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lunes, 4 de julio de 2022

PLANIFIQUÉ IR A LA PLAYA Y TERMINÉ COMO DIRECTOR DE PDVSA

 


Décimo cuarto viaje a Serendipia

 PLANIFIQUÉ IR A LA PLAYA Y TERMINÉ COMO DIRECTOR DE PDVSA

En la mañana del sábado 30 de Agosto de 1975 me encontraba cargando mi pequeña camioneta FIAT con algunas vituallas para irme a la playa de Camurí Grande, cercana a Naiguatá, con Marianela y mis tres hijos Gustavo Ernesto, 15, Corina, 14  y Ana, 9. Como a las 11 a.m. sonó nuestro teléfono y fui notificado por la secretaria del ministro Valentín Hernández Acosta que debía estar en Miraflores a la 1 p.m. para la juramentación de la primera junta directiva de Petróleos de Venezuela. Traté de excusarme en base a mis planes de ir a la playa con la familia, pero la secretaria me dijo que mi asistencia era necesaria.

Así lo notifiqué a mi familia y procedí a descargar los corotos playeros de la camioneta. Resentí la llamada, porque estaba seguro de que mi asistencia sería solamente como testigo de la ceremonia, en mi condición de presidente de AGROPET, la organización de  empleados petroleros que había contribuido sustancialmente a la forma final que tuvo la nacionalización petrolera venezolana. Esa asistencia a la ceremonia me costaría mi fin de semana playero.

Al verme salir hacia Miraflores mi hijo mayor le dijo a Marianela: “A ese lo van a nombrar director de la compañía”.

Al llegar a Miraflores entré al salón donde se llevaría a cabo la ceremonia y me encontré con el grupo de directores que iban a ser designados. Me dirigí al Dr. Julio César Arreaza, quien iba a ser nombrado vicepresidente, y le dije: “Dr. Arreaza, creo que estoy aquí por error. Preferiría ausentarme”. Y él me respondió: “Si usted fue llamado para estar aquí, debe existir una razón. Debe quedarse”.

Después de una larga espera vimos entrar al salón al ministro Valentín Hernández, quien saludó a todos los presentes. Se acercó a mí y me dijo: “Coronel. Usted va  ser designado miembro de esta junta directiva, pero debo decirle que ello será en contra de mi recomendación y bajo protesta, ya que habíamos convenido en no designar en esta junta a ningún miembro activo de la industria petrolera. El presidente Pérez ha insistido en su designación  pero quiero decirle que no estoy de acuerdo con esto”.

No tuve tiempo de reaccionar a estas frases del ministro Hernández porque en ese momento entraron al salón el presidente Pérez y el General Rafael Alfonzo Ravard, quien sería designado presidente de la primera junta directiva. Pérez se acercó a cada uno de nosotros y nos dijo algunas palabras. A mí me dijo: “Sé que usted no me hará quedar mal”.

De inmediato se procedió al nombramiento y regresé a mi casa en La Lagunita asombrado, a informar a mi familia de lo que ya mi hijo se había encargado de pronosticar. De inmediato llamé al presidente de mi empresa SHELL de Venezuela, Alberto Quirós Corradi, para notificarle la noticia. Transcribo de memoria mi llamada:

·       Alberto. Te llamo porque estoy regresando de Miraflores de la juramentación de la primera junta directiva de Petróleos de Venezuela. Te informo que, para mi total sorpresa, he sido designado miembro suplente de esa primera junta”.

·       Por un largo intervalo hubo total silencio del otro lado del teléfono. Finalmente, Alberto me dijo: “Gustavo. Quiero decirte tres cosas. Primero, mis felicitaciones. Segundo. Estás despedido de SHELL! Tercero, vente de inmediato con Marianela, vamos a abrir unas botellas de Moet Chandon”. 

Esta designación fue totalmente inesperada, tanto para mí como para muchos de mis colegas en la industria petrolera. Algunos pensaron que ello había sido el resultado de una maniobra política y que yo había estado actuando en AGROPET en búsqueda de tal desenlace. Afortunadamente, la mayoría pudo ver que la designación había sido la recompensa del gobierno de Carlos Andrés Pérez  a la labor de AGROPET, a la participación de los técnicos petroleros venezolanos en el debate y que el nombramiento de su presidente como miembro de esa primera junta directiva comprometía a los gerentes y técnicos petroleros a mantenerse vigilantes ante cualquiera amenaza de politización de la naciente industria petrolera nacionalizada.

Años después, en un viaje que hice a Nueva York, ya sentado en mi asiento de clase turista, una aeromoza se acercó y me dijo que el ex-presidente Pérez me invitaba a almorzar con él, en la primera clase. Al sentarme a su lado y compartir el resto del viaje con él tuve oportunidad de conocerlo (nunca antes había hablado con él, con excepción de su breve anuncio aquel día de Agosto 2015). En esta ocasión me dijo que me había designado en PDVSA para que fuera fiel a lo que nosotros los gerentes y técnicos petroleros deseábamos, es decir, que la industria se mantuviese libre de politización. Me dijo: “para ponerlo a usted allí”, me dijo, “debí argumentar muy fuerte con el ministro Hernández”.  Y agregó, antes de separarnos: “Tuve razón al colocarlo allí, Coronel”.

Ya casi todos los protagonistas de esta pequeña historia han fallecido: Alberto Quirós, el presidente Pérez, el General Rafael Alfonzo Ravard, el Dr. Julio César Arreaza, el ministro Valentín Hernández, todos los integrantes de aquella primera directiva. Solamente estamos vivos Edgar Leal, de quien no he sabido nada durante muchos años,  y yo.

 Por  lo tanto no puedo llamar a los ya fallecidos en apoyo a lo que aquí digo, pero sí puedo decirles que jamás adulteraría la verdad sobre estos hechos. Hacerlo sería deshonrar la memoria de venezolanos quienes me merecen el mayor respeto y por quienes tuve mucho afecto en vida.

 Puedo decirles que fui totalmente fiel a la confianza que el presidente Carlos Andrés Pérez depositó en mí ese día de Agosto de 1975. Durante mis cuatro años allí, 1976-1979, di la batalla por una PDVSA libre de interferencias políticas. Encontré aliados maravillosos, incluyendo a  grandes señores del petróleo venezolano como Luis Plaz Bruzual, José Martorano y José Rafael Domínguez, en el seno de las directivas de PDVSA y Guillermo Rodríguez Eraso y Alberto Quirós en las presidencias de Lagoven y Maraven.

Esa batalla se ganó por algunos años y ello le dio a PDVSA una bienvenida independencia financiera y de gerencia. Lamentablemente no pudimos evitar la debacle que vendría después.

Este episodio de mi vida fue serendípico. Queriendo irme un sábado cualquiera a la playa, terminé jugando un papel inesperado en el curso de  los acontecimientos nacionales que marcaron el curso de los primeros cinco años de PDVSA.

 


10 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante esta historia, gracias por compartir. Me llama la atención que para la designación de un cargo tan importante usted no haya tenido la menor idea de que iba a ser nombrado para ocupar ese puesto y que ello fuese una total sorpresa.
Me pregunto también si para algunos de los otros integrantes de esa junta directiva la designación para sus cargos también era sorpresa? Seguramente fueron seleccionados debido a sus méritos y trayectoria como lo demostraron durante el ejercicio de sus funciones.

Anónimo dijo...

Gustavo, creo que se fue un 2015, queriendo decir 1975:

"Al sentarme a su lado y compartir el resto del viaje con él tuve oportunidad de conocerlo (nunca antes había hablado con él, con excepción de su breve anuncio aquel día de Agosto 2015)."

Nos sorprenderíamos analizando que a fines de los 60 comienzo de los 70 éramos el país con el más alto PIB de América Latina y la inflación durante varias décadas desde 1935 fue 2% interanual. Desde 1975, sólo 10 años después, 1985, estábamos ya en una situación financiera compleja con dos presidentes que metieron la pata hasta el fondo, Herrera, que no pudo ser peor por falta de tiempo y aún no se ha escrito historia suficiente para explicarlo y Lusinchi, que ya sin casi margen de maniobra, según él, la banca lo engañó.

Aquí está explicado todo por alguien que lo vivió en primera fila:

https://www.youtube.com/watch?v=dZCeiqXPXn4

Acosta,
España.

Gustavo Coronel dijo...

Comentario de anónimo:
De esta manera inesperada y no notificada previamente es que casi todos los presidentes o ministros de Venezuela ponen y quitan gente.... Esa es una falta de cortesía. En mi caso fue una sorpresa agradable pero en muchos casos el despedido lo oye por la radio o lo ve en TV. Los otros directores de PDVSA fueron notoficados con antelación. Mi caso fue especial ya que fue una decisión de última hora del presidente Pérez. Como digo, objetada por el minsitro Valentín herrnández porque cointrariuaba un acuerdo al cual se había llegado antes, de no nombrar en esa directiva a ningíun petrolero activo en el momento.
Por eso hablo de serendipia, algo inesperadao, no buscado, que creo probó ser positivo.

Gustavo Coronel dijo...

Gracias por la observación amigo Acosta.

Anónimo dijo...

Gracias por la aclaración Sr. Coronel.

Mary Torres Calderón dijo...

Bueno ing.Lei este articulo despues de los anteriores.Creo que se ilustra usted mismo con su propio articulo, y la opinion que le di..¡Que dejaron ustedes cuando trabajaron con la mirada colocada en Dios y su suprema ABUNDANCIA, para todos los Seres humanos? abundancia honesta y bien trabajada,para su pais,eso, con conocimiento y merito al mismo, la cual no esta REÑIDA con nada.Se multiplico para los que iban llegando después a este plano existencial.Vivir bien. Su ser interior debe hacerlo sentir que se regocije, liviano, cumplieron con su DEBER. Saludos

Anónimo dijo...

Tengo un respeto y admiración por usted. Primeramente siendo estudiante por sus artículos en la revista del Dr Jorge Olavarriaga y llegando a trabajar a Maraven en 1977 pude someramente conversar con usted de tan alta investidura para un estudiante y su sencillez y amabilidad. Inolvidable. Mis respetos

Gustavo Coronel dijo...

Muchas gracias, me alegro que nuestra reunión allá en Maraven haya sido agradable para ti. Siempre a tu orden,
Gustavo

Sun Tsu dijo...

El Doctor Gustavo Coronel fue jefe mio y fue un honor haber trabajado con el.
Mauricio Hernández...larga vida

Gustavo Coronel dijo...

Muchisimas gracias, Mauricio. Espero que estén bien.
un abrazo,
Gustavo