RESERVAS PROBADAS CIUDADANAS
SEGUNDA NOTA SOBRE LOS ASPECTOS ÉTICOS DE
LA TRAGEDIA VENEZOLANA
No
importa donde leamos un artículo sobre Venezuela, ya sea en el New York Times o
en El Correo de Urumaco, la primera frase reza más o menos así: “Venezuela, país que posee las mayores
reservas probadas de petróleo en el mundo, atraviesa una profunda crisis
económica y social….”. Todos los
periodistas se limitan a repetir como loros eso de las mayores reservas
petroleras probadas del planeta, como si ello debiera ser garantía de riqueza y
prosperidad. Esta aseveración contiene
dos grandes mentiras, una es de naturaleza geológica económica y la otra es aún
peor, porque confunde, por flojera o ignorancia, el concepto de recursos
materiales con el de prosperidad social.
LA PRIMERA MENTIRA ES GEOLÓGICA ECONÓMICA
La
primera mentira relacionada con el tema de las reservas petroleras probadas es
de naturaleza geológica y económica. Como desde la década de 1960 la
información geológica publicada sobre la Faja del Orinoco (Galavís y Velarde,
Congreso Mundial de Petróleo, 1967) apunta a recursos de petróleo pesado “in situ” (es decir, en el subsuelo) del orden de 1.3 billones (doce ceros) de
barriles y el comportamiento de los yacimientos en producción han apuntado históricamente
a una recuperación del 10% de ese volumen, las reservas petrolíferas probadas
de esa zona se habían cuantificado tradicionalmente en unos 130 millardos de
barriles. Sin embargo, Hugo Chávez y Rafael Ramírez, vestidos de aprendices de
brujo, decidieron promover su revolución gansteril decretando que el factor de recobro de esos yacimientos
no sería ya el 10% sino el 20%, sin que
se cumpliesen las normas internacionales que regulan esta materia y sin que se
hiciesen los extensos trabajos de perforación y verificación que tal dramática revisión
hubiese requerido. Por ello, las “reservas probadas de petróleo” de Venezuela se
multiplicaron por dos mágicamente, de un día para otro, y Chávez comenzó a cacarear que Venezuela tenía las mayores reservas
petroleras probadas del planeta. A pesar de que la Sociedad Venezolana de Ingenieros
de Petróleo, SVIP, denunció esta farsa y
que expertos petroleros de rango mundial
como Aníbal Martínez u otros geólogos venezolanos, incluyendo al suscrito,
denunciaran este fraude, la prensa simplemente comenzó a repetir la falsa especie,
lo cual le dio al régimen dictatorial un cierto “caché internacional. En el
seno de las empresas de energía y de la OPEP esta mentira de Chávez era objeto
de burla y hoy en día nadie que conozca del tema toma en serio lo que todavía
el régimen venezolano alega.

Como se ve en este gráfico las "reservas probadas petroleras" de Venezuela dieron un tremendo salto a partir de 2010, cuando Chávez y Ramírez comenzaron a decretar tales aumentos a los empujones, sin perforar pozos adicionales o sin estudios de comportamiento de yacimientos que lo justificaran, en abierta violación de las normas internacionales sobre esta materia.
El colapso
de este fraude propagandístico se ha acelerado porque el
valor económico del barril de petróleo en el subsuelo es una ínfima fracción de
lo que sería si estuviera en plena producción. El caso venezolano es dramático
porque el régimen chavista alega tener inmensas reservas de petróleo pero su
producción se ha venido al suelo, de manera que la relación producción a
reservas es la menor del mundo. Como las reservas petroleras venezolanas, por
ley, no pueden ser enajenadas en el subsuelo, su valor es realmente cero
mientras no se produzcan. De allí que la empresa petrolera venezolana asemeje
hoy un triste tigre desdentado y famélico,
impotente frente a una supuesta
suculenta presa.
LA SEGUNDA MENTIRA ES PRETENDER QUE LO
IMPORTANTE ES LA RIQUEZA MATERIAL Y NO
EL RECURSO HUMANO
La
segunda mentira relacionada con las reservas petroleras probadas es dar por sentado,
que esos barriles de petróleo garantizan nuestra prosperidad. Esta tesis llegó
a un nivel paroxístico durante los años de la satrapía de Hugo Chávez, quien
utilizó el dinero petrolero para dar a los venezolanos la ilusión de que
estaban saliendo de la pobreza. Hoy, después de la orgía chavista de derroche,
limosnas y extorsiones, los venezolanos
son más pobres, más miserables que nunca, más indefensos, menos capaces de
integrar una sociedad civilizada y armoniosa. Una sociedad, hay que decirlo sin
afeites, en peligro de desintegración.
Venezuela
no cuenta con suficientes reservas probadas ciudadanas
El
recurso fundamental para garantizar la riqueza de una sociedad es el recurso
humano. Venezuela tiene unos 32 millones de habitantes. Estos son sus recursos.
Pero, ¿cuantos venezolanos, de esos 32 millones, están contribuyendo
activamente al progreso social del país? Hagamos este ejercicio, a fin de
comprender porque Venezuela está chapoteando en la miseria. ¿De los 32 millones
de habitantes cuantos venezolanos podrían definirse como reservas probadas
ciudadanas?
DEFINICION
DE RESERVAS PROBADAS CIUDADANAS
Podemos
definir reservas probadas ciudadanas como el número de venezolanos que llevan a
cabo una actividad de buena ciudadanía activa. Es decir, aquellos venezolanos que no solo son buenos ciudadanos porque no hacen
nada malo sino porque contribuyen activamente al progreso de su sociedad. Son
honestos, obedecen las leyes, promueven la limpieza y armonía en sus barrios y
urbanizaciones, educan a sus hijos para que sean un activo social, trabajan y
ahorran. Y en las condiciones actuales de crisis luchan con decisión para
recuperar la democracia y la libertad.
¿De
los 32 millones de venezolanos que existen hoy, cuántos de ellos podrían ser
catalogados como miembros de las reservas probadas ciudadanas? ¿Qué creen
ustedes? Nadie lo sabe con
exactitud pero yo estimaría el número de
buenos ciudadanos venezolanos activos en unos 6-8 millones de venezolanos,
apenas una cuarta parte de nuestra población. Pueden ser más o menos pero lo
importante es que nuestras reservas probadas ciudadanas integran una relativa pequeña parte de
nuestros recursos humanos totales.
Reservas
ciudadanas probables y posibles
¿Cómo
se divide el resto de nuestros habitantes? Hay una apreciable cantidad de
venezolanos que podemos llamar reservas
probables y posibles ciudadanas, dependiendo de su grado de pasividad. Son
buenos porque no hacen nada abiertamente
malo, pero no están contribuyendo al progreso social venezolano. Forman una
gran masa dependiente del estado benefactor, paternalista. Se han acostumbrado
a ser sobrevivientes sociales, obteniendo un empleo en base a sus relaciones
familiares o de amistad, confiando en el azar y en la buena suerte o resignados
de manera fatalista, ejercitando sus dotes de astucia y viveza para mantenerse
a flote en un ambiente que ven lleno de “enemigos” y competidores. Para ellos la sociedad
es una jungla, más que una asociación solidaria. Con excepción de quienes son
activamente malos ciudadanos y están más allá de la redención estimo que
tenemos unos 20 millones de estos buenos ciudadanos pasivos, es decir, los que
pudiéramos definir como reservas probables y posibles ciudadanas.
La
tarea fundamental de Venezuela es incorporar sus reservas ciudadanas probables
y posibles a la categoría de reservas probadas ciudadanas. No hay cuantía de recursos
materiales que nos saquen del atraso si esa tarea no se lleva a cabo.
Es
una tarea de magnitud en la cual muy pocos líderes políticos venezolanos están
pensando y la cual parecería imposible de lograr, ya que tenemos años
manteniendo artificialmente esta pesada carga de gente pasiva. Sin embargo, es
perfectamente posible, siempre y cuando exista la voluntad de llevarlo a cabo.
Más difícil fue enviar un hombre a la Luna y traerlo sano y salvo de regreso y
ello se hizo. Lo que hay que hacer en Venezuela no requiere de sofisticadas
tecnologías sino de buen liderazgo y perseverancia.
Discutir
sobre el cómo hacerlo será el tema de nuestra tercera entrega sobre los
aspectos éticos de la tragedia venezolana.