Y Wittgenstein: ""Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo."
Mire Maduro:
Lo que usted ha dicho desde Belén, estado Carabobo, ya
excede todos los límites razonables de estupidez para convertirse en un acto de
guerra en contra de una mayoritaria parte del país. Acaba usted de decir: “Si fracasara la revolución bolivariana y
el imperialismo toma el control del país, que se preparen para un tiempo
de masacre y muerte».
Esta es una amenaza intolerable en contra de nuestro país, la cual reafirma su evidente
incapacidad para ejercer la presidencia de Venezuela. Lo que va a prevalecer en
Venezuela, Maduro, es la democracia y la libertad, después de 16 años de
imperialismo cubano y chino.
Hay al menos tres razones para que usted sea sacado a
patadas de Miraflores. Primero, porque
no cumple con los requisitos legales para estar allí; segundo, porque es un
corrupto; tercero, porque incita a la violencia desatada, al ver en peligro su
permanencia en el poder. Usted debe ser removido de inmediato de la presidencia
debido a su incapacidad mental y su postura agresiva y amenazante en contra de
los venezolanos.
Las razones para su remoción que he mencionado arriba
están bastante bien documentadas.
Nadie sabe dónde diablos nació usted. Las leyes
venezolanas exigen que un presidente venezolano sea venezolano de nacimiento pero
usted no ha probado serlo, al no presentar su certificado de nacimiento. La opacidad sobre su lugar de nacimiento lo descalifica para estar en
la presidencia.
En segundo lugar, usted es un gran corrupto y le voy a
decir por qué. Los venezolanos nos hemos acostumbrado a pensar que la
corrupción solo tiene que ver con la apropiación y manejo indebidos de dinero.
Corrupción se ha hecho sinónimo de peculado, de fraude, de extorsión y soborno,
de entrega de dinero a los amigos y a la familia, del uso ilegal de los bienes
públicos. Y todo esto es cierto, como lo demuestran los integrantes de la
pandilla chavista que ha tenido el poder político en Venezuela, apoyada por la
prostituida Fuerza Armada venezolana, ese nido de narcos y contrabandistas que
ha mancillado el uniforme y violado su misión.
Sin embargo, hay una dimensión de la corrupción que es poco examinada en
Venezuela y que podría constituir, en el largo plazo, la más dañina para los
venezolanos quienes aspiran a tener, algún día, un país decente. Esta es la
corrupción de quienes ocupan posiciones de poder y de representatividad para
las cuales no están capacitados. El desempeño de una actividad por parte de un
incapaz es una de las peores formas de corrupción. En esta línea son numerosos los casos de
corrupción que existen en su régimen. Le pregunto, Maduro: puede ser Fernando Soto Rojas presidente de la
Comisión de Minas y Petróleo de la Asamblea Nacional? Lo es, a pesar de que es
un total ignorante de la materia y él lo sabe muy bien. Se permite hablar del
tema con un desparpajo total, transformando el trabajo de control legislativo de esta importante
actividad en una comedia dolorosa. Puede Diosdado Cabello ser presidente de la
Asamblea Nacional? Un troglodita atrabiliario y soez. Apartando todas sus otras
manifestaciones de corrupción, la presidencia de Cabello en la A.N. es una
muestra trágica de la mediocridad de su régimen. Puede Delcy Rodríguez ser no
solo Canciller de la república de Venezuela sino también Directora de Asuntos
Internacionales de PDVSA? Una pobre mujer que ha sido el hazmerreír de la
comunidad internacional y ahora lo será también de la industria petrolera
internacional. Puede Pedro Carreño ser el Zar de la anti-corrupción en
Venezuela, un hombrecito que no solo miente a placer cada vez que abre la boca
sino que ha estado involucrado en negocios turbios, otorgando contratos
fraudulentos a los cubanos? Pueden ser símbolos de éxito profesional los
contratistas de Corpoelec y PDVSA llamados cariñosamente boli chicos, quienes
no tienen la experiencia requerida para ejecutar contratos con esas
organizaciones pero los aceptan y simplemente los sub-contratan, guardándose
jugosas comisiones y sobreprecios?
Podríamos extendernos hablando de
este tipo de corrupción, la corrupción de quienes no están capacitados y lo
saben pero aceptan autoridad y
representatividad para llevar a cabo funciones con una ineptitud que avergüenza al país y que nos ha condenado
a los últimos puestos del desarrollo en el hemisferio.
Aceptar lo que no se está capacitado para desempeñar, Maduro, es el peor cáncer que pueda existir en la
función pública. Y usted es el abanderado, Maduro. Déjeme explicarle por qué es así.
Usted es una persona esencialmente iletrada, de escasa educación formal, ya
que no terminó su bachillerato, ideológicamente capturado por la Cuba castrista
que creó una Venezuela castrada, de la cual usted forma parte. Fue entrenado en
Cuba y se convirtió en una ficha apátrida, incapaz de representar dignamente el
gentilicio venezolano. Fue objeto de un lavado de cerebro que debe haber tomado
muy poco tiempo, dado su tamaño. Usted,
Maduro, aceptó ser el reemplazo del
difunto sabiendo que la presidencia del país le quedaba muy grande.
Usted era un chofer del Metro y, con alguna frecuencia, hemos oído que ello
no debe ser razón de descalificación, ya que no hay nada censurable en ser
chofer. Por supuesto que no. Ser chofer es una profesión perfectamente
honorable pero es preciso aceptar que no constituye la mejor de las
credenciales para llegar a la presidencia de la república. Sobre todo porque
usted no fue un buen profesional del volante. Fue un reposero. Su hoja de
trabajo en el Metro, copia de la cual hemos publicado en el pasado, ver: http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2013/04/vergonzosa-hoja-de-trabajo-de-nicolas.html es vergonzosa. Fue amonestado usted innumerables veces
por su ausencia del trabajo ya que se “enfermaba” con gran frecuencia. Estuvo a
punto de ser despedido varias veces, pero lo evitó escudándose en su condición
de líder sindical.
Usted sabía que la presidencia de la república estaba muy por encima de su
capacidad. Sin embargo, aceptó. Esa es la mayor muestra de su corrupción.
Cuando el difunto sabía que iba a morir, pensó en quien poner en su lugar: “ A
Diosdado? Ni de vaina. A Adán? Muy codicioso. A Chaderton? No me joroben. A Luis Britto García? Muy flojo. A Rafael Ramírez? Un vulgar pesetero. Un militar? No confío en ninguno de ellos. El único que
aceptan los cubanos es a Nicolás. Sé que es muy bruto, muy truculento, trata de
imitarme pero no tiene mi arrastre, pero al menos sabe cuál es la consigna:
Cuba y Venezuela unidas. Es el único. Sin embargo, no va a durar mucho porque
no tiene con qué. ¿Cómo podré salir de este laberinto?”.
Como el difunto no salió de su laberinto, lo tenemos a usted, Nicolás, atornillado allí, sabiendo que no tiene con
qué, rodeado de una camarilla cada vez más pequeña, asediado por Cabello y la
narco-mafia militar, hastiado de las quejas y pretensiones de poder de la primera
combatiente, con una crisis económica nunca vista antes en Venezuela, con un pueblo
que lo desprecia y se mofa de usted. Hoy está usted limitado a anunciar cada día que “tendrá
anuncios que hacer mañana”, va de día a día corriendo una arruga cada vez más
débil. Que si el asesino de Serra, que si
Uribe, que si la POLAR, que si William Dávila, que si tengo otitis. No solo es usted incompetente sino fastidioso.
Nicolás: usted es el primer abanderado de la corrupción venezolana porque
sabe que no puede gobernar y se empeña en seguir sentado en una silla que
siempre la ha quedado grande. Muestra la peor de las corrupciones: la
deshonestidad intelectual, la negación de sus limitaciones. Debería haber
renunciado hace tiempo y llamado a elecciones. Pero se ha creado un mundo
imaginario en el cual usted cree ser un estadista. Y ese mundo imaginario le
cuesta mucho al país, un país ya quebrado financiera y moralmente. Si le queda
un gramo de honestidad: renuncie, Maduro. Haga un gesto honesto alguna vez en
su vida.
Pero no solo no renuncia sino que pone esta plasta en Belén!. Dicen que estaba usted visiblemente alterado y
fuera de sí cuando lo dijo. Una razón de más para sacarlo de inmediato de
Miraflores. Sin tener ya pretensión alguna de coherencia dijo usted: “¿Ustedes saben a
qué se dedican los líderes de la oligarquía en Venezuela? A organizar la guerra económica, todos los
días con los ‘pelucones’ a buscar malandros para pagarles con dólares y drogas y cometan
crímenes horribles en las comunidades y en la calle”.
Puede ser esta
retahíla incoherente el idioma de un presidente o la de un paciente listo para la chaqueta de
fuerza? Añadió usted, desorbitado: “prepárense
para que el imperialismo tome el control del país, prepárense para que venga la
masacre del 27 de febrero, y allí la conocerán en vivo, no la conocerán por un
video, prepárense para un tiempo de masacre y de muerte si fracasa la revolución
bolivariana… he venido a tocar un ‘campanazo’ de despertar desde la Ciudad
Socialista Belén”. Que peligrosos desvaríos!
Mire Maduro: usted es un enfermo mental incompetente,
rebasado por los problemas del país que su difunto jefe creó y que usted ha
agravado de manera exponencial. Usted tiene que renunciar o ser renunciado por
la gente decente del país. Ya Venezuela no aguanta ni un solo minuto más a un
corrupto desequilibrado en la presidencia.
Su presidencia
debe ser intervenida por razones de incompetencia y de corrupción mucho más
reales y de mayor significación que las que llevaron a la destitución de Carlos
Andrés Pérez. Por supuesto, para ello se requeriría una grandeza y un sentido
democrático que Pérez tuvo en su momento y de la cual usted carece. Por eso es
que a usted habrá que empujarlo.












