REFLEXIONES NO PETROLERAS SOBRE EL CONVENIO PETROLERO ENTRE DELCY, DONALD Y ALEJANDRO
CHARLA DADA A LA ASOCIACION VENEZOLANA AMERICANA DE PETROLEO, VAPA
VIERNES, SEPTIEMBRE 18, 2026
Ver video: https://youtu.be/U1rTn8zwJe8
TRANSCRIPCION APROXIMADA
REFLEXIONES NO PETROLERAS SOBRE UN CONVENIO
PETROLERO
Buenos días para todos. No vengo a hablarles hoy
como petrolero, a pesar de que, como sucede con los magallaneros y los adecos,
uno es petrolero hasta que muera. Ya han pasado más de 55 años desde que elaboré
un mapa geológico o algún informe técnico y me confieso severamente
desactualizado. La brújula que utilizare para sustentar algunas de mis
reflexiones no será la de geólogo, la famosa brújula Brunton, sino la brújula
moral.
Para comenzar por el final les diré que considero
que el gobierno actual de los Estados Unidos es el agente más poderoso de
destrucción que amenaza hoy a la humanidad. Les daré mis razones para pensar de
esta manera que suena tan apocalíptica.
Pero, antes de llegar allí, me referiré al convenio
petrolero venezolano que ya ha sido objeto de presentaciones anteriores
excelentes. Pienso que es posible añadir a esos comentarios anteriores algunas
consideraciones de tipo no petrolero.
El convenio petrolero que parece haberse firmado
entre Donald Trump, Alejandro Betancourt López y Delcy Rodríguez ha generado el
interés de todos los venezolanos, por el inmenso efecto que tendría sobre la
vida de la nación una renovada actividad petrolera. Muchos tienden a verlo, en
mayor o menor grado, en base al efecto que tal convenio tendría sobre su propia
vida. Ese interés es propio del ser humano. Si somos profesionales del sector
petrolero y conexos veríamos las oportunidades que una inversión de esa
magnitud nos abriría. El ingeniero pensaría en las edificaciones a construir,
el abogado en los numerosos contratos a ser firmados. Los políticos activos
pensaran en como derivar máximo beneficio de tal evento, si aprobarlo y unirse
al grupo que actualmente ostenta el poder o denunciarlo, ya sea en base a sus
principios o como estrategia de posicionamiento.
Claro… es imposible saber cuántos compatriotas
evalúan este convenio sobre la base de su posible efecto sobre sus vidas en
particular, lo que, en criollo, se expresa en el COMO QUEDO YO ALLI. Lo que sí
parece cierto es que quienes lo apoyan casi nunca aceptaran que lo hacen porque
la beneficiaria personalmente. Racionalizaran su posición diciendo que debemos
tener una estrecha relación con los Estados Unidos, que el petróleo debe ser
desarrollado, que es el motor de la economía, etc., es decir, argumentos que
son lógicos, pero todos los cuales serían posibles de satisfacer con un
convenio petrolero decente, honesto, que convenga realmente a los intereses del
país y no, ciertamente, con un esperpento como este.
Esa es la cuestión medular. Es un peligro ver este
convenio como algo que, aunque no sea enteramente satisfactorio, nos
beneficiaria en el plano de la reactivación económica, creando nuevas fuentes
de trabajo. Es un peligro verlo de una manera pragmática y ver sus posibles
ventajas de corto plazo, apartando las consideraciones de tipo ético que son
las esenciales.
Sería un error pensar solo con el estómago y no
pensar con el alma. Porque más allá de nuestros
intereses o sesgos ideológicos existe un alma nacional con la cual tenemos un compromiso
que debe ser visto como mayor del que podamos tener con nuestros intereses
particulares. Reconocer, aceptar y vivir fiel a este compromiso es lo que
significa ser un buen ciudadano.
Mi posición frente a este convenio es que debe ser
evaluado en el marco de nuestros principios y valores ciudadanos y no bajo una
óptica transaccional que podría llevarnos a creer que es aceptable y
perfectible.
El lenguaje
que debemos utilizar no es tanto el lenguaje de cuanta será la participación nacional
en dólares por barril o cuantos empleos generará para los venezolanos, sino el
lenguaje de la honestidad, de la dignidad y del decoro.
Digo esto porque podríamos estar tentados a comenzar
a hablar entre nosotros de los méritos o defectos de tipo técnico que pueda
tener la propuesta, de sus aspectos financieros o legales, de si sería mejor
perforar 1000 pozos y no 900, o si el bloque 4 es mejor que el bloque 7, es
decir, de los méritos o defectos típicamente petroleros de la propuesta. Si
hacemos esto estaremos cayendo en una trampa. Estaríamos considerándolo casi
como hecho cumplido, discutiendo no ya sobre su aceptación o rechazo sino sobre
sus ventajas o defectos.
Este convenio hay que verlo, fundamentalmente, desde
la óptica de la ética ciudadana, examinarlo con nuestra brújula moral y esta evaluación
debe comenzar con analizar las intenciones de sus promotores.
¿Cuáles son esas intenciones?
Creo que lo sucedido en los pasados ocho meses indica
claramente que el gobierno de Donald Trump está mucho más interesado en el
control de Venezuela y sus recursos que en promover su retorno a la democracia
y el establecimiento de un gobierno democrático e independiente. Aunque estas
han sido sus intenciones declaradas en algunos momentos, ellas no coinciden con
los hechos. Por ejemplo, por cada promesa de democratización hecha por Marco
Rubio hay una declaración arrogante e insultante para los venezolanos hecha por
Donald Trump. Si las intenciones de los promotores del
convenio fuera acelerar la democratización de Venezuela y pasar cuanto antes el
poder de decisión sobre los destinos de la nación a un gobierno democrático y
representativo de la voluntad popular, la firma de un convenio como este nos
empujaría en una dirección totalmente opuesta, ya que representaría un
argumento aparentemente aplastante para no introducir cambios en la estructura
y ritmo de la gobernanza actual. Sus promotores argumentarían que no debemos cambiar
de caballos en la mitad del rio. Y el resultado de esta argumentación seria
justificar la duración indefinida del régimen ilegitimo actual.
Igualmente, importante es que el convenio se alinea
completamente, viene a reafirmar lo contenido en el documento de estrategia de
seguridad nacional de los Estados Unidos, en el cual se establece como
prioridad el control de los recursos del hemisferio por los Estados Unidos, en
base ala llamada doctrina DONROE, según la cual lo importante no es que el país
se una democracia, sino que tenga un gobierno alineado con los intereses de los
Estados Unidos. Como se comprenderá, este documento se aparta totalmente de la
política de promoción de la democracia tradicionalmente seguida por presidentes
demócratas o republicanos durante el último siglo. Es en base a esta nueva orientación
geopolítica dada al país del norte por Donald Trump que este presidente habla abiertamente
de anexarse a Venezuela como estado 51. Se podrá apreciar que a fin de lograr
estos objetivos una de las primeras víctimas de la política estadounidense
hacia Venezuela es la ética, los principios, la moral más básica. Y este desdén
por la ética se hace evidente al examinar los pilares del convenio. Veamos:
1.
Su
contenido y su firma violan la Constitución venezolana
2.
No es un convenio entre dos partes igualmente
independientes, en libre ejercicio de su voluntad. Representa la clara
imposición de un poderoso país tutor a un corrupto e indefenso régimen tutelado
3.
El
convenio se establece por la vía de una ilegal concesión dada a dedo por el
ilegitimo régimen venezolano a una empresa contratista carente de la necesaria
tradición o capacidad técnica petrolera, la cual, a su vez, se asocia con una
agencia del departamento de defensa de los Estados Unidos que, por cierto,
necesita de una aprobación del congreso de ese país que no ha sido concedida
4.
El
dueño de la empresa contratista que pretende asociarse a los Estados Unidos en
base a este convenio es un prófugo de la justicia internacional y ha estado
buscado activamente en el pasado por los gobiernos de España, Suiza y el mismo
gobierno de los Estados Unidos, país que hoy le da, inexplicablemente, su
protección. Sus fraudulentos contratos con el régimen de Hugo Chávez en
Venezuela han sido la fuente de desfalcos de unos 3000 millones de dólares a la
nación
5.
El anuncio
del convenio hecho por Donald Trump contiene un explícito objetivo electoral doméstico,
al anunciar falsamente que tal convenio bajaría los precios del combustible en
ese país, una de las fuentes principales de la insatisfacción popular
estadounidense con la actual situación.
6.
El
anuncio fue hecho por Donald Trump de manera sensacionalista, como quien
anuncia que ha nacido una vaca con tres cabezas, y madrugó a los venezolanos,
lo cual es una prueba evidente de que el actual gobierno de los Estados Unidos
actual no toma en cuenta a los venezolanos al decidir algo que compromete su destino
7.
Pienso
que una de las bajas que producirá este convenio será la vigencia del dialogo
entre asambleas legislativas que se inició recientemente, la cual es vista como
una de las tácticas dilatorias utilizadas por el gobierno de Trump, para lo
cual se han prestado lideres venezolanos como Dinorah Figuera y Enrique Marquez.
El convenio da un manotazo a esa iniciativa, ya que pone en claro quien es el
jefe y quien decide
Por todo lo expuesto pensamos que el unánime rechazo
del pueblo venezolano a este convenio debe basarse no solo en sus
características ilegales arriba enumeradas sino, más importante aún, en la
pretensión misma por parte del gobierno de los Estados Unidos de llevarlo
adelante, en violación de los principios éticos y de respeto civilizado que
deben prevalecer en la relación entre naciones.
No considero deseable ver este trágico negocio desde
una óptica pragmática y fría, ni estamos de acuerdo con esperar más detalles de
tipo técnico o financiero para “evaluar” este asalto a la nación venezolana. Me
parece inaceptable la simple intención de los Estados Unidos de firmarlo y
ejecutarlo. Si entramos a discutir sobre sus méritos relativos, sobre su
posible perfectibilidad, estaríamos ya jugando el indecoroso juego en el cual
los actores de este asunto nos quieren involucrar.
Mas que ver este convenio como una buen o mal
negocio para Venezuela debemos verlo como un vulgar intento por parte de un
país poderoso de convertirnos en un simple satélite, solo útil para
suministrarle recursos. Venezuela es una nación pequeña, pero merece más
respeto y tiene derecho a su lugar en la comunidad civilizada de naciones. Después
de llevar tanto golpe y recibir tantas humillaciones por parte de Chávez,
Maduro, el castrismo cubano y, ahora, el trumpismo desbordado, nuestro anhelo
es establecer con el mundo una relación de mutuo beneficio y de mutuo respeto.
Es hora de ponernos de pie, de hacernos la pregunta
que se hacía Marcos Vargas en Cantaclaro: O somos o no somos.
EL
CONVENIO VA A NAUFRAGAR
La
recepción de este convenio en Venezuela, según las encuestas y por lo que
podemos leer y oír en los medios ha sido abrumadoramente negativa. MEGANALISIS
dice que la popularidad de Donald Trump se ha ido al foso, midiéndose ya al
10%. Ello se debe, sin dudas, a la relación que se ve entre el gobierno de los
Estados Unidos y los sectores más corruptos de la vida venezolana, además del
lenguaje arrogante, abusivo, utilizado por Trump para referirse a
Venezuela. Por meses el pueblo
venezolano le firmo un cheque en blanco a Trump y Marco Rubio. Ahora se dan
cuenta de que el país del norte no ha ido a protegerlos sino a saquearlos.
Este
rechazo no solamente se está dando en Venezuela, sino que crece también en los
Estados Unidos, incorporando a algunos destacados miembros del propio Partido
Republicano. El representante republicano Bill Huizenga, de Michigan, está
haciendo severas críticas al convenio en el seno del congreso. Igualmente, el
líder republicano Ted Cruz está acusando al gobierno de Trump de demorar
indebidamente las elecciones venezolanas por razones de política doméstica
estadounidense.
Según
Huizenga, cuando Marco Rubio se presentó al congreso a explicar el convenio, no
supo explicar las razones que justificaban esa asociación con Betancourt y la
participación del departamento de defensa en el contrato.
Los
representantes republicanos Dan Meuser y Michael Baumgartner también ha
planteado la urgencia de llevar a cabo elecciones en Venezuela. Iguales
objeciones están presentando el representante republicano de Texas August
Plfluger.
Las
críticas más importantes han sido formuladas en un editorial del Wall Street
Journal, un diario muy influyente y que generalmente ha defendido a Trump. El
diario ha definido el convenio como un acto de piratería. Al aliarse a un
régimen ilegitimo, dice WSJ, Trump erosiona su propia legitimidad moral.
Los
congresistas republicanos de Florida como María Elvira Salazar hablan de
posibles beneficios para Venezuela, pero critican abiertamente criticando la
asociación con Delcy Rodríguez y Alejandro Betancourt.
VENEZUELA ES APENAS UNA PIEZA DEL PLAN GEOPOLITICO
DEL GOBIERNO DE DONALD TRUMP
Es necesario leer el documento de Estrategia de Seguridad
Nacional publicado por el gobierno de Donald Trump en noviembre de 2025 para
darse cuenta de que lo que se lleva a cabo en Venezuela está en línea con lo
allí expuesto. En la página 9 se
establece que los Estados Unidos no podrá evitar intervenir en otros países
para asegurar sus intereses y agrega que ejercerá un realismo flexible, según
el cual no tratará de imponer la democracia a otros países, siempre uy cuando
se alineen con sus intereses. En la página 14 se dice que la prioridad tope
para el país es obtener la dominación estadounidense sobre la energía, refiriéndose
solo a los combustibles fósiles, no los renovables, rechazando lo que llaman la
desastrosa ideología de cambio climático. Luego, en la pagina 15 y siguientes
se refiere a la política hacia el hemisferio occidental y la llama el corolario
Trump, mediante la cual se excluirá de la región cualquier país que no sea los
Estados Unidos, mediante el uso de la fuerza militar si es necesario. En la
pagina 17 establece que el control del hemisferio occidental es esencial para
su seguridad y prosperidad. No establece limites a ese control.
Por ello no debe ser motivo de sorpresa observar la
asociación de los Estados Unidos con la pandilla criminal de Delcy Rodríguez.
Ella está alineada con las directrices establecidas en su documento de
estrategia geopolítica. De igual manera el zarpazo petrolero está en línea con
su objetivo de control de recursos establecido como prioridad estratégica.
EL GOBIERNO DE TRUMP SE HA CONVERTIDO EN ENEMIGO DE
LA HUMANIDAD
La situación venezolana forma parte de una
estrategia claramente definida por el gobierno actual de los Estados Unidos, la
cual se ha convertido, sin muchas dudas, en un poderoso agente de destrucción
global.
Se que esto suena apocalíptico, pero es fácil
constatarlo. En nuestros tiempos han aparecido tres grandes amenazas para la
vida en el planeta Tierra. Una es la amenaza de destrucción nuclear. La segunda
es el cambio climático. La tercera y más reciente es el libre desarrollo
acelerado de la Inteligencia Artificial, la carrera por ver quien “gana” la tal
carrera. Las tres amenazas tienen como protagonista al actual gobierno de los
Estados Unidos. Quizás es en la primera que es menos culpable, ya que otros
países que también tienen esta capacidad destructora poseen menos controles
para su uso, tal como es el caso de Corea del Norte y Rusia. Pero no es posible
negar que el presidente de los Estados Unidos combina la capacidad de decidir
el uso de esta arma con una demostrada gran irresponsabilidad, el producto de
su narcisismo y ambiciones de poder.
Su conducta en lo relacionado con el cambio
climático es simplemente criminal. Su política de Drill baby Drill no ha tenido
éxito por las circunstancias del mercado petrolero, pero no porque él no
tuviera las intenciones de perforar en Alaska y en la plataforma marina de los
Estados Unidos y Hawái, zonas ecológicas muy frágiles. Ha promovido activamente
el desarrollo del carbón, el combustible más contaminante que existe. Persigue
los proyectos de energía renovable, pagando dinero a las empresas para que no
los ejecuten. Ciera los ojos ante el desastre ambiental que estamos
presenciando hoy en todo el planeta. Es el enemigo número uno del planeta
Tierra.
Lo que sucede en materia de inteligencia artificial
lo pinta como el agente activo mas poderoso en la promoción de una carrera
internacional para el desarrollo no regulado de la inteligencia artificial.
Para Trump, todo es suma cero, hasta el golf. De allí que este desechando, como
maniobras comerciales, los llamados de alerta que se han hecho en este campo,
mientras sigue promoviendo activamente una carrera desorbitada con China.
En resumen, hoy en día el gobierno de los Estados
Unidos no solo no es amigo de Venezuela, sino que representa el principal
peligro para la humanidad. Lo que ocurre en Venezuela es solo parte de ese
cuadro mas integral.
3 comentarios:
Entonces la conclusión de esta larga perorata por este experto es que USA es el enemigo de la humanidad y debe ser detenido a como de lugar.
Así que vamos a unirnos para que China y Rusia sean las potencias dominantes que destruyan a USA.
Señor experto por favor defínase aunque es bastante claro.
China, Rusia, Cuba, Irán estaban succionando y poseían a Venezuela hasta que llegó Trump.
Ya sabemos de qué bando estás. Un señor experto en la plenitud de su enfermedad de TDS. No permita que le contagie.
Los antitrumpianos deben tener paciencia y no ser tan alarmistas. Según periódicos y medios reputados, y sus encuestas, Trump ya va en picada y es un pato cojo que no tiene ninguna relevancia.
Según esas mismas encuestas los demócratas van a arrasar en las elecciones al Congreso este Noviembre y al ocupar sus nuevos puestos al fin van a juzgar y condenar a Trump de todas sus atrocidades contra la humanidad.
Y encima de ese triunfo de los demócratas ahora en Noviembre, también y que van a ganar la presidencia en el 2028, y tendrán una presidenta o presidente demócrata.
Entonces porque se quejan tanto y en que quedamos, es o no es?
Publicar un comentario