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sábado, 26 de diciembre de 2020

UN MARINERO DE ULISES EXPRESA SU CREDO


      

 

El viajero Ulises decía: Soy parte de todo lo que he visto. Enfrentado al final de sus días hizo un llamado a los marineros que siempre lo habían acompañado. El poeta Alfred Tennyson recoge  su llamado:  

(Traducción al español abajo)

  There lies the port; the vessel puffs her sail:

There gloom the dark, broad seas. My mariners,

Souls that have toiled, and wrought, and thought with me—

That ever with a frolic welcome took

The thunder and the sunshine, and opposed

Free hearts, free foreheads—you and I are old;

Old age hath yet his honour and his toil;

Death closes all: but something ere the end,

Some work of noble note, may yet be done,

Not unbecoming men that strove with Gods.

The lights begin to twinkle from the rocks:

The long day wanes: the slow moon climbs: the deep

Moans round, with many voices. Come, my friends,

'T is not too late to seek a newer world.

Push off, and sitting well in order smite

The sounding furrows; for my purpose holds

To sail beyond the sunset, and the baths

Of all the western stars, until I die.

It may be that the gulfs will wash us down:

It may be we shall touch the Happy Isles,

And see the great Achilles, whom we knew.

Tho' much is taken, much abides; and tho'

We are not now that strength which in old days

Moved earth and heaven, that which we are, we are;

One equal temper of heroic hearts,

Made weak by time and fate, but strong in will

To strive, to seek, to find, and not to yield.

 

Mi traducción (hay una de Clásicos Jackson, he diferido de ella en algunos pasajes):  

 

“Allí está el puerto; el barco hincha las velas.; allá sombríos los amplios y oscuros mares. Mis marineros, almas que habéis trabajado y fatigado y  pensado conmigo; que  siempre alegres aceptasteis el trueno y el sol y les opusisteis vuestros corazones y vuestras frentes libres; vosotros y yo, ya estamos viejos: pero la vejez guarda todavía su honor y sus tareas; la muerte acaba con todo; pero tal vez antes del fin pueda cumplirse alguna labor de nobles méritos, no impropia de hombres que lucharon con los dioses.

Ya titilan las luces entre las rocas; el largo día se desvanece; lenta asciende la luna, el abismo se queja con sus múltiples voces. Venid mis amigos, no es demasiado tarde para buscar un mundo más nuevo. Remad y sentados en orden combatan las estruendosas olas; porque intento navegar más allá del poniente, donde se bañan las estrellas del oeste, hasta que muera. Quizás los golfos nos sumerjan; quizás lleguemos a las islas felices y veamos al gran Aquiles, a quien conocimos.

Aunque mucho se ha perdido mucho nos queda y aunque no somos ahora esa fuerza que antaño movió la tierra y el cielo, somos lo que somos: una invariable voluntad de heroicos corazones, debilitados por el tiempo y el destino, pero fuertes en su afán de luchar,  buscar, encontrar y no doblegarse jamás”.

Soy uno de los marineros de Ulises.  Aunque ya han pasado muchos años aún recuerdo sus palabras y como participé y participo  de su entusiasmo, remando junto a él con toda mis fuerzas remanentes hacia el poniente y más allá, sin desfallecer.  

 ¿Cuánto se habrá logrado? ¿O, es que realmente, importa el resultado? ¿No será la manera de luchar lo que realmente importa? ¿No será el apego a la nobleza de las intenciones el verdadero objetivo, más que el resultado final de la batalla?

 Porque, como viejo marinero, intuyo que no existe tal cosa como  un resultado final. Esta es una batalla cuyo fragor se irá difuminando lentamente  en la infinita noche del universo. 

Los combatientes seremos juzgados, si es que existe un juez, por la dignidad mostrada en el combate, por la pureza de nuestras intenciones y por  la estoica aceptación de ser no más pero no menos de lo que somos.   

 


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ulises luchó en Troya y luego se va a luchar contra Polifemo, Circe o Calypso. En ésas gana es por su inteligencia. No tanto por su fuerza. Allí está la lección de vida y dónde debemos poner nuestra mirada, en ganar por la inteligencia.

Ulises, a quién Penélope espera, es recibido en casas lejanas, y bienvenido sin de antemano saberse muy bien ni de dónde ni exactamente quién es. Solo se sabe que es un ser inteligente.

Humberto Acosta
Belo Horizonte
Brasil.

Anónimo dijo...

Las sirenas que cantan a Ulises hoy dia parecen a Karl Marx. No sea seducido por el canto cautivador de las sirenas. No escuches la musica del flautista rojo de Hamelin