jueves, 7 de abril de 2011

La Universidad de La Plata en Argentina se cubrió de ignominia

                                         Deshonrada

"Creemos que en Venezuela hay libertad de prensa", aseguró en Radio 10 la decana de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de La Plata, Florencia Saintout.


Facultad de Periodismo y
Comunicación Social
Decana: Dra. Florencia Saintout
Vicedecana: Lic. Patricia Vialey
(0221) 423-6778/83/84

giordano@perio.unlp.edu.ar

Sra. Doctora Florencia Saintout:
Su justificación para entregar un premio de información y comunicación al déspota venezolano Hugo Chávez es la de “creer que en Venezuela hay libertad de prensa”. Si ella fuera su verdadera razón, y si ella fuera verdadera, que no lo es, aún sería totalmente insuficiente para justificar un premio de esta naturaleza. Sería como dar un premio de higiene pública a alguien que no escupa en la calle o de excelencia gramatical a quien no diga groserías. La libertad de prensa debe ser condición normal en una democracia y su simple existencia no ameritaría un premio.

El premio que ustedes le acaban de dar al dictador venezolano, quien es un ignorante comprobado e intolerante con quienes no piensen como él, no le da ningún prestigio a Chávez pero si cubre a la Universidad de La Plata de ignominia. Nadie en Venezuela, ni siquiera quienes siguen al dictador, piensa en su corazón que Chávez merece un premio de información y comunicación, ya que él representa, en base a toda la evidencia existente para quienes quieran ver y oir, el polo opuesto de la democracia y de la libertad.

No es lógico pensar que este premio haya sido dado honestamente. Solo hay dos posibilidades: (1), Ustedes recibieron dinero del déspota para darlo. Esto corresponde a lo que él hace frecuentemente en el hemisferio, buscar mercenarios dispuestos a elogiarlo o premiarlo a base de una contraprestación en dinero que, después de todo, no es de él sino que es (o era) de los venezolanos. Sus doctorados “honoris causa”, sus premios internacionales han sido, casi todos, a punta de billetes. O, (2), la afinidad ideológica de la decana con nuestro déspota ha hecho posible la prostitución del premio y la deshonra de la institución.

Cualquiera de las dos posibilidades es criminal y los llena a ustedes de verguenza.

De ustedes,
Atentamente,
Gustavo Coronel
Venezolano

Autos entregados por Chávez representan un robo a la nación


*** Vivir viviendo o vivir robando?
*** Chávez se roba nuestro dinero para dárselo a sus amiguitos.

Al entregar autos a los soldaditos Hugo Chávez dijo en Fuerte Tiuna, Caracas:  “El Gobierno Revolucionario sigue y seguirá haciendo esfuerzos y logrando resultados para el vivir viviendo, para que todos los venezolanos y venezolanas puedan vivir viviendo…”. En este sentido, Chávez indicó que el Gobierno Nacional venderá los vehículos en 59.000 bolívares. “En el capitalismo venden estos carritos en 138.000 bolívares (…), nosotros vendemos estos vehículos bien baratos”

En Venezuela un carrito FIAT Siena de estos que Chávez les entrega a los soldaditos, se vende en el mercado abierto a Bs F. 80-100.000 cuando tiene tres o cuatro años de uso, como puede verse en la página: http://www.ooyyo.com/used-cars/fiat-siena/venezuela  .

Lo que esto significa es que el régimen de Chávez les está semi-regalando los carritos a los soldaditos. Cuando Chávez contrasta el precio de venta de este auto en  “el capitalismo” con el de su régimen lo que está diciendo, realmente, es que su verdadero valor, lo que cuesta hacer el auto más el costo de distribuirlo y hacer una ganancia es el doble de lo que él les pide a los soldaditos.
Pero, quien tiene que pagar por este regalo? Todos los venezolanos. Ese es un dinero que nuestro hampón-presidente le quita a todos los venezolanos, para dárselos a soldaditos a quienes él desea mantener “contentos”.
Habría que preguntarle: quien le autorizó a usted a regalar nuestro dinero a una pequeña minoría a quienes usted desea comprar para su proyecto político? Cuanto le cuesta a Venezuela cada carrito que usted vende a bajo precio?

Quien le autorizó a regalar lo que no es suyo? Sabe usted que eso es corrupción de la peor especie? el regalo de uno solo de estos carritos es suficiente para meter al hampón-presidente en prisión.

miércoles, 6 de abril de 2011

Insurgir contra el despotismo: entre el coraje y la conformidad

El coraje moral lo llevó a ofrendar su vida por sus principios. No todos podemos ser héroes pero si debemos aprender de su ejemplo. Sin embargo quien tiene una estatua en Caracas es Marulanda, "Tiro Fijo". Somos, acaso, un pueblo de borregos?

“En sociedad lo opuesto al coraje no es la cobardía, sino la conformidad”
Rollo May, psicólogo estadounidense.

Los trece años que Hugo Chávez lleva asentando sus botas sobre Venezuela han dejado una herida en la sociedad venezolana mucho más profunda que la simple ruina física del país, ejemplificada por la situación de la autopista Caracas-La Guaira, y mucho peor que el caos administrativo, ilustrado por la comida podrida importada por una empresa petrolera. Es fundamentalmente una herida del alma. La orgía de mediocridad chavista ha logrado empobrecer espiritualmente a nuestro pueblo como nunca antes en nuestra historia, con la posible excepción de la llamada “Guerra Federal”. La liberación y promoción de los resentimientos y complejos de miles de compatriotas quienes nunca han aprendido a crear riqueza o no han logrado educarse les ha permitido “descubrir” que una manera de igualarse es mediante la nivelación de la sociedad por debajo. Este trágico descubrimiento le ha abierto las puertas a una Venezuela que se aproxima ya a las sociedades más atrasadas del planeta. Son legiones los venezolanos que no ven más allá de la limosna, que ya lo esperan todo del estado populista, del “taita”decimonónico quien les habla como hubiera podido hablarles el padre que pocos de ellos han conocido. El dictador ha reemplazado la importante figura paternal que ha estado generalmente ausente de miles de hogares venezolanos. Se repite en Venezuela la fábula de los “descamisados” de Eva Perón, aquella legión de argentinos que vieron a la ex-bataclana como madre que les aliviaba frustraciones y amarguras. Así como los odios y resentimientos de los “descamisados” fueron heredados por los piqueteros, así los chavistas están creando una nueva sociedad de incapacitados sociales, milicianos por no tener alternativas, reposeros y hasta graduados a golpe y porrazo en universidades “express”, algunos disfrazados de médicos con licencia para matar.

Esto ha venido desarrollándose ante los ojos de una Venezuela de clase media, mucha de ella profesional, una clase con actitudes modernas y abiertas al mundo, con algunos ahorros, educación y dotada de una visión de país totalmente diferente a la que se ha ido creando en estos años. Esta clase media ha llegado a ser la víctima principal de la nueva Venezuela. Sin embargo, muchos miembros de esta clase media han asistido a esta trágica transformación de una Venezuela-Chile en una Venezuela-Haití con pasiva aceptación, como resignada a dejarse arrebatar al país, reemplazando la indignación por el sentido del humor.

Hablar de esto es difícil sin que mucha gente se sienta incómoda o hasta ofendida. Esto es así porque nadie quiere ser identificado como cobarde. En Venezuela cobardía es casi siempre entendida como cobardía física, esa que experimentó Chávez cuando quedó paralizado en el Museo militar durante su golpe de Febrero 1992. Pero nuestra Venezuela se está perdiendo no por cobardía física sino por cobardía moral. Más aún, es enteramente posible tener mucho coraje físico siendo un bandido carente de ética. El coraje físico frecuentemente pertenece al mundo de los instintos mientras que el coraje moral es siempre el producto de la razón.

Es probablemente mucho más difícil tener coraje moral que tener coraje físico. El coraje físico es generalmente asunto de un instante y, en ese instante, la persona muestra coraje y se enfrenta al peligro o corre despavorida. El coraje moral requiere un enfrentamiento decidido, a todo riesgo, contra las violaciones éticas, aunque ello requiera poner en peligro posición social, tranquilidad, fuente de ingresos, status, todo lo que una persona civilizada tiene en alto aprecio. Enfrentados a estos riesgos son muchos quienes prefieren guardar silencio, sobretodo si la agresión no les ha tocado directamente y a pesar de que sepan que, en algún momento, les tocará su turno.

Quien posee coraje moral no solo sabe lo que hay que hacer, lo hace. Así lo decidió Franklin Brito. Los venezolanos saben lo que hay que hacer: insurgir contra el despotismo, la corrupción y la prostitución que Chávez ha traído consigo. Hacerlo o no constituye la prueba del ácido del coraje moral.

La encrucijada venezolana se abre con claridad ante nosotros: o tenemos suficientes ciudadanos dotados de coraje moral y cerramos filas para expulsar al déspota o perderemos el país a manos de un hamponato que se da la mano con los regímenes más tenebrosos del planeta. Ya no es posible seguir deshojando la margarita, pretendiendo que la lucha por la libertad es asunto de otros. Ya es imposible escondernos en el rebaño e ignorar nuestra responsabilidad individual.

El reconocimiento de la responsabilidad individual es lo que caracteriza al coraje moral.

Entrevista imaginaria con Fernando Soto Rojas

Entrevistamos al presidente de la Asamblea Nacional en su oficina. El intelectual nos habla pausada y reflexivamente, como si estuviera en su clase de la Universidad Bolivariana, seccional Machurucuto. Le preguntamos:

“Hay crisis de combustible en el país? Las colas para comprar gasolina son inmensas”.

- Hay una pequeña crisis, nos dice sonriente, nada serio. A mi no me ha faltado la gasolina hasta ahora.

“Y que opina usted del problema de la vivienda”?

- Es algo temporal. Fíjese que Alejandro (Uzcátegui) ya nos prometió construír 38.000
- viviendas. Castillo (?) nos promete otras 1000 viviendas para el año próximo. Las promesas que tenemos terminarán con la escasez”.

“Las operaciones de Maiquetía están seriamente afectadas por los apagones. Que puede decirnos sobre esto?”.

- Mire. Es fácil. Vuele de día. Uno puede planificar sus viajes a fin de no tener que viajar de
noche. Eso es lo que yo hago. El avión de PDVSA me lleva a Margarita a la hora que yo
quiero. Alí nos dice que este año si va a generar 2000 sopotientos megavatios”.

“La inflación este año parece ser igual a la del año 2010. Como podemos solucionar este problema?”.

- Es que esto no es problema. Piensa como estaríamos con una inflación del 60 por ciento y
te sentirás contento de tener solo el 30 por ciento. Esa es la clave”.

“Continúa el grave problema de las deudas del estado con las empresas de servicio público. Como resolverlo?”

- Mira. Estamos organizando una misa de acción de gracias en el 23 de Enero, para celebrar
que a la CANTV solo le deben 850 millones de bolívares, ni siquiera ha llegado al millardo
de bolívares de deudas. Eso es alentador.

“La importación de alimentos en mál estado es grave indicio de corupción e ineptitud en el

gobierno. Serán castigados los responsables? “

- La importación de alimentos es mínima hoy en día. Loyo nos informa que ya estamos
 produciendo el 75 por ciento de la comida que consumimos. El problema es que somos muy tragones los venezolanos, muy cibartitas (sic)”.

- “Por qué niega usted la discusión del caso Makled en la Asamblea Nacional”?

 Chico, eso no es competencia nuestra. Lo nuestro es legislar y ni eso lo estamos haciendo.
Que investigue Mata Figueroa, como el ya prometió. Y que caiga quien caiga, como dicen
Hugo Carvajal y Henry Rangel Silva. Ya Russián debe estar montado en esto.

“Finalmente, que opina usted sobre la criminalidad en el país?”

- Pienso que tiene su lado positivo. Fíjate que desde que le robaron el carro a César Pérez
Vivas en San Cristóbal ha perdido parte de ese sobrepeso que tenía. Eso es sano.

Lo dejamos en su oficina tomándose un cafecito nicaraguense.

El heroismo y el miedo a la muerte


Leyendo a Ernest Becker

“Non ridere, non lugere, negue detestari, sed intelligere”.
(“No reirse, no lamentarse, no maldecir, solo comprender”)
Spinoza.
“El heroismo es, ante todo, un reflejo del terror a la muerte”.
N.S Shaler

Me encontré al azar con un libro notable, escrito por Ernest Becker, a quien no conocía. Este libro llamado: The Denial of Death”, “La Negación de la Muerte”, está bellamente escrito. Trata de examinar la razón de la existencia, si es que existe alguna, y expone el dilema fundamental del ser humano, el cual expresa de la siguiente manera (mi traducción):
“Todo lo que el hombre hace en su mundo simbólico representa un intento de negar y superar su grotesco destino…. Podemos llamar esto la paradoja existencial. El hombre posee una identidad simbólica que le permite colocarse fuera de la naturaleza….. es un creador con una mente que se eleva para especular sobre átomos y el infinito, que se puede colocar con la imaginación en un punto en el espacio y contemplar divertido su propio planeta…. Esta eterealidad le confiere el estatus de un pequeño dios.. … pero, al mimo tiempo es un gusano, alimento de gusanos. Esta es la paradoja, está fuera de la naturaleza y, de manera inevitable, inmerso en ella….. está consciente de su espléndida unicidad… y sin embargo retorna a la tierra para pudrirse y desaparecer en ella”….

Becker habla de la negación de la muerte como algo inmanente al ser humano, que lo lleva a negar (o renegar de) su condición mortal, a reprimir la idea de la muerte, la cual sería verdaderamente enloquecedora si no fuera objeto de ese mecanismo de represión. La negación de la muerte, dice Becker, es el precio que debemos pagar por pretender que no estamos locos. Blas Pascal decía: “El hombre está tan inevitablemente loco que si no lo estuviera, ello representaría una forma de locura”. Se refería Pascal a esa locura de negar nuestro destino mediante la creación de mundos simbólicos y el uso de trucos psicológicos totalmente removidos de la realidad.

Es en este sentido que el heroismo viene a ser un mecanismo de defensa contra el terror a la muerte. William James decía que el hombre siempre ha considerado instintivamente al mundo como un gran teatro para el heroismo. Otros pensadores, como Nietzsche, han pensado que la misión fundamental del hombre en el planeta es la heróica. La sociedad es vista, dice Becker, como un sistema de acciones simbólicas que constituyen un vehículo del heroismo. Es un sistema que nos recluta a todos con el propósito de darle a nuestra condición humana un sentido de valor primordial, de afirmar nuestra condición de seres especiales en el cosmos, de ser de esencial utilidad para la creación, de dotarnos de sentido. De allí salen las catedrales, los rascacielos, las grandes obras literarias, pictóricas y musicales. Exigimos ser más que los otros animales y esa exigencia es nuestro vehículo para (tratar de) alcanzar la inmortalidad. Para Becker el problema del heroismo ocupa un lugar central en la vida humana porque está enraizado en la necesidad de auto-estima, de trascender, en nuestra naturaleza esencialmente narcisista. Somos, dice, el único animal consciente de su mortalidad y ello nos produce una cronica angustia.

En su ensayo Becker no se queda en lo descriptivo sino que explora el como lograr salir de “este laberinto”. Habla extensamente de Kierkegaard y de su fórmula para llegar a ser un verdadero hombre, la cual se resume en el concepto de “caballero de la fe”. Quien viva en la fe, dice Kierkegaard, ha traspasado la angustia de su mortalidad al creador, Acepta, por tanto, y sin quejarse, lo que pueda sucederle en esta dimensión visible, vive su vida como un deber, enfrenta la muerte con perfecta calma. Es una bella idea, dice Becker, pero no pasa de ser una ilusión creativa. La fe no se compra en la botica, es un don de la gracia. El caballero de la fe abraza la muerte con facilidad porque nunca ha vivido realmente. El sacrificio que hace de su vida no es el producto de su libre albedrío sino el producto de su incapacidad para vivir en la misma categoría de sus pensamientos. William James decía que “si uno depende demasiado en Dios no puede lograr con sus propias fuerzas lo que vino a hacer”.

Carlos Marx, sin la muleta de la fe, compartió la angustia crónica producida por la paradoja de la condición humana de ser simultaneamente un animal superior y estar consciente de su mortalidad. Decía: “Soy nada y debería serlo todo”.

Otras fórmulas se centran no en impedir la muerte sino en posponerla. Esta fórmula, advierte Becker, es aún menos efectiva ya que tenderá a incrementar el terror a la muerte, en lugar de apaciguarlo.

Tillich habló de la necesidad de que el hombre tenga el coraje de ser quien es, de asumir enteramente, sin muletas, la problemática que presenta la vida. El venezolano vernáculo lo definiría como “asumir nuestro barranco sin tanta pendejada”. Debe tener el coraje de enfrentar la angustia producida por el sin sentido. Ello le conferiría un verdadero heroísmo cósmico. En su persona el hombre trataría de incorporar ese coraje, sin necesidad de apoyarse en un Dios, terminar de una vez por todas con los mecanismos de transferencia que representan una verdadera traición a nuestros poderes racionales.  De allí que Tillich insurgiera contra el misticimo oriental, considerándolo inadecuado para el hombre occidental, al considerarlo como un intento de evasión del coraje para ser quienes somos.

Al final no hay una fórmula. Ni puede haberla. Apoyándose en Otto Rank, Becker concluye que el hombre siempre estará orientado a ver más allá de su cuerpo, se protegerá con mecanismos de represión de la idea de la muerte y cultivará mitos de trascendencia heróica, como maneras de conservar su sanidad en medio de su sin sentido.