jueves, 9 de julio de 2020

DEMOS LA BATALLA POR EL CENTRO


Things fall apart; the centre cannot hold;
Mere anarchy is loosed upon the world,
The blood-dimmed tide is loosed, and everywhere   
The ceremony of innocence is drowned;
The best lack all conviction, while the worst   
Are full of passionate intensity

       THE SECOND COMING
       WILLIAM BUTLER YEATS

El fiel de la balanza, el punto medio del péndulo, el in medio virtus de los grandes filósofos morales, el centro mencionado por Yeats en su poema “The Second Coming”, el centrismo apasionado, son imágenes de lo que considero debería ser la posición mayoritaria de una humanidad con aspiraciones de excelencia. En realidad, este concepto ha estado en acción en los países más avanzados de la Tierra. Reconozco, sin embargo, que no es fácil  tomar vigorosas posiciones en un mundo tan convulsionado, en el cual los conceptos no solo son abusados, mal interpretados o estirados más allá de su verdadero significado, sino frecuentemente objeto no ya de disensión civilizada sino de virulentos ataques.
¿De qué hablo al hablar del centro? Creo necesario decir, primero que todo,  de que NO hablo al promover el centro. No hablo de indiferencia, no hablo de pragmatismo desbordado, no hablo de simples soluciones promedio, no hablo de mediocridad o de insulsas medianías y transacciones.   
Hablo de la apasionada batalla por vivir de acuerdo a las más caras aspiraciones del ser humano civilizado, con el rechazo a los extremos que se nutren del odio y de la violencia, con la  negación de los regímenes que atropellen nuestras libertades y nuestros derechos fundamentales, con la  oposición decidida, a todo trance,  a toda dictadura de extrema izquierda o de extrema derecha, con el rechazo a la obtención de beneficios de corto plazo a expensas del sacrificio de valores  y principios que deben ser inamovibles. Hablo de combinar de manera armoniosa lo que existe de noble en visiones diferentes sobre la vida en común, como pueden ser el respeto por la propiedad e iniciativa privada y, al mismo tiempo, la promoción de un sano nivel de participación estatal en los asuntos fundamentales del contrato social, como lo son la educación, la salud, la seguridad social y la infraestructura física. Al hablar de Centro me  refiero a un sano equilibrio entre el concepto de  soberanía nacional, por un lado, y la convicción de que el bien global, a nivel del planeta, tiene mayor peso que los intereses parroquiales cuando se trata del bienestar de la humanidad. Ya no hay islas en nuestro planeta. Hablo de pensar en nosotros como ciudadanos del mundo, en momentos en los cuales la misma vida de la especie se encuentra rodeada de riesgos y peligros como nunca antes.
La batalla por el centro se hace urgente. Las grandes mayorías que permanecen silenciosas ante el ensañamiento de los extremos deben tomar en sus manos las riendas de las grandes decisiones, antes de que sea demasiado tarde  y terminemos en una nueva edad de piedra, en guayucos, haciendo fuego con trozos de madera reseca. Ya hoy día, solo en los  Estados Unidos existen más de 1000 grupos organizados de odio racial, de género, de preferencias sexuales, de uno u otro tipo. Ver informe en: https://www.splcenter.org/hate-map 
Debemos preguntarnos si no ha llegado la hora de la compasión y de la verdadera humanidad, tal y como se preguntaba Thomas Mann al final de su novela “La Montaña Mágica”:
“¿De esta fiesta de la muerte, de esta mala fiebre que incendia en torno tuyo el cielo de esta noche lluviosa, se elevará el amor algún día”?  

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