lunes, 29 de junio de 2026

UN DIA EN EL CORAZON DE AMERICA

 UN DIA EN CHARLOTSVILLE, VIRGINIA, EN EL CORAZON DE AMERICA, VISITANDO A THOMAS JEFFERSON Y A JORGE LUIS BORGES



A unas dos horas y media de Washington DC se encuentra la hermosa ciudad de Charlottesville, Virginia, parte importante del corazón de America. Allí están situadas Monticello, la casa y terrenos donde vivió Thomas Jefferson, el autor de la declaración de la independencia de los Estados Unidos, fundador y arquitecto de la Universidad de Virginia, hoy uno de los centros académicos estadales más prestigiosos del país. Es un sitio apropiado para ir al encuentro de la esencia de este gran país. Allí vivió y actuó Thomas Jefferson, uno de los padres de la nación. Allí, como testimonio del espíritu ecuménico de esta gran nación, alojada en un inmaculado edificio de la Universidad de Virginia, se encuentra la colección posiblemente más importante de manuscritos de Jorge Luis Borges.

MONTICELLO



Monticello es la plantación donde Thomas Jefferson, 1743-1826, vivió durante buena parte de su vida. Fue el autor del diseño de la casa principal de la plantación y de lo que llamo su “aldea universitaria”, la Universidad de Virginia. Su diseño original forma todavía el núcleo de la universidad. Ese diseño de Jefferson contiene su visión de lo que el deseaba que America fuese, una combinación de placidez rural y humanismo global. No solo refleja las ideas arquitectónicas de Jefferson sino su concepción amable de la nación. Tanto la plantación como la universidad se conservan hoy en su forma original, cuidadosamente conservadas por una organización dedicada a su preservación histórica. Caminando por Monticello, visitando las instalaciones, viendo el paisaje, el huerto lleno de vegetales, la cocina, los sitios de alojamiento para los esclavos, es fácil sentirse en la época en la cual Jefferson andaba por allí a caballo.

 Jefferson fue el autor del borrador de la declaración de la independencia y solo unas 400 palabras suyas, una cuarta parte del texto, fueron eliminadas o cambiadas en la versión final, la cual fue encomendada a John Adams y Benjamín Franklin. Uno de sus párrafos iniciales forma parte ya del corazón filosófico de la nación (aunque aún no aceptado por algunos de sus ciudadanos) 

We hold these Truths to be self-evident, that all Men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty, and the Pursuit of Happiness



El día de mi visita Monticello hervía de gente, familias enteras: abuelos, padres, hijos, todos caminando por los sitios donde se había escrito parte de su historia, donde hace 250 años había nacido la nación. La tumba de Jefferson se encuentra allí, un poco más abajo de la casa. El epitafio fue escrito por el:

Here was buried Thomas Jefferson
Author of the Declaration of American Independence
Of the Statute of Virginia for religious freedom
& Father of the University of Virginia

Es decir:

Aqui fue enterrado Tomas Jefferson

Autor de la declaración de la Independencia Americana

De los estatutos de Virginia sobre la libertad religiosa

Y Padre de la universidad de Virginia.

 

Sencillas palabras que sintetizan la labor de un gigante.

 LA UNIVERSIDAD DE VIRGINIA. UN EMOCIONANTE ENCUENTRO CON JORGE LUIS BORGES.

 


Tenía tiempo pensando en ir a la universidad de Virginia, no solo por su importancia histórica y su belleza, sino por poseer la colección más completa (al menos fuera de Argentina) de los manuscritos de Jorge Luis Borges, uno de mis escritores favoritos. Deseaba ver y tener en mis manos algo escrito de la mano de este gran hombre de letras, este gigante de la imaginación, que fue Borges, quien – junto a T.S. Eliot, son mis dos poetas favoritos (entre muchos otros). De Monticello a la universidad de Virginia es posible ir caminando, son solo unas cinco millas. Hoy en día, debido al flujo de vehículos, puede tomar más tiempo llegar de un sitio a otro que cuando Jefferson iba a caballo.

Gracias a mi nuera, quien es graduada de la universidad, localizamos rápidamente el edificio llamado Albert and Shirley Hall, en honor de sus donantes, donde se encuentra la colección. Es una de las principales colecciones del escritor argentino en el mundo, si no la mayor. Contiene cerca de 3000 piezas, la cuales cubren los 65 años de su producción literaria, muchos de ellos manuscritos. La creación de la colección tuvo su origen en la visita que hiciera Borges a la universidad en 1967, invitado a dar una conferencia sobre un exalumno de la universidad, el célebre escritor estadounidense Edgar Allen Poe. Uno de los asistentes a esa conferencia, el empleado de la biblioteca de la universidad, C. Jared Lowenstein, estaba en la cola, esperando estrechar la mano de Borges, cuando lo oyó decir lo siguiente sobre Jefferson: “Jefferson fue el arquitecto de la democracia y el demócrata de la arquitectura”, frase que lo impresiono mucho por su poder de síntesis.

Lowenstein estableció amistad con Borges y, en 1977 logró adquirir para la universidad un primer lote de unos 400 títulos del escritor, número que creció año tras año hasta llegar a la importante colección de hoy. Incluye mucha de la obra de Borges de la década de 1920, parte de la cual Borges trato de readquirir para destruirla. Tiene una primera edición de FERVOR DE BUENOS AIRES, publicada en 1923.

La colección contiene una copia de todas las ediciones publicadas durante la vida de Borges, cartas a sus amigos, borradores de poemas, algunos nunca publicados, dibujos de su mano, traducciones hechas por el de libros de Guy de Maupassant y de Franz Kafka y poemas de Walt Whitman.

Llegue allí sintiéndome como un hach, peregrino a la Meca., con la sensación de que Borges estaba allí presente. Llegué al nivel inferior del edificio, donde se encuentra el salón de lectura y procedí a registrarme como “investigador”, proceso que tomo diez minutos. Como ya sabía cuál era la dimensión de la colección, pedí parte de sus manuscritos y, al cabo de unos 15 minutos me trajeron a la sala de lectura el archivo pedido, el cual contenía unos 50 manuscritos de Borges.

La persona que entra a la sala de lectura solo puede llevar hojas sueltas de papel y lápices, además de una laptop. Puede tomar fotografías, pero su uso posterior esta cuidadosamente regulado. 

  


Con un viejo amigo: Mark Twain

EMOCIONANTE VER LOS MANUSCRITOS DE BORGES



La entrada a la sala de trabajo

La letra de Borges era pequeña, algunos manuscritos son prácticamente miniaturas. El primer manuscrito que saque del voluminoso archivo era un poema llamado TRINCHERAS, el cual había trabajado intensamente, dado las correcciones que aparecen en el papel. Es de corte vanguardista, el original es de 1923 y dice:

   Angustia.

         En lo altísimo una montaña camina.

         Hombres color de tierra naufragan en la grieta más baja.

         El fatalismo unce las almas de aquéllos

         que bañaron su pequeña esperanza en las piletas de la noche

 

 


Haciendo apuntes, frente a los manuscritos

El segundo manuscrito es un análisis llamado LA LIRICA DE HERRERA Y HEISSIG, escrito a lápiz.

Luego vi unos dibujos muy buenos bajo el titulo de MUSICA PATRIA, de 1923, los cuales no puedo reproducir debido a las reglas.

Un poema llamado VUELTA A BUENOS AIRES esta dedicado a Matilde y comienza:

Otra vez a mi alrededor la ciudad se dispersa en arrabales.

 En una letra menudísima, casi ilegible a simple vista, sin correcciones de ningún tipo, encuentro un manuscrito sobre Gustave Flaubert, un estudio sobre su estilo novelístico, creo ver la fecha 1932. Y en la parte de atrás de este manuscrito aparece, escrito de su mano, en letras más grandes:

No sé si fue en Balvanera, en una noche lejana….

Esta frase luego vendría a ser, modificada, parte de su poema, JACINTO CHICLANA, el cual dice:

Me acuerdo, fue en Balvanera,
En una noche lejana,
Que alguien dejó caer el nombre
De un tal Jacinto Chiclana.

Me emocionó encontrar un borrador de uno de mis poemas favoritos de Borges:  FUNDACION MITICA DE BUENOS AIRES. En este borrador Borges escribió:

Una cigarrería sahumó como una rosa

La nochecita nueva, zalamera y agreste

No faltaron zaguanes y novias besadoras

Solo falto una cosa: la vereda de enfrente

 

Este verso en borrador es bastante diferente a la versión final, la cual dice:

 Una cigarrería sahumó como una rosa

el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,

los hombres compartieron un pasado ilusorio.
Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente

 

¡Mucho mejor la versión final!

 Vi muchas de sus cartas, las enviadas a Macedonio Fernández, a Carlos Mastronardi, y sus extraordinarios dibujos, algunos de los cuales ya han sido publicados. De ellos, reproduzco uno aquí, donde es posible ver a Hitler y a Evita Peron. 



 


 

Aproveché para ver algunos manuscritos de Poe, el trágico genio exalumno de la universidad de Virginia, el maravilloso autor de Annabelle Lee. Allí dice Poe, en traducción al español de Ricardo Baeza:

La luna jamás brilla sin traerme sueños de mi hermosa Annabell Lee, ni las estrellas se levantan sin que yo sienta los ojos luminosos de mi hermosa Annabel Lee. Asdi, durante toda la marea de la noche yazgo al lado de mi adorada Annabel lee…

en su tumba junto al mar.

 Y es que todos tenemos a nuestra Annabel Lee.

 

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