lunes, 26 de agosto de 2013

Pastor Malandronado le sale muy caro a los venezolanos


 

El corredor Di Resta dijo después de la carrera de ayer: “Maldonado me arruinó el auto. Le aplastó un lado, desde el radiador. Me sorprende que haya continuado”.  Di Resta se mostró decepcionado porque Maldonado le impidió ganar puntos. “Los tenía en la mano”, aseguró.

Pastor Maldonado fué penalizado una vez más por ese choque, lo cual lo hace el conductor de formula uno más censurado por los jueces. Como buen “revolucionario” le echa la culpa a otros de su impericia. Dice que Sutil, otro corridor, fué el culpable.

Maldonado llegó en posición 17, otro gran fracaso para este aventurero, cómplice de Rafaél Ramírez en el despojo de $200 millones a la nación venezolana, a través de un patrocinio escandaloso que cuenta con el visto bueno del coprolito Pedro Carreño.

El General Bohorquez: lengua mocha y semi-analfabeta


http://www.youtube.com/watch?v=s_XnZK_RAtM
Oigan a este general Bohorquez, en Lara, comentar sobre la inseguridad. No existe, dice, porque "el no la vive", con su peculiar manera de comerse las palabras. De antología es su explicación de que hay "un menos 20 por ciento de reducción de la inseguridad". Lo que el pobre quiso decir es lo opuesto a lo que le salíó.
Que gente! De donde habrá venido esta pandilla de ignorantes? Gente de otro planeta!

Venezuela: en el foso de América Latina


 
En su desenfrenada y masoquista carrera hacia el arco, la fleche y el taparrabos la sociedad venezolana, liderada por una pandilla de malandros conocida como “Los Chavistas”, se acaba de anotar otro logro importante. Estará recibiendo alimentos de los dos países más pobres de América Latina: Bolivia y Haití, los cuales recibirían a cambio lo único que Venezuela produce, petróleo, un recurso puesto en nuestro territorio por la naturaleza hace millones de años, en cuya elaboración no hemos tenido ni arte ni parte.

 

Este paso representa un punto casi final en nuestra pavorosa transición de Venezuela a Zanganolandia y completa el cuadro de nuestra total dependencia en países que ya nos controlan politicamente, Cuba, o economicamente, China, y ahora por la boquita, Bolivia y Haití, apoyados por Argentina (carne), Nicaragua (plátanos y calzones), República Dominicana (caraotas) y Jamaica (cambures y heladeros).   

 

El jumento del escudo galopa perezosamente (como todo lo del Estado)  hacia atrás, como símbolo de la determinación de los rústicos en el poder, una pandilla a la cual Roy Chaderton no le ha podido transmitir sus finas maneras por temor a lo que le diría Pedro Carreño.  

 

Estas son las noticias:

 

Bolivia exportará sus excedentes de alimentos a Venezuela

El volumen global será de 25.000 toneladas de arroz, 60.000 de azúcar, 90.000 de maíz amarillo, 912 toneladas de palmito y 12.000 de leche en polvo


Además, hay que agregar que también exportará hacia Venezuela su  papel tualé excedente, no sabemos si nuevo o usado.

Por su parte, Haití no se queda atrás. Una noticia aparecida en www.lapatilla.com  dice: “ El Ministerio de Agricultura de Haití anunció este jueves que el gobierno había aprobado en su plan de recuperación agrícola de tres años, una serie de medidas para fortalecer el sector agrícola para la aplicación del programa de intercambio de petróleo por alimentos con Venezuela, a raíz de la redefinición del acuerdo de Petrocaribe. Thomas Jacques, el ministro de Agricultura, indicó que se estaba transformando la política de importación a una verdadera política de producción local para llegar a una etapa en la que “vamos a ser capaces de exportar productos agrícolas por un monto de $ 12 millones al año, a Venezuela, sin reducir la cantidad de comida consumida localmente

Los criminales de Amuay todavía andan sueltos


                
         

Hace un año Venezuela sufrió una de sus más grandes tragedias, al explotar una esfera de gas en la refinería de Amuay. La onda expansiva de la explosión arrasó con hasta 500 viviendas, mató a 42 personas y llenó de horror a la comunidad de Amuay-Punto Fijo. Fué un horror compartido por toda la nación. De inmediato se oyó la voz del régimen, representado por la señora Eva Golinger, quien intimó que la tragedia había sido causada por sabotaje. El ministro-presidente de PDVSA, Rafaél Ramírez, declaró que en dos o tres días la refinería estaría operando normalmente. El ahora difunto, en un breve interludio entre viajes a Cuba, hizo una visita al sitio de la tragedia, “poniendo su vida en peligro’, como lo hicieron notar los periodistas del régimen y dictaminó: “El show debe continuar”, frase infeliz que puso de relieve su patanería.   

Un año después la situación es la siguiente: (1), la tesis de la Sra. Golinger, echada a rodar minutos después de la tragedia,  ha sido adoptada oficialmente por el régimen. El reemplazo del difunto así lo repitió ayer: “la tragedia fue causada por el sabotaje de la derecha”; (2), PDVSA no ha compensado a los familiares de las víctimas de la tragedia: (3), PDVSA no ha llevado a cabo investigación alguna de lo sucedido; (4), PDVSA no ha introducido ningún reclamo a su empresa o empresas aseguradoras sobre las pérdidas materiales ocurridas, las cuales se estiman en casi dos mil millones de dólares; (5), un estudio hecho por Risk Engineering para una empresa reaseguradora dejó en evidencia la pobreza de los sistemas de protección de la refinería y mencionó que en el lapso de un año previo a la tragedia habían ocurrido más de cien incendios en las plantas; (6), un año después de la tragedia la refinería todavía no ha regresado a la normalidad y trabaja al 72 por ciento de su capacidad, lo cual representa una significativa pérdida adicional para la nación; (7), PDVSA ha tenido que importar de USA significativos volúmenes de gasolina, componentes para gasolina y hasta diésel, a precios internacionales para regalarlos en el mercado interno, una pérdida adicional para la nación que se acerca a los mil quinientos millones de dólares; ( 8), hasta ahora no ha habido ningún informe oficial sobre la tragedia, mientras en la Asamblea Nacional el régimen ha bloqueado todo intento de discutir sobre las causas de la explosión; (9), el único informe técnico conocido, elaborado por técnicos de la antigua PDVSA, indican que la tragedia se debió a la ruptura de sellos de seguridad de una de las esferas de almacenamiento de gas, el resultado del pobre mantenimiento crónico en la refinería. A fin de ocultar esta situación PDVSA ha decidido echarle tierra a la investigación y aferrarse de manera patética y bestial a la tesis del sabotaje.

Lo que considero increíble e inaceptable es que la gente que hizo posible esta  tragedia por su ineptitud y corrupción, desde la presidencia de la república hasta la directiva de PDVSA, el ministro-presidente de PDVSA y la gerencia de refinación de PDVSA, todo ese malandraje esté  todavía en el poder, sin que ninguna de las instituciones del Estado: Asamblea Nacional, Tribunal de Justicia, Poder Ciudadano, fuerza armada, toda esa quincalla manejada por gente indigna, les haya pedido cuenta de sus crímenes. La tragedia de Amuay representa uno de los puntos más bajos en el proceso de descomposición moral del régimen, ciertamente el más doloroso por la cantidad de muertes, lesionados y damnificados por el evento. Y su impunidad representa un punto bajo en nuestro nivel de decencia colectiva.   

Más allá de la manipulación mediocre y perversa de esta gran tragedia nacional por parte del régimen, se impone que Venezuela  haga justicia. Justicia para los familiares de las víctimas, justicia para la nación. Los responsables por esta tragedia no deben quedar sin castigo.

Los geólogos sabemos que cuando ha pasado mucho tiempo sin que la tierra se mueva, la energía acumulada en el subsuelo se hace inmensa. Cuando finalmente se libera, el terremoto es de pronóstico. La reacción del país contra estos criminales será terrible. Creo que el difunto se murió a tiempo para escapar de ella pero sus herederos no podrán hacerlo.    

 

 

 

 

domingo, 25 de agosto de 2013

Las patrias del espíritu


Los Teques, alrededor de 1950
 
Una reflexión dominical

 En un planeta cada vez más pequeño gracias a las comunicaciones podemos hablar, sin que ello sea blasfemia, de las patrias del espíritu, es decir, de aquellos sitios en los cuales hemos ido dejando pedazos del corazón. Por eso, puedo decir que tengo hasta seis patrias. Y ninguna de ellas es Caracas, el sitio donde nací, a pesar de que lo hice en una Catia amable, desaparecida ya hace mucho tiempo.

Mi primera patria, en órden cronológico, es Los Teques. Allí pasé mi niñez y mi adolescencia, fuí feliz  y siempre lo supe. El Parque Knopp, el Liceo San José, las retretas dominicales en la plaza, los amigos con quienes filosofar de madrugada por las calles llenas de neblina, la gran familia tequeña, como olvidar aquella maravilla? De allí salí a estudiar un nuevo idioma en Nueva York, en Enero de 1950 y apenas protegido contra el frío por una vieja bufanda que había pertenecido a Arturo Michelena.

Mi segunda patria es Tulsa, Oklahoma. Allí llegué a los 17 años, tímido y desgarbado y regresé a Venezuela cuatro años después extrovertido, sabiendo ya quien era, graduado de geólogo y lleno de entusiasmo por trabajar para mi país. Tulsa para mí fue un tesoro de gente cordial, extraordinarios maestros, un sitio de descubrimientos sobre mí mismo. A Tulsa regreso cada vez que puedo, en peregrinación agradecida y nostálgica.

Universidad de Tulsa
Mi tercera patria es Maracaibo. Encontré una Venezuela totalmente original, divertidísima, con gente poseída por una gran alegría de vivir. En Maracaibo encontré compañera para mi viaje hacia Itaca (Ver poema de Kafavis de ese nombre) y allí nacieron mis tres  hijos. En mi espíritu  Maracaibo siempre relampaguea y  anidan sus dulces y rítmicas danzas y las canciones de Luis Laguna.
 

Mi cuarta patria es La Haya, Holanda, donde pasé un año de luna de miel, recién casado, viajando los fines de semana por Europa, aprendiendo de los holandeses el aprecio por los placeres sencillos de la vida, admirando los pintores flamencos del museo Mauritshuis y comiendo “rijstaffels” Indonesios en el Tempat Senang (todavía este restaurant está en el  mismo sitio donde lo vi por primera vez, en 1959).
La Haya

Mi quinta patria es Sabana del Medio, cerca de Valencia, en Carabobo, donde tuve un hogar por diez años, viviendo en el campo sin ser un campesino, tratando de construír mi Shangri-La. Al final, ello no fue posible. Las vacas realengas se comieron nuestras flores y los invasores promovidos por la revolución nos cercaron de miseria y de asaltos. Allí dejamos 600 árboles frutales y  ornamentales. Siempre pienso en ellos como nietos.  

Mi sexta patria es Washington DC. Una de las capitales más hermosas del planeta, donde se puede vivir a minutos del mayor centro de poder politico del mundo de manera bucólica, rodeado de grandes árboles, parques y grandiosos museos y pudiendo elegir entre docenas de conferencias de universidades y centros de estudios (think tanks) sobre temas universales. Aquí he logrado vivir diez años sin ver una mosca o una cucaracha.

Seis patrias para alguien quien dejó hace más de 60 años su hogar y parte de su corazón en una pequeña aldea venezolana que ya no existe, al menos en su forma original. No está mál para un tequeño de modestos orígenes.  

Julio BarroetaLara, José Balbino León, Luis Ayesta, Carlos Alberto Moros, Antonio Pasquali, Federico Escobar, Germán Luna, Elio Mujica, Alí López Bosch, David Gonzalez Barreat, fueron algunos de mis amigos de infancia y adolescencia de Los Teques. Con Antonio Pasquali mantengo una estrecha amistad que ya tiene 65 años y sigue tan campante. Todos ellos fueron o son grandes ciudadanos. Sería algo en el agua que tomábamos o el aire que respirábamos en aquella Los Teques de encanto, lo que nos dió impulso para tratar de volar lo más alto posible? Ojalá esa agua y ese aire existan aun en nuestra Venezuela y que haya muchos jóvenes quienes la sigan tomando y respirando, preparándose para ser ciudadanos del país civilizado que debe aflorar algun día.   

Ese es mi más ferviente deseo.