lunes, 19 de marzo de 2018

30 millones de venezolanos tendrían que elegir entre dos granujas



Parece mentira que los venezolanos deban estar discutiendo hoy si votar o no votar, en elecciones fraudulentas convocadas por narco-criminales. Y que la escogencia deba ser entre dos granujas, Nicolás Maduro y Henri Falcón. Uno, Maduro, básicamente un pomposo analfabeta impuesto por el fallecido sátrapa Hugo Chávez, quien ha logrado destruir los restos de Venezuela que dejó el paracaidista fallecido. El otro, Falcón, un doble tránsfuga, colaboracionista de Chávez y, ahora, de Maduro,  en plan de rescatar al chavismo del juicio penal que se le viene encima, validando un fraude que será rechazado por el país decente. Aspiramos a votar, algún día, en elecciones transparentes y genuinas, por candidatos más destacados que este par de melancólicos bates quebrados 
Alrededor de este par de granujas se agrupan dos pandillas:
La una, ahíta de riquezas mal habidas, integrada por los golpistas de 1992, militares de alta graduación traidores a su misión constitucional, familiares y amigos de los miembros principales, contratistas codiciosos y gerentes corruptos de las empresas públicas, todas en bancarrota. Todo esto es fácilmente documentable y deberá ser castigado de manera ejemplar, si Venezuela desea recuperar su dignidad como nación. En esta pandilla hay unos 600 miembros principales pero los cabecillas han sido Hugo Chávez y sus hermanos; Nicolás Maduro y su familia; Rafael Ramírez, Néstor Merentes, Jorge Giordani, Diosdado Cabello, los ministros de la Defensa del narco-régimen; los líderes del partido PSUV; los embajadores del chavismo arrodillados y sin honor y un grupo de banqueros que han manejado a su antojo los dineros del estado para su propio beneficio. Sus nombres son bien conocidos y ya muchos de ellos han sido objeto de sanciones personales por parte de países como USA, Canadá y la Unión Europea, donde existe el estado de derecho. Esta pandilla pretende continuar en el poder por seis años más, lo cual sería una tragedia adicional para el país. Esto no debe suceder.
La otra, la que está en este momento en etapa de integración, es un saco de gatos donde aparecen chavistas con un ligero barniz opositor como Falcón y su amanuense, Eduardo Semtei,  quienes se están rodeando de líderes políticos que estaban archivados, como Eduardo Fernández y Enrique Ochoa Antich y de algunos NI-Nis, quienes esperaban una oportunidad de engancharse en un vehículo que les pueda proporcionar figuración, dinero y/o poder. Mucha de esta nueva “alianza” de circunstancias busca llegar al poder a fin de poder disfrutar de su porción del botín que es Venezuela, un botín dramáticamente disminuido, mientras que otros simplemente sienten la necesidad de ser “famosos” de nuevo. Falcón recibe hoy ayuda del régimen, a fin de que mantenga la fachada fraudulenta de una candidatura de oposición, cuando la verdad es que han estado negociando una “transición” macabra, mediante la cual el chavismo salga impune del país, con sus dineros mal habidos.
De pugnas como esta es de lo que se ha tratado, históricamente, mucha de la actividad política en Venezuela, desde tiempo inmemorial,  una larga y nociva sucesión de caudillos, falsos líderes, demagogos, banqueros corruptos, embajadores adulantes, empresarios vividores de la riqueza pública y audaces aventureros de escasa o falsa  ilustración. Basta leer sobre los gobiernos de Antonio Guzmán Blanco, de los hermanos Monagas, de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez o haber vivido durante las presidencias  de Jaime Lusinchi y  de Hugo Chávez, para darnos cuenta de que el ingrediente que les ha faltado ha sido la grandeza. Cuando se han requerido estadistas han aparecido ineptos aventureros. Esta tragedia no es solo la culpa de quienes han tomado el poder por asalto sino culpa de quienes – como pueblo – lo han permitido en silencio y en pasiva actitud. La “lucha” actual entre Maduro y Falcón demuestra que en Venezuela no se requieren credenciales intelectuales, profesionales o éticas para ser un aspirante a la presidencia de la república. Pareciera que mientras más audaces y más incultos, mejor.
Hoy nos acercamos a otra encrucijada similar a las muchas que el país ha tenido en el pasado. Casi siempre el país se fue por el peor de los caminos. Esta vez, no hay camino digno que pase por las elecciones planteadas. El único camino aceptable no es el más cómodo pero si el único digno de la nación, la rebeldía ciudadana, la formación de una masiva alianza nacional que concrete el repudio de los venezolanos frente a este nuevo intento de humillarnos. Si esto no sucede la diáspora se convertirá en avasalladora estampida y Venezuela seguirá, como hoy, en los últimos lugares de bienestar y civilización entre los países del planeta.      

domingo, 18 de marzo de 2018

Mensaje a Eduardo Semtei

Yo creo que Semtei debe buscar otra manera de atacarme porque lo de atribuirme deshonestidad no le va a funcionar. Sobre todo, evidencia su vulgar falta de escrúpulo, eso que use nombres y les atribuya acciones que nunca se llevaron a cabo.
Estoy seguro de que si el Ingeniero Luis Giusti leyera lo que dice Semtei también lo desmentiría.
Y, entonces, donde y como queda Semtei nte la opinión venezolana?  Y esta es la mano derecha de Henri Falcón!  Uno de los dos candidatos presidenciales de la cloaca política venezolana.

Transcribo un mensaje en twitter del ingeniero Humberto Calderón Berti sobre lo dicho por Eduardo Semtei en mi contra (ver también blog anterior) :

FollowFollow @calderonberti

Tuve diferencias hace mucho años con Gustavo Coronel. Eso es capítulo cerrado para mi hace también mucho tiempo. Nada que ver con problemas éticos.Siempre lo he considerado una persona honrada y honorable
9:45 AM - 18 Mar 2018

Así ataca Semtei a quienes se oponen al fraude electoral de Mayo




Mis críticas a la candidatura entreguista de Henri Falcón y al grupo de venezolanos invertebrados que la apoya, unos a cambio de promesas de botín, otros por anhelos de notoriedad, ha, recibido un brutal ataque de parte del Ernesto Villegas de Falcón, el llamado Eduardo Semtei. En su cuenta twitter Semtei se desata con una serie de insultos en mi contra, todos indicativos de una gran ignorancia. Dice lo primero que se le viene a la cabeza, sin que le importe que lo que dice pueda ser verificable. He aquí algunas muestras:

ReplEduardo Semteii
Una vez Calderón Berti estuvo a pocos segundos de escupirle la cara a Gustavo Coronel cuando lo descubrió robando.

Gustavo Coronel el pillo malvado robador de crudo tiene el sueño de ser presidente de PDVSA para seguir robando,


Cada cierto tiempo el ladron consumado de Gustavo Coronel escribe a ver si el nuevo gobierno lo perdona.

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Cuando la policia lo descubrió robando petróleo a Gustavo Coronel se fue a USA. Allí vive como un pacha

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Una vez Calderón Berti estuvo a pocos segundos de escupirle la cara a Gustavo Coronel cuando lo descubrió robando


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Gustavo Coronel vive escondido en USA pues sus amigos lo desprecian por ladron y no lo quieren ver.

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Fue el primer ladron que inventó falsear las cifras de producción para robarse la diferencia.


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El afamado pillo Gustavo Coronel que vive en USA con los dineros que se robó quiere volver a PDVSA


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El renombrado ladron de PDVSA Que Luis Giusti sacó a patadas quiere regresar a PDVSA
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Gustavo C oronel el primer ladron famoso de PDVSA quiere ser diputad
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El mismo ladrón de siempre. El prófugo Gustavo Coronel vuelve a buscar enfrentamientos


Todos estos insultos fueron publicados por Semtei en un solo día,  el 13 de Marzo, un día después que apareciera en ND, La Patilla y mi blog un escrito mío muy crítico de la candidatura fraudulenta de Henri Falcón. En sus twits Semtei dice que Humberto Calderón Berti me sorprendió robando. Bueno, si ello es así, el Ingeniero Calderón Berti pudiera aclararlo. Dice que Luis Giusti me sacó a patadas de PDVSA, cuando mi salida de PDVSA, en 1981, se llevó a cabo unos diez años antes de que el ingeniero Giusti llegara a la presidencia de PDVSA. Dice que vivo como un pachá en USA con los dineros que me robé, cuando ni siquiera casa tengo, ni aquí ni en Venezuela ni en ninguna otra parte del mundo y ando en una camioneta de 15 años de uso. Dice que soy un prófugo pero todo el mundo sabe donde estoy y me muevo con entera libertad y doy charlas públicas y tengo dirección y teléfono  que todo el mundo conoce, en un país democrático donde existe la justicia. Dice que quiero regresar a PDVSA, sin siquiera molestarse en averiguar mi edad. A los 85 años casi cumplidos no tengo el menor interés en regresar a una PDVSA podrida e irrecuperable, debido a la debacle causada por los ladrones e ineptos del chavismo.
Mi preocupación no es por el ataque de Semtei , que es risible y solo merecería uuna patada por el trasero, sino por la incompetencia que demuestra al atacar. Ni para eso sirve. Imagínense ustedes a Falcón presidente, gracias al arreglo entre bastidores con Maduro a cambio de un borrón y cuenta nueva para los ladrones del chavismo. Semtei llegaría a ser ministro de Información del nuevo "gobierno" (ya es el vocero de Falcón).  Tendríamos otro Villeguitas de ministro y otro Maduro en Miraflores.
Pobre Venezuela, al tener esos dos candidatos para Mayo.   Sin embargo, los escenarios de Maduro dictador o de Falcón presidente de la república de Vichy no llegarán a concretarse gracias al rechazo de  los países democráticos del mundo. En Mayo, como siempre sucede, caerán los mangos maduros y hasta algunos verdes. 

sábado, 17 de marzo de 2018

Una visión amarga y errada de la PDVSA pre-Chávez



Leo en APORREA, ver:https://www.aporrea.org/energia/a260689.html un escrito bastante amargo del ingeniero Einstein Millán sobre los primeros diez años de la PDVSA “nacionalizada” y deseo hacer un par de comentarios sobre mi experiencia directa en esa empresa durante el período 1976-1979, durante el cual estuve en la Junta Directiva de PDVSA y me tocó participar plenamente en la planificación de la nueva industria “nacionalizada”. Mis comentarios se dirigen esencialmente al párrafo que abre el escrito del Ingeniero Millán.

Millán dice:
Los 10 años que sucedieron a 1975 en la naciente PDVSA, son fácilmente caracterizados como de reducción sistemática de la producción en medio de un clima de incremento de demanda y precios del barril. Una industria recién nacionalizada yacía entonces gravemente confundida, retrogradada y desalineada con el mejor interés del país. La industria petrolera recién nacionalizada se divorciaba al nacer del interés nacional para marcar su propia agenda. Coexistía de hecho con una clara inercia operativa desde las manos de las transnacionales, para justificar lo que más tarde sería conocido como ese falso mito llamado "meritocracia".

Gráfico de producción petrolera en Venezuela, miles de barriles por día. 

Millán tiene razón al hablar de la declinación de la producción durante el período 1976-1986, ver gráfico arriba pero, en mi opinión, falla rotundamente en su explicación de las causas. Millán considera esa caída como un divorcio de la nueva empresa del interés nacional, como una señal de “desalineamiento” con el mejor interés del país. Y termina su párrafo hablando del “falso mito de la meritocracia”.
Los dos grandes protagonistas del scetor petrolero de aquel momento: Rafael Alfonzo Ravard, presidente de la primera PDVSA y Valentín Hernández Acosta, Ministro del sector, han muerto. De los miembros de la primera Junta Directiva  solo quedamos dos sobrevivientes: Edgar Leal y yo.  Los presidentes de las empresas operadoras más importantes ya han fallecido. Pretendo hablar por ellos.
En enero de 1976 la industria petrolera venezolana presentaba características de una industria en liquidación. Confrontados con el cese de la etapa de concesiones y la inminencia de una nacionalización las empresas concesionarias, de manera explicable, habían cesado de hacer inversiones de larga recuperación.  El nivel de inversión de la industria era muy bajo, de unos $300 millones al año. En paralelo, la producción se mantenía al nivel más alto permitido por el Ministerio, dado que las empresas concesionarias deseaban acelerar sus ingresos al máximo posible. Las organizaciones estaban en un modo de producción, no de modernización de plantas y equipos o de exploración para encontrar nuevos yacimientos que no podrían ser desarrollados por las concesionarias.
En 1976 cambiaron las prioridades. Se tomaron decisiones de estrategia que, bien o mal, tendían a preparar la empresa para un futuro sin fecha de vencimiento. Entre lo más importante: la racionalización de las empresas, llevarlas de 14 operadoras a cuatro o tres; explorar agresivamente, a fin de aumentar el bajo nivel de reservas probadas remanentes (unos 18.000 millones de barriles); modernizar las refinerías, las cuales eran grandes productoras de combustible residual y baja producción de gasolina o diésel; establecer un plan para el desarrollo de la faja del Orinoco; crear una estructura de comercialización, hasta entonces en manos de las concesionarias; desarrollar proyectos de recuperación secundaria, dado que los yacimientos eran maduros o algunos hasta en estado de senilidad. Por ejemplo, en 1978 se comenzó el proyecto M6 de inyección de vapor en Tía Juana, el mayor del mundo en su momento. En 1979 el potencial de producción se mantenía en unos 2,5 millones de barriles diarios pero la política decidida por el Ministerio, no por PDVSA, era una de defensa de los precios, por lo cual mantener el nivel de producción no recibió la misma prioridad que otros sectores. La inversión en la industria se quintuplicó, al pasar de unos Bs 1.200 millones en 1976 a casi Bs. 6000 millones en 1979 ($1 = Bs 4.30). La inversión en refinación se multiplicó por un factor de diez.
No se trataba, pues, de un acto de divorcio del interés nacional, como lo postula Millán, sino de una decisión de estrategia corporativa compartida entre el Ministerio del sector y PDVSA, es decir, a los más altos niveles del gobierno de Carlos Andrés Pérez. Millán podría decir que tal estrategia estuvo, en su concepto, equivocada pero no debería decir que ella fue una maniobra consciente de un grupo divorciado del inetrés nacional, como lo dice en su escrito (aunque reconoce que entre ese grupo hubo gente honesta).
La prueba de que la estrategia arriba mencionada permitió a la industria una recuperación estructural en sus plantas y equipo y el establecimiento de una organización moderna y de alta calidad fue el comportamiento de la producción, la cual muestra un creciente aumento entre 1986 y 1998. Es lamentable que, al mismo tiempo que ello ocurría, comenzaran los indicios de politización a los altos niveles de la empresa, producto de la pugna de poder entre AD y COPEI, pugna que la debilitaría corporativamente, aún antes de que llegase el barbarazo de Chávez y arrasara con todo.  
El otro aspecto que merece un comentario tiene que ver con lo que Millán llama el “mito de la Meritocracia”. Esta palabra ha llegado a ser una mala palabra entre el chavismo. Ramírez se refería despectivamente a la PDVSA pre-Chávez como una empresa de meritócratas, como si ello fuese un pecado y agregaba, de manera troglodítica, que PDVSA no debía ser transnacional y que no debía dar ganancias. El léxico chavista definió a la meritocracia como un crimen. Y Millán se hace eco de esta distorsión en el significado de la palabra. Meritocracia significa darle a cada quien el reconocimiento que le corresponde de acuerdo a su méritos en el trabajo o en la vida. Significa el reconocimiento y premio a los mejores. No solo no es un mito, como lo pinta Millán, sino que es la base fundamental de una sociedad o una organización justa, donde los integrantes progresen en base a su comportamiento y esfuerzos. Lo contrario es lo que ha hecho la PDVSA chavista, eso de nombrar payasos (Ciavaldini o Quevedo) o criminales (Ali Rodríguez, Rafael Ramírez y Eulogio del Pino) para manejar la empresa. La PDVSA de Alfonzo Ravard, Quirós y Rodríguez Eraso era una de gente honesta, competente y trabajadora. La PDVSA de Ramírez, Rodríguez Araque y del Pino ha sido una PDVSA de ladrones e ineptos. La evidencia está ante nuestros ojos y es incontrovertible. ¿De qué habla Millán cuando menciona a la meritocracia como un mito? En su descargo solo podríamos pensar que  PDVSA se fue politizando antes de la llegada de Chávez. En ello tendría razón, pero eso no invalida el concepto de meritocracia como fundamental. Al contrario, lo reafirma porque muestra como PDVSA ha tenido tres etapas: una etapa inicial tecnocrática y muy profesional, una etapa intermedia de politización nociva y una tercera etapa trágica de destrucción y saqueo durante el período 2002-2018. La muerte de PDVSA ha coincidido con la progresiva muerte de la meritocracia en sus filas.

Hasta aquí mi comentario sobre el escrito de Millán, el cual posiblemente solo será del interés de una pequeña minoría de petroleros. Porque esta es otra de nuestras tragedias: al país poco le ha importado lo que ha sucedido con la industria que un día le dio abundantemente de comer y que hoy está sumida en el pantano de la indignidad. La industria petrolera solo fue para el grueso de los venezolanos una inmensa mata de cambur, debajo de la cual acostarse esperando que le cayeran los cambures en la boca. Hoy hay más bocas y menos cambures y quienes secaron la mata deben ir a prisión. 

viernes, 16 de marzo de 2018

El anfibio: una triste clase política venezolana



Moncada (embajador de Maduro), Falcón, en el extremo derecho Pedro Pablo Fernández, hijo de Eduardo. Un verdadero arroz con mango de la desverguenza. En Nueva York, Washington después, Guasipati tomorrow night.

Según los textos de biología el anfibio es un vertebrado de sangre fría y de piel lisa que pasa la primera parte de su vida en el agua respirando a través de bronquios y cuando alcanza la edad adulta se vuelve terrestre y tiene respiración pulmonar. Es decir, un ser vivo que cambia radicalmente su manera de vivir durante su período vital, a fin de sobrevivir en ambientes cambiantes.
El mundo político venezolano tiene representantes que pudieran ser catalogados como anfibios, por su habilidad para adaptarse a condiciones cambiantes, a fin de sobrevivir políticamente. También se les ha equiparado a los camaleones quienes cambian sus colores como medida de preservación. En el mundo animal estos cambios son la respuesta al instinto fundamental de conservación y no poseen un significado moral. La supervivencia es la razón suprema.
Ello no es así en el mundo del hombre, creado por Dios a su imagen y semejanza y, por ello, obligado a condicionar su instinto de preservación a códigos morales y éticos que trascienden su vida física y lo diferencian del resto del mundo zoológico. El hombre debe vivir en función de esos códigos morales y, en su forma más genuina, supeditar su vida misma a esos códigos. No se trata de que todos seamos héroes o mártires sino de vivir nuestras vidas atendiendo a exigencias éticas que deben ser más importantes que el beneficio material. Al menos esto es lo que nos han enseñado en la escuela, en el hogar.
Sin embargo, en la vida política venezolana está saliendo a flote hoy una clase anfibia invertebrada que está cambiando sus actitudes pasadas por otras más acordes con el ambiente político existente, a fin de lograr posiciones de poder – algunos – o de recuperar prestigios pasados - otros. A diferencia del anfibio zoológico esta clase política venezolana está cambiando pulmones por agallas.
Esta estampida moral  ha ocurrido en otros países y en otras épocas.  El gobierno francés radicado en Vichy durante la ocupación nazi, representado por Pierre Laval y Henri Pétain, fue un ejemplo de esta rendición de los principios en favor de los deseos de figuración de gentes quienes, políticamente, ya no tenían ya nada que buscar. Las varias presidencias títeres de Juan Vicente Gómez fueron otro ejemplo. No solo estos presidentes  fueron simples fantoches del rústico sino que éste se dio el lujo de rodearse de intelectuales sumisos que le sirvieron.  
Hoy asistimos  al afloramiento de una nueva camada de anfibios políticos, gente que fueron demócratas alguna vez y que deciden adherirse a un movimiento que representa la validación de los pasados 18 años de miseria chavista. Son gente que, en nombre de la conciliación y del entendimiento entre los venezolanos, han terminado por ponerse al servicio de un régimen maldito que busca salir con impunidad del desastre que ha creado. Esa gente dice que hay que ir a votar en mayo de este año. Apoyan la candidatura de un tránsfuga, Henri Falcón. Se retratan  junto a los embajadores de un narco-régimen que ha asesinado, aprisionado y saqueado a los venezolanos. Se han convertido en cómplices del régimen y lo hacen con desvergüenza.
Triste papel hacen estos venezolanos quienes, como en el poema de Job Pim (Miserere por las mentidas primaveras) persisten en su afán exhibicionista, abjurando de sus principios. Decía Job Pim:
Del corpiño que aún hace ofertas
Lamentable nido de amor
Que encierra dos palomas muertas
Ten misericordia señor….

Triste la procesión de estos anfibios, hoy arrodillados frente al narco-régimen, haciéndole el juego, sirviendo de tontos útiles, fraternizando con tránsfugas como Henri Falcón y  con el embajador del narco-régimen, Samuel Moncada para tratar de validar lo invalidable.
 El país no perdonará esta macabra alianza de los Eduardos, Semtei y Fernández.