El mayor General de la Guardia Nacional Bolivariana, Luis Motta Domínguez dice: “Tenemos un líder que nos ha enseñado que venimos del pueblo. Somos el pueblo y por eso nunca más habrá una Guardia Nacional represiva”. Agregó que: “van a formar a todos los militares en el pensamiento bolivariano y dejar atrás los años 60 cuando se formaba para la violencia a los miembros de este componente en Estados Unidos, específicamente en la Escuela de las Américas, en Georgia. Por eso (los oficiales) eran represivos, porque eran formados para cuidar las arcas, pero del imperio. La formación consistía en formar componentes militares "arrodillados", para poder tomar el petróleo sin problemas".
Las declaraciones las dio el susodicho por el canal del estado en la mañana de este jueves y en el marco del 74 aniversario de la creación de la Guardia Nacional. El general acudió en compañía del General de División Alirio José Ramírez, el General Francisco Ortega Castillo y el General Aniceto Torrealba Torrealba.
Este militar no solo es adulante sino que miente. Hemos visto como la Guardia Nacional (por algo la llaman Nazi-onal) reprime a los estudiantes, echándole gas del bueno, y como arrastran a mujeres por los cabellos, batiéndolas contra el suelo. Echarle la culpa de esta violencia a oficiales que fueron a la Escuela de las Américas hace 50 años (quienes ya no están en la fuerza) es una señal de cobardía y gran ignorancia. Y, para rematar, hablar de militares arrodillados cuando aún estamos indignados por la foto de los cadeticos arrodillados frente al dictador me parece una soberana estupidez. No se nombra la soga en la casa del ahorcado.
viernes, 5 de agosto de 2011
18 demandas contra Venezuela en el Banco Mundial
En el CIADI, Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, organismo del Banco Mundial, existen actualmente 18 demandas contra Venezuela. Hace unas horas, una de ellas, la presentada por la empresa BRANDES sobre la nacionalización de CANTV, fue cancelada por el organismo por “no tener jurisdicción”.
Las otras17 han sido presentadas por las empresas: Longreef, Nova Scotia, Vestey, ExxonMobil, ConocoPhilips, Crystallex, Vanessa, Koch, Williams Co’s, Cemex, Holcim, Gold Reserve, Tidewater, Universal Compression, OPIC Karimum, Flughaven y Highbury. Seis o siete (Universal Compression?) de ellas son contra PDVSA, unas cuatro pertenecen al sector minero, dos al sector cementos, etc.
Este elevado número de pedidos de arbitraje contra Venezuela que ha llegado al Banco Mundial revela que la actitud del régimen de Hugo Chávez no ha guardado mucha adhesión a las reglas internacionales de conducta comercial o a la santidad de los contratos. También evidencia algo que el régimen niega constantemente por hacer alarde de soberanía, esto es, que los contratos que firma si estan sujetos a arbitraje o jurisdicción internacional. Este es también el caso de los bonos de deuda que emite PDVSA, en cuyos prospectos se acepta la jurisdicción internacional para dirimir diferencias.
Esto da al traste con el mito de “soberanía” del régimen de Chávez, la cual es, en todo caso, una “soberanía” mál entendida. Esta pretensión de soberanía es una estupidez ya que nadie en su sano juicio contrataría con Venezuela de no existir un árbitro independiente en caso de diferencias.
Estos juicios son lentos y pueden tardar años. Aparentemente uno de los más importantes, el presentado por ExxonMobil, está cercano a concluir.Ya PDVSA ha dicho que pagaría cualquiera undemnización en petróleo. Si ello sucede, PDVSA incrementaría su ya significativa porción de producción hipotecada o dedicada a pagar deuda. En paralelo le está pidiendo a sus socios en la Faja que asuman todas las inversiones requeridas en la región. Esta es una política ruinosa e irresponsable y debería ser revertida tan pronto este régimen salga del poder.
Desmontar la quincalla de desaciertos que ha construído esta gente tomará mucho tiempo y esfuerzo pero será necesario, si queremos poner a Venezuela en el camino de retorno a la normalidad.
Las otras17 han sido presentadas por las empresas: Longreef, Nova Scotia, Vestey, ExxonMobil, ConocoPhilips, Crystallex, Vanessa, Koch, Williams Co’s, Cemex, Holcim, Gold Reserve, Tidewater, Universal Compression, OPIC Karimum, Flughaven y Highbury. Seis o siete (Universal Compression?) de ellas son contra PDVSA, unas cuatro pertenecen al sector minero, dos al sector cementos, etc.
Este elevado número de pedidos de arbitraje contra Venezuela que ha llegado al Banco Mundial revela que la actitud del régimen de Hugo Chávez no ha guardado mucha adhesión a las reglas internacionales de conducta comercial o a la santidad de los contratos. También evidencia algo que el régimen niega constantemente por hacer alarde de soberanía, esto es, que los contratos que firma si estan sujetos a arbitraje o jurisdicción internacional. Este es también el caso de los bonos de deuda que emite PDVSA, en cuyos prospectos se acepta la jurisdicción internacional para dirimir diferencias.
Esto da al traste con el mito de “soberanía” del régimen de Chávez, la cual es, en todo caso, una “soberanía” mál entendida. Esta pretensión de soberanía es una estupidez ya que nadie en su sano juicio contrataría con Venezuela de no existir un árbitro independiente en caso de diferencias.
Estos juicios son lentos y pueden tardar años. Aparentemente uno de los más importantes, el presentado por ExxonMobil, está cercano a concluir.Ya PDVSA ha dicho que pagaría cualquiera undemnización en petróleo. Si ello sucede, PDVSA incrementaría su ya significativa porción de producción hipotecada o dedicada a pagar deuda. En paralelo le está pidiendo a sus socios en la Faja que asuman todas las inversiones requeridas en la región. Esta es una política ruinosa e irresponsable y debería ser revertida tan pronto este régimen salga del poder.
Desmontar la quincalla de desaciertos que ha construído esta gente tomará mucho tiempo y esfuerzo pero será necesario, si queremos poner a Venezuela en el camino de retorno a la normalidad.
jueves, 4 de agosto de 2011
Un extraordinario escrito de Antonio López Ortega
EL NACIONAL - Jueves 04 de Agosto de 2011 Opinión/7
Opinión
Stavanger
ANTONIO LÓPEZ ORTEGA
Hacia el sur de Noruega, en plena costa, en forma de bahía cerrada o protegida, existe una ciudad apacible llamada Stavanger. Quien la ubique en el mapa, la reconocerá a la altura de Dinamarca, casi como una cuña de territorio noruego que incide en el vecino del sur. Sus pobladores hablan de temperaturas benignas, con 5 o 10 grados de diferencia, sobre todo si se comparan con las de Oslo, y también de una cálida corriente marina. En verano, Stavanger tiene 20 horas de luz, y en invierno, sólo 4. Ciudad de 200.000 habitantes, no más, lo que ya es una cifra alta para los estándares nórdicos, el resto de la descripción debería hablarnos del orden de las calles, de algunas iglesias, de plazas y parques, de escuelas magníficamente equipadas. Con los más altos índices de calidad de vida y de convivencia, que Noruega y otros países nórdicos exponen para envidia del resto del mundo, Stavanger debería ser un nido de recogimiento, una estampa cívica donde los niños crecen creyendo que el planeta Tierra es en verdad el paraíso.
Desde estos horizontes con cárceles dominadas por sus propios presos o tasas de secuestros que suben como espuma, poco o nada nos debería interesar Stavanger. A no ser por el hecho concreto, comprobable, de que al menos desde 2002, o antes, en la bella ciudad costera viven alrededor de 150 familias venezolanas. Entre padres, madres e hijos podríamos estar hablando de cerca de 500 ciudadanos venezolanos que ya llevan una década en suelo nórdico y que no tienen la menor intención de emigrar hacia otros destinos. Sencillamente, por accidente o azar, Stavanger los ha acogido en su lecho como uno más de sus ciudadanos, brindándoles medios de vida, paz y armonía.
Se cuenta que en el origen de este núcleo creciente está la explotación petrolera, y por ella han sido atraídos o contratados grupos variados de profesionales venezolanos, quienes una vez expulsados de la industria nacional han terminado fichados por reconocidas multinacionales o empresas proveedoras de servicios. La gran odisea explotadora del mar del Norte, con plataformas marítimas que soportan los más fieros embates de oleajes y frías corrientes, ya cuenta con su capítulo venezolano.
Las madres venezolanas consiguen en los mercados de Stavanger harina para hacer arepas, los padres organizan equipos de beisbol y los jóvenes ya cuentan con un grupo de gaitas navideñas llamado "Noruegaita". Una célula patria en medio del frío y los pinos, o más bien los signos de una diáspora secreta que se repite en Canadá, Australia, Colombia, España o Estados Unidos. Una nacionalidad quebradiza, atomizada, cada vez más ajena al origen, que se distribuye por el mundo, como gitanos de nuevo cuño. El país tiene el suficiente talento como para expulsar a sus connacionales y decirles que su destino está en las antípodas, y nunca en suelo propio, de donde son execrados por persecución o falta de oportunidades.
Me detengo a pensar, por sólo unos instantes, en esos venezolanitos, entre uno y diez años, que crecerán en Stavanger y harán de Noruega su patria supletoria. Hablarán un idioma exótico, tendrán novias o novios nórdicos, y dejarán en esos linajes vikingos apellidos de sonoridad muy castiza. El país será apenas un mal recuerdo, que sus padres dejaron atrás, para beneficio de ellos. Esa es la impronta que nos marca: el olvido, el desconocimiento, la fuga, la necesidad de irse a otra parte, porque el país nos expulsa por violento, injusto o indócil.
Nuestra historia se contará en otro sitio, en otras mentes, en otros suelos, y ya habrá algún heredero en Stavanger, escritor reconocido, que rescatará un origen sepultado para componer una saga novelística de crímenes, raptos y desamores. Nuestro futuro está en Stavanger y no lo sabemos.
Opinión
Stavanger
ANTONIO LÓPEZ ORTEGA
Hacia el sur de Noruega, en plena costa, en forma de bahía cerrada o protegida, existe una ciudad apacible llamada Stavanger. Quien la ubique en el mapa, la reconocerá a la altura de Dinamarca, casi como una cuña de territorio noruego que incide en el vecino del sur. Sus pobladores hablan de temperaturas benignas, con 5 o 10 grados de diferencia, sobre todo si se comparan con las de Oslo, y también de una cálida corriente marina. En verano, Stavanger tiene 20 horas de luz, y en invierno, sólo 4. Ciudad de 200.000 habitantes, no más, lo que ya es una cifra alta para los estándares nórdicos, el resto de la descripción debería hablarnos del orden de las calles, de algunas iglesias, de plazas y parques, de escuelas magníficamente equipadas. Con los más altos índices de calidad de vida y de convivencia, que Noruega y otros países nórdicos exponen para envidia del resto del mundo, Stavanger debería ser un nido de recogimiento, una estampa cívica donde los niños crecen creyendo que el planeta Tierra es en verdad el paraíso.
Desde estos horizontes con cárceles dominadas por sus propios presos o tasas de secuestros que suben como espuma, poco o nada nos debería interesar Stavanger. A no ser por el hecho concreto, comprobable, de que al menos desde 2002, o antes, en la bella ciudad costera viven alrededor de 150 familias venezolanas. Entre padres, madres e hijos podríamos estar hablando de cerca de 500 ciudadanos venezolanos que ya llevan una década en suelo nórdico y que no tienen la menor intención de emigrar hacia otros destinos. Sencillamente, por accidente o azar, Stavanger los ha acogido en su lecho como uno más de sus ciudadanos, brindándoles medios de vida, paz y armonía.
Se cuenta que en el origen de este núcleo creciente está la explotación petrolera, y por ella han sido atraídos o contratados grupos variados de profesionales venezolanos, quienes una vez expulsados de la industria nacional han terminado fichados por reconocidas multinacionales o empresas proveedoras de servicios. La gran odisea explotadora del mar del Norte, con plataformas marítimas que soportan los más fieros embates de oleajes y frías corrientes, ya cuenta con su capítulo venezolano.
Las madres venezolanas consiguen en los mercados de Stavanger harina para hacer arepas, los padres organizan equipos de beisbol y los jóvenes ya cuentan con un grupo de gaitas navideñas llamado "Noruegaita". Una célula patria en medio del frío y los pinos, o más bien los signos de una diáspora secreta que se repite en Canadá, Australia, Colombia, España o Estados Unidos. Una nacionalidad quebradiza, atomizada, cada vez más ajena al origen, que se distribuye por el mundo, como gitanos de nuevo cuño. El país tiene el suficiente talento como para expulsar a sus connacionales y decirles que su destino está en las antípodas, y nunca en suelo propio, de donde son execrados por persecución o falta de oportunidades.
Me detengo a pensar, por sólo unos instantes, en esos venezolanitos, entre uno y diez años, que crecerán en Stavanger y harán de Noruega su patria supletoria. Hablarán un idioma exótico, tendrán novias o novios nórdicos, y dejarán en esos linajes vikingos apellidos de sonoridad muy castiza. El país será apenas un mal recuerdo, que sus padres dejaron atrás, para beneficio de ellos. Esa es la impronta que nos marca: el olvido, el desconocimiento, la fuga, la necesidad de irse a otra parte, porque el país nos expulsa por violento, injusto o indócil.
Nuestra historia se contará en otro sitio, en otras mentes, en otros suelos, y ya habrá algún heredero en Stavanger, escritor reconocido, que rescatará un origen sepultado para componer una saga novelística de crímenes, raptos y desamores. Nuestro futuro está en Stavanger y no lo sabemos.
Dos nuevos records mundiales venezolanos
El yate salió de La Blanquilla, Venezuela, cargado de...
La Venezuela de Hugo Chávez se acaba de anotar dos nuevos records mundiales: uno por Aristóbulo Istúriz en Jalabolismo Olímpico de tres bandas. El otro en el sector drogas, enviando un cargamento de 1,2 toneladas toneladas de cocaína purísima a Europa, valorado en $500 millones.
La magna jalada de Istúriz se realizó hace varias horas en un programa local de televisión. Su estupendo esfuerzo incluyó la siguiente declaración: “ Hugo Chávez no solo ha unificado al pueblo de Venezuela en su lucha de clase frente a la oligarquía y frente a las élites, sino que el liderazgo de Chavez ha unificado a los pueblos del mundo”. Ciertamente no ha sido Chávez el unificador de los pueblos en contra de Mugabe, de Gadaffi, de Mubarak, Ahmadinejad, Ortega, Morales, Correa, Zelaya, del genocida del Sudán, de Kim IL Sung, de Assad, de Lukashenko, de los Castro y de los Kirchner. Al contrario, él ha apoyado y apoya a estos forajidos.
Aristóbulo también nos dió una ñapa. Dijo: “Las candidaturas de la MUD reflejan ausencia de liderazgos”. Es decir, el liderazgo solo existe, según Istúriz, cuando hay un solo hombre que dicta todas las órdenes a un grupo de borregos. No hay liderazgo, piensa, cuando varios ciudadanos optan por una candidatura ante gente libre para escoger. El pobre Aristóbulo es un esclavo que se cree en libertad.
El segundo record se llevó a cabo mediante el envio, habilmente escondido en un yate procedente de Venezuela, de más de una tonelada de cocaína muy pura. Las autoridades inglesas tardaron seis días en encontrar el envío, de lo bien que estaba oculto.
Por si acaso, no parece haber conexión alguna entre los dos yates.
La Venezuela de Hugo Chávez se acaba de anotar dos nuevos records mundiales: uno por Aristóbulo Istúriz en Jalabolismo Olímpico de tres bandas. El otro en el sector drogas, enviando un cargamento de 1,2 toneladas toneladas de cocaína purísima a Europa, valorado en $500 millones.
La magna jalada de Istúriz se realizó hace varias horas en un programa local de televisión. Su estupendo esfuerzo incluyó la siguiente declaración: “ Hugo Chávez no solo ha unificado al pueblo de Venezuela en su lucha de clase frente a la oligarquía y frente a las élites, sino que el liderazgo de Chavez ha unificado a los pueblos del mundo”. Ciertamente no ha sido Chávez el unificador de los pueblos en contra de Mugabe, de Gadaffi, de Mubarak, Ahmadinejad, Ortega, Morales, Correa, Zelaya, del genocida del Sudán, de Kim IL Sung, de Assad, de Lukashenko, de los Castro y de los Kirchner. Al contrario, él ha apoyado y apoya a estos forajidos.
Aristóbulo también nos dió una ñapa. Dijo: “Las candidaturas de la MUD reflejan ausencia de liderazgos”. Es decir, el liderazgo solo existe, según Istúriz, cuando hay un solo hombre que dicta todas las órdenes a un grupo de borregos. No hay liderazgo, piensa, cuando varios ciudadanos optan por una candidatura ante gente libre para escoger. El pobre Aristóbulo es un esclavo que se cree en libertad.
El segundo record se llevó a cabo mediante el envio, habilmente escondido en un yate procedente de Venezuela, de más de una tonelada de cocaína muy pura. Las autoridades inglesas tardaron seis días en encontrar el envío, de lo bien que estaba oculto.
Por si acaso, no parece haber conexión alguna entre los dos yates.
Hugo Chávez: en el autobús de los engaños
La política social de Hugo Chávez está basada en dos estrategias muy claras: Una es la llamada redistribución de la riqueza petrolera y la otra es el subsidio directo a los pobres. Las dos son insinceras, ineptas y presentan problemas en su aplicación.
(1) La redistribución de la riqueza tendría que ver con la manera de repartir la riqueza nacional de manera equitativa, a fin de lograr que a los pobres les lleguen más recursos y se acorte la brecha entre lo que más tienen y los que menos tienen. Sería una nivelación hacia arriba. Esta política de redistribución es conceptualmente sana, siempre y cuando exista en el país una constante y satisfactoria generación de nueva riqueza Si se reparte la riqueza existente pero no se genera mayor riqueza que compense con creces la repartida, la torta que se reparte vendrá a ser cada vez más pequeña para cada venezolano. Si la torta es cada vez menor, crecerá la insatisfacción, no solo entre aquellos segmentos de la población a quienes se les ha quitado para darle a otros, sino aún entre los beneficiarios, a quienes la repartición les ha creado expectativas crecientes pero que cada vez reciben menos. No puede existir una política exitosa de redistribución de la riqueza sin que haya suficiente generación de riqueza. Y en estos trece años de régimen chavista hemos tenido una contracción severa en la generación de la riqueza, a pesar de los altos precios del petróleo. Asistimos a una nivelación hacia abajo.
(2) La otra política es la de los subsidios directos, a través de las llamadas Misiones y de los decretos gubernamentales, actos discrecionales que parecerían venir de la generosidad de un “sultán hacia sus súbditos” (Le estoy dando $40 millones a Caracas en su cumpleaños, le aumento el salario a los militares, parecería estar regalando “su” dinero). Las Misiones resultan ser, en esencia, una factoría de pobres porque se concentran en la dádiva pero no en resolver los problemas estructurales de la pobreza. La atención médica en los barrios sería inobjetable si estuviese acompañada de una política hospitalaria y sanitaria de largo aliento, pero no es ese el caso. La Misión Barrio Adentro es la política de salud del régimen chavista.Y ella se ejecuta a expensas de una verdadera política integral y estructural de salud, porque los hospitales venezolanos hoy en dia carecen de lo más elemental y los médicos deben hacer su trabajo en ocasiones a punta de pistola y rodeados de malandros. Chávez ha decidido que su estrategia más segura para mantenerse en el poder es “dar peces” pero no enseñar a pescar. Y ello nos conduce a un país de gente indefensa, sobre-dependiente del líder, del dictador. Como resultado de estas políticas Venezuela está en el foso o cerca del foso en todos los índices del desarrollo de la región latinoamericana.
Quien use estas políticas y estas estrategias que promueven la dependencia ciudadana en el estado pródigo no puede ser, realmente, un amigo de los pobres, sino un explotador de los pobres. Ofrecer dádivas sin pedir esfuerzos, regalar educación de mala calidad, prometer viviendas sin posibilidades de cumplir con esas promesas, otorgar limosnas al pueblo para darles una ilusión de bienestar sin prepararlos para una vida fructífera y sin convertirlos en generadores de riqueza, es un crimen capital.
Yo no vacilo en afirmar que Hugo Chávez es un criminal, es un fraude-andante, más que un coma-andante. Su actuación en estos trece años de horror ha estado orientada hacia la satisfacción de su agenda personal y de su personalidad narcisista. Es un anti-líder, eso sí, dotado de una habilidad especial para que los pobres crean en sus promesas.
En ese autobús de los engaños se han montado muchos cómplices y se transportan muchos incautos siempre deseosos de creer en promesas.
(1) La redistribución de la riqueza tendría que ver con la manera de repartir la riqueza nacional de manera equitativa, a fin de lograr que a los pobres les lleguen más recursos y se acorte la brecha entre lo que más tienen y los que menos tienen. Sería una nivelación hacia arriba. Esta política de redistribución es conceptualmente sana, siempre y cuando exista en el país una constante y satisfactoria generación de nueva riqueza Si se reparte la riqueza existente pero no se genera mayor riqueza que compense con creces la repartida, la torta que se reparte vendrá a ser cada vez más pequeña para cada venezolano. Si la torta es cada vez menor, crecerá la insatisfacción, no solo entre aquellos segmentos de la población a quienes se les ha quitado para darle a otros, sino aún entre los beneficiarios, a quienes la repartición les ha creado expectativas crecientes pero que cada vez reciben menos. No puede existir una política exitosa de redistribución de la riqueza sin que haya suficiente generación de riqueza. Y en estos trece años de régimen chavista hemos tenido una contracción severa en la generación de la riqueza, a pesar de los altos precios del petróleo. Asistimos a una nivelación hacia abajo.
(2) La otra política es la de los subsidios directos, a través de las llamadas Misiones y de los decretos gubernamentales, actos discrecionales que parecerían venir de la generosidad de un “sultán hacia sus súbditos” (Le estoy dando $40 millones a Caracas en su cumpleaños, le aumento el salario a los militares, parecería estar regalando “su” dinero). Las Misiones resultan ser, en esencia, una factoría de pobres porque se concentran en la dádiva pero no en resolver los problemas estructurales de la pobreza. La atención médica en los barrios sería inobjetable si estuviese acompañada de una política hospitalaria y sanitaria de largo aliento, pero no es ese el caso. La Misión Barrio Adentro es la política de salud del régimen chavista.Y ella se ejecuta a expensas de una verdadera política integral y estructural de salud, porque los hospitales venezolanos hoy en dia carecen de lo más elemental y los médicos deben hacer su trabajo en ocasiones a punta de pistola y rodeados de malandros. Chávez ha decidido que su estrategia más segura para mantenerse en el poder es “dar peces” pero no enseñar a pescar. Y ello nos conduce a un país de gente indefensa, sobre-dependiente del líder, del dictador. Como resultado de estas políticas Venezuela está en el foso o cerca del foso en todos los índices del desarrollo de la región latinoamericana.
Quien use estas políticas y estas estrategias que promueven la dependencia ciudadana en el estado pródigo no puede ser, realmente, un amigo de los pobres, sino un explotador de los pobres. Ofrecer dádivas sin pedir esfuerzos, regalar educación de mala calidad, prometer viviendas sin posibilidades de cumplir con esas promesas, otorgar limosnas al pueblo para darles una ilusión de bienestar sin prepararlos para una vida fructífera y sin convertirlos en generadores de riqueza, es un crimen capital.
Yo no vacilo en afirmar que Hugo Chávez es un criminal, es un fraude-andante, más que un coma-andante. Su actuación en estos trece años de horror ha estado orientada hacia la satisfacción de su agenda personal y de su personalidad narcisista. Es un anti-líder, eso sí, dotado de una habilidad especial para que los pobres crean en sus promesas.
En ese autobús de los engaños se han montado muchos cómplices y se transportan muchos incautos siempre deseosos de creer en promesas.
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