestros problemas sociales y políticos, dijo: “Hay una tendencia a pensar que la solución a esos problemas reside en cambiar la constitución, enunciar nuevas leyes o reglamentos. Eso no es cierto.  Lo que se requiere es un profundo cambio actitudinal”.

 Ya De Tocqueville lo había advertido así en su visita a Estados Unidos, cuando dijo que el éxito de esa sociedad no se debía a sus leyes sino a las costumbres de sus habitantes, a lo que él bellamente denominó como los “hábitos del corazón”.

Esto no es nada fácil de lograr y no podría ser logrado por gobernante alguno en el término de su gobierno, no importa cuán brillante, visionario y eficiente pueda ser. Y la razón es muy sencilla: ello tendrá que ser un proceso social de naturaleza generacional, no podrá ser llevado a cabo en un ciclo normal de gobernanza democrática sino en el curso de dos o más generaciones. Para lograrlo se requiere un plan que sea adoptado como política de estado por sucesivas administraciones democráticas del país.

Este es el tema que desarrollo, haciendo énfasis en el caso venezolano, en un relativamente breve libro de unas 35-40000 palabras que está listo para ser editado, el cual podrá leerse en copia dura o como libro electrónico. Los mantendré informado porque lo considero importante de transmitir. Ha sido el tema principal de mis reflexiones por los últimos 30 años.  


viernes, 22 de abril de 2022

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Gustavo



UNDÉCIMO VIAJE A SERENDIPIA

 

   CUANDO EL CORONEL SOEHARJO ME DEVOLVIÓ MIS COROTOS

 

1964. Mi esposa Marianela, segunda de la izquierda, de pelo negro, vestida con traje del país. Este era un grupo de las esposas de los empleados extranjeros de SHELL. La señora a la izquierda, Min, era indonesia. A la extrema derecha, Olga, la esposa de Frank Rubio. 

Cuando llegué a Balikpapan, Indonesia, a trabajar con SHELL para mantener la producción y refinación del petróleo del campo de Tandjung, me impresionó el gran tamaño de la aldea de unos 100.000 habitantes, de viviendas precarias habitadas por dayaks (los isleños) y por “navegaos”, muchos chinos que controlaban el comercio de la aldea y una minoría proveniente de Java, Sumatra y otras islas del archipiélago. Estaba militarizada debido a la situación de guerra inminente entre el gobierno de Sukarno y la Malasia. Al ser empleados extranjeros de SHELL nos encontramos prácticamente en situación de prisioneros en nuestras casas. Podíamos ir de allí a la oficina pero para ir a cualquier otro lugar debíamos pedir un permiso a la policía, inclusive si queríamos visitar la casa de otro extranjero de nuestro propio grupo. En la casa que me fue asignada encontré una pareja indonesia, ambos muy jóvenes, ella cocinaba y él limpiaba la casa y lavaba la ropa. Aún entonces prevalecía una cultura basada en la sumisión colonial (las islas fueron colonias de Portugal primero y de Holanda después).  Estos jóvenes se me acercaban sumisamente porque sus cabezas “no debían estar nunca por encima de la mía”, algo que fui cuidadosamente cambiando.

Al pasar por Hong Kong yo había hecho una compra de artículos comestibles y domésticos porque en Balikpapan no los encontraríamos. Pasé dos días, en aquel paraíso comercial que era Hong Kong, comprando jabones, cepillos, pasta de dientes, sopas, carnes y todo tipo de vegetales enlatados, leche en polvo,  linternas, baterías, almohadas, diversos medicamentos contra todas las aflicciones imaginables, vitaminas, pantalones y camisas para el trópico, sombrero contra el sol, la casi infinita diversidad de utensilios domésticos que podría necesitar. Y, por supuesto, grandes cantidades de papel higiénico (no era fácilmente obtenible en Indonesia) y varias docenas de botellas de vino rojo y bastante whisky. Estas cajas serían enviadas a Balikpapan después de mi llegada.

Llegué a Balikpapan y comencé a esperar las cajas y, mientras tanto,  comencé a vivir de lo que allí existía, esencialmente arroz blanco, pescado, vegetales diversos y  algunas carnes llamadas de res (daging sapi) o de puerco (babi), las cuales resultaron ser perros y gatos respectivamente. Los pollos (ajam) que lograba adquirir en la aldea (kampong), eran, como me lo había advertido un inglés en Hong Kong: “rather athletic”. Durante una crisis de escasez de papel higiénico logré mitigarla adquiriendo en la aldea la colección completa de escritos de Mao Tse Tung, que venía en un buen papel absorbente.

Al cabo de varias semanas comencé a preguntar en la empresa la razón por la tardanza en la llegada de mis cajas. Los funcionarios indonesios de la empresa encargados del trámite me dijeron que el obstáculo insalvable que habían encontrado era la actitud del Coronel Soeharjo, el jefe comunista del ejército en Kalimantan (la isla donde estaba situada Balikpapan). Este hombre, me dijeron, era el mayor rival de Sukarno por el poder en Indonesia y no estaba dispuesto a hacerle concesión alguna a las empresas extranjeras. Esto era un asunto de alta política, por lo cual debía tener mucha paciencia.

Después de dos semanas adicionales de espera mi paciencia se había agotado y mi olfato venezolano comenzó a decirme que debía tomar la  iniciativa, si quería ver a mis cajas algún día. En Venezuela yo había sido el “nativo” y  observaba como los empleados extranjeros se comportaban en mi país y como ese comportamiento les hacía posible o les impedía ser aceptados. Había extranjeros que se identificaban de inmediato con el país y quienes nunca lo hacían.

Por lo tanto, decidí actuar en Indonesia como yo deseaba que actuase un extranjero en mi país. Estuve dos o tres días ensayando un breve discurso en Bahasa Indonesia, el idioma del país, y pedí una entrevista con el Coronel Soeharjo.  

El día de la entrevista llegué en mi jeep y fui llevado al despacho del coronel, quien era de Java, de donde provienen muchos de los líderes militares y políticos de Indonesia, un poco como nuestros andinos.

Llegué frente  a él y le di los buenos días: “Selamat pagi, Panglima Soeharjo”, el título que se le daba al jefe militar de la isla. Y procedí a darle mi pequeño discurso. Como nunca he hablado indonesio de nuevo, desde hace casi 60 años, lo que aquí transcribo es mi lejano recuerdo, seguramente lleno de imperfecciones.

“Tuan Panglima. Nama saya gustavo Coronel dan saya datang dari Venezuela. Saya bekerja untuk Shell Indonesia. Beli tiga kotak makanan di Hong Kong yang ada di kantor ini.  Saya ingin menerima mereka, silakan”.

 

Después de mi breve “discurso” el Panglima sonrió y tocó un timbre, el cual hizo aparecer a un ayudante, a quien le dijo: “busque las cajas del Sr. Coronel y colóquelas en su jeep”.

Y me dijo, primero en indonesio y luego en excelente inglés: “Sr. Coronel. Usted es el primer extranjero que me habla a mí en mi idioma. Llévese sus cajas y dígale a sus compañeros que pueden venir a recoger las suyas”.

Al día siguiente llegué a la oficina de SHELL y hablé con los funcionarios que me habían dicho que recuperar las cajas era una tarea casi imposible. Hacerlo, les dije, me había tomado diez minutos.  

 

Meses después en Balikjpapan, después de haber librado algunas duras batallas con los sindicatos comunistas empeñados en tomar el control de la empresa (Ver mi novela “El petróleo viene de La Luna”)  y superados varios incidentes muy peligrosos, la situación llegó a ser de relativa normalidad y nuestras familias pudieron reunirse con nosotros. Nuestro bienestar en Indonesia durante el segundo año de estadía se facilitó grandemente porque tuvimos muy en cuenta lo que los “nativos” desean ver en los extranjeros como actitud: cordialidad, respeto por las diferencias sociales o religiosas y un genuino deseo de interesarse en la cultura del país.

 

 

 

 


miércoles, 20 de abril de 2022

INVITO A LA VERDADERA CHEVRON A PONERSE DE PIE

 

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Gustavo


En inglés hay una manera de pedirle a una persona cuya conducta ha sido ambigua revelar su verdadera identidad. Se dice: ¿ “Could the real Mr. XXXXX please stand up” ?

Creo que debemos pedirlo a CHEVRON, la empresa petrolera que ha tenido largos años de historia en Venezuela y es una de las más importantes corporaciones energéticas del mundo. Digo esto porque su conducta parece cambiar de calidad ética dependiendo del país en el cual se encuentra. En Ecuador ha protagonizado una larga y dura batalla contra un grupo de abogados y consultores poco escrupulosos, quienes la demandaron y lograron un veredicto favorable basado en el fraude, el engaño y el soborno. Este veredicto tramposo en el cual el mismo gobierno del presidente Correa se vio involucrado fue objetado por CHEVRON en tribunales de USA e internacionales, logrando establecer el fraude, anular el veredicto ecuatoriano y  condenar al abogado principal involucrado en el fraude, Steven Donziger, a la pérdida de su licencia para ejercer su profesión y a pagar una multa significativa. Sin embargo, al mismo tiempo que ha dado esa batalla por la justicia en Ecuador, su comportamiento en Venezuela durante los mismos años ha sido diferente, al establecer una relación de aceptación y hasta pudiera decirse, de complicidad con el ilegítimo régimen de Hugo Chávez, primero, y de Nicolás Maduro después. Esta relación ha llegado hoy a proyectar la empresa como la única que podría restablecer – al menos en parte -   la normalidad operativa de la industria petrolera venezolana, lo cual daría a Nicolás Maduro un impulso considerable para mantenerse en el poder y seguir arruinando material y espiritualmente a la nación venezolana.  

En el caso ecuatoriano, el cual he seguido de cerca por muchos años, he estado sin reservas al lado de CHEVRON en su batalla por desmontar el inmenso fraude en su contra. Sin embargo, en Venezuela estoy en vigoroso desacuerdo con su actuación y considero que ella viola la ética corporativa que obliga a las empresas multinacionales a no apoyar a regímenes violatorios de los derechos humanos. En realidad, CHEVRON lo ha hecho no solo en Venezuela sino, hasta en mayor grado en Myanmar, en donde ha servido para mantener la sangrienta dictadura militar.

En Venezuela CHEVRON ha actuado durante lo que va de siglo XXI como empresa petrolera con especiales lazos con Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Estos lazos fueron establecidos mediante la activa participación de su gerente general en el país, Ali Moshiri, hoy retirado, y ha continuado bajo las gerencias posteriores.

Durante los años 2008-2012 Moshiri, como encargado de los asuntos de CHEVRON en Venezuela y luego promovido a la jefatura de los asuntos de América Latina y África, se convirtió en el vocero principal del sector de la industria petrolera internacional favorable a la dictadura venezolana. Sus argumentos principales hechos públicamente eran, ver, por ejemplo:  https://www.youtube.com/watch?v=NOp37C8rm_U&feature=youtu.be .  

·      El riesgo de inversión en Venezuela es muy bajo y la tasa de retorno sobre la inversión es alta

·      CHEVRON no se siente amenazada en Venezuela. Nos ofrecieron una alternativa y la hemos aceptado

·      Nosotros le hemos prestado al gobierno unos dos mil millones de dólares porque creemos que apoyar al gobierno es apoyar al pueblo

·      No nos metemos en política ni tratamos de cambiar el sistema, trabajamos dentro del sistema existente

·      Chávez trató de ayudar a los pobres

·      Los problemas de Venezuela no están sobre la superficie sino debajo de la superficie porque hay pocos recursos logísticos, insuficiente mano de obra especializada y una cadena de suministro muy frágil.

 

Esta postura pública de Ali Moshiri como vocero de CHEVRON, expresada durante un buen período de tiempo, lo llevó a ser considerado por Chávez casi como un consejero personal en materia petrolera. En 2010 Chávez le dijo: “Espero que usted nos ayude a establecer una buena relación con el gobierno de USA. Le damos a usted la mano”. En 2013 le dijo: “Durante los últimos cuatro años hemos tenido una estrecha relación, especialmente en Petropiar. Nuestra relación es una de las mejores”. Y Moshiri decía: “la industria del gas nunca arrancó en Venezuela después de la nacionalización. Siempre ha sido un país petrolero. El gobierno del presidente Chávez es el primero en desarrollar el gas” .

Una de las acciones más controversiales de CHEVRON fue extenderle al gobierno un préstamo por dos mil millones de dólares, basado en “la necesidad de desarrollar la producción del campo de Boscán”. Este campo de petróleo pesado no llegó a desarrollarse más de lo que estaba y, además, no necesitaba esa inmensa cantidad de dinero para aumentar su producción   de                                                                                            petróleo pesado. Fue un préstamo político que sirvió para apuntalar al régimen.

Esta postura de CHEVRON en Venezuela ha legitimado al régimen al aceptar públicamente su autoridad, al cooperar activamente con el régimen, al aceptar de manera implícita la política violatoria de los derechos humanos del régimen y alabar al régimen. En realidad, estas cuatro posturas han llevado a la empresa prácticamente al grado de complicidad con el régimen.

Aunque es justo decir que la intervención de CHEVRON llevó a la construcción del gasoducto binacional entre Venezuela y Colombia es también preciso añadir que CHEVRON parece haber ayudado al régimen a superar los problemas de personal derivados del paro petrolero de 2002.

Hoy en día, con una industria petrolera en ruinas y una crisis de suministro mundial derivada de la invasión rusa a Ucrania, CHEVRON se presenta como posible solución para que los Estados Unidos reciba petróleo venezolano que compense el corte de petróleo ruso. El chairman de CHEVRON, Mike Wirth, ha dicho que su empresa podría duplicar la producción actual de Venezuela en materia de meses, a fin de compensar el déficit estadounidense. Para ello, dice, sería necesario que USA levante las sanciones petroleras contra Venezuela, lo cual le daría a Nicolás Maduro una vigorosa oxigenación. Basado en esa promesa el gobierno de Biden envió un grupo a Caracas a conversar con el régimen y se han intensificado en Venezuela las presiones de grupos de ética cuestionable que piden el cese de tales sanciones para “terminar con el sufrimiento de los venezolanos”.

 Es evidente que CHEVRON es una pieza importante en la estrategia del régimen venezolano para mantenerse en el poder. Para CHEVRON esta nueva colaboración prometería pagos para la deuda que Maduro tiene con ellos y la apertura de nuevos negocios en el país.

En Ecuador, han sido campeones de la justicia. En Venezuela, aliados de la injusticia.

¿Podría la verdadera CHEVRON ponerse de pie

domingo, 17 de abril de 2022

LA VENEZUELA INVERTEBRADA: LA CARTA DE LOS 25

 

  


 

   Al leer la carta que 25 venezolanos le dirigieron al presidente de USA, Joseph Biden, no pude menos que recordar el poema de Alfred Tennyson sobre la carga de la brigada ligera. Si la hubiera leído, Tennyson hubiese quizás comenzado así su poema:

 

    Con su carta a Joseph Biden

Cabalgan los  25

    por el valle de la entrega

 

 La Venezuela invertebrada ha estado ejecutando un lento pero sostenido espectáculo de “striptease”, mediante el cual sus miembros ya se presentan en plena desnudez ética. Ha sido un espectáculo progresivo que los ha llevado a colaborar abiertamente con el régimen de Nicolás Maduro, el heredero de Hugo Chávez, los dos venezolanos responsables máximos del derrumbe económico, social y espiritual que ha sufrido Venezuela en el siglo XXI.

El caso venezolano, ampliamente documentado, desafía toda imaginación y no es necesario describirlo de nuevo en detalle. Venezuela está situada hoy entre los diez peores países del planeta en todos los índices sociales, financieros y de gobernanza, después de haber estado entre los buenos o hasta dentro de los mejores del siglo XX. Esta dramática involución ha sido, fundamentalmente, una tragedia moral, la cual ha generado hambre,  enfermedad,  persecución, tortura, prisión y muerte para la disidencia, además de la afiliación del régimen con los peores regímenes  forajidos  del planeta. No vacilo en decirlo, no podrá haber perdón para estos criminales y rechazo vigorosamente todo intento por parte de compatriotas o extranjeros de coexistir con ellos. 

Por ello no podemos considerar la iniciativa de los 25 con la tolerancia de algunos distinguidos venezolanos como Ramón Guillermo Aveledo, Elías Pino Iturrieta, Rafael Arraiz Luca y otros, quienes la ven como “respetable” o “conteniendo planteamientos razonables”.  Más allá del contenido de la carta, por lo demás pretenciosa  e inexacta, al sugerir que ellos representan el sentir del  el 75% de los venezolanos,  lo importante de considerar es que este pedimento, de ser aceptado, llevaría a consolidar la permanencia del régimen criminal en el poder.

La tendencia de un grupo de venezolanos formadores de opinión  a coexistir pacíficamente con el régimen criminal de Maduro  ha ido incrementándose en los últimos meses y tiene todas las características de una campaña organizada.  Ya existen grupos orientados a promoverla, como es el caso del llamado FORO CÍVICO y de los firmantes de la carta que comentamos.  Ya hablan en grupo, después de varios meses de amagos, sugerencias, indicaciones y de ambiguos matices de opinión expresados a título individual, las cuales han desembocado en la carta que comentamos y en reuniones de acercamiento del grupo con los Maduro y los Rodríguez, ver:

http://caracasciudadplural.blogspot.com/2022/04/representantes-del-foro-civico-en.html.  

Los  25 venezolanos firmantes de la carta se auto-definen, sin mucho pudor, como: líderes cívicos, académicos y reconocidos economistas de Venezuela: defensores de la democracia”. Ellos son:  Alejandro Sucre, Alfredo Padilla , Andrés Rojas, Blanca Vera Azaf,  Feliciano Reyna Francisco Rodríguez, Jorge Botti, Jorge Makriniotis, José Guerra, José Antonio Gil Yepes, José Manuel Puente, Juan Ernesto Aguilera, Leida Marcela León , Luis Vicente León, Luis Oliveros, Manuel Sutherland,  Marianela Herrera,  Mariela Ramírez,  Michael Penfold,  Pablo Zambrano,  Rafael Quiroz, , Reinaldo Quintero, Tamara Herrera, Víctor Álvarez, Alfredo Padilla y Ricardo Cusano.

 

La carta es la siguiente:

  

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE BIDEN Y LOS REPRESENTANTES DEL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS de Representantes del Sector Privado y Sociedad Civil Venezolana

 Los suscritos líderes cívicos, académicos y reconocidos economistas de Venezuela:

defensores de la democracia-- dirigirse respetuosamente al Presidente de los Estados Unidos y representantes del gobierno de los Estados Unidos involucrados en la política de los Estados Unidos hacia Venezuela.

Hacemos un llamado al gobierno de los Estados Unidos para que continúe promoviendo acciones sustantivas y negociaciones productivas para resolver la crisis venezolana, e instamos al gobierno de Venezuela, los partidos políticos de oposición y la Plataforma de la Oposición Unida, para reanudar las negociaciones sin demora. No hay más tiempo que perder.

Seamos realistas: la política de máxima presión y las sanciones económicas contra Venezuela no lograron sus objetivos.

Si bien las sanciones no son la raíz de la emergencia humanitaria de Venezuela, han

Las condiciones empeoraron gravemente para el venezolano promedio. La mayoría de las personas viven en la pobreza, con inseguridad alimentaria y expuestas a graves carencias de salud. La electricidad, el saneamiento y la calidad del agua se encuentran en un estado desesperado. Resolver la crisis humanitaria, con la urgencia que requiere, debe estar al frente y al centro durante las negociaciones.

Sugerimos que las negociaciones políticas, institucionales y económicas se basen en éxitos incrementales, generando confianza y buena voluntad hacia nuevos acuerdos. Ellos deben seguir lo que es posible y factible, y no tomar posiciones extremas que harán llegar a un acuerdo una tarea imposible.

El 75% de los venezolanos rechaza enérgicamente las sanciones sectoriales y solo el 10% quisiera que continuaran. Claramente, estas sanciones no han beneficiado al pueblo venezolano.

Hacemos un llamado al gobierno de los EE. UU. para que negocie por el mejor interés del pueblo venezolano y supere las presiones políticas internas, que lamentablemente han obstaculizado el proceso.

En Venezuela, hemos instado a Nicolás Maduro a aceptar reformas políticas y electorales significativas y continuar con la liberación de presos políticos. El gobierno debe reconocer que los acuerdos no pueden limitarse al ámbito económico. A la oposición venezolana le hemos planteado la necesidad de unificarse en torno a principios básicos y realistas que sustenten posibles acuerdos. Hemos alentado a la oposición a no ser rehén de posiciones extremas que solo prolongan el doloroso statu quo.

Llamamos a acuerdos que permitan el regreso de las petroleras occidentales y otras empresas privadas para regenerar el sector petrolero venezolano. Esto creará puestos de trabajo y promoverá el desarrollo local. El gobierno venezolano debe permitir que estas empresas administren sus proyectos y sus contratistas, así como los ingresos por exportaciones, mientras reciben las regalías e impuestos correspondientes. Las empresas aportarán tecnología y capital muy necesarios para el sector.

Además, cualquier acuerdo del sector petrolero debe apoyar la ayuda humanitaria, incluida la asignación de fondos de inversión social obligatorios por contrato, para habilitar medicamentos, alimentos, combustible y otros bienes y servicios que son esenciales para garantizar los derechos de las personas a la salud, la educación, la alimentación y la calidad de vida. , a través de mecanismos libres de corrupción acordados por el Gobierno y la Oposición.

Con el regreso de las empresas occidentales, la producción petrolera venezolana puede aumentar significativamente en unos meses y aún más el próximo año. El petróleo venezolano, que hasta ahora se ha vendido exclusivamente a China con importantes descuentos, debe estar disponible para los mercados estadounidenses y mundiales para contrarrestar el efecto de la guerra de Rusia contra Ucrania. Venezuela puede contribuir nuevamente a la seguridad energética del mundo libre y potencialmente ayudar a moderar los precios de los combustibles.

Venezuela está en el hemisferio occidental. Los acuerdos razonables pueden ayudar a lograr la seguridad energética para Occidente.

Hacemos un llamado a otros líderes y partes interesadas, en Venezuela y en otros lugares, para que respalden públicamente esta carta.

Poner fin a la crisis en Venezuela y ayudar a reconstruir el futuro del país, bajo el estado de derecho, la libertad económica y la protección de los derechos humanos, es nuestra responsabilidad compartida y nuestro beneficio colectivo”.

 

No creemos fructífero comentar en detalle el contenido de esta carta, porque lo esencial es que coloca al régimen criminal en un plano moral igual al de los venezolanos que han sido sus víctimas. Y ello representa una entrega, una derrota inaceptable de lo que debe ser una actitud de irreductible rechazo al régimen. Tanto la carta, como la reunión del llamado FORO CÍVICO (es más o menos el mismo grupo) con Maduro en Miraflores, pretenden establecer que el problema venezolano se deriva de “una pugna entre el gobierno y la oposición”, por lo cual esta “pugna” debe terminar para dar paso a una negociación, a un diálogo, a un acomodo. Esta es una apreciación totalmente equivocada y conduce a una  actitud de sumisión que debe ser rechazada por todos los venezolanos dignos.  

 

Par decirlo de manera amable, pienso que este grupo de los 25 y del FORO CÍVICO está  espiritualmente confundido sobre la manera como debemos actuar frente a la dictadura. Esa confusión ayuda a la dictadura a mantenerse en el poder, acentuando el proceso de disolución de la nación venezolana. Una población con índices estadísticos intolerables de enfermedad, empobrecimiento y desnutrición no se reconoce en esta carta de los 25, en la cual  la cual el grupo le dice al régimen que la estrategia deseable a seguir es aceptar la sumisión, a fin de ir logrando, de manera incremental y con paciencia, los cambios deseados hacia la democracia y la libertad. La carta de los 25 y la postura del FORO CÍVICO usan como su lema una cita de Pedro Nikken sobre la negociación como “el único camino” para justificar su intento de transacción con la dictadura asesina y destructora.

No importa que algunos de los firmantes lo crean de buena fe o que otros estén animados por la intención de participar en el botín que es hoy Venezuela. El resultado es el mismo, funesto para la Venezuela que desea recuperar su dignidad.