viernes, 15 de octubre de 2021

DUNES: UN RECUERDO PARA JUAN CARLOS BAEZ





En el año 2001, cuando ya había decidido salir de Venezuela al ver llegar los años de oscurantismo y sufrimiento que Hugo Chávez traería consigo, recibí una llamada del dueño del Hotel Dunes, pidiéndome que lo ayudara por un año en tratar de mejorar la situación de su hotel, situado en Pedro González, Isla de Margarita. Dunes era un bello hotel, manejado en aquel momento por la empresa Barceló pero, según el dueño, en un proceso de declinación debido  a la negligencia de la empresa encargada.

Yo no tenía experiencia alguna en hotelería, excepto como cliente y desconocía la complejidad de manejar un hotel. DUNES era aún más complejo puesto que era no solo un hotel sino que operaba bajo la modalidad de Tiempo Compartido y tenía centenares de miembros, propietarios de semanas, que exigían mejoras en el servicio.

Casi nunca he podido decir que no a los pedidos de ayuda y tampoco lo hice esta vez. Accedí a ir a Margarita y allí estuve dos años, los cuales fueron una experiencia extraordinaria,  de grandes altibajos, enriquecedora y aleccionadora, la cual me proporcionó una transición entre la salida de Venezuela y la llegada a USA, viviendo en una isla venezolana que tenía características de ser un país diferente al de la tierra firme.  

La idea era ir acompañado de un gerente general, quien atendiera los aspectos operacionales del día a día mientras yo prestaría especial atención a la relación con los miembros del Tiempo Compartido. Teníamos un candidato ya seleccionado, quien – a último momento – cambió de idea, por lo cual fue necesario buscar su remplazo. El dueño del hotel encontró a Juan Carlos Báez, a quien yo no conocía. Al hablar con él, un joven lleno de entusiasmo y con excelentes credenciales, hicimos buenas migas.

Juan Carlos y yo llegamos a DUNES, en Margarita, a representar al dueño de un hotel muy grande, de unas 300 habitaciones repartidas en unidades tipo villas contiguas, rodeadas de jardines, un diseño muy agradable, con un sector nuevo menos desarrollado pero, en general, un sitio muy atractivo, con una playa de más de un kilómetros de largo y una duna coronada por un bello faro, el cual le daba al complejo su logo, su sitio reconocible internacionalmente.

Lo que encontramos en DUNES fue un reto muy complejo. No solamente los clientes del hotel se mostraban insatisfechos por la calidad del agua en las cañerías, por la humedad en algunas de las habitaciones, por las deficiencias en el servicio eléctrico (no era la culpa del hotel), en fin por un hotel que no se correspondía con su clasificación cinco estrellas. Los miembros del Tiempo Compartido también se quejaban de los problemas que tenían en reservar sus semanas preferidas, generados por la acumulación de peticiones durante determinadas épocas del año de máxima demanda.

La empresa que manejaba el hotel solo tenía un empleado propio, el gerente del hotel, pero aún este empleado había sido contratado en Margarita, ni siquiera era un gerente de escuela Barceló. Encontramos gradualmente que el compromiso de la empresa con el hotel era bajo y que no representaba los mejores intereses del dueño. Día a día Juan Carlos fue asumiendo las funciones del gerente general del Hotel y yo me encargué de las relaciones con los dueños de Tiempo Compartido. Finalmente, despedimos a Barceló,  fuimos demandados por ellos  y terminamos pagándoles la suma que ya les habíamos ofrecido para que se fueran.

Pero lo importante en esta verdadera aventura de Margarita fue el comportamiento y la actitud de Juan Carlos Báez.  Desde el primer día Juan Carlos se echó el hotel al hombro. Decir esto es fácil pero no refleja la complejidad de la tarea. Era tener que ver con los proveedores de comida y de alcohol, con la luz eléctrica, con la calidad del agua que tenía problemas relacionados con la corrosión de las tuberías, con los huéspedes y sus quejas, con el personal que limpiaba las habitaciones, con los bares, con el night-club donde se desarrollaban peleas frecuentes, con los intentos de extorsión de los funcionarios públicos, con la presión de otros hoteles de la zona, con las exigencias de las empresas que traían clientes al hotel desde Alemania, Inglaterra, Canadá o Colombia.

Juan Carlos parecía estar en todas partes al mismo tiempo. Hablaba, convencía, aliviaba, prometía, sonreía, se angustiaba en silencio, viajaba en busca de clientes, le pagaba al carnicero y no al verdulero, hasta la semana siguiente, que era lo contrario. Y siempre con una sonrisa.

El hotel mejoró significativamente durante los primeros meses. Los huéspedes escribían satisfechos porque habíamos decidido ser “agresivamente amables”. Si veíamos que en el desayuno un cliente pedía algo, alguien (hasta yo) salíamos de inmediato a buscarlo en los establecimientos cercanos. Desde la llegada del huésped a la recepción lo rodeábamos de atenciones y cordialidad.

Yo salí de DUNES en 2003, para venirme a USA y no he regresado jamás a mi querido país. Perdí un poco la pista de Juan Carlos y DUNES pero supe que Juan Carlos lo había comprado al dueño. No sé cómo lo hizo o que transacción se llevó a cabo. Pero si creo que ese hotel DUNES no podía haber estado en mejores manos que en las manos de Juan Carlos Báez, desde el primer día en el cual llegamos allá hasta que lo adquirió.

Ese hotel era él.

Me enteré hace unas semanas que Juan Carlos había fallecido, aún joven. Yo, que fui testigo de sus titánicos esfuerzos por mantener el hotel DUNES a flote,  que conozco a su esposa y a sus hijos a quienes recuerdo de pequeños, que fui testigo de primera mano de su dedicación  total a la tarea de salvar el hotel que finalmente fue suyo, digo que su labor fue heroica. Y pienso que su dedicación al hotel, su labor de increíble intensidad durante esos años en los cuales la suerte de DUNES estuvo en la balanza, contribuyeron a su muerte temprana. Siempre me preocupó su salud, tanta era la intensidad de sus esfuerzos.

Querido Juan Carlos: siempre te recordaré, insigne trabajador, noble amigo.

 

miércoles, 13 de octubre de 2021

EL DIÁLOGO CON EL CHAVISMO ES UNA RENDICIÓN, PARTE II





Las investigaciones del Instituto para la Ética Global, https://www.global-ethic.org/global-ethic-institute/ , recogidas en el libro de Rushworth M. Kidder: “How Good People make tough choices”, muestran que existen cuatro dilemas fundamentales que influyen en nuestra actitud ética. Esos dilemas son:

·      La Verdad vs. la Lealtad

·      Lo Individual vs. Lo Colectivo

·      Lo de Corto Plazo vs. Lo de Largo Plazo

·      La Justicia vs. La Misericordia

 El diálogo con el chavismo que la oposición venezolana insiste en mantener, fuertemente presionada por los países que la apoyan, puede ser analizado en base a esos cuatro dilemas.

Antes de hacerlo es preciso apuntar que los intereses de los países que apoyan a la oposición venezolana y la presionan al diálogo coinciden solo parcialmente con los intereses supremos de la nación venezolana. Para esos países, terminar con el conflicto con un arreglo imperfecto es más importante que limpiar de raíz el  problema venezolano de fondo, ya que la caótica situación imperante en Venezuela lesiona los aspectos políticos y comerciales entre esos países y Venezuela. Para el mundo externo no es tan fundamental erradicar el régimen venezolano actual sino llegar a un nivel adecuado de estabilidad política y social que haga posible su pronta reentrada geopolítica y comercial  al país, lo cual puede obtenerse si se establece alguna modalidad de equilibrio negociado  de poderes. Por ello, el análisis de los dilemas éticos relacionados con la solución estructural del problema venezolano es algo fundamental para nosotros los venezolanos, pero no tanto para los países que apoyan a la oposición.   

Veamos los cuatro dilemas y por qué ellos influyen sobre la capacidad del venezolano de salir de la pesadilla o, al contrario, de seguirla viviendo aunque  de manera atenuada.  Pienso en esto como el  dilema entre barrer la basura para que se la lleve el aseo urbano o simplemente colocarla debajo de la alfombra.   

LA VERDAD VS. LA LEALTAD

En esencia este dilema tiene que ver con el conflicto existente entre la verdad, la integridad y la honestidad vs. aquellos compromisos y  relaciones tribales, de familia o de amistades que nos llevan a cultivar un falso concepto de solidaridad. En Venezuela nos hemos acostumbrado a ser “amigos”, a pensar que el gentilicio venezolano es un sello de automática aceptación en el mundo, que todos nos quieren (ya sabemos que no es así)  y que el sentimiento de hermandad es más poderoso que las consideraciones morales. Los ministros del interior llamaban por teléfono a los enemigos del gobierno (pero amigos suyos),  para avisarles que los iban a ir a buscar y que debían, por lo tanto, escabullirse.  La historia venezolana más reciente está llena de ejemplos que ilustran como el hecho de ser “todos venezolanos” ha inhibido la acción de la justicia. El más costoso fue el sobreseimiento del juicio a Higo Chávez, el criminal líder del golpe militar sangriento de 1992. Quienes presionaron por el perdón a Chávez y a sus cómplices no fueron sus cómplices ideológicos, como hubiera sido lógico esperar. Hasta Fidel Castro condenó, en su momento, el atentado. Quienes presionaron para que Chávez y compinches quedaran en libertad y hasta recibieran empleos del gobierno fueron los demócratas que habían sido las víctimas del golpe, quienes posiblemente pensaron que su magnanimidad les confería una cierta aureola de grandeza. Después vendrían múltiples ejemplos de complicidad cobarde, como la juramentación de Chávez ante una constitución “moribunda”, la aceptación silenciosa de la eliminación del Congreso y del sistema judicial y la manera arrogante y arbitraria como se le permitió a Chávez de imponer su  constitución. Esto fue posible por la actitud de quienes pensaban estar actuando en sintonía con sus hermanos venezolanos, cuando en realidad estaban faltando a sus deberes cívicos. La mayoría de quienes prefirieron callar la verdad en aras de una lealtad mal entendida fueron posteriormente arrasados de la escena pública por el dictador.

Hoy en día asistimos a un segundo o tercer acto en el cual buena parte del liderazgo oposicionista prefiere negociar con criminales responsables por la tragedia venezolana. Esto ha sucedido antes en nuestra historia  y está sucediendo de nuevo. Ya vendrán los lamentos y las excusas, todas demasiado tarde.  

 

LO INDIVIDUAL VS. LO COLECTIVO

Enfrentados con el deterioro permanente y progresivo de su bienestar social, económico y político una buena parte del liderazgo puede verse obligado  a pensar en mejorar la calidad de su vida. Para ello pensará necesario transarse con quienes ostentan el poder, a pesar de que reconozcan que la conducta que han exhibido sea totalmente censurable. Racionalizarán su actitud diciendo que lo hacen a fin de mejorar las actuales condiciones de vida de la mayoría de la población pero, en su fuero interno, deben saber que ceder en los principios solo resultará en una consolidación del poder del régimen y que lo que se obtendrá serán  dádivas, migajas, que estarán lejos de resolver el problema estructural, el cual solo se podría resolver con la extirpación de raíz del sistema perverso que se ha adueñado del país. Estarán pensando en sí mismos, no en la población que dicen representar.

EL CORTO PLAZO VS. EL LARGO PLAZO

El diálogo parecería apuntar a resolver una situación de corto plazo, a satisfacer necesidades genuinas e inmediatas del pueblo venezolano. Más comida, más medicinas, mejor tratamiento para los presos o, si todo marcha muy bien para la oposición, la liberación de buena parte de los presos políticos, así como la flexibilización de los controles asfixiantes para viajar y para sus transacciones financieras a los que están sometidos los venezolanos. Todo ello configura un objetivo valioso. Pero me temo que cada concesión que pueda obtenerse de la pandilla de criminales tendrá que venir a expensas de una concesión indebida a la pandilla, ya sea garantía de impunidad penal, permanencia en el poder, reconocimiento político que le permita optar al poder de nuevo, protección para los criminales y sus  familias. Cada conquista justa tendrá que comprarse con un “amelcochamiento” de la noción de  justicia. El beneficio de corto plazo estará orientado a  lograr mejorías básicas para la población, pero ello vendrá  al precio de la erosión moral derivada de concesiones indebidas hechas a los criminales, lo cual tenderá a convertir la sociedad venezolana en una sociedad mediocre y sumisa en el largo plazo.

¿Por qué? Porque, ¿con qué autoridad moral podremos exigir castigo mañana a quienes hagan lo mismo que hacen hoy los pandilleros con quienes nos hemos transado?  

LA JUSTICIA VS. LA MISERICORDIA

Quienes abogan por una transacción con los criminales nos dicen que el pueblo venezolano no es dado a la venganza. Para ellos la aplicación de justicia puede parecer como cruel. Dicen: ¿Por qué castigaremos a unos y no a otros? ¿Por qué no le damos un lugar bajo el sol? ¿Es que no vale más la compasión y la misericordia que el deseo de persecución que nos mantiene en lucha con nuestros hermanos? Ese mensaje sorprendente existe a todos los niveles de la sociedad venezolana de hoy, tal como existen quienes niegan que la tierra es redonda o que las máscaras son un atentado contra nuestra libertad y no un sistema de prevención del contagio del virus. Existe a pesar de que los crímenes de la pandilla chavista han sido de colosales magnitudes materiales en la economía, la infraestructura física y los sistemas de producción agrícola e industrial y morales y espirituales tales como la captura indebida de los nombres de nuestros  héroes militares y civiles  como Bolívar, Sucre, Robinson (Simón Rodríguez) o Aquiles Nazoa para validar sus asaltos a la ética venezolana, o como el uso de alimentos como dádivas para quienes se arrodillen ante ellos o como la entrega de nuestra soberanía en manos de los tutores cubanos.

Frente a esa magnitud de crímenes no creo decente hablar de reconciliación y pienso que es obsceno definir el clamor de justicia como un deseo de venganza.

La postura que apoyamos en torno al diálogo y las posibles transacciones de la oposición venezolana con el régimen chavista encuentra su fundamento, salvando las distancias y con la debida humildad,  en la posición de Martín Lutero al colocar sus tesis religiosas en la puerta de la iglesia de Wittenberg en 1517: “Aquí me planto, no puedo hacer otra cosa”. Es una posición deontológica, basada en lo que se piensa es un deber, no importa cual sea la consecuencia.

Esta es una posición a la cual todo líder y toda la gente “pequeña” puede aspirar. El martirio de Franklin Brito nos enseñó el significado del coraje moral. Los jóvenes y mujeres presos  y los presos políticos del chavismo fallecidos o asesinados en prisión  por el régimen tuvieron coraje moral. Quienes han caminado con sus pequeños hijos, sin abrigo o dinero, desde Caracas hasta Bogotá, La Paz o Buenos Aires en busca de la libertad lo han mostrado. María Corina Machado exhibe ese férreo apego a sus principios. Quienes han preferido dar la batalla desde adentro la tienen, así como la tienen quienes han salido de Venezuela para no verla de nuevo hasta que esté libre de la plaga chavista, a pesar de que ello signifique no verla nunca más.

lunes, 11 de octubre de 2021

NEGOCIAR CON EL RÉGIMEN CHAVISTA ES UN ACTO DE RENDICIÓN

 


Los 21 años de régimen chavista en Venezuela han llevado al país al nivel de Haití. Los venezolanos que han podido se han ido de país. Quienes permanecen en el país, aún los “chavistas” sin poder político y sin conexiones languidecen, sujetos a recibir limosnas del régimen. Quienes rechazan al régimen lo hacen, mayoritariamente, de la puerta de sus casas para adentro, pocos son quienes protestan públicamente.

Los líderes políticos, lo hemos dicho antes, pertenecen a tres grandes grupos: uno minoritario, apegado a los principios, corriendo los riesgos de mantenerse firmes; un segundo grupo cuyo tamaño está creciendo, el cual promueve una especie de coexistencia pacífica con el régimen, basado en la premisa de que no son suficientemente fuertes para rebelarse y un tercer grupo francamente colaboracionista, cuyos miembros desean obtener alguna cuota de poder político y económico.

Los miembros del primer grupo se han mantenido fieles a lo que Emmanuel Kant llamaba el Imperativo categórico, al apego a los principios basados en reglas universales. Para los miembros de este grupo lo ético debe hacerse, no porque vaya necesariamente a producir el mejor efecto a corto plazo, sino porque es lo que debe hacerse. Es una actitud deontológica, es decir, basada en lo que es nuestra obligación, nuestro deber.

Los miembros del segundo grupo se aferran, en el mejor de los casos, a un utillitarianismo o pragmatismo que apunta a resultados que pueden mejorar, en alguna forma, la condición existente para el mayor número de personas. En el caso venezolano, sería como lograr mayor acceso a medicinas, alimentos y condiciones generales de vida. Este apego al pragmatismo tiene su representante filosófico en John Stuart Mill, quien argumentaba que lo que debe hacerse es lo que produce las mejores consecuencias.

Los miembros del tercer grupo no parecen estar animados de ningún deseo de ver beneficiados a sus semejantes. Para ellos lo esencial es el beneficio personal y los demás que se las arreglen como puedan.

Yo he opinado en otras notas publicadas en este blog que es el segundo grupo el que representa hoy el mayor peligro para las posibilidades que Venezuela pueda recuperar algún día su lugar entre la comunidad de los países civilizados, un sitio que ha perdido para asombro y horror de todos los seres humanos decentes del planeta. Lo creo así porque existe en su seno una tendencia patológica hacia una transición que los lleva de ser pragmáticos bien intencionados a ser francamente colaboracionistas.

¿Por qué lo creo así? La actitud ciudadana – cualquiera que esta sea -  sienta un precedente, muestra  un ejemplo para quienes vendrán después. Bolívar es venerado porque abandonó su posición cómoda de criollo, su vida personal, sus riquezas, arriesgó su salud, todo, para dedicarse a la liberación de su pueblo. Su actitud de sacrificio es lo que lo ha convertido en un héroe. No todos podemos ser héroes al nivel de Bolívar pero si podemos actuar en base a principios que puedan sentar un ejemplo para nuestros semejantes, un ejemplo del cual nuestros descendientes o nuestros vecinos del barrio o de la urbanización  puedan sentirse orgullosos. Es posible actuar a fin de generar ejemplos dignos de imitación. El progreso de una sociedad tiene como un ingrediente importante ese orgullo colectivo por quien lo hizo bien. Muchos jóvenes desean ser atletas por el ejemplo de un Galarraga, atleta y ciudadano excepcional, no por el ejemplo de Edwin Valero, el boxeador chavista quien mató a su esposa. En Francia el héroe es De Gaulle, no Laval, en Inglaterra el héroe es Churchill, no Chamberlain. En Bárbula el héroe es Girardot, la historia no registra los nombres de quienes se retiraron del lugar para vivir algunos años más.   

¿Cuál es el ejemplo que dan los miembros de este segundo grupo, utilitarios o pragmáticos? Si bien es cierto que muchos están animados de las mejores intenciones de mejorar en algún grado el desastre venezolano, al sentarse con quienes han sido culpables del desastre están dándole al resto de la población un mensaje desolador. Le están diciendo, “con esta gente no podemos, vamos a ver que podemos obtener de ello para que nos dejen vivir un poco mejor”. Ellos saben que, al sentarse en una mesa con estos criminales, tendrán que hacerle concesiones, todas las cuales tenderán a ofrecerles ventajas de permanencia en el poder a los criminales, o garantías de que no serán enjuiciados, o algún tipo de clemencia para sus crímenes. Cualquiera que sean los beneficios a ser obtenidos por los criminales del régimen, ellos vendrán a expensas de la aplicación de justicia. Este resultado puede resumirse en desastroso mensaje al país: “El crimen si paga”. Exactamente lo opuesto a lo que nuestros padres y maestros nos hicieron creer y en lo cual todavía creemos. La magnitud de los crímenes de esta gente es tan enorme que desafía toda imaginación, nadie que tenga sangre en las venas podría sentarse a dialogar con ellos.

Negociar con el régimen chavista representa una rendición de principios y valores universales que dan un triste mensaje al país. El liderazgo, por definición, existe para guiar a los pueblos por los caminos del progreso, de la dignidad y de la libertad, no para transarse con los criminales que los han arruinado. Cuando los líderes dan este triste ejemplo los seguidores no aprenden nada que no sea la sumisión y el arreglo resignado con quienes los han victimizado.

¿Cuál es la salida honorable, la que puede restituir a los venezolanos su dignidad perdida?  Es la rebelión, expresada en sus diversas maneras de desobediencia civil, protestas callejeras, alzamientos cívico-militares con ayuda externa, huelgas generales indefinidas, lo que sea necesario para expulsar de raíz esta mala yerba.  

¿Que no se puede? Un gran amigo mío me dice que los militares “son leales hasta el día que dejan de serlo”. De igual manera, digo que no se podrá hasta el día que se pueda, hasta el día que ocurra y, ese día, la gente dirá: Gloria al bravo pueblo. Mientras tanto ello no suceda la gente seguirá diciendo: Pobre pueblo.

 

  

jueves, 7 de octubre de 2021

La muerte del Lago de Maracaibo: Chávez lo apuñaleó, Maduro lo remató.


Es cierto que el Lago de Maracaibo ha presentado un progresivo deterioro ambiental por muchos años, desde que se incrementó la actividad petrolera y desde que la ciudad creció en población y en industrias, ya que las dos grandes fuentes de polución de sus aguas son el petróleo derramado y las descargas sanitarias e industriales sin control. Sin embargo, es durante los últimos 20 años que este deterioro ha experimentado un crecimiento casi exponencial, como resultado de dos grandes decisiones de política por parte de los regímenes dictatoriales de Chávez y de Maduro. La primera, iniciada por Chávez y continuada por Maduro, ha sido el cese del mantenimiento de las  instalaciones petroleras en el lago, como resultado de la política de eliminación de los contratistas privados que hacían este trabajo en el lago de Maracaibo, mientras la empresa cada día se mostraba menos y menos eficiente en sus operaciones. La segunda, también iniciada por Chávez y continuada por Maduro, la decisión tomada por el régimen “revolucionario” de castigar a la ciudad de Maracaibo y a sus habitantres por su conducta claramente rebelde frente al régimen. En efecto, Maracaibo ha sido tomada por el chavismo/madurismo como ciudad ejemplo para descargar toda su ira y represalias contra una  población que se ha resistido a ser doblegada por su prédica populista y embrutecedora.  

La primera decisión ha sido la causa del incremento de la polución petrolera que hoy se encuentra totalmente fuera de control. La segunda decisión ha generado un caos en materia de servicios públicos sanitarios, incrementándose significativamente los volúmenes de aguas servidas que van sin tratamiento al lago de Maracaibo. Este incremento en el aporte de material orgánico al lago ha resultado en altos niveles de eutrofización, sobre todo en la parte norte del lago, lo cual ha generado una excesiva producción de algas y otros aportes  vegetales que contribuyen a la “asfixia” de sus aguas.  

NATURALEZA DE LOS DESECHOS DOMÉSTICOS E INDUSTRIALES

Centenares de industrias de pequeño y mediano tamaño instaladas en sus orillas han llevado a cabo un aporte de dimensión aluvional de desechos industriales de todo tipo  a las aguas del lago, las cuales se combinan con unos 8000 litros de descarga cloacal por segundo suministrados por las dos y media millones de viviendas situadas en sus riberas. Al mismo tiempo, existe un incremento desorbitado de derrames petroleros provenientes de los mas de 10.000 instalaciones petroleras existentes en el lago y de la red de oleoductos de todo tamaño que tienen, en muchos casos, más de 50 años de existencia, muchas de las cuales ya ni siquiera figuran en los mapas que solían existir para guiar un adecuado mantenimiento. Los derrames en el lago son facilmente advertibles en las fotos satelitales de la publicacion  https://earthobservatory.nasa.gov/topic/image-of-the-day

https://earthobservatory.nasa.gov/images/148894/troubled-waters, la cual   reporta la existencia de unas 40-50.000 filtraciones de petróleo crudo en el lago entre 2010 y 2016, en plena vigencia del régimen mixto Chávez-Maduro.

 

 


 

 Foto tomada de:

https://earthobservatory.nasa.gov/topic/image-of-the-day

https://earthobservatory.nasa.gov/images/148894/troubled-waters

 

En esta foto satelital del lago, tomada hace dos semanas, pueden verse las tonalidades verdosas oscuras que son el resultado de una combinación de algas y de derrames petroleros. Es, trágicamente, la foto de un cadáver. Y esa muerte no ha sido accidental o natural, producto de una aflicción normal. Ha sido el producto de un asesinato consciente, a manos de un par de delincuentes que deberán ser castigados, uno por la historia, ya que falleció y se le escapó a la justicia con la cabuya en la pata, el otro por la justicia internacional, ya que la justicia venezolana es un payaso impresentable. 

 


miércoles, 6 de octubre de 2021

EL CLUB DE LOS BUENOS DÍAS

 


En la década de los 90  fundé y presidí una organización no gubernamental llamada AGRUPACIÓN PRO CALIDAD DE VIDA. Aunque nunca pasó de tener unos pocos miembros activos, alrededor de 30 personas,  logramos desarrollar un grupo de programas anti-corrupción, educación ciudadana y liderazgo comunitario que tuvieron un positivo impacto en sectores de la población venezolana y de algunos otros países de la región, como Panamá y Paraguay.

Para mi sorpresa uno de los “programas” más exitosos que tuvimos fue el Club de los Buenos Días, el cual decidí iniciar a título personal. Se originó porque yo salía a caminar  todos los días por la zona donde vivía y veía venir por la acera a mucha gente. Cuando me cruzaba con ellas la inmensa mayoría pasaba a mi lado sin hacer contacto visual, sin dar los buenos días, a pesar de mis saludos. Y, entonces, decidí comenzar una agresiva campaña de darle a todos los transeúntes los buenos días, de manera un tanto enfática, lo cual los obligaba a responder. Al cabo de algún tiempo haciendo esto, noté que una buena parte de la gente, conocida o no,  respondía a mi saludo o, inclusive, iniciaba el saludo

Decidí escribir un corto artículo sobre mi experiencia, creo que en “El Diario de Caracas”, colocando al final la dirección de Pro Calidad de Vida y me sorprendió recibir docenas de cartas pidiendo información sobre cómo inscribirse en el Club de los Buenos Días, preguntando “cuanto valía la inscripción”.

 Ello reforzó mi creencia que el ser humano solo necesita un pequeño empujón para aumentar su interacción positiva con los demás y que muchos no lo hacen por timidez o por la desconfianza generada por la carencia de buena ciudadanía.

Algunos años después, en 2001, leí en el Washington Post un artículo de Art Buchwald, el célebre humorista estadounidense, titulado  “LOVE AND THE CABBIE” ( “EL AMOR Y EL TAXISTA”), leer una reproducción aquí:

https://lovebeinghere.com/2014/05/29/love-and-the-cabbie/.

 En ese artículo Buchwald narraba haber viajado en un taxi por Nueva York con un amigo, quien al salir del taxi felicita al taxista por haber manejado muy bien. El taxista, típico neoyorquino,  le dice: ¿“Me está tomando el pelo”? (Are you a wise guy or something?) Pero el amigo de Buchwald le reitera que está muy contento de sus servicios.

 Al salir del taxi Buchwald preguntó al amigo por qué lo hace y este le respondió que estaba tratando de hacer a Nueva York City más amable y le agregó: “si el taxista tiene 20 clientes ese día y es amable con ellos o con algunos de ellos, esos se sentirán a su vez motivados para ser amables con otros que se crucen en su camino, lo cual puede llegar a poner de buen humor a unas 3000 o más personas”,  quienes  - a su vez – harán felices a otros.  Cuando Buchwald le dice que probablemente nadie reaccionará positivamente el amigo le dice: ‘No pierdo nada si nadie lo hace”.

Y ya cuando se van a separar el amigo de Buchwald  le echa un piropo a una dama nada agraciada que se les cruza en el camino y Buchwald le pregunta por qué lo hizo, si la dama es fea. El amigo le responde: “Imagínate, si es maestra sus alumnos van a tener un buen día hoy”.

Algún tiempo después de leer este artículo, autoexiliado en USA “gracias” a Chávez, me encontré con Buchwald en el metro de Washington y le entablé conversación y le hablé de mi iniciativa y de cuanto había disfrutado su artículo sobre una idea similar.

Me dijo, sonriendo: “¡Considérame miembro de tu club”.

 

 


viernes, 1 de octubre de 2021

Rafael Ramírez Carreño investigado en USA por lavado de dinero: se estrecha el cerco?


**** Ver también “Quien destruyó PDVSA”, Gustavo Coronel y Sergio Sáez, coordinadores.  

                       Puede adquirirse en las librerías de Venezuela o en Amazon.com 

En APORREA, ver “La batalla de Roma”, https://www.aporrea.org/actualidad/a306201.html el ex-ministro de Energía y Minas y presidente de PDVSA durante el régimen de Hugo Chávez, Rafael Ramírez Carreño hace una defensa de lo que llama su condición de “perseguido político” de Nicolás Maduro y se felicita por la decisión del gobierno italiano de no permitir su extradición a Venezuela. No se equivoca Ramírez Carreño al decir que la justicia en Venezuela no existe. Hace unos seis años ese mismo régimen lo defendió vigorosamente y lo absolvió de todas las acusaciones que hizo en su contra la Asamblea Nacional en manos de la oposición. Para absolverlo en aquellos momentos el régimen de Maduro utilizó el mismo poder judicial y ciudadano podrido que utiliza hoy para pedir su extradición.

Ramírez Carreño dice en su escrito en APORREA lo siguiente:
[Se han contratado]  empresas de investigación para buscar mi supuesta riqueza en el mundo, incluso haciendo requisiciones judiciales ante distintos bancos e instituciones financieras, sin encontrar nada. No se puede encontrar lo que no existe”.

Y se duele al decir: “nunca pensé que poner el petróleo al servicio de los más pobres, generaría tanto encono y tanto odio. Es el precio que hemos pagado los que seguimos al lado del pueblo, de Chávez y del socialismo”.!”.

Tremenda sería la victoria de Ramírez Carreño si lo que él dice fuese verdad. Pero resulta que ayer el Wall Street Journal, diario que ya lo había acusado hace algunos años de tratar de extorsionar a empresarios españoles en complicidad con su primo Diego Salazar Carreño, ver: https://www.wsj.com/articles/u-s-investigates-venezuelan-oil-giant-1445478342 , publica una noticia según la cual otro primo de él, Luis mariano Ramírez Cabello, ver: https://www.wsj.com/amp/articles/morgan-stanley-and-interactive-brokers-face-federal-scrutiny-in-venezuela-probe-11633020321, está siendo investigado por lavado de cuantiosas sumas de dinero – unos $100 milloncejos – para beneficio de nada menos que…. Rafael Ramírez Carreño.

La noticia dice, según lo reporta NEWSKEEK, ver: https://www.newsweek.com/morgan-stanley-took-millions-venezuelan-businessman-accused-money-laundering-1634455:

“Morgan Stanley  y otras firmas de asesoría financiera están siendo investigadas por las autoridades estadounidenses por manejar unos U.S. $100 millones propiedad del hombre de negocios Luis Mariano Rodríguez Cabello, según informa el Wall Street Journal. Rodríguez es el primo del ex-ministro y ex-embajador ante la ONU Rafael Ramírez, y está siendo acusado de lavar unos $2000 millones (dos millardos de dólares) para beneficio de Ramírez…. Ramírez  enfrenta acusaciones de haberse robado dinero del estado por medio de contratos fraudulentos con la empresa nacional petrolera, según alega el Wall Street Journal”…. El diario “preguntó a Rodríguez Cabello y a Ramírez  sobre esto pero no obtuvo respuesta…”.

Como se podrá observar, lo que alega Ramírez Carreño en su extenso artículo en APORREA es bastante diferente a lo que dice el Wall Street Journal.

¿A quién creerle? En vista de estas dramáticas discrepancias creemos justo preguntarle a Ramírez Carreño:

1.    Usted dice que su única fuente de ingresos es su ejercicio profesional, el cual lleva a cabo en Italia. ¿Podría darnos usted algunos datos sobre qué tipo de actividad profesional lleva usted a cabo? ¿Quiénes son sus clientes? ¿Para quién trabaja?  Esto no debería ser un secreto, a menos que usted quiera ocultar algo. Quien alega ser honesto aprovecha la oportunidad de ser transparente ante la opinión pública,  sobre todo cuando un diario de gran prestigio internacional como el Wall Street Journal reporta que usted está siendo investigado por lavar sumas de dinero que ascienden a dos mil millones de dólares.

2.    Usted dice que se le está acusando por haber puesto el petróleo al servicio del pueblo. ¿Llama usted el desastre de PDVSA bajo su presidencia, la conversión de PDVSA en una quincalla importadora de comida podrida y centro de corrupción para contratistas como Ruperti, los bolichicos, Petrosaudi y miembros de su familia, “poner el petróleo al servicio del pueblo”?

3.    ¿Estaría usted dispuesto a debatir conmigo o con algún otro de los autores del libro arriba mencionado sobre su comportamiento durante el régimen de Hugo Chávez?

4.    ¿Aceptaría usted publicar su declaración jurada de bienes? Quien no la debe no la teme. Esto es lo mínimo que debería presentar al país un aspirante a la presidencia de la república. 

                      Ser aspirante es legítimo, ser aspiradora no lo es.

 

 

jueves, 30 de septiembre de 2021

¿Qué es una vida feliz?



 François Poulenc me lo explica en 3 minutos.

https://www.youtube.com/watch?v=ITjoWz7Unuo&list=RDITjoWz7Unuo&start_radio=1

Oyendo este Nocturno No 1, escrito en 1929, he podido recrear mi vida entera, en tres minutos y nueve segundos. La he visto pasar con absoluta nitidez desde mi niñez, pasando por mi adolescencia, mi juventud, mi maravilloso viaje con Marianela y, ahora, en mis años de reflexión, gran resumen de mí vida y preparación para un gran viaje

 No me pregunten cual es la explicación de algo que no la tiene, solo puedo decirle que  he reconocido mi periplo en cada nota, que he podido identificar cada inflexión musical como correspondiente a definidas etapas de mi vida, cada momento de volar alto o de sentirme  solo y desasistido, cada uno  los grandes segmentos de felicidad que han predominado en mi vida.

Este nocturno me ha dado un momento de epifanía. No es el primero. He escrito sobre otro, el cual sentí en un vuelo de Houston a Washington, a 40.000 pies de alturas, escuchando la sinfonía 8 de Dvorak, sobre todo el allegro capricioso, el cual me generó un sentimiento inefable de bienestar y de encaje armónico total con todo y todos quienes me rodeaban.

Al escuchar este nocturno # 1 de Poulenc he podido repasar mi vida entera.  Yo así lo he sentido así porque lo he escuchado viendo por mi ventana un cielo de un purísimo azul de otoño, el viento acariciando los árboles, teniendo a mi lado una foto de mi querida Marianela ofreciéndome su dulce sonrisa, esa sonrisa que siempre ha iluminado mí vida.  

sábado, 25 de septiembre de 2021

TESTIMONIO DE UN VIEJO PETROLERO: CONFERENCIA DADA EN EL IESA, AGOSTO 13, 2021

 Hasta el dia de hoy:

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PRIMERA JUNTA DIRECTIVA DE PDVSA Y ASESORES.  ESTOY A LA DERECHA DE RAFAEL ALFONZO RAVARD



ESTA ES LA GRABACIÓN DEL EVENTO EN EL IESA: 

Grabación: https://drive.google.com/file/d/11Zz3NX2vTqx65KIo1jS7ELFz4_t0ChH0/view?usp=sharing


ESTOS SON LOS COMENTARIOS: 

Chat: https://drive.google.com/file/d/1NBdxE14ZFJSVsh2NlFXoqoXV8Zj71O-y/view?usp=sharing

                                Esta es la versión escrita de lo que dije:

 

                  TESTIMONIO DE UN VIEJO PETROLERO

 

Pienso que podría ser interesante para ustedes el testimonio personal de un testigo de primera mano del proceso de nacionalización (estatificación) de la industria petrolera venezolana. No son muchos los miembros de mi generación que aún sobreviven y aún menos quienes están dispuestos a transmitir sus experiencias con candor.

 

 

1.    DE LOS TEQUES A TULSA Y REGRESO A VENEZUELA

 

Soy miembro de una generación venezolana mimada por la vida, la cual vivió plenamente la etapa luminosa de la democracia venezolana, una etapa que abarcó la presidencia de López Contreras, Medina Angarita, Rómulo Gallegos, Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera I y la primera mitad de la presidencia de Carlos Andrés Pérez.

Nací en Catia en agosto de 1933, estoy a días de cumplir 88 años.  He visto pasar por la escena política venezolana 17 presidentes o dictadores.  Soy un producto estricto de clase media, media venezolana, de la cual me siento muy orgulloso. Compartí mi niñez y adolescencia en Los Teques con un grupo de muchachos que, aunque productos de una vida aldeana, poseían generalmente una visión universal. Leíamos a Mann y a Hesse y éramos aficionados a la música clásica. En sus vidas adultas estos muchachos serían rectores universitarios,  poetas, periodistas  y destacados ambientalistas.

   Mi familia era mis padres y una hermana. No éramos ricos pero no éramos pobres. Mi padre le daba a mi madre todos los días un fuerte, cinco bolívares, lo que se llamaba el diario, con el cual compraba todo lo necesario para el día. Los Teques era un pueblo encantador y encantado,  donde algunas mujeres tenían barbas, los ratones se comían el telón del cine del pueblo y enterraban a los muertos al son de las guarachas en un vehículo llamado La Muertorola.  Era un pueblo de montaña de unos 10.000 habitantes, sanatorio para tuberculosos, de gentes sanas y bondadosas,  donde las familias dormían con las puertas abiertas. Fui inmensamente feliz en mi niñez y normalmente inseguro y tímido en mi adolescencia. Los años en Los Teques me permitieron hacer grandes depósitos en el Banco de la Felicidad, los cuales me han servido para pasar casi toda mi vida cantando para mis adentros y, ocasionalmente, hasta en público. Estudié bachillerato con los salesianos en el Liceo San José de Los Teques, quinto año de Física y Matemáticas en el Andrés Bello y, al momento de entrar a la universidad central, la encontré cerrada por orden de Pérez Jiménez. Entonces decidí irme a Tulsa, Oklahoma, a estudiar Geología, lo cual exigía un sacrificio financiero significativo a la familia. En ese momento era el único hombre de la familia Coronel que no estaba preso, ya que mi padre y mis tres tíos paternos estaban en prisión por ser adecos. Sin embargo, mis padres apoyaron mi decisión. Antes de irme a Tulsa estuve tres meses en Queens College, Nueva York, aprendiendo inglés, de enero a marzo de 1951. Pasé de Los Teques a Nueva York en materia de horas, de aquella apacible aldea neblinosa con arrieros y beatas en las estrechas calles, a la ciudad más excitante del mundo, donde estaba nevando, yo sin abrigo, sin hablar el idioma. El método que utilizaba el colegio para enseñar el idioma tenía dos grandes ingredientes: leer todos los días el New York Times y ver una misma película tres y cuatro veces. 

De Tulsa me enamoré  a primera vista, un amor que nunca ha amainado. Allí no solo aprendí geología sino que cambié totalmente de personalidad, pasando de ser tímido e introvertido a ser extrovertido. Inclusive llegué a ser el maestro de ceremonias del show anual de la universidad y salía con Rue McClanahan, quien mucho después llegó a ser una de las tres Golden Girls de la televisión. En mi segundo año allá, recibí una beca de la empresa Shell, de $150 al mes, más la matrícula y los libros, lo cual alivió mucho la carga de mi padre, quien me enviaba la mitad de su sueldo, unos $90 al mes. Desde ese momento yo comencé a enviarle a mi familia $30 al mes.

En esos años 1951-1955 el prestigio de los venezolanos en Tulsa era muy alto. Cuando fui a una tienda de ropas a comprar un traje por cuotas el dueño me dijo que los venezolanos que habían comprado en su tienda eran todos muy correctos. Los primeros venezolanos en la universidad de Tulsa llegaron en 1931, entre ellos Siro Vásquez, quien luego sería un vicepresidente de Exxon a nivel mundial.   De mis compañeros estudiantes, profesores y de la gente de la ciudad recibí grandes refuerzos para mi auto- estima. Me hicieron sentir especial y ello cementó para siempre mi relación con Tulsa, donde regresé muchas veces y donde estudiaron después mi hijo, una de mis hijas y mi yerno. Soy miembro del Hall de la fama de Ingeniería de la universidad, uno de los cuatro venezolanos nombrados ex - alumnos distinguidos y fui miembro de su Junta Directiva (Trustee) por tres años, en la década de 1980.  En Venezuela promoví la creación de una asociación de exalumnos de la universidad que contó con unos 200 miembros. 

Regresé a Venezuela en 1955, graduado de Geólogo y de inmediato me reporté a trabajar en Shell de Venezuela, en la oficina de Maracaibo.  Me dieron tres días para comprar ropa de campo y los utensilios personales necesarios antes de enviarme al campo. Mi primer sueldo fue de Bs. 1800 al mes.

La Maracaibo de 1955 era una ciudad espectacular, de amplias avenidas, muy arbolada, de una impresionante limpieza, al menos en la zona donde yo trabajaba, en un bello edificio de corte colonial inglés llamado Las Laras, el cual creo que aún existe.

Maracaibo  me causó una profunda impresión porque era muy diferente al centro del país. No era tan grande como Caracas pero se veía mejor planificada, con un centro de la ciudad antiguo cercano a la Plaza Baralt pero muy moderna en la zonas circundantes al casco central.

A mi llegada la empresa Shell de Venezuela tenía cuatro o cinco geólogos venezolanos. Nuestro nivel académico era generalmente inferior al de los geólogos holandeses, suizos e ingleses, quienes tenían doctorados. Por ello, no me dieron un grupo geológico de inmediato sino que fui asignado a un grupo geológico que contaba con un geólogo extranjero. No comencé como piloto sino como copiloto. Trabajé junto con Harold Reading, quien luego se convertiría en una leyenda como profesor en Oxford, creo que aún vive en sus 90 largos, luego con Otto Renz, uno de los geólogos suizos más famosos que han trabajado en Venezuela, con Kiewiet de Jonge, un geólogo/geógrafo holandés, quien se convirtió en uno de mis mejores amigos y a quien visité un año antes de su muerte en San Francisco, California y con Konrad Habicht, uno de los geólogos más notables que he conocido y quien fue uno de mis mentores en la empresa.  Con miembros de este grupo cementé amistades que me durarían toda la vida. Al año me dieron un grupo geológico, volé solo.

Fui geólogo de campo, durante 5 años, en los cuales hice íntimo contacto con la gente del campo venezolano y aprendí a valorar sus cualidades de cordialidad y generosidad y a sentir inmensa compasión por su estado de indefensión y su carencia de protección por parte del estado y de la sociedad urbana.

 Ahorré el 90% de mi sueldo porque en el monte no podía gastar nada. Regresé a Maracaibo y, con el dinero ahorrado,  me casé con la reina del carnaval, una bella muchacha, con quien estuve casado 62 años de total felicidad, hasta que hace un año la perdí al corona virus y desde entonces he dejado de vivir en tecnicolor para vivir en blanco y negro. Nuestro primer año de matrimonio lo pasamos en La Haya, donde trabajé como geólogo regional, lo que es un internista en el campo de la medicina, integrando resultados de diversas fuentes para armar un mapa de posibilidades petrolíferas en una región. Esta fue una verdadera luna de miel de un año, durante el cual paseamos por toda Europa.  

      

       EXPERIENCIAS EN SHELL Y CVP

Mi primera etapa con Shell duró diez años, desde 1955 hasta 1965. En esa etapa no tuve acceso a niveles de decisión estratégica y solo puedo hablar como empleado de bajo a mediano nivel. Pero si puedo decirles lo siguiente. En todo momento sentí que la empresa me trató justamente y cuando tuvo que hablarme duro lo hizo, para mi beneficio.  Elaboró un buen plan de desarrollo de carrera para mí y así lo constaté cuando, como director de la empresa nacionalizada, pude leer, con emoción,  mi archivo de personal durante mi carrera en Shell. Allí pude constatar que la empresa me había considerado un activo apreciable, de alto potencial, al cual había que entrenar, mover de un sitio a otro, ir mejorándolo, a fin de que pudiese realizarse dentro de la empresa. Durante el séptimo año en la empresa mi supervisor me evaluó y me dijo que mi rendimiento no era el deseable y que debía ir  a Lagunillas a trabajar como ingeniero de operaciones en el Lago, a fin de redondear mi experiencia técnica. Tenía razón y yo así lo acepté, a pesar de que involucraba una democión. No dije, como otros si lo hicieron, que ello era el producto de discriminación contra los venezolanos. Mi decisión  de aceptar positivamente  la crítica y corregir mi comportamiento selló el éxito posterior de mi carrera.

El curso que toman nuestras vidas  está condicionado por nuestra propia actitud y por eventos, algunos fortuitos y que pudiesen llamarse serendipios. Estando en Lagunillas, regresaba al hotel Lagunillas del lago, cubierto de barro, a las 3 de la mañana, cuando salía de allí el Gerente General Pocock, quien sería luego el jefe de la Shell mundial, con su esposa, vestidos de etiqueta. Me dijo: me alegra ver que alguien trabaja mientras nosotros nos divertimos. Y me pidió mi nombre. Ese encuentro fortuito cambió mi vida. El cambio llegó porque días después él me preguntó si yo quería ir a Indonesia, país en el cual Shell estaba en un grave apuro pues Sukarno había botado del país a todos los ingleses y  holandeses y el campo petrolero de Tandjung y la refinería de Balikpapan estaban paralizados. Ir tendría que ser a riesgo de mi vida porque la situación en el país era muy difícil pero me ofrecían una promoción y triplicar mi salario. Acepté y debí ir solo por el primer año, después del cual mi esposa y mis dos hijos se unieron a mí. Durante ese tiempo corrí aventuras peligrosas. Entre ellas un intento del sindicato comunista de tomar la empresa, lo cual nos llevó a los 15 extranjeros a organizarnos para sentarnos en la silla del gerente de manera continua, a fin de no entregar el símbolo del poder. En eso estuvimos tres meses, 24 por 7, además de tener que hacer nuestro trabajo ordinario, hasta que el sindicato se rindió y abandonó su intento. Tuvimos a punto de perder el oleoducto debido a un cochino atravesado en el interior de la cañería que paralizó el bombeo del petróleo, que es muy parafínico. Sukarno envió un telegrama diciendo que fusilaría a la gerencia de la empresa si se perdía el oleoducto. Ello fue de gran incentivo para que lo pudiésemos recuperar.

En Indonesia fui extranjero y mi experiencia en Venezuela en mi relación con los extranjeros que iban allá me ayudó mucho a comportarme en Indonesia como un extranjero modelo. Aprendí el idioma y traté a los nacionales del país con cordialidad y amplitud.

Ejemplo: visita al comandante militar de la isla para pedir mis “corotos”. 

Cuando regresé a Venezuela mi carrera en Shell se disparó rápidamente y mi actuación en Indonesia me dio gran impulso pero en 1965 me encontré con Fernando Delón, un ingeniero a quien yo siempre admiré, como Director de Exploración y Producción de CVP en Maracaibo y me pidió que lo fuera a ayudar. Me llevó a hablar con Rubén Sáder Pérez, un brillante gerente del sector público  y me convencieron de dejar SHELL para irme a la CVP. Pockock, quien era el presidente de Shell en Venezuela, me habló y me dijo que se sentía traicionado por mí, ya que él había intervenido personalmente en el desarrollo de mi carrera en Shell, lo cual era cierto. Y me dijo, una vez que te vayas de Shell no podrás regresar jamás. Estaba furioso conmigo. Yo le dije que CVP era pequeña y me necesitaba más que la Shell, empresa grande. Que yo sentía que tenía un deber con el país.

Diez años después, yo era miembro de la junta directiva de la empresa PDVSA y Pockok era el presidente de la Shell mundial y vino a visitarnos, le dimos un agasajo y al verme de nuevo vino a mí, me estrechó la mano y me dijo: “Gustavo, tu tenías razón”. 

En CVP estuve dos años como Gerente de Exploración. La CVP fue un sueño romántico pero imposible. Sáder Pérez decía: No somos un enano,  tenemos todo lo que tiene un adulto más grande. Exploramos, producimos, refinamos, vendemos productos en el mercado. Sin embargo, la CVP nunca pudo ser lo que se pretendía, el remplazo realista de las multinacionales. Nunca pasó de ser una empresa en miniatura. Así lo comprendí. Un día el Dr. Sáder Pérez me llamó y me dijo que debíamos perforar un pozo en el lago cuanto antes, ya que el gobierno requería comenzar actividades exploratorias en dos semanas. Yo le dije que seleccionar una localización requeriría tres meses. El me repitió que tendríamos dos semanas y – entonces- le respondí, de muy mal talante: “pues, zumbemos un sombrero al agua y donde caiga, allí perforamos”.

Y salí de esa reunión y renuncié. Vi  el daño que la presión política podía hacerle a la gerencia petrolera. Años más tarde, en PDVSA, tendría ocasión de enfrentarme a  presiones de mucha mayor dimensión.

 

2.    COMO CONDICIONA LO ANTERIOR TU VISIÓN DE LAS MULTINACIONALES Y EL ESTADO

Basado en mi experiencia de la industria petrolera de unos 18 años, para el momento en el cual comenzó el intenso debate sobre la nacionalización, en 1973, yo me había formado un modelo mental de la industria petrolera que consideraba apropiada, cuyos componentes principales eran:

·      La gerencia de la empresa debía ser profesional, apolítica

·      Las decisiones estratégicas del negocio no deberían tomarse en base a  coyunturas políticas o económicas sino en base a consideraciones de largo plazo en las cuales predominase el interés de la nación

·      Venezuela no debía estatizar su industria. En 1973 ya existía una combinación de reglamentos y leyes que le daba al estado una alta participación, sin los riesgos inherentes al negocio, sin que tuviese que invertir su propio dinero en el desarrollo de la industria

·      La Ley de Reversión había obligado a las concesionarias a reducir su actividad exploratoria y sus inversiones de largo plazo para concentrarse en las actividades de extracción. Ello le daba a la industria petrolera venezolana una fisonomía de empresa en liquidación

·      Esto conduciría, inevitablemente, a la decisión política de adelantar la reversión, es decir, a estatificarla 8 años antes de la expiración normal de las concesiones. El estado tendría que pagar por lo que iría a obtener sin costo algunos años después.

·      Hubiese sido preferible extender las concesiones o, si era políticamente necesario para el estado participar directamente en la operación, convenir en una fórmula de empresas mixtas con las empresas multinacionales.


 

3.    Cómo veías la nacionalización entonces: una amenaza a conjurar, inevitable, fin de siecle?

 

En 1973, en paralelo con los acontecimientos mundiales, especialmente los de Libia, donde Gadafi había puesto a multinacionales como Occidental de rodillas, el fervor nacionalista en Venezuela llevó al mundo político a presionar para nacionalizar (estatificar). Yo la veía como indeseable pero inevitable, ya que en Venezuela hablar en contra del sentimiento nacionalista era considerado una traición a la patria. En 1973 la tajada del gobierno en los ingresos de la industria era del 85% +. Esto sería imposible de obtener en un esquema nacionalizado, ya que tendríamos que asumir los riesgos del negocio e invertir nuestros propios dineros.

La nacionalización fue una decisión política, impulsada por la errónea idea de que la soberanía nacional estaba lesionada por el sistema de concesiones. El país político, muy izquierdista, se sentía en necesidad de llevar a cabo lo que veía como una ‘segunda independencia”.

 

4.    Tú rol en Agropet y las discusiones con el gobierno - ¿qué pensaban otros petroleros?

 

Un día de 1974, en el cafetín de la Shell,  me reuní a tomar café con Marcos Marín y Odoardo León Ponte a cambiar impresiones sobre lo que se avecinaba y decidimos formar una agrupación de gerentes y técnicos petroleros para intervenir en el debate sobre nacionalización. Hicimos un análisis de la situación y de lo que el país requería en materia económica, política, psicológica y de la necesidad de que la gente del petróleo entrara a debatir con el mundo político sobre lo que ellos conocían. El éxito de esta iniciativa fue instantáneo. Alquilamos, de nuestro bolsillo,  un salón para 30 personas en el hotel Tamanaco para la primera reunión y llegaron 600 personas, por lo cual el dueño del hotel, Rafael Tudela – al ver la muchedumbre - nos abrió el Gran Salón por el mismo precio. Esa noche formamos la organización, se eligió la Junta Directiva y entramos de lleno en el debate,  contrastando nuestras ideas con las de los líderes políticos de todos los matices. 

Nuestra participación fue decisiva en cambiar la fisonomía vengativa de una estatificación  a sangre y fuego en un proceso más civilizado y beneficioso para el país. En Miraflores, donde acudimos 400 miembros de la Gente del Petróleo, a hablarles al presidente Pérez y a su gabinete sobre lo que debía hacerse, dije que no se debía permitir en PDVSA a los políticos de carrera, que la gerencia debía ser apolítica y que no deberían existir interferencias o presiones indebidas sobre su actuación.

La actuación pública de los gerentes y técnicos venezolanos  durante los intensos debates de 1974 y 1975 fue decisiva en modelar las decisiones que se tomaron finalmente. Estos gerentes y técnicos tenían un gran temor de que la industria se fuera a politizar y sus esfuerzos se dirigieron a ilustrar al mundo político sobre las complejidades del negocio petrolero. Dijimos públicamente lo siguiente, ayudados por medios muy valiosos como la revista RESUMEN:

·      Hay que establecer nuevas reservas a través de la exploración

·      Hay que manejar los yacimientos de acuerdo a sus leyes físicas, no de acuerdo a la coyuntura política

·      Hay que cambiar el patrón de refinación para producir lo que nuestros clientes exigen

·      Es mentira que el petróleo se vende solo o que el precio máximo sea siempre el precio óptimo

·      Hay que manejar la industria petrolera como lo que es, un negocio internacional. La izquierda parecía pensar que debía internalizarse la actividad en lugar de internacionalizarse y que la CVP debía tomar las riendas del negocio, no una nueva empresa matriz, como la que finalmente se decidió. 

 

Ese debate con el mundo político que deseaba una nacionalización a sangre y fuego se ganó. Aunque CAP tomó la decisión política de estatificar la industria se pudo manejar la transición de manera ordenada. Nosotros pensamos que la decisión de nacionalizar fue errada, basada en un sentimiento nacionalista equivocado y que estaba condenada al fracaso, a pesar de todos los esfuerzos que hiciéramos y que, en efecto, hicimos. PDVSA funcionó muy bien por un cierto número de años pero, inevitablemente, se fue politizando y deteriorando, inclusive mucho antes de la llegada de Chávez al poder.  

 

 

5.         ROL EN LA PRIMERA JUNTA DIRECTIVA DE PDVSA Y RECUERDOS DE ESA PRIMERA JUNTA.

El día sábado en el cual juramentaban a la primera junta directiva de PDSVSA estaba en mi casa, cargando la camioneta para irme a la playa con la familia, cuando recibí una llamada de la secretaria del ministro Valentín Hernández, para decirme que debía estar presente en Miraflores para ese evento. Mi hijo Gustavo, quien tendría unos 10 años, le dijo a la familia cuando me vio salir que yo iba a ser nombrado miembro de la junta directiva. ¡Él era el único que lo sabía!

En efecto, fui nombrado miembro de la junta directiva, contrariando los deseos del ministro Hernández y las reglas que ellos se habían impuesto de no incluir a ningún petrolero activo en esa primera junta.

Mi presencia allí se debió, lo supe después de su boca, al deseo de CAP de tener en esa junta directiva a quien había abogado con tanta vehemencia por la no-politización de la industria nacionalizada. El vio mi presencia allí como garantía de que yo denunciaría cualquier intento de politización. Algunos de mis compañeros de AGROPET pensaron que mi nombramiento había sido una maniobra política y que yo los había engañado. Digo esto para ilustrar como la desconfianza forma parte importante de las actitudes que predominan en la sociedad venezolana. 

 

Mi condición de petrolero activo, mi afición por la escritura y mi relativa juventud entre el grupo hizo que el general Alfonzo Ravard me utilizara como una especie de asistente personal, un “aide de camp”. Comencé a escribirle sus discursos, algunas veces uno semanal para diferentes audiencias. Rápidamente me delegó mucha latitud para incluir temas relevantes de mí elección en esos discursos, entre ellos a componentes que discutimos repetidamente, una especie de pentágono estratégico que se transformó en un mantra en sus discursos y apariciones públicas:

·      Gerencia profesional

·      Meritocracia

·      Normalidad Operacional

·      Autosuficiencia financiera

·      Apoliticismo

 

Creo que esta fue la mayor contribución que hice a la nueva empresa petrolera, PDVSA. Tuve la suerte y el honor de desarrollar una relación muy estrecha con el General Alfonzo Ravard, lo cual me permitió influir desde la trastienda y de manera desproporcionada a mi modesta condición de director suplente. Esta fue una primera junta de gente muy respetable y destacada como Julio Sosa Rodríguez, Benito Raúl Losada, Carlos Guillermo Rangel, Luis Plaz Bruzual, etc. El plantel técnico era de primera línea y la contribución de las empresas operadoras y sus presidentes, en especial, Alberto Quirós y Guillermo Rodríguez Eraso, fue esencial para el éxito. Durante los primeros 15 meses de actividad estructuramos un plan de cinco años que incluía una campaña de exploración, el mantenimiento de la producción, cambio de patrón de refinación, la racionalización de las 15 empresas para llegar a cuatro y luego a tres empresas integradas, la firma de convenios de comercialización y tecnología con las ex concesionarias y la creación de una imagen de transparencia y eficiencia operacional para la nueva empresa. Mi contribución específica a este plan fue coordinar el proceso de racionalización de las 15 empresas estatificadas, el cual resultó fascinante y merecería una sesión aparte. También fui a Cardón a encargarme de la gerencia general de esa planta durante 1977. Fui una especie de “mono de la baraja”, que podía ser colocado en diferentes posiciones y encargado de diferentes proyectos.

Esta primera junta vivió una luna de miel con el mundo político, la cual se terminaría pronto, como sucede con casi todas las lunas de miel.  

 

6.    COMO JUZGAS HOY ESE PERÍODO Y COMO TE PREPARÓ PARA LA LARGA VIDA QUE HAS VIVIDO DESPUÉS DEL PETRÓLEO.

Hablar sobre esto me tomaría quizás un buen par de horas adicionales. Mis 27 años en la industria petrolera fueron parte importante de ese proceso continuo de interacción entre el hombre y sus circunstancias. Las circunstancias van esculpiendo y refinando nuestras actitudes pero nuestras actitudes van influyendo en nuestras circunstancias. La persona que soy se formó esencialmente durante los años de la niñez y de la adolescencia. Durante esa etapa mis padres, mis maestros y mis amigos me pusieron en la frente el sello de lo que iba a ser. Mis diversas experiencias petroleras pusieron ese sello a prueba y ver los resultados de mis actitudes reforzó mis valores y mis principios para el futuro. En mi carrera renuncié cada vez  que debí elegir entre la renuncia o la claudicación de mis principios y fui botado de PDVSA por defender estos principios. Sin embargo, este apego a mis principios me ha permitido vivir una vida feliz y plena, pudiéndome ver en el espejo cada día sin rubor. En la industria petrolera conocí muchos como yo. Ello me reforzó en la convicción de que no hay que tener miedo de vivir fiel a nuestros valores, de alzar esa bandera a todo riesgo. Goethe decía que cuando se toma una decisión en base a principios todas las fuerzas se alinean para ayudarnos. La mayor de esas fuerzas que me ha acompañado durante toda mi vida es el respeto del cual me siento rodeado por mis amigos y de mi familia y hasta de quienes me han adversado. He visualizado mi vida como en necesidad permanente de dar cuenta de ella a mis accionistas, definidos como todos quienes me rodean y en quienes yo haya podido influir. 

El máximo objetivo de nuestra vida, creo yo, es ser feliz y a eso contribuye una compañera noble y maravillosa como la que tuve, además de tratar de ser útil, hasta el final.

Decía Tennyson en su poema ULISES (extractos):

La vejez tiene su honor y sus tareas/ antes del final algún noble trabajo nos espera/nunca es tarde para buscar un mundo nuevo/

Mucho nos han quitado pero mucho nos queda/seguir luchando, buscando, encontrando/ sin desfallecer jamás.