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miércoles, 4 de mayo de 2022

MI VIAJE DE IDA Y VUELTA SHELL-CVP-SHELL

         Duodécimo viaje a Serendipia

MI VIAJE DE IDA Y VUELTA SHELL-CVP-SHELL



Cuando regresé de mi asignación en Indonesia, en 1965, mi futuro en SHELL estaba esencialmente asegurado. Me había comportado bien y, en general, la actuación de  los miembros del grupo que había ido a mantener en operación al campo de Tandjung y la refinería de Balikpapan había excedido tanto las mejores expectativas de la empresa que nos habíamos convertido en casi una leyenda.

Regresé a Lagunillas trabajar en geología de producción y, en una de mis visitas a Maracaibo,  me encontré en el hotel del Lago a Fernando Delón, a quien había conocido en la universidad de Tulsa y por quien tenía mucho aprecio. Delón me dijo que era el director de Exploración y Producción de la empresa del estado venezolano, CVP y que le gustaría que yo los visitara en algún momento.

A los pocos días recibí una invitación formal para la visita y para un almuerzo con el Director General de la empresa, Rubén Sáder Pérez. Esta reunión fue una agradable sorpresa para mí porque, además de reunirme con Delón, por quien tenía mucho respeto profesional, conocí a Sáder Pérez y conversé largamente con él. Sáder Pérez resultó ser un hombre extremadamente inteligente, con un agudo sentido del humor y con excelentes conocimientos de gerencia. Su visión de la CVP estaba adornada de un entusiasmo contagioso. Hacia el final de la reunión me dijo;  “Coronel. Nosotros lo necesitamos aquí. Fernando y yo desearíamos que fuese nuestro Gerente de Exploración”.

Regresé a Lagunillas seducido por la idea de ser útil a la pequeña empresa venezolana y poder trabajar con hombres como estos. Colocado frente a una nueva encrucijada tomé, de nuevo, lo que Robert Frost llamó el camino menos transitado.

'Seguramente esto lo diré entre suspiros
en algún momento dentro de años y años
dos caminos se abrían en un bosque, elegí…
elegí el menos transitado de ambos,
Y ello hizo toda la diferencia'

 Decidí abandonar a SHELL, donde mi carrera ascendente estaba firmemente asegurada, para irme a trabajar con una empresa de pequeño tamaño, seguramente aquejada por los problemas propios de las empresas del estado.  

Lógicamente mi decisión cayó muy mal en SHELL, empresa que ya me había identificado como un empleado en camino hacia niveles superiores de su pirámide gerencial. En particular, yo había sido “adoptado” por C.C. Pocock, quien ya era presidente de SHELL Venezuela y llegaría a ser, algunos años después, el Jefe mundial del grupo SHELL. Cuando yo hice conocer mi renuncia a SHELL para irme a CVP, me pidieron ir a Caracas a hablar con él y, en esa reunión, él me dijo que se sentía personalmente traicionado, ya que él había trazado personalmente mi trayectoria futura dentro de la empresa. Esta fue una difícil reunión para mí, porque yo no tenía sino motivos de agradecimiento para Shell y para Pocock  y entendía bien su posición. En la reunión Pocock fue bastante duro. Me dijo: “Espero que sepas lo que haces, abandonar un futuro en nuestra empresa por un futuro incierto”. Y agregó algo terrible: “Debes entender que cuando salgas de SHELL estas puertas estarán cerradas siempre para ti. No habrá regreso”, palabras que eran el producto de su gran decepción.

No recuerdo exactamente cuales fueron mis palabras pero sentí la necesidad de explicarle a Pocock las razones de mi decisión. Recuerdo su esencia así:

“SHELL es una gran y generosa empresa, a la cual le debo hoy todo lo que he podido aprender y todo lo que tengo. Es una empresa en la cual yo soy un gerente joven más,  como los hay otros, quienes forman parte del reservorio de jóvenes  que garantiza sus procesos de renovación gerencial. Un aspecto importante de la política de SHELL en Venezuela ha sido la de entrenar venezolanos para el eventual remplazo de los técnicos y gerentes extranjeros. Creo que ir a ayudar a CVP en este momento está en línea con esa política. Yo pienso que en SHELL, una gran empresa, soy una cifra más pero en CVP, aún en formación, mi aporte pudiera tener un mayor impacto”. Y, al final, dije algo que, no lo sé,  era posiblemente una estupidez: “Uno se debe a quien más lo necesite”.  

Me fui a CVP y estuve allí más de dos años, batallando para hacer crecer una empresa pequeña que nunca logró ir más allá de ser un sueño nacionalista. Allí trabajábamos 20 horas diarias, con gran mística, pero nunca pudimos crecer satisfactoriamente, aún con ciertas políticas de protección por parte del estado. La empresa nunca produjo más de un  3 -4% de la producción petrolera total  del país. Tuvimos algunos éxitos de exploración, mantuvimos una pequeña refinería en Morón y una  presencia en el mercado interno, además de presentarnos ante el país como la empresa petrolera venezolana, un símbolo de nacionalismo petrolero.

Un día rompí con CVP porque se me pidió que perforase de inmediato un pozo exploratorio en el Lago de Maracaibo, a fin de mostrar la actividad de la empresa. Era un pedimento del ministro del sector del momento, José A. Mayobre. Yo argumenté que sería necesario seleccionar una localización y ello tomaría unos tres a cuatro meses de estudio. Sin embargo, se me enfatizó que debía comenzar a perforar en dos semanas. Respondí de mal talante: “Entonces, vamos al lago y arrojemos un sombrero al agua. Donde caiga, allí perforaremos”. Ya Delón no estaba allí, por lo cual no tenía un interlocutor conocedor de la materia. Mi posición fue considerada como una insubordinación y terminó con mi permanencia en la empresa.   

Renuncié pues a SHELL para ir a CVP y renuncié a CVP. Además, nunca más podría regresar a SHELL. ¿Adónde iría? Sintiéndome derrotado, fui empleado por una empresa petrolera de USA en Venezuela pero fui enviado al Golfo de México, como ingeniero de producción, otro retroceso serio en mi carrera. Y allí estuve un año, cuando un día recibí una llamada de Venezuela,  ofreciéndome estar al frente de una campaña exploratoria en el Lago de Maracaibo, no ya como gerente sino Director de Exploración de la empresa. ¿Quién me llamó? José Rafael Domínguez, presidente de:      ¡SHELL SUR DEL LAGO!

Regresé a SHELL en Venezuela, donde continué mi carrera y allí me encontraba cuando fui nombrado, de manera totalmente inesperada para todos y también para mí,  miembro de la primera junta directiva de Petróleos de Venezuela.

A pesar de lo que Pocock me había dicho SHELL si me llamó de nuevo. Algún tiempo después, como director de PDVSA, formé parte del grupo que agasajó a C.C. Pocock en su visita a Venezuela, en su condición de nuevo chairman de SHELL a nivel mundial. Al verme, vino a mí, me abrazó y me dijo: “Gustavo, creo que tu tenías razón al atender el llamado de tu país”. Y agregó, sonriendo: “Todo nos salió bien, a ti y a mí”.

Tristemente, Pocock fallecería en posición de máximo líder de SHELL, aún muy joven, ver:   https://www.nytimes.com/1979/10/13/archives/carmichael-charles-pocock-59-head-of-dutchshell-since-1977-question.html. Su esposa, la bella Nina, fallecería años después en Inglaterra. Una pareja de mi especial afecto.

Nota adicional.

C.C. Pocock fue miembro fundador del IESA.  

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese Sader debe ser padre de la "coronela" Sader.

Dejar Shell en el pico de tu inminente ejecutivización, si me preguntan, fue una movida lógica porque el país aquel era diamante en bruto. Yo también creo que me hubiera ido a CVP, no tanto por el tema del buen amigo Don Dinero.

Porque el pecunio va y viene y qué más dá porque no lo echan en la tumba.
O al menos yo jamás he visto que eso se haga.

La vida es una saga. Bueno, al menos para los espíritus libres como tú y yo.

Acosta,
Madrid.

Gustavo Coronel dijo...

Rubén Sáder Pérez fue uno de los venezolanos más brillantes que he conocido y por quein llegué a tener mucho afecto.
En la mudanza de Shell a CVP no hubo consideraciones de dinero sino un gran deseo de ser útil. Al final, como dijo Pocock, todo salió bien pero esos desenlaces felices no están en absoluto garantizados.

Anónimo dijo...

A los 59 años era muy joven el profesor Carmichael para que se nos adelantara. ¿Qué le habrá pasado?. Ese período de 1975 a 1979 debió ser exigente, con todo el problema del Medio Oriente y la OPEP.

Anónimo dijo...

Acosta:

Sí, la tal "coronela" es hija del Sr. Saer, pobre hombre, luego de dar buen ejemplo al país, venir a parir a esa delincuenta internacional y a su nieto Eugen Enrique, que es otro ladrón de amplio récord. Acabaron con el seguro social.

https://twitter.com/zuricht94/status/1399090270784954373?s=20&t=Qpa2AaJDLr8Qsag18zlJOg

Anónimo dijo...

Por favor no se confundan con los títulos, ella no es "coronela" sino que es una simple 'sargenta"

Gustavo Coronel dijo...

Preferiría que mi mención de Rubén Sáder Pérez fuese utilizada para honrar su memoria, más que para mencionar aspectos negativos relacionados que no fueron parte de esta historia,
Gustavo Coronel

Anónimo dijo...

Al profesor Carmichael lo que le pasó fué que se murió, creo que a eso es que se refiere un anónimo anterior cuando dice que se adelantó. Hice una búsqueda en internet pero no encontré cuál fue la causa de su muerte.