viernes, 21 de enero de 2022

LA DEUDA DE PDVSA: REUTERS Y OTRAS FUENTES

 

LA DEUDA DE PDVSA:  REUTERS Y OTRAS FUENTES

En reciente informe de la agencia REUTERS, ver: https://www.reuters.com/business/energy/venezuelas-pdvsa-saw-debt-rise-349-billion-2021-2022-01-19/ se dice que la deuda financiera consolidada de PDVSA se incrementó en un 1,2 % para llegar a $34,9 millardos (10 a la nueve, billones en inglés). El informe añade detalles sobre la composición de esa deuda, basándose en un informe del CORREO DEL ORINOCO,  un periódico del régimen totalmente desacreditado como fuente verídica de noticias creíbles.

 Añade REUTERS que PDVSA suspendió pagos a sus acreedores después de ser sometida a sanciones financieras y comerciales por parte de los Estados Unidos, sugiriendo que sin esas sanciones la empresa hubiese podido operar normalmente, lo cual es incierto. Reporta también que Venezuela ha incrementado su producción hasta llegar a 871.000 barriles diarios en Diciembre, es decir, un 12% de incremento promedio durante el año, gracias al apoyo de pequeñas empresas de servicios no identificadas e “importación de suministros claves de Irán”. Sin embargo, la información de fuentes secundarias apunta a un nivel de producción de PDVSA mucho menor, lo cual no es mencionado por Reuters.

Uno se pregunta: ¿cuáles son las importaciones de Irán que hacen posible un aumento de producción en Venezuela”? Los diluyentes iraníes ayudan a la exportación, no a la producción, a menos que esos diluyentes se estén reportando como producción nativa, lo cual sería un gran fraude.

En paralelo con esa información de REUTERS nos llegó una información de https://www.curacaochronicle.com/post/local/venezuelan-delegation-to-visit-curacao-for-debt-talks/, la cual dice que Venezuela se prepara para discutir su deuda con el gobierno de Curazao, la cual es una pequeña parte de los $34,9 millardos en obligaciones financieras

El informe de Curazao Chronicles agrega algo mucho menos tranquilizador, no mencionado por REUTERS: The statement, published on state media today is part of a broader push by Caracas to address more than $150bn in total unpaid obligations, including bond debt, dividends, arbitration claims and bilateral commitments. The company has not issued financial statements in years”.  Es decir, las cuentas publicadas hoy por PDVSA (y aceptadas por REUTERS sin intento alguno de interpretación)  dicen que “este es un esfuerzo por Caracas de atender más de $150 millardos (billions) en deudas totales, las cuales incluyen deudas por los bonos, dividendos, reclamos por arbitrajes, compromisos bilaterales, ya que la empresa no ha generado estados financieros en años”.

Las deudas reales de PDVSA son cinco veces mayores que las deudas “financieras”.

Como ya ha sucedido en el caso de la producción de PDVSA, la cual fue difundida por REUTERS como llegando al millón de barriles por día en Diciembre 2021, este informe sobre la deuda muestra a la empresa arruinada como si estuviera en recuperación. Sugiere REUTERS que se está produciendo bastante más y que su deuda no se está incrementando de manera alarmante. Lo cierto parece ser que ni la producción está realmente aumentando de manera apreciable ni la deuda está bajo control. Solo en materia de multas por razones ambientales PDVSA contempla millones de dólares que no ha pagado ni proyecta pagar, deudas que  aumentan día a día.

El mito sobre la PDVSA chavista comenzó con el aumento de las reservas probadas de la Faja del Orinoco, lo cual fue un fraude. ¿Qué pensar sobre estas nuevas versiones sobre producción y sobre finanzas? Tratemos de llegarle al fondo a estas versiones.


jueves, 20 de enero de 2022

ANTONIO PASQUALI, MENSAJERO DE LA EMOCIÓN

 

QUINTO VIAJE A SERENDIPIA

ANTONIO PASQUALI, MENSAJERO DE LA EMOCIÓN

                                            En nuestro apartamento, Washington DC, circa 2014

Las posibilidades matemáticas de que dos personas se encuentren en este universo para llegar a ser estrechos amigos e influir significativamente el uno en el otro son tan pequeñas que no pueden ser cuantificadas. Cuando esto se concreta se trata de un evento serendípico. Si se piensa que el ser humano comenzó su vida en el planeta hace unos 200.000 años - vaya usted a contar cuantos han pasado por la vida - resulta ocioso especular sobre la coincidencia.

En una entrevista hecha a Antonio Pasquali por Guadalupe Burelli para Prodavinci mi inolvidable amigo hablaba de su llegada a Los Teques así, verla en:  https://prodavinci.com/antonio-pasquali-el-comunicologo-la-vida-sin-nostalgia/

 “Mi padre, un laico blando, había decidido irse por lo sólido e inscribirme como externo, en el Liceo San José de Los Teques, el del gran Padre Ojeda que medio país conoció. Ese colegio era excelente, su profesor de matemáticas y médico del pueblo fue el único ser en la tierra que me hizo amar la trigonometría ¡el colmo!, mientras la señora Casado, en cuya pensión vivía, me iba enfermando el estómago con sus incesantes huevitos en manteca los tres cochinitos. De entre los numerosos compañeros de clase, trabé una sólida amistad, que perdura, con el tequeño Gustavo Coronel. Su bella hermana Cristina, sus apacibles padres -su papá era director de Correos-, la sombreada casa de tinajeros y helechos, el aire de pulcritud, honestidad y serenidad que allí reinaba, fueron construyendo en mi espíritu una suerte de modelo de familia venezolana clase media depositaria de sólidos valores con el que yo me identificaba totalmente, y en el que veía el núcleo duro de un latente y mucho mejor destino nacional.

Y en su biografía por Wikipedia, ver:  https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Pasquali  podemos leer: Retomados los estudios de bachillerato, en 1950 se matriculó en el Liceo San José de Los Teques para realizar 4º de bachillerato. Del contacto con la familia del que fue su gran amigo Gustavo Coronel adquirió fuertes valores en los que encontró el modelo de su idea de país”.

De estos párrafos pudiera pensarse que nuestra relación de estrecha amistad fue unidireccional. Nada más lejos de lo cierto.  Mi contacto con Antonio me abrió a un mundo cultural nuevo, que probablemente nunca hubiera logrado conocer tan plenamente como lo pude hacer, gracias a la aparición de Antonio en el pueblo.  Nuestro primer encuentro en Los Teques marcó el inicio de una amistad que duró 75 años, hasta su muerte en  Tarragona (Cambrils),  España, cuando visitaba a su hija Paola. Durante estos 75 años Antonio fue para mí no solo mi más antiguo amigo sino miembro de una media docena de mentores quienes,  además de mis padres, esculpieron mi carácter. Antonio ya era un adulto intelectual cuando llegó a Los Teques, por lo cual su influencia fue decisiva. Mientras lo que él dice en su entrevista sugiere que una de sus primeras impresiones de la vida venezolana fue la de ser recibido en mi hogar y sentirse reconfortado por la serenidad y bienestar que parecía existir allí, mi primera impresión de Antonio fue la de un ser venido de un mundo lleno de sabiduría, de conocimientos que yo, un  aldeano adolescente, veía como proveniente de un universo superior. Vi en Antonio el  viajero que traía en su equipaje los tesoros de una cultura milenaria.

Pasamos muchos momentos conversando, caminando por el legendario parque Knoop de Los Teques, el parque de Los Coquitos, especialmente por la zona donde las agujas caídas de los cipreses y grevillas formaban una gran y sombreada alfombra, una zona mágica que llamábamos el “fondo del mar”. En esas caminatas Antonio me hablaba de su infancia en Robato, la pequeña aldea equivalente a Los Teques y de la vida en Italia y me transmitía con sus palabras una visión de la vida llena de mitologías y tradiciones que fue ensanchando significativamente mi mundo interior.  

Antonio era un renacentista, romántico y apasionado. Me llevó de la mano a  Ottorino Respighi y sus Pinos de Roma  y yo le mostré a Juan Bautista Plaza y su Fuga Criolla  y el Río de las Siete Estrellas de Evencio Castellanos.  Cuando escribí un ensayo sobre los Esenios para un concurso y se lo leí a Antonio, me dijo: “Chico, le falta emoción. Es un ensayo muy correcto históricamente, pero hablas de ellos casi exclusivamente como grupo religioso, cuando su principal característica fue su vocación comunitaria y su dedicación  a los más necesitados, la posible relación de Jesús con ellos. Ese es el componente que resonaría en el ensayo, más que la erudición académica”.

Antonio me transmitió la importancia de la emoción como componente del diálogo con nuestros semejantes. Aunque su formación académica fue filosófica, basada en una cultura enciclopédica, su personalidad tenía un componente primordial de emoción, de pasión. Quizás por ello se hizo un excelso comunicólogo, disciplina en la cual la emoción tiene un sitio destacado, lo cual explica su significativa influencia sobre sus miles de alumnos.

Para mi ensayo sobre los Esenios los consejos de Antonio llegaron tarde, pero no para las etapas posteriores de  mi vida. De allí en adelante traté de vivir de acuerdo con los consejos de  mi querido mentor, transitando con alegría y abandono los caminos de la emoción que él me trazara. Rara vez he tenido ocasión de arrepentirme.

Es ahora, después de toda una vida, al leer sobre neurociencia, que me doy exacta cuenta de la importancia que tiene la zona límbica del cerebro, por donde las percepciones llegan a nuestra conciencia. Y es después de entrar por esa zona, la zona de la emoción, que ellas son procesadas por las  zonas “racionales” de nuestro cerebro.   

Hasta nuestras más reflexivas reacciones llevan el sello de la emoción que nos caracteriza como seres humanos.

Cuando lo olvidamos y tratamos de excluir ese componente emocional de nuestras posturas, corremos el riesgo de que nos suceda lo que me sucedió a mí con el ensayo sobre los Esenios: no me gané el concurso.

Sin embargo, no ganarnos un concurso dista mucho de ser lo peor que nos puede suceder al descartar la emoción de nuestras vidas. Lo peor es no utilizar plenamente la cualidad típicamente humana de trascender. Pascal decía: “L’homme passe l’homme”, el hombre va más allá de sí mismo. Así también lo decía Saint Exupéry: “Yo combato por la primacía del hombre sobre el individuo… contra sus enemigos… es decir, contra mí mismo”.   


domingo, 16 de enero de 2022

THOMAS MANN Y ERICH KAHLER: una amistad excepcional

                                                  Erich Kahler y Thomas Mann (abajo)


Por los últimos  70 años o más  he mantenido en mi mesita de noche dos libros de cabecera que me han servido para navegar por mi vida, una navegación casi siempre feliz y llena de maravillas. Uno de estos libros es una novela publicada en alemán, en 1924: “La Montaña Mágica”, de Thomas Mann y el otro es la “Historia Universal del Hombre”, de Erich Kahler, originalmente publicado en inglés, en 1943, con el título de  “Man the Measure”.

No siempre han sido los mismos ejemplares, porque los he ido regalando a los amigos a quienes pensé les podían interesar. En este momento tengo dos ediciones, una en español (no muy buena) y en inglés (muy buena) de la novela de Mann y un ejemplar del libro de Kahler, en su versión original en inglés, ya que la bellísima edición en español del Fondo de Cultura Económica está agotada y las copias usadas en el mercado valen bastante dinero.

La novela de Mann me agarró adolescente y ya nunca más me soltó. Desde el párrafo inicial,  puramente descriptivo, me produjo una profunda impresión, similar a aquello de “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre…. Etc. “. Mann nos dice: “Un modesto joven se dirigía, en pleno verano, desde Hamburgo, su ciudad natal, a Davos Platz, en el cantón de los Grisones. Iba a hacer allí una visita de tres semanas”. Y con esa sencilla frase inicial me abrió las puertas a la historia de ese modesto joven, con quien me identifiqué de inmediato. Y, a continuación, Mann comienza a hablar del tiempo y del espacio de una manera cautivante para un adolescente ansioso de explorar esos sofisticados conceptos. Sobre el espacio dice algo que me atrajo al instante: “El espacio determina transformaciones interiores muy semejantes a las que provoca el tiempo” y da sus razones. Esa primera lectura coincidió  con el viaje que emprendí desde el pequeño pueblo de  Los Teques a Nueva York, primera etapa de mi viaje de estudios que continuaría, después de algunas semanas en Nueva York, a Tulsa, Oklahoma. En menos de 24 horas pasé del ambiente apacible de Los Teques, habitado por arrieros y  beatas, con su aire oloroso a pinos, a una ciudad de inmensa dimensión, con un aire de  extraños olores de combustibles y de castañas al fuego. Ese brusco salto en el espacio me causó transformaciones interiores, como decía Mann en su novela, que me reforzó en mi ilusoria adopción de la personalidad de Hans Castorp. Pero, ni tan ilusoria fue, puesto que muchos años después he llegado a la convicción que, como Castorp -  o más aún que el modesto joven de Hamburgo, quien aparentemente murió durante la primera guerra mundial -  he sido un “niño mimado por la vida”.

Por su parte, “La Historia Universal del Hombre” de Erich Kahler, representa, como él mismo lo dice, una nueva manera de escribir la historia, no ya desde el punto de vista de la raza humana sino desde el punto de vista del hombre y de su progresiva evolución de homínido, - viviendo en un presente eterno -  a homo sapiens.  Para Kahler, todos los hombres (y mujeres, por supuesto) pertenecen a la raza humana pero no todos poseen humanidad. Kahler escribió su libro durante la Segunda guerra Mundial, etapa en la cual muchos intelectuales europeos, particularmente  germánicos, como Kahler (nacido en Praga) y Mann (nacido en Lubbeck), llegaron a pensar en el nazismo como fenómeno representativo de la involución del ser humano hacia condiciones de barbarie que se creían superadas. Para Kahler la cualidad esencial del hombre, la que justificaría su existencia, es su capacidad de trascender, de ir, como decía Pascal, más allá de sí mismo. El libro de Kahler es como una escalera cuyos peldaños describen al hombre primitivo, su paso de la superstición a la religión, de las tribus, el feudalismo, el renacimiento, las sociedades modernas, hasta llegar a las dudas sobre el destino de la raza humana generadas por los conflictos bélicos mundiales, los cuales nos conducen a la encrucijada, la horqueta en el camino, que lleva a nuestra definitiva realización o a nuestro  fracaso y desaparición. Esta es una respuesta que está todavía en suspenso, con sustanciales argumentos a favor y en contra.

Lo que yo no sabía hasta hace pocas semanas, cuando leí por primera vez los Diarios de Thomas Mann, 1919 - 1933, es que estos dos escritores favoritos míos fueron grandes amigos. Su constante correspondencia desde 1933 hasta la fecha de la muerte de Mann, en 1955, ha sido parcialmente recogida en un volumen titulado: “An Exceptional Friendship, the correspondence of Thomas Mann and Erich Kahler”, en edición  de Cornell University Press, 1975. Ambos escritores se conocieron en Munich, vivieron cerca el uno del otro cuando estaban exiliados en Zurich en la década de 1930 y, luego, cuando estuvieron ambos en Princeton, en 1938-1939, dando clases, años en los cuales un brillante grupo de intelectuales europeos se había radicado en esa universidad,  incluyendo a Albert Einstein, Mann,  Kahler y algunos otros.  En esta correspondencia los dos escritores hablan de la guerra, de sus respectivos trabajos literarios y académicos, e intercambian impresiones sobre la vida en USA. Aunque ambos vienen de una clase relativamente alta, conservadora y elitista, Kahler es más mantuano. Su apellido, hasta que llegó a USA, era Von Kahler. Mann se revela como más sencillo y de mayor sentido del humor. Ello se refleja en  las vidas familiares de ambos, la de Mann muy abierta, con una esposa maravillosa y seis hijos que llevaron vidas agitadas y poco ortodoxas, la de Kahler casi monástica, con su esposa frecuentemente en mala salud y su madre viviendo con ellos, sin hijos. Ambos se burlan, más lo hace Kahler, de la poca  sofisticación de los estadounidenses, aunque admiran la sociedad y su democracia. Ambos sintieron mucho afecto por el presidente Roosevelt y Mann tuvo el placer de almorzar con él. Mann se molesta, en una de sus cartas a Kahler, por la interpretación tan “solemne y profunda” que los lectores estadounidenses le dan a “la Montaña Mágica”, la cual – según él – es una novela “humorística”, llena de ironía. Creo difícil pensar que Mann nos habla en serio. Aunque si veo un fino sentido del humor desplegado en la novela hay muy poco de liviano en los diálogos entre Settembrini y Naphta.  

En todo caso, los dos grandes amigos hoy siguen juntos, esta vez en mi mesita de noche y tengo el placer de conversar con ellos con suma frecuencia.  


miércoles, 12 de enero de 2022

LA ESTANFLACIÓN DEL ALMA: TRAGEDIA VENEZOLANA

                                           El presidente Gallegos entre quienes lo derrocaron

La lectura del estupendo libro de Marco Tulio Brunicelli, ver: https://www.amazon.com/-/es/Marco-Tulio-Bruni-Celli/dp/9804250713  sobre el 24 de Noviembre de 1948 -  día en el cual los militares venezolanos tumbaron al primer presidente electo por voto directo, Rómulo Gallegos -   me ha llevado a  reflexionar sobre nuestro problema de fondo, si es que ello  es posible de identificar. Cuando Gallegos fue derrocado, poca gente en el exterior pudo comprender ese acto. Se trataba de un novelista de fama continental, un educador de prestigio, un hombre admirado por sus compatriotas por su verticalidad. Fue desalojado de la presidencia por el grupo de militares que tres años  ya habían conspirado para derrocar a otro presidente democrático, Isaías Medina Angarita.

Nos resulta difícil comprender como el primer gabinete ministerial formado después de este manotazo de gorilas fuese integrado por  venezolanos de gran prestigio intelectual y cívico como Pedro Ignacio Aguerrevere, Augusto Mijares, Antonio Martín Araujo, Amenodoro Rangel Lamus, Luis Emilio Gómez Ruiz, compartiendo la dirección del nuevo gobierno con los militares golpistas Marcos Pérez Jiménez, Carlos Delgado Chalbaud y Luis Felipe Llovera Páez. Entre los gobernadores nombrados por los militares se encontraban José Giacopini Zárrraga, Santiago Ochoa Briceño, Julio César Vargas y otros. El primer embajador del gobierno golpista en Washington fue nada menos que José Rafael Pocaterra, admirado por su postura aguerrida frente a la dictadura de Juan Vicente Gómez.

No menos sorprendentes fueron las razones que se utilizaron para explicar y justificar el golpe contra Gallegos. Entre ellas, se mencionaban:

·       Que Rómulo Gallegos carecía de la astucia necesaria para negociar con los golpistas,

·        Que Gallegos se mostró demasiado apegado a los principios,

·       Que Gallegos fue inflexible al negarse a aceptar un pliego de peticiones  de los militares golpistas y por pensar que el sector militar debía ser un cuerpo obediente a las autoridades civiles elegidas por el pueblo.

En el idioma vulgar que suele utilizarse en la  política venezolana se dijo que el presidente Gallegos fue derrocado porque “le faltó burdel”. Dos prominentes venezolanos quienes fueron testigos y actores del triste evento como  José Giacopini Zárraga y Carlos Andrés Pérez, citados por Bruni Celli, coincidieron en pensar  que el presidente ha debido negociar con los golpistas, a fin de sobrevivir en la presidencia. No negaban que la actitud de Rómulo Gallegos  había sido digna y acorde con ética y  principios, sino que tal actitud “no era realista”.  Gallegos no fue defendido por casi nadie en Venezuela y apenas el jefe de la guarnición de Maracay, Gómez Arellano, quiso apoyarlo con las armas pero nadie más movió un dedo.

Muchos años antes, en 1835, algo similar le había sucedido  al Dr. José María Vargas, ilustre médico venezolano, quien duró poco tiempo en la presidencia para la cual había sido elegido como primer presidente civil,  antes de ser despojado de su investidura por un golpe militar.

Muchos años después, cuando el militar golpista Hugo Chávez fue derrotado en un intento de golpe muy cruento contra el presidente democrático Carlos Andrés Pérez, el siguiente presidente,  Rafael Caldera, sobreseyó su causa, “atendiendo  a la petición que le hicieran muchos demócratas”,  como si la suerte de Chávez se tratara de un concurso de popularidad y no una acción criminal punible de acuerdo a nuestras leyes.  Más tarde, cuando Caldera entregó la presidencia a un Chávez quien violó su juramento de lealtad a la constitución, al definirla como “agonizante”,   el gran civilista que había sido uno de los padres de esa constitución -  bajó la cabeza en silencio. Después de esta bochornosa inauguración,  instituciones del estado, así como destacados demócratas venezolanos  quienes luego serían víctimas del régimen chavista, le firmaron cheques políticos en blanco al nuevo autócrata.

Y hoy día, bajo la dictadura cruel, ignorante y rapaz de Nicolás Maduro,   alumno y sucesor de Chávez por decisión de los cubanos, hemos visto a muchos venezolanos que militaban, o decían militar en las filas de la democracia, aceptar pasivamente y,  algunos, hasta de manera entusiasta, una coexistencia pacífica con el régimen forajido, argumentando la necesidad de aliviar el sufrimiento de los venezolanos.

Esta cobardía cívica, este abandono de los principios por parte de élites y liderazgos que observamos hoy no es algo nuevo sino que ha sido  parte integral de nuestra historia republicana, como es fácilmente comprobable. Por ello Andrés Eloy Blanco se refería a Venezuela como “La que algo tiene y nadie sabe dónde/ si en la leche, en la sangre o la placenta/que el hijo vil se le eterniza adentro, y el hijo grande se le muere afuera”.

¿Qué es lo que le pasa a nuestra sociedad venezolana? ¿Por qué nos mostramos incapaces, una y otra vez, de actuar en defensa de valores y de principios que todos dicen atesorar, pero que pocos ponen en práctica? La palabra que se me viene a la mente para definir este fenómeno es estanflación, no en su sentido económico sino en el sentido metafórico de una aflicción del alma. En economía la estanflación es un proceso en el cual el país sufre, al mismo tiempo, de estancamiento económico y de inflación. En sentido figurado utilizo este término como el equivalente social de una combinación de narcisismo (inflación)  y baja autoestima (estancamiento colectivo).  Somos narcisistas a título individual pero tenemos una pobre opinión de nuestra sociedad.

Los venezolanos nos vemos en el espejo con aprobación y es por ello que la búsqueda de la eterna juventud por la vía de la cirugía plástica florece entre nosotros. Abundan nuestros testimonios sobre lo bueno que es vivir en el más bello país del mundo, el país de las mujeres más bellas del mundo, el país que le dio la arepa a la humanidad, donde están situados el salto más alto, el rio más largo, el pico más empinado, el hielo más frío. Y, sobre todo, ser el país de Bolívar, donde todo lleva su nombre: autopistas, aeropuertos, orquestas sinfónicas, becas, premios, montañas, plazas, complejos arquitectónicos, la moneda, las revoluciones, hasta la misma república bolivariana de Venezuela.

Son pocos quienes se detienen a pensar que es necesario ser más discretos y menos incestuosos en nuestra adoración, porque en todos los países hay bellezas parecidas y hasta iguales o superiores a la nuestras, porque todos los países tienen sus héroes y en muchos de ellos existen logros científicos y artísticos que exceden los nuestros.

Aún en los momentos más difíciles de nuestra vida como sociedad, como sucede actualmente, nos sentimos inmersos en una burbuja de auto-complacencia.

Pero, al mismo tiempo que exhibimos este narcisismo que nos ha hecho “los más  felices”, según algunas encuestas a nivel mundial, parece inocultable que nuestra sociedad exhibe un bajo nivel de auto-estima. La consigna de muchos venezolanos parece ser: “Yo soy chévere pero el país no sirve”.  En esa dicotomía destructiva transcurren las vidas de muchos  venezolanos. A nivel individual nos vemos como  un crisol de virtudes, al mismo tiempo que pensamos que como sociedad somos mediocres y estamos condenados a permanecer chapoteando en el pantano de los segundones.

Por ello, la consigna parece ser: sálvese quien pueda. La aspiración al bienestar individual, la cual es justa, va frecuentemente acompañada de una actitud egoísta, según la cual el bienestar colectivo no interesa, siempre y cuando nosotros estemos bien. Como resultado los principios pasan a un segundo plano, dando paso al excesivo pragmatismo y a la racionalización de las entregas éticas. Se piensa que “está bien ceder algo para obtener lo deseado” y que ese algo siempre es pequeño.   

Nuestra historia sugiere que esa ha sido con demasiada frecuencia nuestra actitud colectiva, sin que ello signifique que no hemos tenido nuestros puros de alma, héroes cívicos a lo Vargas y a lo Gallegos, quienes han mostrado al país actitudes dignas de ser imitadas por el colectivo, hermosas banderas que cayeron al suelo porque no hubo suficiente gente de coraje que las recogiera.

Demasiados  venezolanos han llegado a pensar que es aceptable comprar el bienestar individual al alto precio de la entrega de los principios y del abandono de lo que les enseñaron en el hogar y en la escuela. Con esta carga invertebrada el país no tiene esperanzas de verdadera recuperación, la cual solo será posible cuando los valores y los principios de la sociedad lleguen a pesar más que los intereses a corto plazo de las élites, tanto las  que están adentro del círculo de poder como las que están tratando de entrar a cualquier precio. 

Es hora de  comenzar a actuar a lo largo de las siguientes líneas:

NO ACEPTAR LA COEXISTENCIA CON EL RÉGIMEN DICTATORIAL E IR A LA RESISTENCIA CIVIL, LA CUAL PUEDE SER EXPRESADA DE MÚLTIPLES MANERAS

DENUNCIAR ANTE EL MUNDO LOS  CRÍMENES Y ROBOS DEL REGIMEN CHAVISTA

RECHAZAR LA FUERZA ARMADA COMO CÓMPLICE DEL GOBIERNO FORAJIDO

HONRAR NUESTROS HÉROES CIVILES, ELLOS SON LA BASE FIRME DE UNA SOCIEDAD  

REPETIR COMO UN MANTRA QUE LA POLÍTICA ESTÁ SUJETA A LAS REGLAS UNIVERSALES DE LA ÉTICA, NO TIENE SU PROPIA “ÉTICA”.


sábado, 8 de enero de 2022

CARTA AL PADRE LUIS UGALDE, S.J.

 

                                                                  Luis Ugalde S.J. 

Apreciado y admirado Luis:

Inicio esta carta diciendo que te considero uno de nuestros más valiosos compatriotas por tus extraordinarios logros en el campo de la educación y por tu vigorosa participación en los asuntos políticos y sociales de Venezuela en estos años en los cuales la calidad promedio de nuestro liderazgo ha sido tan decepcionante. En el seno de un pequeño grupo de reflexión, el cual se reúne con frecuencia a “componer” el país, he mantenido de manera machacona que tú deberás ser uno de los tres miembros de un triunvirato que sería nombrado el día que sea expulsado el régimen chavista de nuestro país, a fin de guiar la transición hacia la democracia y la civilización.

Por ello considero necesario escribirte esta carta, a fin de comentar tú último escrito llamado: “Contra las Sanciones”, verlo en su totalidad en: https://elucabista.com/2022/01/06/contra-las-sanciones-por-luis-ugalde/. En este escrito difieres significativamente de lo que mantienen grupos de venezolanos entre los cuales me incluyo. Dado tu gran prestigio  e influencia en la opinión pública, creo deseable comentarlo y presentar una perspectiva diferente.

Comienzas por decir: “Siempre he sido contrario a las sanciones que se imponen como un castigo a una falta no existente. Millones de venezolanos sufrimos hoy víctimas de las sanciones. Hay sanciones legítimas e ilegítimas. Las que fueron injustamente impuestas deben desaparecer cuanto antes; de ello depende la vida de los venezolanos y el futuro de nuestra nación”.

Estoy de acuerdo contigo en que no deben existir sanciones injustas o ilegítimas que castiguen faltas no existentes. Sin embargo, a medida que leemos tu escrito, descubrimos importantes diferencias sobre lo que defines como sanciones injustas que debean desaparecer.

En esa línea de pensamiento agregas: “este año 2022 debe estar centrado en la rebeldía contra las sanciones, reafirmando la vida digna de todos los venezolanos y el acuerdo nacional para su recuperación”.

Esta es una aseveración que requiere una clarificación más precisa. Estás pidiendo rebelarnos en contra de las sanciones, ya que ellas se oponen a “la vida digna y al acuerdo nacional para la recuperación”. Es necesario preguntarte: ¿Es que todas las sanciones “se oponen a una vida digna y al acuerdo nacional para la recuperación”? Recuerda, Luis, que prácticamente todos los cabecillas del régimen de Maduro han sido objeto de sanciones internacionales, unos por narcotráfico, otros por violar derechos humanos, por asesinar y torturar a venezolanos indefensos, por robar y lavar el dinero  que es de todos los venezolanos. ¿Debo entender que te opones a esas sanciones?

Si ello es así yo estaría en vigoroso desacuerdo porque estas sanciones – en mi criterio -  se justifican plenamente y han contribuido significativamente a estigmatizar a esos delincuentes. El estigma social, la sanción moral, es una de las  armas más válidas y justificadas contra el delito. Más aún, la ausencia de sanción moral sería un acto criticable de omisión.

Tu escrito continua enunciando 14 ejemplos de lo que llamas “sanciones” en contra de los venezolanos por parte de la pandilla de delincuentes chavistas/maduristas en el poder y se refieren a las indignidades a las cuales han sido sometidas los venezolanos por el régimen, lista con la cual estoy en total acuerdo. Pienso que no has debido llamarlas “sanciones, porque no representan castigos, son evidentes actos de sadismo.   

De seguidas entras a hablar de lo que titulas: LAS SANCIONES A LOS SANCIONADORES y  allí dices: “Esas violaciones sistémicas y sistemáticas han llevado a los gobiernos de EE.UU. -y otros-  a imponer al régimen venezolano duras sanciones contra los violadores, con la intención de obligarlos a devolver la vida a decenas de millones hoy secuestrados.”. Esto que dices parecería apoyarlas, pero continuas diciendo: “Necesitamos también liberarnos de las sanciones internacionales que afectan toda la nación y su recuperación. Más aún, necesitamos urgentemente de una decidida política de cooperación internacional con flujo de inversiones e intercambio económico libre y con garantías. Por duro que suene, hay que reconocer que con las sanciones de uno y otro lado no tenemos futuro con este régimen ni con otro”.

Aquí, Luis, estás rechazando la validez de todas  las sanciones, tanto las personales impuestas a los delincuentes como las sanciones económicas impuestas al régimen.  Esto es, en mi criterio, incorrecto, porque creo necesario hacer un distingo entre los dos tipos de sanciones. Un tipo de sanción, el individual, es contra quienes han robado, asesinado, reprimido y destruido al país. Otro tipo de sanciones, el dirigido hacia los negocios del régimen con el resto del mundo, están dirigidas a reducir su capacidad de actuar y a debilitarlo, en búsqueda de su colapso.

Creo evidente que las sanciones individuales son plenamente justificadas y deben ser mantenidas a toda costa. Por lo que se refiere a las sanciones económicas debemos aceptar que, al herir al régimen, tienen también algún efecto empobrecedor sobre la población. Sin embargo, existen análisis, como los llevados a cabo por Ricardo Hausman y sus colaboradores, así como por expertos petroleros como Francisco Monaldi y otros, quienes han documentado ese impacto y no le atribuyen el duro efecto empobrecedor sobre los venezolanos que los analistas que favorecen al régimen, como Francisco Rodríguez o Mark Weisbrot, le han atribuido. Más aún, Weisbrot – quien es un ideólogo estadounidense que ha sido objeto de remuneración por el régimen -  llegó al extremo de decir que las sanciones económicas contra Maduro habían cobrado 40.000 vidas de venezolanos, aseveración totalmente arbitraria de la cual el coautor de la publicación, Jeffrey Sachs, se desligó posteriormente.

Creo, apreciado Luis, que las sanciones económicas son a la vida del país lo que la quimioterapia es al cáncer. Tiene efectos serios sobre algunos pacientes pero contribuye a curar o mitigar la enfermedad de muchos pacientes y, por ello, nadie está pidiendo su eliminación. Creo que la trampa en la cual caen quienes piden el cese de las sanciones económicas es que asumen que el régimen trabajaría para beneficiar a la población si las sanciones no existieran. Según esta tesis,  las sanciones son las que han arruinado al país y no la ineficiencia, corrupción, crueldad, abusos y la entrega de nuestra soberanía a los cubanos que han caracterizado al régimen. El colapso de la economía venezolana comenzó mucho antes de la aplicación de las primeras sanciones económicas en 2017-2018 y la presencia de ignorantes como Manuel Quevedo y Tareck El Aissami en la dirección de PDVSA ha acentuado y acelerado ese colapso.    

Después de adoptar esta postura en contra de las sanciones, continúas diciendo: ACUERDO, ABRAZO Y RECONSTRUCCIÓN: Hoy el Acuerdo necesario es para el regreso en serio de la Constitución… Venezuela hoy no tiene más salida que el Acuerdo de México (internacionalmente asistido) donde las partes asumen la disolución de este sistema funesto”. 

Pensar que en México las partes irían a “asumir la  disolución de este sistema funesto” es muy ingenuo, apreciado Luis. Maduro no iría a México, si es que va (dice que no va, si USA no libera al bandido Alex Saab) a aceptar su disolución. Maduro iría a México a negociar su extensión en el poder y garantías para su salida impune cuando cambie el gobierno, preservando una presencia en la escena política del país. Pensar que va a sentarse en la mesa a aceptar el final de su régimen es totalmente irreal.

Pero no solo dices esto, sino que agregas, de inmediato: “Esto significa eliminar las sanciones y las anti sanciones, realizar elecciones presidenciales y parlamentarias libres y justas y emprender la reconstrucción económico-social, hoy disminuida a menos del 25% de su capacidad; reducida a la miseria”.”

De este párrafo destaco como importante lo referente a la celebración de elecciones presidenciales, pero creo que resignarse a que ellas sean en el 2024, - no hay nada en tu escrito que pida lo contrario -  es equivalente a  comenzar a coexistir con un régimen cuya legitimidad ha sido negada repetidamente  por todos nosotros.

Terminas tu escrito diciendo: “Estoy seguro de que más del 90% de los venezolanos quiere esto en 2022, sabe que es imprescindible para recrear con esfuerzo renovado una Venezuela productiva, plural e inclusiva… Es la Venezuela que nace de nuevo sin sanciones”.

Este es un final muy discutible. Aunque las encuestas parecen favorecer el diálogo, pocos de los encuestados piensan que las negociaciones en México terminarán con un acuerdo. Cuando pides una Venezuela plural e inclusiva temo que estés pensando en incluir al chavismo/madurismo, un grupo de resentidos y acomplejados que ha destruido a Venezuela. Ese grupo no debe tener un papel en la Venezuela futura, la cual necesitará al menos dos generaciones para reparar los inmensos daños que ellos hicieron. ¿O es que le dejaremos la puerta abierta para su regreso?

Apreciado Luis, aunque ambos deseamos esencialmente lo mismo diferimos significativamente en el cómo lograrlo. Para mí el componente ético en nuestra postura actual frente al régimen es fundamental para garantizar que tendremos un país viable en el futuro. Creo que mencionar ese componente ético en esta carta es apropiado por tu condición de excepcional ciudadano, de educador y de sacerdote. Es un componente tan o más importante que el alivio a corto plazo de algunas de las tragedias que nos aquejan al costo de transigir con el bandidaje del régimen. Estamos frente a un dilema ético de la mayor dimensión, ese de posiblemente beneficiar en lo material y a corto plazo a los venezolanos mediante el cese de las sanciones y una transacción con la injusticia y la perversidad, lo cual enviaría un mensaje desolador a quienes vivan en la Venezuela del futuro, ese que dice que el crimen si paga.     

Termino reiterándote mi mayor aprecio y expresando mí angustia por ver que el país pudiera estar derivando hacia una coexistencia espiritualmente empobrecedora con quienes nos han sometido a tantas indignas humillaciones,

Gustavo Coronel


miércoles, 5 de enero de 2022

Un Aliado llamado Rosalio

 

Cuarto Viaje a Serendipia

                       UN ALIADO LLAMADO ROSALIO

Para Paulina Gamus

Cuando salí de la escuela primaria en Los Teques y me llegó la hora de entrar a la secundaria no había en Venezuela un mejor destino para un joven que el Liceo San José. Para ese momento estaba manejado por los sacerdotes salesianos después de haber sido fundado y dirigido por José de Jesús Arocha, médico nacido en Montalbán, estado Carabobo, a quien llamaban El Tigre. Durante la etapa de Arocha el Liceo San José tenía maestros como Rómulo Gallegos y alumnos como Arturo Uslar Pietri. Al enfermarse, el Dr. Arocha lo vendió a los salesianos por Bs. 138.000, suma a ser pagada en cuotas mensuales de Bs. 500.

Mi familia no era católica, no teníamos religión alguna, nunca supe exactamente la razón. Mi padre era muy conservador y nuestro apellido Coronel es de origen judío converso, de la rama de Abraham Senior, de Segovia. El apellido de mi madre era García Maldonado y, entre sus diez hermanos (as), había dos comunistas, Víctor y Margot. Mi abuelo materno había sido médico en una Venezuela muy pobre,  acostumbrado a ver la muerte de cerca y, quizás por ello, escéptico en materia religiosa. Lo cierto es que mi familia no era creyente pero, cuando debí ingresar a la secundaria, mis padres no dudaron en ponerme en manos de los padres salesianos. El director del Liceo  era el extraordinario Padre Isaías Ojeda, con quien mi mamá compartía actividades comunitarias

Un día de 1945 mi mamá me llevó al Liceo para inscribirme y le dijo al director: “Padre Ojeda, aquí le traigo a Gustavo para que me lo eduquen, pero no para que me lo conviertan”.  

“No se preocupe, Doña Filo”, le respondió Ojeda, de buen humor, “tendremos mucho cuidado en no convertirlo”. Y, realmente, así fue. Estuve con ellos cuatro años maravillosos y aunque salí tan escéptico en materia religiosa como cuando había entrado desarrollé un gran afecto por mis maestros Ojeda, Losch, Simonchelli y otros. Tuve el honor y el placer de compartir esos años con un grupo de jóvenes venezolanos que serían después extraordinarios ciudadanos, entre ellos, Antonio Pasquali, Carlos Alberto Moros, José Luis Bonmaison, los hermanos Segnini, los Melo, los González Barreat, Juan Roger  y tantos otros jóvenes inolvidables.

Aunque mi estadía en el Liceo “San José” estuvo llena de grandes momentos nunca he olvidado la conferencia sobre la fe religiosa que nos dio el seminarista, pronto a ser ordenado sacerdote, Rosalio Castillo Lara, cuyo desarrollo fue de una gran importancia para mí formación integral.

Al terminar su conferencia, en la cual hizo énfasis sobre la importancia de la fe como vía para alcanzar la vida eterna, Rosalio abrió la reunión a los comentarios, los cuales casi unánimemente se refirieron a la fe religiosa como pilar fundamental de la iglesia y del mensaje cristiano. Yo pedí la palabra y comencé a hablar sobre importancia de las buenas obras y de cómo la salvación eterna debía, quizás,  fundarse en ellas, tanto o hasta aún más que en la fe. Mencioné que el mismo Jesús había dicho que la mansión de su padre tenía muchas puertas, incluyendo algunas para quienes no tenían la suerte de creer. Mientras yo iba hablando los comentarios de los asistentes se hacían cada vez más audibles, hasta llegar a incluir uno que otro abucheo.

En ese momento Rosalio intervino, para decir con voz tranquila pero de un advertible componente admonitorio: “Coronel nos está diciendo lo que piensa y eso es respetable. Sus argumentos son dignos de meditación por nosotros. Debemos recordar que la tesis que él ha defendido ha sido objeto de serias reflexiones en el seno de nuestra iglesia. La insistencia en la fe como única vía de salvación tuvo que ver con la reforma”.

Después de decir esto Rosalio dio por terminado el evento. Cuando me retiraba, se me acercó y me dijo: “Pienso que defendiste con convicción y entereza tu punto de vista y eso es importante ante los ojos de Dios. Quiero darte esta medallita como recuerdo de esta reunión”. Y me entregó una medallita con la imagen de San Juan Bosco.



Rosalio Castillo Lara tendría una brillante carrera eclesiástica, llegando a niveles muy altos en el Vaticano como funcionario de la mayor confianza Papal. En aquel momento, en 1945, era aún un seminarista próximo a ordenarse pero ya poseía  grandeza de espíritu.  

Muchos años después tuve la oportunidad de visitar a Rosalio Castillo Lara en su modesta y apacible morada de Guiripa (estado Aragua), donde eligió pasar sus últimos años.

Allí me dijo, sonriente: “Sabes, Gustavo, no tengo dudas de que nos veremos en el más allá, aunque entremos a la mansión por puertas diferentes”.

74 años después de aquella conferencia en el Liceo San José aún conservo en mi cartera la medallita que me diera Rosalio.  Me reconforta saber que Rosalio anda conmigo.

lunes, 3 de enero de 2022

63 años después



Enero 3, 1959






Enero 3, 2022

sábado, 1 de enero de 2022

Baltasar Gracián, el tutor improbable, Tercer viaje por Serendipia

 

VIAJES POR SERENDIPIA, III

                


                         

                   Baltasar Gracián, el tutor improbable

 No siempre se ha de reír con Demócrito, ni siempre se ha de llorar con Heráclito; dividiendo los tiempos el divino sabio, repartió los empleos. Haya vez para lo serio y también para lo humano, hora propia y hora ajena. Toda acción pide su sazón… El varón de todos ratos es señor de todos los gustos y es buscado de todos los discretos.

 

«Tú, ciego, le dijo, préstale los pies al cojo: y tú, cojo, préstale los ojos al ciego». Ajustáronse, y quedaron remediados. Cogió en hombros el que tenía pies al que le daba ojos, y guiaba el que tenía ojos al que le daba pies.. Tanto necesita la diligencia de la inteligencia, como al contrario. La una sin la otra valen poco, juntas pueden mucho”.

“El Discreto”

Baltasar Gracián, 1601-1658

 

 

Mi tercer hallazgo inesperado en la comarca de  Serendipia tuvo que ver con un regalo de cumpleaños que me hizo mi padre cuando cumplí 10 años, el cual despertó en mí una gran curiosidad por comprender lo que me sonaba punto menos que  incomprensible. Se trataba de tres textos breves  que -  aún hoy, a mi edad  – me resulta difícil de leer por su estilo barroco, eran tres volúmenes escritos por un monje jesuita llamado Baltasar Gracián: “El Oráculo Manual y Arte de Prudencia”, “El Héroe” y “El Discreto”. Hoy me resulta claro que eran verdaderos textos de   educación en valores pero, en aquel momento, no los entendí como tal.  Resultaron ser un regalo inesperado, hasta visto como ilógico para un niño de diez años y podrían fácilmente haber sido objeto de mi rechazo, por la dificultad de su lenguaje. Sin embargo, al comenzar a leerlos, aún sin entender mucho de lo allí escrito, tuve la sensación de que me transmitían algo importante. Los textos comenzaron a hablarme por los caminos de la emoción. Desencadenaron en mí un verdadero entusiasmo por saber más sobre temas que se presentaban como envueltos en acertijos, que solo parecían descorrer parcialmente los velos de mi entendimiento. Recuerdo que me hacían sentir importante, hasta superior. Leyéndolos una y otra vez trataba de  despejar su significado, frecuentemente preguntándole a mi padre, o a quien me pasaba cerca, sobre el significado de algún pasaje.   

Estas lecturas de Gracián – quizás de manera inesperada para muchos pero no para mi papá  -   dieron alas a mi vocación humanista, me iniciaron en un  viaje intelectual excepcional  para un niño apenas en el umbral de la adolescencia.

Decía Gracián: “Bien se hallará quien quiera ceder en la dicha, y en el genio; pero en el ingenio, ninguno, ¡cuánto menos una soberanía!.... Gustan de ser ayudados los príncipes, pero no excedidos….”.

 Podía leer cada palabra sin entender el conjunto. Sin embargo, mi cerebro estaba recibiendo mensajes importantes. La intuición hacía el trabajo que las zonas racionales del cerebro aún no procesaban debidamente. Mis archivos mentales estaban nutriéndose de lo que sería más explicable y aplicable en mi vida adulta. Muchos años después oí decir a alguien  en la universidad de Tulsa, en Oklahoma, algo que resumía ese mensaje de Gracián: “Nobody likes a smart ass”, a nadie le gusta un sábelo todo.

Gracián decía: “[No compartas] los achaques de tu nación. Participa el agua las calidades buenas o malas de las venas por donde pasa, y el hombre las del clima donde nace. Deben más unos que otros a sus patrias…. No hay nación que se escape de algún original defecto…. Victoriosa destreza corregir, o por lo menos desmentir estos nacionales desdoros”.  Estos párrafos representaron para mí una vacuna contra el patrioterismo y el nacionalismo enfermizo que piensan que el país propio es el ombligo del universo y anteponen  intereses territoriales al bienestar de la humanidad, un egoísmo que ha sido la fuente de muchas guerras y muertes.

EL HÉROE

“El Héroe”  es una especie de guía para lo que podría llamarse un buen líder, utilizando ejemplos como Alejandro Magno, César o Catón. Incluye advertencias contra las desviaciones propias del poder. Dice: “Asombró Alejandro lo ilustre de sus proezas con lo vulgar de sus furores; y desmintióse a sí mismo, tantas veces triunfante, con rendirse a la avilantez del afecto. Sirvióle poco conquistar un mundo, si perdió el patrimonio de un príncipe, que es la reputación”.

 Para Gracián la grandeza no podía existir sin la compasión: “Gran cabeza, es de filósofos; gran lengua, de oradores; pecho, de atletas; brazos, de soldados; pies, de cursores; hombros, de palanquines; gran corazón, de reyes”.  Y aconsejaba la sencillez y la naturalidad, lo que llamaba el Despejo: “El despejo, alma de toda prenda, vida de toda perfección, gallardía de las acciones, gracia de las palabras y hechizo de todo buen gusto, lisonjea la inteligencia”.

EL DISCRETO

En “El Discreto” abunda en las virtudes que deben acompañar al buen ciudadano. Dice: “Andan los más de los hombres por extremos. Unos tan desconfiados de sí mismos, o por naturaleza propia o por malicia ajena, que les parece que en nada han de acertar…  no atreviéndose a obrar por sí, hacen procura a otros de sus acciones y aun quereres. Al contrario, otros tienen una plena satisfacción de sí mismos; vienen tan pagados de todas sus acciones…. Muy casados con sus dictámenes y enamorados de sus discursos, como hijos más amados cuanto más feos. Entre estos dos extremos de imprudencia se halla el seguro medio de cordura; y consiste en una audacia discreta, muy asistida de la dicha”.

Y nos aconseja estar bien informados, no repetir lo no sustanciado sin verificación. Dice: “la más ventajosa superioridad es la que se apoya en la adecuada noticia de las cosas, hacerse primero señor de las materias y después entra y sale con despejo”.

Hoy, casi 80 años después de haber recibido  ese inesperado regalo de mi padre, comprendo que llegó muy oportunamente. Sirvió para establecer un diálogo entre él y yo sobre asuntos que eran importantes y que muchos padres por comodidad prefieren aplazar indefinidamente.